L. Ronald Hubbard

Miedo

NOTA DEL AUTOR: Hay algo que me gustaría que el lector tuviese presente a lo largo de la novela: esta historia es completamente lógica, por mucho que pueda parecer lo contrario. No es una historia muy agradable, ni se debería leer a solas, en mitad de la noche... Pero cierto es que, lo que a continuación se relata, le podría suceder a cualquiera. Incluso usted, hoy mismo, podría perder cuatro horas de su vida y seguir, entonces, por los mismos derroteros que James Lowry. L. RONALD HUBBARD

PROLOGO De vez en cuando, los editores se encuentran con una historia que está tan bien lograda, que supone un placer incomensurable presentarla al público. «Miedo» es una de estas obras; y no solamente eso, porque además de tener un gran atractivo para el lector, despierta admiración entre los autores más destacados. Desde Ray Bradbury, hasta Isaac Asimov, reconocen su bien ganado prestigio de clásico universal. Escrita hace más de cincuenta años, esta narración no sólo ha perdurado a través del tiempo, sino que, además, historiadores de la literatura, tales como David Hartwell, le atribuyen el origen y la remodelación de «los fundamentos del género de terror contemporáneo». También las leyendas suelen surgir en torno a las grandes obras. Robert Heinlein, íntimo amigo de L. Ronald Hubbard, solía contar la historia de cómo éste escribió «Miedo» durante un viaje en tren desde Nueva York a Seattle. Pero es el impacto causado en el lector lo que supone la prueba más concluyente para cualquier obra, y «Miedo» lo causa. Stephen King, maestro indiscutible del género de terror en la actualidad, lo expresa claramente cuando analiza lo que «Miedo» ha supuesto: «Miedo», de L. Ronald Hubbard, es una de las pocas obras, dentro del género de terror, que realmente merece el tan manido calificativo de «clásico», así como la descripción: «Es una narración clásica de sobrecogimiento, amenaza surrealista y horror». Si usted no es reacio a un caso de sudores fríos —uno bastante severo— y nunca ha leído «Miedo», le apremio con urgencia a que lo haga. Ni siquiera espere a una noche oscura y tormentosa. Esta obra es una de las buenas de verdad. Y no es el único en opinar de esta forma. Ya sea que se lea ahora, o dentro de cincuenta años, el impacto sobrecogedor seguirá siendo el mismo. ¿A qué se debe esto? L. Ronald Hubbard logró algo que ningún otro autor había conseguido realizar con éxito. Sin el concurso de invenciones sobrenaturales: hombres-lobo, vampiros; sin recurrir a ambientes extremos: la casa encantada sobre la colina, el laboratorio en el sótano, el planeta desconocido; y sin la intervención de protagonistas super-psicóticos: Freddy Kruger, Norman Bates; presenta a un hombre corriente, en circunstancias muy normales, y le hace descender a un infierno completamente verosímil pero, sin embargo, extraordinario. ¿Por qué «Miedo» es tan impactante? Porque, en realidad, podría ocurrir. Y eso es aterrador. El partir de esa simple premisa ya le ha hecho merecedor de más elogios que un millar de libros sobre lobos que aullan a una pálida luna, en una «noche oscura y tormentosa». De manera que, si no teme lo cotidiano, este relato es para usted. Pero no diga que no se lo advertimos... LOS EDITORES

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L. Ronald Hubbard

Miedo

CAPITULO 1

«Con un ligerísimo estremecimiento, medio recordó el origen de su instinto viajero: un robo en su dormitorio, inculpación, expulsión y deshonra...» Acechantes, aquel magnífico día de primavera, en la consulta del Dr. Chalmers, Clínica Universitaria de Atworthy, puede ser que hubiera dos pequeños espíritus del aire, apretujados en la oscura sombra de detrás de la puerta, evitando en lo posible los cálidos rayos de sol, que se derramaban mansamente sobre la alfombra. -Así que estoy bien para otro año, ¿no es eso? -dijo el profesor Lowry mientras se abrochaba la camisa. -Para otros treinta y ocho años -sonrió el Dr. Chalmers-. Un tipo con una constitución fuerte, como la tuya, no tiene que preocuparse demasiado de algo como la malaria. Ni siquiera de la mejor variedad de virus que Yucatán pueda ofrecer. Tendrás algunas fiebres intermitentes, pero nada de lo que asustarse. Por cierto, ¿cuándo regresas a México? -Si fuese cuando mi mujer me diera permiso, eso sería nunca. -Y si yo tuviese una mujer tan encantadora como Mary -dijo Chalmers-, Yucatán se podía ir a contagiar su malaria a otro. Bueno —e intentó convencerse de que, después de todo, no tenía envidia del etnólogo errante de Atworthy-, nunca entendí lo que veis tipos como tú en tierras y lugares extraños. -Hechos -dijo Lowry. -Sí, me imagino. Hechos sobre sacrificios primitivos, diablos y demonios. A propósito, fue muy bueno el artículo que te publicaron el pasado domingo en el «Newspaper Weekly». La puerta se movió ligeramente, si bien la causa podría haber sido el frío aliento de la vegetación que entró por la ventana. -Gracias -dijo Lowry, intentando no parecer demasiado complacido, -Claro que -dijo el joven Chalmers- más bien te la jugaste. Tu amigo Tommy estaba que echaba chispas ante tal insolencia. Está muy encariñado con sus diablos y demonios, ya sabes. -Le gusta darse importancia -dijo Lowry-. Pero, ¿qué quieres decir con «te la jugaste»? -Tú no has estado aquí en la época de Jebson -dijo Chalmers-. Casi crucifica a un joven matemático por utilizar el nombre de Atworthy en una revista científica. Pero, por otra parte, puede que nuestro amado decano no lo haya visto. En cualquier caso, no me imagino al viejo estirado leyendo «Newspaper Weekly». -Ah -dijo Lowry-. Pensé que te referías al hecho de que yo negase la existencia de esas cosas. Tommy... -Bueno, puede ser que también quisiera decir eso -dijo Chalmers-. Supongo que en el fondo todos somos unos salvajes supersticiosos. Y cuando vienes avasallando para ridiculizar la creencia ancestral de que los demonios causan enfermedad y miseria; y cuando lanzas insultos, por así decirlo, haciendo frente a la suerte y al destino, debes de estar muy, pero que muy seguro de ti mismo. -¿Por qué no habría de estarlo? -dijo Lowry, sonriendo-. ¿Alguna vez se ha encontrado alguien, cara a cara, con algún tipo de espíritu?, quiero decir, por supuesto, que en ningún sitio hay antecedentes de casos probados. -¿Ni siquiera -dijo Chalmers- las visiones de los santos? -Cualquiera que ayune el tiempo suficiente puede ver visiones. -Aun así -dijo Chalmers-, cuando te ofreces tan alocadamente a servirle tu cabeza en una bandeja a la persona que pueda enseñarte un demonio que no deje lugar a dudas... -Y mi cabeza en una bandeja le serviré. Para ser un científico, hablas de un modo extraño, camarada. -He visitado pabellones psiquiátricos con la suficiente asiduidad -dijo Chalmers-. Al principio solía pensar que era el paciente, pero al cabo de un tiempo, comencé a dudarlo. Se supone que los demonios salen cuando hay luna llena, ya sabes. ¿Has visto alguna vez a todo un pabellón psiquiátrico volverse loco de atar durante los tres días que dura la luna llena?
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poco había cambiado en aquella meca de la educación. donde no se pronunciaba palabra alguna de más de tres sílabas y donde la principal atención que se le dispensaba era «¡Cállate!». Franklin Lowry. balanceando su bastón. desaparecía y se abría paso para una nueva colecta. poniéndose el abrigo-. profesor Lowry. Ezequiel Lowry había hecho lo propio. Si se hubiese atrevido a visitar a aquel anciano decano de la mansión. Con un ligerísimo estremecimiento. por otra parte. no lo sé. ni me importa. apacible y satisfecha. Pero. Y si es porque los electrones vibran a ciertas velocidades. siempre tenía ya un aspecto algo antiguo y añejo. dócil. incluso. Pero se desvaneció. Y si se enfurecen contigo. pero puede que James Lowry. Había sido. con su conducta tranquila y a veces obstinada. que susurraba al entrar por la ventana. había caminado por esa misma calle. tres años demasiado tarde. Sólo James Lowry había roto la tradición. sin que haya algo en alguna parte que contribuya a esa desdicha. sintió de nuevo ese poso de vergüenza y la tímida idea de que debía disculparse con el primero que pasara. -Tal vez. salió a la luz del sol. las perseguía por la hierba y contra los árboles y. Dejando a un lado el devenir de las estaciones. James Lowry. expulsión y deshonra. ambos sabemos que la «verdad» es una cualidad abstracta que posiblemente no exista. había sido el primer Lowry con instinto viajero. A medida que caminaba hacia su despacho. -Y bueno te van a encontrar. la tierra y el agua les da envidia de cualquier bienestar que el hombre pueda tener. medio recordó el origen de su instinto viajero: un robo en su dormitorio. que hacían que la cicatriz no se hubiese borrado definitivamente. antes de estar a medio levantar. 4 . Pero qué reconfortante es tocar madera. pero. nada realmente distinto en los estudiantes. reparadora para alguien al que el abrasador flamear del titilante sol sobre la arena ardiente había torturado su ojos tanto tiempo. La puerta se movió muy ligeramente. el primer Lowry en mancillar la reputación académica y. Esos grandes olmos echando sus brotes. él había sido un chico extraño. -Oh -y Chalmers comenzó a reírse-. sin duda. la brisa cercana a la tierra jugueteaba con los restos del otoño: expulsaba a las hojas de las esquinas. Lowry. estudiantes bostezando. y cuando se construía otro edificio. cazadoras de colores. Se desvaneció y el aire estaba cargado de primavera. en ese artículo intenté demostrar cómo la gente empezó a creer en causas sobrenaturales. Las nubes. Continúa tu cruzada contra demonios y diablos. Al recordarlo. Y no una sola vez cada uno. niégales su existencia a fuerza de razonamientos. sino todos los días de sus vidas de adultos y. El lugar tenía buen aspecto y. ofreciéndoselas. hubiese modificado muchas tradiciones. su padre. inevitablemente.L. Veinticinco años atrás. no obstante. se preguntaba si es que alguna vez llegó a abandonar realmente aquel lugar. habían recorrido el mismo camino en un coche fúnebre. más tarde. un apacible cielo azul. Simplemente me choca que el hombre tenga un destino tan constantemente desdichado. -Así que -dijo Lowry. -Chalmers. sabía que podría haber encontrado a sus compañeros de la infancia. veinticinco años antes de eso. aunque parcialmente. Yo no es que afirme que existan. Era agradable estar en casa. proyectaban ocasionalmente sombras sobre el pavimento y el césped. además. inculpación. extraño. le localizaron para comunicarle que se había hallado al culpable. piedras milenarias y yedra reverdeciente. No me vengas diciendo ahora que pones en duda esos hallazgos. una semana después de que él huyera. se creó su propio universo con el delicado material de los sueños. olía bien. Ronald Hubbard Miedo -Tonterías. como Jebson haya visto ese artículo. nunca había ningún cambio en aquella ciudad. y tres años más tarde. pero entonces quizá fue solamente el fresco y dulce hálito de primavera. Criado en una gran tumba como hogar. y cómo la explicación científica reemplaza finalmente al terror vago. Había una monotonía soporífera en el ambiente. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. No. me van a coger los duendes como no esté alerta. estirándose sobre la hierba verde y fresca. muertos. esperanza y olor a tierra mojada. impulsadas violentamente en lo alto. o porque a los espíritus del aire. cuando uno se ha jactado de algo.

apartando el tintero para depositarlo sin obstáculos. se dijo. continuó—. Las sillas eran tan vetustas y estaban tan hundidas que podrían haber sido sospechosas de albergar a más de un cadáver. Una chica de la librería lo siguió con la mirada un corto trecho. se imaginó que él también seguiría recorriendo esa calle. a juzgar por la expresión de su rostro. tomando un sorbo de agua. como para variar mucho a consecuencia de una nueva. y. ¿Qué si la gente no entendía. caminando bajo el calor del flamante sol. esos estudiantes con cazadoras vistosas. -Señor. que. pálido y avejentado. Coronel Ingram. y algunos habían tenido ideas peculiares. probablemente. Swíft. Jebson estaba inmóvil. La vida era verdaderamente agradable. Le quiere ver. debía de haber sido vinagre. Un busto sin ojos de Cicerón montaba guardia ante una caja de libros que nadie había leído jamás. señor -y Lowry entró. allí de pie. más bien severo. Gibbon. El paso de cada año había hecho un poco más profundas las arrugas que surcaban su semblante. pasaría por esas tiendas con banderines en el escaparate. retorciendo entre sus manos un ajado sombrero. con la cara manchada de mermelada y telarañas del desván. Khayyam y los autores anónimos de mitos y leyendas de todos los lugares. se dio la vuelta y volvió sobre sus pasos hasta la empinada calzada que llevaba a las oficinas. e incluso había intentado cambiar la apariencia de aquel despacho. Tennyson. Carroll. Lowry se sentó. habían sido sus consejeros. un caballero honesto y sabio por amigo. -¿Sí? El joven se había quedado sin aliento. Jebson estaba mirando por la ventana como si su falta de atención pudiese provocar el desvanecimiento de toda la escena visible desde la misma. luego. finalmente. Lowry había estado sosegado hasta ese momento. -Gracias -dijo Lowry. inclinó la cabeza para saludarlo con una cordial sonrisa. Jebson. Shakespeare. Era afortunado. diciendo entre dientes: Lo recibirá ahora mismo. La esposa de un profesor. no tenía hábitos nerviosos. se distendió de nuevo. en algún departamento. Verne. Los decanos se habían ido sucediendo en Atworthy. porque no estaba particularmente temeroso de Jebson. y él. La chica en el antedespacho saltó de la silla y le abrió la puerta. el que Jebson estuviese un poco chapado a la antigua no era algo por lo que preocuparse. Lowry. bajo los tablones que cubrían. un niño impresionable. ayudante del ayudante. impreso parcialmente en color. dada su altivez. lo desplegó ante él con gran cuidado. -Lowry -dijo Jebson. y también a él. porque ciertamente no había nada de malo en el mismo. tan rígido que parecía de yeso en vez de carne y hueso. abrió un cajón y sacó un periódico. Tenía una mujer adorable por esposa. seguida a respetuosa distancia por su criada cargada de paquetes. sumergido en ellas. sosteniendo el vaso ante su cara. lo llevarían en un coche fúnebre por ese pavimento. se lo llevaban de entre el polvo y los trastos. Había olvidado completa y absolutamente el artículo del «Newspaper Weekly». Era un hombre muy delgado. ¿Qué más podía uno pedir? Un grupo de estudiantes lo rebasó. Lowry esperaba. 5 . Pero las paredes eran más antiguas que la pintura y el suelo había visto llegar a su fin a demasiadas alfombras. camaradas y compañeros de juegos. pero dijo: Tome asiento. profesor Lowry -era un anémico ratón de biblioteca. atletas por las franjas en las mangas de sus jerseys. No se volvió para verlo. En alguna ocasión o dos. inconscientemente. caminó más erguido. el suelo del desván. y le susurraban extraños pensamientos a él. Pero. y dos de ellos. observando al decano. le hemos tolerado un montón Digitalización y corrección por Antiguo Pág. siempre que fuese respetuosa e incluso amable? La vida era agradable y valía la pena vivirla. esos viejos olmos y muros ancestrales. y se tomó un respiro. Dumas. No le perturbó mucho la convocatoria. señor. Ronald Hubbard Miedo ocultos a la vista. Pero. ¿Qué pasaba por un ligero acceso de malaria? Eso remitiría.L. para poder hablar con claridad: El señor Jebson le vio pasar y me envió a buscarlo. se tocaron la gorra y le dijeron: Señor. a un lugar de reposo junto a sus eruditos antepasados. con todo. algún nuevo decano había llevado algo de mobiliario. una posición respetable y cierta reputación como etnólogo. Homer. insensibles.

Lowry se las había arreglado para controlar el temblor de sus manos y ahora deshacía el nudo de su Digitalización y corrección por Antiguo Pág. etnólogo. Estamos aquí para desarrollar la inteligencia de una joven y gran nación. ruborizado a más no poder y doblegado por el pesar del recuerdo. conoce mi criterio sobre este tema. Atworthy no se ha levantado sobre necedades. -No tenía derecho a inscribirlo por principio de cuentas. Lowry. a este artículo. asociándose con lo profano y buscando afanosamente brujerías. -¡Ese asunto se aclaró completamente! -gritó Lowry. -Ya llevo aquí el tiempo suficiente como para conocer el historial de cada miembro de nuestro personal. Pero. Universidad de Atworthy. Aquí está: «Por el catedrático James Lowry. Comprendo que alguien pueda tener esa ocupación como hobby. en el tono que el Inquisidor Mayor habría empleado para condenar a un prisionero a un auto de fe-. puede ser que nunca hubiese llegado a verlo. pero sosteniendo. nada que ver en absoluto! ¡Porque este miserable periodicucho es una ignominia! ¡Es basura y farsa! Está repleto de mentiras bajo nombres de hechos científicos. enteramente. ha manchado la reputación de Atworthy -Jebson se inclinó sobre el periódico y se ajustó la montura de las gafas sobre la nariz-. ¿Puedo preguntar con qué permiso lo escribió? -¿Por qué? -balbuceó el pobre Lowry-.L. como yo sostengo. tal vez. Y -afirmó bajando el tono ominosamente-¡esta mañana me he enfrentado al hecho de que el nombre de Atworthy aparecía en él! Si no fuese porque me lo ha traído un estudiante. -No importa. Universidad de Atworthy. un producto de su propio entorno. que el hombre es. supongo que no se puede esperar otra cosa de un hombre de vida tan sumamente desordenada. tras un momento. «catedrático Lowry de la Universidad de Atworthy». El artículo es necio y vulgar y. Yo no soy etnólogo. Toda la ciudad hablará de ello. A mí me parece que la función del académico es la de transmitir lo aprendido a aquellos a los que podría serles de utilidad. 6 . y no simpatizo con la etnología.» -No veo por qué habría de firmarlo de otra manera. no para exhumar los huesos desmenuzados de una civilización salvaje. decidió vagar por algún territorio perdido e irrecuperable. Es vulgar. continuó—. ¡pero sí estoy en contra de las obsesiones! -Lo siento -dijo Lowry. Pero claro -añadió con desdén-. Es un despreciable intento de notoriedad. como un perro buscaría un hueso que enterró pero no recuerda dónde -Jebson se quedó un poco sorprendido ante el espontáneo brote de su propia sonrisa y se detuvo. «¡Las enfermedades mentales del hombre podrían deberse en parte a los fantasmas de hechiceros del pasado!» ¡Puff! «Por el catedrático James Lowry. -Usted ha sido necesario aquí -dijo Jebson-. etnólogo. -¡La función del académico no tiene nada que ver con esto. al ser necio y vulgar. Muy bien. -Tal vez. Me refiero. -¿Perdón? —dijo Lowry. No estoy en contra del aprendizaje de cualquier tipo. Atworthy le ha estado financiando a usted. cuando no debería haber financiado otra cosa que no fuesen edificios nuevos. no logro ver cómo el estudio de las costumbres paganas pueda arrojar alguna luz válida para comprender la humanidad. No tenía ni idea de que estuviese haciendo algo mal. por supuesto. Lowry se enderezó sobre la silla. -Y yo también lo siento -dijo Jebson.» ¡La próxima vez escribirá sobre demonología como algo en lo que todos deberíamos creer! Esto es vergonzoso. Degrada el verdadero propósito y el buen nombre de la educación. -He conseguido dinero más que suficiente para sufragar mis expediciones -se aventuró a decir Lowry-. Ronald Hubbard Miedo de cosas. Sé que a usted se le expulsó. y aun así. Se refugió en los grandes abismos de sí mismo y reparó en las grandes sombras de los ojos de Jebson. Pero ésa no es la cuestión. Aquellas subvenciones fueron reembolsadas hace tres años. enseñamos etnología y usted ocupa la cátedra de antropología y etnología.

. Vaciló torpemente sobre si tenía alguna clase. Las impetuosas nubes oscurecieron la calle por segundos. Ha llegado usted al absurdo. entonces. -Pero. había otras universidades que se alegrarían de poder contar con él. Y puedo captar en él más cosas de las que a usted le gustaría que captase.. Ya era bastante que él diese que hablar. y que no daba clases ese día.. donde a nadie le quedarían motivos para invitarla a tomar el té. Me temo que no vaya a poder perdonarle esto fácilmente. -Lo he leído -dijo Jebson-. He intentado exponer que los demonios y diablos fueron concebidos por algún miembro astuto de la tribu para lograr el dominio sobre sus semejantes mediante el proceso de inventar algo temible para ellos. Ronald Hubbard Miedo garganta que trataba de bloquear su habla: Eso no es un artículo sobre demonología... diablos y el aplacamiento de los ídolos del terror. había crecido en esta ciudad y todos sus recuerdos estaban aquí. Habladurías sobre demonios. y. sin ni siquiera ver a la chica que le abrió la puerta. Lowry. y había algo amenazador en la desnudez de aquellos olmos. ¡De su misma inferencia. porque era demasiado noble como para ser capaz de seguir el proceso mental de éste: comenzando por el deseo de un hombre mezquino de dañar a un hombre más grande. Sus amigos agacharían la cabeza al verla. Quedan sólo dos meses para el año lectivo. señor. Ha hecho que Atworthy sea objeto de burla. mas sonrojándose de nuevo. olvidó volver a ponerse el sombrero hasta que ya estaba en camino. o para almorzar. había personas adineradas que le habían ofrecido subvenciones. y reanude su convivencia con el impío. la envidia del aire romántico y misterioso de Lowry. Y hasta entonces no podemos prescindir de usted. ahora deduzco que se refiere a la religión en sí! ¡Supongo que lo próximo que hará será acusar a la cristiandad de ser una conspiración para derrocar al estado capitalista romano! -Pero. aun así. Y el gran edificio de la escuela. el reclamo del pensamiento se vio engullido por la avalancha de recuerdos. ella amaba aquel vetusto lugar. luego. señor. excepto la de que usted quisiera ganar dinero y lo hiciera a expensas del honor y el respeto. No. puede que le hubiese perdonado. Se esforzó por determinar el origen de su escalofrío. Regrese a los lugares olvidados del planeta. Recordó vagamente haberse encaminado a una reunión.puede interpretarse como un rechazo de su propia mente a alguna creencia que usted mismo pueda haberse infundido. Buenos días. para luego. pasando por la afrenta indirecta a la universidad. Pero sus antecedentes nunca fueron buenos. eran aproximadamente las dos. ofrecerse para actuar como mediador. No logró comprender a Jebson. mediante su vinculación con la impiedad y la miseria de lugares remotos. la culminación Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Pobre Mary. No encuentro ninguna excusa atenuante. Era Mary. no podía ser para almorzar. pero ahora había algo muerto en el sonido de las hojas del año pasado. porque. no debía sentirse tan mal. -comenzó a decir Lowry. en vista de que sus viajes amortizaban la inversión con creces. -Con un historial mejor. me temo que tendrá que buscar otro empleo. y se acordó de que era sábado. sacarla a colación como una amenaza para la cristiandad. Abandonar todo lo que constituía su vida era demasiado. 7 . contuvo su lengua y se retrajo aún más en sí mismo. por la posición del sol. Y dejar finalmente a Lowry argumentando sobre el único hecho sobre el cual basarse. -Este repudio feroz de diablos y demonios -dijo Jebson. Adoraba aquel mundo de reuniones de té y decoro. de una forma incomprensible y grotesca.. Lowry. sobre los que esta institución se fundamenta... Pero después -dijo Jebson arrugando el periódico y tirándolo a la papelera-. No. al ser perseguidas por las esquinas. tuvieron su origen en creencias equivocadas del ayer. -comenzó Lowry. Lowry salió al exterior. ella no querría permanecer aquí. y. No debía temblar como si este mundo hubiese llegado a un final repentino para él. Había deambulado por varias manzanas antes de volver en sí. Estaba tiritando y ello le condujo a pensar en sí mismo por un momento.L. y muchos de sus temores. Es un intento de mostrar a la gente que sus supersticiones. tiritaba como si estuviese en cueros ante un viento invernal. no. donde todo el mundo especularía sobre el despido de su esposo. Y.. evidentemente.

Y no sería capaz de impedirlo. entonces. No hacía ni dos horas que había visto al microscopio su sangre extendida. frivolo y trivial. hacía casi veintiún años. lo que era demasiado joven como para tener cualidad alguna que no fuese la inocencia: ¿en cuántos días otro ocuparía su puesto de trabajo? Alguien joven. vaciló por un instante y a punto estuvo de dar media vuelta y alejarse. quien. beber tés especiales con nombres extranjeros y leer libros cabalísticos. Con la extraña sensación de que todavía quedaban más cosas por sucederle. sí. que huían de la inevitable descomposición. ni siquiera sería capaz de decirle lo mucho que lo sentía por ella. en su soltería. un jovial desdén hacia lo convencional y las ideas anticuadas. para compensar. y flirtearon tímidamente con el viento. experimentó la necesidad de protección y compañía. El siempre había buscado contar con su admiración. había viajado mucho a países remotos. se sentía mal. y. esto era un acceso de malaria. Sí. y en breve remitiría. el ser mayor que ella. acababa de estar con Chalmers y así era como éste había llamado a esos escalofríos. Y entonces vino a su mente la imagen de Tommy. de alguna manera. como si. De nuevo vino a su mente la idea de tener una cita en algún sitio. externamente. Sí. incapaces de hacer frente a los brotes rivales que nacían tiernos. lo lamentaría y ni una sola vez mencionaría que. Hojas inquietas. salieron disparadas por el césped como si trataran de subirse a la sombra de una nube y salvarse así de la hoguera final. era una persona demasiado avispada como para tener enemigos. Pobre Mary. Subió los peldaños y dejó caer la aldaba. vanamente. Sí.. Miró a su alrededor y se fijó en una casa antigua que tenía delante un ciervo de hierro. le seguiría. con el estilo de Londres y el ingenio parisiense. y las nubes que cubrían el pavimento de sombras eran aún más oscuras. Tommy había seguido otros derroteros. con una tintura básica. simplemente era molesta. un malestar que había olvidado se trataba de malaria. Dio un nuevo aldabonazo.. que carecía de defectos. el único con quien entabló amistad siendo niño. porque Tommy Williams era la alegría de sus estudiantes y de todo el campus. Este fue el pensamiento de Lowry y no le agradó. o demasiados amigos. A Tommy Williams le gustaba abordar temas exóticos y bordear lo prohibido. Tommy le animaría y le diría que el vejestorio de Jebson era. lo sabía. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. El viento era frío ahora y tiraba de su sombrero. en lo que a ella concernía. no tenía por qué detenerse en el umbral de la casa de Tommy. La malaria no era peligrosa. aguda e inocentemente. un viejo culo pomposo. la única persona en este mundo con la que podía conversar. las dos ventanas con gabletes se parecían de forma extraordinaria a un juez decrépito. Se lo tomaría bien. Pero si él había terminado su infancia siendo tímido y reservado. sólo se tratara de pasar un rato divertido. la residencia del profesor Tommy Williams. a lo sumo. desvalido ante lo nuevo y lo verde. Pobre. Ronald Hubbard Miedo de una desgracia que éste había sufrido. y se trajo consigo un cierto aire cosmopolita.L. completamente ignorantes de que aquellas cosas que volaban alguna vez fueron verdes y brillantes. echando una mirada furtiva y soslayada a sus clientes. Y aquel pesar y éste se entrelazaban en su mente. Algunas hojas muertas giraban en el porche. adivinaba el porvenir con una bola de cristal en espectáculos benéficos y disfrutaba después. remachados por el malestar que recorría todo su ser. 8 . Hablar con él le vendría bien. pero nuevamente no pudo recordar dónde. linda y dulce Mary. vivía solo en la vieja mansión familiar. para que se pudiesen observar esos pequeños corpúsculos dentro de los glóbulos rojos. que quizá fuese a impartir las enseñanzas de los propios libros de Lowry. produciendo una música seca y crepitante. le empezaban a castañetear los dientes y tenía una sensación de vacío donde se suponía que debía de estar su estómago. ¿Malaria? -se preguntó-. Y ahora había causado su desdicha. No. ¿no sería cierto? Con Tommy todo era risible. La mansión parecía querer ahuyentarle cuando la miró detenidamente. en una danza desoladora. porque le hizo sentirse viejo y decadente. por recibir el calor del hogar y de la amistad. y el alejarla de aquello a lo que estaba más habituada. pero en el fondo. por lo que aceleró el paso y giró sendero arriba. eso es lo que haría. con más ansiedad que antes.

lo recibiría efusivamente a su regreso. viejo amigo -dijo Tommy-. con crespones muy deshilachados y ramos nupciales reducidos a polvo. y reflexionó durante un instante. tratando de extraer aquel dato renuente de algún inalcanzable escondrijo de su mente. En seguida se olvidó del dolor y consiguió que la llama prendiese. seguía yendo ligeramente encorvado. Descubrió un artículo mío en el «Newspaper Digitalización y corrección por Antiguo Pág. pensó. ni a él ni a Tommy les permitían entrar en esa habitación. dame el sombrero y caliéntate al fuego. De alguna parte llegó un ruido huidizo. preparando algo de beber. tenía la camisa desabrochada. Había un resplandor mortecino en el recibidor. Ronald Hubbard Miedo Aldabeó otra vez y sintió el sonido retumbar en las salas de altos techos del interior. Se quedó atónito. Lowry cogió la bebida. Y entonces Tommy bostezó y comenzó a estirarse. tengo entendido. Ya he dormido demasiado de todas formas. Tommy fue junto a él. con un brazo colgando. el mismo semblante. una puerta doble daba paso portentosamente al salón. un pie más alto que otro y ambos más arriba que su cabeza. -Bien. pero en mitad de la acción se percató de su visitante. las antiguas vitrinas y las figuritas chinas que había en la repisa de la esquina. era apuesto. los atizó. de una forma artísticamente desenfadada. ¿Tanto frío hace fuera? -Parece que fuera un pequeño resfriado -dijo Lowry-. pero se quedó tanto tiempo contemplando a Lowry. Venga. Lowry bebió un trago y sintió como el calor de la bebida le recorría placenteramente para reunirse con la tibieza de las llamas crepitantes. y se formó una grata calidez. Lowry pensó que estaba muerto. sintiendo que estaba de más-. A la derecha. pensó Lowry con súbita claridad. pero no la probó inmediatamente. Una vez más le vino la idea de que tenía un compromiso con alguien. Jim. Pensé que estabas fuera y que podía esperar a que volvieras. -Lo siento -dijo Lowry. Se estremeció y se subió el cuello. Venga. algo que complementaba su propia y tosca robustez. mortecino por el transcurrir de los años y por olvidados sucesos. Cuando eran pequeños. deseó alejarse de allí. -Algo va mal. donde había dos leños ardiendo. ¿Qué hora es? Lowry echó un vistazo al gran reloj del recibidor: las dos y cinco. esto te demuestra lo que la juerga continua y la falta de descanso harán con un tipo. -Te tienes que cuidar más. Se sintió un poco mejor. se aproximó sombrero en mano. siempre se sentaba como si fuese a levantarse en cualquier momento. Tommy. parecía que Tommy se alegraba de verle. Estaba encendiendo un cigarrillo. -Caramba. malaria. y luego se mantuvo ocupado en el mueble bar. 9 . Estaba profundamente dormido. ¡Qué diferente era este Tommy de aquel otro! Conservaba aún la misma sonrisa simpática y el mismo pelo negro y brillante. nunca he visto a nadie tan lívido. Muy pronto comenzaría a arder. y Tommy. con resonancias de gritos infantiles y del toser de ancianos. y entonces. a no ser que hubiese visita y fuesen a presentarles. la misma graciosa esbeltez y los ágiles movimientos de bailarín con los que se desenvolvía. se puso de pie adormilado y lo miró mientras parpadeaba y se restregaba los ojos. tómate esto y te sentirás mejor. Tommy estaba sentado ahora en el borde del sofá. Puede que fuera eso lo que Lowry veía en él.L. les dejaban sentarse rígidamente en unas sillas todavía más rígidas y se sumían gradualmente en la estupidez. Las casas nunca estaban cerradas con llave en aquella ciudad. la tiró y se metió los dedos en la boca. cuando su amigo Tommy podía estar a punto de acudir a la puerta. sintiendo allí el hogar. -¡Por supuesto! -dijo Tommy-. pero no se resignaba a marcharse. Tommy Willians yacía sobre el sofá. No. y no llevaba ni chaqueta ni corbata. Señor. Sólo tenemos un profesor Lowry en Atworthy y no podemos correr el riesgo de perderlo. con la cara lavada y sintiéndose culpables de alguna fechoría. Lowry. como una hoja. como si una rata astuta hubiese sido incordiada mientras roía algún tomo erudito. Echó un vistazo a través de las ventanas que flanqueaban la puerta. hombre -dijo Tommy-. espera que me espabile un poco. miraba alrededor de la estancia. Por un momento. y cruzó la habitación hasta la chimenea. Lowry lo miró y bebió de nuevo: Se trata de Jebson. aunque no estuviera. empujó la puerta y la cerró tras él. que se quemó los dedos con la cerilla. no seguiría allí de pie.

Tommy caminaba alrededor de la habitación con irresistible gracia. Jim. mediante el temor a cosas que no pudiesen ver. y cuando te topas con algo ruin. mientras que la contemplación de algo malvado simplemente me aburre. -Cuando fallan las doctrinas. -Jim. y así. Se necesitaría una orden del Consejo. tienes que aclarar esto. turbio y vil. -Controla el Consejo y lo puede hacer. que los diablos y demonios fueron invención de algún maquiavélico hechicero.. nunca te va a reportar otra cosa que miseria y lágrimas. sabiendo esto. y así construir una estructura horripilante para poblar sus pesadillas. se detuvo en la rinconera para coger un elefante chino. ¿estaba bromeando?-.. estaba visiblemente agitado. uno debe buscar en otra parte -dijo Tommy bromeando. 10 . Me refería a que el artículo es sobre demonios y diablos. Nunca me acuses de ser obvio. es cierto. Y hoy me vienes temblando de fiebre. las frases comenzaron a ser inconexas para finalmente hacerse un silencio que sólo era roto por los chasquidos de la leña. atormentado por una jugada traicionera de alguien al que. Deberías ser más como yo. dices que la gente. aparentemente inspeccionando sus inmaculadas uñas: Nadie lo sabe. la tierra y el agua no están poblados de seres celosos. la tierra y el agua están plagados de fantásticos diablos y demonios que están al acecho para burlarse y empeorar la ya lamentable condición humana. Jim. deseosos de minar la felicidad del hombre. has sido demasiado lento. para ti este mundo ha sido siempre un lugar benigno. escribiste que es necio pretender la ayuda de otros espíritus.hubiese comenzado a atraparte. no serán la causa Digitalización y corrección por Antiguo Pág.. Casi crees en ello. una especie de desesperanza empezó a embargar el tono. había una extraña mueca forzada en sus labios. y tiende a mofarse de que éstos puedan tener algún poder. en su ceguera. Me tengo que buscar otro trabajo.. creyó ver un mundo maligno. y el asunto le ha sacado de sus casillas. Tommy Williams. El mundo no es malvado. y ha murmurado muchas cosas de ti a tus espaldas. se volvió hacia Lowry. no. -Así que -dijo Lowry. en un principio. no puede ser que quisiera decir eso. te tendría que poner a enseñar demonología. Lowry soltó una risa breve y dijo: Ahora me dirás que eres tan ducho en estos temas que verdaderamente das crédito a la posibilidad de que existan. ¡Todo el mundo se pondrá furioso! Estuvieron discutiendo el asunto durante un rato. y que sólo se podría conducir a los hombres como a borregos. Ronald Hubbard Miedo Weekly».me tengo que doblegar ante la superstición y heredar todos los pensamientos tenebrosos de mis ignorantes antepasados.. marchas infatigablemente hacia la pesadumbre y el desengaño. el hombre está más a salvo cuando sabe que en realidad todo es maléfico. Ese punto de vista tuyo. -Se recuperará -dijo Tommy con una sonora carcajada. Jim. Dices que los dioses del destino son falsos. por el contrario. -Eso es bastante obvio. pero ahora mismo me estaba preguntando si yo lo haré. y que el aire. que empezó a arrojar al aire con un movimiento rápido y nervioso.L. Jim. y eso es una especie de reacción refleja. dejando a un lado al ser supremo. consideraste benévolo. Tommy colocó el elefante en su sitio y se sentó en el borde del sofá. y miraba hacia abajo. -Jim. Al diablo con tus diablos. donde sólo había bondad. Tú. y que las personas son básicamente malvadas. -El se recuperará -dijo Lowry-. por último. -¿Qué.. el aire. -Es como si ese artículo tuyo -dijo. Existan o no los fantasmas. para ti todas las cosas son buenas.. «Sé» que este mundo es un lugar caprichoso y maligno. Es cierto. Pero no puede dejar que te marches de esta forma. y luego. -¿Cómo es eso? -Al finalizar el período académico estaré despedido. -No. -Tommy -dijo Lowry con una de sus sonrisas esporádicas-. por la que te gustaría olvidar todas las cosas espantosas que el mundo te ha causado. Jim. qué?. ¡el viejo estúpido! Jim.. Nunca has sido del agrado de Jebson. -¿Y qué si lo hice? -dijo Lowry-. te rebelas. pero desolación en su mirada. siempre me complace encontrar algún átomo de bondad.

. Ronald Hubbard Miedo de nada de lo que me suceda. temió haberlo perdido y lo buscó ansiosamente por todas partes. da lugar a tu despido programado de Atworthy. se hizo la oscuridad. un periódico. no tan enérgicamente.. personas con palabras y comida en la boca. -Tonterías -dijo Lowry. y ésa era la hora que el viejo reloj estaba dando. Las tres menos cuarto. lleno de espíritus malvados. según parece -dijo Tommy de forma pausada. Y ahora sé bueno. por tanto. -Pero. Casi podía recordar a qué hora. una fría luna se asomaba esporádicamente a través de los claros que dejaban las nubes. la fiebre le impedía hablar con claridad. vete a casa. -Consolar es mentir -dijo Tommy-. 11 . en un artículo del «Newspaper Weekly». y. ¿Dónde estaba? El cartel de la calle decía Avenida Elm y Locust. Miró preocupado su reloj en el círculo iluminado que había en mitad de la calle y vio que eran las siete menos cuarto. una estrella parpadeaba fugazmente más allá de las desgarradas masas de azul. Y ahora eran las siete menos cuarto. incluso siniestra-. pero un escalofrío recorrió su ser. y un pálido rostro fulguraba de forma mortecina sobre un reluciente cuchillo. estaba seguro de tener una cita en algún sitio esa tarde. salía luz de las ventanas que había a todo lo largo de la calle. volando inquietas. ¡Las siete menos cuarto! Un escalofrío se apoderó de él y le castañetearon brevemente los dientes hasta que relajó la mandíbula. Un grupo de estudiantes paseaba por allí. ya han hecho que te suceda algo. CAPITULO 2 Una forma blanca se movía lentamente hacia él. sobre una nutrida colección de abrigos y bastones. los diablos y demonios han ganado el primer asalto. -¿De dónde deduces eso? -Según parece -dijo Tommy-. -Bah -dijo Lowry.en busca de consuelo. Las siete menos cuarto.. Se precipitó hacia la percha. Buscó a tientas su sombrero. una chica era halagada por las chanzas de los tres chicos que la rodeaban..L. Sé bueno y olvida tus caballerosos modales. a una de la suya. Pero se había marchado a las tres menos cuarto. pero había desaparecido. y se podía ver gente a través de ellas. negro y plata. Maldita sea. a las tres menos cuarto. uno de ellos inclinó la cabeza respetuosamente hacia Lowry. -¿Diablos y demonios? -Sabiduría. en casa de Tommy. más o menos. estaba su sombrero. ¡Cuatro horas! ¿Dónde había estado? En casa de Tommy. -Y eso que he venido -dijo Lowry sonriendo. para ver si estaba en algún lugar próximo. ¡Cuatro horas! Digitalización y corrección por Antiguo Pág.. lo que quería decir que tan sólo se encontraba a media manzana de la casa de Tommy y. se había levantado un viento a ras de suelo que trajo una gran salpicadura de blanco escabullándose de la negrura. sobre unos pies silenciosos. Ese mismo artículo provoca la ira de un loco vengativo. Eso era. métete algo de quinina y descansa. -Sé bueno y di que el mundo es un lugar maléfico. Te he proporcionado algo mejor que eso. En lo alto. donde. -Afirmas que no existen.» Al final del crepúsculo. Lowry caminó lentamente hacia el recibidor. de vez en cuando. Más y más cerca.

y la lamentable sensación de semirrecuerdo. ciertamente. si lo intentara con un poco más de insistencia. buscó ansiosamente: junto a su silla. -¡Jim! ¿Oh Dios mío! ¡Jim! Salvó los peldaños de un salto y casi echó la puerta abajo. De nuevo en el primer piso. en el recibidor. para su tranquilidad. que era. Saltó hacia la amplia escalera que conducía a la segunda planta. ¿Dónde había estado? ¿Habría estado viendo a alguien? ¿Le abordaría alguien mañana diciéndole: «Qué buena charla dio usted en el Club. Por el amor de Dios. un trago no era suficiente para dejarle la mente en blanco. Había sido un animal al dejarla para Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Ronald Hubbard Miedo Nunca en su vida había estado ebrio. Se dejó caer en el sofá del estudio. haber perdido cuatro horas. pero precisamente porque era horrible.. y si no había dejado ninguna nota. probablemente junto a su silla. Había encendido todas las luces a su paso. Echó un vistazo en todas las habitaciones del segundo piso y subió por las estrechas escaleras cubiertas de suciedad que llevaban al ático. vaciló por un momento. ¿Podría haberse ido a la casa de al lado? ¿Habría alguna cena y ella tuvo que asistir sin él? Sí. a causa del terror. encendiendo las luces con dedos anhelantes al pasar. indeciso. No. porque revelaba una casa vacía. y hacía todo lo posible para continuar sensatamente... ¡No estaba allí! Descendió. quedándose a mitad de camino. en la mesa del comedor. buscó frenéticamente por todas partes. y la misma luz se le antojaba cruel. profesor Lowry»? No era la malaria.. Aquel era un sitio lúgubre.. aparecieron las viejas formas familiares. no tenía síntomas de haber estado delirando. normalmente después tiene la cabeza embotada y el estómago irritado. reteniendo densas sombras en su entorno. pero incluso en el delirio. Y. habría telefoneado. Una clamorosa alarma comenzó a sonar en su interior. era porque se proponía volver rápidamente. intentó serenarse y dejar de temblar. Era horrible. sobre la repisa. eso debió ser. no había ninguna nota. En esa casa no había otra cosa que silencio y recuerdos. lo sabía.. ¿qué le estaba pasando? ¿Cómo podía ser que tuviese miedo de la oscuridad? Se adentró impacientemente en el sendero de su casa. en cualquier momento. Se detuvo un instante al pie de las escaleras. esforzándose por captar nuevamente el sonido de la voz de Mary. sólo había tomado una copa en casa de Tommy. un poco extrañado al no ver luz en la fachada de la casa. podría materializarse en. pero sabía que cuando uno bebe de forma indiscriminada. pero tal vez Mary se hubiese preocupado al ver que no llegaba y hubiese ido a la oficina. trató de reprimir la náusea. La malaria. la vieja mansión dormía. Por lo que podía ver. en. pero por lo que podía recordar. No.. Comenzaba a notar el estómago revuelto y la sangre era como un par de martillos que golpeaban sus sienes desde dentro. en su estado original. ciertamente. sabría dónde había estado. Comenzó a caminar rápidamente hacia su casa. no había estado ebrio y no era la malaria. temblando. Su ausencia le hizo sentir vividamente lo que sería la vida sin ella. no lograba entenderlo. y sumió su rostro entre las manos. cruel y hostil.L. cada árbol y cada arbusto era una sombra acechante que. en el escritorio de su estudio. podría dejar a un hombre inconsciente. encendió una cerilla y. para inspeccionar otra vez las habitaciones del segundo piso. el viento gemía alrededor de la antigua torre y los baúles acechaban como bestias negras en la penumbra. ¿Por qué toleraba llegar a estar tan alterado? Ella no debía de haber ido muy lejos. Un grito desgarrador atravesó las tinieblas. a la que acompañan palabras que se niegan a llegar completamente a la consciencia. La noche le resultaba siniestra. Nada podía suceder en aquella ciudad perezosa y monótona. uno sabría dónde estaba y. 12 . como recuerdos de una juventud perdida. se vistiese y dejara de contrariarles. No. diciéndole que se apresurara.. en la cocina. Una nota en alguna parte. Tenía un dolor que le corroía por dentro y que no podía definir.

al cabo de un rato. le permitía al menos dejar de temblar. ponte como más guapa estés y yo iré a por algo de comer. Encendió la chimenea y luego. -Lamento haberte preocupado. Mary. No me discutas ahora. Estuvo allí sentado durante algunos minutos.. Y entonces un pensamiento le hizo incorporarse de nuevo: Cuando llegué. Jim. Pero estamos aquí de chachara y tú no has comido nada. -Tonterías. Adorable. -¡Mary! Ella lo miró con sorpresa. ¿Dónde has estado? -Pues. Mary.. Ronald Hubbard Miedo irse a tierras lejanas. donde se preparó precipitadamente un sandwich con carne asada del día anterior y se sirvió un vaso de leche. -Anda. sus brazos casi la estrujaban y ella reía feliz. Te prepararé algo inmediatamente.. abandonarla en aquel lugar solitario y vetusto. La puerta de la calle se cerró con fuerza y unas rápidas pisadas sonaron en el recibidor. -Eres la única mujer en el mundo. -Eres preciosa -dijo Lowry-. ¡Eres dulce. -¿Gritos? Digitalización y corrección por Antiguo Pág. simplemente contemplándola. De veras. atravesó corriendo el comedor en dirección a la cocina. ¿Tú dónde estabas? -Fuera. iría derecho a tirarme por un acantilado. Estoy bien. Jim! ¿Has cogido la malaria otra vez? Y estás paseando por ahí. Ella sonrió cuando la obligó a sentarse y soltó una carcajada cuando él dejó caer los bastones que había cogido del cesto: Viejo oso patoso. Ahora explícate. extendiendo su brazo en señal de protesta al hacer ella ademán de levantarse. Jim Lowry! ¡Vagabundo! ¿Dónde has estado todo este rato? Pero él no la escuchaba. sintiéndose muy incómodo-. yo lo haré. come -dijo Mary-. era tierna: Eres un oso viejo. -No.. -No. Ella llevaba puesto su nuevo cuello de piel.. Tenía tanto miedo de que ella se hubiese ido antes de su vuelta que resistió a la tentación de hacer café.. aunque le estuviese estropeando el peinado y arrugándole el niveo cuello de su vestido. se fue relajando poco a poco. Te sientas ahí donde pueda verte. Tanta como él había manifestado al llamarla. convencerse de que todo iba bien y. Mira. Ella se encogió de hombros: Haz que me preocupe un poco de cuando en cuando y sabré lo mucho que te adoro. No sirvo para dejar que cenes comida fría. -se quedó mudo. no! No permitiré que hagas nada. suspirando aliviado al ver que ella aún estaba allí. estoy bien. maravillosa y encantadora. buscándote. cuando lo apartó un poco para verlo. cuando deberías estar en la cama. Se sentó en el sofá de enfrente y sostuvo el sandwich ante su cara durante todo un minuto. la encenderé y. -¡Pero si estás tiritando. -No he estado borracho. -Deja que te huela el aliento. Simplemente estáte ahí sentada y sigue tan bonita. leal y buena! El rostro de Mary estaba radiante y su mirada. -¡No. logró alcanzar un estado mental que. a la cuestionable gentileza de sus amigos de la facultad. intentando calmarse. -Tú hazlo como te digo. vividas con una profunda desesperación. y si no te tuviese. Comió lentamente. 13 . -¡Aquí estás. Lowry se puso de pie de un brinco y se precipitó hacia la entrada. simplemente siéntate junto a la chimenea. oí gritos. La vida sin ella sería una interminable sucesión de jornadas carentes de propósito. En un momento estuvo de regreso en el comedor. -Más te vale no hacerlo. No lo sé. si bien no era cómodo.L. hasta que estuvo medio tendido en el sofá.

Pero me produjo un miedo espantoso. pensaba que eso ya lo habíamos superado hace mucho tiempo. Se serenó de nuevo. Se lavó la cara y las manos abstraídamente. sólo cuando los encuentran fuertes. aunque sólo sea un poquito? -Bueno. algún día. claro. Aunque. Toda la familia debe de estar sorda. me pidió que me casara con él. -Pero.. ¿no es así? Un gesto de disgusto ensombreció el semblante de ella: Un hombre que aún teniendo una aventura con una estudiante. sólo se llevaban unos diez años. ¿me quieres. antes de dejarla volver al salón. Jim.. a continuación. Se sentía muy a gusto mientras se desvestía y a punto estuvo de tararear algo mientras colgaba el traje. simplemente para tostarse al sol y dejar que le pique algún bicho... Se Digitalización y corrección por Antiguo Pág. La inspeccionó más detenidamente. a quien incluso Tommy Williams había cortejado. algo anda mal con una mujer. creo que lo mejor será que te vayas a la cama antes de que te caigas de sueño en ese sofá. ¡Pues vaya por Dios! ¡El traje estaba destrozado! Miró a ver si tendría arreglo y. Ronald Hubbard Miedo -Exacto. Mary. A la cama. Jim? -Mary. no acababa de entender por qué se había enamorado de él. había otros desgarrones y la ropa estaba toda arrugada y.. vigoroso y todo lo que a una mujer le gusta de un hombre. Sus ojos eran muy provocativos. señor Lowry. 14 . y simplemente la observó. Esos niños ponen los programas más horribles y ni siquiera se les ocurre ponerlos bajo. bastante más que un poquito. como si fuese por el barro. cuando se enamora de un hombre porque sea guapo. -Mary.. rígida. disgustado por haber echado a perder una buena tela de paño inglés. -Mary.. ella podría llegar a cansarse de sus silencios. ¿Qué vio ella en un ser corpulento. sin embargo. reflexionando sobre cómo se podría haber roto el traje. No puedo entender qué satisfacción pueda alguien encontrar vagando por algún territorio remoto. Jim. -Tú eres fuerte. señor Lowry.. cuando tienes estos accesos lo que más te conviene es la cama. Dejó que ella le obligara a subir las escaleras y a meterse en la habitación para luego darla un prolongado beso y un abrazo lo suficientemente fuerte como para romperle alguna costilla. -Debió de ser la radio de los Allison. pudo sentir pequeños hormigueos de placer recorriendo su ser. desgarbado y granítico como era él? Por un instante se sintió aterrorizado al pensar que. cuando la miró detenidamente. cuando se sentaba como en ese momento y estudiaba su dulce rostro y las delicadas curvas de sus cabellos oscuros y sintiendo la caricia de su mirada.L. -Sólo un ratito más. -Sí. Sí. Se preguntó qué podía haber visto en un viejo estúpido como él. en algunas partes. de sus largas ausencias.. Jim. -Y ahora. Jim Lowry. Según se ponía el pijama. No le había llamado la atención. Aún así. supongo que tienes razón. arrebujó la chaqueta y el pantalón en el fondo de un cesto para ropa. ¡Qué necio había sido al alejarse de ella! Era tan joven y tan adorable. A las mujeres les parecen atractivos los hombres. oscuros y lánguidos. cuando descubrió una gran rasgadura en el cuello. -Gracias. de su usual falta de efusividad. y él había vivido tanto tiempo al aire libre que no aparentaba mucho más de treinta y uno o treinta y dos... Mary. Estás casi ardiendo y al mismo tiempo medio congelado. Parecía como si me estuvieras llamando. -¡No! -Se levantó y tiró de él hasta ponerlo de pie-. te casaste conmigo.. -¿Sí. -¿Sí? -Tommy te pidió una vez que te casaras con él. no te pongas celoso otra vez. recapacitaba sobre lo buena persona que era Mary. que podría haber elegido entre cincuenta hombres. y eso que él debía haber parecido un completo desastre.

Pero hay pocos perros que fuesen tan pequeños. parecían las patas de un perro pequeño. él. decaer nuevamente hasta quedar en un suspiro. Pero la luminosidad de la fría luna sólo se veía enturbiada por las precipitadas nubes.L. proyectaba la silueta de la ventana a los pies de la cama. Extraño. para luego gruñir y refunfuñar. sino que pasaba paulatinamente de un murmullo a un rotundo gemido. -Extraño -dijo para sí. que había escuchado tambores ocultos en la negrura. que se había mofado de maldiciones. y subió la hoja. finalmente. a cada pocos segundos. el sonido no era constante. «¿Dónde?». en cierta ocasión se despertó y vio una víbora de agua saliendo de debajo de su manta. Bueno. Un quejido lastimero. Lowry se incorporó sobre su hombro y contempló el haz de luz. 15 . «¿Dónde?». cuando se quedó atónito al ver una marca sobre su antebrazo. Y qué forma más extraña tenía. Que había penetrado en lúgubres cuevas donde sintió tarántulas y serpientes recorriéndolo o mordiendo sus botas. -Soy un estúpido -dijo Lowry. La ventana batió furiosamente como si algo estuviera intentando entrar. trató de taparse el oído derecho e incrustó el izquierdo en la almohada. cuando saliese el sol. tres.. Un suspiro. interesado. Hizo a un lado las mantas. sólo estaba la luz lunar. Él. Ronald Hubbard Miedo secó con una gran toalla y estaba a punto de ponerse el batín. dos. mañana sería otro día y. molesto por haberse olvidado de abrir la ventana.. «¿Por qué?». para convertirse luego en un chillido y. No era demasiado grande y no conllevaba dolor. una. Un quejido lastimero.. tirando de la ropa otra vez. «¿Dónde?». La ventana golpeó una vez más. aunque la malaria nunca le había producido esa sensación de malestar en el estómago. El viento sollozaba y. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. se dio la vuelta. Jim Lowry se giró otra vez y tiró de las mantas para ceñirlas sobre su oído. de nuevo. «¿Por qué?». otra vez le arrebató un machete a un nativo borracho y enfurecido. La cortina comenzó a golpear contra el cristal y Lowry se levantó para subirla del todo de forma que no se pudiera mover. como si un animal hubiese andado por allí. La fría luna.. y levantarse de nuevo para ocultarse en su lado de la cama y lloriquear «¿por qué?». allí acostado. -Soy un estúpido -dijo Lowry. Una marca como la huella de un conejo. Un suspiro. se sentiría mejor. Un quejido lastimero. pensó que llevaba consigo una voz. La luz de la luna era azulada. Abrió la cama y ahuecó la almohada. Pero la cuerda y el tirador seguían dando contra la hoja y tuvo que encontrar una pinza para afianzarlos. cuatro. el viento encontró una rendija bajo la puerta y comenzó a gemir con una desconsoladora endecha. gemía un «¿dónde?». ¡Aquello era de color escarlata! De un escarlata no muy diferente al de un tatuaje. El viento le arrojó una banda gélida y volvió a meterse precipitadamente entre las mantas. «¿Por qué?». Y Lowry. y. Se fue a su habitación y encendió la luz. cuatro patas diminutas. aproximó su brazo a la luz. ¿Cómo se podía haber desgarrado el traje y haberlo manchado de barro? ¿Qué era lo que le había dejado su huella en el antebrazo? Le sobrevino un escalofrío y le resultó difícil evitar que los músculos de la mandíbula se contrajeran. Más bien eran de un conejo. oculta por segundos tras las vertiginosas nubes. con un hormigueo en la piel..

No he estado ebrio. sobre unos pies silenciosos. -A lo mejor te caíste y te golpeaste con algo. Mary. así y todo. con una súbita sospecha. Puede que sea algo completamente inocente. La puerta blanca se cerró de un portazo y la pared tembló.. Jim? -No. -Pero no tengo ninguna magulladura. Más y más cerca. Ahora échate y duerme un poco. Nos. Cuatro horas. Estaba allí de pie.. no lo sé.. Le llevó su mano menuda a la luz y extrajo ansiosamente un fragmento de cristal de la herida. y me dijo que no debería haberlos atacado en ese artículo. Abrió un cajón. Tan sólo el gemido del viento bajo la puerta. Ella parecía sentirse más inquieta por él que por su mano. se dejó caer débilmente en el borde de la cama. -Mary.. Cuando encendió la luz. Había golpeado el vaso tan violentamente que la había cortado. contemplándole lastimosamente sobresaltada. -Mary.. Ella tenía una mano a la espalda y él. -¿Tú crees. luego aplicó sus labios para hacer que sangrara más copiosamente. La puerta se abrió lentamente y la cortina ondeó horizontalmente cuando el viento. Jim? Sabes que no me importa este lugar. La besó. Mary. cogió un botiquín de primeros auxilios de viaje y extrajo algunos antisépticos y vendas. Hay dos cosas que no te he dicho. es otra cosa. Mary. No está repleto de cosas malignas. Mary.. puedes venir conmigo. Este mundo es un buen lugar. -Sí. Jim. Es. Jim. Una forma blanca se movía lentamente hacia él.. a donde quiera que vayas. Cuatro horas se han esfumado de mi vida. Me parece que vas a tener que arrastrarme contigo por muy intrincada que sea la jungla. No he estado delirando. pero todavía levantada: ¡Jim! El estaba temblando aterrorizado ante la idea de haberla lastimado. Mary. entonces sería tan grave que el enfermo no se encontraría tan bien como yo me encuentro ahora. No te lo he contado. su mano estaba vacía. -¿Y la otra cosa. Tommy y yo estuvimos hablando sobre demonios y diablos. me ha sucedido algo terrible. irrumpió en la habitación. y un pálido rostro fulguraba de forma mortecina sobre un reluciente cuchillo. encontraron el corazón e imitaron su ritmo para hacer que la sangre fluyese en su garganta.. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. -Tal vez no sabes todo lo que hay que saber sobre la malaria. -¿Eso es todo..L.. Pero era Mary. nos tendremos que marchar de Atworthy. la protesta de las cortinas. que humeaba con el aire frío. y se sintió de la forma en que se sentiría un adorador al tocar el pie de su diosa. 16 . No tengo ni idea de dónde he estado entre las tres menos cuarto y las siete menos cuarto. yo iré contigo -estaba a punto de echarse a reír-. el batir del marco y el azulado reflejo de la fría luna sobre la cama. Lowry se abalanzó salvajemente y le arrancó el cuchillo de un golpe. Dijo que quizá estuvieran tratando de. Mary? -Indudablemente.. también experimentó cierto alivio.. Mañana averiguarás lo que pasó. había un vaso roto sobre la alfombra y un charco blanco de leche caliente. No.. Jebson descubrió ese artículo del «Newspaper Weekly» y al finalizar el período lectivo estaré despedido. -Por supuesto que no lo tiene. He sido un necio por no habértelo permitido en el pasado. le tiró de ella hacia delante. a través de la ventana. -Si bloquea la mente. Te has debido sentir terriblemente sola aquí. -¿Sí? La llevó al borde de la cama y echó parte de la colcha sobre sus hombros. El hombre no tiene ningún motivo para andar en la sombra del temor a causa de los fantasmas. -Siempre me siento sola sin ti. bien.. Ronald Hubbard Miedo Los sádicos dedos del terror le penetraron.

¿no? -Sólo una media hora o algo así. en realidad. Jim. Jim? -¿Te encuentras bien? -Por supuesto que estoy bien. al detenerse un momento en lo alto de las escaleras.. No.. espectros y cuentos de viejas. lo que decía era cierto. Tal vez estuve allí. -Buenas noches. y llegaron a asustarse hasta perder los nervios al avistar una sombra blanca.. Buenas noches. La noche era clara y despejada y. ¡No lo sé! Mary. -No. bueno. -¿Sí. Jim. ¡Cómo le gustaba a Tommy. Siento que si no paseo voy a estallar. En una noche así.. completamente cierto. Pero eso no es todo lo que has perdido. algo más horrible aún estuviese a punto de sucederme. Ronald Hubbard Miedo -Pero.. tan monótono. simplemente tengo que dar un paseo. Perder el sombrero. Ya eres lo suficientemente mayor como para tener más juicio y tienes la cabeza lo suficientemente grande como para que sujete un sombrero.. fuera del alcance de nuestras consciencias.. Esta tarde creía tener una cita en algún sitio. No. Voy a salir a pasear. James Lowry».. pero Tommy tenía que elegir esa forma de exponerlo. Pero no te inquietes por mi culpa. fingir tener creencias que conmocionaban a la gente! Cómo le gustaba prácticamente derribar a los estudiantes de sus asientos al inclinarse sobre los pupitres y decirles con voz misteriosa: «Para aparentar cultura. para sentir la tierra volar bajo sus pies... ¡Si fuese capaz de averiguarlo! -Acuéstate y duerme.. -Siento. diablos. ¿por qué no animarlo un poco espoleando la imaginación de la gente? Es Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Aquel recuerdo reanimó a Lowry: ¡la fantástica imaginación de Tommy y su fácil locuacidad! Y cómo le gustaba hacerle diabluras a su amigo. no puedo dormir. No sé de qué se trata. siento como si me hubiese ocurrido algo terrible y que. Brujas.L. -¿Sí.» ¡Cómo le gustaba aquella sonrisa! Desde luego. más torpe y práctico. pero. -¡Pero estás enfermo! -No puedo seguir aquí echado por más tiempo. el olor a tierra fresca y a materia en crecimiento que le llegaba reavivó sus recuerdos.. demonios y magia negra. eso es todo. Creo que. tú sabes y yo sé que estamos estudiando los oscuros duendes y los siniestros profanadores de tumbas que yacen. James Lowry. a esto lo llamamos psicología. era un mundo tan ordinario. Tommy y él fueron a visitar una cueva situada a una milla de distancia que se suponía estaba habitada por fantasmas. No sé dónde fui ni lo que hice. -se quedó callado y comenzó de nuevo en un tono diferente-.. eso es haber hecho una estupidez. -No estarás fuera mucho rato. Era esa clase de noche que hace que un niño quiera correr y correr para siempre a través del campo. que no creía en nada. impulsado por la mera satisfacción de sentirse vivo.. a las tres menos cuarto. Se abotonó el abrigo y se inclinó para besarla: Estaré de vuelta en media hora. que al final resultó ser un caballo viejo y solitario.. con aparente sopor. 17 . bueno. Vete a dormir. Ella lo miraba resignada mientras él se ponía la chaqueta. tal vez el ejercicio me despeje la cabeza y pueda recordar. ¡No puedo estarme quieto! Bajó la ventana y comenzó a vestirse. -Es casi medianoche.. Jim? -Siento. que precisamente hoy había sido víctima de algún hechizo. CAPITULO 3 «Bueno.

. de alguna forma. La luna. más le valía encontrar ese sombrero. hasta un pozo negro como la tinta. de allí. había una puerta allí abajo. pero no había ningún indicio de qué era lo que podría esperarle en el fondo. Se le antojó que si pudiese recuperar el sombrero también encontraría esas cuatro horas. Era verdaderamente extraño que algo le desconcertase tanto. inconscientemente. pero el borde se apartaba. era una pena dejar un sombrero bueno en la hierba. Sí.. podría llover. tratando de abarcar con la vista aquella extensión de peldaños.. los escalones. que no se atrevería a llegar al fondo. Una parte de él había desaparecido. a través de la capa de oscura neblina. ¿Qué pensaría Mary. a él.. Contempló desalentado la bajada al infierno.. pero. Cuatro horas desaparecidas. Sabía.. había un significado más profundo en el hecho de haber extraviado el sombrero. Había bajado aquellos escalones miles de veces. todo lo que tenía que hacer era bajar otros dos escalones y entonces podría alcanzar el borde y salir al exterior. ¡Qué raro que aquellos peldaños se desvaneciesen tan pronto como pasaba por ellos! Desde donde él estaba ahora hasta la fachada de su casa no había sino un vacío. Sí. casi se rompió la pierna con un peldaño adicional. Como su vestuario era en su mayor parte tropical tenía solamente un sombrero de fieltro. En algunos puntos desaparecía al atravesar una oscura neblina.. y ninguna conexión entre donde él estaba y el porche. Descendió. mirando de reojo las rápidas y lanosas nubes que había entre la tierra y la luna. Su sombrero de fieltro desaparecido. Comenzó a descender los escalones que llevaban al sendero. lo menos que podía hacer era intentarlo. y algún estudiante lo encontraría allí donde lo hubiese llevado el viento y lo entregaría en la oficina del decano. su sombrero de fieltro. con ellas. pero el borde se apartó de él y estuvo a punto de caer. sin duda alguna. Tuvo el inquietante presentimiento de que debería ponerse en camino hacia la casa de Tommy e ir viendo si el sombrero estaba debajo de algún arbusto. Esa no era la forma de conseguirlo. algo que realmente simbolizaba las cuatro horas perdidas. Miró ansiosamente hacia arriba y vio aliviado que la luna estaba allí todavía. 18 . era de buena calidad. ¡Y su mejor traje de paño inglés echado a perder! Por otra parte el sombrero llevaba su nombre en la cinta. Miró hacia abajo y se hizo atrás apresuradamente para descubrir de repente que no podía retroceder.L. a unos treinta escalones desde donde él estaba. eran los dulces acordes de las campanillas.. todavía podía ver las luces allá arriba. y uno no se paseaba por Atworthy con un casco para el sol. al palparse. Miró con ojos vidriosos el tramo de escalera. Logró alcanzarlo. Jim. descubrió que se había olvidado del sombrero. Se escuchó otra vez aquella risa. Además. Aún así algo iba mal. Esa puerta debía de conducir a la salida. al lado de la escalera. él estaba de pie de forma que sus ojos estaban por encima del nivel del jardín y pensó que podría alcanzar aquel borde indefinido y salir. pero evidentemente no era nada más que el juego de campanillas japonesas del porche. un hombre para el que pocas cosas había desconcertantes. Ronald Hubbard Miedo cierto. pensó. cuatro horas le habían sido arrebatadas despiadadamente de su vida y. querido Tommy. no. entonces recordó que lo había perdido.? -¡Jim. ¡De nuevo estuvo a punto de caer en la nada! Los dos escalones que había bajado también se habían desvanecido bajo sus mismos talones. Descendió. contemplando la hendidura que había en lo que Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Escudriñó la perspectiva del tramo de escalera. deteniéndose a cada poco para echar un vistazo por encima del hombro. que no tenía el aplomo suficiente como para afrontar el horror que acechaba abajo. ¡Casi se cayó al vacío! No había escalera detrás de él. Retrocedería. cuando llegó al final. te olvidaste del sombrero! Se giró y miró hacia arriba. mirando sus manos vacías. desde donde él estaba sólo la había de bajada. ¿por qué no? Tenía frío en la coronilla y. Mary estaba en el porche. Creyó oír el retintín de una risa en alguna parte y miró a su alrededor. Espera. ¡no por Atworthy! El haberlo perdido le disgustó.

hasta el final. temblando y aferrándose al muro áspero y arenoso. de forma aterradoramente ruidosa para la quietud cadavérica de aquel lugar. entonces.. ¿qué estaba haciendo allí?. Descendió un poco más. ¡No iba a hacer otra cosa que precipitarse al vacío!: ¡Para! ¡Para. se oyó un grito desvanecerse en la nada: ¡Jim! ¡Ay. El muro también había cambiado de textura al contacto con sus manos. adheriéndose a su cara y enredándose en sus hombros.. resolvió que tenía algo que encontrar.. desgastando la piedra y dejándola pulida y cubierta de moho. ¡Quizá la puerta hubiese estado al otro lado de la escalera! ¡Puede que la hubiese rebasado completamente! Tal vez tendría que seguir bajando. no podría volver hasta ella! El pánico le hizo estremecerse por un instante. ¡como si estuviese viva! Ensartó varios filamentos con sus manos y. Mary! ¡Para! Se escuchó el fragor de un trueno y la tierra se derrumbó sobre su cabeza. Y. al que no osaba acercarse. y ahora la neblina se aferraba a él como telarañas. y descubrió que no estaban espaciados de forma pareja: algunos descendían casi un metro y otros tan sólo una pulgada. No bajes. La hendidura se había cerrado antes de que llegara a bajar. ¿Hasta dónde? Algo pegajoso y cálido le rozó la mejilla y pensó que probablemente sería una capa de neblina. Ella estaba bien. había una puerta allí delante. palpando precavidamente cada peldaño con el pie. al intentarlo. 19 . Desde muy. el fondo.. Pero. incluso latía. como si el agua llevase siglos rezumando desde arriba. -¡Jim! -ahora había visto el agujero. aquello se retorció y desapareció. muy lejos. pensó. Pobrecita. si pretendía salir de aquel lugar. finalmente. Dios mío! ¡Jim! ¡Jim! Luego se oyó otra vez como un simple susurro. Subiré en un momento. Pero resultaba gracioso llevar tantos años viviendo en aquella casa sin haber sospechado nunca sobre la existencia de aquel tramo de escaleras en el mismo umbral de la puerta. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Bien. Había visto una puerta y la iba a encontrar. -¡Jim! ¡Ay. se dijo. ¡Si se hubiese pasado la puerta. tan silencioso como un recuerdo. Estoy aquí. La luz de la luna era demasiado tenue para que él pudiese ver la expresión de su rostro. Dios mío! ¡Jim! ¿Le llegaba a ella su voz? ¡Estoy bien. ¿Dónde diablos estaba la puerta? Había bajado treinta peldaños y sus manos anhelantes no la habían encontrado todavía.. Ella estaba comenzando a bajar por la escalera y él ahuecó las manos para avisarla a voces. pero la neblina lo tenía sujeto con sus dedos invisibles y pegajosos. y le dio vueltas la cabeza hasta que estuvo decidido a arrojarse para hundirse eternamente en el misterio que se extendía desde el fondo. Tal vez ahora pudiese retroceder. Bajó a tientas.. Un sombrero de fieltro. Todo va bien. de cualquier forma. Ella estaba bíen.. la trampa de allá arriba era ahora más consistente y su voz no podía atravesarla. Cuatro horas de su vida. No podía quedarse parado. Se había visto en situaciones peores. gota a gota. Ronald Hubbard Miedo antes había sido el camino. El agua goteaba lentamente desde alguna parte. ¡pero qué neblina más extraña! Caliente y fibrosa. Pero de alguna forma tuvo la sensación de que todo iba mal. comprobó que la escalera había seguido desapareciendo a medida que la bajaba.. Se restregó las manos contra su abrigo tratando de deshacerse de aquella sensación hormigueante. pues ahora era fangoso y frío. la luz de la luna se desvaneció y todo el tramo quedó sumido en la más absoluta oscuridad. Mary! ¡Estaré contigo tan pronto como llegue a esa puerta! Pobre chica. Oyó como de alguna parte le llamaban. de forma casi impercetibie: ¡Jim! ¡Jim Lowry! Trató de volverse hacia el origen de la voz. furioso. probablemente estaría muerta de miedo. como si hubiera cogido una serpiente. temblando como un niño. Mary. pero.L. Se quedo allí parado.

Ronald Hubbard Miedo -¡Jim Lowry! ¡Qué voz más vacía! Tiró con todas sus fuerzas de la neblina con la esperanza de que se desenredara y se fuese. sintiéndose aliviado. que se extendía un breve trecho. Silbaba una melodía absurda. -Yo he visto uno. y hasta eso quedó sumido en la oscuridad que surgió de los bordes del terreno. ¿sabes? ¿Buscas algo? -Bueno. sí. pero justo cuando estaba Digitalización y corrección por Antiguo Pág. -Hola -dijo Lowry. pero al momento fue de nuevo visible. -No llevas sombrero -dijo el chico. con resoplidos esporádicos que se le escapaban al silbar. Con esta broma dio rienda suelta a un violento estallido de risa. ¡Bien! ¡Después de todo. El chico sacó una pata de conejo y se la tendió maravillado hacia Lowry. por el musgo que tenían era improbable que mucha gente hubiese recorrido aquel camino. Se hallaba sobre lo que parecía ser tierra firme. Mi sombrero. Sabía que. escribiendo unas iniciales en la arena pedregosa.L. 20 . Cuando estuvo delante de la puerta respiró profundamente. pero ahora estaba cerrada y la luz parecía provenir de una fuente indefinida en la misma escalera. -Y tienes las manos sucias -dijo el chico. -Me llamo Jim. La dejó caer y el sonido retumbó por las paredes a lo largo de las escaleras. había una puerta allí abajo! ¡Ahora que también podría haber caminado por la árida tierra rojiza hasta haber encontrado el camino de regreso a la superficie! Pero no importaba. -¿Cómo te llamas? -dijo Lowry. una luz deslumbrante y cegadora.. Sólo que en realidad es James. una y otra vez tenía le esperanza de que los peldaños de arriba no se hubiesen desvanecido. Ya no estaba especialmente asustado porque algo tenía claro: sabía que en alguna parte encontraría el sombrero y las cuatro horas. pero no había. Era un terreno reseco. terriblemente desafinada. pero era en vano. Se incorporó y no se sorprendió al ver que una aldaba había aparecido ante él. supongo que sí.. sólo la luz. Buscó nuevamente la pared y continuó su camino a tientas. -Qué gracioso. pero. Yo me llamo Jim también. Si vale la pena verlo. Intentó mover el pomo de la puerta. Entonces sólo hubo una pata de conejo allí colgando. Se echó a un lado el sombrero de paja y observó a Lowry. La Medusa. los escalones estaban cada vez más desgastados por el paso del tiempo. -Hola. -¿Y tú? -dijo el chico. todo rojizo y yermo. esta vez más nítidamente. como si una piedra bajase rodando. por el contrario. ¡En alguna parte tenía que estar la puerta! Quedó cegado por un resplandor. una vez estuviese fuera de aquellas escaleras. ¡Gracias a Dios no tendría que llegar hasta el fondo! La neblina se arremolinó por un instante y la puerta quedó oculta. pues a cada lado del mismo se habían formado grandes grietas por la erosión de la roca arenisca. representaba una cabeza de mujer de color verdoso de la que surgían grandes serpientes. Esperó largo rato antes de percibir sonido alguno desde el otro lado. -¿Ah sí? ¿Dónde? -En la cabeza de mi padre -dijo el chico solemnemente. reanudando su vana tarea. Pensó que debió haberle preguntado al chico.. no llevo. -No. pero no había sol. pero estaba cerrada desde dentro y no había señales de que hubiese timbre. Lowry dio un paso adelante y estuvo a punto de caerse otra vez por las escaleras. había una puerta delante de él y eso significaba una salida de aquellas escaleras.. Percibió un débil fulgor que parecía emanar de una entrada. Había un niño sentado despreocupadamente sobre una peña. Se inclinó para mirar por la cerradura. había agua goteando en alguna parte. Avanzó lentamente. se encontraría mejor. Luego se metió la mano en el bolsillo: ¿Quieres ver algo? -Bueno. fue como si quedase liberado de repente y estuvo a punto de caerse hacia los escalones todavía invisibles.

ella se sonó con él violentamente y luego lo arrojó a la oscuridad. y tienes la cabeza lo suficientemente grande como para que sujete un sombrero. —Entonces dame tu pañuelo. se fue como un murciélago. los dientes amarillentos. y los gatos. todos rotos y torcidos. Pero ahora estás bajando. Y ahora me imagino que quieres tu sombrero. se extendió por todas partes. -¿Por qué no. señora. y cada vez que ascendías un escalón desdeñabas el de abajo. sientas nauseas o te tambalees. ¡Yo nunca olvido! -¡Eso no es cierto! -Lo será hasta que haya algo de verdad en este lugar..L. James Lowry. y los sombreros. gatos son. te arrastres. la puerta se abrió de par en par y el olor acre de matojos chamuscados y de una nube de oscuridad densa y oscura. señora? -Porque si hallas tu sombrero encontrarás las cuatro horas. todo. Jim Lowry. ja! No. Al cabo de un momento uno de los murciélagos regresó trayéndolo. no lo harás. todo hasta abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¿Quieres un consejo? —Por favor. Tienes que bajar. ¡Tbdo. el mundo no está sino preparándose para otra muerte. me gustaría salir de estas escaleras -dijo Lowry. -No trates de encontrar tu sombrero.. Todo hasta abajo. ¡entonces morirás! Lowry la miró sorprendido cuando le metió el pañuelo en el bolsillo del abrigo y se aproximó de puntillas hacia su cuello. ¿Qué te parece? ¡Ha perdido su sombrero! Bueno. todo. Los sombreros. pero. El humo y el olor de aquel sitio se le metieron en los ojos y no pudo ver claramente a la mujer. Has perdido el sombrero. señora. Todo hasta abajo. tuvo la impresión de que ésta tenía el rostro demacrado. sus cabellos enmarañados y descoloridos. Así te hundas. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Pero aunque sintió el pinchazo de sus uñas.. no.. y cuando los pájaros cantan. ¿Quieres un consejo. así que esta noche eres educado. -Sí que has estado antes en estas escaleras. Ronald Hubbard Miedo a punto de aldabear nuevamente apareció un ventanillo con barrotes herrumbrosos que se estaba abriendo. y si encuentras esas cuatro horas. -Espere. eso es. sí. y cuando llega la primavera.? -¿Cómo sé las cosas? Ja. 21 . sólo le estaba ajustando la corbata. y no te llamabas James Lowry. no lo es. Nunca me olvido de una cara. James Lowry.. James Lowry? -Por favor. ¡Ja. no entiendo por qué sabe mi nombre. ratas son. ¿no podemos pasar adentro y salir de estas escaleras? -No puedes abandonarlas. y cuando llegaste aquí te reiste de mí. ¿Quieres un consejo? -Con su permiso. -¡Fugitivos! -les reprendió-. -Has perdido cuatro horas. ¡así de sencillo! Cuatro horas completas y el sombrero. es que hay algo torcido en el mundo.. -Sí. Los murciélagos son murciélagos y los sombreros son sombreros. James Lowry? -Sí. Pero eso no es todo lo que has perdido. todo. -Señora. y sus ojos como las cuencas de una calavera. me golpeaste y escupiste en la cara. -Bueno. James Lowry. -¿Señora? Oh. tienes que llegar hasta abajo. dos murciélagos pasaron chillando y rozaron a Lowry con sus suaves alas de piel. Nunca he estado aquí antes. Así que quieres adularme para hacerme creer que vas a estar ahí tratando de entrar. y en aquel entonces subías. ¿cómo sabía que estaba buscando. Ya eres lo suficientemente mayor como para tener más juicio. el cerrojo martilleó. señora. Pero. ja. Las ratas. Mi sombrero. -¿Quieres un consejo. No hay nada más que hablar. Perder el sombrero. sombreros son. eso es haber hecho una estupidez. señora. todo. Se lo entregó. Subiste por ellas y ahora las vas a bajar hasta el final. Ella lo arrojó otra vez y el otro murciélago retornó.

L. Ronald Hubbard

Miedo

sombreros son1; y si no puedes caminar más deprisa, nunca serás un vencedor. ¿Quieres un consejo? -Sí, señora. -Sigue bajando las escaleras y te encontrarás con una persona. Si estuvieses decidido a morir, entonces pregúntale dónde perdiste el sombrero. -¿El me lo dirá? -Puede que sí y puede que no. Los murciélagos son sombreros, las ratas son gatos y no hay sopa lo suficientemente profunda como para ahogarse. -¿Ahogarse quién, señora? -¡Pues ahogarse, eso es todo! Tienes cara de buena persona, James Lowry. -Gracias señora. Y luego te encontrarás otro hombre después del primero. Sólo que ninguno de los dos son hombres. Son ideas. Y el primer hombre te dirá que estás a punto de encontrarte con el segundo, y entonces el segundo te dirá que tienes que seguir bajando hasta el pie de las escaleras. Todo hasta abajo. Abajo, abajo, abajo... -¿Dónde está el final, señora? -Donde está el principio, por supuesto. Los sombreros conducen a los murciélagos, a los gatos, a las ratas. Las ratas están hambrientas, James Lowry. Las ratas te van a devorar, James Lowry. Sombreros, vienes a donde están los murciélagos, te vas donde los gatos, te comen las ratas. ¿Todavía quieres encontrar tu sombrero? -Por favor, señora. -Oh, qué rebelde, testarudo, cabeza dura, necio, despreciable, incauto, animal, perverso, desalmado, rebelde, testarudo, cabeza dura, necio, despreciable... ¿Todavía quieres encontrar tu sombrero, James Lowry? -Sí, señora. -¿Tú no crees en demonios y diablos? -No, señora. -¿Sigues sin creer en demonios y diablos? -Sí, señora. -Entonces mira detrás tuyo. Se volvió. Pero sólo había oscuridad. Se oyó un portazo. Una voz gritaba a lo lejos: ¡Jim! ¡Jim Lowry! Cuando palpó el lugar donde había estado la puerta, porque una vez más se había hecho una negra oscuridad, sólo encontró la pared. Tentó hacia arriba, pero los escalones habían desaparecido. Tentó hacia abajo y escuchó la voz que le llamaba, aún más nítidamente: ¡Jim! ¡Jim Lowry! Peldaño a peldaño, a veces una pulgada y a veces casi un metro, a veces ladeados a la izquierda, otras veces a la derecha y, de vez en cuando, nivelados, pero siempre de forma opuesta al escalón precedente. Otra capa de neblina, blanca esta vez, ondeaba humeante a su alrededor; contenía algo que le irritaba la garganta, pero al mismo tiempo, algo que le permitía caminar más erguido y con menos temor. -¡Jim! ¡Jim Lowry! Sonaba muy cerca ahora; de forma resonante, como si lo dijera un pregonero con voz ronca dentro de una caja de resonancia. No expresaba mayor entusiasmo que el que pudiera haber en la voz de un jefe de estación al comunicar a los viajeros que se suban en el de las cinco y cuarto. -¡Oh, Jim! ¡Jim Lowry! Llamando al señor Lowry, llamando al señor Lowry. La neblina iba clareando a medida que se adentraba en las capas inferiores y ya podía ver los escalones.

N. del T.: En el original en inglés: “Hats are hats and cats are cats, and when the birds sing there is something awry in the world. Bats are bats and hats are hats...”.
Digitalización y corrección por Antiguo Pág. 22

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L. Ronald Hubbard

Miedo

Habían cambiado; ahora estaban secos y limpios, eran de mármol pulido, y tenían una barandilla laboriosamente esculpida que, comparada con la piedra, era muy suave al tacto. Parecía que el ambiente se empezaba a animar: un poco más abajo había un gran salón lleno de banderas con medio centenar de invitados alrededor de una mesa... pero intuyó que no debía acercarse a ellos. Un gran danés llegó brincando hasta donde él estaba y casi lo derribó; pero entonces, como si hubiera hecho algo mal, olfateó y se marchó caminando rígidamente. Lowry siguió bajando las escaleras. -¡Jim! ¡Jim Lowry! Llegó a un embarcadero flotante, y parecía como si algo les hubiese sucedido a los invitados del gran salón, presentía que estaban muy cerca. A su derecha colgaba un tapiz que representaba un combate en liza; y a su izquierda había un estante lleno de lanzas, encima del cual se encontraba la insignia de una espada y un escudo que llevaba dibujados tres feroces leones. Una mano le golpeó levemente en el hombro y se volvió rápidamente para encontrarse con un alto caballero andante, con toda la armadura, que parecía más alto aún por la ondulante pluma blanca de su casco, la visera del cual estaba bajada. -¿James Lowry? -¿Sí? -¿Está seguro de que es Jim Lowry? -Sí. -Entonces, ¿por qué responde al nombre de James? No importa, dejémosnos de rodeos. ¿Sabe quién soy? -Lo siento, no creo que pueda identificarle. La visera de su casco está bajada, ¿sabe?, y está todo envuelto en acero... -Bien, bien, amigo mío, no nos vamos a andar ahora con evasivas por una visera, ¿no? Los dos somos caballeros, así que no hay razón para discutir, ¿no es así? Especialmente por algo tan insignificante como una visera. Cree que está soñando, ¿no es eso? -Pues no. No exactamente... -Así es. No está soñando. Verá, le voy a pellizcar -así lo hizo, y movió la cabeza sabiamente cuando Lowry dio un respingo-. No está soñando, todo esto es perfectamente real. Si todavía no lo cree, mire la marca que le dejaron estos dedos de acero. Lowry se miró el dorso de la mano, estaba magullado y sangraba. Ahora, por lo que respecta a su sombrero -dijo el caballero-, ¿está resuelto a encontrarlo? —Ciertamente. -Sólo valía unos cuantos dólares, ¿sabe? Y, créame, amigo mío, ¿qué son unos cuantos dólares comparados con el valor de su propia vida? -¿Qué tiene que ver mi vida con el sombrero? -Oh, ahora lo veremos, amigo mío, ¿no le dijo la anciana que si encontraba el sombrero hallaría también las cuatro horas y, que si hallaba esas cuatro horas, perdería la vida? Ahora analicemos esto juiciosamente, ¿eh? Examinémoslo a la luz del razonamiento frío e imparcial: un sombrero quizá cueste diez dólares. Durante los treinta y cinco años que le quedan de vida, es probable que gane ciento cincuenta mil dólares, a razón de, digamos, cuatro mil quinientos dólares al año. Entonces, ¿se puede cambiar eso por un billete de diez dólares? -Bueeeno... noooo. -De acuerdo, amigo mío, me complace que entienda mi razonamiento. Indaguemos ahora en este problema de forma más exhaustiva. Usted es una persona muy inteligente. Ha perdido cuatro horas. En los treinta y cinco años que puede vivir todavía hay exactamente trescientas cincuenta mil cuatrocientas cuarenta y ocho horas. ¿Es suficiente tiempo como para anteponerlo a un período tan perfectamente estúpido como cuatro horas? -No... pero... -Así que quiere seguir discutiendo sobre esto. Está decidido a encontrar su sombrero, ¿eh? -Me gustaría. -¿Y no le preocupa encontrar su sombrero y con él las cuatro horas...? Porque están juntos codo con
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codo. -Bien... -¡Vaya! Pensé que al cabo de un rato cedería. Encuentre su sombrero, encuentre las cuatro horas, encuentre la muerte. Así es como va a ser. Los sombreros son demasiado abundantes como para que vaya por ahí enredando para buscar tan sólo uno. -Lo... lo pensaré. -No lo haga. Se debería haber convencido, aquí y ahora, de que no tiene sentido encontrar el sombrero. Y olvide las cuatro horas. Olvídelas por completo. -Tal vez... -se aventuró a decir Lowry- usted me podría decir qué pasó en esas cuatro horas. -¡Venga, vamos, amigo mío! Le he dicho que si lo averiguase probablemente moriría, y ahora me pide que se lo diga a bocajarro. Yo estoy aquí intentando salvarle, no destruirle. -¿Ni siquiera me puede dar una pista? -¿Por qué habría de dársela? -¿Fue por el artículo? -Nada, nada, Jim Lowry. No intente sonsacármelo. No tengo ningún motivo para desear su muerte. De hecho, creo que es usted un buen tipo, un verdadero príncipe, de lo mejorcito que hay. Ahora, continúe bajando. -¿Fue la malaria? -Nada, nada. -¿Fue la bebida? -Cállese ya. -¿Fue...? -¡Silencio, he dicho! -gritó el caballero-. Si está tan determinado a saberlo, siga bajando las escaleras y se encontrará con una persona. Eso es todo lo que tengo que decirle. Se encontrará con una persona. -Gracias -dijo Lowry-. Y ahora, ¿me dirá su nombre? -¿Nombre? ¿Por qué habría de tener un nombre? Soy un caballero. Estoy lleno de ideales. Lowry se aproximó a él y comenzó a subirle la visera. El caballero no retrocedió, sino que permaneció inmóvil. La visera quedó levantada. La armadura estaba vacía. Se hizo la oscuridad. Después de un rato Lowry hizo otra tentativa de subir, pero de nuevo fue inútil; casi se precipitó al vacío que había tras él. Se quedó parado, tiritando. ¿Tenía... tenía que bajar hasta abajo? Hasta... Reprimió inmediatamente el violento impulso de gritar. Se serenó. Notó que había algo ligeramente diferente en los escalones, producían otro sonido, un sonido hueco; como si fuesen de madera; y, a diferencia de los peldaños anteriores, éstos eran regulares. Después de un breve descenso, a punto estuvo de caerse al intentar subir un peldaño que parecía ser tierra firme. Sí, ¡estaba sobre una extensión llana de terreno! No podía ver nada... Se dio la vuelta súbitamente y palpó el último escalón. Estaba allí todavía. ¡A lo mejor estaban todas las escaleras! ¡Tal vez pudiese volver arriba! Pero se tropezó de nuevo, porque donde antes estaba el descansillo de mármol había ahora una plataforma de madera con una reja alrededor y era imposible seguir ascendiendo. Volvió a bajar por las escaleras hasta el terreno llano. No se había fijado antes en aquel individuo, principalmente porque iba todo vestido de negro. Completamente de negro. Llevaba un sombrero de ala gacha y oscura que tapaba casi la totalidad de su rostro, pero que no bastaba para ocultar la tosquedad de sus rasgos ni la expresión cruel de sus labios; sus poderosos hombros, aunque encorvados, estaban envueltos en una capa negra de hechura desusada; sus zapatos lucían hebillas oscuras. Portaba una linterna que al menos arrojaba un débil resplandor hasta donde Lowry se encontraba; se encaramó sobre un asiento de madera y extrajo algo sinuoso y alargado de debajo del brazo. Entonces sacó un librito negro y, alzando la linterna, fijó su vista en las páginas de forma resuelta. -¿Lowry?
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caía horrorizado con un nudo de angustia en el estómago. ¿verdad? -Sí. ¡Lo que tenía era una soga! ¡Estaba preparando un nudo de horca! Y aquellos escalones. pero me puedes llamar Jack -de nuevo escupió sonoramente-. abajo. ¡No puede hacerlo! ¡No tiene motivos para ello! -¡Eh! ¡Eh. hum. Allí ya está todo preparado. tengo algo para ti. Abajo. ah. 25 .. Ronald Hubbard Miedo -Sí. Pero no se golpeó con nada.. Lowry!. abajo. Estaba demasiado oscuro como para que alguien pudiese verlo. Ese nombre le era familiar. pero ése es su problema. abajo. a Digitalización y corrección por Antiguo Pág.. -¿Cuánto pesa. Enfocó a Lowry con la linterna: Hum. todo el mundo sabe que no se debe vacilar ante mí -escupió sonoramente y miró de nuevo al libro-. Apartó la linterna y cogió de su regazo el objeto alargado y sinuoso. nuevamente. ¿no es eso? -Sí. Las botas del verdugo resonaban tras él y el azote de su capa era atronador. a podredumbre y a sangre reseca. aunque él no pudiese ver nada... Lowry comprendió de repente lo que aquel hombre estaba haciendo. era completamente visible para Jack Ketch. las ramas lacerantes de los árboles y.. Jim Lowry! Espera un momento.. pero los peldaños eran resbaladizos y no pudo parar. Se puso de pie impulsivamente y se alejó dando tumbos. -Ah. Lowry intentó detenerse al borde de la escalera que. Sus gruesos dedos empezaron a hacer algo con él. ¿no? Bien.. Ahora. Aquel individuo desprendía cierto olor a podredumbre. Ochenta y seis kilos -cogió un lápiz y garabateó algo en el libro. La voz de Jack Ketch sonaba cada vez más próxima y Lowry se dio cuenta de que. -Bueno.. -¡Ah! Un tipo sincero.. Daba tumbos. Jack Ketch. Algo se movía en las tinieblas. -¡Así que crees que no te puedo ver. Es agradable este tiempo tan oscuro.L. abajo. atravesando la neblina.. soy yo. Jack Ketch. Odio esta espera. Pero tenía la certeza de no haber visto antes a aquel individuo. si pudiese no hacer ruido. -¿Cómo. Si quieres quedar bien conmigo y hacer que esto sea más fácil. ¡Jim Lowry! ¡Vuelve aquí! ¡No puedes escapar! ¡Nunca serás capaz de huir de mí! Lowry.. lo que hizo que a Lowry se le erizase el vello del cogote: ¿Por qué una libra? -¿Por qué no? Yo también tengo que comer. James Lowry. sintiendo su viscosidad entre los dedos y su olor a muerte y descomposición. -Ochenta y seis kilos y un cuello normal. no vamos a llegar a conocernos muy a fondo. ¡Había una treintena! ¡Y la plataforma superior. Lowry sintió cómo el terror le fue inundando poco a poco. se pinchó con los matorrales y un tronco de árbol medio sumergido le hizo tropezar.. Entonces Lowry quedó tirado en el lodo. abajo. intuía.. si seguimos retrasándolo lo único que vamos a conseguir es liarnos más todavía y que tú te preocupes. ¿Alguna deformidad? -Creo que no. supongo que sí.. pero. no sé de qué está hablando.. abajo. ¿Qué dices? -No. cómo se llama? -Jack. Jack Ketch. Lowry se fue arrastrando. Puedo hacer que esto sea muy sencillo o que sea terriblemente desagradable.. prescinde de una libra o dos y nos pondremos manos a la obra.. Jim Lowry. Luego lo alumbró con su linterna y miró detenidamente el rostro y todo el cuerpo de Lowry-. Tan silenciosamente como pudo. Lowry? -Ochenta y seis kilos. a través del vacío negro como la tinta. El matorral crepitaba y se oía una respiración agitada y cálida.. simplemente métete una o dos libras en el bolsillo cuando subas.. giros. era algo acosador. contorsiones. Se preparó para caer contra los escalones inferiores. -¡Lowry! ¡Jim Lowry! -Lowry se aplastó contra el fango y permaneció inmóvil. si quieres mi consejo. más que ver. Y eso que parecías bastante despierto. Hum. un patíbulo! -¡No! -gritó Lowry-. la neblina.

pero no había ningún rastro del verdugo. fatigado y dolorido. si bien al principio era muy ligera. no podía respirar. —Te puedo decir dónde encontrar tu sombrero. Estaba atrapado en una trampa de agua. Necesitó todos sus arrestos para contenerse de acelerar frenéticamente presa del pánico y quedarse allí flotando sobre lo que hubiese debajo. Y entonces el pánico que le inundaba se apaciguó y descubrió que podía permanecer a flote muy fácilmente. -¡Estoy tratando de ayudarte. No quiero lastimarte -argüyó la voz de Jack Ketch-¡sólo quiero ahorcarte! Maldijo y escupió. y se sorprendió ante el reconfortante calor que recorría su ser. que lo arrastraría y le haría pedazos. De repente emergió y aspiró el aire que su cuerpo torturado tanto necesitaba. tan azul como el océano.. pero no vio a Jack Ketch. luego se volvió penetrante. Volvió a chocar con aquello por segunda vez y descubrió de qué se trataba: ¡un trozo de madera! Pero. con una dorada playa bañada por blancas olas y árboles gigantescos vencidos hacia el mar. Ronald Hubbard Miedo pesar de todo. Tosió. Si intentara tocar tierra allí quedaría tan destrozado que no sería reconocible pero. mirando detenidamente entre las olas contempló grandes columnas de espuma que surgían y se desvanecían. y estaba cada vez más cerca de las rocas. Avistó la playa nuevamente. aun así. Una poderosa fuerza lo golpeó bruscamente en la cara y lo derribó de lleno dejándolo medio sumergido en un devastador sumidero de tierra y mar que le hacía girar precipitadamente y lo arrastraba hacia abajo. ¡Esto es lo que le pasa a uno cuando quiere ayudar. continuó avanzando. las olas se desintegraban con un frenesí blanquecino al chocar contra un escarpado arrecife. Se apresuró para salir de allí. Y el cielo era azul. De repente presintió que había algo abajo en las profundidades que iba a emerger. sabía que no debía permanecer más tiempo en el agua.L. o se ahogaba. aun cuando se aferró a ello. y no había ruido alguno en toda aquella quietud. Recobró el aliento mientras flotaba y buscó ansiosamente con la mirada a Jack Ketch. Lowry! ¡Vuelve aquí! ¡Quiero decirte donde puedes encontrar tu sombrero! El terreno que pisaba era firme ahora. o quedaba reducido a un irreconocible amasijo. cuatro horas. y el mar comenzó a picarse. y el vapor que ésta producía olía a podredumbre. Caían relámpagos sobre las capas azuladas del horizonte. Tan sólo quiero ayudarte. pues el mar parecía empujarle contra los oscuros dientes del arrecife que asomaban entre el oleaje. que ahora parecía estar más cerca-. No puedes escapar de mí. Pero tampoco podía retroceder. cada vez más densas. se cayó de bruces. estaba atrapado en las profundidades. indescriptible. todo lo que había a su alrededor era una luz verdosa y podía ver cómo las burbujas plateadas de su propia respiración subían a la superficie. No podía oír. Las impetuosas olas lo izaban unos diez pies para luego bajarlo de nuevo. Sintió una presencia justo encima de aquel pedazo de madera. atraparlo y hundirlo. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. que había algo tenebroso y terrible. de alguna manera tenía que recomponer sus recuerdos para tener la certeza de. algo podría surgir en cualquier momento y partirlo en dos. Lowry se dejó llevar agradecido hacia la belleza de aquel lugar. Comenzó a nadar hacia la costa a través de las tinieblas. 26 . Empezaba a sentirse cansado. Tenía que encontrarlas como fuese a pesar de todas las advertencias que le habían hecho. enterradas en el barro. De nuevo se estaba haciendo la oscuridad y se levantó una brisa que. Te puedo decir dónde encontrar tu sombrero. al exterior.. Miró hacia arriba. Quiero ayudarte -se le oyó escupir-. era medio aire. Hubo un gran estrépito en el aire y el estallido del oleaje al romper.. ¿Me quieres escuchar? Lowry. Lowry sintió una corriente de agua caliente a la altura de sus rodillas. y Lowry huyó precipitadamente a través de la oscuridad aterciopelada. sintió arcadas y trató de gritar para pedir auxilio. Jim Lowry! -dijo Jack Ketch. presintió que tenía un diseño particular y que no debía tocarlo. ¡Se estaba ahogando! Abrió la boca para gritar y se atragantó con el agua salada. Entonces recordó de forma vaga que había perdido algo.. medio agua de mar. pero se levantó del barro nuevamente y se marchó de forma tambaleante. hundido en el lodo hasta las rodillas. Por el contrario había una gran extensión de costa selvática. Pero no había más trueno que el del oleaje al romper. Jim Lowry. Algo tropezó con él y le hizo retroceder.

. profesor... He debido de dar un traspié. Un buen sueñecito en la cárcel le dejará como nuevo. Chalmers decía que no era nada grave de todas formas. -Me pregunto -dijo Lowry con voz apagada.cuánto tiempo habré estado aquí tirado. estoy bien. -¿Qué hora es? -Bueno.. y la sensación de manos que le tocaban llegó finalmente a su consciencia. ahora catedrático de Atworthy. que dos manos sujetaban. la puerta está abierta. Su bigote blanco estaba separado en mechones por la humedad. por supuesto. me he dado cuenta de que un buen vaso de leche caliente es poco más o menos lo que necesita la gente para dormir. a lo mejor. Me parece que soy yo el que está enfermo. Venga. pero eso era porque el rostro cansado de Lowry se había hundido en el relajante cojín de agua.. Eso era todo.. Giró la cabeza para verla. ¡Pero si es el profesor Lowry! Las palabras le llegaban nebulosamente. había un agradable aroma en el ambiente. sí. -Se debió tropezar y caer.... que una vez le detuvo por ir en bicicleta por la acera y otra porque le denunciaron por haber roto una ventana. y ser respetuoso. -No podía usted dormir. y.. se sentía magullado y dolorido. estaba a su lado. no está ni a diez metros de aquí.. -Sí. mientras sus manos. Dejó que lo levantaran del pavimento mojado. He oído decir que ha cogido una de esas enfermedades tropicales. Está usted muy pálido. medio muertas. Se veía caer la lluvia en nubes plateadas a la luz de la farola. simplemente le dio la impresión de que una forma oscura y redondeada se desplazaba a su lado. CAPITULO 4 «No era algo concreto. Ronald Hubbard Miedo Vio un libro.. 27 . El viejo Billy Watkins. Ji.L. Pues lo que es yo. creo que son casi las cuatro. cerrar los ojos y no oír ni ver nada que no sea lo que yo te diga que oigas o veas. Me parece que lo he perdido. -No. digo. Billy. se le olvidó. El viejo Billy Watkins. ¿Está seguro de que no quiere que avise al doctor Chalmers? -No. que sacaban brillo a todo lo que tocaban. Quiere que llame yo al timbre o. Nunca entendí por qué la gente tiene que beber. Y el viejo Billy Watkins podía sostener todavía a Jim Lowry. Jimmy. aquí estamos.. Creo que estoy bien. ¿Por qué se marcha a países como esos que están llenos de salvajes. Pero debes sujetarlo fuerte. Bueno. no tenía manchas de tabaco. a vegetación y a tierra reverdeciente. -No. pero allí no había nada». supongo que debe serlo. -Ahora. -Pues yo diría que unos cinco o seis minutos. Confía en mí y hazlo tal y como te lo estoy diciendo. profesor Lowry? -Oh. sí. Vamos.. no. sosteniéndole. ¿Está su mujer enferma? He visto algunas luces en su casa. le ayudaré a subir las escaleras. Todo va a ir bien en seguida. con su capote chorreando. Tiene la cara magullada y parece que ha perdido su sombrero. -Sí. aún se aferraban al trozo de madera. Me fui a dar un paseo. Como mi abuelo. un guardia novato cuando Lowry era todavía un niño.. de alguna forma apaciguadora-. y ya iba por la calle Chapel cuando me di cuenta de que había olvidado echar un aviso en el buzón de allá abajo y volví a pasar por aquí donde estaba usted tumbado en la acera. Que luchaba toda la noche con los indios y construía vías de tren todo el día. aun sintiéndose un poco sobresaltado.. Se pondrá bien. su mujer la iría a cerrar cuando usted se marchó y. El sol va a salir en seguida. ¿Se encuentra bien? -Sí. Un libro y un par de manos. He pasado por aquí hará ese tiempo.. vamos. Esa de allí es su casa. La voz se volvió tenue y lejana. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. para variar. lo encuentro excitante. agárralo fuerte -dijo una voz. -Bueno.. La criada del Sr. ¿Qué calle es esta? —Pues su calle.

Estaba echada con un brazo destapado.. y le condujo escaleras arriba. Me he dormido y vamos a llegar tarde a la iglesia. olvidándose de la alfombra. Se desveló y abrió los ojos. Jim? -Te quiero.. ¿Por qué no regresaste cuando empezó a llover? -Mary. Mary. Ya iba a llamar a Tommy para que viniese a ayudarme a buscarte... -Sabes que nunca te haría daño.. Tenía la ropa colgada en una silla. 28 . a un bloque o dos. Mary. Se estremeció: Creo que me caí. Ella lo ayudó a desvestirse. -Calla y duérmete. Te has podido poner mucho peor. Billy. -Ella se asomó por la barandilla de la escalera y.. ¡Estás empapado! ¡Y tienes la cara magullada! ¿Y qué te ha pasado en la mano? Lowry se miró la mano. Quédate ahí y holgazanea. Se despertó con la sensación de que algo iba terriblemente mal. Miró alrededor de la habitación.. Tiró de las mantas y se levantó de la cama. El agua formó un charco a sus pies cuando se despojó del abrigo. pero el traje estaba manchado de barro y necesitaba una limpieza antes de que pudiera volver a ponérselo. El cerró los ojos mientras ella le acariciaba la frente. ciñéndose el chal... Jim. -No se trata de eso. Prepararé el desayuno y. se oía gente pasar hablando por la calle y. -¿Estoy fea de no dormir? -Tú no necesitas dormir para estar guapa.. Ronald Hubbard Miedo -Dios mío. -No -dijo Lowry-. Se echó una manta por encima y se fue hacia su habitación. Se fue Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Contempló con fascinación al viejo Billy Watkins bajar las escaleras cojeando. -Yo mantendré el honor de la familia. leal y bonita. no tiene aspecto de estar bien. Hacía frío en aquella casa antigua y en su habitación más todavía. Has estado preocupada por mi culpa. -¡Mary! -Debía de estar durmiendo. y debería estar pensando en ir a la iglesia. toda preocupada. tenía otra herida y parecía como si le hubiesen pellizcado. -Ella lo besó. Tú no vas a ir a la iglesia. -Bueno. Jim. -¿Pero dónde? Hueles.. -Pobre Mary.. Le dio un beso y luego se marchó cerrando la puerta. Lowry abrió la puerta y entró. -¡Oh! -dijo ya despierta-. arrojó el abrigo. -Creo que eres buena. Pero bueno. Mary. por supuesto!» -No debería haberte dejado salir. Tenía un regusto a agua salada en los labios y una sarta de palabras resonaban en su cerebro: «¡Pues el final está donde el principio. Pero su andar era firme y llegó a la calle.. a algas. Jim? -Sí. -Pero. Buenas noches.L. -Buenas noches. sentía una presencia junto a él dispuesta a hacerle algo.. el sol daba agradablemente sobre la alfombra y un trozo de pared. su boca ligeramente entreabierta y su pelo formando una nube luminosa alrededor de su rostro adorable. bajo la lluvia. bajó rápidamente: He estado a punto de volverme loca. y tomaré algo en la cafetería. -Claro. usted sabrá. Al poco rato se había dormido. estoy seguro de que no has dormido más de tres o cuatro horas. Era domingo. -Le dio un escalofrío y ella. Date la vuelta y duérmete. -¿Sí. una mano impaciente hacía sonar un claxon insistentemente. lo arropó entre las mantas y enjugó su rostro y sus cabellos con una toalla. pero no había nada. se giró para despedirse con la mano y continuó por la avenida. -Te mereces dormir un poco más. -¿Eres tú.

y. La cafetería estaba prácticamente desierta y el cocinero. -Se sentía casi radiante según descendía los escalones del porche. Mientras habían estado hablando. -Me imagino -dijo Lowry sin prestar atención. -Todavía no han sonado las campanas -dijo Mike. pero por un momento se había olvidado de ellos.. hicieron un pacto de sangre jurándose amistad eterna. Me gustaría que les dijeras que no me encuentro bien o algo así. de tez azulada. otra vez. No quiero ir a marchas forzadas para arreglar la casa. avanzando a grandes zancadas. por favor. -Cuarenta centavos -dijo Mike. Se puso enfrente del espejo. ojeroso y sombrío. ¿De qué podía tener miedo? -se preguntó-. Mike. encendió otro cigarrillo y se arrellanó en la silla. -¡Se olvida del cambio! -le gritó Mike. Pero el camino era completamente sólido aquella mañana y. un poco desconcertado.. Y. -Hola. profesor! No le había visto desde su regreso. Jim. -Como quieras. sacudió la cabeza como rindiéndose ante un problema y bebió un trago de café.L. Recordaba aquella ocasión en que le dijo con toda confianza que había sido él quien había roto la ventana. Una vez se hubo bañado y estuvo vestido llamó nuevamente a la puerta de ella. echando mano de todas sus facultades para evitar salir corriendo. debido principalmente a que los pensamientos se agolpaban en su cabeza: las palabras seguían aflorando y no lograba apartar de su mente los presagios sombríos de Tommy. Lowry comía despacio. volvió a su taza de café. partiendo habilidosamente los huevos con una sola mano. No había nada. contenerse de mirar por encima de su hombro y reprimir el frío entumecimiento que amenazaba con dejarle paralizado. y se puso manos a la obra en la plancha. Frunció el ceño cuando vio que alguien entraba pero se le iluminó la cara al ver que se trataba de Lowry. también de niños. Lowry ya había terminado casi. ¡Vio en el espejo que había algo detrás de él! ¡Algo difuminado y espantoso que se acercaba lenta e inadvertidamente hacia su espalda! Se giró bruscamente. mientras Billy Watkins no lograba desestimar su coartada. aliviado y hasta casi jubiloso de nuevo. era raro sentirse extraño y molesto estando con Tommy Williams de forma distendida. 29 . -¿Qué? -¿Qué sucede? ¿Se encuentra mal o algo? No estarían malos los huevos. había sentido cómo un abismo se abría entre ellos dos. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. -Lowry estrechó la mano blanca y húmeda de Mike: He estado bastante ocupado. Cuando colocó una moneda de cincuenta centavos sobre la barra vio de reojo el espejo que había entre las máquinas de café y contempló su propio semblante. los huevos estaban bien. -¿Cómo se siente uno al estar de vuelta entre gente civilizada? -preguntó Mike. cuando se dio cuenta de que la comida no le estaba sabiendo bien: una sensación paulatina y sorda de temor fue adueñándose de él. No había nada. Tommy. esta tarde iban a venir algunas personas. Pero Lowry ya estaba en la calle. Ronald Hubbard Miedo a su dormitorio y sacó un traje oscuro. Pero al llegar al último se detuvo. El lugar se volvió sofocante de repente y buscó precipitadamente cambio para pagar. —¡Vaya. temeroso de bajar al camino. Mike. estaba fumando un cigarrillo y tomando una taza de café al final de la barra. huevos y café. cariño. llego tarde a la iglesia. sostenía la taza y el cigarrillo. -Luego me dirás lo que llevaban las mujeres -le dijo cuando se marchaba. Necesitó algún tiempo y la sensación de ser observado por los transeúntes para avanzar. sirviéndole la comida. -Jim -dijo adormilada-. al ver que era Tommy. Lo esquivó y luego. porque era improbable que éste se hubiese burlado de alguien que ya estuviese intranquilo. ¿no? -No -dijo Lowry-. sintió una oleada de júbilo: Hola. date prisa. Prepárame jamón. recorrió la calle saludando con la cabeza a la gente con la que se cruzaba.

¿Dónde está Mary? -Oh. -Llevamos mucho tiempo siendo amigos -dijo Lowry-. ¿Cuánto hace que lo somos? -Oh. comprendo lo que me dices. hombre -dijo Tommy-. hay algo que quería preguntarte. te marchaste -respondió Tommy un tanto divertido. me imagino. sonriendo. no trates de ocultarle nada a este adivino. -¿Te has tomado las pastillas a su hora? -¿Pastillas? -Quinina o lo que estés tomando. 30 2 . y puedo entender más cosas. entonces.. -Tommy.L. bueno. apodo de George B. con gesto muy grave ahora-. -No le veo la gracia -dijo Lowry.. Cosas terribles -y le describió brevemente los acontecimientos de la noche pasada. -No puedo. Parson Bates es el rey de los pelmazos.. -¿Y sólo me tomé una copa? -Exacto. Tommy.: En el original en inglés: «Beau Brummel». -Hemos estado quedando en esta misma esquina y a esta misma hora durante mucho tiempo -dijo Tommy-. -¡Bueno! Y yo treinta y nueve años. soltó una risita. iba vestido con traje y abrigo oscuros. y mi sombrero. -Suéltalo ya. Tommy. Tommy sonrió: Yo también me alegro de verte. cuando me fui de tu casa ayer por la tarde eran las tres menos cuarto. -Y me marché ¿no es cierto? -Claro. -Me gustaría tener una excusa como ésa. -Estoy bien -dijo Lowry. -He perdido cuatro horas. Escucha Tommy. del T. Sí. Tommy. no ha dormido mucho esta noche y se ha quedado en casa.. -¡Cuéntame! -imploró Lowry. camarada. -Lowry se encogió de hombros y. Más vale que te cuides esa malaria o las bacterias te van a dejar hueco por dentro. -Al pie de las escaleras -dijo Tommy. -Lo digo en serio. Pero hay muchas otras horas y muchos otros sombreros. un típico dandy inglés.. -Jim. unos treinta y cuatro años. ¿A qué otro sitio iba a ir? -Bueno. no creo que haya oído hablar del Antiguo Testamento hasta que yo se lo mencioné durante alguno de los interminables tés que da su mujer. ¿no?. -Bueno. -¿Vas a la iglesia? -Claro. es divertido.... supongo que eso podría causar preocupación. No sé lo que sucedió en ese tiempo. por alguna razón. Jim. ¿no? -Aproximadamente.. -Bueno. Ronald Hubbard Miedo -Se te ve tembloroso.. Sólo que no lo digas. Tommy caminó en silencio durante un trecho y. Eso es todo. Oye. He perdido cuatro horas y. pensó Jim. no le gusta andar a vueltas con la edad. he perdido cuatro horas. ¿De qué se trata? -Tommy. Cuando uno es tan mayor como yo y todavía intenta actuar como el Bello Brummel2... Tommy evidentemente se dirigía hacia la iglesia. nunca me he alegrado tanto de encontrarme con alguien. No te ofendas. -Tommy. era un tipo con buena presencia. Brummel. Pero estoy bien. Tommy. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Desde que perdí esas cuatro horas me han estado sucediendo algunas cosas.. al ver que se aproximaban a la multitud que N. cuando me echas esa mirada seria que tienes y me dices que estás a punto de volverte loco por culpa de un sombrero. cuéntame lo que te está preocupando realmente. Olvídalo. -Tommy se echó a reír. no..

Te dejó la mente en blanco durante un rato. pensé. Jim. De otra manera no me arriesgaría a contarte estas cosas. Por supuesto. Jim. no son esas fuerzas en sí. por lo que sé de estas cosas. Y ahora. Parece la huella de una liebre. Ayer estaba un poco decaído y te hablé airadamente sobre tu artículo. y perdiste el sombrero. Luego cuatro horas y un sombrero. -Pero. Y.. Si ves algo.. incluso diría insultante. representan de forma muy concreta a fuerzas sobrenaturales. ya sabes que soy tu amigo. así lo creo. las vidrieras de colores brillaban a la luz del sol. adoptaste una actitud muy tajante. Y también por otra razón.. es cierto. Soy tu amigo. ¿tienes alguna marca en el cuerpo que no tuvieses cuando estuviste conmigo? -Sí. Es muy extraño. créeme.. Jim.. una sombra negra se movía en el campanario y las vibrantes ondas del sonido bajaron para rodear a la gente elegantemente vestida que había en las escaleras y hacerla pasar al interior de forma paulatina. -¿Y bien? -Olvidémoslo -dijo Tommy-. 31 . no trataría de encontrar el sombrero. Pero lo único que voy a conseguir es incordiarte si te meto esas ideas en la cabeza. La campana estaba doblando. Jim.. es difícil expresarlo de alguna forma que no fueses a descreer tan pronto como la oyeras. Lo que estás padeciendo es algún tipo de reacción de la malaria que los médicos desconocen. Yo. de forma que grandes ramales marrones se dispersaban a lo largo de la piedra gris.. -¿Recuerdas lo que te dije ayer? ¿Acerca de tu artículo? -¿Piensas que mi artículo tiene algo que ver con esto? -Sí.. A propósito. Y ahora te estoy imbuyendo esas ideas. -Bueno. ¿No pensarás que te puse una droga o algo así en la bebida? -¡No! Ni siquiera se me ha pasado por la cabeza. yo lo veré también. Jebson.L. que esto te quede muy claro: Perdiste la memoria por culpa de la malaria y el sombrero mientras deambulabas por ahí delirando. -Entonces. Jim. Mira.. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. y estimo demasiado a Mary. pero ahora. Tiraría todo por la borda antes que hacerte daño. Por supuesto.. esas que podrían estar buscándote.. esas cosas con las que dices te encontraste. Yo soy el principal responsable de lo que te pasa. me divierten en un mundo donde la diversión es más bien escasa. no me creerías. -¿Te refieres a diablos y demonios? -Eso es demasiado concreto. Me vino a contrapelo.. como para permitir que algo os suceda. -Hmm.... Jim.. se detuvo: Jim. en tu lugar.. Escucha. Bueno. estuviste vagando por ahí. por toda esa charla sobre diablos y demonios.. -Ya me creo cualquier cosa. -¿Insultante? ¿Para quién? -Para.. Pero de alguna manera sintió que estaba fuera de lugar. Ronald Hubbard Miedo se congregaba ante la vieja iglesia. sobre un asunto que lleva latente por lo menos un centenar de años. la hiedra no había echado hojas todavía. Tommy. ¿no? -Sí.Jim se arremangó el abrigo. Tommy caminó con él hacia la iglesia. Jim. Y quizá. -¿Sí? -Mira. un sitio de reposo. ¡pero de alguna forma sé que si no lo encuentro me voy a volver loco! -Tranquilízate. ¿Me entiendes? -Gracias. Jim. Aquel sitio siempre le había parecido un santuario. porque me gustaría creer en la existencia de tales fuerzas.. -Ve a ver al doctor Chalmers y haz que te atiborre de quinina. ¿qué quieres decir? -Primero. haría todo lo que estuviese en mi mano para ayudarte. -No digas nada. pueda evitar que te pase algo. Jim Lowry contemplaba la estructura vieja y familiar. Te estimo demasiado. Yo estaré cerca de ti y no te quitaré el ojo de encima para que no te vayas por ahí delirando otra vez. A veces es mejor estar loco que muerto. -No sé que decir..

Todo lo que necesita es descansar un poco. El órgano comenzó a resollar de forma lastimera.. a volverse loco. Dudo mucho que hubiese ido a visitar a Mary de todas formas. Es muy divertida la forma en que se comportan. Luego ya dejó de cantar. Lowry tomó asiento y miró a su alrededor. saludando con la cabeza abstraídamente a la gente que lo saludaba a él. Si tú no te lo hubieses tomado tan a pecho. medio adormecido por el ritmo monótono de Bates. -¿Por qué? Has conseguido una escapatoria del hundimiento en la monotonía. ¿No sabes reconocer cuándo eres afortunado? -¿Y Mary? -Mary se ha estado muriendo de ganas por acompañarte en tus viajes y ahora no le puedes decir que no. ella estaría probablemente retozando como un crío. -Y me siento mal. Sabía que tenía que haber una respuesta. sí. dando vueltas inquietamente en busca de una respuesta. ¡señora Hawkins! -Hombre. estaba abstraído de todo. arrastró los pies y carraspeó. No se atrevería. Cuatro horas esfumadas. Ella y la señora Jebson son compinches. entonces la voz nasal de Parson Bates se elevó sobre el rumor estrepitosamente. no se encuentra muy bien y creo que le dijo que la esperaba esta tarde para tomar el té. -Bueno. aunque de forma confusa. como Tommy había insinuado. todo el mundo se levantó. Es increíble que se dirija a ti después de las noticias que corren. estaba metido en sí mismo. Tenía miedo de mirar hacia abajo. ¡Piensa en lo de decirle a la señora Hawkins que no fuese a visitarla! ¿No te das cuenta. -Se lo diré -dijo Lowry. sino que. Sabía que si no encontraba esa respuesta. girándose apenas hacia Tommy. -Cantemos -dijo una voz distante-. -¿Qué noticias? -susurró Lowry. más de memoria que por las notas del órgano. Una sustancia blanda se restregó contra su pierna. Como si tú te hubieses sentido mal por un necio como Jebson. Sin embargo. ¡Y aún así tenía que hacerlo! Estaba de pie otra vez mirando ausente al libro de himnos y cantando. señora Hawkins. Tommy se sentaba normalmente con Lowry y Mary. Jim? Le ha dado a la señora Hawkins en las narices. sin prestar particular atención.. y ahora está en boca de todo el mundo. profesor Lowry? ¿No le acompaña hoy su mujer? -Eso es lo que quería decirle. 32 . -No. -Oh. ¿cómo está. Estoy echando a perder mi reputación sentándome contigo. No te extrañe que Hawkins tenga dispepsia. -Es un vejestorio pelmazo -dijo Tommy susurrando-. -Bueno. abrió los libros. Y con todo y con eso instintivamente sabía. y tenían una parte de uno de los bancos de la iglesia reservada para ellos. Miró al suelo. y apartándola esporádicamente cuando Jebson se revolvía sintiéndose incómodo. Digitalización y corrección por Antiguo Pág.L. La mirada de Lowry estuvo centrada en el cogote de Jebson a lo largo del sermón. Te vas a librar finalmente de las reuniones de té. Himno número 197. Una respuesta. Y entonces se dio cuenta nebulosamente de que si no las encontraba estaba condenado. Se acordó. señora Hawkins. -Tal vez debería llamarla por si necesitase algo. dígala que espero que se mejore en seguida. Lowry apenas llegaba a ver a Jebson. que no osaría encontrar esas cuatro horas. el coro entonó un gemido trémulo y dio comienzo el servicio. Ronald Hubbard Miedo Una mujer entre la multitud le tocó suavemente en el brazo y él volvió en sí lo suficiente como para darse cuenta de que era la esposa del decano Hawkins. -Me pidió que la disculpara. y luego se separaron en el pasillo. -Pues lo tuyo con Jebson.

Pero un simple punto de sombra. -Sí -dijo Lowry-. -Mejor será que no le digas nada de esto a Mary. Hacía calor en la calle soleada y las pocas hojas verdes que quedaban producían una música sibilante al ser mecidas por el viento suave. Y. Estaba más tenso cada vez. que iba siempre en coche de tiro. No puedo verlo claramente. muy pequeña. Empezó a ponerse en tensión de nuevo. Las lápidas del cementerio parecían tersas y apacibles sobre las tranquilas lomas de reverdeciente hierba y un ángel de piedra extendía sus alas sobre «Süas Jones. Algo me tocó la pierna cuando estábamos en la iglesia. -Tommy. ¡No había nada! Agarró a Tommy por el brazo y le dijo. -No quiero inquietarla. Decidió no contarle nada a Tommy y éste tampoco le preguntó. pero allí no había nada. ausente. Y ahora algo me viene siguiendo. y por tercera vez desapareció. por el momento. Las bestias blandían la cola perezosamente para espantar las escasas moscas y pateaban de vez en cuando. Un muchacho harapiento estaba sentado sobre la acera tirando al aire una moneda que alguien le habría dado por limpiarle los zapatos. que no osaría salir corriendo. 33 . de todo lo que no fuese la gloria del Señor. Algo blando se restregó contra su pierna. -¿Sí? -Verás. Miró a Tommy de reojo. probablemente tienes una mota en el ojo. Llegaba un olor a tierra húmeda de un terreno en el que se estaba plantando césped y el aroma de los sauces de un arroyo cercano. eso es! Se me ha metido algo en el ojo. pero éste estaba canturreando con suave voz de barítono. Se levantó y salió al pasillo. Lowry aminoró el paso bajo la influencia del entorno. Con la garganta seca y tratando de no temblar centró su vista en el libro y siguió el himno. que Tommy le miraba lleno de asombro. a este lado.P. pero se esfumó otra vez cuando lo quiso inspeccionar detenidamente. hasta que fue incapaz de permanecer sentado. calle arriba. simplemente le dio la impresión de que una cosa oscura y redondeada se desplazaba a su lado. un mozo de cuadra somnoliento vigilaba los caballos de la excéntrica señora Lippincott. No era algo concreto. Aceleró el paso. pero no vi nada. Cuando atravesaron el pavimento resplandeciente de la High Street. El chófer del señor Jebson dormitaba sobre el volante del coche y. Pero lo que fuese también disminuyó el ritmo.. ¿Qué puede ser? -Yo no veo nada -dijo Tommy acallando su alarma-. R. Y aunque había estado mirando justo hacia ese punto. no había ave alguna. Ronald Hubbard Miedo No había nada. aún así. pero que le seguiría obedientemente. se encontraba mejor a cielo abierto donde había grandes espacios a su alrededor... Bastante la preocupé anoche. Giró la cabeza para verlo. y aquello hizo lo propio. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. aparte de algunos gorriones que picoteaban por la calle. -No se lo diré -prometió Tommy.. Pero tú no la vas a alarmar con nada de esto. tan pronto como volvió a mirar al frente lo pudo percibir una vez más.L. con el rabillo del ojo vio algo que se movía. La congregación estaba sentada mientras se pasaba el cesto para la colecta y Bates anunciaba algunos acontecimientos que tendrían lugar esa semana. Vas a pensar que estoy como una cabra. Una ínfima mota de negrura. Sabía que era el centro de todas las miradas. Lo volvió a avistar fugazmente. susurrando: Ven conmigo.I.». le seguía lentamente tan de cerca como podía. Desaceleró intentando que aquello lo rebasara y así poder saber de qué se trataba. pero. porque desaparece cuando miro. o lo que quiera que fuese. ¿verdad? -Por supuesto que no -dijo Tommy. Miró hacia arriba para ver si se trataba de la sombra de algún pájaro. ¡Sí. Lo intentó observar por tercera vez. -Será mejor que vengas a mi casa esta noche. Estaba cada vez más nervioso. Lowry trató de no mirar hacia sus pies y de no sacarlos de debajo del banco.

se detuvieron: Ni una palabra de esto a Mary -dijo Lowry. -Sí. al oírlos entrar. pero también entonces se mantenía fuera del ángulo de visión.. Presentía que si pudiese averiguar qué era aquello.. Tommy debía haber estado allí muchas veces mientras él estaba fuera y se habría comportado siempre de forma completamente inofensiva. entrad y decidme qué cara puso la señora Hawkins cuando se enteró de que no podía venir a tomar el té. -Bien. Tommy? -Por un amigo. Te quedas a cenar. Tommy. Se quedó un poco intranquilo al dejarles solos. -Y entonces Lowry pudo avistarlo brevemente con el rabillo de su ojo izquierdo. Subieron las escaleras y entraron en el recibidor. Mary salió del salón. chicos. dejaría de preocuparse. 34 . pero se dio cuenta de que la presencia de la pared le impediría hacer cualquier movimiento para escaparse y eso le hizo sentirse más nervioso todavía. tomando la mano que le tendía. mientras hubiese una oscuridad muy densa. Ahora. no atisbaba la cosa. Es decir. te vas a tomar medio gramo de quinina y vas a echar una cabezadita. -No permitas que mi amado aquí presente te oiga decir eso -dijo Mary-. Tommy me ayudará a poner la mesa y me hará compañía. -Mary. Se estremeció de temor al pensar que podría rozarle de nuevo. bueno. interrumpiendo la conversación con Tommy—. -Tommy.. ¿verdad. lo que sea -dijo Tommy. no lo sé -dijo Lowry de forma lastimera. -No. de todas formas. tan encantadora como siempre -dijo Tommy.. Hola. Se dio cuenta de que. fuese lo que fuese. ¿de acuerdo? -Como quieras -sonrió Tommy. pero se escabullía rápidamente cada vez. presentía que si eso ocurría se volvería loco.L. Estaba muerto de miedo ante la idea de que aquello volviera a tocarle. De vez en cuando trataba de cogerla desprevenida. Aquella «cosa» subía junto a él peldaño a peldaño. Tenía la garganta obstruida como si se hubiese metido en la boca polvos de esmeril. porque cuando giraba la cabeza aparecía fugazmente en medio de la habitación. Jim! -dijo Mary. -Continuaron caminando y Lowry se fue apartando de aquella cosa que apenas si podía ver hasta que Tommy tuvo que andar prácticamente fuera de la acera. estás temblando otra vez -le cogió por el brazo y lo llevó hacia la puerta-. Trató de girar la cabeza con lentitud para aproximarse gradualmente. Ahora vas a subir. -Puso una cara horrible -dijo Tommy-. Pero. -Naturalmente que no. Cuando llegaron al sendero que había delante de su casa. Se arrimó contra la pared para evitar cualquier posibilidad de entrar en contacto con ella. -Supongo. rodeó a Lowry con sus brazos y lo besó: ¡Hombre! Así que has estado en la iglesia. supongo. -Te quedas a cenar y luego a dormir. Ronald Hubbard Miedo -Si crees que es necesario. -¿Puedes ponerte a mi derecha? -Claro. Encontró la quinina en su habitación y al ir hacia el baño para coger un vaso de agua la cosa le Digitalización y corrección por Antiguo Pág. ¿Qué era aquella cosa? ¿Por qué le perseguía? ¿Qué le iba a hacer? ¿Cómo podría hacer que desapareciera? Se estremeció de nuevo. siempre tiene cara de estar oliendo queso rancio. vaya un salvaje que estás hecho. Comenzó a subir las escaleras. quitaos los abrigos y los sombreros. Charlaron un rato mientras Lowry permaneció junto a la chimenea apagada. -¡Pero. no la veía al principio. ¿Qué le estaba sucediendo? ¡Pensar eso de Tommy! Su mejor y en realidad único amigo. Pero hasta que lograra verlo.

cubertería de plata y vajilla de porcelana. ¡Una risa penetrante y musical justo detrás de él! -Tommy -dijo. eso era todo. Tommy se puso manos a la obra con el pollo y Mary sirvió la verdura.. hazte con las herramientas y a trinchar. hacer como si no la viese ni la escuchase. Mary se preocupó.. que no fue perturbado por pesadillas. -¿Jim?. tendría que ser perfectamente explicable. Le llegó el sonido agradable de una risa fuerte y musical. Pero entonces pensó que no podía ser Mary. -¡Hombre. ¿Podrían oírla Mary y Tommy? Se fue resignadamente al baño y se lavó. Se asomó por la ventana. ¿es que no vas a bajar nunca? -Ya voy. Lo mejor sería ignorarla. sencillamente. se dispusieron a comenzar.. ¡Y pensar que había puesto en duda su amor! Ninguna mujer podría mirar a un hombre de esa manera a menos que le amase de verdad. ¿Dónde la había escuchado antes? Se levantó y abrió la puerta que daba al pasillo. Algo que los médicos no habían descubierto sobre esa enfermedad. Se despertó unas tres horas más tarde. Encontró una llave en la puerta del dormitorio y se la llevó al baño. mirando furtivamente a Tommy llena de admiración. Se levantó estirándose y bostezando. y esta risa. Cuando entró en el salón la mesa estaba puesta con una brillante cristalería. pero a Jim se le pasó. señor! Tienes mejor aspecto -dijo Tommy. 35 . El sol le estaba dando en la cara y tenía calor. Lo que quiera que aquella cosa fuese.. creyó por un momento que se trataba de Mary. La guió girando lentamente la cabeza y luego saltó de lado fuera del baño dando un portazo al salir. Entonces echó mano de su ingenio. experimentó una grata sensación por algo que había hecho. lo que quiera que fuese.. -Vaya pollo -dijo Tommy. ¿No era un poco tarde para comer siendo domingo? Por la posición del sol debían ser casi las cuatro. Al momento se oyó el «clic» de la cerradura. medio dormido como estaba. ¿De dónde venía esa risa? ¿Qué la producía? Y entonces percibió un movimiento. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. La podía ver de forma muy vaga sobre los blancos azulejos. se quitó la chaqueta y se tumbó en la cama. un pollo enorme humeaba en una bandeja. Qué mujer más guapa tenía. Venga. pero pensó que mejor sería cerrarla con llave. Miró a Mary que se sentaba enfrente y la sonrió. El aire cálido que entraba por la ventana era reconfortante y concilio inmediatamente un sueño tranquilo. Hubo un revuelo como si algo se hubiese colocado a sus espaldas de nuevo. Cogió el cuchillo y el tenedor de trinchar y comenzó a cortar el pollo.. Pero fue en vano. Ronald Hubbard Miedo acompañó.L. y era el origen de la risa. No podía ser así. Tenía algo en los ojos. muchacho. Aquella cosa que encerró tan cuidadosamente estaba allí con él otra vez. Jim. Se fue a su habitación. pretender que no estaba allí para nada. como si algo hubiese recorrido la pared para ponerse detrás de él. Cuando todo estuvo servido. -No ha dormido nada esta noche -dijo Mary-. entonces. se contuvo al darse cuenta. Estuvo a punto de soltar una carcajada y. ella tenía una risa grave y débil que le resultaba cálida y confortante. Sonó un fuerte estrépito cuando cayó sobre la vajilla. Entonces. pero no recordaba muy bien qué era. Jim. ¡Y qué risa más histérica! Se sintió muy cansado. Mary -mejor sería no parecer muy agitado. y cómo se estremecía cuando ella le miraba de esa forma. viejo zorro. flanqueado por puré de patatas y guisantes. Se puso a dar vueltas. pero no había nadie en el camino ni en el jardín. pero no procedía del piso de abajo. La malaria. tratando de hablar con claridad-. Se giró. Se sentó presidiendo la mesa y Tommy a su derecha. Oyó que Mary le decía desde el piso de abajo que la comida estaba lista. el cuchillo dio una sacudida repentina y no lo pudo sujetar. ¿te importaría hacer los honores? Creo que estoy un poco tembloroso. se encontraba mucho mejor después de haber descansado. tenía algo de sobrenatural. Por un momento se le ocurrió la idea estúpida de que tendría que decirle a Mary que no abriese esa puerta.

El precio de la comida ya no puede subir más sin chocarse con las nubes. entonces habrá un excedente que el gobierno adquirirá para tirar a la basura. Esto es lo que se llama progreso económico. era una hora: «. todo borroso y aglutinado. y los salarios siguen siendo los mismos. Ronald Hubbard Miedo -¡Ya puede serlo con lo que me costó! -dijo Mary-. no sabía nada que pudiese haber causado. éste se movía. aquello se volvió a reír. Algo comenzó a desasir lentamente los dedos de Lowry. Cada vez que iba a tocar el plato. El agudo rentintín de una risa llegó a sus oídos. No. ¡Si al menos lograse verlo completamente! Un papel se movía en alguna parte. Con la excusa de servirse más salsa.. verdaderamente hemos progresado desde los tiempos en que vivíamos en las cavernas. Lo único que se podía leer. Estoy bien. -Sí -dijo Tommy pausadamente-. cuando Tommy dijo algo serio... y de esta forma el contribuyente tendrá cada vez menos dinero para comprar artículos cada vez más caros. CAPITULO 5 «Se oyó como un ronroneo y aquel ser oscuro parecía más grande. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. y la oscura sombra se deslizó junto a él cuando se precipitó hacia la cama. -Te tendré la comida caliente. Estás muy pálido. se levantó y echó el pestillo. Pero todo estaba en orden.».. fuera del ángulo de visión. ¿me disculpáis? No. -Era una velada tan agradable -dijo Lowry con gesto apenado-. Dejadme que me acueste un rato.. Se dejó caer. meciéndose en el aire.L. más fuerte y penetrante. Pero fue una coincidencia porque un momento después. Se tumbó un momento lleno de estupor y trató de extender las fronteras de su consciencia para repasar sus recuerdos uno a uno. Una especie de desplazamiento lento y circular.dijo Mary. comenzó a dar vueltas por la habitación. Un reloj en el piso de abajo dio las siete. Sí. pero no encontró sosiego. La curiosidad pudo finalmente con el miedo. no. se movió una vez más. Se sintió indispuesto. pero los desechaba instantáneamente. no me encuentro muy bien.. 11:30 a. Lo miró. al ir a aproximarse a él.. Al despertarse. -¡Jim! -Mejor será que llame a un médico -dijo Tommy-. con toques largos y pausados. poner todo a precios tan altos que nadie pueda comprar nada. Se incorporó con todos los músculos temblando y vio cómo aquello se escabullía a los pies de la cama. Volvió a colocar el plato y. lo desplegó y trató de leerlo. Era un tipo de escritura obsoleto e ininteligible. Y aunque el cuarto estaba aparentemente vacío.. Pero otra cosa extraña estaba teniendo lugar... se estiró intranquilamente y se desveló tras la amnesia agradable del sueño.. Y entonces la risa sonó de nuevo. Lowry. cayó a sus pies sobre la alfombra. aferrados al saliente». se dio cuenta de que algo terrible estaba a punto de sucederle. Se tumbó de nuevo. Jim había cogido el cuchillo y el tenedor un par de veces. sentado en la cama cabizbajo. -Por favor.. Seguid cenando. sólo un poquito. nada tenía relación por su condición actual. Pero luego. Con la garganta rígida y medio indispuesto. pero no se atrevió a cogerlo. miró cuidadosamente debajo del mantel. 36 . Mary se echó a reír y la cosa hizo lo mismo con una risa horrible. un papel. No mucho. agitado por la cálida brisa nocturna. No os preocupéis por mí. pero que volvía a producirse en cuanto trataba de hacerlo. como si hubiese alguien en la habitación revolviendo entre sus cosas. que cesaba tan pronto como él decidía no tocarlo. pensándoselo mejor. -No. y tampoco estaba claro.

¿por qué tenía que replegarse como un villano lloroso y tolerar que aquellas cosas lo aplastaran? Apretó los dientes y sintió el latir de su corazón. Lowry se armó de valor al escucharla. Se levantó e instantáneamente el pequeño objeto oscuro se situó tras él. pensó Lowry. ¿A las once y media? Seguro que algo le conduciría hasta el punto de encuentro. Tommy debía de estar en el cuarto de invitados que había enfrente de las escaleras. le estaba haciendo señas. Tapó la linterna con los dedos de tal forma que sólo un pequeño haz luminoso incidiese sobre la cama y contempló a Tommy. Se puso una gabardina del armario. y se oyó la risa. parecía tan inocente como el niño de un coro.. pero aparte de lo que se había escondido debajo de la cama.. Todavía no eran las once y media. Pero. ansiaba entablar feroz combate y derrotar para siempre a lo que estaba tratando de destruirlo. habría una señal. ¡tal vez incluso compadeciéndole! Sus puños se cerraron. No tenía sentido molestarla. ¿no podría ser que algún amigo se estuviese ofreciendo para ayudarle a encontrar esas cuatro horas? Y esta vez sería cauteloso y no bajaría escaleras sin estar seguro de la solidez del fondo. pero ahora dejarían de serlo. se las vería con él más tarde. 37 . -¡Jim! ¿A dónde vas? Pero algo se movía bajo el árbol que tenía delante. Salió silenciosamente de su habitación. La luna. Dejaría de actuar como un cobarde. flotaba en un cielo despejado. Algo vendría para guiarle y él tendría valor y lo seguiría. Lowry llegó hasta la mitad de las escaleras y desafió al camino a que se abriera. fuertes como mazas. Esa noche no se escondería ni saldría corriendo. El pequeño objeto oscuro revoloteó entre sus piernas. porque la puerta estaba ligeramente entreabierta. salió por la puerta de la calle y se detuvo en la sombra del porche para observar el camino. le estaban zarandeando como a un espantapájaros en medio de un huracán y se estaban riendo de él. Estaba permitiendo que esas cosas le hiciesen perder el juicio. dejándose ver sólo de la forma más fugaz. -¡Jim! ¡Por lo menos espera a que te dé el sombrero! Un escalofrío se apoderó de él. pero estaba casi seguro de que. si lo esperaban. Llevaba un crucifijo con cuentas al cuello y sandalias de cuero que dejaban entrever sus pies. pues la luz de la luna no llegaba hasta allí. No pudo distinguir al principio de qué se trataba. También se guardó una linterna. Empezó a experimentar una nueva sensación en su interior. -¿Recibió mi mensaje? Digitalización y corrección por Antiguo Pág. ¿Lo habría traído el viento? Once y media.. al parecer estaba solo. esta vez más suave. una rabia nerviosa. Se oyó nuevamente la fuerte risa y se dio la vuelta para tratar de golpear al objeto oscuro. Sin esa mueca irónica. No importaba. salpicado de estrellas más pequeñas y celosas. Dios sabía que a él nunca le faltó coraje. La noche era cálida y una suave brisa susurraba tenue y dulcemente a ras del suelo. sin tan siquiera ofrecer resistencia. -¡Jim! Vio la silueta de Tommy en una ventana del piso de arriba. Se enfrentaría a los fantasmas y los destrozaría. Aquellas cosas le habían resultado extrañas hasta ese momento. ¿Se trataba de una cita? ¿Esa noche? Se estremeció ante la idea de tener que salir otra vez. que ya casi era llena. Pero éste no lo hizo. No había luz en el cuarto de Mary. Lowry bajó cautelosamente las escaleras. Ronald Hubbard Miedo Escudriñó entre las sombras del cuarto. Quizá ya le estuviese esperando en la calle. Aquello reclamó su atención más enérgicamente y él se dirigió hacia donde estaba. llegó a la calle y buscó por todas partes. Pero observó por un momento una pequeña figura vestida con hábitos. Porque sabía positivamente que estaba actuando como un cobarde. como la de un niño. Estuvo a punto de echarse a reír ante ese pequeño triunfo. lo que alguien siente cuando recuerda ocasiones en las que se comportó cobardemente.L. pero éste le eludió otra vez. cuya altura no superaba el metro veinte. sacó un Colt 38 de un cajón y se lo metió en el bolsillo. Tommy era realmente un tipo atractivo. Y durmiendo.

Lowry se dio cuenta de que podía ver a través de él: atisbo el tronco de un árbol y la acera bañada por la luz de la luna. Sebastián inclinó la cabeza: Ha desaparecido entonces. Y nunca lo recuperaré. -Soy yo -dijo Lowry. que hacía albergar ciertas dudas. Pero. Me reconoce.. Nunca me enfado. un paso detrás de él. llegamos tan lejos como para enterrarle con una cruz de oro. la oscura sombra le seguía a la izquierda. justo fuera de su campo visual. tratando de que su voz sonase decidida. 38 . Sebastián marchaba a su derecha.. -Había yacido allí durante trescientos años y. pero Lowry conocía muy bien el sitio y no encendió la linterna hasta que estuvo al lado de la vitrina que guardaba el cinturón. Me ha dado un susto de muerte. Aquel monje diminuto parecía tener cierto aspecto intangible. Las sandalias de cuero de Sebastián no producían sonido alguno sobre el suelo. Lo deben de haber vendido a otro museo durante mi ausencia. Lowry reflexionó un instante y luego asintió con la cabeza..L. De otra manera no le acompañaré para enseñarle eso.. usted. y si mi cuerpo fue el polvo que su pala esparció. con todo. La puerta se abrió en la oscuridad. Tanteó en busca de más llaves y.. Era Terence. Recuperaremos su cinturón. -Soy Sebastián. -¿Quién anda aquí? -gritó Terence. -De acuerdo. ¿Dónde está mi cinturón? -¿Su cinturón? -Sí. aun así no estoy enfadado -y ciertamente estaba casi humillado-.. ¿Me puede devolver el cinturón? -Ahora no lo puedo recuperar. Soy una persona muy humilde. ¿no? Lowry lo miró más detenidamente. Me gustaba porque lo hice yo. Lowry caminaba rápidamente calle arriba. ¡El cinturón había desaparecido! Se giró nerviosamente hacia Sebastián: El cinturón no está aquí. Soy una persona muy humilde. Convertimos a Razchytil al catolicismo.y sólo un cinturón de oro». nunca me enfado y si tengo que vagar por ahí sin hogar. Pero no piense que le guardo rencor. -Lo sabe tan bien como yo. como si le faltase sustancia corpórea. comenzó a introducir una de ellas. profesor Lowry. porque vio símbolos aztecas en las piedras que se utilizaron para la construcción. Enfocó los objetos que había en el interior. Venga conmigo. Adiós. ¿Se acuerda? -¡Los sepulcros de la iglesia de Chezetol! -Ah. -Oh sí. y pensamos que era muy hermoso. ¿A dónde vamos? -preguntó Lowry. -¿Para enseñarme qué? -Dónde pasó las cuatro horas. Se detuvo. ¿entiende?. Claro. trabajando en las minas. -Eso me molestó un poco -dijo Sebastián apenado-«. el guarda de la universidad. -¡Oh. debe hacerlo. encendiendo la linterna. -Está en el museo de la universidad. había cierta vileza en la forma soslayada que tenía de mirar a Jim. -Está bieeen. El edificio que albergaba el museo estaba a muy corta distancia y Lowry estaba ya hurgando en sus bolsillos en busca de las llaves. tomamos su oro y construimos con él recipientes sagrados. Un haz luminoso atravesó la sala. me desenterró. -¡Espere! ¡Trataré de recuperarlo para devolvérselo! ¡Lo compraré y lo pondré en algún lugar donde pueda encontrarlo! Sebastián se detuvo en la puerta y luego se escabulló hacia un lado. deslumhrado al introducirse en el rayo de luz. pensando que se trataba de unas ruinas aztecas. Me sacó de mi tumba hará unos seis años. ¿no es así? -No. Lo recogió y le dijo al guía: «¿Qué es esto? ¡Un cinturón de oro con símbolos de la Iglesia Católica! Pensé que esto eran ruinas aztecas. Estas no son horas de andar enredando Digitalización y corrección por Antiguo Pág. pero no estoy enfadado. un cinturón de oro muy bonito. señor Lowry. Una semana cavando y sólo un cinturón de oro». Ronald Hubbard Miedo -Sí. Y cuando falleció. lo recuerda.

No perdió esas cuatro horas con ellos. con muchas humildes plegarias al Señor. ¿no es eso? -Me complacería mucho. y sé lo que me digo. eso es todo. y. Gracias. pero. -Jim Lowry. Pero todo lo que llegó a ver fue el paso fugaz del objeto oscuro que lo acompañaba. Me tengo que marchar. Cuando ya llevaba casi veinte minutos buscando oyó que alguien le llamaba apagadamente. sí. Me ha bajado el sueldo. Supongo que la habrán vendido. temiendo que Sebastián se hubiese asustado. 39 . El resto lo tendrá que recorrer usted solo. Terence. -Usted no podría concebir las fuerzas que hay al otro lado. profesor Lowry. Ronald Hubbard Miedo con esas baratijas. cuando se levante. Necesitaba cierta inscripción para la clase de mañana. Terence. -Claro que se pasó un poco. ni escuchaba su risa. -Sí. -Jim Lowry. compraría el cinturón de oro. -Gracias. Ya no está aquí. Forman parte de las fuerzas del bien.. Sé lo que tengo que hacer. —Lo que sea. -Esos seres están todos de nuestro lado. Estoy resuelto a hacerlo. -Entonces. Lowry se percató de que estaba sobre una calzada uniforme de color azul que serpenteaba hacia lo alto. -Tiene usted valor esta noche. pero por más que buscaba. me pregunto si sabrá lo que le supondrá encontrarlas. Eso haré. -Tengo que hallarlas. si quiere. si bien el metal era pagano. Sebastián se tocó las cuentas que llevaba al cuello y comenzó a caminar. Estoy seguro de que no lo es. Confiaba en que no se hubiese marchado. Y lamento terriblemente lo que le ha hecho a usted. Ni conmigo. terror y maldad. Lowry caminó rápidamente hacia el lado más sombrío de la calle y. si es que era él su Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Pero esta noche debe conducirme al lugar donde encontraré las cuatro horas. -Gracias -dijo Lowry desplazándose hacia la puerta. Era tan hermoso. Jim Lowry. puede pasarse por mi despacho alguna tarde de éstas. -Buenas noches. No podría concebir tanto dolor. anoche se encontró usted ciertos seres. Las manos diminutas y delicadas de Sebastián trazaron en el aire la señal de la cruz y luego señalaron un camino hacia arriba. profesor Lowry. -No se trata de valor. ¿está decidido a encontrarlas? -Lo estoy. -Tengo que encontrarlas. Lowry miró a su alrededor. como si llegase hasta la misma luna. si pudiese esperar. Quería decirle que. tan pronto como estuvo seguro de estar fuera del campo visual de Terence. -Estoy haciendo un estudio -dijo Lowry-. profesor Lowry. confíe en mí y le mostraré parte del camino. -Jebson vendería hasta a su madre. eso es lo que ha hecho. no veía al pequeño objeto oscuro. -Sí. No es muy saludable ir por ahí desafiando a los demonios a que te aplasten. Vaya.L. debe estar preparado para enfrentarse con esas fuerzas. -Recuperará su cinturón. Jim Lowry. -Oh -dijo Lowry sintiéndose aliviado—. Yo creo que el artículo que escribió era muy bueno. Si está decidido a encontrar esas cuatro horas. -Le seguiré. la creación fue obra del amor. -Buenas noches. le podría presentar a gente de mi tierra que le contaría muchas cosas para las que no encuentran explicación. -No estoy enfadado -dijo Sebastián. -Pero quiere su cinturón. y oiré gustosamente su testimonio. Lo hice con mis propias manos.. —Entonces. profesor Lowry. comenzó a buscar por todos lados algún rastro de Sebastián. -¿Y la encontró? -No.

Una mano ya estaba casi suelta. Lowry miro hacia abajo y se sintió ligeramente mareado. sintió náuseas al ser presa del pánico. como si hubiera estado formado por escalones que hubiesen quedado reducidos a escombros. Se acordó de la pistola. lo que empezó como un murmullo acabó convirtiéndose en un gran estrépito y una parte del camino se derrumbó tras ellos dejando un vacío. un pequeño arroyo. El viento soplaba un poco más fuerte allá arriba. El ronroneo se hizo más suave.L. descubrió para su asombro que. como si hubiese habido gran actividad sísmica y derrumbamientos. y trepó fácilmente por un risco casi vertical. -¡Sebastián! No hubo respuesta del monje. Notaban temblores de vez en cuando y. Ronald Hubbard Miedo origen. que parecía un hilo brillante. atravesando campos extensos y casas en total quietud. como si el ser estuviese más complacido. -Bueno. Algo comenzó a desasirle lentamente los dedos del saliente. ¡Un enorme bulto negro se cernía sobre él y dos grandes ojos luminosos lo miraban malévolamente! Lowry miró hacia abajo. Sebastián atajó atravesando en ángulos rectos el sendero. pero no lograba ver ningún apoyo.. Asomándose mucho vio un saliente. -Se pone un poco peor ahora -dijo Sebastián-. empequeñecidos en la distancia. El camino comenzó a presentar hendiduras. El sendero empezó a serpentear y a bajar por laderas sinuosamente para luego discurrir casi por el borde interno. Una cadena nebulosa de montañas iba tomando forma en el horizonte y entonces Lowry tuvo la impresión de que estaban llegando a ella con demasiada rapidez. se abría paso a través de una garganta rocosa: y desperdigados por la pared vertical. -¡Sebastián! El ronroneo se hizo más fuerte. parece lo suficientemente fuerte. Comenzaba a encontrarse cansado. Era muy difícil sujetarse al saliente porque. le lastimaba las manos y estaba ligeramente inclinado hacia fuera. no se vislumbraba el final. ¡y luego lo estuvo del todo! Lowry se balanceaba en el vacío y aquello comenzó a soltarle parsimoniosamente la mano izquierda. Sebastián desapareció al doblar una esquina. un ser con la cabeza gacha ocultando su rostro se cruzó con ellos. sólo había vacío. Lowry subió lentamente. Lowry empezó a inquietarse por el regreso. cuando Lowry le alcanzó. pero Lowry no acertó a distinguir lo que era. y se imaginaba cayendo desde aquella altura. luego no tendría más de ocho o nueve pies y se subía sin dificultad. Si lo hacía. descendía con pasos lentos y cansados. pero su propio brazo se lo impedía. pero era todavía cálido y la luna brillaba tranquilizadora. lo que indicaba que era poco transitado. -Continúa -dijo Sebastián.. porque ahora Sebastián se pegaba contra la pared de un risco que esta vez sí era verdaderamente alto. Intentó ver a Sebastián. presintió que alguien le contemplaba dispuesto a desasirlo y dejarlo caer. Lo bordearon durante un trecho y luego el camino descendió bruscamente hasta convertirse en un hilo blanco. -Ahora se pone más complicado -dijo Sebastián-. Estaba apoyado en el saliente con las piernas colgando en el vacío. aquella mole se precipitaría sobre él. 40 . No le trastornaba la altura más de lo normal. pero el risco se erguía allí hasta el infinito. Habían llegado al final de los dos riscos y una esquina en ángulo recto les separó de ellos dejando ante sus manos anhelantes tan sólo una pared rugosa. la sacó del bolsillo y apuntó. Se inclinó y se aferró a él fuertemente. Lowry se dio cuenta súbitamente de que no debía disparar. Pensó que dejándose caer un poco lo podría alcanzar. Se oyó como un ronroneo y aquel ser oscuro parecía más grande. tenga mucho cuidado. sobresalían árboles como manos tendidas. de todas formas era dudoso que las balas Digitalización y corrección por Antiguo Pág. ¿ha escalado montañas alguna vez? -No muy a menudo. Miró hacia el saliente. cada vez más angosto. En el fondo. La mirada no cambió. en cierta ocasión. cada vez había más brotes de yerba entre las grietas. Anduvieron un largo trecho. Parecían tener buenas razones para pasar inadvertidos. al ser rasposo.. En cierta ocasión. Lowry se estiró una y otra vez. si bien el peñasco parecía muy alto a primera vista.

Todo le dio vueltas. Había unos grandes bordes lisos con los que se tropezaba una y otra vez. 41 .L. muchas veces. demasiado indispuesto y débil como para seguir. bostezando. como para dar otro paso. sí que has estado. Se introdujo a cuatro patas y sus manos se toparon con algo peludo que le hizo respingar hacia atrás.. -Tú ya no estás con ellos. -Bueno. Yacía sobre una superficie tan pulida que parecía metálica. de la ladera. Lowry se desplomó sobre la rampa. pero que le acechaba con una paciente quietud. Ahora estás con nosotros. otras le golpeaba fuertemente. Al frente. ciertamente -dijo otra voz próxima.. La pendiente era muy prolongada y en el fondo sólo había negrura. que ahora estaba un poco más próximo que cuando comenzó a caer.. -Muchas. Haz todo lo posible para no causar problemas. ¿Dónde estaba Sebastián? Miró hacia arriba pero no halló rastro alguno del ser que lo había dejado caer. algo a lo que no osaba acercarse. No se atrevió a mirar a lo que la había emitido. lo que quiera que fuese. porque te tenemos reservada una sorpresa en alguno de estos túneles. quizá en la siguiente. como unas tres en total. ¿de qué otra forma podría bajar de allí? Una de las cuevas era mayor que las otras y si bien su resolución se había debilitado considerablemente. Había algo horrible en aquel lugar. quizá detrás de la próxima esquina. El suelo de aquel lugar era todo lanudo. demasiado asustado do lo que le acechaba.. decidió que debía entrar. No recordaba cómo tocó tierra. Al frente sólo había quietud. Eso es. Miró a derecha y a izquierda. -¿Dónde. El camino continúa a tu derecha. Pegado contra el muro. algo que no podía definir con palabras. sí. Su mano izquierda quedó libre y cayó en picado. -¿Qué van a hacer conmigo? -Ya lo sabrás. y la voraz oscuridad lo engullía. recorrió el borde.. justo aquí. ¿Verdad? -Así es. oía cómo le gritaban. Algo le golpeó ligeramente la espalda y volvió a ponerse de rodillas. El aire chocaba estrepitosamente en su cabeza y contra su nariz. en este lugar. Obviamente había perdido la linterna. pero no había ninguna bajada desde donde estaba.. Era evidente que los árboles habían frenado su caída. Hacía todo lo que podía para que sus piernas le respondiesen. Otras veces se le enredaba en los tobillos.. estúpido. y del arroyo resplandeciente. Se incorporó y continuó adelante. nunca he estado aquí antes. todas revueltas en una danza frenética. -Siga delante de mí.. por favor -dijo una voz grave y despreocupada. se volvería loco! -Ahora nos perteneces. Ya lo creo que has estado. Y entonces escuchó la voz baja y pausada de Sebastián que pronunciaba. se puso de rodillas y se asomó por el extremo de este segundo saliente. haciéndole casi tropezar. que se desplegaba hacia arriba a una velocidad vertiginosa. a cada paso que daba.. -Oh. Había cuevas allí. -Continúa -dijo la primera voz. no muchas -dijo la otra voz-. Llegaron a una pendiente y. ahora nos perteneces. seco y cosquilleante al tacto. Sabía que no debía entrar en ellas. Vio que el arroyo estaba allí abajo todavía. ¡No debía llegar allá abajo! ¡No debía llegar allá abajo! ¡Tenía que dar la vuelta mientras estuviese a tiempo! -Continúa -dijeron las voces hastiadas-. frases largas en latín. Algo inenarrablemente horrible le esperaba. Ronald Hubbard Miedo fuesen a causarle algún efecto. no se habría atrevido a usarla. Se chocó contra una pared rugosa y se magulló. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. ¡si lo viera. pero aunque la hubiese tenido todavía. ¿No te acuerdas? -Nunca.. Aturdido.. grutas pequeñas cuyas sombrías bocas ocultaban cosas que sólo llegaba a intuir vagamente. -Por favor. dónde está Sebastián? -se aventuró a decir. monótonamente. parecía que algo cobrase vida bajo sus pies y se alejara deslizándose. Tuvo consciencia de la luna y las estrellas. continúe -dijo una voz a sus espaldas con tono aburrido. Pero si no. así que continúa de frente.

No estaba seguro de nada. Sebastián abandonó sus plegarias y le lanzó una sonrisa bondadosa. que no se molestaban en ocultar. Echó a correr tan deprisa como pudo. que le elevaba ligeramente por encima de las cabezas. El resto de la gente murmuraba. y Sebastián estaba en un altar diminuto. sus rostros eran puros e inocentes y sus movimientos esbeltos y pausados. Eran mujeres adorables. Todo el mundo se giró hacia él. todas vestidas de blanco. pero sabía que ahora había otras cosas acechándole. sino mantenerse en pie. No estaba seguro de si era que el camino se había bifurcado y él había seguido bajando por otra ruta. Entonces descubrió la causa. Ronald Hubbard Miedo -¡Sebastián! Lowry se levantó titubeante y se dirigió tambaleándose hacia la voz. Logró llegar a la rampa justo antes de que lo alcanzaran. Los siete toros que había sobre el saliente cobraron vida lanzando un mugido. Se percató de qué era lo que estaban haciendo. Por fuera de este corro de mujeres había otro círculo. mitad de ellos hombres. pero el suelo era tan resbaladizo que era difícil. pero sus rostros no eran puros. cada uno de ellos sujetaba una bola con las pezuñas y sus ojos. era como si contemplaran la escena. poco a poco. ¡Había una capa de sangre de una pulgada de espesor! Lanzó un grito. Lowry se aferró a un sucio tapiz que había a su derecha. Y a su alrededor. El suelo era muy resbaladizo y le resultaba difícil mantenerse de pie. no ya correr. Estos iban también de blanco. El círculo de mujeres se desplazaba lenta y plácidamente a su alrededor. Al doblar una esquina se quedó deslumbrado por la media luz que entraba a través de una ventana con cristales de colores que había en lo alto. Los hombres se daban codazos entre ellos. Lowry no podía salir corriendo. empezó a distinguir los objetos. El corro de hombres no prestaba atención alguna a Sebastián. Movieron las patas de nuevo y los cerebros cayeron dando tumbos para estrellarse en mitad de la masa enardecida derribando algunas personas. con pétrea indiferencia. Las gráciles manos de Sebastián hacían movimientos lentos y artísticos en el aire. excepto por un reflejo rojizo que surgía de sus capas al moverse. Una forma sinuosa le cerró el paso. Sus capas blancas estaban manchadas de algo oscuro. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. pero de hombres. se pudo ver entonces que se trataba de cerebros humanos. El gentío gritaba ahora enfurecido. le señalaba y fruncía el ceño. se reían disimuladamente y volvían a extender sus brazos en la próxima vuelta. convencido de que había sido él quién había arrojado los cerebros. Movieron las pezuñas y las bolas salieron rodando. más bien tenían una expresión burlona y malévola. y su mirada se erguía para recoger los rayos de luz que entraban por la encumbrada ventana. pero sin alcanzar a Sebastián. El lugar estaba lleno de sombras y polvo pero. Sebastián seguía orando. los hombres extendían inopinadamente sus manos como garras para tocarlas y las mujeres les echaban una súbita mirada lasciva por encima del hombro para luego recobrar inmediatamente la expresión inocente al pasar de nuevo ante el altar. Lo derribaron de un golpe en la espalda y alguien gritó: ¿A dónde vas? ¡Tienes que quedarte aquí y presenciarlo hasta el final! Pero Lowry se puso de pie y salió como un rayo. Sebastián oraba y movía las manos para bendecirles. El rugir de la masa se iba desvaneciendo. Lowry trató de alejarse. una latente disposición a la irascibilidad se hizo patente en ellos.L. pero ellas no lo miraban excepto cuando pasaban frente al altar. 42 . Tenía un libro gigantesco abierto ante él. A medida que el círculo de mujeres pasaba detrás del altar. -¿A dónde vas? Lowry la apartó frenéticamente de un empujón y siguió corriendo. La habitación estaba llena de gente. No podía respirar. y la otra mitad mujeres. su mirada tierna puesta en el cuadrado de luz. excepto de la voz de Sebastián. Y entonces Lowry a punto estuvo de gritar. en un amplio círculo. sujeto por una cruz y una corona sagrada puesta encima. Había siete toros esculpidos en piedra a lo largo de una repisa. desfilaban las mujeres. que revoloteaban a su alrededor.

que parecía un lago salado que se hubiese secado. El fragor del gentío sonaba más cerca. ¡Algo que le llamaba y que no debía encontrarlo nunca jamás! Unos montículos blancos se levantaban en torno a él ofreciéndole refugio y se adentró entre ellos. -¡Sebastián! Tan sólo el zumbido de aquellas cosas sobre su cabeza y visiones borrosas de los seres que lo acompañaban en su huida. Se había distanciado de la masa.L. Había algo escrito en ella. incorporándose. aplastándose contra la tierra. recuperando el aliento. 43 . Comenzó a respirar con normalidad y el bombear de su corazón se hizo más pausado. El bosque era allí más espeso y la hierba suave y protectora. Se dio la vuelta y comenzó a correr alocadamente lanzando un grito desgarrador. todavía a cierta distancia. ¿Qué tipo de escritura era? Se aproximó más aún y lo leyó: JAMES LOWRY Nacido en 1901 Fallecido en 1940 Descanse en paz Retrocedió.. pero no lograba entender las palabras. se incorporó y echó a correr. Se puso de rodillas y luego de pie. Pero entonces la voz se fue alejando. Alguien lo estaba llamando. Todo le daba vueltas en la noche. Se arrojó hacia delante y cayó al vacío. Surgieron cuchillos relucientes y el manar de su sangre templó el frío pinchazo de uno de ellos. y la luna en lo alto. Era consciente de estar echado sobre parte de un montículo y de la fresca fragancia de flores que debían haber brotado con retraso esa primavera. ¡seres que querían capturarle! Una forma sombría surgió delante. pero no la había. Estaba ahora a cielo abierto y no había ningún lugar donde esconderse o refugiarse. La luna proyectaba sombras delicadas en aquel lugar y la brisa nocturna era cálida y acariciadora. ¡No había encontrado las cuatro horas! Y su mirada se centró en lo que había delante de donde estaba tumbado. Estaba en un claro y le asediaban seres invisibles. su capa oscura y el objeto que manoseaba le eran familiares. Chocó contra una pared e. Escuchaba todavía zumbidos a su alrededor. Se lastimó las manos tratando de encontrar una escapatoria. Se deslizó por el suelo y se adentró en un sombrío bosquecillo que encontró allí. ¡pero no había encontrado las cuatro horas perdidas! Se incorporó ligeramente y apoyó la barbilla entre las manos para contemplar vagamente aquello blanco que tenía enfrente. forcejeó tratando de encontrar una salida. Se acercó un poco más hacia la piedra blanca. Algo se movió entre los arbustos tratando de localizarle. Sentía la hierba bajo sus manos. y la pequeña sombra oscura se precipitó alrededor suyo para salir del campo visual. el crujir de las ramas se hizo más tenue y Lowry se quedó tumbado sobre la fresca hierba. volvió a escuchar la risa fuerte y aguda. Aquel ser estaba cada vez más próximo y su voz era susurrante. ¡Paz y reposo ante la lápida de su futura tumba!. Ronald Hubbard Miedo intentando cortarle la retirada. y él se tumbó y permaneció inmóvil.. Su sombrero. Había logrado encontrar un instante de paz. Se frenó y giró para alejarse en otra dirección. ¿pero lograría deshacerse de aquellas formas? -¡Sebastián! Pero Sebastián no estaba. La luna brillaba sobre una gran superficie. Era casi una sensación triunfal la que estaba experimentando. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. ¡Jack Ketch! Llegó a una hondonada y se precipitó hacia ella dando tumbos. atravesando un banco de arena que aminoró su velocidad y le hizo tambalearse.

. de vez en cuando se olvidaba de los gusanos y entonaba unas notas de jovial vivacidad. Lowry creyó ver. cuando éste era el caso. Pero esa mañana era diferente. Una señora estaba llamando a su hijo para mandarle a un recado a toda prisa. Pero no pudo moverse. se escabulló hacia el corredor cerrando la puerta silenciosamente al salir. ¿Por qué — se preguntó Lowry— estaba fingiendo de esa manera? ¿Qué había de peculiar en Tommy que le hiciera tomar tal precaución? Parecía que el petirrojo hubiese localizado una lombriz porque desatendió un reclamo y se precipitó hacia el suelo. Tommy permaneció allí. por un instante... estaba en la rendija de la puerta. Volvió a pasar la mano ante la frente de Lowry y. Y Tommy se inclinó hacia él hasta que sus rostros estuvieron a menos de tres pulgadas.. Un petirrojo estaba posado en un árbol al pie de la ventana. supo. Llegó el momento de actuar. pero antes de que lograse captar una impresión más detenida los dientes habían vuelto a su tamaño original. había una especie de amenaza en aquel sonido. y si no lo hacía. como dispuesto a sonreír o a darle los buenos días en caso de que Lowry se despertara. lo suficiente como para despistar a un observador. porque tenía las mejillas hundidas y una palidez tan gris como el vientre de una nube de tormenta. Lowry tenía los ojos semicerrados. porque cruzó el umbral con pisadas silenciosas y se dirigió hacia la cama. estirando la cabeza hacia un lado y a otro tratando de descubrir lombrices desde aquella altura privilegiada. temprano como era. y en la mano que apoyaba sobre el pomo brillaba la sortija con su sello. Parecía como si estuviese paralizado. tiraba un poco de las mantas para arroparse y disfrutaba de la pereza. que por lo menos le quedaba otra media hora para levantarse.. Cuando a la mañana siguiente se despertó. se escuchó otro crujido y una bisagra rechinó de forma apagada. con una pausada inclinación de cabeza. Normalmente. coronado por su pelo negro y enmarañado. 44 . por la forma en que incidía el sol sobre la pared. hasta que estuvo lo bastante seguro de que aún dormía y entonces. Lowry escuchaba a Mary cantar abstraídamente a media voz en el piso de abajo.L. echando un vistazo a la puerta. entonces. pero no lo bastante como para no ver a Tommy. pero un latente instinto de protección se sumó a su curiosidad y dejó que los acontecimientos siguieran su curso. Se oyó un portazo y un perrito aulló por un instante. Se quedó rígido. cuando lo consiguió. no reconocía la canción. Tommy movía la mano delicadamente ante los ojos de Lowry. pero al parecer luego avistó otro can y se produjo una furiosa algarabía de feroces advertencias. Oyó una tabla crujir en el pasillo del segundo piso. mirándole con rostro inexpresivo. Lowry entrecerró los ojos fingiendo dormir y vio cómo la puerta se abría otro poquito. Este sintió que le invadía una sensación de entumecimiento. una y otra vez. Lowry permaneció inmóvil.. contemplando a Lowry. Luego se quedó allí de pie. lo cual le dejó conmocionado: tenía cierta similitud con un cadáver».. lo hizo débilmente. como para asegurarse de que Mary seguía en el piso de abajo. se desplazó silenciosamente hasta el borde de la cama. a las que encontraba respuesta desde otro lado del jardín. Se Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Tommy permaneció allí durante más de un minuto y luego se incorporó con una sonrisa fría que borraba la belleza de sus rasgos. Ronald Hubbard Miedo CAPITULO 6 «Era obvio que había perdido mucho peso. Se despertaría y saludaría a Tommy. colmillos en la boca de Tommy. y su animado zumbido se veía aumentado por alguien que silbaba despreocupada y discordantemente. Un cortacésped estaba en marcha en alguna parte. El pomo de la puerta giró silenciosamente y ésta se abrió una pizca. Lowry sintió el impulso de incorporarse y agarrarle por la camisa.. Era evidente que a Tommy le complacía que Lowry durmiese. El rostro de Tommy. Pasó algún tiempo antes de que Lowry lograra moverse y.

Tommy ya estaba sentado a la mesa. las once y media de la noche no es el momento más adecuado para un paseo. Se sintió momentáneamente resentido con Tommy por haber mencionado aquello. como aparentaba estar mucho mejor.. Cuando hubo reunido las suficientes energías se aproximó al espejo y. de nuevo. -Y si no. el plato se movió. Era como si Tommy se empeñara en ponerle delante de los ojos aquellos terribles sucesos.. como alguien que acabara de haber donado sangre. apoyándose en el tocador con ambas manos. -¿Ves? -dijo Mary. Se comportaría como siempre lo había hecho. al verle. su pelo estaba enmarañado y en su rostro ya no brillaba esa mirada desafiante con la que siempre había tratado de compensar su fealdad. A propósito.. -Creo. Mary lo miró de reojo.L. Debía de estar imaginándolo. Pero éste se volvió a dirigir a él de forma tan amistosa que no podía albergar ningún mal. pensó Lowry. Se inclinó otra vez sobre el plato. ¡éste aparecía con unos colmillos amarillentos que se hundían ligeramente en su labio inferior! Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Y.. pero te aconsejo que empieces ya. -cogió el tenedor decididamente. Pero no había ninguna duda sobre la validez de aquella impresión. Y al observarlo se dio cuenta de otro hecho. Al diablo con Jebson. se quedó conmocionado: tenía cierta similitud con un cadáver. El objeto oscuro estaba a su lado. cuando volvió a mirarse en el espejo para anudarse la corbata.. No tienes que apresurarte. Espero que no hayas tenido problemas. era un nuevo día de primavera. pensando todavía en Tommy. -¿Qué ocurre? —dijo Mary. 45 . se contempló en él. como dijo el caballero andante. sino con el rabillo del ojo. lo rodeó con sus brazos y le dio el beso de buenos días. detrás suyo. y se oía la risa aguda y penetrante en la distancia. Jim. ¿qué eran cuatro horas? Al diablo con los fantasmas que le habían estado acosando. creo que no tengo mucha hambre...este viejo bloque de granito no se puede erosionar. Se olvidó de las secuelas de sus esfuerzos y trató de borrar rápidamente los estragos causados por la tensión nerviosa. Así como la fuerza de voluntad y el valor necesarios para reafirmarse en sus declaraciones del artículo. estaba tembloroso. a pesar de todo. -¡Pero no has comido nada desde ayer que desayunaste! -Bueno. Lo miró de frente.. parecía como si éste tuviese colmillos. esa visita extraña. Evidentemente no. ese viejo estúpido se iba a morir mucho antes que él. -Aquí está tu desayuno -dijo Mary. Lowry miró a Tommy y a Mary para ver si se habían dado cuenta. Se dispuso a tomar un poco de huevo. Cuando no miraba a Tommy directamente. El plato se movió lentamente. Al diablo con las cuatro horas. sirviéndole un plato con jamón y huevos-. Sin embargo. Cogió cuchillo y tenedor. porque tenía las mejillas hundidas y una palidez tan gris como el vientre de una nube de tormenta. Después de todo. Era obvio que había perdido mucho peso. Tenía suficiente fortaleza y coraje para resistirlos. ¡A ver qué eran capaces de hacer! Bajó trotando por las escaleras mientras se abrochaba la chaqueta y mantenía sus ánimos con un esfuerzo que casi parecía físico. pero estaba decidido a no darle la satisfacción de prestarle atención. pero no había nada anormal en la boca de Tommy. Aunque muy ligeramente. Hizo otro intento de coger la comida. Al instante de apartar la vista de la cara de Tommy. afeitándose y acicalándose a conciencia y. Está tan alegre como siempre. Tenía los ojos tan hundidos bajo las abatidas cejas que apenas pudo distinguir sus propias pupilas. Lowry la sonrió y se sentó presidiendo la mesa. Saludaría a Mary y a Tommy con simpatía y daría sus clases tan fría y prolijamente como de costumbre. Ronald Hubbard Miedo sentó en el borde de la cama. y. lavándose. se sintió un poco más animado.. peor para él -dijo Tommy-. Dejó el tenedor.. el plato se desplazó levemente de forma lateral.

-Sí que pasa.. -Ya sabes la respuesta. Mientras no intentara tocarlo. La aguda risa penetrante se oyó desde alguna parte. Tommy también se levantó. -Bueno. -Jim. Intentó comer. -Sigue tú -dijo Jim-. Tengo que ver a alguien ahí dentro.L.: no te entiendo. y siguieron caminando en silencio. Mary se detuvo ante él y le miró desconcertada a los ojos... Jim. que pudiese causar esa amnesia sin dejar ningún rastro. Hay algo que no me estás contando. -Jim. Era obvio que no se quedó convencida. Se volvió hacia Mary y era ella otra vez. estaba dándole vueltas al asunto.. -Jim -dijo Tommy-.que le llamó para decirle: ¡Tu sombrero. contrariada. ¿qué es lo que te ocurre? Cuando miraba de reojo a Tommy. Jim.. El pequeño objeto oscuro se escabulló a sus espaldas. no muy diferentes de los de Tommy! La observó. Sea lo que sea lo que te esté sucediendo. Jim. Le dio un beso y tuvo la impresión de sentir esos colmillos que no llegaba a ver completamente: Estoy bien. Jim.. Se retiró de la mesa de un salto. te vas deambulando de acá para allá. Miró hacia otro sitio. Sólo trato de ayudarte. Jim. a las once y media. -Tú fuiste el que empezaste a hablarme sobre demonios y diablos.. Jim! Se despidió de ella con la mano y avanzó a grandes zancadas hacia la calle. Entonces se dio cuenta de otra cosa. -No discutamos. -No. -Me tomé aquella bebida. -Y tú lo sabes -dijo Tommy—. y el gesto significativamente torcido de su rasgos: No pasa nada. Jim. de la cafetería salía una gran algarabía y el aroma del café. como si estuvieses poseído por mil demonios. ¿Crees que tengo algo que ver con lo que te está sucediendo? -Estoy casi seguro de ello. cariño. Tommy tuvo dificultades para mantener su paso. y no fue hasta cuando él ya había bajado las escaleras -y sintiéndose satisfecho al ver que eran sólidas.. consciente de que Tommy le seguía y se estaba poniendo el suyo. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. pero entonces vio los colmillos de Tommy. Trató de no pensar en lo que le había sucedido ayer en aquel lugar. ¡parecía que ésta tenía colmillos. podía ver sus colmillos nítidamente. dijo Jim hoscamente. ni nada parecido en el mundo. -Me complace que dijeras «casi». -Jim. No me pasa nada. ¡Dos colmillos amarillentos desencajaban la boca de Mary! ¡Si pudiese ver esos colmillos al mirarlos de frente! ¡Entonces estaría seguro! El objeto oscuro se deslizó fuera del ángulo de visión. Miró a Tommy y vio los colmillos de Mary. Ayer por la noche te vas de la mesa y. luego todo se desvaneció durante cuatro horas y perdí. muchacho. derribando la silla. estaba perfectamente inmóvil. Se marchó precipitadamente hacia el recibidor y agarró el abrigo. 46 . Lowry se las arregló para permanecer sentado. ¿hay algo que no me hayas contado? Sabes que puedes confiar en nosotros. Lowry estaba hambriento ahora. Ronald Hubbard Miedo El plato se movió. Jim Lowry permaneció callado. No te preocupes por mí. o a la hora que fuese. no hay ningún veneno. -Bueno. pero su rostro tenía la misma dulzura de siempre. Concédeme eso. pero el plato se movió. Miró hacia el plato. Haciendo alarde de todo su coraje.. Mary lo miró asustada. -Tengo que ver a alguien antes de la primera clase -dijo Lowry con voz cuidadosamente templada. y ahora te vas volando. no tiene nada que ver conmigo. Cuando apartaba la mirada de Mary.

pero luego. le hicieron llegar. nada iba mal en el mundo. como es el de las enfermedades. si la pizarra estaba limpia para poder escribir.L. -¡Hombre! -dijo Mike. ¿Te veré en la comida? -Supongo que sí. Tal vez pudiese inventar alguna excusa para incluirlo en el tema de la clase.» Arrojó el borrador con ímpetu. El barullo se fue desvaneciendo gradualmente. 47 . En breve estarían allí y él comenzaría a hablar monótonamente sobre el tema de creencias y civilizaciones ancestrales. ¿Qué va a ser. en lenta cadencia.. Sonó la campana y Lowry comenzó la clase. Pero apareció otra vez. Al principio no se borraba. sobre la tarima. allí de pie. que producían la enfermedad. «Tú eres la entidad. de alguna manera. Hasta los mismos doctores continuaron durante mucho tiempo ciertos ritos. señor?. aparecieron nuevamente. Un chico llevaba jersey nuevo e intentaba aparentar mucha virilidad ante los ojos de las chicas y mucha espontaneidad delante de sus amigos. Era agradable encontrarse en un lugar tan familiar. actuaron durante siglos como una barrera eficaz ante cualquier intento de ahondar en el terreno de la ciencia médica. cuchicheando y mascando chicle.» ¡Vaya una escritura más curiosa! No muy distinta a la de la nota que... la segunda. Se preguntó qué irían a pensar del mensaje.. y. la cuarta! ¡Ahora se estaba borrando! Terminó de forma tan exhaustiva que no dejó ni el menor rastro.. Espéranos en tu despacho.. En China. Empezó a temblar. No. Lowry entró y se encaramó en una banqueta. ¿Qué hacía allí esa frase? «Tú eres la entidad. pero ésta se podía leer con claridad. Miró a su alrededor para ver si todo estaba en orden. ¿Esperarles en el despacho? ¿Esperar a qué? ¿Y qué querían decir por entidad? -. y. Era extraño. letra por letra. Tommy se despidió con una inclinación de cabeza y se marchó con paso acelerado. pausadamente. por esa hierba en particular. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. aun cuando se descubrieron métodos curativos para atajar la fiebre o calmar el dolor. Se sintió reconfortado al ver que su plato no se movía. la primera palabra. Y entonces. letra por letra. remanentes de clases anteriores. Echó mano del borrador nuevamente y barrió el mensaje. o a las cualidades mágicas del ritual. en primer lugar porque ellos mismos no estaban seguros de su efectividad. Devoraba la comida como si estuviese muerto de hambre. ¿Qué clase de truco era éste? Agarró un borrador y lo restregó furiosamente a lo largo del mensaje.. lentamente. Los estudiantes estaban tomando notas. dormitando.. la tercera. -Jamón y huevos -dijo Lowry. ¡Luego la segunda. mirando a los estudiantes entrar por el patio. las palabras que pronunciaba llegaban a su consciencia de forma esporádica y parecía que lo que estaba diciendo tenía sentido. y se saludaban unos a otros por todo lo largo y ancho del aula. era una clase completamente normal y obviamente todo iba bien. Observó el encerado que había tras la tarima. aliviado al ver que no había perdido a un cliente por culpa de su locuacidad-. Espéranos en tu despacho. cuando lo pasó por la primera palabra. Mejor lo ignoraría completamente.. Los estudiantes arrastraban los pies y las sillas. Siempre los limpiaban durante el fin de semana.. el pueblo llano achacó estos hechos a la aversión de los demonios. justo cuando los dos primeros estudiantes estaban entrando. ¿Entidad? ¿Tú eres la entidad? ¿A qué podría referirse? ¿Esperar en su oficina? ¿A quién? ¿Para qué? Una sensación de malestar ante el desastre inminente empezó a adueñarse de él. Media hora más tarde ya estaba en el aula de clase. Una chica estrenaba vestido y trataba de actuar con naturalidad. después de todo. Ronald Hubbard Miedo -Como quieras. tal vez. Y sólo pudo proseguirla gracias a llevar mucho tiempo habituado y a haber leído muchos libros. ésta se desvaneció. Y empezó a afianzarse en la creencia de que Tommy debía de tener algo que ver con lo que le estaba ocurriendo. -La creencia falaz y el rechazo natural del ser humano a tocar y explorar un tema tan íntimamente relacionado con los dioses. Durante aquella hora. los alumnos estaban habituados a ver expresiones extrañas en las pizarras.

ni miraba por la ventana. dispuestas a asimilar cualquier cosa que alguien de renombre quisiera inculcarles. con los ojos muy abiertos. han estado regulando sus vidas con el debido respeto hacia el mundo sobrenatural. Mentes jóvenes. ya que. ni estaba adormecida. y lo que el hombre no era capaz de ver lo atribuía a día. porque el estado mental del paciente. ¿Cómo podía él saber si sus enseñanzas eran ciertas? Ni siquiera estaba seguro sobre si la expansión de la democracia era algo positivo. donde el sol era brillante y tranquilizador y la hierba suave y fresca. de llegar a contarles algo que les pudiese ser de provecho? El.. que es un factor importante para la posible recuperación. de la tierra y del fuego. compartían las creencias del enfermo. ¿Sería él capaz. durante incontables generaciones? ¿No era chocante que la propia medicina mantuviese multitud de procedimientos cuyo origen se remontaba directamente a diablos y demonios? Y la pila de muletas que había visto en aquella iglesia mexicana. demostrando la eficacia de la fe en casos «desesperados». que hasta se puede ver el rostro de Dios por medio de un arco voltaico. ninguno de nosotros está hoy día seguro de si hay algo de verdad en aquellas ideas ancestrales. tan profundamente arraigada en nuestros antepasados. Pero ahora mismo. no más prolongado de lo que habría sido una pausa expresiva. la historia de la curación médica comienza con el tañir de los tambores del hechicero. se preguntaba. y en este lugar.lo atribuía a diablos y demonios. ¡y que ahora se había desviado tanto como para haber visto y hablado con seres que durante muchos años estuvo desacreditando! ¿Cómo iba a decir ahora lo mismo de siempre? -.. no había ninguna diferencia visible entre un paciente sano y otro enfermo. -La predisposición del hombre hacia la enfermedad supuso al principio la confirmación de la existencia de espíritus y demonios. en un denodado intento de salvar sus tímpanos. en un intento de exorcizar a su paciente -aquí siempre gastaba una bromita sobre un paciente que se curaba a sí mismo...y debido a esa creencia. ¿Por qué iba a tenerles miedo? -Los científicos -continuó con una voz pausada. Se dio cuenta de que había expresado en voz alta sus últimos pensamientos. -¿Por qué echarse atrás ahora? Estaban allí para que él los moldease. le había guiado un sacerdote muerto hacía más de trescientos años y había sido acosado por seres invisibles. ¿no resultaba extraño que los acontecimientos mundiales fuesen tan terribles y sangrientos? ¡Los demonios del odio y los diablos de la destrucción. llenos de fascinación. tenían vía libre para sembrar su maldad en el mundo. -En cualquier cultura. Después de haber indagado en el tema exhaustivamente. pero ahora no podía decirlo. en muchos casos. cuyo destino era mofarse del hombre e incrementar sus desgracias! Los espíritus del aire. sólo por el mero hecho de que no vean su causa real. incluso ahora. ¿Por qué habría de mentirles cuando no hacía ni doce horas que había caminado entre fantasmas. con sus antecedentes. en el umbral del matrimonio y de la batalla legal de los negocios. esponjas para las verdades a medias. El hombre siempre ha sabido que su destino Digitalización y corrección por Antiguo Pág. he descubierto que incontables millones de personas. que durante tantos años había estado tan seguro de que todo era explicable desde el punto de vista científico.. las mentiras descaradas y la propaganda que conocemos por educación. se veía mejorado si. Y era una clase normal.. Suponía un alivio el poder estar allí y hablarles como si todo fuese bien. ¿No resultaba extraño que los tambores curasen a la gente? ¿No era raro que encantamientos y amuletos para la salud hayan sido la única protección del hombre ante las bacterias. 48 . todas aquellas que vivieron antes de este siglo. al no creerse ya en su existencia. Observó su clase durante un instante.. ¡La Iglesia! Y ahora que la gente había pasado de lo eclesiástico a una cultura completamente materialista. O tal vez. -se agarró al borde del escritorio. La clase ya no murmuraba. porque seguían mirando a través de las ventanas y de las puertas.L. Sobre él se posaban miradas jóvenes. ¿Por qué?.han pretendido apartar el miedo de las mentes de las personas diciéndoles que no hay nada de lo que deban temer. Estaban allí para que él los moldease. Se detuvo. ni mascaba chicle. aparentemente. podía ver de reojo aquel objeto oscuro que proyectaba su sombra. El hombre actual ha propagado la idea de que todos los fenómenos tienen explicación. aunque no hubiese sol. no estoy seguro de nada. Ronald Hubbard Miedo segundo.. material que se puede moldear a gusto de los educadores. Aquellos eran los hombres de la generación venidera.

Sabemos que nos llega cierta cantidad de luz y. Nos echamos a temblar en la oscuridad. Cuando hay un accidente. empezaríamos entonces a comprender las complejidades que acosan al hombre. Pero si experimentásemos ese despertar y contásemos lo que viéramos. entonces no buscaríais madera ansiosamente cada vez que alardearais de vuestra propia suerte. siempre ha asumido que deberían de existir seres fuera de su alcance que encontraban un deleite especial torturándole. que. o depositamos. en una deidad de la suerte. Ronald Hubbard Miedo sobre la Tierra sería desgraciado y. Decir en voz alta que uno nunca está enfermo parece abrir la puerta a la enfermedad. lleno de «explicaciones» materiales y. haya detenido su desarrollo? ¿No podría ser que nuestros antepasados. y es esa fe la que nos permite seguir adelante. al carecer las otras personas de ese peculiar sentido? Digitalización y corrección por Antiguo Pág. al estar en contacto con el viento y la oscuridad. aseveraría allí la inexistencia de fantasmas. hasta hace una fracción de segundo. sensibles a los peligros naturales. Algunos de nosotros indagamos en ciencias místicas. contemplar lo sobrenatural. o caminamos sin ayuda alguna por los oscuros callejones de la vida. pero que no puedan demostrarlo o explicarlo. ¿no nos habremos quedado ciegos ante los agentes extra-materiales? ¿Y no podría suceder que. Este es un mundo moderno. de forma que se les dé crédito. Y ninguna persona en esta sala. ¿no se nos tacharía de «locos»? ¿Qué me decís de las visiones de los santos? -Al igual que los niños. sí hubiesen prestado atención a ejercitar ese sentido? Y debido a que hemos dejado de aumentar nuestras percepciones. ¿vamos a afirmar que la humanidad genera su propia desdicha? ¿Existen agentes que no estamos capacitados para percibir? -Permitidme que os haga una pregunta: ¿No podría ser que todos nosotros tuviéramos un sentido potencial. aun rechazando cualquier creencia en lo sobrenatural o en la existencia de dioses perversos. ¿A cuántos chicos conocéis a los que tuvisteis que ir a visitar al hospital una semana después de que se hubieran jactado de que ellos nunca tenían accidentes? Y si no mantuvieseis ciertas creencias de este tipo. al menos media docena de talismanes en los que sus propietarios han depositado una fe considerable. cuando más seguros estabais de ser invulnerables. Medio creéis en una deidad del desastre. solo entonces. cuyas mentes aún no están embotadas por la sobrecarga de hechos y más hechos? ¿Y no habrá en el mundo personas que hayan conversado con seres sobrenaturales. nos sentimos seguros. para asegurarnos de que nuestro futuro es halagüeño. diablos y espíritus. miramos detrás nuestro para vigilar si hay algún peligro que pudiese surgir de ese negro vacío. Habrá aquí. Los llamarán amuletos de la suerte y los recibirían de alguien que amaban o los encontraron en el transcurso de algún incidente que estaba más allá de su capacidad de comprensión. Medio creéis. comprendemos claramente que nos apoyamos contra un oscuro vacío y que somos muy poco conscientes del grado de desgracia que nos tocará experimentar. sentimos la presencia de fantasmas en la oscuridad. 49 . justo ese momento fue el inicio de vuestro declive. como la astrología o la numerología. ¿Por qué? ¿Es entonces cierto que existen entre nosotros demonios. esos seres envidiosos que amenazan nuestra existencia? Si fuésemos capaces de. Todos os habréis dado cuenta de que alguna ocasión. Nos estremecemos ante la presencia de la muerte. Decimos lo de «por chiripa». toda la confianza en nosotros mismos y desafiamos al destino para ver de lo que es capaz. esperamos a que tenga lugar el segundo y. tan vividamente como el destello de un flash. Vamos por ahí dando a entender nuestra incredulidad. ni promulgación de ley alguna que sirva para regular el destino del hombre.L. no hay ninguna máquina que garantice la buena suerte. aunque sólo fuese por un instante. entonces. con el ajetreo de la vida moderna. a la que se abandonase a media noche en una casa embrujada. arrogantemente. cuyos celos del hombre les llevan a ocasionar daños intencionadamente? O a pesar de la evidencia del cálculo de probabilidades como explicación de la casualidad. en un momento dado. Somos seres racionales. en este momento. en tiempo geológico. ¿No será que ese sentido está más presente en los niños. con todo. experimentásemos un despertar repentino de ese sentido y viésemos. al mismo tiempo. llevamos amuletos de la suerte y tocamos madera. Tenemos fe en un Dios bondadoso. pero. Colocamos cruces en lo alto de las iglesias y arcos en los campanarios. alertas ante los agentes demoníacos de la destrucción que podrían despojarnos de nuestra felicidad.

un sino malévolo le hacía tragarse finalmente las creencias más contrarias a su forma de ser. Era un cráneo fosilizado que fue hallado junto a un altar de sacrificios. de que el destino del hombre era la contradicción de sus principios e ideas preconcebidas: al final se veía obligado a realizar lo que más solemnemente había jurado no hacer jamás. y cuya vida supuestamente necesitaba ser renovada.. -Así que la vida está siendo severa contigo —dijo Tommy sonriendo-.L. Una simple y ciega calavera. La puerta se abrió y entró Tommy. Lowry supo quién era. parecían preguntarse si no se trataría de otra de las famosas bromas de Lowry. Ya resultaba extraño que se hubiese ido a tumbar sobre aquel montículo que resultó ser su tumba. el mes siguiente? Fallecido en 1940. Aquella idea le hizo levantarse y deambular por la habitación con la espalda encorvada. y más extraño todavía que aquél fuera el único lugar donde encontró reposo esa noche. como si fuese un salvaje entre rejas. JAMES LOWRY Nacido en 1901 Fallecido en 1940 Descanse en paz. «Tú eres la entidad. Bueno. se veía una partícula marrón sobre la alfombra. lo hizo con bastante sangre fría.. Para amenizar la espera desenvolvió la caja que tenía más a mano y la puso sobre la mesa. Ronald Hubbard Miedo -Os estoy planteando algo sobre lo que meditar. la última reliquia de algún pobre diablo al que le arrancarían el corazón en vida. era el mismo Tommy de siempre. James Lowry. escombros.. tan habituado como estaba a su trabajo... un pergamino dentro de un tubo de metal. Espéranos en tu despacho. Pero cuando lo miró de frente. ídolos representados precipitadamente en miniaturas. Ya suena el timbre. Lowry llevaba algún tiempo sentado en su despacho contemplando los montones de papeles que abarrotaban el escritorio.. percibió la sonrisa malévola y aquellos colmillos amarillentos. desde allí. al desplazar la vista. 50 .» CAPITULO 7 «Le dio una patada y fue a golpear pesadamente contra un rincón. Levantó la tapa.. Y allí encontró alivio a sus tormentos. ¿Este año? ¿Mañana. Logró contenerse y trató de serenarse moviendo con el pie algunos paquetes que había por allí y leyendo las etiquetas de los objetos que se habían remitido desde Yucatán. dos cuencas vacías lo contemplaban con cierto aire de reproche. ¿No querrías ir a Química a por Digitalización y corrección por Antiguo Pág. eso era. Durante todo este tiempo no os había propuesto que pensarais o meditarais sobre alguna cuestión. para saciar la sed de alguna deidad brutal que el hechicero habría imaginado. Fragmentos de piedras.. esperando. ¿Por qué ahora le hacía estremecerse? Su nombre. Pero a Lowry era como si no le interesara lo que pensasen. Reflexionad sobre lo que os he dicho. la semana próxima. Y cuando lo hizo. uno de los dientes se había desprendido». según reflexionaba sobre ello. ¡Eso debía de ser! Su nombre grabado en aquella lápida. pero no se decidió a mirarlo a la cara. más sagaz. allí estaba. y ni siquiera sabía lo que tenía allí. La mitad de los alumnos. moldes de yeso con grabados. La otra mitad. Y pensar que él. Me habéis prestado atención pacientemente durante largas semanas y habéis llenado cuadernos con apuntes de etnología. hubiese llegado a reconocer la existencia de fuerzas extra-sensoriales. a medida que iban saliendo. El clasificarlos había supuesto un año de trabajo. Se había sentado y evitaba todas las miradas ordenando sus papeles. pensando sobre la forma en que había terminado la clase. Cuando la desenterró. ¿Y la fecha? ¿1940? Un nudo en la garganta amenazaba con cortarle la respiración. Llegó a la conclusión. etnólogo. ¿Esperando a qué? A esas cuatro horas. dudaba sobre si el profesor Lowry estaría enfermo.

Uno está obligado a creer aquello que ve. No me digas que ahora compartes mi punto de vista. el sábado y el domingo. Lowry le entregó el cheque y la besó delicadamente. -Faltan dos horas para mi próxima clase -dijo Tommy-. Tommy la cogió del brazo y abandonaron el despacho. diciendo: Ay.L. -No es que comparta tu punto de vista -dijo Lowry-.. -¿Por qué no habría de estar calmado? -No. pero no pudo.es la razón por la que nunca me casaré. -¡Bueno. pero la tapa no estaba sujeta ni la caja se mantuvo en lo alto de una pila de papeles. pero al ver que él le devolvía la sonrisa. bueno. dos cuencas vacías lo contemplaban con cierto aire de reproche. uno se acaba acostumbrando a cualquier cosa. Jim. o por lo menos algunos. y la primavera y una despensa vacía requieren algo de ropa y comestibles. ¿Fue una sensación ilusoria la que provocó que Lowry viese momentáneamente colmillos en la boca de Mary? ¿Era por la forma en que incidía la luz? ¿Fueron los consabidos celos los que hicieron imaginarse que ella miraba a Tommy apasionadamente según salían por la puerta? Sacudió violentamente la cabeza tratando de apartar de su mente aquellos horribles pensamientos y se inclinó hacia el escritorio donde se encontró cara a cara con el cráneo.. llegas hasta donde están los murciélagos.. Gatos. Yo le conocí. Y el resto. Bromeó entonces. Sentía como sus nervios entraban de nuevo en tensión. ¿todavía ves. bueno. -Es un placer -dijo Lowry extendiendo el cheque. sombreros. Las ratas están hambrientas.. ésa es la cuestión». oía los ecos de los comentarios de aquella anciana: Gatos. odio tener que decirlo. Es que se te ve menos nervioso que estos días de atrás. su rostro se iluminó. por nada. era Mary. ratas. Lo miró medio asustada al pensar que estaba demasiado sonriente. bueno. Esto. -Parece que ahora te lo tomas con calma. JAMES LOWRY Nacido en 1901 Fallecido en 1940 Descanse en paz. 51 .. por un motivo muy propio de una esposa. Tommy. desde allí. uno de los dientes se había desprendido. Sombreros. pobre Lowry. ratas. ¿Puedo cargar con tus paquetes? -Esta deliciosa bestia de carga es bastante aceptable -dijo Mary con una reverencia. Esta no sabía nada del revuelo que Lowry había organizado en la clase y no sentía ningún deseo de preguntarle. a las ratas. Sombreros. Le dio una patada y fue a golpear pesadamente contra un rincón. gatos. Vengo sólo de paso.. te vas Digitalización y corrección por Antiguo Pág. -Esa -dijo Tommy. por lo que la calavera cayó rodando con un sonido hueco y finalmente se detuvo al dar su nariz contra los pies de Lowry. salvo que uno de tus alumnos está casi en estado de shock por un ataque de histeria. La puerta se abrió por segunda vez. están en las últimas. nada. Los sombreros conducen a los murciélagos. he hablado con ellos y nos hemos estado persiguiendo mutuamente. Tapó la caja sintiéndose molesto y la apartó a un lado. para ser exactos. sombreros. ratas. De las profundidades de su aprendizaje durante el bachillerato llegaron unas palabras carentes de sentido: «Ser o no ser. Ronald Hubbard Miedo algo de nitroglicerina? ¿Eh? ¿La necesitas? -¿Algo va mal? -No. Hola. murciélagos. -Hola. andan por ahí divagando sobre diablos y demonios. se veía una partícula marrón sobre la alfombra. Jim sacó el talonario de cheques. Las pronunció varias veces antes de reconocer de dónde eran. a los gatos. James Lowry. ni siquiera si la tumba de Sebastián había contenido otra cosa que no fuese polvo y un cinturón de oro. hechicero Lowry! ¿Realmente piensas lo que andan diciendo por ahí que has afirmado? -¿Y qué otra cosa podría pensar? Durante cuarenta y ocho horas he caminado junto a fantasmas. pues dudaba si ella podría ser la causante de su extraño comportamiento. Intentó reírse de sí mismo.? -Está ahí -dijo Lowry-. Sus pensamientos estaban entremezclados y no lograba recordar si se trataba o no del cráneo de Sebastián. Los fondos.

Primero los rasgos vagos de una cara y luego. sus ojos eran de un azul tan oscuro que parecían negros. gatos. se estiró y luego lo miró detenidamente. Las ratas te devorarán. Entonces Lowry distinguió cierto movimiento en la pared que había frente a su escritorio.tú eres la entidad. Parecía una niña pequeña. ratas.. y el yeso tenía desconchones con formas absurdas. -su mirada se tornó soñadora y se humedeció los labios compulsivamente. -No le estaré asustando. gatos. Surgió pelo sobre la cabeza. Sombreros. gatos. JAMES LOWRY? -¡No! -Entonces -dijo una aguda voz de niña. sombreros. que no era del todo propia de la niñez. sombreros. Sombreros. como dispuestos a entregar un ardiente beso de amor.. Las ratas te devorarán. -No quisiera asustarle -dijo con una voz aguda y melodiosa. -¿Fuiste tú la que escribió el mensaje? -No. ratas. ratas.. James Lowry. poco a poco. sombreros. ratas. sus zapatitos daban pequeños golpes ocasionales contra el lateral del escritorio. James Lowry.. James Lowry. gatos. Pero estaba vacío. Las ratas te devorarán. los ojos se movieron ligeramente y una mano emergió de la pared. Sombreros. ratas. Murciélagos.. -No lo quiero volver a ver. ¿Es que está ciego? -se quedó pensativa y añadió-: ¿Sabe que tiene un aspecto muy agradable.. seguida luego del resto del cuerpo. quién eres? -Pues una niña. Ronald Hubbard Miedo donde los gatos y te devoran las ratas. Las ratas te devorarán.L. A su alrededor se cernía una sombra negra y globular a modo de aura. La primera impresión que daba era la de ser una niña de unos cuatro años. ¿TODAVÍA QUIERES ENCONTRAR EL SOMBRERO. por supuesto. ratas. y había cierta expresión en su mirada que no correspondía a una niña inocente. y un lazo del mismo color a un lado de la cabeza. murciélagos. gatos. murciélagos. murciélagos. El violento estrépito le produjo cierto alivio. ¿Todavía quieres encontrar el sombrero? ¿Todavía quieres encontrar el sombrero? ¿todavía quieres encontrar el sombrero? Se apartó del escritorio y derribó su silla contra el suelo. murciélagos. ¿Está seguro. Pero vengo a hablarle sobre ello. Sus pequeños labios carnosos se Digitalización y corrección por Antiguo Pág. ratas. murciélagos. murciélagos. la silueta del cuerpo. James Lowry.. de que no quiere encontrar su sombrero? -No. señor Lowry. Miró hacia allí con detenimiento y descubrió que aquello estaba tomando una forma definida. ¿verdad? -¿Quién. Las ratas te devorarán. murciélagos. James Lowry. sus labios eran carnosos y estaban ligeramente entreabiertos. James Lowry. no mayor de cuatro años. ratas. James Lowry. Las ratas te devorarán. Sombreros. Tenía un rostro redondeado y hermoso. pero según levantaba la silla. Llevaba un vestido de volantes blanco y limpio. donde antes había estado una estantería. ingenua y sonriente. con su pequeña lengua rosácea. James Lowry. 52 .. pero de una belleza extraña. Las ratas te devorarán. Las ratas están hambrientas. Bostezó. sino más bien a una mujer lasciva. murciélagos. ¿Todavía quieres encontrar el sombrero? Sombreros. Su mirada acariciadora y sensual se detuvo en el rostro de Lowry mientras se encaramaba en lo alto del escritorio. sombreros. Miró alrededor del despacho para localizar el origen de esa voz. ratas. murciélagos. con largos tirabuzones rubios y miembros torneados. gatos. Las ratas te devorarán. ratas. James Lowry. Ratas. -Era un sombrero muy bonito. Ella sonrió y se recostó lánguidamente. no quiero. señor Lowry? Tan grande y tan fuerte.

se dispuso para ir al grano. al igual que Jebson y que Billy Watkins. -Eso es lo que queremos decir por «entidad». Con visible esfuerzo. -Estuvo visitando a su amigo Tommy Williams justo antes de perder las cuatro horas. Sonrió y dos hoyuelos aparecieron en sus tiernas mejillas. Ella se rio y Lowry se sobresaltó al reconocer la risa que le había estado acompañando durante tantas horas. -Es demasiado tarde -afirmó finalmente-. entonces le diré algo que le complacerá escuchar. -¡E-e-e-1 e-e-s-s. todo esto estaba programado. Verá.1-a-a e-e-n-t-i-i-d-a-a-d! -bramó un coro de voces desde otras partes de la habitación. qué se supone que debo hacer? -dijo Lowry. 53 . haya experimentado la repentina sensación de preguntarse: ¿Yo. saldamos nuestras cuentas con la humanidad. Tommy Williams es un mero peón que usted genera. en su entorno inmediato. Al cabo de unas cuantas generaciones. Nos desafió y negó nuestra existencia. Entonces es imposible. Usted es la entidad. durante instantes efímeros. se alternan para aportar su contribución. porque debemos tener un medio de control humano. -Pues nada. durante algún momento de su vida. juntó sus talones. Y sigo viéndole colmillos cuando no lo miro directamente. Balanceó sus zapatillas contra la mesa y continuó: Lo que Tommy Williams le dijo era cierto.. el centro de control. Es como una antorcha que se pasa. Su respiración se aceleró. ¿por qué me lo comunicáis? -Para que no se preocupe por nada y no vaya a cometer ninguna imprudencia. Tiene que ajustar cuentas con Tommy Williams como sea. -Pero. -¿Qué estás tratando de decirme? -Pues lo que le estoy planteando -dijo recatadamente. soy yo? Pues bien. ¿De acuerdo? Lowry vaciló y luego asintió con la cabeza. Se estiró el vestido con gestos de niña pequeña y luego. pero era difícil lograr comunicar con usted. señor Lowry. -¡Oh! -gritó conmocionada-. No puede hacer nada. el punto focal de toda la vida. Creo que su amigo. La miró detenidamente y descubrió que su imagen parecía latir y el aura oscuro se dilataba y se contraía como si de la respiración de un ser inmundo se tratase. Usted es la entidad. -Entonces. Usted es la entidad.. Mientras viva el mundo estará animado.es que estamos en un período en el que nosotros somos los que elegimos a la entidad y le conferimos esa función a un único hombre. se concentrará en demostrarle que está viva. Mientras camine. Normalmente son inocentes niños los elegidos. se le ha conferido el control. Se sentía muy cansado. Tommy Williams. Casi cada ser viviente de este mundo se erigió durante unos momentos como esa entidad. Los otros son para usted simples peones.. Toda la vida. el único ser viviente en el mundo. Tommy Williams está al frente de los «otros». señor Lowry.L. ¿no es cierto? -Seguramente lo sabrás mejor que yo -dijo Lowry mordazmente. Ronald Hubbard Miedo estremecieron y su lengua los recorrió. contemplándolo. ¿cómo es que esta mañana se acercó a mí. sabe de esto. -¿Por qué? Digitalización y corrección por Antiguo Pág. esa consciencia de uno mismo es similar a lo que los hombres denomináis devoción. y si quiere unirse en la lucha contra ellos. La esfera de negrura que la rodeaba latía suavemente. Se quitó el lazo blanco del pelo con sus delicadas manitas y lo dobló en su regazo. Tiene miedo de Tommy Williams. Esto le tendría que haber sucedido mucho tiempo antes. ¿entiende? Pero no lo está. y de ahí que reflexionemos tanto sobre nuestra propia existencia. -E-e-s-s i-i-m-p-o-o-s-i-i-b-l-e-e -dijeron las voces al unísono. -Si se ha dejado ya de todas esas tonterías y de su escepticismo hacia nosotros -comenzó-. Tal vez. me miró y me quedé paralizado? Ella se puso en tensión: ¿Qué es lo que hizo? -Simplemente me miró a la cara. de mano en mano. Normalmente todas las formas de vida. Ese período acaba de comenzar. Miró fijamente a Lowry y esa expresión de mujer lasciva apareció en su mirada y sus labios se entreabrieron ligeramente. escuche y vea. el mundo seguirá su curso. Pues bien. y le conocemos mejor de lo que usted se conoce a sí mismo. como es mi caso.. -¿Qué. Y a usted.

Lowry reflexionó sobre el asunto mientras caminaba. más por la fuerza de la costumbre que por un deseo de salir del despacho. Lowry tuvo de repente una extraña sensación sobre el entorno.L. la satisfacción del ejercicio restableció una agradable sensación en su interior y se fue olvidando poco a poco del periódico. el áurea se hizo más oscura y comenzó a desvanecerse por su parte superior hasta que no quedó nada más que un círculo negro. podrían ser falsos recuerdos. algo que le era completamente extraño a Lowry. era un hombre corpulento. tenía un periódico en las manos. es más. Un niño pasaba corriendo con un telegrama en la mano. era el sentimiento de que nada podía alcanzarle. Fue como haber encontrado una mina de oro. pero ya estaba en marcha de nuevo. siguió adelante. pensaba que tenía una estatura y peso normales. pero reanudó su carrera instantáneamente. A medida que caminaba. Se cruzó con un grupo de atletas del colegio y. Logró vencer esa sensación a duras penas. Según iba andando entre los grupos de estudiantes presurosos. -Bueno. Se detuvo y se dio la vuelta. profesor Lowry? -Mucho mejor. Los corrillos de estudiantes habían dejado de gesticular y reírse durante una ínfima fracción de segundo. se percató de que él era más alto y corpulento que ellos. Había en el camino varios corrillos de estudiantes charlando. casi sonriendo. El viejo Billy Watkins. ¡Hizo puff y se esfumó! -¿Cómo? -gritó Lowry. fue cobrando consciencia de su fuerza y tamaño. pero volvieron a hacerlo al momento. Gracias. Ya en el exterior. de forma que la penetrante languidez de la luz del sol pudiese acariciar su espalda. Pero empezó a tener otra impresión que iba llegando gradualmente a su consciencia. 54 . No había nada impreso en el papel. esta otra se iba afianzando. profesor Lowry. Una sacudida de pánico recorrió su ser como si. pasó cojeando. sólo era un desconchón y no tenía ninguna semejanza con un rostro ni nada parecido. al no haber considerado nunca el tema. Se detuvo y se tocó la gorra: ¿Se encuentra hoy mejor. como si algo estuviese sucediendo detrás de él y tuviese que saberlo. nunca había tenido muy en cuenta ese hecho. Jim. Quizá estuviera pasando algo en su cabeza. se puso el abrigo y se marchó rápidamente y en estado de alerta.. Y a medida que la primera sensación desaparecía. Pero la niña se había marchado. Ji. Y cuando detuvo su mirada en el desconchón de la pared. -Ha estado aquí hace unos minutos. Al cruzarse con él. El hombre del cortacésped se había parado. Ronald Hubbard Miedo -Ya se ha apoderado de parte de su alma. un estudiante estaba sentado en las escaleras. Lowry se preguntó qué estaría sucediendo en el mundo. se estiró. inconscientemente.. Le resultaba extraño el que nunca hubiese tenido en cuenta esa cualidad. cuídese. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. -¡Cada vez que le vea tratará de arrebatarle un poco más! ¡Debe impedirlo! -¿Cómo? -chilló Lowry. Era sin duda su imaginación la que le hacía creer que las cosas se detenían cuando no las observaba. Era simplemente una hoja en blanco. Cuando dieron las doce en punto en el reloj. El chico había dejado de correr. ¡por mucho que el estudiante pareciese estarla leyendo ávidamente! Lowry. un poco preocupado. como si una mujer hermosa se le hubiese declarado de repente.. Billy. pero al tener un carácter tímido. Lowry se puso de pie. esperase recibir un ataque desde el rincón más insospechado. o como si un millón de personas lo aclamasen llenos de entusiasmo. Sólo el eco de su voz le respondió. Pensó por un instante que se había quedado ciego. No era muy diferente a la confianza que un fanático religioso depositaría en su dios particular. y echó un vistazo a la página.. Después de todo. más temprano de lo habitual. Un hombre manejaba laboriosamente un cortacésped. ¿Quién era aquel ser? ¿Dónde estaba ahora? Lowry hundió el rostro entre sus brazos. gracias.

Aparte de eso. Ya no tenía que dar más clases. Una carreta de caballos marchaba pesadamente a su derecha. No le sorprendió excesivamente el que también éste estuviese en blanco. -Un sandwich de pollo y un vaso de leche -le dijo Lowry al camarero. Se paró y miró por encima del hombro. El niño de la bici pasó pedaleando a toda velocidad. Cuando abrió la puerta. Pero sólo por un instante. El camarero comenzó a moverse tranquilamente. atravesó su rostro-. el viejo Billy continuó balanceándose calle abajo. Luego estuvo charlando con los comensales sobre asuntos triviales del campus y les contó una anécdota de su último viaje a Yucatán. como si hubiesen conectado entonces la banda sonora. Aún así creo que es una vergüenza. Antes había habido otra persona Digitalización y corrección por Antiguo Pág. todos se habían detenido. Llegó a la cafetería donde los profesores solían almorzar. el mensajero y los estudiantes. Los tres estudiantes cogieron los libros y se encaminaron apresuradamente hacia el campus.L. El viejo Billy Watkins parecía un espantapájaros cojo. La sensación de serenidad. Se vio obligado a sentarse entre ellos. no había nada anormal en aquel lugar. -Qué vergüenza lo que ha hecho Jebson contigo -dijo un profesor joven con tono disgustado. pero sólo había oído sonidos. Aquello era muy extraño. El cajero estaba recostado sobre la vitrina que había junto a la caja registradora. Se detuvo un momento en la puerta. 55 . Un niño en bicicleta estaba apoyado en un árbol como por inercia. La cafetería estaba ya casi vacía cuando salió. Los pocos estudiantes que había inclinaron la cabeza al verle y un grupo de profesores le saludó. Lowry se giró y miró dentro de la cafetería. El cajero garabateaba algo en un cuaderno. porque sus días fuertes eran los martes y los jueves. experimentó aquella sensación. incluso intentó el viejo truco de retrasarse al dar el cambio para ver si el cliente se olvidaba de los dos peniques que tenía que devolverle. ¿Qué le estaba sucediendo ahora? Se detuvo en un puesto de periódicos para comprar uno. Se acordó de que era lunes y se sintió aliviado. pero se llenó de rabia hacia el vendedor de periódicos. un simple alboroto de sonidos. ¡Aquella gente debía de estar muerta! Pero no. para continuar su pausada marcha al volver su mirada hacia ellos. Se dio la vuelta y regresó hacia el puesto. Miró el periódico. le hicieron sentirse cómodo. cuando él miró a otro lado. ni la algarabía de voces. Un camarero se mantenía en equilibrio en medio de la sala con un pie en el aire y una bandeja llena de platos en la mano. pensó Lowry. porque un gesto de dolor. Lowry continuó desentendiéndose de las evidencias de las que había sido testigo. pero tan pronto como Lowry lo miró detenidamente. todo estaba en silencio. Simplemente el silencio. Se podría ir a pasear y disfrutar del sol para olvidarse de lo que le estaba sucediendo. y tanto los caballos como la carreta se detuvieron en mitad de la acción. El cliente rezagado sorbía ruidosamente la sopa. para reanudar sus actividades cuando Lowry los miró. Ronald Hubbard Miedo Lowry reanudó su marcha y. cuando se fueron dispersando. con total naturalidad. Evidentemente alguien le dio una patada. de nuevo. Pero algo más extraño aún se iba a cruzar en su camino. Los conductores ya se habían incorporado y los coches estaban en marcha. En varias ocasiones trató de escuchar la conversación de la mesa de atrás. el bullicio de cubiertos y voces se reanudó a toda marcha. No se oía el ruido de platos ni cubiertos. Y lo mismo el que cortaba el césped. Un cliente rezagado estaba casi apoyado de bruces contra la sopa. que le era tan familiar. Había tres estudiantes desplomados sobre la acera. Lowry se dio la vuelta lleno de perplejidad y se alejó de la universidad calle abajo. Lowry avanzó sigilosamente hacia ellos. El tráfico estaba detenido y los conductores parecían haberse quedado dormidos sobre el volante. dudando sobre qué camino tomar. Y entonces tuvo la sensación de que algo iba mal en aquella calle. junto con la de una plenitud de ser. era consciente de que sus lazos de amistad con aquellas personas se habían estrechado un poco más. que borró raudamente. Cuando Lowry entró en la cafetería. Pero durante todo el almuerzo tuvo la impresión de que pasaba algo raro en aquel sitio. El vendedor de periódicos no tenía nada de raro. Y un poco más tarde.

pero ahora tanto ésta como el vendedor estaban inmóviles. lodo. depósitos. tumbados sobre el mostrador. La planta estaba funcionando a toda marcha. pero a medida que se aproximaba. 56 .L. ¿Cómo le habría explicado que el misterio del mundo de los adultos no era tal misterio. los animales. Llegó al lugar al borde del pozo donde solía bañarse a pesar de aquel cartel: «Depósito de agua municipal. pero qué diferente era él de aquel niño que había vagado por ese escondrijo durante sus largas vacaciones. Tan pronto como le vieron se quedaron perplejos. no estaba registrando instantáneamente. los pájaros entraban en acción un instante después. y se recreó imaginando qué le habría él dicho a aquel niño con pantalones cortos que había retozado las horas muertas en aquel preciso lugar. Un capataz empezó a maldecirles. después de todo. captando un atisbo de lo que era un muro a medio construir. El arroyo de antaño se había convertido en una tubería de cemento. no había ninguna señal de la misma. ¡Se estaba levantando una fábrica metro a metro: un cercado. porque sentía el anhelo de llegar hasta un apacible arroyo en el que solía bañarse de niño y sentir la brisa que corría en sus riberas. ¿Qué era aquello? Salió de su escondite y se quedó estupefacto al contemplar a más de doscientos obreros transportando materiales. Empezaba a experimentar una oleada de desasosiego ante aquellos acontecimientos. Estaba convencido de que percibía con retraso. Ronald Hubbard Miedo comprando. Pero Lowry observó que el periódico que aquél estaba comprando también estaba en blanco. agotada por los acontecimientos de los dos últimos días. como si eso no estuviese bien. Le divirtió la idea de haberse convertido en aquello por lo que tanto respeto había tenido en su temprana edad. o como un escudo con el cual apartarse del mundo? Pero. No se pusieron en movimiento hasta que Lowry ya había llegado prácticamente hasta donde estaban. Lowry dio la espalda a aquel lugar y se encaminó de regreso a la ciudad. catedrático de Atworthy. el capataz los reprendió nuevamente y. Se fue sumiendo paulatinamente en una lánguida felicidad y fue pasando revista ociosamente a las cosas que había hecho y que había pensado cuando todavía llevaba pantalones cortos. Los sauces habían desaparecido. Empezó a albergar una sospecha y cambió de dirección repentinamente. Lowry arrojó enojado el periódico al suelo y prosiguió su camino. los obreros regresaron raudamente. clavando tablones y poniendo ladrillos a una velocidad que no había visto en su vida. sentía un temor reverente hacia su padre. Aturdido. Qué grato resultaba ir allí. para compensar quizá la disminución del vigor físico. Y al cabo de un minuto la factoría estuvo terminada. ni había humo manchando el cielo. se oyó el fragor de la maquinaria y el silbido del vapor. En aquel entonces. pero todas tan triviales como las de la niñez. sino el hábito indefinido de actuar dignamente. No se preocupó demasiado hasta que llegó al lugar donde pretendía descansar. hasta que despertó su curiosidad. extraído tal vez de la imagen ofrecida por la juventud. pero el ruido de la actividad era cada vez mayor. Últimamente tenía entendido que en aquel sitio se había edificado una fábrica de celulosa. Se estiró en la fresca hierba y sintió el sol sobre su piel. ¿Qué estaban haciendo allí al lado? Se levantó y escudriñó entre los sauces. las puertas de la alambrada y todo lo demás! Se aproximó a rastras y percibió la forma en que le miraban los obreros. ¿Y todas esas casas? Digitalización y corrección por Antiguo Pág. La gente permanecía inmóvil hasta que entraba en su campo visual y luego se comportaban como si fuesen extras en una escena artificial. ¿En qué forma se veía alterado el entorno por su presencia? Según iba entrando en la ciudad el mundo seguía demorándose ante él. aquel niño no tendría por qué haberse preocupado demasiado. El ser «adulto» era una condición que conllevaba muchas preocupaciones. Trató de ignorar aquella intromisión. Los obreros salieron precipitadamente con las bolsas del almuerzo y. y entonces reanudaron sus transacciones con normalidad. tras un golpe de silbato y el aullido de una sirena. Durante el camino se topó con otras manifestaciones lo suficientemente patentes como para dejarle sorprendido: la gente. chimeneas. Lowry estuvo deambulando en dirección norte y tomó un camino que conducía a las afueras de la ciudad. No contaminar». o de que era su mente que. lo mismo que él ahora. Al cabo de un rato empezó a sentir un sonido martilleante y el rugido del motor de un camión.

o acabaré contigo. blandiendo un bastón negro y cimbreante. los caballos se levantaron y comenzaron a tirar. y ella casi se desmayó aliviada.. sé lo que está pasando. La risa de Tommy era entrecortada y blandió el bastón como haciendo ademán de ir a golpearlo: ¿Y qué es eso que tanto aprecias? -No lo sé ni me importa. como si la presencia de Lowry hiciera entrechocar sus rodillas. Tom Williams. Abatidos sobre los volantes y en el badén. -Me estás acusando. lo rodeó con sus brazos y hundió su rostro.. Tommy se rió divertido: Así que ya has caído en la cuenta. el granjero tomó un poco de tabaco de mascar y escupió. y no había nada anormal en toda la calle. Una figura familiar se aproximaba hacia ellos. ¡Las casas tenían fachada. 57 . y luego. Devuélveme esa parte de mi ser. se detuvo al reconocerlos. -Hola.. pero estaban perplejos y actuaban desmañadamente. Los dos caballos que tiraban de una carreta tenían los arreos caídos y el granjero estaba ladeado en el pescante con la mandíbula relajada como un cadáver. El la llamó. -¿Y bien? -Quiero que me devuelvas esa parte de mi ser. vería aquellas personas con las que ahora se cruzaba. deshecho en lágrimas. Tal y como suponía. todo iba bien en este mundo. -¡Jim! -gimoteó-. desplomadas como marionetas con los hilos sueltos. Rodeó una manzana de la calle más transitada de la ciudad y. paralizadas de nuevo. ¡Dios mío. Sucede que quiero esa parte de ti y la verdad es que pretendo conservarla -ahora se apreciaban claramente los colmillos en las comisuras de su boca. Apoyados rígidamente sobre los escaparates. Y Mary se aproximaba corriendo sobre aquella enmarañada alfombra de extras. -Creo en una postura más comunitaria -dijo Tommy-. es mío. tenía el pelo revuelto y las pupilas dilatadas por el terror. Pero ahora. Tom Williams. El guardia de tráfico era un monigote abrazado a la señal. preocupado-. ¿Y qué sería de la calle principal? Había muchas tiendas en las que nunca había estado. con el sombrero caído hacia atrás y su atractivo rostro con ese habitual gesto divertido. Tommy. -De ser un ladrón. Toda la avenida estaba plagada de gente aparentemente muerta. Como ves. ¿le pasa algo a Mary? -Tú sabes lo que le pasa a Mary.. Ya estoy harto de esto. Se apresuró hacia ella con la sensación de que debía llegar hasta el fondo del asunto y desatento a los efectos que parecía causar sobre aquellas marionetas.L. -Porque no me quieres entender -ironizó Jim fríamente-. -¿Y bien? -Mientras estuve íntegro. El guardia hacía sonar su silbato y blandía la señal. camarada. -¿Y perder yo la mía? -dijo Tommy sonriendo. oyó una voz aterrorizada: -¡Jim! ¡Jim! ¡Jim! ¡Oh Dios mío! ¡Jim! Se asomó por la esquina y se detuvo sobresaltado. esa parte de mí ha desaparecido. -¿Harto de qué? -Me has arrebatado algo y quiero que me lo devuelvas. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Tommy lo miró extrañado: No te entiendo. Tom Williams. Se arrojó sobre él sollozando. Lo que es mío. Compradores y vendedores compraban y vendían. Jim -dijo. en el pecho de él. Había perdido su sombrero. ¿no es eso? -Y lo voy a remediar. pero no parte trasera! ¡Eran decorados! Se adentró por el callejón y aquí y allá vio gente que hacía tardíos esfuerzos por contemplar los decorados con las partes traseras. Jim! El le alisó tiernamente los cabellos y vio como toda la calle cobraba vida y reanudaba la trivial actividad que le era tan familiar. Pero Lowry sabía que si miraba hacia atrás. Ronald Hubbard Miedo ¿Qué pasaba con ellas? Bordeó una manzana que no recordaba haber visto y a mitad de camino llegó inesperadamente a un callejón. antes de doblar la esquina.

le asestó un bastonazo. ¡El mundo estaba a punto de morir para él! Sentía el cuerpo tan pesado que apenas podía moverse. tenía pequeñas sacudidas. centímetro a centímetro. Atisbo un arbusto en un jardín donde había un espeso cañizo y se deslizó en la frescura. Aturdido. Ronald Hubbard Miedo Lowry apartó a Mary a un lado. con la octava parte de su vitalidad. Lowry contempló la escena aterrorizado. ¡Ah sí! ¡Tommy. Entonces la calle empezó a sumirse en la quietud. Tommy se zafó y. y que el propio Lowry estaba compartiendo la energía Digitalización y corrección por Antiguo Pág. se puso a cuatro patas tratando de despejar sus embotados sentidos. se alejaron caminando. Ya habían doblado la esquina.-? Pero también era una mera marioneta. pero lo hizo. Tommy parecía ahora dos veces más fuerte y corpulento. Mary contempló a Lowry durante largo rato. pero no le prestaron atención.. Un golpe de bastón le derribó nuevamente. como si se estuviera desangrando mortalmente. Una debilidad enfermiza. Pero se levantó y se arrojó hacia el cuello de Tommy. Miró a Tommy a la cara y lo sonrió tiernamente. Si lograse descansar un ratito tal vez recobraría las fuerzas. Ya había casi anochecido cuando se despertó. Lowry tuvo por un instante la impresión de que todo estaba en tinieblas.. encontrarlos. no podía haber ninguna duda sobre a quién seguiría. ¡Tommy. consciente de que debía hacer algo. Mary y el mundo de muerte aparente! Y qué bien le había sentado aquel descanso. pero sin poder discernir qué era. Pero sabía que debía perseguirlos. sino de forma paulatina: alguna marioneta. más controlada que el resto. Lowry trató de gritarles. por lo que era lógico pensar que Tommy debía de estar en algún lugar próximo. ¡Qué letargo! ¿Estaría afectando también a su cerebro? No. ¡Tener que vivir. porque cualquiera de los dos podía animarla. Y cuando Tommy le arrebató a él parte de su ser. cogidos por el brazo. Ella no tenía la culpa. puesto que estaba más próxima al origen del control. Ni siquiera volvería su vista a Lowry que yacía en el suelo. 58 . aquí y allá. Escudriñó entre los arbustos. No pudo recordar instantáneamente los acontecimientos que acababa de vivir y se puso de rodillas. Había gente caminando por la calle.. Y ahora que Tommy estaba en posesión del «todo». Se abalanzó hacia Tommy. Tommy era el único responsable. Tommy le devolvió la sonrisa y. su mente estaba bien. la expresión de su rostro fue pasando lentamente de la sorpresa a la grata satisfacción. Tuvo consciencia del mucho calor que estaba haciendo y de un gran agotamiento. Unos labios se movían sin emitir sonido alguno. No completamente. Al igual que los demás. De nuevo la descarga de la vara y sintió el impacto del pavimento contra su mejilla. le volvería loco! ¡Y Mary! ¿Cómo podía. Entonces Lowry comprendió el porqué. Tommy se puso de pie y Lowry se dio cuenta de que no podía moverse. recuperar esa fuerza vital que le habían robado. a quien había considerado su amigo! Arrastrarse le suponía un gran esfuerzo. O por el contrario.L. ¡Descansaría sólo un momento y luego encontraría a Tommy y a Mary! CAPITULO 8 «¡Cada semblante al que se volvía se convertía a su vez en el de Tommy! Todos tenían esa sonrisa burlona y el brillo socarronamente malévolo de su mirada». Pero de alguna forma. le mantenía sujeto contra el suelo. Ella no era sino otra marioneta. pasando por encima de los cuerpos que yacían a plena luz del día. unas facciones de las que sobresalían colmillos amarillentos. Al cabo de un instante percibió la proximidad de una cara. le agarró por el abrigo y trató de golpearlo. en un mundo de muerte aparente. a su vez. ella había comenzado a dividir su atención entre ambos.

se acercó paseando hasta aquel individuo. ésta se lo podría decir a su marido. Lowry retrocedió y continuó caminando hacia atrás. ¡Mary! Su corazón se detuvo. respaldado por el propio efecto de éste. No tenía ningún sentido perder la cabeza porque todavía tenía una oportunidad. de esta forma. Si se lo contara a ella. ¡A lo mejor podría beneficiarse de ese hecho! Si lograra acercarse a Tommy. Un hombre estaba regando el césped tras una valla de madera y Lowry se detuvo y le hizo señas. le harían caso. pertenecía a la humanidad. podrían atacar a Tommy y despojarle de aquello que. La abordaría. Miró hacia atrás. Vio a un hombre parado junto al buzón que había en la esquina. le dejó que hablara. el hombre de la esquina le estaba mirando. obtener su ayuda? Siendo muchas.. buscando a alguien a quien exponerle su plan.. negándose obstinadamente a ser presa del pánico. Pero no estaba dispuesto a admitir la derrota. tal vez? ¿De alguna forma en que pudiese asomarse para ver la calle? Quizá hubiese otra explicación. Cuando se detuvieron y le miraron. Al poco vio una mujer que se dirigía apresuradamente hacia su casa. Pero se quedó callado. sin duda. No había llegado a decir ni una sola palabra. Disminuyó el ritmo. cuando vio quién era. Se situó ante ellos. No podía ser que todo el mundo fuese Tommy. cuando ya estaba a cierta distancia. pero al ver que no suponía ninguna amenaza. con su sonrisa burlona en los labios y una mirada malévola! Lowry dio media vuelta y se alejó precipitadamente. las facciones eran nítidas! ¡Era Tommy! Lowry se dio la vuelta y echó a correr. Lowry. Quizá supiese dónde encontrar a Tommy. y ellas..L. Sí. ¡Ahora estaba sola y podría tratar de convencerla! Pero el rostro de Mary reflejaba desdén. ¿Podría ser que estuviese en alguna de aquellas casas? ¿Cenando. luego. Se dio la vuelta y salió corriendo para no detenerse hasta llegar al soportal de la manzana siguiente. Estaba a punto de abrir la boca para preguntarle. El hombre. ¿Por qué no se atrevía a mirarlo? ¿Iba a tener que encontrarlo durmiendo para arrebatarle lo que le pertenecía? Lowry se detuvo. ¿No podía actuar más inteligentemente ante aquella situación? ¿No podía explicarle a alguna de aquellas marionetas lo que había sucedido en el mundo y. Pero no había ningún rastro de él. Lowry necesitó algunos segundos para reaccionar. echó a correr una vez más. Salió de debajo del cañizo. desaceleró el paso. en justicia. ¡A pesar de las tinieblas. comenzó a hablar. le dio la espalda y se alejó caminando. sosteniendo la manguera. Había allí una mujer. Se ocultó en las sombras de la calle. ¡Cada semblante al que se volvía. pero sabía que no debía abordarla. vestían jerseys y llevaban brazaletes. posiblemente podría recuperar lo que había perdido. y buscó a Tommy. Se acercaban tres estudiantes. porque incluso a tres metros y a la única luz de la farola. Ronald Hubbard Miedo que animaba a las marionetas. y había una risa suave y divertida flotando en el aire. pero como no escuchó pisadas que le siguiesen. El levantó la mano y ella lo evitó. Se caló vergonzosamente el sombrero hasta los ojos y pasó a su lado indolentemente. se convertía a su vez en el de Tommy! Todos tenían esa sonrisa burlona y el brillo socarronamente malévolo de su mirada. Siguió caminando. y Lowry con ellas. se acercó lánguidamente. podía ver que se trataba de Mary. ahora que Tommy estaba en posesión de todo el control. Pero él sabía lo que estaba pasando. Estudiantes que. Se cruzó atropelladamente con otros viandantes y todos los que le miraron tenían. Lowry estaba a punto de comenzar a hablar. actuando con naturalidad. aquellas marionetas vivirían una vida supuesta.. La risa suave se mecía en la brisa del atardecer. cuando vio el rostro de aquel tipo. cuando le dio un vuelco el corazón. ¡Era Tommy! ¡Tommy. 59 . o bien la cara de Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Tal vez.

Ni sonidos ni olores. cabo a cabo. Tan ilusorio como aquellos semblantes que flotaban enfrente. Estaba trenzando una soga cuidadosamente. Se escuchó en lo alto un aleteo. o bien la de Mary. Un perfume. Jim. los ojos y la boca iban cobrando forma. —Hola. Jim. que se apagaban lentamente. Desalentado. La gran nube oscura se extendía más y más. desinteresadamente. Objetos viscosos que chocaban contra sus piernas. —Hola. Jim. Ronald Hubbard Miedo Tommy. Tenía ciertos gestos que le permitieron identificarla. que se desvaneció un instante después. para entonces levantar el vuelo y unirse al resto. Voces murmurantes. un rumor dulce y consolador. Un perfume. Jim. No había otra cosa en el cielo que la inmensa sombra y el plañidero gemir de la brisa nocturna. Se apoyó débilmente sobre el parapeto de un pequeño puente de piedra que había detrás de la iglesia y escuchó lo que el rumor de la corriente le decía: Ah. Más abajo surgió un sonido grave y gutural. eres tú. Cada vez había menos luz y ya no había sonido alguno. Las farolas de la calle arrojaban una luz pálida sobre él y se inclinó para comprobar si se veía el agua. volver a bailar y llamarlo por señas. La oscuridad.. comenzaron a seguirle espasmódicamente a cierta distancia. Se desvaneció y sólo quedó el fulgor de los ojos. y una gran neblina en forma de alas desplegadas que se cernía abarcando toda la ciudad. Y al cabo de un rato comenzaron a llamarlo esporádicamente. El olor de la hierba recién cortada y de materia en desarrollo se entremezclaba con un perfume que no podía definir. y las sombras. Siluetas sobre el césped que se ocultaban al pie de los árboles. se tornó gélida. Observó cómo la imagen se volvía más nítida. como si fuese de murciélagos. súbitamente.L. Jim —decía Mary. Era el perfume de Mary. Ya no quedaba nada de aquella sonrisa. Jim. Mezclado con el aroma de un tabaco exótico. —Hola. en la penumbra. era Mary. pero luego. Jim. Alguien que llevaba un sombrero de alas gachas. La temperatura estaba subiendo por grados. eres tú. Una sombra sólida y oscura se erguía al otro lado del puente. sólo un murmullo. envuelto en una negra capa que le llegaba hasta sus zapatos con hebillas. y el tenue resplandor que producían las farolas agobiaban a Lowry. Tan sólo el inconsistente vestigio de una sonrisa burlona. su frío rostro reflejaba desprecio. por sí solo. Las facciones blanquecinas y difuminadas de unos rostros flotaban ante él. Captó un atisbo de algo blanco en el agua y se inclinó un poco más para descubrir.. que se trataba del reflejo de su propio rostro en el negro espejo que había abajo. la luz de las farolas se tornaba débil. —Ah. Jim. Entonces apareció el rostro de Tommy. eres tú. Lowry decidió que descansaría un momento para luego dirigirse hacia aquel hombre entre tinieblas. las ventanas encendidas se le antojaban ojos resplandecientes que le miraban y se mofaban de él. frías e impasibles. vio algo escamoso. Era como si él mismo estuviese allí Digitalización y corrección por Antiguo Pág. Los jardines y las formas entremezcladas de los arbustos poblaban la noche de extraños fantasmas. cada vez más espesas. Las fachadas de las casas parecían. se detuvo cuando ya casi había llegado hasta donde estaba. Una forma había comenzado a danzar ante él. Las sombras de las lúgubres fachadas que miraban fija y fríamente. la reconoció. Era inconsistente y borroso. pero tenía esa sonrisa y le contemplaba fijamente con aquella mirada socarrona. ¿Por qué y hacia dónde le estaba guiando? —Hola. Las voces de allá abajo eran ahora apenas silbidos. para luego escabullirse fuera de su alcance. al descender un bordillo. Jim. siempre retrocediendo. que se iba desvaneciendo gradualmente. Cierta ocasión. El de Tommy y el de Mary. El de Tommy. —Ah. El de Mary. cada vez más densa. Hola. flotando tétricamente. en las lúgubres tinieblas. eres tú. Unas sombras diminutas se precipitaban alrededor de sus pies y algunas veces le rozaban las piernas. El de Mary y el de Tommy. Jim —decía Tommy burlonamente cada vez. Tenían un tacto suave y peludo. —Ah. Y otra vez: Ah. Un tabaco exótico. Cada una de ellas permanecía inmóvil hasta que él se acercaba. casi imperceptibles. eres tú. 60 .

pero sólo unos segundos. Miró hacia el otro lado del puente y distinguió al viejo Billy Watkins. Jim Lowry cruzó el puente y se aproximó al policía. Cuando pasaron por el salón.L. Jim Lowry se incorporó. Billy vio los fragmentos de una silla rota y un cenicero volcado. Durante un instante. una noche agradable. tuve que entrar por la ventana. Billy se aproximó al negro y polvoriento montón y apartó algunos pedazos. en tinieblas e inmóvil. Billy. El viejo Billy golpeó la pipa para vaciarla de cenizas y le siguió silenciosamente. pareció no estar decidido a encenderla. Jim Lowry señaló el perchero y le mostró un bolso de mujer que estaba allí colgado junto a un sombrero también femenino. Alguien había cavado un hoyo en medio del sucio suelo y había dejado la pala abandonada. destrozado por profundos cortes. Aspiró una profunda bocanada del fresco aire de la noche y contempló las estrellas en el firmamento. Billy giró el pomo y buscó a tientas la luz del recibidor. —Tendrás una llave que abra la puerta. El mango de un hacha. éste de hombre. —Hola. La saludó nuevamente para probar. de forma que los rayos luminosos incidiesen en la carbonera. A su derecha. Jim Lowry sujetó la bombilla por el cable. Parecía como si se estuviera acercando. y fuese más real que aquel que se apoyaba sobre la fría piedra.. Digitalización y corrección por Antiguo Pág. —Sí. que estaba recostado sobre la barandilla. Estaba más próxima todavía. Recorrieron varias manzanas y entonces Lowry se adentró en el sendero que llevaba a la casa de Tommy. sí. Jim. Jim Lowry abrió la puerta de la cocina y encendió la luz.. De alguna parte llegó un sonido gimoteante y Jim Lowry abrió la puerta del sótano. Un pequeño derrumbe dejó al descubierto el rostro de Tommy Williams. Billy contempló durante algunos minutos a Jim Lowry y entonces éste empezó a hablar con voz monótona: Lo hice el sábado por la tarde. —Lo que sea. pero seguía estando allí. ennegrecido por la sangre coagulada. Un gato persa con una mirada medio enloquecida salió disparado más allá de donde estaban y se escapó de la casa. Hola. Ronald Hubbard Miedo abajo. tengo una. Se giró y vio la amplia avenida llena de gente paseando y disfrutando del olor a hierba recién cortada. 61 . tan sólo caminaba a su lado disfrutando del aroma exuberante de la primavera. parecía estar esperándoles. Billy.. Con un sentimiento casi triunfal. que hacía su ronda nocturna. por soportar la pesada carga de amargura que llevaba en su interior. La imagen ya no estaba sobre el agua. La ventana estaba rota. Percibía el estado de ánimo de Lowry y no decía nada para no entrometerse.L. Descendió el corto tramo de escaleras con pasos firmes y pausados. Te quiero pedir un favor. —Acompáñame. Billy. atravesando los hilos de telarañas recién tejidas. profesor Lowry. Jim buscó a tientas la luz del sótano. El viejo Billy era un tipo juicioso. había otro sombrero. Con una repentina determinación. —Sí. la mujer de Jim Lowry. fumando su pipa plácidamente. —Una noche agradable. apuntaba hacia ellos. Saludó vanamente a su imagen... llevaba unas iniciales en la cinta: J. Billy. alzó ambas manos. —Ven conmigo —dijo Lowry con voz pausada. —Oh. lleno de coágulos de sangre yacía el cuerpo de Mary. es una cerradura corriente. trabado entre el perchero y la puerta del salón. La luz de la bombilla desnuda inundó el sótano y lo llenó de sombras angulosas y oscilantes. Y por la noche regresé para buscar la prueba que había dejado —mi sombrero— y deshacerme de los cadáveres. La vieja mansión. Había perdido la llave. El domingo volví otra vez. con la cabeza echada hacia atrás y un brazo colgando. La encendió y se hizo a un lado para seguir a Lowry. Algo blanquecino sobresalía entre el carbón.

.. escondiéndose. La hallé aquí. en alguna parte..L.. sólo se tratara del suspiro del viento. perdóname. al pasar bajo la puerta del sótano. Parecía tenderse hacia Lowry y su frío puño aferraba un pedazo de papel. Dios mío. claro. No sé qué es lo que hacía ella aquí.. MARY Arriba. no sé por qué perdí el juicio.. locura de celos. Iré a verte el sábado por la tarde para que me ayudes a hacer la lista de sus amigos y darme tus sabios consejos sobre el licor de demonios. No le digas ni una palabra de esto. no sé por qué. Bílly removió un poco el montón de carbón y éste se desplazó con cierto estrépito. malaria cerebral. BUEN PERDEDOR: La próxima semana es el cumpleaños de Jim y quiero sorprenderle con una fiesta. Todo empezó a darme vueltas y no lograba oír lo que me decían a voces. No sé por qué.. 62 . y los maté —un sollozo le hizo estremecerse—. incluso desde la muerte. Ronald Hubbard Miedo Jim Lowry se dejó caer sobre una caja y hundió su rostro entre las manos: No sé por qué lo hice. FIN Digitalización y corrección por Antiguo Pág.. El brazo de Tommy quedó al descubierto. burlona y llena de maliciosa satisfacción... probablemente. como si quisiese darle una explicación. Aunque. Saludos. después de haber encontrado su sombrero. parecía flotar el retintín de una risa: una risa divertida y aguda. Billy sacó el papel y lo leyó: TOMMY.

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