You are on page 1of 3

UN NUEVO PRONUNCIAMIENTOS SOBRE DESALOJO Y

RELACIONES FAMILIARES

¿Pueden los padres


desalojar a sus hijos?
| 5629 Lunes, 18 de Marzo de 2019

¿El hijo mayor de edad del propietario tiene un "derecho de uso" sobre el
bien de su padre? ¿Esto impediría que sea desalojado? ¿En qué
supuestos se configura este derecho de uso? ¿Siempre se extiende a los
familiares? Esto acaba de señalar la Corte Suprema [Casación Nº 4742-
2017-Cusco].

imagen: abc.net

FUENTE: LA LEY

Las relaciones posesorias nacidas de los vínculos familiares son


actos de tolerancia que no configuran actos de posesión, en tanto
el titular del bien no solo desea mantenerlo en su esfera jurídica
de propiedad, sino que además desea recuperarlo para
usufructuar el mismo y de esa manera procurar su manutención.

Por ello, en estos casos, el requerimiento de restitución del bien


convierte en precarios a los demandados, pese a tener la
condición de hijos de los actores, ya que si los demandantes
autorizaron la posesión sin pago de renta, igualmente pueden
hacer cesar este acto de liberalidad a través del proceso de
desalojo por ocupación precaria.

Así lo ha señalado recientemente la Sala Civil Permanente de la


Corte Suprema al resolver la Casación Nº 4742-2017-Cusco,
publicada el 4 de marzo de 2019 en el diario oficial El Peruano.

Repasemos los hechos. Una pareja de adultos mayores solicitó al


órgano jurisdiccional la restitución, vía desalojo, de su inmueble,
el mismo que venía siendo poseído indebidamente por sus hijos
y sus respectivas familias. Manifestaban que sus hijos (todos ellos
mayores de edad) han hecho caso omiso ante a los frecuentes
reclamos para la desocupación del bien, por el contrario,
mostraron una conducta totalmente reprochable, máxime cuando
han venido ejecutando modificaciones al inmueble a pesar de no
tener autorización expresa para ello.

Refieren, además, que les resulta indispensable gozar de la


disposición inmediata de su predio, pues desean arrendarlo para
poder adquirir los medicamentos necesarios para paliar las
enfermedades que los aquejan debido a su avanzada edad.

VEA TAMBIÉN: Opinión de Martín Mejorada: "Un precario


en la familia"

En primera instancia se declaró fundada la demanda, pues se


llegó a demostrar que los demandantes eran los únicos y
exclusivos propietarios del predio. Asimismo, los demandados no
acreditaron contar con un título que les otorgue la posesión sobre
el inmueble.

En segunda instancia se revocó la sentencia, por lo que se declaró


infundada la demanda de desalojo. Se sostuvo que, de acuerdo a
lo dispuesto en el artículo 1026 del Código Civil, el derecho
a uso es aquél que autoriza a su beneficiario a servirse de un
bien no consumible, siendo este de naturaleza personal y que,
conforme al artículo 1028, este derecho puede ser
extendido a la familia del usuario. En ese sentido, señaló la
sala superior, los demandados, al ser hijos de los accionantes,
tienen derecho al uso del bien inmueble litigioso, por cuanto el
derecho que tienen es por el simple hecho de ser hijos de los
demandantes.
Elevado el caso en casación, la Corte Suprema declaró fundada
la demanda de desalojo. Esto, en la medida que los magistrados
supremos acreditaron el derecho de propiedad de los
demandantes y la falta de título posesorio de los demandados.

Así, la Suprema refutó que, en estos casos, pueda utilizarse el


argumento del derecho de uso para mantener a los hijos mayores
de edad en posesión del predio. Así, el Colegiado señaló que
"analizando el alcance del artículo 1028 del Código Civil, es
pertinente mencionar que la alegada extensión en el derecho a
uso de la habitación, no puede colisionar con el derecho a
reivindicar de los propietarios, por cuanto, se debe tener como
punto eje la consideración de la defensa de la dignidad del ser
humano, el mismo que ordena proteger -entre otros- al anciano,
tal como lo detalla el artículo 4 de la Constitución del Perú".

Igualmente, la Corte señaló que "en las circunstancias expuestas,


declarar infundada la demanda de desalojo importaría la
infracción de orden constitucional, por cuanto, en la práctica
al negar el uso y disfrute pleno de la propiedad a los
demandantes, se estaría restringiendo la propia
subsistencia de estos, habida cuenta que han referido en su
demanda que los emplazados no les permiten el ingreso a su
vivienda y tampoco pagan renta alguna, y por ende se estaría
postergando los derechos fundamentales de los demandantes,
contenidos en el artículo 18 , 49 y 610 de la Constitución Política
del Perú".

Agregó la Suprema que "se pone en evidencia que los


demandantes tienen un apremio imperioso en recuperar su
propiedad y usufructuarla, lo cual coadyuvará a su propia
subsistencia, máxime que sus hijos no aportan para su
manutención, y que incluso se ven enfrentados con ellos
judicialmente, hecho que esta Sala Suprema no puede pasar por
desapercibido".

Por último, la Suprema señaló que el artículo 1028 del Código


Civil no resulta aplicable al caso en concreto, pues las relaciones
posesorias nacidas de los vínculos familiares son actos de
tolerancia que no configuran actos de posesión. Así, "pese
a que los demandados tienen la condición de hijos de los actores,
si los demandantes autorizaran la posesión sin pago de renta,
igualmente pueden hacerla cesar a través del proceso de desalojo
por ocupación precaria", precisó la Corte.