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Juan 14:26

Juan 16:13-15

Es Cristo mismo quien nos insta a que demos el lugar que el ES merece, él es la persona más importante
que esta sobre la tierra en este momento.

El Señor dice que nos conviene, que es bueno, que el que va a venir nos va ayudar en la tarea que debemos
desempeñar en la tierra.

1 corintios 2:9
Esta cita inspirada en Isa 64:4, expresa que nadie, oh Dios, fuera de ti ve o comprende estos misterios, y
Dios nos los ha revelado por su Espíritu.

También nos habla de que los misterios de Dios no se pueden entender con los sentidos, sino con el
espíritu, son cosas que están veladas escondidas pero que Dios quiere que las sepamos y las tomemos.

Hay cosas ocultas que Dios quiere enseñarnos, el desea que las entendamos para que asi crezcamos en el
propósito que el tiene para nosotros.

Vs 10
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo
de Dios.
Los secretos de la revelación están velados para algunos, no porque aquellos que los conocen no quieran
revelarlos, sino porque aquellos que los escuchan no tienen la voluntad, o el poder, para comprenderlos.
Por tanto, sólo aquellos que son enseñados por el Espíritu conocen estos secretos, pues el Espíritu que
todo lo escudriña o examina en nuestro ser, aun las profundidades más inhóspitas de Dios las conoce, el
Espíritu se deleita en explorar las infinitas profundidades de su propia mente divina para revelárnoslas
conforme a nuestra capacidad para comprenderlas. Esto prueba la personalidad y la divinidad del
Espíritu Santo. La divinidad no puede ser separada del Espíritu de Dios, así como la humanidad no puede
ser separada del espíritu del hombre.

Vs 11
Que hombre conoce las cosas del hombre sino su propio espíritu que está en unidad en él, de igual manera
el Espíritu Santo que habita en unidad con el Padre puede conocer la esencia de Dios que está en sí
mismo.

Vs 12
y ya que por gracia hemos recibido este precioso don, que es su Espíritu, para que podamos entender lo
que nos ha sido concedido como la salvación, la redención, la justificación en Cristo.

Vs 13
Y ya que estos son términos de sabiduría espiritual no solo los hablamos sino que también los
comprendemos, de modo que por la enseñanza del Espíritu acomodamos la inspiración y revelación
divina aplicando las palabras espirituales a las cosas espirituales. Por eso entender ciertos conceptos
espirituales es tan complicado para los que apenas comienzan en la fe o para los que permanecen
inmaduros, mientras que para los han sido perfeccionados por el Espíritu Santo entender o comprender
ciertas revelaciones se hace más fácil.
Vs 14
Ser guiado y enseñado por el Espíritu como el apóstol Pablo, requiere sujetar y dar muerte a la naturaleza
carnal y a todo argumento, que permanece en el hombre, para que aprenda a discernir lo espiritual libre
de la influencia de la lógica, el pensamiento y la emoción. Para quien trata de percibir la guía del Espíritu
mediante la intuición debe aprender a dejar de lado su naturaleza carnal, nadie en quien la naturaleza
carnal del hombre domine puede entender o discernir lo espiritual porque para él está fuera de toda
lógica y se hacen infructuosos sus intentos por comprenderlo, pues han de ser percibidos por el espíritu
del hombre.

Vs 15
Mientras el hombre carnal, o sea aquel quien es dominado por su naturaleza carnal no puede ni siquiera
discernir y juzgar las intenciones que provienen de su propio corazón como podrá entonces discernir las
cosas que provienen del espíritu, en cambio el espiritual lo juzga o discierne todo pues no está sujeto a
su vieja naturaleza, sino que en cambio la domina en el Espíritu y por la guía del Espíritu puede juzgar
y discernir la verdad, quien puede entonces juzgarle si lo que él entiende, juzga o discierne es la verdad?.
La iglesia y el creyente son infalibles e impecables, sólo en proporción al grado en que sean guiados por el
Espíritu.

Vs16
Quien conoce la verdad?, quien le instruye o enseña? sino el Espíritu que es el único que tiene acceso a
ella y nos la puede dar a conocer, por eso solo mediante el crecimiento y disciplina espiritual a la que se
somete voluntariamente el creyente puede alcanzar a discernir el pensamiento o la mente de Cristo.