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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Defensa

Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Nacional

UNEFA Núcleo Yaracuy Ext. Bruzual

Facilitadora:

Anais Gutiérrez

Elaborado por:

Zulma Y. Navarro A. CI: 20.479.780

Bruzual 15 de Octubre del 2015


Traslado de restos de Bolívar a Venezuela

La voluntad de Bolívar, plasmada en su “Testamento”, elaborado el 10


de diciembre de 1830 en San Pedro Alejandrino, pedía que sus restos sean
enterrados en Caracas. La traída de los restos con los honores fúnebres, y la
disposición de que sean depositados en la Catedral de Caracas. Tuvo que
esperar doce años para que se cumpliera. En 1839 el general Carlos
Soublette, encargado de la presidencia, inició tímidamente un movimiento
para la repatriación. El Presidente Páez, en su segundo mandato, y debido a
un clamor popular, solicitó al Congreso repatriar los restos del Padre de la
Patria. Al ser aprobada la solicitud, decretó el 30 de abril de 1842, la traída
de los restos con los honores fúnebres, y la disposición de que sean
depositados en la Catedral de Caracas.

Comisión Venezolana

Páez designó al eminente Dr. José María Vargas jefe de la comisión,


junto a los generales Francisco Rodríguez del Toro (el marques), Mariano
Ustáriz, José María Carreño y al sacerdote Manuel Cipriano Sánchez como
Gran Capellán y fijó el 17 de diciembre la fecha de regreso a la capital. El
general Daniel Florencio Oleary, fue comisionado para que el conocido
escultor italiano Pietro Tenerani, realizara un monumento en la catedral de
Caracas, (ese monumento inaugurado en 1842, fue trasladado al Panteón
Nacional en 1876, cuando ingresaron allí los restos).

El 13 de noviembre salió de La Guaira la comisión a bordo de la


goleta Constitución debidamente acondicionada al mando del capitán de
Navío Sebastián Boguier, acompañado del bergantín Caracas y de la fragata
francesa Circe. Llegaron a Santa Marta el día 16. El 20 a las cinco de la tarde
exhumaron los restos que se encontraban en el panteón de la familia Díaz
Granados en la Catedral de Santa Marta; reconocidos por los médicos
encargados de tan noble comisión entre ellos, el preclaro Dr. Alejandro
Próspero Reverend (quien atendió a Bolívar desde su llegada a Santa Marta,
le realizó la autopsia y lo vistió) y el ilustre Dr. Vargas. Las calles y casas de
Santa Marta estaban enlutadas; la comisión venezolana agradeció las
atenciones de las autoridades neogranadinas.
Los restos fueron embarcados el día 21 en la goleta Constitución, con
una gran ceremonia fúnebre. Durante el viaje 15 cadetes comandados por el
teniente Nicomedes Zuloaga, montaron guardia de honor; el navío encalló en
Los Roques. El 13 de diciembre estaban frente a La Guaira, esperando
varias embarcaciones nacionales y extranjeras con sus banderas a media
asta, para agregarse al gran cortejo naval. El día 15 fue bajado a tierra. El
general de brigada Juan Uslar, llegó de VALENCIA con lágrimas en los ojos,
portando el uniforme con el cual combatió al lado de Bolívar, los restos
pernoctaron en la iglesia de ese puerto; el día 16 lo subieron a Caracas en
una extraordinaria procesión, pernoctando en la iglesia de la Santísima
Trinidad, hoy Panteón Nacional; por coincidencia, la Santísima Trinidad es la
devoción de la familia Bolívar, de allí el nombre de Simón José Antonio de la
Santísima Trinidad, así se llama el panteón familiar en la Catedral de
Caracas.

En Caracas se designaron comisiones para montar guardias de honor;


el 17 de diciembre fecha de su muerte, sus restos fueron trasladados hacia la
iglesia de San Francisco cumpliendo un estricto protocolo. El pueblo de
Caracas acompañó a su eximio hijo detrás del gran carruaje construido en
Paris según instrucciones del coronel Agustín Codazzi; todas las calles,
casas y ciudadanos mostraban riguroso luto; la gran parada militar, la
comandó el siempre leal general en jefe Rafael Urdaneta Faria, con su
uniforme de gala y el sable que le regaló Bolívar. El ilustre Concejo Municipal
de VALENCIA comisionó a Bernardo Escorihuela, Felipe Sojo y Jaime
Alcázar. José Alberto Espinosa, Canónigo de la Catedral y Rector de la
Universidad de Caracas, leyó a la una su brillante Oración, recorriendo la
vida del más grande de los americanos. El 23 de diciembre se realizó una
ceremonia similar para el traslado de los venerados restos en hombro de sus
edecanes y oficiales que lo acompañaron en la emancipación hasta la
Catedral de Caracas; sus restos estuvieron al lado de sus padres y esposa,
hasta que fueron trasladados al Panteón Nacional el 28 de octubre de 1876,
día de San Simón. Así concluyó la voluntad de nuestro Padre Libertador. Sus
cenizas permanecerán a través de los siglos, acompañadas por el esplendor
de su gloria y el calor de los pueblos libre.
Llegada de Restos del libertador a Venezuela

13 de diciembre de 1842, la goleta de guerra Constitución arribó al


puerto de La Guaira, tras 23 días de navegación desde Santa Marta,
Colombia. Sin embargo, el desembarco de los restos del Libertador se
produjo el día 15, mientras se hacían los preparativos para los actos oficiales
a llevarse a cabo.

Los honores fúnebres se realizaron en de San Pedro Apóstol. El día 16


de diciembre, los restos fueron trasladados en hombros por los marineros de
la goleta Constitución, escoltados por la Guardia de Honor formada por los
alumnos de la Escuela Militar y dos compañías de milicias. El pueblo del
litoral se volcó sobre las calles y la procesión tomó el viejo camino de los
españoles en su ruta hacia Caracas, mientras las personas vitoreaban al
Libertador, estando las casas vestidas con el luto para tal ocasión.

En la entrada de Caracas, el pueblo aguardaba por el Libertador. En


hombros fue conducido hasta el Templo de la Santísima Trinidad (hoy
Panteón Nacional). Esa noche se hizo una vigilia, mientras en los exteriores
caía un torrencial aguacero, el cual no inmutó la intención de los presentes
de permanecer allí, fieles a su sentimiento patriótico. Al día siguiente, 17 de
diciembre, aniversario del fallecimiento de Bolívar, los oficiales generales,
antiguos compañeros de armas del Libertador, condujeron el carro tirado por
caballos, el cual llevaba la urna forrada en terciopelo negro. En procesión se
hizo el traslado hasta el Templo de San Francisco, lugar asignado para los
funerales y sitio donde le fue conferido a Bolívar el título de Libertador en el
año 1813. El pueblo caraqueño se había volcado a las calles para
acompañar al Libertador, tan igual como lo había hecho cuando Bolívar
entraba a Caracas después de triunfar en alguna de sus campañas
libertadoras. Las banderas de Venezuela, Nueva Granada, Ecuador, Perú y
Bolivia ondeaban a su paso. Un soberbio arco triunfal fue el escenario para
colocar la urna en una carroza asignada para tal fin. Esperaban el Presidente
de la República, General José Antonio Páez, miembros de los Poderes
Públicos, Cuerpo Diplomático, demás autoridades y funcionarios públicos.
El día 23 de Diciembre, nuevamente fueron trasladados los restos del
Libertador desde el Templo de San Francisco hasta la Iglesia Catedral, al
Panteón de la Santísima Trinidad de la familia Bolívar, siendo colocados al
lado de sus padres, de su esposa María Teresa y de su hermana María
Antonia. Allí descansarían en paz.

Iglesia de San Francisco

el día 16 lo subieron a Caracas en una extraordinaria procesión,


pernoctando en la iglesia de la Santísima Trinidad, hoy Panteón Nacional;
por coincidencia, la Santísima Trinidad es la devoción de la familia Bolívar,
de allí el nombre de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, así se
llama el panteón familiar en la Catedral de Caracas. En Caracas se
designaron comisiones para montar guardias de honor; el 17 de diciembre
fecha de su muerte, sus restos fueron trasladados hacia la iglesia de San
Francisco cumpliendo un estricto protocolo. El pueblo de Caracas acompañó
a su eximio hijo detrás del gran carruaje construido en Paris según
instrucciones del coronel Agustín Codazzi; todas las calles, casas y
ciudadanos mostraban riguroso luto; la gran parada militar, la comandó el
siempre leal general en jefe Rafael Urdaneta Faria, con su uniforme de gala y
el sable que le regaló Bolívar. El ilustre Concejo Municipal de VALENCIA
comisionó a Bernardo Escorihuela, Felipe Sojo y Jaime Alcázar. José Alberto
Espinosa, Canónigo de la Catedral y Rector de la Universidad de Caracas,
leyó a la una su brillante Oración, recorriendo la vida del más grande de los
americanos.

En este templo le es otorgado el título de Libertador a Simón Bolívar,


al término de la Campaña Admirable, el 6 de agosto de 1813. Luego, el 17 de
diciembre de 1842 son recibidos los restos de Bolívar para su posterior
traslado a la Catedral de Caracas.

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