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256 LA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

Italia es uno de los países que aplica con más pureza el sistema del
presupuesto de competencia, tanto para los gastos como para los recur-
sos. Para los gastos, se lleva una contabilidad de competencia, con re-
gistro de cada uno de los créditos y de los gastos comprometidos; tales
registros confrontan las autorizaciones legislativas para gastar y los com-
promisos contraídos por el órgano ejecutivo: una cuenta de caja con-
fronta los gastos comprometidos y los realmente pagados. Cerrado el
ejercido financiero, la cuenta de competencia queda clausurada, con lo
cual el Poder Ejecutivo no podrá comprometer nuevos gastos con cargo
a créditos no utilizados del ejercicio; las cuentas de caja continúan abier-
tas y funcionan como cuentas de residuos pasivos; éstas representan
un verdadero pasivo del tesoro: están formadas por el conjunto de gas-
tos comprometidos e impagos: permanecen abiertas por dos años si se
trata de gastos de operación, y por cinco años si son gastos de Inversión
(al término de esos plazos caducan). Mantener abiertas estas cuentas,
durante cierto tiempo prudencial, llene por objeto que el poder adminis-
trador pueda Imputar las órdenes de pago sin que los créditos de los
terceros proveedores caigan en ejercicio vencido. De la misma manera,
los recursos fijados y no ingresados al cierre del ejercicio se pasan a
cuentas de residuos activos, que se conservan abiertas hasta vencer el
plazo de prescripción de los créditos del fisco.
Acerca de la necesidad de un periodo complementario, que los ad-
versarlos del sistema de competencia señalan como su principal des-
ventaja, ya dijimos que dicho periodo no le es consustancial: puede evi-
társelo con el régimen de las cuentas de residuos activos y pasivos. Si
bien en Italia existe un breve periodo complementario, durante muchos
años el procedimiento funcionó con toda normalidad sin ese periodo.
El sistema argentino de ejecución del presupuesto, según la ley de
contabilidad, era híbrido y representaba una de las tantas adaptaciones
experimentadas por los regímenes tradicionales. Los arts. 25 y 35 de
dicha ley adoptaron el presupuesto de competencia en lo referente a
gastos, combinado con las cuentas de residuos pasivos. Para los recur-
sos, la ley seguía por comodidad administrativa el sistema presupuesta-
rlo de caja (art. 23: computaba como recursos del ejercicio los efectiva-
mente ingresados en el tesoro hasta la expiración del periodo financlero
[31 de diciembre].
Los siguientes capítulos VII y VIII, al tratar de la ejecución del pre-
supuesto en lo relativo a gastos y a recursos, examinan el funciona-
miento del sistema presupuestario argentino anterior y actual en el Es-
tado federal.
EL PRESUPUESTO FINANCIERO 257

6.8. INNOVACIONES EN LA FORMULACIÓN


Y EN LA TÉCNICA PRESUPUESTARIAS

Durante la primera mitad del siglo XX—y después de afirmados los


principios básicos del derecho presupuestario, sea por intermedio de
normas constitucionales o de prácticas institucionales arraigadas—,
fueron alcanzando perfiles bastante definidos, en la realidad política y
gubernativa de los países, las esferas de competencia inherentes a cada
uno de los poderes del Estado, cuya intervención es fundamental para
la materia presupuestarla, el legislativo y el ejecutivo.
Sin embargo no desaparecieron completamente, desde un ángulo o
el otro, tendencias proclives al ejercicio ora abusivo, ora insuficiente, de
las facultades legislativas (en el sentido de favorecer el incremento sin
restricciones de los gastos públicos, desentendiéndose de prever la exis-
tencia de recursos paralelos, o bien en el de hacer abandono, en los
hechos, de la tarea de control sobre la realización de los gastos públicos,
que le es inherente al Parlamento), o de las del poder administrador (en
el sentido de no respetar los términos de las autorizaciones presupues-
tarías, o de no rendir adecuada cuenta sobre el cumplimiento, de éstas,
o desatender la obligación del uso eficiente de los recursos disponibles).
De ahí que, sobre todo a partir de comienzos de la segunda mitad
del siglo XX, van manifestándose diversas preocupaciones doctrinarlas
resultantes de observar esas anomalías dentro de la hacienda pública,
acaecidas a pesar de haber instituido la legislación los mecanismos téc-
nicos para el control interno y externo destinados a evitarlas.
Por otro lado, la creciente magnitud de los recursos económicos re-
queridos por el sector público en todas las economías —o, dicho de otra
manera, la mayor participación de la demanda de bienes y servicios por
el Estado, en términos del producto bruto interno de los países—, gene-
ró la inquietud de procurar que la asignación de recursos hecha para
fines públicos esté inspirada por criterios de eficiencia, eficacia y econo-
micidad.
Otra circunstancia fáctica vino a Justificar más aún las orientacio-
nes apuntadas: el contexto inflacionario que, con diferentes grados de
agudeza, en el tiempo y en el espacio, impregnó la economía mundial,
sobre todo en los paises económicamente en desarrollo. Este hecho se
traduce en factor adicional de suma importancia para indagar cuidado-
samente sobre el volumen y la estructura de los gastos públicos, al tiempo
de formular las autorizaciones presupuestarlas o las emanadas de otras
leyes. Es preciso intentar que aquéllos no constituyan causas coadyu-
vantes para el incremento de la tasa de inflación: ello acontece cuando
la carencia de recursos genulnos —los de índole tributaria o resultantes
del uso del crédito público—, para financiar esos gastos, da lugar a la
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acumulación de cuantiosos déficit fiscales, y éstos son cubiertos con


emisión monetaria.
Seguidamente examinamos algunas de las propuestas doctrinales
enunciadas para contemplar una u otra de las cuestiones presupuesta-
rlas que acabamos eje exponer. Desde ahora conviene advertlr que, vistas
con rigor conceptual, ellas involucran en todos los casos aspectos técnicos
relacionados con la estructura o con la formulación o con la forma de
preparación o de presentación del presupuesto; mas ninguna de las res-
pectivas proposiciones supone vulnerar la relevancia política le ins-
titucional del presupuesto, o su trascendencia económica y financiera.
Puede afirmarse que constituye rasgo común, predominante en estas
Innovaciones, el logro de objetivos verdaderamente sustanciales: tender
a identificar el costo, la utilidad y aun la Justificación de que ciertas
actividades sean desempeñadas por el Estado; por esa vía instituir me-
canismos para la óptima asignación de los recursos públicos y asi acceder
a la eficiencia, la eficacia y la economicidad en la actividad del Estado f48 *).
En la letra de la ley 24.156 es notoria la preocupación revelada en
tal sentido; varias de sus cláusulas la ponen expresamente de manifies-
to, otorgándole el consiguiente respaldo Jurídico, a saber:
• el art. 4a señala los objetivos de esta ley, que por lo tanto —aña-
de— deberán tenerse presentes, sobre todo a los fines de interpretarla y
reglamentarla; al enumerarlos preceptúa:
— garantizar la aplicación de los principios —entre otros— de
economlcidad, eficiencia y eficacia en la obtención y aplicación de
los recursos públicos (lnc. aD;
— establecer como responsabilidad propia de la administración
superior de cada jurisdicción o entidad del sector público nacional.
Implantar y mantener (inc. d]): un eficiente y eficaz sistema de con-
trol interno normativo (punto ii): procedimientos adecuados para
asegurar la conducción económica y eficiente de las actividades ins-
titucionales, para lo cual considera como requisito contar con un
personal calificado y suficiente para desempeñar con eficiencia las
tareas que se le asignen de conformidad con la ley (punto iii);

(48) Tbdos estas enfoques—con mayor o menor énfasis y grado de precisión— intentan
deternúnar ■cómo», «en qué* y «por qué» debe gastarse, además de seguir considerando impor-
tante eí monto total del gasto. Sin embargo, son sólo técnicas; por ende, medias y no solucio-
nes en sí mismos, De tal forma no debe esperarse —por su mera aplicación— resultados espec-
taculares en materia de reducción, de gastos. incremento de beneficios o erradicación de déjlcét
recurrentes, Estos efectas pueden surgir cotateratmente si id contexto es adecuado, pero debe
temerse claro que* lafinalidad en s£ es gastar mejor los recursos de uso alternativa (NORMA R,
CAP LAN DE COHEN, Presupuesto y ttfid&ieia: los enfoques programático y base cero»en Adml'
Ttistradónde Empresas, Buenos Aires» tomo Xl-B, 1981, p, 108$).
EL PRESUPUESTO FINANCIERO 259

• el art. 104, al regular las funciones de la Sindicatura General de la


Nación, en el inc. k) prevé la de formular recomendaciones a los órganos
comprendidos en el ámbito de su competencia, y que ellas deben tender
a asegurar, entre otros requisitos, la conecta aplicación de los criterios
de economía, eficiencia y eficacia;
• el art. 119 impone en el inc. d), entre los deberes de la Auditoria
General de la Nación, formular criterios de control y auditoria y estable-
cer normas de auditoria extema, y añade que tales criterios y normas
deben atender a un modelo que abarqué, entré otros aspectos, los de
economía, eficiencia y eficacia.
Rubén C. A. Cardón explica esas nociones: economía consiste en lle-
var a cabo las operaciones al costo mínimo posible; eficiencia supone el
rendimiento efectivo, sin desperdicio innecesario de recursos; y eficacia
o efectividad, comporta el logro de las metas programadas (").
En la búsqueda de técnicas de medición de la eficiencia en la activi-
dad gubernamental, Jack Diamond formula valiosas precisiones concep-
tuales, susceptibles de resumir en la afirmación de que una eficiente
asignación de recursos es aquella en que, dados los recursos disponi-
bles, se obtiene la mayor producción posible (o cuando no puede ser
obtenida una determinada producción con menor cantidad de insu-
mos) (“).

a) PRESUPUESTO FUNCIONAL

De este modo cabe denominar a la forma de presentación del presu-


puesto basada sobre la clasificación de sus partidas según tas finalida-
des y funciones que el Estado decida cumplir.

(49) CARDON. RUBEN C A.. Orientación del central público hácendal moderno, en Temas
de tribunales de cuentas (p. 115). abra de la que ANTONIO VIRGILIO CASTtGUONE es coautor, y
ha sido publicarla en 1988 con los auspicios del Secretariado Permanente de Tribunales de
Cuentas de la República Argentina.
Añade allí el autor del citado trabajo, donde formula abundantes reflexiones sobré él
tema: El propósito del (aromen y evaluación es establecer y aumentar el prado délas tres “E*,
símbolo de la auditoria opeiatícnal respecto de las componentes básicas de la gerencia. Y a
continuación define esas tres *E* en la forma concisa y sencilla arriba reproducida.
-WlUJAM L&SUC CHAPMAN (El control gubernamental sobre la gestión del ¡tetado nado-
nal, en Anales de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, val, XXXVII11902), ps. 36/
37) Umblén se refiere a los conceptas de eficacia, eficiencia y economía. 50 * *

(50) DIAMOND, JACK. Measurlng efficiency Irt govemment: teclmiques and experience, en
Session papera del Seminar on Butlgeíing and Experutiture Control celebrado con los auspi-
cios del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo Monetario Internacional, entre el 27 de
noviembre y el 6 de diciembre de 1989, Washington. D.C.. logo, ps. 185/201.
260 LA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

Tal como con acierto lo a Arman Bkociuer y Tabatoni (®l). el presu-


puesto financlero ha de estar concebido en términos tales que el Parla-
menta y la opinión pública puedan darse cuenta lo más claramente posi-
ble de la naturaleza de las funciones atendidas por los poderes públicos,
del rendimiento dé los servidos desempeñados par e1 Estado, con rela-
ción a sus costos, y de las principales direcciones en que se ejercen las
funciones económicas encomendadas al Estado en la sociedad moderna.
Los procedimientos presupuestarlos —añaden—han de ser adapta-
dos en consecuencia y si en este sentido hablamos de presupuesto fun-
donal es para dar a entender que las funciones públicas han de someter-
se al mismo principio de control económico que las Junciones privadas,
hecha desde luego salvedad de sus características propias.
Al decir de Giuuani Fonrouge (52), esta técnica presupuestarla se
aplicó primero en Holanda (con el nombre de tasksetttng hudget), hacia
1948: Consiste en remplazar la tradicional especificación de gastos, por
un régimen de asignaciones globales en favor de los funcionarios encar
gados de los servicios estatales.
Dicho monto global máximo autorizado por el presupuesto es Ajado
teniendo en cuenta los antecedentes que permitan la mayor eficacia,
desde los puntos de vista técnico y económico, en la ejecución del gasto,
vale decir, en la prestación de los servicios a cargo del Estado: esta cir-
cunstancia asume gravitación superior a la del control formal sobre la
utilización de las partidas presupuestarias.
En los Estados Unidos de América las manifestaciones iniciales de
una orientación similar surgieron en 1950, con la aprobación de la ley
sobre procedimientos presupuestarlos y contables, que estipuló la pre-
paración del presupuesto del gobierno federal con la estructura basada
sobre las funciones y actividades llevadas a cabo por éste. Esa legisla-
ción estuvo inspirada por las recomendaciones del informe que el año
anterior había elaborado la comisión hoover (la primera), cuyos trabajos
habían tomado como plinto de partida el planteo de algunos interrogan-
tes principales (M). tales como: magnitud deseable de las erogaciones

(51) BroCüier, H. y Tabatoni, P„ EconomíaJinantíeni (Ediciones Ariel, Barcelona. 1960),


p. 3G3.

(52) Giuuani Fonrouge, Carlos m., op, di. en nota (4) de este capitulo vi, ps. 195/
196, 53

(53) D Rocín SR, 11. y TABATONI, P. (op. cit. en nota [51|. p. 364) recuerdan que esta
Comisión Hoover prosiguió las ideas formuladas de manera liarlo explícita por la Comisión
Taft. sobre economía y endeuda, que ya en 1912 habla preconizado evaluar y utilizar tos
gastos públicos por Jiutcbuies.
A ello se refiere también GONZALO MARTNER. op. ciL en nota (4) del capitulo V, p. 70.
!
*
EL PRESUPUESTO FINANCIERO 261

para cualquier programa determinado, dentro de las actividades del go-


bierno; relación deseable entre el volumen total de los gastos públicos y
el producto bruto nacional; con qué eficacia pueden ejecutarse los pro-
gramas de gastos públicos; ¿cabe la posibilidad de emprenderlos con
mejores métodos y a menores costos?
La propuesta de aplicar el presupuesto funcional, hecha por esa
comisión, comportaba la necesaria concurrencia de tres ideas básicas:
1) clasificación cuidadosa de los programas y de las actividades cum-
plidas por el gobierno;
2) medición de la cuantía de los recursos humanos y materiales
menester para el cumplimiento de los programas y de las actividades
estatales, el costo que ello entraña, la eficacia con que son utilizados
esos recursos, y los logros alcanzados mediante tales programas y acti-
vidades. En este último sentido se halla latente la idea de comparar esos
logros con ciertas metas o estándares predeterminados para el sector
público;
3) amplia información concemiente al desarrollo de los programas y
actividades estatales autorizados por el presupuesto, con vistas al ejer-
cicio de las funciones de control y a la evaluación de aquéllos.
La circunstancia más significativa de este enfoque técnico está re-
presentada por la clasificación de los programas y actividades públicos,
conducente a lijar para cada uno de ellos los específicos objetivos que se
pretende alcanzar al menor costó posible.
Las criticas a esta propuesta presupuestaria se fundaron principal-
mente en las dificultades de establecer la clasificación adecuada para
algunos programas y actividades, como también determinar para algu-
nos de ellos claros criterios de productividad, pues si éstos se fundaran
solamente en lo cuantitativo podría ocurrir que los aspectos predomi-
nantemente cualitativos de algunas actividades del Estado aparezcan
desatendidos y se incurra así en distorsiones.
Francia, por su parte, hacia 1953 comenzó en la tendencia de es-
tructurar funclonalmente su presupuesto, y por decreto del 19 de Junio
de 1956 lo instituyó sobre la base de agrupar los créditos presupuesta-
rlos según una clasificación funcional general f4).

b) PRESUPUESTO POR PROGRAMAS

El propósito de superar los inconvenientes antes expuestos, halla-


dos para la conceptuaclón acertada y la puesta en marcha del presu-

{(54) Para mayores detalles, véase H. BKOCHIER y P. TABATONI, op. cit en precedente
nota (61), ps. 364/365. «fe
m
m
m
262 LA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

puesto funcional. indujo a considerarlos por la comisión hoover (la se-


gunda), formada en 1955. Ella insistió en sus recomendaciones prece-
dentes, en cuanto a la necesidad de clasificar los programas emprendí-
dos por el gobierno; y a la idea de determinar el costo de aquéllos como
inspiradora de la preparación y ejecución presupuestarlas,
A fin de distinguir algunos elementos del presupuesto funcional de
todo cuanto a su respecto se considerara como un desiderátum, esta
comisión hoover formuló el concepto del presupuesto por programas.
En éste el acento fundamental fue puesto en el perfeccionamiento
acerca de los aspectos de dosificación de tales programas, como paso
previo para establecer sus costos (en un procesó que se reconoce es muy
prolongado y engorroso), y asi cooperar en las decisiones sobre cómo
asignar los recursos disponibles entre unas y otras de las actividades
del Estado.
Desde este punto de vista—dice premchand— el presupuesto funcia-
nal fue considerado como un reajuste de los anteriores logros y como un
sistema que estuvo más que nada orientado hacia los aspectos de ad-
ministración y de control, mientras el presupuesto por programas fue con-
siderado como una herramienta de planeamiento (“).
Una experiencia positiva y muy difundida en la ejecución de un tipo
de presupuesto por programas en los Estados Unidos de América fue la
encarada por Robert Mc Namara, mientras estuvo al frente del Departa-
mento de Defensa del gobierno federal, hacia 1961. Contenía enfoques
propios de los aplicados por el sector privado de la economía, para la
preparación y ejecución de presupuestos, hacia particular hincapié en
la aplicación de criterios cuantitativos (incluido el análisis de sistemas y
el de costos), como asimismo comprendía una estructura de programa-
ción apta para permitir la toma de decisiones y ponerlo en acción desde
un órgano central.
Fue entonces establecida la distinción entre los conceptos de efica-
cia —como expresión de la relación entre propósitos y resultados— y de
eficiencia, en que la preocupación radica en establecer cuántos recursos
(y a qué costo) fueron utilizados para alcanzar esos resultados.
En 1965 este sistema fue extendido a todo el gobierno federal de los
Estados Unidos de América, con el nombre de Plannlñg, Programming,
Búdgetíng System (PPBS); fueron cifradas en él grandes expectativas que,

(SSJ Véase Premchand. A., op. cit en nota (5) del capítulo I. ps. 312/325.
- Mayores precisiones sobre diferencias conceptuales entre el presupuesto funcional y el
presupuesto por pro&amus pueden verse en la publicación de las Naciones Unidas. A ma-
nuhlforprogramme and perjórmaiux búdgetíng, capitulo I. pág. 3. segundo párrafo dd pará-
grafo Adaption ofa progrumme and performance budyet.
EL PRESUPUESTO FINANCIERO 563

en realidad, no se vieron sino limitadamente concretadas en los hedías,


por lo menos en el corto plazo. La particularidad de este sistema, res-
pecto de las propuestas anteriores, consistía en establecer objetivos es-
pecíficos al formular los programas, encarar el examen criticó y slste
mático de alternativas, proyectar el análisis hacia el Lugo {Mazo, y apli-
car técnicas'cuantitativas. *
Algunos años más tarde, en 1966 y en 1969, una comisión blcame-
ral del Congreso de los Estados Unidos difundió un enjundlóso estudio
sobre el ppbs.
Mientras las formas presupuestarias tradicionales se limitan a mos-
trar los bienes que el Estado adquiere, o los servicios que demanda, sin
Indicar cuáles son las cosas que realiza, el meollo del presupuesto por
programas y actividades está dado por el afán de exhibir qué hace el
Estado, junto con señalar con cuánto lo hace. Dicho en otros términos la
idea general del sistema reside en observar no solamente los insumos
del sector público, sino también sus resultados, mediante las técnicas
de análisis costo-beneficio.
Otro objetivo del ppbs es el de no limitarse al análisis de determina-
do año fiscal, sino que se debieran observar las implicaciones de los
gastos públicos en cada uno de los años en el futuro inmediato.
Es de la esencia del presupuesto por programas la determinación de
objetivos precisos a alcanzar, con alcance cualitativo, cuya naturaleza
ha de ser definida para cada lapso presupuestarlo; la cuantificación de
esos objetivos comporta la fijación de instas.
Ha sido contemporánea a la adopción de la técnica de presupuesto
por programas y actividades, en algunos paises, la elaboración de esos
objetivos y metas en función de los formulados para el largo plazo en los
planes de desarrollo económico I90).
En el Estado federal argentino cabe señalar, como punto de partida
tendiente a presentar el presupuesto general dé la nación en forma acorde
con estas ideas, a las previsiones contenidas en el decreto ley 6.190, del
25 de julio de 1963, en cuanto formalmente dispuso estructurarlo de 56

(56) GONZALO Martner, op. cit. en nota (4) del capitulo V, especialmente en los capítu-
los sexto, séptimo y octavo, formula valiosos análisis sobre d tema, Incluido lo atinente a la
medición de loa resultados y costas, a la aplicación de esta técnica presupuestarla en las
empresas públicas y para los presupuestos de provincias y de municipalidades, como asi-
mismo los aspectos vinculados con la implementactón de una técnica de este tipo.
En su Introducción a ta teoría deí presupuesto (Intitulo de Estudios Fiscales, Madrid.
1983), JOSÍ MARIA lozano IRUESTE dedica el capitulo IV a El presupuesto de programas, b
analiza detalladamente e informa sobre su aplicación en Estados Unidos, en Francia y en
España, entre otras países.
264 LA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

manera económico-funcional, y ordenó que debería demostrar en térmi-


nos de servidos, actividades, trabajos e inversiones proyectadas, el costa
anual de lasjunctones, programas y objetivos del gobierno (art. 1).
Los considerandos del citado decreto ley —los exponemos por su
significación conceptual, a pesar de que ¿ste, en rigor, ha perdido vir-
tualidad normativa— explican las premisas conceptuales inspiradoras
de esa importante decisión:
• la unidad orgánica investida en el Estado se halla integrada por
elementos ligados en un sistema de poderes, responsabilidades y con-
troles reflejado en el presupuesto;
• además de ser el instrumento fundamental para el manejo de la
hacienda pública, el presupuesto constituye el mecanismo por cuyo in-
termedio puede conocerse el costo de las funciones, programas y activi-
dades del gobierno, destinados a la satisfacción de necesidades públi-
cas, y lograr el fin esencial del mejoramiento de las condiciones de vida
de la población;
• la amplitud de las funciones del Estado, al traducirse, por su par-
te, en mayor demanda de bienes y servicios al mercado, y en la consi-
guiente mayor dimensión de su incidencia en la economía, exige actuar
con criterio racional y metódico; ello impone apelar a técnicas modernas
que permitan formular planes determinantes de prioridades, a fin de
que los responsables de su conducción puedan adoptar decisiones acor-
des con las posibilidades y en relación con objetivos concretos;
• el mecanismo presupuestarlo debe responder no sólo a la necesi-
dad de facilitar el control contable del empleo dejos recursos y de las
autorizaciones para gastar, y velar por la honestidad de su manejo, sino
también:
— constituir un instrumento idóneo para posibilitar la decisión
de las acciones por parte de los poderes públicos;
— contribuir a medir la eficiencia con que dichas acciones se
ejecutan;
— facilitar la información periódica para la formulación de pla-
nes;
— proporcionar cifras para el control del cumplimiento de dichos
planes y establecer las responsabilidades, a efectos de que los
órganos de control cumplan sus funciones, es decir, dar:
* al Poder Ejecutivo los elementos de juicio y datos aptos para
proyectar un programa de gobierno;
* al Poder Legislativo información suficiente para su estudio y
sanción;
* a la opinión pública oportunidad de conocer no sólo lo que el
gobierno gasta sino también lo que el gobierno hace;
EL PRESUPUESTO FINANCIERO 265

• el exceso de detalle, rigidez o frondosidad de los controles admi-


nistrativos de carácter formal puede implicar el descuido de lo funda-
mental: la eficiencia de la acción de gobierno (57);
• la simplificación y funcionalidad del sistema presupuestario ha de
permitir, entre otros propósitos, mantener la unidad y generalidad del
presupuesto.
Esos considerandos reconocen que las modificaciones propiciadas
no pueden concretarse instantáneamente, sino que deben ser materia
de aplicación gradual y progresiva, a lo cual agrega el art 6“ del decreto
ley, en la medida en que se completen los estudios y se den las condicio-
nes que lo hagan factible.
Para cumplir lo dispuesto en el art. l antes transcripto en lo funda-
mental, y atender las demás funciones correlativas de administración
financiera, según los propósitos expuestos en los considerandos del de-
creto ley —también reproducidos en lo pertinente—. él creó la Oficina
Nacional del Presupuesto, en jurisdicción de la Secretaria de Estado de
Hacienda, y con carácter de subsecretaría de Estado.
Desde entonces fueron numerosas las medidas que se fueron adop-
tando para ir acercando los distintos aspectos en los cuales están com-
prometidas la preparación, la estructura y la ejecución presupuesta-
rlas, a los conceptos y propuestas propios de un presupuesto por pro-
gramas y actividades f*).
Con motivo de esos esfuerzos, llevados a cabo durante tantos años,
numerosos conceptos técnicos han ido adquiriendo mayor precisión
dentro de la terminología presupuestaria, o bien se ha procurado expre-
sar con mayor fidelidad situaciones resultantes de realidades operativas
antes desconocidas. Asimismo, se han introducido nociones nuevas, por
entender que las precedentes no aparecían suficientemente claras; tal
ocurre, por ejemplo, con la expresión necesidad de financiamiento, con-

(67) Como bien sálala la profesara CORTES DE TREJO (La cuenta general del ejercido y
su atomlzaciái, al recontar un traliajo anterior. La atomizaclái del controlhacimtlal público
argentino, publicado en ActualidarlAdminalralivo. número 7/8). en el intento de conceptuar
el control en la hacienda pública, la diferenciación que se ha querido establecer entre control
de legalidad y de gestión (efit leriela. cOmrl.i, de resultados, ele.) ha conducido en definitiva a
situaciones limite, en que, al parecer, la lej£>Uda<l ampara la liieficicncla.

(S8) Lu evolución operada año a año mediante diferentes medidas adoptadas hacia la
Implantación efectiva del presu[Hicsto por programas, a partir de ser aprobado el decreto ley
G. 190/63. es explicada cotí singular concisión y claridad por el profesor GU1U.ERMO ATTLIO
AJSPURO en su trabajo ios anca «:cs déla técnica de programación en el presupuesto del sector
público, § II Cronología y contenido de los a nances programáticos, y g III Análisis de ios oírm-
eos programáticos lograrlos, publicado en la revista Administración de Empresas, tomo XII -
Ap. 413.
LA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

tenida en el art. 4 de la ley 23.110, de presupuesto para 1984. La expo-


sición de motivos con la cual fuera acompañado el proyecto de presu-
puesto para 1980 (ley22.202) explica esa noción del siguiente modo:
La necesldad de financtamiento del sector público constituye lo
que se denomine comunmente déficit o desequilibrio. Esta terminolo-
gía es inaproptada, porque confunde sobre la naturaleza del fenóme-
no, ya que sé trata de una diferencia entre erogaciones totales, exclu-
yendo amortización de deudas, e ingresos totales, excluyendo en-
deudamiento, El concepto de déficit sugiere, en cambio, el de pérdida
o quebranto en un balance de empresa, o sea, una diferencia negati-
va entre gastos corrientes e ingresos corrientes. En este sentido, él
sector público globalmente tiene un elevado superávit Su déficit se
origina fundamentalmente en las inversiones y por ello se trata de
una <necesidad de financiamiento>,
Conviene dejar aclarado, sin embaído que en la citada ley de presu-
puesto para 1984 esa caracterización de la necesidad de financiamiento
no aparece reflejada en las cifras, coma determinada por las inversio-
nes; además el volumen de los gastos corrientes autorizados supera
notoriamente al de los ingresos corrientes calculados P).

c) PRESUPUESTO BASE CERO

Sobre la base de características y rasgos latentes en la formulación


de técnicas presupuestarlas como las explicadas precedentemente, en

- (59) En las leyes de presupuesto posteriores a la aprobada para el ejercido financiero


de! año 1984, y hasta la correspondiente al año 1992, Inclusive, en razón de existir el exceso
ijue señalamos en cuanto a los gastos corrientes autorizados, con respecto a tos ingresos
corrientes calculados, se ve reiterada la estimación de la necesidad de financiamlento.
Asi lo expresa el art. 4° en cada una de las leyes de presupuesto: 23.270. por claró
1985; 23-4 1Q. por el año 198G; 23.526, por el año 1987: 23.659, por d anol988; 23.763.
por el año 1989; 23.990. por el año 1991; y 24.061, por el año 1992. El tardío envío del
proyecto de ky de presupuesto para el eferddo de 1990 (el mensaje respectivo del Poder
Ejecutivo es dd 26 de setiembre de 1990). dio lugar a la aplicación dd art. 13 de la ley de
contabilidad, en d sentido de regir para 1990 el presupuesto que tuviera vigencia en d
ejercicio anterior. Importa agregar que el art. 36 de la citada ley 23.990. sobre presupuesto
para 1991 consideró como créditos correspondientes al qfercicfo 1990 los autorizadas al 31 de
diciembrede ese amo en virtud de la prórroga dispuesta por el art 13 de laley de contabilidad
y las modificaciones introducidas a la misma durante el mencianarfo ejercicio JiscaL
A partir de la ley de presupuesto para el año 1993 desaparece esa estimación; antes
bien, e| primer párrafo del art. 4° en las leyes de presupuesto: 24.191, para el año 1993;
24!30,7, para<;! año 1994; 24.447, para el año 1995; y24.624, para elaño 1996, expresa:
Como consecuencia de lo establecido en los arts. 1‘, 2* y 3*, estimase equilibrado el
resultadoJinanciero de la administración nacional para él ejercicio...
. Lob articulas mencionados en el texto transcripto son los referentes a los montos de las
autorizaciones para gastar y al cálculo de los recursos para financiarlas.
EL PRESUPUESTO FINANCIERO 267

este § 6.8, como también en algunos enfoques ensayados en el serio del


sector privado de la economía (por ejemplo, el conocido como adminis-
tración por objetivos), han dado lugar a que, en determinado momento,
tomara forma la propuesta denominada presupuesto base cero.
Según premchand, inicialmente esta técnica presupuestarla fue en
cierta medida adoptada por el Departamento de Agricultura, en el go-
bierno federal de los Estados Unidos de América, en 1962, antes de la
relativamente rápida difusión que tuvo —años más tarde, bada 1977.
en buena parte para suplir deficiencias observadas con el sistema PPBS-
en otros sectores del gobierno federal estadounidense, en el gobierno de
algún estado en particular (el de Georgia) y, sobre todo, en numerosas
empresas del sector privado de aquel país (*l).
Se suele citar a Peter A. PyhRr como el autor que primero lo difun-
dió y aplicó: varios años después él hizo la siguiente conceptuaclón:
El presupuesto base cero es un proceso operativo de planeamien-
to y presupuestación que exige de cada administrador justificar, en-
tera y detalladamente, su requerimiento presupuestarlo desde el ini-
cio* (de ahí que sea base cero) y‘<raslada el peso de la prueba a cada
administrador>, quien debe justificar par qué él debiera gastar dinero
alguno en absoluto. Este enfoque requiere identificar todas las activi-
dades en •unidades de decisión*, las cuates han de ser evaluadas
mediante análisis sistemáticos y clasificadas en orden de importan-
cia.
En otras palabras, esta técnica entraña el examen a novo, cada año,
de la razón de ser de cada autorización para gastar en una actividad
determinada. De tal modo, se rechaza la idea de aceptar rutinariamente
la continuidad de gasto alguno —como si fuera ahora tan indispensable
como lo pudo haber sido en el año anterior—, sin cuidadoso análisis: es
menester demostrar, en cada caso, la permanencia de la necesidad de

(60) CHEEX. LOCAN M- se refiere a esos antecedentes en Zero-hase budgetkig comea of


age, AMACOM, New York. 1977. ps. 8/11.
LOZANO 1RUESTE, José MARÍA, op. cit. en nota (56) hace un valioso estudio del presu-
puesto base cero.

(61) PREMCHAND. A., op. cit. en nota (5) del capítulo I, p. 334. Sin embargo, acota, se
trata de un antecedente que nunca fue muy efectivo; hubo mucho papeleo, y pocos o nin-
gún cambio en la magnitud o cu la orientación del presupuesto; su puesta en marcha puso
de manifiesto dificultades conceptuales y falta de determinación de prioridades, AI final de
sus análisis sobre el presupuesto base cero (p. 336), este autor afirma que en los Estados
Unidos de América esta técnica se lia mantenido en el Umbo desde et cambio de gobierno de
1981.

(62) Tranarlpto por CHEEK, UM.. op. ció en nota (SO), p. 12.
268 LA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

cada actividad y, consiguientemente, tanto del gasto para atenderla, como


de la magnitud de éste.
Según esta técnica, el examen previo para eventualmente incluir en
el proyecto de presupuesto la autorización en favor de cierto gasto, en-
vuelve dos instancias: primera, establecer si se requiere continuar con
la realización de determinado gasto; segunda, establecer si el volumen y
la prioridad con que se ha llevado a cabo la correspondiente actividad
han de ser iguales a las del año precedente, u otras distintas.
Las unidades de decisión (también denominadas paquetes de deci-
sión, revisten, en sustancia, alcance similar al de los programas en las
técnicas antes estudiadas) a que se refiere phyrr en su definición, cons-
tituyen la clave de esta técnica presupuestaria, sobre todo en la fase de
preparación del presupuesto. Esas unidades deben comprender:
• la formulación de objetivos;
• la enumeración de posibles alternativas para el cumplimiento de
la actividad de que se trate, y de los volúmenes de gasto que cada
una puede demandar;
• un análisis de los costos;
• una evaluación de resultados;
• los beneficios que se pueden lograr por intermedio de la actividad
en cuestión: y
• una explicación de los efectos que podrían resultar en el caso de
no ser aprobada la respectiva unidad de decisión.
Presentadas de esa manera, las unidades de decisión son sometidas
a la indagación crítica de los diferentes niveles administrativos, según el
orden jerárquico, hasta que la autoridad en el más alto nivel de conduc-
ción del organismo resuelva en definitiva.
Las expresiones en el sector público argentino, con relación al pre-
supuesto base cero, son limitadas; algún intento para aplicarlo fue en-
carado en el ámbllo municipal de la provincia de Buenos Aires, y la
Secretaria de Hacienda del gobierno federal también manifestó interés
al respecto, hacia fines del año 1980.
Coincidimos con el profesor Aispuro en el sentido de que los traba-
jos para la plena puesta en marcha del presupuesto por programas en la
hacienda del Estado federal argentino no serian incompatibles con la
adopción de mecanismos propios del presupuesto base cero. Ambos sis-
temas presupuestarios —dice— se refuerzan, subsanan fallas criticas
aparecidas, con el agregado de que el sistema programático puede resul-
tar el campo propicio del planeamiento y políticas globales que requiere el
presupuesto base cero, para ser implantado con toda su amplitud.

(63) aispuro. Guillermo atiuo, cy>, cíf. en mu (58). p. 429.


EL PRESUPUESTO FINANCIERO 269

d) PRESUPUESTACIÓN ANALÍTICA

Para superar las dificultades de llevar a la práctica las técnicas pre-


supuestarlas por programas y de base cero, se ha propuesto el llamado
proceso de presupuestación analítica, como solución intermedia entre
los métodos presupuestarios clásicos y aquéllos f4].

6.9. EL PRESUPUESTO FINANCIERO


EN UNA ECONOMIA INFLACIONARIA

Hemos puntualizado varias veces los efectos derivados de la cir-


cunstancia económica inflacionaria con relación a distintos aspectos de
nuestra disciplina (tales como la preparación y ejecución presupuesta-
rlas, las contrataciones con el Estado, sea por suministros o por obras
públicas). Es obvio: esos efectos —como ocurre respecto de toda la eco-
nomía— resultan mucho más graves cuando la tasa de inflación es ele-
vada, según se observara en la Argentina, en tiempos no lejanos, sobre
todo en el lustro precedente al año 1991, con estampidas hiperinflacio-
narlas como las de mediados del año 1989 y comienzos de 1990.

(04) No nos extendemos en el estudio de esta técnica por cuanto, sus características
carecen de entidad conceptual original y suficiente para traducirse en prepuestas esencial-
mente diferentes de las conocidas con anterioridad. FRANS J. Van DE LINDE, se reitere al tema
en trabajo publicado en la revista Admáilxímdón lie Empresas, tomo XIV-A. ps. 21/40.

(65) El fenómeno contemporáneo de la inflación (sólo mentamos un reducido segmento


de la que reviste naturaleza económico ■flnanriern) se vio extendido en el mundo, principal-
mente a partir de mediados de la década de los años 70. y con mayor, precisión a causa del
brusco incrementa de los precios del petróleo, a partir de fines de 1973. Los países en vías de
desarrollo económico, Uo productores de petróleo, fueron quizá loa más afectados por el
proceso inflacionaria entonces desencadenado.
Por otro lado, también calle plantearse el problema opuesto, o sea. el de los efectos que
el presupuesto riel Estado puede ejercer eu el curso de la inflación. Tratadistas tan prestigio-
sos como RICHARD A. MUSDRAVBy PEIKJY B, MltSURAVE (flibfíc/uwnce in theory and predice.
McGraw HUI Dook Cotnpauy, New York, 1973, p. 519). eu capitulo referente a la demanda
global y los precios, analizan en <|ué términos la inflación puede estar provocada por la
política presupuestarla; en tal sentido aílrman que. históricamente, la fuente más significa-
tiva de la inflación inducida por la demanda lia sido el déficit fiscal y los altos niveles de
emplea, y concluyen; Mrtc/ios efe los cosos de más aUa Íri/Iación. espeidalmente Eos de tipo más
acelerado, ¡tan salo el resultado de políticas de presupuesto fn/lacíonarías. En la quinta edi-
ción de la misma obra (New York, 1989, ps. 513/518] los misinos autores, al estudiar los
prluciptos de la política de estabilización (capitulo 30). y enfocar desde puntos de vista diver-
sos el comportamiento que pueden tener diferentes variables económicas, exponen supues-
tos eu cuya virtud el presupuesto del Estado puede constituir causa de inflación.
270 LA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

Las consecuencias inmediatas de una realidad económica con esas


características, se ven reflejadas en el presupuesto como instrumento
de contabilidad preventiva, tanto sobre las cantidades por concepto de
autorizaciones para gastar» como en los cálculos de los recursos con los
cuales financiarlas: pierden relevancia ya en los inicios del pefíodo de
ejecución presupuestaría, en razón del rápido deterioro al cual se halla
expuesto el valor adquisitivo del signo monetario.
Mientras ese deterioro no adquirió los caracteres tan persistentes
observados (en muy distintos grados, es cierto) en todas las economías,
las elaboraciones doctrinales en la materia presupuestarla y los hechos
todos en la vida de la hacienda pública tuvieron como dato implícito,
como premisa dominante, la de la estabilidad en el nivel de precios, o
bien alteraciones de escasa significación para éstos, susceptibles de ser
contemplados mediante ajustes nada inquietantes.
En esas condiciones, al diseñar las proyecciones presupuestarias,
no aparecía indispensable ponderar los efectos de cambios hacia el alza
en dicho nivel, tendientes a generar tasas de inflación superiores a las
que pudieran hallarse ínsitas en esas proyecciones.
Pero al crecer las tasas de inflación durante el ejercicio financiero
en medida mayor de la que se hubiera estimado para hacer la formula-
ción del presupuesto, la experiencia demuestra que se abre paso a lo
que atinadamente apunta Premchand: con el transcurrir del periodo
anual, el incremento del limitado déficit —con el cual acaso ya se inicia-
ra la ejecución presupuestarla— resultó cuantioso y dio lugar a recurrir
cada vez más al financiamiento inflacionario. Inconscientemente, los pre-
supuestos, en el curso de su ejecución, y en términos de su desvío respec-
to del plan original, devienen en instrumentos de inflación.
Los efectos de la inflación sobre el presupuesto, durante el ejercicio
financiero de su ejecución, pueden producirse de diversa manera, se-
gún se trate de los gastos autorizados en él o de los recursos calculados,
y según el grado de elasticidad de unos y otros.
En cuanto a los gastos el efecto puede diferir en su magnitud y en
su oportunidad, tanto en función de la estructura de la índole de aqué-
llos (sueldos y salarlos del personal de la administración pública, intere-

so son pocos los estudiosos de las Analizas públicas que comparten este punto de
vista. Algunas contentes del pensamiento económico atribuyen a otras causas la mayor
responsabilidad de las muy altas tasas de inflación que se lian conocido en nuestro tiempo.
EUAHU S. KtlEIS abottla con singular acierto diversas cuestiones sobre este importante
tema en su trabajo £1 presupuesto en condúribnes ríe injincibn, incluido en la obra Aspectos
del presupuesta público, op. oü. en nota {4) dc| capitulo V, ps. 190/201.

(96} PREMCHAJVD, A. op. ctt,, en nota (SJ del capítulo 1, p. 237.


EL PRESUPUESTO FINANCIERO 271

ses, pagos por subsidios o por transferencias, suministros al Estado,


obras públicas), como del hecho de que los mecanismos de ajuste mone-
tario de la cuantía del gasto operen con carácter automático o no.
Para los recursos, especialmente los tributarlos, el impacto inflacio-
nario depende de la naturaleza de los impuestos y del modo como son
aplicados; si recaen:
• sobre los bienes y servicios (particularmente en casos como el de
los impuestos internos o los aduaneros, en la Argentina), su alícuota ha
de ser ad valóren), para que el efecto no resulte negativo y, por el contra-
rio la determinación de la obligación tributaria siga el ritmo de la infla-
ción; en cambio, si la alícuota fuese fija el fisco se perjudicaría con el
avance de la inflación, pues percibiría, en términos reales, cada vez menos
recursos de este origen;
• sobre las rentas, o sobre el patrimonio, las característicos favora-
bles o desfavorables para el Estado, del efecto de la inflación, dependen
de la aplicación de técnicas de ajuste monetario de la base imponible,
como también del lapso que medie entre la determinación de la obliga-
ción tributaria y del efectivo ingreso de ésta al erario público, pues cuanto
mayor sea ese lapso y más prolongadas las altas tasas de inflación,
tanto mayor es el perjuicio, en términos reales, padecido por el Estado.
Es dable advertirlo: los efectos aludidos son susceptibles de actuar
en direcciones diferentes, y de ahí que —como comenta Premchand—,
en total, el efecto de la inflación sobre el presupuesto resulta indetermi-
nado. En países con sistemas tributarlos altamente elásticos, el impacto
puede ser favorable en el corto plazo. En países cuyos sistemas tributa-
rios son menos elásticos —habida cuenta del mayor impacto sobre los
gastos—, la inflación contribuye, por razones técnicas y administrativas,
al incremento de los déficit en el corto plazo í07).
Muy bien advierte el profesor Aispuro en el sentido de que la infla-
ción no sólo afecta las previsiones presupuestarias, sino también los
trabajos de evaluación y medición de resultados. Y añade seguidamen-
te: Los costos estándar, unitarios o globales que han sido estimados, se
ven también superados por una realidad distinta: asimismo, la informa-
ción que proporcionan las registraciones de los sistemas de contabilidad
pierden homogeneidad en el tiempo, no haciendo posible una racional
evaluación de resultados y análisis comparativos, ya que los datos esta-
dísticos distorsionados deben ser previamente ajustados.

(67) PREMCHAND, a., ojj. rit. cu nota (5) del capitulo I p. 242

(68) AISPURO, GUILLERMO ATILIO. op. CÜ. en nota (56), p. 427.


272 LA GESTIÓN EN IA HACIENDA CENTRAL

Respecto de las políticas posibles en el tema de este parágrafo, la


exposición realizada por Premchand resulta singularmente esclarecedo-
ra. Sobre la base de la experiencia observada en varios países, examina
enfoques diferentes, no sin antes destacar que el fenómeno de la infla-
ción no puede ser ignorado en su impacto sobre el proceso presupuesta-
rlo: debe ser explícitamente admitido, a fin de poder elaborar una políti-
ca fiscal coherente, y asi estar en condiciones de analizar, revisar y me-
jorar adecuadamente los cálculos relativos al presupuesto.
Expliquemos resumidamente los enfoques antes aludidos, en sus
aspectos más generales.
1) El primero de ellos comporta elaborar estimaciones que reflejen
salarios y precios crecientes, fundadas en cierta tasa de inflación. A
comienzos de la década del 70, Estados Unidos y Australia —entre otros
países— autorizaron una suma global en sus presupuestos, con el pro-
pósito de contemplar los incrementos que causare la inflación, para lue-
go distribuirla respecto de partidas especificas de gastos. Años después,
Estados Unidos experimentó —para sus estándares de comportamiento
económico—alzas considerables en su tasa de inflación anual; por ello,
con motivo del tratamiento de la ley de presupuesto su gobierno federal
desistió del método de autorizar una suma global para prever los efectos
de la inflación y, en cambio, decidió contemplarlos con algún detalle
respecto de las propias partidas del presupuesto; en este, forma, la infla-
ción imperante era tenida plenamente en cuenta.
A diferencia de ello, en los países en vías de desarrollo económico, al
prepararlas estimaciones presupuestarlas iniciales, ha sido común no
incorporar previsiones motivadas por los efectos de la inflación, y en la
medida que éste se observara, aprobar partidas complementarias.
2) El segundo enfoque está basado sobre la preparación de planes a
mediano plazo, formulados en términos monetarios constantes; en con-
secuencia, los ajustes presupuestarlos ya están hechos al comienzo del
ejercicio en función de ese plan, computando también cierta tasa de
inflación, para autorizar asi los montos de gastos resultantes.
La actitud corriente es la de pronosticar tasas de inflación reduci-
das; no obstante, si la que realmente se produce en la economía, en el
curso del ejercicio, llega a ser más alta que la tasa estimada, ello es visto
por el público —según bien acota Premchand— como una muestra de
falta de control de la situación y un fracaso por parte del gobierno.
En síntesis, es actitud básicamente predominante en todos esos
enfoques —con diversos matices técnicos— la de la contención de los
gastos públicos, para tender hacia la consecuente reducción de los défi-

(GQ) PREMCHAND* A., ríp. ctt. en nota (5) dd capitulo I, p, 244.


EL PRESUPUESTO FINANCIERO 273

cit presupuestarlos, en la medida de considerarlos entre las causas rele-


vantes del incremento en la tasa de inflación.

6,10. EL PRESUPUESTO CONSOLIDADO


DEL SECTOR PÚBLICO NACIONAL: LEY 24.156

El capitulo final, IV, del titulo III, sobre sistema presupuestarlo, lo


dedica la ley 24.156 al presupuesto consolidado del sector público: debe
ser presentado al Poder Ejecutivo, antes del 31 de marzo del año de su
vigencia. El art. 55 al consagrar esta innovación en las prácticas de la
hacienda del Estado federal argentino, pone a cargo de la Oficina Nacio-
nal de Presupuesto la preparación anual del presupuesto consolidado,
contentivo de información sobre las transacciones netas que ha de rea-
lizar el sector público con el resto de la economía, con eliminación de las
que lleven a cabo entre si las jurisdicciones, organismos descentraliza-
dos y empresas y sociedades del Estado, y que no tengan relación con la
actividad operativa de estas entidades. Una vez aprobado por el Poder
Ejecutivo, el presupuesto consolidado se remite al Congreso Nacional
para su conocimiento.
En seis incisos ese art. 55 establece qué información, como mínimo,
debe brindar dicho presupuesto; sus alcances, en algunos casos, han
sido precisados por el reglamento (decreto 1.361/94):
a) una síntesis del presupuesto general de la administración nacio-
nal;
b) los aspectos básicos de los presupuestos de cada una de las em-
presas y sociedades del Estada;
c) la consolidación de los recursos y gastos públicos y su presenta-
ción en agregados institucionales útiles para el análisis económico, con
la inclusión de: 1) nivel de ingresos y gastos; 2) composición del gasto; 3)
presión tributaria; 4) generación de empleo; 5) transferencias corrientes
a otorgar y a recibir. 6) ahorro; 7) formación bruta y neta del capital real
fijo; 8) inversión indirecta por transferencia de capital a entes ajenos al
sector público; 9) déficit o superávit financiero; 10) necesidad de finan-
ciamiento y medios previstos para cubrirla, y variación del endeuda-
miento neto interno y externo;
d) una referencia a los principales proyectos de inversión en ejecu-
ción por el sector público nacional, tomando en cuenta los montos y la
significación de esos proyectos para el desarrollo económico y social del
país;
e) información de la producción de bienes y servicios y de los recur-
sos humanos que se estiman utilizar, asi como la relación de ambos con
los recursos financieros; esta información debe comprender un resu-
men de todos los programas aprobados para la administración nacional
274 IA GESTIÓN EN LA HACIENDA CENTRAL

y las empresas y sociedades del Estado, con mención, por lo menos de


las relaciones existentes entre el personal, recursos financieros y la pro-
ducción y de la evolución de esos indicadores;
) un análisis de los electos económicos, de los recursos y gastos
consolidados sobre el resto de la economía.
Se echa de ver que este presupuesto consolidado del sector público.
es instrumento de alcance meramente informativo, aunque en el análi-
sis cuidadoso que de él se hiciere podrían tener fundamento decisiones

la con la ejecución del presupuesto de la administración nacional; pare-


ce más bien orientado —aunque en forma harto imperfecta e incomple-
ta— hacia el desiderátum de conectar el presupuesto financiero del Es-
tado con el presupuesto nacional, tema abordado en el § 5,3.
Por otro lado, el art 94 de la ley 24.156, en el titulo V, relativo al
sistema de contabilidad gubernamental formula un valioso intento de
integración informativa para todo el país, en lo financiero: encomienda a
la Contaduría General la tarea de coordinar con las provincias la aplica-
ción, en e1 ámbito de competencia de éstas, del sistema de información
que desarrolle, con el objeta de presentar información consolidada de todo
el sector público argentino.
Parece aconsejable relacionar esta labor de coordinación encargada
a la Contaduría General de la Nación con la que debe cumplir la Oficina
Nacional de Presupuesto, sobre el presupuesto consolidado del sector
público nacional.