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Reporte de lectura

José Carlos Hernández Pineda

Optativa de ética y filosofía política

FF y L

El horizonte de la modernidad se desplaza

Habermas comienza el texto planteando la pregunta sobre el carácter moderno de la filosofía


del siglo XX. El autor establece paralelos de la filosofía con el arte, el cual ha tenido rupturas
con su propia tradición. Las rupturas de la filosofía son cuatro: la filosofía postanalítica,
postestructuralista, posmarxista y la fenomenología que, al no encontrar su post, es
sospechosa de no establecer ruptura. Son cuatro movimientos filosóficos, o, como también
los nombra, figuras del espíritu, los principales movimientos del siglo XX: la filosofía
analítica, la fenomenología, el marxismo y el estructuralismo.

¿Son modernos estos movimientos? Y, de serlo, el tomar distancia de ellos ¿significa tomar
distancia de la modernidad? Son las preguntas que abre nuestro autor. Para contestarlas
señala que más que los métodos, son cuatro motivos los del pensamiento para tomar dicha
distancia: 1) pensamiento postmetafísico; 2) giro lingüístico; 3) carácter situado de la razón
y 4) inversión de la primacía de la teoría sobre la práxis.

Motivos muy relacionados pues el pensamiento postmetafisico enfatiza en el carácter situado


de la razón y critica sus pretensiones totalizantes. El giro lingüístico es el paso de la filosofía
de la conciencia a la filosofía del lenguaje, se pasa de las relaciones de sujeto-objeto a la de
lenguaje-mundo en las que el signo lingüístico deja de ser un elemento accesorio de las
representaciones y pasa a ser el centro de las investigaciones. Finalmente, en la inversión
teórico-práxica todos estos movimientos filosóficos contribuyen a destacar la estrecha
relación entre nuestras operaciones cognitivas y nuestro trato cotidiano con las cosas.

Sin embargo, Habermas señala que, aunque hay nuevas verdades abiertas por estos
movimientos, también hay nuevas limitaciones. Un aspecto positivo, vinculado a la filosofía
analítica, ha consistido en dejar de privilegiar cognitivamente a la filosofía, pero por otro
lado, una limitación radica en tomar a la ciencia como el modelo metodológico al cual aspirar
lo cual, es sofocante para otras propuestas que no encajan en este modelo; el giro lingüístico
ha proporcionado un nuevo paso más fundamentado para dejar las aporías de la filosofía de
la conciencia, pero a la vez le ha dado tanta autonomía a lenguaje que parece separarse de
todo protagonista o agente humano; la razón se ha vuelto mucho más humilde debido a sus
críticas justificadas, pero a la vez, en esta crítica se la ha asociado con la represión con la
consecuencia de pasar a posiciones fatalistas; el vinculo de teoría y praxis se ha
fundamentado contra toda independencia de uno u otro término, pero ha llevado a limitar la
praxis al trabajo dejando de lado otras praxis del mundo de la vida, como la comunicación.

Habermas plantea que no hay que olvidar que hay discusiones que no han envejecido. Una
de ellas es la renovación o la recuperación de la metafísica.