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La sexualidad temprana en la adolescencia: salud y estado emocional.

Los mitos, tabués y falta de


comunicación con los adolescentes respecto a la sexualidad son los causantes de ver chicas embarazadas,
jóvenes con VIH o infecciones de trasmisión sexual.

Transcripción de consecuencias de las relaciones sexuales temprana edad


Las consecuencias de tener sexo a temprana edad no es tanto las enfermedades si no que por
causa de un embarazo no deseado se pueden truncar los sueños que teníamos y ya no nos
realizaremos como habíamos imaginado y con respecto de que a que edad se recomienda tener
una vida sexual activa según los médicos dicen que después de los 20 años es lo mejor pero en si
no hay una edad ideal como para empezar a ser sexualmente activo sino que se tiene que tomar
en cuenta lo preparados que estemos para enfrentar una nueva vida no tanto por el sexo sino por
lo que puede suceder sino planeamos si queremos o no un hijo en ese momento tengamos la edad
que tengamos ya sean de 15 asta 50 años no todos tenemos la madures para sobrellevar con
nuestras acciones.
Hoy por hoy, la vida sexual de los adolescentes empieza a una edad más temprana. La edad
promedio de la primera relación sexual en adolescentes de países desarrollados fluctúa, en el caso
de los hombres, entre los 9 y 13 años; mientras que la edad de las mujeres variar entre los 11 y 14
años, según cifras de la Unicef.
Iniciar precozmente la actividad sexual durante la adolescencia, no solo tiene como riesgo principal
el embarazo o el contagio de enfermedades de transmisión sexual, sino que también puede ser
causante de futuras disfunciones sexuales durante la adultez.
La actividad sexual en una edad temprana también puede afectar la estabilidad matrimonial y
económica futuras. Entre mujeres de treinta años; al menos la mitad de las mujeres que eran
sexualmente activas durante la temprana adolescencia tienen posibilidad de estar en matrimonios
no estables; comparadas con aquellas que esperaron hasta iniciar sus veinte años para tener sexo.
La temprana actividad sexual también es unida para la pobreza maternal.
Las muchachas que se hacen sexualmente activas durante la temprana adolescencia son tres
veces tan probablemente para hacerse madres solteras que las que permanecen abstinentes a lo
largo de sus años adolescentes. Casi el 40 por ciento de las muchachas que comienzan la actividad
sexual en años 13 o 14 dará a luz fuera del matrimonio, comparado al 9 por ciento de los que
permanecen abstinentes hasta iniciar los de años veinte.Muchachas adolescentes, sobre todo, son
fisiológicamente vulnerables a estas infecciones, y la temprana actividad sexual aumenta el riesgo
de infección.
Relaciones sexuales y consecuencias

Las estadísticas muestran que los riesgos son altos y confirman que los jóvenes no suelen ir bien
preparados en su primera relación sexual. Entre los riesgos más destacados:
Embarazo no deseado.
Enfermedades de transmisión sexual (SIDA, etc.).
Experiencias adversas que conllevan actitudes negativas hacia su autoestima, seguridad,
confianza, e incluso, hacia su futura vida sexual. Algunas de estas experiencias se realizan sin
preparación alguna, bajo los efectos del alcohol, drogas, etc. acentuando los efectos negativos.
Conclusiones

1 de cada 4

Más de 1 de cada 4 adolescentes que dieron a luz tenía entre 15 y 17 años; por lo general,

antes de terminar la escuela secundaria superior.

1700

Casi 1700 adolescentes de 15 a 17 años dan a luz cada semana.

27 %

1 de cada 4 (27 %) muchachas adolescentes de 15 a 17 años ha tenido relaciones sexuales.


Los nacimientos de bebés en adolescentes en los Estados Unidos han disminuido durante

los últimos 20 años hasta llegar al mínimo nivel que se haya registrado. Sin embargo, aún

más de 86 000 adolescentes de 15 a 17 años dieron a luz en el 2012. Tener un bebé en la

adolescencia se ha relacionado con mayores riesgos médicos y con costos emocionales,

sociales y financieros para la madre y sus hijos. Convertirse en una mamá adolescente

influye en si ella terminará la escuela secundaria superior, en si irá a la universidad y en el

tipo de trabajo que tendrá, especialmente en el caso de las adolescentes de 15 a 17 años.

Hay mucho que hacer todavía para prevenir que las adolescentes se embaracen, sobre todo

en el ámbito de la atención médica.

Los médicos, el personal de enfermería y otros profesionales de atención médica pueden:

 Proporcionar servicios confidenciales, respetuosos y culturalmente adecuados que

satisfagan las necesidades de los pacientes adolescentes.

 Alentar a los adolescentes que no son sexualmente activos a que sigan sin tener

relaciones sexuales.

 Ofrecer a los adolescentes sexualmente activos una amplia variedad de métodos

anticonceptivos y alentarlos a que usen los más eficaces.

 Aconsejar a los adolescentes acerca de la importancia del uso del condón para

prevenir el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, como el VIH y el sida.

Problema

Muchas adolescentes dan a luz entre los 15 y los 17 años.

Más de 1 de cada 4 adolescentes que dan a luz tiene entre 15 y 17 años.

 Las adolescentes hispanas, de raza negra no hispanas e indoamericanas o nativas

de Alaska tienen tasas de natalidad más altas.

 Solo el 38 % de las adolescentes que dieron a luz a los 17 años o menos se había

graduado de la escuela secundaria superior antes de cumplir los 22 años frente al 60 %

de las adolescentes que tenían 18 años o más cuando tuvieron un bebé. En las

adolescentes que no habían dado a luz, el 89 % se había graduado de la escuela

secundaria superior.

Los adolescentes sexualmente activos necesitan tener acceso a métodos anticonceptivos

eficaces y económicos.

 Los anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC, por sus siglas en inglés) —

como los dispositivos intrauterinos (DIU) y los implantes hormonales— son los métodos
reversibles más eficaces. Estos métodos no requieren tomar una píldora todos los días ni

hacer algo antes de cada relación sexual.

 Nueve de cada diez muchachas adolescentes de 15 a 17 años (92 %) usaron un

método anticonceptivo la última vez que tuvieron relaciones sexuales, pero solo el 1 %

utilizó un anticonceptivo reversible de larga duración. Los métodos que se usaron con

más frecuencia son los condones y las píldoras anticonceptivas.

Hay maneras eficaces de prevenir el embarazo en las adolescentes de 15 a 17 años.

 Cerca de 8 de cada 10 muchachas adolescentes (83 %) no recibieron educación

sexual antes de haber tenido su primera relación sexual. Proporcionar educación sexual

antes de que comiencen a tener relaciones sexuales puede fortalecer los esfuerzos de

prevención.

 Más de 7 de cada 10 muchachas adolescentes (76 %) hablaron con sus padres

acerca de métodos anticonceptivos o de la abstinencia sexual. Los padres tienen un rol

muy importante en ayudar a los adolescentes a tomar decisiones saludables acerca del

sexo, la sexualidad y las relaciones.

 Más de la mitad de las adolescentes sexualmente activas (58 %) fue a una cita de

salud reproductiva en busca de servicios anticonceptivos en el último año. Los médicos y

el personal de enfermería pueden aprovechar esta oportunidad para hablar acerca de las

ventajas y desventajas de los distintos métodos anticonceptivos y de la importancia del

uso del condón en cada encuentro sexual.


Lo que se puede hacer

 Elabora y evalúa programas en las comunidades que tienen las mayores cantidades

de nacimientos de bebés en adolescentes.

 Apoya a los estados en sus esfuerzos para reducir la cantidad de embarazos, los

nacimientos y los abortos entre los adolescentes

 Trabaja para mejorar la salud y el bienestar social de los adolescentes a fin de

lograr el objetivo nacional de la iniciativa Gente Saludable 2020 de reducir el embarazo

en las jóvenes de 15 a 17 años.


Los médicos, el personal de enfermería y otros proveedores de atención médica pueden:

 Alentar a los adolescentes a que pospongan el inicio de la actividad sexual.

 Alentar a los adolescentes sexualmente activos a que tengan en cuenta los métodos

anticonceptivos reversibles más eficaces. Se pueden utilizar como referencia

las directrices de los CDC.

 Adaptar las citas para los adolescentes al ofrecer un horario de atención

conveniente, y servicios confidenciales, respetuosos y culturalmente adecuados.

 Hablar acerca de cómo usar los condones de manera correcta cada vez que se

tengan relaciones sexuales para prevenir las enfermedades de transmisión sexual —

incluidos el VIH y el sida— incluso si se está usando otro método anticonceptivo.

 Hablar acerca del desarrollo físico, emocional y sexual normal con los adolescentes

y sus padres.

Los padres, los tutores legales y las personas a cargo pueden:

 Hablar con los adolescentes acerca del sexo, incluido lo siguiente:

o El desarrollo sexual normal, y cómo y cuándo decir "no" a las relaciones

sexuales.

o Cómo tener una relación mutuamente respetuosa y honesta.

o El uso de anticonceptivos, si tienen relaciones sexuales, y el uso del condón

cada vez que las tengan.

 Saber dónde están y qué están haciendo los adolescentes, en particular después de

clases.

 Estar atentos al uso de las redes sociales y la tecnología digital por parte de los

adolescentes (p. ej., celulares, computadores, tabletas).

Los adolescentes pueden:

 Saber que tanto ellos como sus parejas comparten la responsabilidad de evitar un

embarazo y resistir la presión de los amigos o conocidos para empezar a tener relaciones

sexuales y esperar hasta que sean mayores.

 Hablar abiertamente sobre temas de salud sexual con sus padres, otros adultos en

los que confíen y sus amigos.


 Consultar a un proveedor de atención médica para aprender sobre los métodos

anticonceptivos más eficaces y usar uno de ellos, y utilizar los condones de manera

correcta cada vez que tengan relaciones sexuales.

El amor no tiene edad, dicen. Pero el sexo y las personas sí, por eso los que se atraen y se llevan muchos años

de diferencia, suelen reflexionar mucho antes de pasar de su condición de amantes a pareja estable.Aunque los

tiempos en los que el hombre debía ser mayor para proveer una vida económicamente desahogada, y la mujer

más joven para asegurar una larga descendencia han pasado a la historia y Hollywood, las estrellas de rock –con

la facultad de ser siempre rebeldes, incluso en silla de ruedas– y los escritores nos den muestras de que lo que

importa no son los años, sino el número de operaciones de cirugía estética que uno esté dispuesto a pagar, lo

cierto es que este tipo de relaciones tienen pocas posibilidades de sobrevivir. Y las estadísticas así lo

confirman.Uno de los estudios más famosos realizados al respecto, fue el que elaboró Andrew Francis y Hugo

Mialon, profesores de la Universidad Emory, en Atlanta (EEUU). El sondeo aplicado a 3.000 norteamericanos

sostenía que, si la diferencia de edad en la pareja es solo de un año, ésta tiene un 3% de posibilidades de

divorciarse, en comparación con otras de la misma edad. Para las que se llevan ya cinco años, el tanto por cierto

asciende a 18, y con 10 años entre uno y otro, aumenta a un 39%. Cuando el bache generacional es ya de 20 ó

30 años la cosa no pinta bien, ya que según estos investigadores hay un 98% de posibilidades de que todo se

vaya a la porra. Más bien antes que después.Claro que si hay una predicción en la que es imposible fallar es esa

que pronostica que una pareja, tarde o temprano, acabará separándose. Casi siempre llega un momento en el

que la música deja de sonar, luego llega el silencio y, si nos quejamos de él es solo para echarlo de menos

cuando lo que empieza es el ruido. El problema en estas relaciones es que no siguen esta típica cronología, sino

que tienen la suya propia. En ellas el tiempo no es lineal sino que se asemeja más al concepto de Einstein, una

magnitud relativa que varía en función de quién y bajo qué circunstancias la mida. Para empezar, si uno se

enamora de alguien mucho mayor o más joven debe saber que habrá etapas de su vida que no podrá compartir

con el otro; y puede que algunas se las salte o que las viva dos veces, en un afán por complacer a la pareja.Hay

también que tener en cuenta que el desequilibrio producido por la edad no solo es cuantitativo sino cualitativo,

dependiendo del momento vital en que se esté. Es decir, si uno tiene 28 años y el otro 39, puede que entonces

no se note demasiado la diferencia; ya que ambos miembros se sitúan en el mismo escenario: la juventud. Pero,

los 11 años parecen agrandarse cuando, por ejemplo, ella tiene 45 y él 56; y se harán cada vez más evidentes,

conforme pase el tiempo.Otros fantasmas que rondan a este tipo de parejas son los de la infidelidad, cuando el

miembro más joven vea que sus expectativas sexuales no son plenamente satisfechas; y la predicción, muy

probable, de que el benjamín del dúo acabe convirtiéndose en cuidador/a a una edad demasiado temprana. La

democracia en estas uniones es todavía más endeble que en el mundo real, ya que la persona de más edad y su

mayor conocimiento y experiencia suelen situarlo en una posición de dominio.La frecuencia de los encuentros

sexuales, su duración y los juegos que hay en ellos también se verán afectados por la fecha que aparece en
nuestro carnet de identidad; pero hay una buena noticia para los que aspiran a ganarle la batalla al tiempo. Como

apunta Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora

del Instituto Iberoamericano de Sexología, “ahora mismo se prefiere como pareja sexual a alguien experimentado

que a uno muy joven. Es cierto que el impulso sexual en los hombres alcanza su nivel más alto entorno a los 18

años, cuando los niveles de testosterona son más elevados; y para la mujer se situaría entre los 20 y 26. Pero la

madurez biológica no se corresponde con la sexual, ya que hemos descubierto que el sexo no es algo instintivo

sino que requiere de un aprendizaje. Y éste necesita tiempo”.Según los expertos, la sexualidad viene

determinada por tres variables: la biológica, la social (cómo la cultura dicta la manera en que, supuestamente, se

debe vivir la sexualidad) y la psicología (la versión personal que cada uno va construyendo).“Es cierto que con la

menopausia las mujeres pueden padecer molestias, como la falta de lubricación; y que los hombres con la edad

empiezan a manifestar problemas de erección, pero ésta es solo la dimensión genital de la sexualidad, que es

mucho más rica”.Cuando él es mayor. Sugar daddies y lolitasCulturalmente, esta combinación ha gozado

siempre de la aceptación popular, excepto en casos en los que la diferencia de edad es excesiva, porque el cine

ya se encargó machaconamente de normalizar esta situación con galanes eternos que enamoraban a jovencitas.

La juventud de los hombres es mucho más larga que la de las féminas, sus canas más interesantes y sus

arrugas les proporcionan carácter. Si aún así, el hombre llega algún día a alcanzar la vejez, su juventud pasa

entonces a medirse por el grado de frescura de su acompañante. Existe también lo que se conoce como ‘erótica

del poder’. Nunca he entendido muy bien el concepto pero yo lo definiría como una variante del Síndrome de

Estocolmo. Es decir, me voy con alguien por su dinero y poder y, para edulcorar la situación, me autoconvenzo

de que realmente lo hago por su irresistible sex appeal. Con esto no quiero negar la posibilidad del amor entre un

hombre mayor y una mujer más joven, o viceversa; pero, seguramente, éste habrá brotado por diversos

motivos.El principal escollo que se presenta en este tipo de relaciones es el hecho de que con los años, es muy

probable que el desempeño sexual del hombre disminuya. Estratégicamente, es más fácil solucionar este

problema cuando ella es mayor que él –bastan toneladas de lubricante–, pero en el caso del hombre, las

disfunciones eréctiles puede suponer un problema para las relaciones coitales, aunque existen soluciones

puntuales.

Sin embargo, según Francisca Molero, “muchas mujeres pueden disfrutar de la diferencia de edad –si ésta no es

excesiva– incluso en el sexo, ya que con los años la respuesta sexual del hombre se va ralentizando e igualando

a la de la mujer, de naturaleza más lenta. A menudo, el vigor de la juventud lo sustituyen muchos varones con la

experiencia, con un mayor cuidado por los detalles, con un menor grado de mecanicismo en la cama y con un

ingrediente plus de sensualidad. Estar con una mujer más joven anima también a muchos a empezar a cuidarse

más y mejor. Hacer deporte, llevar una dieta más sana y pedir ayuda cuando la necesitan”.El Graduado (1967)

fue una de las primeras películas en plantear una situación por entonces inusual, la de la mujer madura que

mantiene relaciones con un joven recién licenciado. Basada en la novela del mismo nombre, de Charles Webb, la
cinta ganó un óscar además de cinco candidaturas más, entre ellas la de Anne Bancroft como mejor actriz y la de

Dustin Hoffman como mejor actor. En 1996 fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por

la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film

Registry.Claro que hoy no hubiese levantado tanto revuelo puesto muchas estrellas del celuloide y la música se

han encargado ya de popularizar este modelo de pareja; si no en la gran pantalla, donde no siempre es viable, si

en su vida privada. Aunque, todavía al hombre maduro y solvente que sale con una jovencita se le considera,

simplemente, un tipo que tiene lo que se merece; mientras al joven acompañante de una sesentona se le califica

de gigoló y a ella no siempre se la ve como afortunada, sino como alguien que ha tenido que pagar un precio, ya

que por si misma, nunca lo hubiera conseguido.Años atrás, las agencias matrimoniales evitaban aceptar a

mujeres mayores de 45 porque sabían que resultaría muy difícil conseguir candidatos para ellas. Como me

comentó hace tiempo Mary Balfour, responsable de loveandfriends.com, una de las agencias en Internet con más

presencia en Europa, “las cosas han cambiado. Por supuesto que siempre habrá hombres que quieran salir con

mujeres 20 ó 30 años más jóvenes, pero los que buscan una relación estable actúan de forma distinta. Incluso a

muchos no les importa que ella sea mayor”.¿Qué busca un joven en los brazos de una mujer madura? Según

Molero, “muchos valoran la experiencia y, como en el caso de las mujeres, puede que ésta vaya también

acompañada de una cierta estabilidad económica o poder.La transgresión, con toda la carga erótica que eso

conlleva, añade aventura y morbo a la relación. La mayoría de este tipo de parejas empiezan de forma

clandestina y tienen su propia salida del armario. Muchas mujeres no están seguras de la acogida que tendrá la

noticia de que salen con alguien 20 años más joven, en su círculo familiar y social. Este tipo de uniones mejora

mucho la autoestima femenina, ya que la mujer se siente deseada; proporciona un sexo fresco y espontáneo,

aunque en algunos casos las relaciones coitales pueden proporcionar algo de dolor. Especialmente, si ella

padece de sequedad vaginal y él es muy fogoso. Y con el tiempo, si la pareja dura, es muy posible que se

plantee el tema de los hijos, con el consiguiente problema de que la mujer ya no está en edad de concebir”.

Sin responsabilidades emocionales, sin explicaciones previas ni posteriores, sin vínculos amorosos, de
eso se trata el conocido sexo “casual” o “sin compromiso”. Una práctica que muchas mujeres y hombres
deciden llevar a cabo, para no comprometerse con su pareja sexual más allá de la intimidad y mantener
su independencia.

Este hábito consiste en tener encuentros sexuales con desconocidos o amigos, sin mantener ningún tipo de lazo
amoroso. Al respecto, expertos han planteado una serie de ventajas y desventajas que puede traer al interesado,
las cuales van a depender de lo consciente que se encuentre la persona de la práctica y lo que
implica.VentajasMás de 370 jóvenes fueron encuestados por especialistas de la Universidad de Cornell y la
Universidad de Nueva York para estudiar los privilegios del sexo casual. Esta investigación no sólo reveló que la
práctica puede aumentar la autoestima, el bienestar y traer diversos beneficios psicológicos en las personas,
además descubrió otras ganancias.Antes de señalar los resultados, el estudio advierte que si bien trae felicidad
tal comportamiento, no funciona igual para todos, pues “a algunos les queda mejor que a otros”.El primer
beneficio tiene relación con la ruptura de la rutina. Quien practica el sexo sin compromiso, no tiene la obligación
de dar explicaciones de dónde o con quién está, tampoco tiene la responsabilidad de mantener comunicación
diaria con su pareja sexual ni de salir con ella.En tanto, las citas se transforman en salidas nocturnas, almuerzos
o cenas que antepondrán al encuentro sexual que vendrá después.Otro beneficio, es que el sexo “libre y abierto”,
permite que la persona siga siendo autónoma de su vida amorosa. O sea, que puede mantener relaciones
sexuales casuales mientras espera a alguien que realmente le interese en un plano más profundo.Además,
respecto a los beneficios psicológicos, la investigación aseguró que quienes tienen una vida sociosexual activa
tienen mayores niveles de autoestima y menores niveles de depresión y ansiedad que quienes no lograron
consumar sus encuentros.DesventajasPero obviamente no todo es positivo para quienes acostumbran al
sexo ocasional. Si la persona no tiene claro o no está seguros de qué tipo de relación quiere llevar más
adelante con su pareja sexual, sentirá todo lo contrario a lo planteado en el punto anterior.Es por eso que
el portal Journal of Sex Research, delimitó en un estudio como primera desventaja que algunos
individuos pueden sentirse aún más tristes o vacíos “a la mañana siguiente” después de tener
relaciones. Es por eso que el “sexo casual” no es para todos, si no, sólo para quienes están claros de
sus intenciones.En la investigación concluyeron que luego del sexo, para quienes no estaban seguro,
probablemente los niveles de depresión y estrés aumentarán considerablemente. Es por eso, si la
persona se encuentra en una etapa de alta sensibilidad emocional y busca obtener sexo casual para
desestresarse, no alcanzará la satisfacción si no que, más bien, enfrentará episodios de ansiedad y
pensamientos autodestructivos.Otra de las mayores desventajas es el arrepentimiento. Este efecto puede
ir de la mano con la culpa, que normalmente aparece después del acto, o en el peor de los casos, el
eventual enamoramiento de la persona con su pareja sexual.ETAPAS DEL DESPERTAR SEXUAL EN LOS
CHICOS Y LAS CHICAS"La pubertad es una etapa de profundos cambios tanto físicos como emocionales y
sociales para los adolescentes. Y muchos de esos cambios están provocados, precisamente, por la aparición de
mayor interés sexual en sus vidas". La experta en adolescentes Victoria Toro clasifica en cuatro las etapas del
despertar sexual y brinda consejos para los padres y las madres.1. ENAMORAMIENTOS PLATÓNICOSLa
sexualidad todavía no ha irrumpido en la vida de los niños y las niñas. Es la etapa en la que chicos y chicas
prepúberes o en el comienzo de la pubertad se enamoran perdida y platónicamente.La madre y/o el padre deben
mantener con ellos una comunicación fluida. No reporcharles esos amores platónicos ni pretender que no tengan
lugar. Se les pasará en un breve período.2. AUTOEROTISMOEn la mayoría de los casos, los niños y niñas en la
primera etapa de su adolescencia comienzan a tener deseos sexuales que satisfacen con el autoerotismo, con la
exploración de sus propios cuerpos.Lo primero que necesita saber la madre y/o el padre es que la masturbación
es normal en el desarrollo de los niños y las niñas. También es importante que entiendan que ellos tienen
derecho a su propia intimidad, siempre que se respeten las reglas de la casa. Es fundamental que a partir de
esta etapa estén siempre dispuestos a hablar con sus hijos sobre sexualidad y que se aseguren de que los
adolescentes tienen la información que necesitan para su edad. Hablar con ellos con naturalidad sobre la
masturbación puede ser muy útil, sobre todo para las niñas y los niños que lo viven con una cierta sensación de
culpabilidad que puede ser negativa para su desarrollo sexual.3. DESCUBRIMIENTO DE LOS OTROSChicas y
chicos empiezan a sentir deseo sexual por algún amigo o amiga. Surgen, también en este momento, los primeros
enamoramientos o emparejamientos.Como esta es la etapa previa a que los adolescentes se hagan sexualmente
activos con otros adolescentes, los padres deben asegurarse de que tienen información fiable y adecuada sobre
cómo pueden evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. Pero también es importante
que en la educación sexual integral que se les trasmita haya información sobre lo que son los actos sexuales,
sobre la necesidad de respetar a la pareja y sus deseos y sobre el componente emocional de las relaciones
sexuales.

4. INICIO DE LA VIDA SEXUAL ACTIVALos adolescentes comienzan a tener relaciones sexuales entre los 16 y
17 años en la mayoría de las sociedades.Como en las etapas anteriores, lo importante es que la madre y/o el
padre estén disponibles para ellos. Ocuparse de si la información sobre sexualidad que manejan es correcta y
saludable y, en caso de que no lo sea, aportarles la información que necesiten. También es conveniente que
conozcan a las parejas de sus hijos.