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Conciencia ambiental

Hablamos siempre sobre la crisis ambiental, su gravedad, sus efectos, y críticas, y


también ya nos hemos planteado un poco la necesidad de hacer una mirada
introspectiva sobre el grado de compromiso con el ambiente y/o de responsabilidad
con la huella ecológica que generamos a diario.

De este modo nos encontramos frente a la concreta necesidad de accionar en


defensa del medioambiente y de nuestra salud, finalmente destinataria de la calidad
de aire, agua, disposición de recursos naturales, etc, además de mínimamente
pensar en cómo vivimos, y cómo deberíamos vivir en lo sucesivo, para hacerlo
responsablemente y de la manera más sustentable posible.

Necesitamos despertar a la conciencia ambiental para poder ganar la batalla que


está degradando tanto nuestro planeta, nuestra casa común, y para ello resulta
fundamental educar y enseñar, mostrando lo que sucede en la realidad de los
hechos para que todos podamos tomar decisiones claras y concretas, tendientes a
mejorar la calidad de vida del planeta y de la humanidad.

De este modo podríamos decir que cuando hablamos de la importancia de la


“conciencia ambiental” nos estamos refiriendo lisa y llanamente al entendimiento o
comprensión que se adquiere sobre el impacto de los seres humanos en el
ambiente, es decir, en su entorno, especialmente el impacto negativo que se
desencadena de nuestras actividades diarias, fundamentalmente avasallantes y
destructivas en virtud del consumismo desenfrenado que empuja a todos a comprar
y comprar sin medir consecuencias y a costa de lo que se cruce o desaparezca en
el camino.

Es decir, hablamos de esa capacidad de entender la real magnitud de la influencia


de las acciones diarias y habituales de los hombres en el medio ambiente, la
degradación que se incrementa cada vez más, sumado a entender también cómo
ésto afecta no sólo nuestro presente, sino además, el futuro de nuestro planeta y las
venideras generaciones que lo encontrarán desbastado.

Conciencia: “Capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos


y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento”. (DRAE)
En este orden de ideas, la “ conciencia ambiental ” nos impone asumir que estamos
agotando los recursos naturales y saber que éstos no son infinitos; que está
empeorando el calentamiento global y aumentando el tamaño de la capa de ozono,
que estamos exterminando la biodiversidad haciendo que múltiples especies
animales y vegetales se hayan extinguido y otras tantas están en ese camino a
desaparecer por siempre, que crecen las enfermedades y su gravedad con la
contaminación, que el efecto invernadero es cada vez mayor, y que aumenta
descomunalmente la cantidad de basura que arrojamos a la tierra sin que ésta
pueda absorber, que el aire está cada vez más sucio y enfermo y que deforestamos
y talamos árboles como si ninguna funciona vital tuviesen en conjunto.

Debemos imperiosa y urgentemente tomar conciencia porque mirar aisladamente y


de tanto en tanto estos temas y preocuparnos, pero luego sufrir de “amnesia
ambiental” y seguir como si nada hubiese pasado un fuere a pasar, no nos exime de
culpa ni de responsabilidad como habitantes de este planeta. Necesitamos
involucrarnos de forma tal que podamos entender la relación directa que existe entre
nuestras acciones diarias y estos acontecimientos dañinos.

Para ello, tenemos que asumir como un “deber ciudadano” la obligación natural de
vivir responsablemente, haciendo uso de los beneficios que la madre tierra nos da,
sin que ello permita un abuso. Con tomar “ conciencia ambiental ”, ya habremos
dado un paso importante.

No vamos a subestimar el valor y la también necesaria espera de las acciones y


gestión pública ambiental, con políticas que acompañen y cumplan y hagan cumplir
las leyes protectorias, seguidas de sanciones reales para los incumplidores. Pero
esto tal vez sea más complejo, ya que los gobiernos, sea cual fuere el nivel estatal,
normalmente no se involucran en cuestiones que no impliquen votos.

Lamentablemente la política ambiental es una de ellas y da lugar además, a una


buena porción de inacción, y si se quiere, de corrupción en ciertos casos. Pero la
obligación incumplida de los gobiernos no tiene por qué asumirse como propia por
quienes nos jactamos de ser personas de bien y responsables, quienes atribuimos
valor a la dignidad humana. Digo ésto porque vivir dignamente implica también
gozar de un ambiente sano.

Por algo el derecho al ambiente es considerado un derecho humano fundamental,


como la salud y la vida. Empezar por casa es un buen paso. Luego, estaremos más
enfocados a exigir a los gobiernos que hagan su parte, la más importante. Pero
nada de ello llega, sin previamente conocer, aprender a querer y cuidar, a partir de
la conciencia ambiental.

Educación Ambiental
La educación ambiental es un proceso destinado a la formación de una ciudadanía
que forme valores, aclare conceptos y desarrolle las habilidades y las actitudes
necesarias para una convivencia armónica entre los seres humanos, su cultura y su
medio ambiente.

La Secretaría del Medio Ambiente a través de la Dirección de Concertación y


Participación Ciudadana lleva a cabo conferencias, talleres, exposiciones, cursos de
formadores ambientales, concursos, con la finalidad de concertar y promover la
participación de los sectores público, social y privado en tareas de prevención,
conservación, protección y restauración del medio ambiente, para fomentar hábitos
que se traduzcan en una nueva cultura ambiental, y promover acciones para
fortalecer la educación ambiental, y así poder revertir los hábitos que causaron
daños, hasta la fecha, a nuestro planeta. Es necesario incorporar la idea que con el
correr del tiempo y manteniendo comportamientos perjudiciales hacia el ambiente
vamos perdiendo la oportunidad de tener una mejor calidad de vida, vamos
deteriorando nuestro planeta y a los seres que habitamos en él.

Funciones de la Educación Ambiental

Un propósito fundamental de la educación ambiental es lograr que tanto los


individuos como las colectividades comprendan la naturaleza compleja del medio
ambiente (resultante de la interacción de sus diferentes aspectos: físicos, biológicos,
sociales, culturales, económicos, etc.) y adquieran los conocimientos, los valores y
las habilidades prácticas para participar responsable y eficazmente en la prevención
y solución de los problemas ambientales y en la gestión de la calidad del medio
ambiente.

La educación ambiental resulta clave para comprender las relaciones existentes


entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción
más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los
problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la
conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación
efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. La educación
ambiental así entendida puede y debe ser un factor estratégico que incida en el
modelo de desarrollo establecido para reorientarse hacia la sostenibilidad y la
equidad.
Por lo tanto, la educación ambiental, más que limitarse a un aspecto concreto del
proceso educativo, debe convertirse en una base privilegiada para elaborar un
nuevo estilo de vida. Ha de ser una práctica educativa abierta a la vida social para
que los miembros de la sociedad participen, según sus posibilidades, en la tarea
compleja y solidaria de mejorar las relaciones entre la humanidad y su medio.

Objetivos de la Educación Ambiental


Conciencia: Ayudar a las personas y a los grupos sociales a que adquieran mayor
sensibilidad y conciencia del medio ambiente en general y de los problemas
conexos.
Conocimientos: Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir una
comprensión básica del medio ambiente en su totalidad, de los problemas conexos
y de la presencia y función de la humanidad en él, lo que entraña una
responsabilidad crítica.
Actitudes: Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir valores sociales
y un profundo interés por el medio ambiente que los impulse a participar
activamente en su protección y mejoramiento.
Aptitudes: Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir las aptitudes
necesarias para resolver los problema ambientales.
Capacidad de evaluación: Ayudar a las personas y a los grupos sociales a evaluar
las medidas y los programas de educación ambiental en función de los factores
ecológicos, políticos, económicos, sociales, estéticos y educacionales.
Participación: Ayudar a las personas y a los grupos sociales a que desarrollen su
sentido de responsabilidad y a que tomen conciencia de la urgente necesidad de
prestar atención a los problemas del medio ambiente, para asegurar que se adopten
medidas adecuadas al respecto.
Definidos en el Seminario Internacional de Educación Ambiental de Belgrado. 1975

Educación y gestión ambiental

Previamente ha quedado planteado el carácter estratégico que la educación


ambiental tiene en el proceso hacia el desarrollo sostenible. Sin embargo, es
evidente que la acción educativa, por sí sola, no es suficiente para responder al reto
ambiental. "Para contribuir con eficacia a mejorar el medio ambiente, la acción de la
educación debe vincularse con la legislación, las políticas, las medidas de control y
las decisiones que los gobiernos adopten en relación al medio ambiente humano".
(UNESCO).
La educación es, a la vez, producto social e instrumento de transformación de la
sociedad donde se inserta. Por lo tanto, los sistemas educativos son al mismo
tiempo agente y resultado de los procesos de cambio social. Ahora bien, si el resto
de los agentes sociales no actúa en la dirección del cambio, es muy improbable que
el sistema educativo transforme el complejo entramado en el que se asientan las
estructuras socioeconómicas, las relaciones de producción e intercambio, las pautas
de consumo y, en definitiva, el modelo de desarrollo establecido.
Esto implica la necesidad de incluir los programas de educación ambiental en la
planificación y en las políticas generales, elaboradas a través de la efectiva
participación social. Demasiadas veces se cae en la tentación de realizar acciones
atractivas, con una vistosa puesta en escena y grandes movimientos de masas, que
no comprometen demasiado ni cuestionan la gestión que se realiza. La educación
ambiental debe integrarse con la gestión ("la mejor educación es una buena
gestión") y no ser utilizada como justificación ante las posibles deficiencias de ésta.
El reto que tenemos planteado hoy en día es el de favorecer la "transición" hacia la
sostenibilidad y la equidad, siendo conscientes de que esta transición requiere
profundos cambios económicos, tecnológicos, sociales, políticos, además de
educativos. Así pues, aun reconociendo las enormes potencialidades de la
Educación Ambiental, no podemos convertirla en una falsa tabla de salvación.

Propuestas para motivar a reducir la contaminación del medio


ambiente

● Incluir el coste energético de las casas en su valoración de mercado.Una de


las áreas claves para impulsar la economía y crear empleo es la de la
rehabilitación energética de viviendas. Esto se puede conseguir con medidas
relacionadas con la certificación energética o incluso obligando a incluir el
coste energético en el precio de alquiler y venta de viviendas y oficinas.

● Activar ayudas a la eficiencia energética para apoyar la rehabilitación.


España ha pasado de ser el segundo país de la UE en dar ayudas a la
eficiencia energética a colocarse como uno de los últimos; cuando estas
medidas tienen importantes retornos económicos.

● Establecer un IVA reducido para los biocombustibles sólidos y las calderas de


biomasa. Esta es una forma de aumentar la competitividad de la biomasa,
uno de los sectores con mayor potencial de creación de empleo, tal y como
ocurre en países como Alemania, Francia o Reino Unido.

● Crear bancos de hábitats para financiar proyectos de conservación. Este


nuevo concepto resulta interesante para conseguir financiación para la
conservación. Esta fórmula puede adoptar formas muy distintas, pero en
países como EEUU ya se está utilizando para compensar los impactos
ambientales de determinados proyectos, bajo el principio de la UE “quien
contamina, paga” (o “repara”). La clave es que no se produzca una pérdida
neta de ese ecosistema, es decir, por cada hectárea o unidad afectada el
agente económico obligado a la compensación tiene que financiar la
recuperación de al menos la misma cantidad en otro espacio con un especial
valor biológico o ecológico.

● Fomentar la colaboración público privada en la gestión de los bosques. La


colaboración de las empresas privadas con las administraciones para
gestionar montes públicos, con las salvaguardas pertinentes (planes de
ordenación previamente aprobados y una hoja de ruta para la certificación
forestal), puede ayudar a reducir los incendios, generar empleo local,
garantizar el suministro de biomasa o dar rentabilidad a la gestión y
conservación de estas áreas forestales (a esto ayudaría también el fomento
de sistemas de monetización de los servicios prestados por los ecosistemas).

● Introducir planes de eficiencia para reducir la huella de carbono de los


edificios de uso público. Los espacios de uso público resultan clave como
ejemplo para demostrar la viabilidad e interés económico de introducir
medidas (rehabilitación, renovables…) que reduzcan de forma drástica la
huella de carbono de los edificios.

● Introducir peajes “inteligentes” que promuevan el transporte colectivo y el uso


de vehículos de bajas emisiones. Hoy en día existe ya la tecnología para
introducir peajes “inteligentes” que penalicen solo a determinados vehículos
en función de sus emisiones, su nivel de ocupación, la congestión de cada
zona. Estas medidas, tanto en ciudad como en autovías, pueden contribuir a
aumentar el uso del transporte público, a mantener las infraestructuras y a
cambiar el parque móvil del país, para ir hacia a una movilidad eléctrica que
reduzca la enorme factura del petróleo.

● Regular el balance neto para favorecer que los particulares generen su propia
energía. El progresivo encarecimiento de los precios de la electricidad y el
abaratamiento de algunas energías renovables hacen cada vez más factible
el autoconsumo, es decir, que los particulares generen sus propia energía
con placas fotovoltaicas u otros sistemas. Sin embargo, para que esto se
haga realidad, se necesita regular lo que se denomina el balance neto. Este
procedimiento permite que un particular inyecte a la red la energía que no va
a utilizar en un momento dado y que a cambio pueda coger de la red luego la
que necesite cuando no haya sol o viento, quedando el balance igualado.

● Dar a conocer los consumos medios de los edificios para promover la


eficiencia. Disponer de información rigurosa sobre el verdadero consumo de
edificios resulta de gran interés para promover actuaciones tanto voluntarias
como obligatorias. Por un lado, puede incentivar el ahorro de aquellas
personas que descubran que gastan más que la media de sus vecinos de
barrio. Pero también resulta útil para penalizar el derroche, lo que puede
proporcionar recursos para combatir a su vez la pobreza energética, un
problema que afecta ya a más del 10% de la población.

● Efectuar una profunda reforma fiscal que incentive las actividades con menor
impacto ambiental y que sea socialmente justa. Se trata de introducir una
verdadera fiscalidad verde en el país que incentive el uso más eficiente de los
recursos y penalice las actividades más contaminantes, asegurando una
redistribución justa de las rentas para no perjudicar a los más desfavorecidos.
La intención es promover un crecimiento de la economía más sostenible y un
decrecimiento de las actividades con mayor coste ambiental.

● Obligar a las entidades bancarias que reciben ayudas públicas a tener en


cuenta parámetros sociales y ambientales. Hay que controlar la actividad
especulativa de la banca y conseguir que vuelva a cumplir su función
comercial tradicional, financiando proyectos de interés para el conjunto de la
sociedad y repensando su actividad de cara a sus stakeholders. Sería
interesante que para conceder créditos todas las entidades, y en mayor
medida las rescatadas, tuvieran en consideración otro tipo de riesgos a los
habituales, como pueden ser parámetros sociales y ambientales de la
Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Esto obligaría también a los
solicitantes del crédito a aportar más información sobre su actividad,
reduciendo de este modo la morosidad.

● Ayudar a establecerse a nuevos agricultores en entornos rurales y la periferia


de ciudades. Otro de los sectores donde se puede generar empleo es en el
de la agricultura ecológica. Para ello, se debería apoyar la recuperación de
tierras agrícolas, tanto en el medio rural como en las afueras de ciudades,
además de promover los mercados de alimentos locales. Esto no solo
ayudaría a dinamizar algunas zonas rurales (importante para reducir los
incendios), sino que además contribuiría a reducir el impacto en el transporte
de la comida.

● Promover el consumo de productos locales con menor huella de carbono. El


etiquetado de los productos en función de sus emisiones, tal y como se está
realizando ya en supermercados de otros países europeos, como Francia,
permite incentivar el consumo de productos locales con menor huella de
carbono.

● Fijar el pago de tasas de recogida de residuos sólidos urbanos en función de


la calidad de la separación. Aquellas comunidades de vecinos que separasen
de forma correcta sus desechos obtendrían un descuento en su tasa por
costar menos la gestión de sus residuos. Al contrario, las que aumenten el
coste de la gestión por no separar sus residuos tendrían que pagar más. Esta
medida, al mejorar la separación en origen, aumentaría el valor de los
residuos y sus posibilidades económicas.

● Crear nuevas redes de comunicación para aumentar la participación


ciudadana en las decisiones. Hay que activar nódulos y redes de
comunicación ciudadana activos y estables, que intervengan en la estrategia
de la ciudad para que ésta se convierta en un espacio cohesionado
generador de ideas.
Fuentes de Internet:
● https://www.natura-medioambiental.com/conciencia-ambiental-para-cuidar-el-
medio-ambiente/
● https://www.unescoetxea.org/ext/manual/html/fundamentos.html
● https://www.tendencias21.net/Quince-propuestas-para-cuidar-el-
medioambiente-y-mejorar-nuestra-economia_a14330.html