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PROBAD LOS ESPÍRITUS

ESTUDIO 4

LA EVIDENCIA INTERNA DE LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU


SANTO

Hasta aquí, con la ayuda de Jonathan Edwards, hemos considerado pruebas externas
de la obra del Espiritu Santo. Ahora nos toca hacer una aplicación personal de este
estudio a nuestras vidas -- la experiencia interna de la obra del Espíritu Santo. Lo
haremos estudiando algo de la doctrina del Espiritu Santo presentada por San Pablo:

ROMANOS 8: 9-17
9 Sin embargo, vosotros no estáis en la carne [vida de pecado] sino en el
Espíritu [vida nueva], si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si
alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de El.
10 Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerte a causa del
pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia [justificación].
11 Pero si el Espíritu de aquel que resucito a Jesús de entre los muertos habita
en vosotros, el mismo que resucito a Cristo Jesús de entre los muertos, también
dará vida a vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en
vosotros.
12 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la
carne,
13 porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir, pero si por el Espíritu
hacéis morir las obra de la carne, viviréis.
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales con
hijos de Dios.
15 Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al
temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual
clamamos: ¡Abba, Padre!
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de
Dios,
17 y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si
en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El."

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El texto clave:
"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios."
(Ro. 8:14)

Es interesante notar que la única prueba dada por el Apóstol Pablo para verificar que
somos Hijos de Dios es: "Los que son guiados por el Espíritu de Dios son los hijos de
Dios." ¿Qué querrá decir con esa frase en cuanto a la obra del Espiritu en nosotros?
¿Qué implicaciones hay en esa "guianza" por parte del Espíritu de Dios?

VEAMOS LA IMPLICACIONES DE LO LEÍDO:

1. A pesar del hecho de que algunos hablan de una segunda experiencia por la
cual se recibe al Espíritu Santo, la Biblia dice que tener a Cristo de Salvador es
tener al Espíritu Santo. No tenerle es no ser de Cristo, no ser salvo.
• Romanos 8:9 dice: "Si alguno no tiene el Espíritu de el tal no es de El."
• 10: "Si Cristo está en vosotros." (vs11):su "Espíritu habita en vosotros."
• 14: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales
son hijos de Dios.'
• 16: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos
hijos de Dios."
Tener a Cristo como Salvador entonces es sinónimo de tener al Espíritu Santo
en el corazón.

2. A pesar de que algunos enseñan que para tener el poder del Espíritu Santo
uno tiene que evidenciar ciertas experiencias, la Biblia enseña que el simple
hecho de tener al Espíritu Santo es tener Su poder.
• 11: "Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los
muertos habita en vosotros, el mismo que resucito a Cristo Jesús de
entre los muertos, también cuerpos mortales por medio de Su Espíritu
que habita en vosotros."
• 13: "...por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne".

Al recibir a Cristo recibimos el poder del Espíritu Santo. !Ese poder es el


poderoso poder que resucito a Cristo! y, al aplicar ese poder a nuestras vidas,
es para que podamos vencer el pecado, "hacer morir las obras de la carne".

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Hoy día tristemente se enfatiza el poder del Espíritu Santo en otros términos:
-- Poder para hacer milagros
-- Poder para sanar
-- Poder para echar demonios, etc.

Sin menospreciar estos poderes, es interesante notar que San Pablo se interesa en
enfatizar el poder más importante que puede recibir un creyente: ¡el poder para
vencer el pecado!

Tenemos que recordar que, a pesar de lo que opine yo, Dios dice que mi problema
principal es el pecado -- no es la falta de habilidad para hacer cosas espectaculares.

Mi problema como creyente es minimizar mi propia pecaminosidad, tapar mis faltas, y


pensar que Dios se interesa más en lo que yo hago, que en lo que yo soy.

El interés de Dios, al contrario, es purificarme, limpiarme, santificarme, hacerme como


Cristo, y prepararme para el cielo, y no es el de hacerme un famoso hacedor de
milagros.

3. San Pablo nos enseña que TODOS los que son Hijos de Dios son guiados por
el Espíritu Santo.
• 14: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos
de Dios."
• La realidad de la guía del Espíritu es la realidad de que mora en nuestro
corazón. Si soy de Cristo, si he nacido de nuevo, El está en mi, y si está en mi,
El me esta guiando.
• El problema, entonces, no es si está el Espíritu en mi, ni si me está guiando, es
si yo le estoy siguiendo.
• Es sobre este punto que tratan los capítulos 7 y 8 de Romanos. El creyente es a
la vez
• hijo de Adán" con toda esa corriente pecaminosa, e "hijo del Segundo Adán" con
una nueva naturaleza.
• La gran obra diaria y continua del Espíritu es mostrarnos el camino que agrada a
Dios, darnos el poder para poder seguirlele, para que así podamos "morir a las
obras de la carne".

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4. El gran propósito de Dios al darnos Su Espíritu para guiarnos es que nosotros
que antes nos jactábamos en auto-dirigirnos, ahora nos gocemos en seguir al
Espíritu
• El auto-guiado se convierte en Espíritu-guiado.
• El que antes vivía en el pecado ahora vive en la pureza.
• El que antes vivía para complacerse a si mismo, ahora se goza en su "adopción
como hijo (v. 15) y busca la gloria del que abraza como "Abba, Padre".

5. El creyente que sigue al Espíritu guiador verá que cumple con las evidencias
positivas dadas por San Juan para verificar la presencia del Espíritu Santo:
• Ensalzará a Jesucristo.
• Luchará en contra de los intereses mundanales.
• La Biblia llegará a ser de interés prioritario en su vida .
• Sabrá distinguir entre la verdad y el error.
• Amará de forma visible y real a Dios y a su prójimo.