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Arte y surrealismo

El arte es un campo excepcional, esto es porque no existe una referencia univoca sobre la cual el
arte o los artistas operan sus consecuencias performativas. Esto parece derivar a una sentencia
por lo demás común en la actualidad: el arte puede obtenerse a partir de cualquier manifestación
creativa. Esta sentencia denota la ambigüedad del valor artístico que concedemos a las artes y
muy especialmente a las artes contemporáneas.

Además del escepticismo predominante en una gran parte de los espectadores

actualmente las artes por su diversidad carecen de un canon filosófico-conceptual que las
identifique en diferentes categorías, por el contrario, las artes desde la filosofía misma parecen
desglosarse en un sinnúmero de análisis, comentarios y descripciones a partir de diferentes
tradiciones filosóficas y también a través de la práctica o ejercicio de la desconstrucción
derrideana.

Es cierto que la sociedad actual complejiza las articulaciones conceptuales que utilizábamos para
comprender el pasado, de modo que una teoría estética en la actualidad tendría que ser lo
suficientemente compleja para funcionar en la comprensión de la ya reconocida multiplicidad
artística, y al mismo tiempo lo suficientemente simple para funcionar como una teoría unificada,
es decir, como un sistema o un organismo.

Ésta dialéctica entre lo simple y lo complejo solo puede ser concebida a través de la experiencia
estética y nunca a través de la comprensión filosófica puesto que mi modo de exposición no busca
adoptar el método dialectico desarrollado a partir de Kant, por el contrario nuestro trabajo se
ubica en los términos de una propedéutica con fines pedagógicos, las consecuencias de ésta tesis
serán analizados en el primer capítulo del trabajo presente.

Una vez que se establezcan los parámetros analíticos del presente trabajo será necesario
presentar los conceptos que darán consistencia a las consecuentes afirmaciones. El segundo
capítulo es una defensa del internalismo en el plano epistemológico, esto obedece a la necesidad
de ubicar con precisión el campo de operación conceptual que propondré en los subsiguientes
capítulos.

En el primer capítulo explicaré cómo es que las artes resuelven por

En este trabajo no nos interesa establecer conceptos universales para valorar la obra de arte
contemporánea. Por el contrario, encaminamos la investigación a demostrar la arbitrariedad de
los conceptos para tal cometido. Examinaremos las principales corrientes en torno a una idea
general de arte, sus convenientes e inconvenientes. Así mismo, propondremos una vía alternativa
basada en la multiplicidad artística que subsume los conceptos a la singularidad de la obra de arte.

Comenzamos.
No existen parámetros adecuados para evaluar la relevancia de una obra de arte sino es a partir
del criterio parcial de quienes la juzgan1. Sin embargo, parecería mucho más arbitrario establecer
parámetros aceptables de lo que podría ser una obra relevante dentro del ámbito artístico.

Esto se debe a la inherencia que la palabra «libertad» suscita al hablar de arte. Es un cliché común
pensar que el arte es un terreno de excepción totalizadora. De modo que el arte se trasforma en
actitud que se subsume a los intereses personales de quien ejerce el quehacer artístico, es decir,
solo quien se cree en libertad de ejercer su voluntad de forma libre es capaz de hacer de hacer
artos. Sin embargo, hay que cuestionar la noción de libertad que está de fondo, esto es porque

1
Esta situación es crítica para aquellos programas institucionales que promueven la innovación artística a
través de parámetros arbitrarios.