En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

En esta conferencia vamos a tratar sobre la devoción a la Divina Misericordia; aunque la Misericordia de Dios ha existido por toda la eternidad, desde antes de la creación, y se ha manifestado en innumerables formas, una de ellas principalmente que todos conocemos, es por el sacrificio del hijo de Dios, Jesús, quien fuera crucificado para nuestra salvación. Porque nuestros padres originales, Adán y Eva, habían pecado y la única manera de conseguir la salvación de la raza humana era a través del sacrificio del propio Dios, el hijo unigénito de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Y como digo, no obstante la Misericordia de Dios ha existido por toda la eternidad, solo se manifiesta como una devoción específica a partir de una aparición y de unas revelaciones que tuvo una humilde monjita polaca llamada sor Faustina Kowalska, sor María Faustina Kowalska. Era una monjita de muy poca instrucción escolar, solamente había pasado tres años de escuela elemental en su ciudad natal en Polonia. Ella tenía una serie de carismas especiales, ya que desde muy pequeña recibía mensajes de Dios. Sor Faustina Kowalska era una monja muy humilde y realmente desempeñaba los oficios más humildes dentro de convento, como los de portera o cocinera o panadera o jardinera. Un día, el 22 de febrero de 1931, temprano en la noche, podrían ser entre las 7 u 8 de la noche, y cuando ya se disponía a acostarse, tuvo una visión de Jesús. Él se aparece ante ella con una túnica blanca, es decir como un sacerdote judío de la época antigua, con la mano izquierda sobre la apertura de la túnica y la mano derecha levantada, como si fuera a darle la bendición. De la apertura de la túnica, es decir, de su corazón, salían dos rayos de luz, uno rojo y otro claro. El pie izquierdo estaba hacia adelante, como si el señor estuviera avanzando hacia sor Faustina, y entonces, ella, asombrada, con cierto temor y reverencia escucha estas palabras, el Señor le dice: “Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío. Deseo que ésta imagen sea venerada primero en su capilla y [luego] en el mundo entero.” Y realmente esta es quizá la primera imagen y la única imagen que se ha pintado en la que Jesús se ha prestado de modelo para ello. Y concluye: “esta imagen”, lo dice el Señor, y voy a leerlo para que quede claro tal como Sor Faustina lo relata en su diario. Un libro de más de 600 páginas escrito por una mujer que tuvo muy poca instrucción escolar, y sin embargo contiene una doctrina teológica muy avanzada, respecto de Dios y Su Divina Misericordia. LA IMAGEN DE LA DIVINA MISERICORDIA. Sor Faustina escribe en su diario, después que el Señor le solicita pintar el cuadro, y le dice: “Prometo que el alma que venere esta imagen, no perecerá. También prometo, ya aquí en la Tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria.” Es decir, frente al Padre Celestial. Estando ya en Vilna en 1934, y cuando ya se había empezado a pintar el cuadro de la Divina Misericordia, el confesor de Sor Faustina, su director espiritual el Padre Miguel Sopocko, le dice a Sor Faustina que le pregunte al Señor que significan esos rayos que salen de la imagen. Sor Faustina recibe la siguiente respuesta del Señor: “Los rayos significan la sangre y el agua. El rayo pálido simboliza el agua que justifica a las almas, el rayo rojo simboliza la sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi Misericordia cuando mi corazón agonizante fue abierto en la Cruz por la lanza.”

Es importante que miremos la imagen en forma detallada para ver lo que ésta pintura representa. Jesús agrega: “Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos”, es decir, de los rayos que salen de su pecho, “Porque no le alcanzará la justa mano de Dios.” Y Él dice en alguna forma que es preferible someterse a Su Misericordia aquí en la Tierra, que a Su Justicia a la hora de la muerte, porque Dios es misericordioso, pero Dios también es justo. Y hay una cosa muy importante, mucha gente trata de aprovecharse de la Misericordia de Dios y dicen: “hoy peco, pero mañana me confieso y como Dios es misericordioso me perdona. Pero, ¿Sabe usted que va a tener ese mañana? ¿Que va llegar ese mañana y va a poder confesarse o no? O va a tener que enfrentarse a la justicia de Dios, porque Dios es misericordioso, pero Dios no es tonto. Entonces, cuando nosotros nos confesamos por un pecado cometido, debemos tener un propósito de enmienda, es decir, de no volver a cometer ese pecado, de no reincidir en ese pecado. Dios en su misericordia creo el sacramento de la confesión, nos dió la oportunidad de conseguir el perdón de nuestros pecados a través de ésta confesión, incluso a través de un arrepentimiento sincero si es que nos es imposible conseguir la confesión en ese momento, y eso es parte de la misericordia de Dios. Pero Dios nos da una oportunidad, o puede que nos de dos o tres o más, pero llega un límite, y ese límite es la muerte, Dios te dice: “Bueno, yo te advertí y te di las oportunidades pero tu despreciaste esas oportunidades, Mi misericordia estuvo contigo, pero tu te burlaste de ella, y serás sometido a mi justicia. Bueno, vamos ahora a analizar la imagen, porque hay una cosa muy importante, cuando Jesús le pide a Sor Faustina pintar la imagen, también le dice: “Y firma: Jesús, en Ti confío”, por eso en las imágenes de la Divina Misericordia leemos la frase “Jesús, en Ti confío” en cualquier lengua, inglés, francés, polaco, español, etc. ¿Que significa esa firma? Bueno, esa firma es la confianza de uno para con Dios, no es que Jesús nos indique que confiemos en Él y que pongamos esa frase en el cuadro, sino que es uno mismo quien debe confiar en Dios, es uno mismo el que firma, es uno quien escribe y estampa en la pintura esa firma como un compromiso de fe de que uno confía completamente en la Misericordia de Dios. Es tan importante la confianza en Dios, que un poco adelante, en el parágrafo 50 del diario, Santa Faustina anota: Jesús se quejó conmigo con estas palabras: “La desconfianza de las almas desgarra Mis entrañas. Aún mas Me duele la desconfianza de las almas elegidas; a pesar de Mi amor inagotable no confían en Mí. Ni siquiera Mi muerte ha sido suficiente para ellas. ¡Ay de las almas que abusen de ella!” Por ello me gustaría hacer un paréntesis para explicar en que consiste la misericordia y en que consiste la confianza, aspectos muy importantes de la devoción. ¿Que es la misericordia? La misericordia, lo dicen unos tratadistas puertorriqueños muy conocidos en el tema de la Divina Misericordia, es un acto de perdón a quien no lo merece y desde esa instancia tenemos el ejemplo de la humanidad que ofende a Dios gravemente día a día, sin embargo, nuestro buen Dios nos espera con su gran misericordia si resolvemos volver a Él con gran arrepentimiento y máxima confianza. De ahí la firma, “Jesús, en Ti confío”, porque Jesús nos da su misericordia, nosotros tenemos la Misericordia de Dios a nuestra disposición y podemos utlizarla y valernos de ella y evitar la condenación eterna. Y obviamente, tenemos que tener la confianza en Dios de que nos va a conceder la misericordia que nos va llevar a la salvación.

La confianza en Dios no es solo un acto de esperanza, es un acto de fe viva y de humildad, de perseverancia y remordimiento por los pecados cometidos. Es una entrega total a Jesús, someterse a Él con máximo arrepentimiento, porque estando con Él tenemos la absoluta confianza de que nos vamos a salvar. Pero si nos alejamos de Él, las posibilidades de una salvación, pueden variar. Entonces, sometámonos con confianza a Jesús, entreguémonos con confianza a Jesús, que Él va a manejar todas la cosas de éste mundo. Dios mismo lo dice, si Mi Padre alimenta a las aves, ¿Cómo no va a alimentar al hombre? Bueno, la imagen de la Divina Misericordia es la parte principal de la devoción, pero independiente que no he terminado de hablar sobre la imagen pues hay muchas cosas interesantes sobre ella, si me gustaría decir que la devoción se puede dividir en 5 partes. Comencemos con la Imagen como la primera parte, tenemos también “La Fiesta de la Divina Misericordia”, que se celebra el segundo domingo después del Domingo de Pascua de Resurrección, o sea le 2º Domingo de Pascua. Se instauró oficialmente desde el 30 de abril de 2000, a solicitud del propio Jesús quien le pidió a Sor Faustina, se celebrase esta Fiesta ese día. Tenemos la “Coronilla a la Divina Misericordia” que se reza con una camándula y es una oración de una poderosa influencia Divina, impresionante. Tenemos la “Hora Santa”, las 3 de la tarde, en cualquier lugar del mundo, que rememora la muerte de Jesús en la Cruz. Finalmente, tenemos la “Novena a la Divina Misericordia”, que debe comenzar a rezarse el Viernes Santo, para culminar el sábado anterior a la Fiesta de la Divina Misericordia, que como dije es el segundo Domingo de Pascua de Resurrección. Estas son las cinco principales partes en las cuales se divide la devoción a la Divina Misericordia. Continuamos con la Imagen. Cuando finalmente Sor Faustina consigue que le crean lo que Jesús está pidiendo, incluso porque estaba preocupada, ya que el Señor le había advertido, como se lee en el Diario, parágrafo 154, “Has de saber que si descuidas la cuestión de pintar esta imagen y de toda la obra de la misericordia, en el día del juicio responderás de un gran numero de almas.” Así que consigue que su confesor contrate a un pintor polaco, cuando ella en ese momento se encontraba en el convento de las monjas en Vilna, donde había sido trasladada. Vilna, en esa época, era una ciudad polaca, pero hoy es la capital de Lituania. Allí, un pintor de nombre Eugenio Kasimirowsky, fue contratado para pintar la imagen del Señor de la Misericordia. Cuentan que por lo menos Sor Faustina estuvo alrededor de 10 veces visitando el taller del artista y cada vez que iba le hacía cambiar la cara, porque su faz no reflejaba la belleza celestial de Dios, como Sor Faustina la había visto en la aparición. Finalmente, después de estar esas 10 veces visitándolo y el pobre pintor cambiando la imagen de la cara de Jesús, va ella a la capilla, cuando regresa al convento, y llora allí muchísimo y le dice al Señor: “¿Quién te pintará tan bello como Tú eres?” Como respuesta, dice ella, oyó estas palabras: “No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia.” Alrededor de agosto de 1934, el Señor le dice: “Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada en la cruz.” Más adelante dijo: “Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío.” Más tarde tuve la oportunidad de ver un vídeo, en el que la imagen de la Divina Misericordia, la pintura del artista Kasimirowsky, encaja perfectamente en la imagen del manto de Turín, o la Sábana Santa, según lo presenta el padre Serafín Michelenko, quien fuera el vicepostulador para la causa de beatificación y posteriormente la de santificación de Sor Faustina, hoy conocido

como el padre Joseph director de los padres Marianos de la Inmaculada Concepción, en Boston, Massachusetts, en los Estados Unidos. Y ocurrió en un grupo de oración, en el estado de Arizona, La imagen del pintor Kasimirowsky que fuera la primera imagen pintada de la Divina Misericordia es la única imagen que Santa Faustina conoció en vida. Se han pintado varias imágenes por diferentes artistas y la más conocida y popular es la imagen pintada por un pintor, también polaco de nombre A. Hyla, que se encuentra y es venerada en la capilla de la congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Cracovia, donde están los restos mortales de Santa Faustina. Todas las otras imágenes son iguales de milagrosas y reciben la veneración de la gente. Las gracias que tiene la primera imagen, pues es justamente, porque es la primera imagen jamás pintada del Señor de la Misericordia, fue pintada en vida de Sor Faustina y la única imagen que ella conoció en vida. Es la imagen en la que Jesús se dirigió diciendo que ésta imagen tiene una mirada igual a la mirada que Él tenía en la Cruz. Y finalmente es una imagen que encaja perfectamente en la imagen impresa en la Sábana Santa o el manto de Turín. Entonces tenemos esa cuatro gracias en ésta imagen; pero las otras imágenes son iguales de milagrosas. La imagen de Cracovia es una imagen muy venerada, es una imagen milagrosa y como dije antes la más conocida. La imagen original de Sor Faustina, o sea la que se pintó en Vilna, se encuentra allí en Vilna, está expuesta en la capilla del Espíritu Santo y es propiedad intelectual de la Arquidiócesis de Vilna; sin embargo, ellos ha permitido que ésta imagen se publique y ya esta imagen se consigue en muchos lugares, inclusive los Padres Marianos de la Inmaculada Concepción en Boston, venden la imagen. He aquí una observación que hace la Santa y dice: “Hoy he visto la Gloria de Dios que fluye de ésta imagen, muchas almas reciben gracias aunque no lo digan abiertamente, aunque su suerte varíe, Dios recibe gloria a través de ella y los esfuerzos de Satanás y de la gente mala se estrellan y se vuelven a la nada. A pesar de la maldad de Satanás, la Divina Misericordia triunfará en el mundo entero y recibirá el culto de todas las almas. Poco después de que la Divina Misericordia saliera como devoción, vino la segunda guerra mundial, Polonia fue invadida por los ejércitos Nazis. Posteriormente vino la destrucción del nazismo por los ejércitos aliados y es cuando Rusia, la Unión Soviética en ese momento, invade a Polonia para liberarla de los nazis, pero se queda con Polonia, y nace la cortina de hierro imponiendo prohibiciones; es decir, la devoción a la Divina Misericordia nace en un período muy difícil en la historia. El cuadro tiene una historia hasta dramática. En 1937 fue expuesto en la Iglesia de San Miguel hasta 1948, año en el cual el gobierno comunista cerró la iglesia. Después fue escondida por un tiempo hasta 1956 cuando fue llevada a la Iglesia de Nova Ruda en Bielorrusia. La imagen estuvo allí hasta 1986, a pesar del hecho de que la iglesia se cerró en 1970, y entonces estuvo expuesto a malas condiciones de humedad que afectaron la pintura. En el año de 1986, la imagen fue sacada secretamente y llevada de nuevo a la Iglesia del Espíritu Santo en Vilna. En 1991, la pintura fue retocada por un artista local por causa de los daños recibidos, pero la cara perdió su apariencia original durante este proceso. Hasta que finalmente, bajo la orientación del cardenal Backis la imagen fue restaurada profesionalmente en mayo de 2003, y esa imagen restaurada es la misma que se está ofreciendo en venta con el permiso de la Arquidiócesis de Vilna. La imagen origina sigue expuesta en la Iglesia del Espíritu Santo en Vilna, Lituania.

LA FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Bueno, Ahora hablemos de otra de las devociones, esta vez vamos a hablar de la Fiesta de la Divina Misericordia. Jesús quiso que su imagen fuera expuesta y venerada en la Fiesta de la Divina Misericordia. Resulta que el confesor de Sor Faustina, el Padre Miguel Sopocko, la colocó en un convento donde el era rector, el Señor le dijo a Sor Faustina, dile a tu confesor que saque la imagen del corredor de ése convento y la ponga en la Iglesia. ¿Por qué? Porque los feligreses asisten es a las iglesias y allí es donde va a conceder a las almas las gracias de conversión que esta imagen genera. Jesús dice, quiero que se celebre una fiesta, La Fiesta de la Divina Misericordia. Esa Fiesta se celebrará el primer domingo después de la Pascua, es decir el Segundo Domingo de Pascua de Resurrección. En el año 2000, para ser más exactos, el 30 de abril de 2000, su Santidad el Papa Juan Pablo II, instituyó la Fiesta de la Divina Misericordia tal como el Señor se lo había solicitado a Sor Faustina Kowalska. Ese mismo día Sor Faustina Kowalska fue elevada a los altares, como Santa Faustina Kowalska. Como le dice el Señor a Sor Faustina respecto de la Fiesta de la Divina Misericordia. Cuando a solicitud del director espiritual de la Santa, el Padre Sopocko, Sor Faustina va donde el Señor y le pregunta si las palabras “Cristo Rey de la Misericordia” podrían aparecer en la pintura, el Señor le dió como respuesta lo siguiente: “Soy rey de la Misericordia”, y no dijo Cristo. Deseo que esta imagen sea expuesta en público el primer domingo después de Pascua de Resurrección, ese domingo es la Fiesta de la Divina Misericordia. Cuando Jesús le cuenta esto, la Santa también recibe un mensaje del Padre Eterno que dice: “A través del Verbo encarnado doy a conocer el abismo de Mi Misericordia. ¿Y en que consiste la Fiesta de la Divina Misericordia? ¿Que gracias trae la Fiesta de la Divina Misericordia? He aquí algunos apartes sobre la Fiesta de la Divina Misericordia: El Domingo después de Pascua de Resurrección es el domingo de la Divina Misericordia. ¿Cçomo debemos prepararnos para la Fiesta de la Divina Misericordia? Jesús dijo a Sta. Faustina que esta Fiesta de Misericordia será a un día especial cuando “todas las compuertas divinas están abiertas y a través de ellas fluyen las gracias”. (Diario, párrafo 699). Nuestro Señor ha hecho una gran promesa a todas las almas a que se confiesen y luego reciban la Sagrada comunión ante Él en la fiesta de la Divina Misericordia, diciendo “El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas". (699) "Deseo conceder perdón total a las almas a que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia.” (Diario 1109) Diríamos que es como una indulgencia plenaria, pero hay conceptos de teólogos que dicen que es más allá de una indulgencia plenaria, es como un nuevo bautismo, es como una renovación completa, es como un borrón y cuenta nueva, es decir, el alma queda absolutamente limpia como en el día en que fuimos bautizados, y de morir en ese momento, después de recibir la comunión y de hacer las oraciones correspondientes, obviamente también incluyendo un acto de misericordia, como por ejemplo unas oraciones por las almas del Purgatorio, iríamos directamente al Cielo, sin pasar ni siquiera un segundo por el Purgatorio. Hay una explicación respecto de éste asunto, porque la Iglesia, posteriormente, concede también la indulgencia plenaria, además del perdón de las penas y culpas que ofreció Jesús a través de Sor Faustina. Quiero leer esa explicación porque es bueno aclararla, especialmente para los sacerdotes que escuchen esta conferencia y que sepan como explicarles a sus fieles de la indulgencia y del perdón total de las culpas y de las penas.

Los Padres Marianos de la Inmaculada Concepción, especialmente han preparado esa explicación y yo me he valido de ellos para poder llevar a ustedes esta explicación que es muy importante para que tengan un aspecto completo respecto del alcance de ésta gracia y la indulgencia. Pregunta: ¿Cómo puedo explicar a mis parroquianos la diferencia entre la indulgencia plenaria disponible al creyente el domingo de la Fiesta de la Misericordia, y las gracias extraordinarias mencionadas en el Diario de Santa Faustina para el Domingo de la Divina Misericordia? Respuesta: es importante recordar que las dos están disponibles a sus feligreses en el Domingo de la Misericordia. La indulgencia plenaria durante domingo de Misericordia es algo concedido por la Iglesia, mientras que las gracias especiales ofrecidas el domingo de la Misericordia Divina mencionadas en el diario de Santa Faustina fueron prometidas al creyente a través de una revelación de Jesús dada a Santa Faustina (Diario, párrafo 699). Es más, la indulgencia plenaria sólo puede recibirse si los actos del indulgente (por ejemplo, siguiendo la peregrinación, o recitando las oraciones especiales) se emprende del puro amor para con Dios; de lo contrario la indulgencia sólo es parcial. La gracia extraordinaria del Domingo de la Misericordia Divina, fueron prometidas a todos aquéllos que reciben la Sagrada comunión en la Fiesta de la Divina Misericordia en estado de gracia, con la confianza en el amor misericordioso de Dios. Por otra parte, la indulgencia plenaria puede obtenerse para sí mismo, o para las almas que sufren en el purgatorio, mientras que la gracia especial prometida por nuestro Señor para el domingo de la Divina Misericordia sólo puede recibirse para a sí mismo. Finalmente, una indulgencia plenaria quita cualquier castigo temporal que todavía permanece por los pecados ya perdonados, en cambio la gracia extraordinaria que nuestro Señor prometió a los devotos comulgantes el domingo de la Misericordia equivalen a una renovación completa de la gracia bautismal en el alma. Ésta es la explicación que dan los Padres Marianos de la Inmaculada Concepción en su página en inglés publicada en Internet. La Imagen de La Divina Misericordia que Nuestro Señor pidió ser bendecida solemnemente y venerada en este día, estará exhibida en ésta iglesia. El Papa Juan Pablo II dijo que la imagen retrata el Ascenso Jesucristo que trae la Misericordia al mundo entero. Nuestro Señor dijo “... quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua, y que se la venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella”. “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá”. (Diario parágrafos 48 y 341). Por ello es importante tomarse el tiempo para visitar la imagen mientras esté exhibida. Generalmente en todas las iglesias donde se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia se exhibe la imagen de Jesús Misericordioso. Jesús dijo también "Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, parágrafo 327). “Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas... Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario, parágrafo 299) Sobre la Festividad, Jesús dijo “… dile el mundo entero sobre Mi misericordia inconcebible. Yo deseo que la Fiesta de Misericordia sea un refugio que albergue a todas las almas, y especialmente a los pobres pecadores. En ese día las mismas profundidades de Mi tierna

misericordia están abiertas. Yo derramo todo un océano de gracias a las almas que se acercan la Fuente de Mi Misericordia. En ese día estarán abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ninguna alma tema acercarse a Mi aunque sus pecados sean como escarlata.... la Humanidad no conocerá la paz hasta que no se dirija a La fuente de Mi Misericordia”. (Diario, parágrafo 699) Obviamente para obtener la gracia del perdón total de las penas y de las culpas, se requiere a todos los Católicos confesarse por lo menos una vez al año sus pecados. Y confesarse en la misma Fiesta de la Divina Misericordia o en los días anteriores. Si usted no ha cumplido con ésta obligación aproveche entonces esta oportunidad maravillosa para recibir el flujo de un océano de gracias. Y claro, deberá estar en gracia de Dios al recibir el Sacramento de la Sagrada Comunión, el no estarlo, además de no recibir las gracias ofrecidas, le da un pecado adicional, que es cometer un sacrilegio contra el Sacramento de la Sagrada Eucaristía. LA NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA Jesús le pidió a Sor Faustina que se rezara una Novena previa a la Fiesta de la Divina Misericordia. Aquí entramos ya en la tercera parte, hemos hablado ya sobre la Imagen, hemos hablado ya sobre la Fiesta de la Divina Misericordia y ahora vamos a hablar sobre la Novena de la Divina Misericordia. Esta Novena a la Divina Misericordia debía comenzarse el Viernes Santo. El Señor le dio a Santa Faustina una intención para cada día de la Novena y reservó el último día para la más difícil de las intenciones, la de la gente tibia e indiferente, de quienes el Señor dijo, estás almas son las que más dolorosamente hieren mi corazón, a causa de las almas tibias mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: “Padre, aleja de mi éste cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi misericordia.” La Novena es realmente un documento sui géneris, uno normalmente reza una novena por una intensión específica, por uno mismo o por otra persona, o como sea. Pero en ésta novena, uno la reza por las intensiones de Jesús. Él le dictó a la Santa las intenciones para cada uno de los nueve días de que compone la Novena. Cuando uno reza esta Novena, está haciendo la voluntad de Dios, Él quiere que uno rece por esa intención específica, que el considera son las más importantes y por las cuales se debe rezar. He aquí un resumen de las intenciones de la Novena. El Viernes Santo de 1937, Jesús le pidió a Santa Faustina Kowalska que rezara una novena especial antes de la Fiesta de la Misericordia. Él Mismo le dictó las intenciones para cada día. Por medio de una oración específica, ella traería a Su Corazón a diferentes grupos de almas cada día y las sumergería en el mar de Su Misericordia. Entonces, suplicaría al Padre, por el poder de la Pasión de Jesús, que les concediera gracias a estas almas (Diario, parágrafo 1209). A diferencia de la novena de coronillas, que nuestro Señor indudablemente quiere que recemos, esta novena parece haber sido destinada principalmente para el uso personal de Sor Faustina. Esto se desprende de las instrucciones de nuestro Señor, en las cuales Él se dirige a ella usando la palabra «tú» en el singular. Sin embargo, ya que le ordenó a Sor Faustina que la pusiera por escrito, nuestro Señor bien habría querido que otros la rezasen, también. Una vez publicada, de inmediato se popularizó y la gente empezó a rezar la novena, no solamente para prepararse para la Fiesta de la Misericordia, sino también en otras ocasiones. El hecho de que la novena comprende una gama amplia de intenciones y que excluye necesidades personales, hace tanto más asombrosa su gran popularidad. En esta novena nosotros verdaderamente hacemos nuestras las intenciones del

Señor, una expresión maravillosa del privilegio y de la responsabilidad de la Iglesia, como la Esposa del Señor, de ser la intercesora al lado de Cristo en el trono de la misericordia. PRIMER DÍA Hoy, tráeme a TODA LA HUMANIDAD Y ESPECIALMENTE A TODOS LOS PECADORES, y sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza en que Me sume la pérdida de las almas. Para el SEGUNDO DÍA, dijo:

Hoy, tráeme a LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES Y LAS ALMAS DE LOS RELIGIOSOS, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi misericordia fluye hacia la humanidad.
TERCER DÍA Hoy, tráeme a TODAS LAS ALMAS DEVOTAS Y FIELES, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura. CUARTO DÍA Hoy, tráeme a AQUELLOS QUE NO CREEN EN DIOS Y AQUELLOS QUE TODAVÍA NO ME CONOCEN. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia. QUINTO DÍA Hoy, atráeme a LAS ALMAS DE LOS HERMANOS QUE SE HAN SEPARADO DE MI IGLESIA, y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión. SEXTO DÍA Hoy, tráeme a LAS ALMAS MANSAS Y HUMILDES Y A LAS ALMAS DE LOS NIÑOS PEQUEÑOS, y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes. SÉPTIMO DÍA Hoy, tráeme a LAS ALMAS QUE VENERAN Y GLORIFICAN Mi MISERICORDIA DE MODO ESPECIAL y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte. OCTAVO DÍA Hoy, tráeme a LAS QUE ESTÁN RETENIDAS EN EL PURGATORIO. y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre... Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia.

Aquí es muy importante hacer un paréntesis para referirnos a las Almas del Purgatorio. Un día, Santa María Faustina le preguntó al Señor: “Por quien debo rezar más”; y en ese momento en una forma mística fue transportada al Purgatorio y allí se encontró en una caverna oscura llena de humo donde habían cantidades de Almas sufrientes que rezaban muy piadosamente, pero ninguna de las oraciones que ellas rezaban servían para reducir su tormento o acortarles el tiempo en el Purgatorio, entonces ella comprendió, comprendió por quien debía rezar más. Y algo también muy interesante, porque ella le pregunta a las Almas porque sufren más en el Purgatorio, y las Almas respondieron: “Por la ausencia de Dios”, por no estar ante la presencia de Dios; es decir, el dolor físico del fuego que las consumía, no es tan fuerte como la añoranza de Dios. Yo quiero hacer precisamente un relato en éste paréntesis que he dicho, algo muy interesante y que voy a leer, sobre lo que significa el Purgatorio, y el porque debemos rezar por las Almas allí retenidas. Es una obra de misericordia. Si Dios es misericordioso con nosotros, nosotros tenemos que ser misericordiosos con el prójimo, y especialmente con las Almas del Purgatorio. Voy a tomarme un rato y voy a leerles esta historia de lo que es el Purgatorio y lo terrible de sus tormentos. Este relato, esta historia del Purgatorio me gusta leerlo muchas veces cuando dicto una conferencia sobre la Divina Misericordia, porque es muy descriptiva de lo que es el Purgatorio, y la idea es abrirles el corazón a ustedes sobre obras de misericordia y que mejor obra el que seamos misericordiosos con las benditas Almas sufrientes. Narramos aquí la tercera visión relativa al interior del Purgatorio, aquella de Santa Liduvina natural de la ciudad Shiedam, de Holanda, quien murió el 11 de abril de 1433, y cuya historia escrita por un sacerdote contemporáneo, goza de la más perfecta autenticidad. Ésta admirable virgen, un verdadero prodigio de la paciencia cristiana, fue presa de muchos dolores y de los padecimientos mas crueles por un período de treinta y ocho años. Estos sufrimientos hacían imposible para ella el dormir, pasaba las largas noches rezando, y muy frecuentemente, llevada en espíritu, era conducida por su Ángel guardián a las regiones misteriosas del Purgatorio, allí ella vio moradas, prisiones, diversas mazmorras, cada una más tenebrosa que la otra; se encontró con almas que ella conocía, y le fueron mostrados los diferentes castigos. Se puede preguntar, «¿Cual fue la naturaleza de esos viajes extáticos?» ello es difícil de explicar; pero podemos concluir por otras circunstancias que había más realidad en ellos que lo que podemos creer. La santa inválida hizo viajes similares y peregrinajes en la tierra, a los lugares santos de Palestina, a las iglesias de Roma, y a los monasterios en la vecindad. Ella temía un conocimiento exacto de los lugares por los que había viajado en espíritu. En uno de los viajes que nuestra Santa hizo al Purgatorio ocurrió lo siguiente: Un desafortunado pecador, enredado en las corrupciones de éste mundo, fue finalmente convertido por las oraciones y urgentes exhortaciones de Liduvina, el hizo una sincera confesión de todos sus pecados y recibió la absolución, pero tuvo poco tiempo para practicar la penitencia, ya que poco después murió por causas de la plaga. La Santa ofreció muchas oraciones y sufrimientos por su alma; y algún tiempo después, habiendo sido transportada por su Ángel al Purgatorio, ella quiso saber si él estaba todavía allí y en que estado. «Él está aquí,» dijo su Ángel, «y está sufriendo mucho. ¿Estarías dispuesta a sufrir algunos dolores con el fin de disminuir los de él?» «Claro que sí,» dijo ella, «Estoy lista para sufrir cualquier cosa con tal de ayudarlo.» Instantáneamente, su Ángel la condujo a un lugar de espantosas torturas. «¿Es esto el infierno hermano mío?» preguntó la Santa dama sobrecogida de horror. «No, hermana», le contestó el Ángel, «pero esta parte del Purgatorio está en el límite con el Infierno». Mirando hacia todos lados, vio ella lo que se asemejaba a una inmensa prisión, rodeada con murallas de una prodigiosa altura, cuya oscuridad, junto con las

monstruosas piedras, la llenaron de horror. Acercándose a este gigantesco enclaustramiento, ella oyó un ruido confuso de lamentos, gritos de furia, cadenas, instrumentos de tortura, golpes violentos que los verdugos descargaba contra sus víctimas. Este ruido era tal que todo el tumulto del mundo, en tempestad o batalla, no podría tener comparación con el. «¿Que es entonces este horrible lugar?» pregunto Santa Liduvina a su buen Ángel. «¿Deseas que te lo muestre?» «No, te lo suplico», dijo sobrecogida de terror, «el ruido que oigo es tan aterrador que no puedo seguir escuchándolo; ¿Como puedo, entonces, soportar la vista de esos horrores?» Continuando con su misteriosa ruta, ella vio un Ángel sentado tristemente en las paredes de un pozo. «¿Quien es ese Ángel?» le preguntó a su guía. «Es», dijo él, «el Ángel guardián del pecador en cuya suerte estas interesada. Su alma está dentro de ese pozo, donde tiene un Purgatorio especial». Tras estas palabras, Liduvina miró inquisitivamente a su Ángel; ella deseaba ver esa alma que le era tan querida, y tratar de librarlo de tan espantoso hoyo. El Ángel que comprendió su deseo, descubrió el pozo, y una nube de llamas, junto con los mas lastimeros lamentos brotaron de el. «¿Reconoces esa voz?» le pregunto el Ángel a ella. «¡Ay! Sí», contestó la sierva de Dios. «¿Deseas ver esta alma?» continuó él. Al oír su respuesta afirmativa, el Ángel le llamó por su nombre; e inmediatamente nuestra virgen vio aparecer en la boca del foso un espíritu envuelto todo en llamas, que parecía un metal incandescente al rojo vivo, y quien al verla le dijo en una voz escasamente perceptible, «¡Oh Liduvina, sierva de Dios! ¿Quien me ayudará para contemplar la cara del Altísimo?» La visión de ésta alma, presa del más terrible tormento de fuego, le causó tal conmoción a nuestra Santa que el cinturón que ella usaba alrededor del cuerpo se rasgó en dos; y siéndole imposible seguir viéndole en tal estado, despertó repentinamente de su éxtasis. Las personas presentes, percibiendo su temor, le preguntaron su causa. «¡Ay!» replicó ella «¡Que tan espantosas son las prisiones del Purgatorio! Fue para ayudar a las almas que yo consentí descender allá. Sin este fin, aunque me fuere dado todo el mundo, no pasaría otra vez por el terror que tan horrible espectáculo me causó. Algunos días después, el mismo Ángel que ella había visto tan desolado, se le apareció con una actitud feliz, le dijo que el alma de su protegido había abandonado el pozo y había pasado al Purgatorio ordinario. Éste alivio parcial no satisfizo a Liduvina, continuó rezando por el pobre paciente, aplicando a él los méritos de sus sufrimientos, hasta que pudo ver que las puertas del Cielo se abrieron para él. Esta pues, es la historia de esa visión que tuvo Santa Liduvina del Purgatorio. Por ello, Jesús insiste en su Novena que recemos por las Almas del Purgatorio. Y Jesús es muy descriptivo, cuando dice: “Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia.” Finalmente, en el NOVENO DÍA, que fue una de las intenciones por las cuales Jesús hizo más énfasis y que ya dije anteriormente, se refiera a las almas tibias, que son las almas indiferentes. Las almas tibias aquellas que dejan que todo el mundo hagan lo que quieran, que no les importa que aprueben el aborto o el matrimonio homosexual, o si instituyen la eutanasia y dejan que eso pase, pues no es problema de ellos, ellos tienen su vida aparte y están dedicados a lo de ellos y la Iglesia está por allá, que esos problemas, los resuelva la Iglesia, pero es que la Iglesia no son solamente los curas, somos nosotros también. Entonces, si somos indiferentes, también somos responsables por todas esas cosas que pasan como la aprobación del crimen del aborto. Esas almas dice Jesús y lo repito nuevamente porque es importante: Hoy, tráeme a LAS ALMAS TIBIAS *** y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón.

A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: «Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi misericordia.» Uno conoce a muchas almas tibias, almas que asisten a la Misa de vez en cuando, o que no van a Misa, pero dicen que creen en Dios. Pero creen en Dios como algo que tienen por ahí reservado para cuando se les presente algún problema, o cuando ya van a morir y entonces se dicen ahora si me voy a arrepentir, pero les pasa lo que le sucedió al amigo de Santa Liduvina, entonces van a tener que pagar un Purgatorio larguísimo y un Purgatorio supremamente doloroso. Si es que la Misericordia de Dios llega hasta ahí, porque puede de pronto que les toque ir a la condenación eterna. Bueno, estas son las intenciones que Jesús quiso que se rezaran en la Novena a la Divina Misericordia, pero junto con la Novena, al final de cada día debe rezarse la Coronilla, porque a la hora de la verdad, la Novena es una novena de Coronillas. LA CORONILLA Y aquí entramos entonces a conocer otra parte de la devoción, la Coronilla a la Divina Misericordia. Voy a relatarles sucintamente la historia de la Coronilla: En el año 1935, Santa Faustina tuvo la visión de un ángel enviado por Dios para castigar la tierra. Estremecida por esta señal de la ira divina, empezó a rezar pidiendo misericordia, pero sus oraciones eran ineficaces. De repente vio a la Santa Trinidad y sintió el poder de la gracia de Jesús dentro de su alma. Volvió a rogar a Dios por el mundo con las palabras que oyó dentro de ella: Padre eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como reparación de nuestros pecados y los del mundo entero (Diario, parágrafo 476). Mientras seguía repitiendo esta oración, vio como el poder del ángel disminuía hasta que no pudo llevar a cabo el castigo merecido (Diario, parágrafos 474 - 475). Al día siguiente, cuando entró en la capilla, oyó de nuevo esta voz interior que le enseñó a rezar la oración que nuestro Señor más tarde llamó “coronilla”. Desde entonces rezaba esta oración casi constantemente, ofreciéndola especialmente por los agonizantes. Jesús le indica más tarde, que esa oración debe rezarse por los agonizantes prontos a morir. En una visión que tuvo la Santa, ve como a través de esta oración, un hombre que moría en una angustia terrible es calmado y muere en paz de Dios, cuando los demonios que lo rodeaban en su cama, son expulsados, como el viento expulsa al polvo, dice la Santa, a través de la fuerza del rezo de la Coronilla a la Divina Misericordia. En revelaciones posteriores, el Señor aclaró a Sor Faustina que la coronilla no era solamente para ella, sino para el mundo entero. Además, agregó promesas extraordinarias a su rezo. Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado (Diario, 1541). Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte (Diario, 687). Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el juez justo sino el Salvador misericordioso (Diario, 1541).

Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador mas empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita. Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia (Diario, 687). A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad (Diario, 1731). Rezada en un rosario común, la coronilla a la Divina Misericordia es una oración de intercesión que extiende la ofrenda de la Eucaristía, por lo que es particularmente apropiado rezarla después de recibir la Santa Comunión en la Santa Misa. Se puede rezar a cualquier hora, pero nuestro Señor dijo a Sor Faustina que la rezara especialmente durante los nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia (el primer domingo después de Pascua). Después agregó: Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias (Diario, 796) Así mismo, es apropiado rezar la coronilla diariamente durante «La hora de la gran misericordia», a las tres de la tarde (recordando la hora en que Jesús murió en la Cruz). En Sus revelaciones a la Santa Faustina, nuestro Señor pidió que se recordara de manera especial Su Pasión a esa hora. ¿Cómo se reza la Coronilla? Se reza con un rosario o camándula, se dice un Padre Nuestro, un Ave María, y el Credo de los Apóstoles. En las cuentas grandes, antes de cada decena, se dice:

Padre eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como expiación de nuestros pecados y los del mundo entero.
En las 10 cuentas pequeñas de cada decena donde se rezan las Ave Marías, se dice:

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero .
Al final se dice:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
(Tres veces.) La Coronilla es una oración que podemos rezar en cualquier momento, como lo hacía la Santa. Especialmente recémosla por las personas enfermas y especialmente los agonizantes y en general por todos los pecadores que van a morir próximamente. Y en cualquier ocasión que uno considere para recibir esas gracias que Dios ofrece a través del rezo de la Coronilla.

LA HORA SANTA Hemos visto el rezo de la Coronilla, como la cuarta parte de la devoción, ahora me voy a referir a la Hora Santa. Se lee en el Diario de Santa Faustina la siguiente oración: “Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y el mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh fuente de

vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y derrámate sobre nosotros.” Se lee en el Diario párrafo 319. Luego, sin indicación anterior alguna, Ella apuntó las siguientes palabras del Señor: “A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión…” (Diario párrafo 1320) Después de casi cuatro meses, y otra vez sin introducción alguna, Santa Faustina escribió las siguientes palabras del Señor: Te recuerdo, hija Mía, que cuántas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada (145) alma. En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia. Hija Mía, en esa hora procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura, pero primero de ti, ya que a ti te he dado a conocer este misterio de modo más profundo. Parece que el recuerdo de la Hora en que ocurrió la muerte redentora de Jesús es una manifestación del culto a la Divina Misericordia, es la hora de su último respiro, la hora en que todo fue cumplido, la hora que conoció la congoja de una Madre sublime, la hora que nos recuerda el momento en que su Sacratísimo Corazón fue perforado por la lanza, brotando la Sangre y Agua como manantial de misericordia para nosotros. Es la hora en que el Reino de Dios fue abierto de nuevo para la humanidad. Entonces con mucho amor y mucha generosidad, debemos cumplir la suplica del Señor. En esta hora convendría que rezáramos la pequeña oración enseñada a Santa Faustina por el Señor, y que ella solía rezar cada mañana y a menudo durante el día para renovar su acto de consagración a la Divina Misericordia: “Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío.” (Diario parágrafo 84). También se recomienda rezar la Coronilla por los pecadores especialmente los moribundos y los que morirán en las proximas horas y por cualquier otra intensión piadosa o personal. Y con ésto se concluye esta pequeña disertación, una cosa muy elemental sobre el culto y la Devoción a la Divina Misericordia. ---------------------------------------------------------------------------------Pero antes de finalizar quiero resaltar dos cosas muy importantes que tienen que ver con la aparición y con la Imagen de la Divina Misericordia a Sor Faustina. Habíamos dicho que el 22 de febrero de 1931, cuando se encontraba en su celda Sor Faustina tuvo la visión de Jesús. Sucedió que cuando se estaba recopilando toda la documentación primero para la beatificación y posteriormente para la canonización, se encontraron algunos documentos y precisamente, uno de esos documentos es muy especial que no se encuentra en el Diario de Sor Faustina, pero el Padre

Serafín Michelenko, quien fuera el vice-postulador para la beatificación, y luego para la canonización de la Santa, hace alusión a algo que encontraron y que se refiere precisamente al día en que Sor Faustina tuvo la aparición del Señor quien se mostró como modelo para ser pintado en el cuadro de la Divina Misericordia. Y sucede así: El Padre Serafín tuvo acceso a muchos documentos, muchos que permanecen inéditos, por ejemplo el que se relata aquí. "... Mientras el padre Serafín explicaba un pasaje especial del Diario, señalaba que ésta fue una visión externa. No era algo que ella vio dentro de si, o se imaginaba. Y lo que es interesante, es que nosotros tenemos prueba externa de eso. Cuando estábamos esculcando los documentos que relacionan la vida de Santa Faustina y su escritos, nos encontramos un pasaje dónde una de las monjas que dio testimonio bajo juramento al tribunal, dijo que en ese día en particular, por la tarde, el timbre del convento sonó. Y la monja que contestó la puerta vio a unos niños, y ellos dijeron, "Hermana, ¿Qué son esas luces están saliendo de la ventana en el convento? " Ella preguntó, ¿Que luces? " Y ellos dijeron, hay luces...! " Ahora, si estuvieran afuera simplemente viniendo una luz, ellos habrían dicho que la luz pero ellos dijeron las luces en plural que hicieron pensar en luces de colores diferentes. Y la hermana dijo, "yo no sé nada sobre eso, voy a preguntar a la superiora." Así que ella fue donde la Superiora y preguntó, "¿Hay algún tipo de luces que salen de la ventana? " La Superiora dijo, "no, yo no sé nada sobre eso." Pero ellas anotaron este incidente; por lo que hay registro escrito de él. Qué muestras que mientras Santa Faustina estaba teniendo esa visión en su celda, de algún modo a través de la ventana de ese cuarto que era como un dormitorio, las luces que ella vio emanando del lado de nuestro Señor tenía una realidad externa y física que alguien notó. Lo que no pudo ser algo que ella se estaba imaginando." Esta es una anotación interesante sobre el momento mismo en que la Santa estaba teniendo a Jesús frente a ella. ---------------------------------------------------------------------Finalmente, y ya para cerrar, tenemos algo muy interesante que debemos tener en cuenta para que siempre tengamos las imágenes de la Divina Misericordia entronizada en nuestros hogares. Aquí volvemos a la fuente del Padre Serafín Michelenko, para relatar lo siguiente: “En uno de los primeros folletos que el confesor de la Hermana Faustina el Padre Sopocko, publicó, él mencionó una de las promesas de Jesús que nosotros no podemos encontrar ni en el diario ni en sus cartas. Antes de que le dijera a Sor Faustina escribir en el diario sus experiencias, ella escribía cosas en pedazos pequeños de papel y se los entregaba a él. La hermana que era la vice-postuladora en Polonia supo que había una colección entera de estos. Finalmente fueron entregados al tribunal para inspeccionarlos... y es posible que esta promesa estaba entre esos papeles. Sin embargo, el Padre Sopocko sabía de ellos y si no fuera verdad, él, no lo habría puesto en ésto en ese folleto. ¿Y en que consistía? Era una promesa que Jesús hizo diciendo que Él protegería aquéllas ciudades, casas y campos dónde la Imagen de Su Divina Misericordia fuera venerada. Hubo muchos incidentes, cuenta él, donde las personas nos informaban que ellos creían en esto, y entronizaron la Imagen de la Divina Misericordia en sus casas y campos, y en numerosas ocasiones sus lugares eran milagrosamente en conservados del daño.” Que Dios los bendiga y que el Espíritu Santo los ilumine. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. LEOPOLDO VARELA ACOSTA - Transcripción terminada el 23 de octubre de 2010. Conferencia del mes de junio de 2007.

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