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Escalante explicó que esta banda se encarga de hacer el diseño de los dólares en placas

de metal a través de una máquina insoladora. Este producto lo venden a otra


organización que se encarga de la impresión. "Por su trabajo pueden llegar a cobrar
hasta S/. 40 mil", explicó.

http://www.vice.com/es/read/ruben-santamarta-hackeo-secureuro-dinero-falso

http://www.cromos.com.co/personajes/cronicasocial/articulo-atrapame-si-puedes-
falsificadores-de-dinero
Las máquinas para falsificar son las mismas que se usan para hacer tarjetas de crédito pero les
modifican la temperatura y las arman los mismos falsificadores.

“Una vez dentro de la casa, los agentes observaron una fotocopiadora, varias
hojas sin cortar de notas de la Resera Federal falsificadas de $100 cada una y
todas con el número de serie LL67285908C, marcadores, pintura en aerosol, y
maquillaje, que VP explicó Batista utilizaba para retocar los billetes falsificados,
así como un cortador de papel”, dice la denuncia.

El número de serie fue clave para la vinculación de Batista a la falsificación,


según la denuncia. Era precisamente el número de serie de un verdadero
billete de $100 que los detectives encontraron en la casa y que Batista
presuntamente había copiado

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florida/article13279652.html#storylink=cpy

Otro problema al que afrontó fue el de encontrar papel similar al de los dólares,
compuesto de un 75% de algodón y de un 25% de lino, proporción conocida por todos
los productores de papel, listos para denunciar a cualquiera que les pida dicha
composición. No obstante, Bourassa logró encontrar una productora de papel en Suiza
y, corrigiendo un sinnúmero de veces el pedido inicial, logró hacer un encargo con el
papel que quiso con todas las filigranas y tiras de seguridad necesarias, y todo ello sin
despertar las sospechas de la empresa. Finalmente, en diciembre de 2009 el papel llegó
a Montreal, y fue entonces cuando supo que su empresa era exitosa.

Graba las plantillas sobre el metal a mano porque el proceso es más difícil de
falsificar que si fuera automatizado con una computadora. Un siderógrafo
transfiere el metal a un rodillo blando. Cuando se endurece es usado como
herramienta de copiado para duplicar el grabado tallado.
destacando sobre manera los escaners y las impresoras de muy alta gama.

Es tal el grado de conocimiento del detenido que, cuando los agentes apagaron el ordenador
para su intervención, se inició un programa para el borrado del disco duro.

En este lugar se localizaron otra serie de efectos necesarios para la falsificación de


la moneda: papel para la falsificación de las bandas o parches holográficos, según
el valor del billete a falsificar; planchas para el perfecto pegado del los hologramas,
o rotuladores para la fabricación de las diferentes medidas de seguridad.
Además son localizadas varias hojas impresas con billetes de 50 euros listas para
distribuir, una vez cortadas.
Martín Fernando Gómez, el coordinador, Joel Portilla Quintana, el maquinista junto a
Godofredo Vidal Valladares quienes atentaron contra el delito del orden financiero y
monetario, falsificando 1,8 millones de dólares. Gracias a una operación de inteligencia
fueron capturados a media noche en la cuadra 3 del Jr. Callao. Este trío trabajaba con una
impresora tipo Offset Marca Herdelberg Gto, placas de metal y láminas en transferencia.
Este método es muy conocido y económico para estas bandas, sin embargo, la nueva
modalidad solo requiere un escáner, una impresora color, billetes pequeños y un limpiador
doméstico. cubría sus gastos con este último método. “Cogí un billete de 5 dólares, lo
remojé en desengrasante marca Purple Power, dejé que secara hasta que esté color
blanco y finalmente imprimí en ese papel la imagen de 100 dólares”, confesó. No cabe
duda que la tecnología ha revolucionado el oficio de la falsificación.

lo remojé en desengrasante marca Purple Power, dejé que secara hasta que esté color
blanco y finalmente imprimí en ese papel la imagen de 100 dólares”, confesó. No cabe
duda que la tecnología ha revolucionado el oficio de la falsificación. Desde el 2009, nuestro
país es considerado el productor mundial de dólares falsos según el Servicio Secreto de
Estados Unidos. Los falsificadores burlan fácilmente la seguridad del aeropuerto
internacional Jorge Chávez pagando a burriers que transportan el dinero a Argentina,
Ecuador y Venezuela. El coronel, Walter Escalante, jefe de la División de Estafas, afirma
que elaborar los billetes falsos es más barato que traficar cocaína. Además resalta que
para imprimir 8 millones de dólares sólo se gasta 23 mil, sin acabados. Esto ha puesto en
alerta a la Gerencia de Fiscalización y Control del municipio, quienes ya han clausurado 78
imprentas clandestinas. detectaron dinero camuflado en libros infantiles con destino a
Nueva York.
La textura, es áspera no grasosa; El retrato, las facciones de los personajes son definidas;
La Marca de Agua, se encuentra en ambas caras; y el Relieve, muy notorio al tacto. Al
mismo tiempo, debemos considerar los pasos señalados en la página web, donde ya se
encuentran las nuevas características de seguridad del nuevo billete rediseñado de 100
dólares. Este billete cuenta con una banda azul de seguridad en 3D, en el anverso de las
imágenes de campanas y números. Para verificar la originalidad se debe inclinar el billete
hacia arriba y hacia abajo fijando su atención en la banda. Finalmente, busqué la imagen
de una campana dentro de un tintero de color cobre en el anverso del billete.
Luego, frotó la tinta con un cepillo de dientes. Después de secar con una pistola de aire los
billetes, que ya habían quedado en blanco, los alimentó a través de
una impresora Hewlett-Packard 3 en 1, que los estampó con imágenes escaneadas de
billetes de 50 o 100 dólares
Fajo de billetes robados en el convento de San Vicente de Paúl, en 1936

Entre los más grandes falsificadores de la historia es fácil encontrar a grandes


artistas, geniales artesanos, mafiosos de la peor calaña o personalidades
importantes con acceso a las más altas cotas de poder. Pero lo que es difícil
imaginarse es que, entre todos estos grandes delincuentes, se colara una pobre ama
de casa, de 34 años y con siete hijos, que se hizo multimillonaria con un ingenioso
método para falsificar billetes sin salir, jamás, de su pequeña villa de
Massachusetts. Su nombre: Mary Peck Butterworth.
Se sorprendió al ver que el texto del periódico quedó impreso en una
de las camisas
Nació en Rehoboth en 1686 y, a los 24 años, se casó con John Butterworth, un
modesto granjero con el que subsistía trabajando en una pequeña granja heredada.
Una década después la pareja ya contaba con siete hijos. Los gastos que aquellos
pequeños les generaban y los escasos beneficios que obtenían de sus tierras les
llevaron a acumular muchas deudas, hasta el punto de que su propiedad les fue
embargada. Se encontraban en la más absoluta pobreza, a la espera de un milagro
con el que poder alimentar a sus pequeños. Y ese «milagro» llegó, pero en forma de
picaresca y delito.
Se encontraba un día la señora Butterworth almidonando la ropa de sus hijos y dejó
la plancha, sin darse cuenta, sobre una hoja de periódico. Al percatarse, se
sorprendió al ver que parte del texto del periódico había quedado impreso en una
de las pequeñas camisas que estaba planchando. Rápido se le encendió una luz,
preguntándose qué ocurriría si apoyaba la plancha caliente sobre uno de los nuevos
billetes que se habían emitido en la colonia británica y, después, sobre un papel en
blanco.

Primeros ensayos
En las primeras pruebas la impresión aparecía débil y arrugada, o directamente el
papel se quemaba por el exceso de calor en la plancha. Pero no se detuvo en su
empeño hasta dar con el sistema adecuado: estampar el molde del billete sobre la
muselina rígida de unas de sus enaguas usadas, perfectamente almidonada, pasar
luego la plancha no muy caliente sobre el papel y, finalmente, subrayar los detalles
con una pluma de ganso.
Viendo el éxito, puso a toda la familia a producir billetes falsos
Era tan perfecta su obra, tan primitivos los billetes y tan raro que alguien se le
ocurriera falsificarlos, que le fue muy fácil colocarlos en el vecindario. Viendo la
poca sospecha que levantaban, no tuvo reparos en comenzar a comprar ropas caras
y objetos de lujo, así como a poner a toda la familia a producir billetes y contactar
con revendedores, a los que les vendía su «dinero» a la mitad de su valor nominal.
Fue tal el éxito de la falsificación de Mary Peck Butterworth, y tan grande la
cantidad de billetes que llegó a producir, que en poco tiempo afectó a la economía
de Nueva Inglaterra y al control de las finanzas coloniales. La «hazaña» de esta
ama de casa, de hecho, aparece a menudo nombrada entre las grandes
falsificaciones de la historia.
Su error, comprar una mansión
En todo este despilfarro, la familia Butterworth cometió el error de adquirir una de
las mansiones más lujosas de Rehoboth, la cual pusieron a nombre de su hijo para
despistar a las autoridades. En una inspección rutinaria de hacienda, uno de los
hermanos de John Butterworth fue interrogado sobre el origen del dinero con el
que la familia había comprado la mansión. Luego preguntaron a Mary Peck.
Ambos, con un ataque de nervios, terminaron confesando su delito, a los que
siguieron el hijo, una nuera y uno de los revendedores de los billetes.

En el juicio celebrado en 1723, sin embargo, el fiscal no pudo encontrar pruebas


contra Butterworth, ya que la astuta ama de casa había arrojado al fuego las piezas
que le servían de molde. Fue declarada inocente. ¿Qué hizo después? Según
cuentan, continuar falsificando billetes, esta vez con la ayuda de toda la parroquia,
hasta que se retiro poco antes de morir, a los 88 años, muy muy muy rica.

Pero hemos de suponer que no hay demasiados billetes falsos, porque falsificar
un billete de 500 es más difícil de lo que parece.

El secreto reside en un elemento químico: el europio.

El europio fue descubierto en 1890 por Paul Emile Lecoq de Boisbaudran. Debe su
nombre al continente europeo, al igual que el americio a América. Una característica
especial del europio es la fluorescencia, que a todos nos suena por las luces negras
y los pósters psicodélicos. La diferencia entre una emisión normal de luz y la
fluorescencia es que la primera implica sólo a los electrones, pero la segunda implica
moléculas enteras.

Las moléculas fluorescentes absorben luz de alta energía (luz ultravioleta) pero emiten
esa energía en forma de luz visible de menor energía. Dependiendo de la molécula
de la que forme parte, el europio puede emitir luz roja, verde o azul.