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Universidad Nacional de Colombia

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales


Teorías de la Cultura Política
Prof. Miguel Ángel Herrera

Cristhian Andrés Murillo Orozco

Mi relación con la política

Aristóteles dijo en su día que el ser humano es un ser político en el sentido de que, al vivir
en sociedad es necesaria una determinada organización para hacer posible la convivencia y
es representada bajo la forma de Estado, siendo para este caso, sinónimo de gobernar. A
partir de ello, se puede decir que la política ha estado intrínseca en mi vida cotidiana desde
mis inicios. Desde que fui denunciado ante la Registraduría Nacional, pasando por la
escuela pública e ingresando a una universidad pública al programa de Ciencia Política. Sin
embargo, mi relación como actor político directo se ha dado a través de la participación de
los movimientos estudiantiles como por ejemplo el paro de estudiantes de 2018 y grupos
sindicales de profesores y empresas que no puedo mencionar. Aunque no siempre
militando en algún colectivo, grupo, asociación o sindicato, o debatiendo con otros y
sacando propuestas es la única forma de relacionarse con la política sino a partir de algo
simple como un grupo de amigos que discuten la realidad o algún tópico de coyuntura de
cualquier tema.

De acuerdo con lo anterior puedo llegar a pensar que todo tiende a politizarse incluso los
actos de la vida cotidiana en aspectos como las relaciones de amistad, amorosas, familiares
o incluso sociales, o en la manera de hacer las cosas. Al mezclar la vida cotidiana con la
política muchas veces hace que nosotros los seres humanos nos discriminemos
mutuamente solo por el hecho de que no compartimos la misma ideología, pensamientos u
opiniones. Incluso algunos llegan a darle demasiadas vueltas a un asunto que en verdad
carece de relevancia. Puede sonar paradójico decir que la política influye mucho en las
pautas de comportamiento de la gente. Por ejemplo, un fascista es muy cerrado de mente
mientras que un anarquista está abierto al intercambio de opiniones (a excepción de los
radicales dogmáticos); un socialdemócrata solo piensa en términos medios mientras que
uno de derecha es soberbio y arrogante. Las anteriores etiquetas se dan con ánimos de
entender los comportamientos frecuentes de personas que siguen ciertas corrientes
ideológicas y no considerándolo en términos generales, debido a que me auto-considero
anarquista.

La política forma parte de mi vida todo el tiempo, desde que salgo de mi casa y toco la cera,
porque desde aquí puede darse un ejercicio de la esfera pública del compartir acción con el
otro y la sociedad. Otro hechos empíricos que me permiten relacionarme con la política
desde mi ethos es el pago de impuestos porque ​política se da a sí misma una forma y una
organización constitucional, jurídica, administrativa, económica, social, sanitaria, ideológica,
sanitaria, y todas las formas posibles.
Es cierto que ya hace meses vengo pensando en cómo son afectadas las condiciones
socioeconómicas a mis relaciones personales. Las circunstancias materiales que se derivan
de un sistema determinado en la realidad económica y política, condicionan profundamente
la forma de relacionarnos con los demás y nuestro desarrollo mismo como seres humanos.
Un sistema político-económico determinado incide en aspectos de nuestra cotidianidad; la
calidad del sistema de servicios públicos, de la educación pública, el sistema de pensiones,
los derechos laborales. Pero no sólo eso, también nos afecta a la hora de cómo
desarrollamos nuestras relaciones personales, el cómo entendemos que debemos
interactuar con nuestras familias, compañeros, amistades, etc.

El amor romántico, la obediencia, la sumisión, la resignación, los dogmas que un sistema


opresor propugna como correctos, no han servido más que para generar relaciones
personales basadas en la hipocresía, la mentira, el engaño, pero sobre todo para que el
concepto de familia-núcleo, se vaciara de todo sentido afectivo y pasara a convertirse en el
modelo de familia patriarcal de padre, madre e hijos. Por ejemplo, yo crecí en un modelo de
familia bastante diferente, en un hogar madre soltera cabeza de familia que difiere del
tradicional impuesto de la sociedad.

Adicionalmente, mi relación política se ha dado en las conversaciones que he tenido en mi


familia frente a los referentes sociales, ideológicos, políticos o sencillamente o sobre las
condiciones sexuales de las personas, ya es de por sí acciones políticas debido a que
comprometo al otro en discusiones privadas, es decir se enfoca en la esfera de lo público.
Otro panorama se puede evidenciar cuando la hegemonía y subalternidad es visto cuando
me supedito a las condiciones impuestas por mi madre ya sea por motivo de dependencia
económica o por el respeto inherente que tengo hacia ella o toda mi concentración devota
por mi falta de figura paterna a lo largo de mi existencia. No es menos importante mencionar
que mi relación con la política también se dado a partir de mi participación ciudadana al
sufragio como actor político con ínfimo protagonismo en las elecciones electorales en las
elecciones electorales.

En definitiva, mi relación no se limita a la conexión directa con el aparato estatal, los


gobiernos de turno, las noticias o todo lo relacionado con lo público; sino también mi
relación con el otro y cómo esto hace ruido. Es decir, está muy bien que nos declaremos
feministas, anti-capitalistas, marxistas, ateos, y todo lo que se quiera, o bien que luchemos y
nos organicemos en contra de las opresiones que sufre la clase trabajadora o los mismos
campesinos, pero sí afecta al otro o produce ruido en las esferas públicas o privadas ya lo
hace un ejercicio político. No obstante, se tiende a pensar que lo político se limita a lo
público pero también lo político interviene en lo privado, es decir, yo poseo un bien inmueble
y debo rendirle al Estado con tributos a través del impuesto predial.