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1.2.

El actuario como categoría dentro de la carrera


judicial del Poder Judicial de la Federación y requisitos
para ocupar el cargo
La carrera judicial es la serie de grados, del menor al mayor, por los que van
ascendiendo los funcionarios judiciales.
Guillermo Cabanellas considera que por carrera judicial debe entenderse un
régimen en el que el ingreso y progresión a la judicatura están sometidos a una
disciplina de méritos y antigüedad, y a un conjunto de normas que regulan la
actuación personal del funcionario.[1]
En el ordenamiento legal mexicano, el ingreso y la promoción de los servidores
públicos de carácter judicial federal, se rige por el sistema de carrera judicial. En
efecto, dicho sistema está previsto en el séptimo párrafo del artículo 100
constitucional y en el artículo 105 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación. De ambos preceptos se desprende que la carrera judicial se regirá por
los principios de excelencia, profesionalismo, objetividad, imparcialidad,
independencia y antigüedad, en su caso.
De acuerdo con el artículo 110 de la citada ley orgánica, la carrera judicial está
conformada por diversas categorías de funcionarios judiciales, siendo la del actuario
la que se cita en último lugar, pues con ella inicia la carrera judicial. El citado
precepto establece:
“Artículo 110. La Carrera Judicial está integrada por las siguientes categorías:
I. Magistrados de circuito;
II. Juez de distrito;
III. Secretario General de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia o de la Sala
Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación;
IV. Subsecretario General de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia o de la
Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación;
V. Secretario de Estudio y Cuenta de Ministro o Secretarios de Estudio y Cuenta e
Instructores de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación;
VI. Secretario de Acuerdos de Sala;
VII. Subsecretario de Acuerdos de Sala;
VIII. Secretario de Tribunal de Circuito o Secretario de Estudio y Cuenta de las Salas
Regionales del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación;
VIII Bis. Asistente de Constancias y Registro de Tribunal de Alzada. Fracción
adicionada DOF 17-06-2016;
IX. Secretario de Juzgado de Distrito;
IX Bis. Asistente de Constancias y Registro de Juez de control de juez de
enjuiciamiento. Fracción adicionada DOF 17-06-2016; y
X. Actuario del Poder Judicial de la Federación”.
Para ocupar el cargo de actuario judicial es necesario que el aspirante reúna
determinados requisitos, los cuales de conformidad con los artículos 107, segundo
párrafo, y 109 de la mencionada ley orgánica son:
1. Ser ciudadano mexicano;
2. Estar en pleno ejercicio de sus derechos;
3. Tener título de licenciado en Derecho, expedido legalmente;
4. Gozar de buena reputación; y,
5. No haber sido condenado por la comisión de un delito intencional con sanción
privativa de la libertad mayor de un año.
Además de los anteriores requisitos, para acceder al cargo de actuario judicial debe
aprobarse un examen de aptitud que es elaborado y aplicado por el Instituto de la
Judicatura Federal, en los términos precisados en la Ley Orgánica del Poder Judicial
de la Federación y en los Acuerdos Generales que el Consejo de la Judicatura
Federal expide con fundamento en el artículo 100, párrafo octavo de la Constitución
General.
Así, destaca que el artículo 50 del Acuerdo General del Pleno del Consejo de la
Judicatura Federal, que reglamenta la carrera judicial y las condiciones de los
funcionarios judiciales, establece que para poder ser designado Actuario de Tribunal
de Circuito o Juzgado de Distrito se requiere:
“I. Ser de nacionalidad mexicana;
II. Encontrarse en pleno ejercicio de sus derechos;
III. Tener título y cédula profesional de licenciado en derecho, expedido por
autoridad competente;
IV. Haber aprobado el examen de aptitud o de categoría superior;
V. Gozar de buena reputación;
VI. No haber sido condenado por delito intencional con sanción privativa de libertad
mayor de un año; y
VII. Manifestar bajo protesta de decir verdad no estar inhabilitado para el ejercicio
de un empleo, cargo o comisión en el servicio público.”
[1] CABANELLAS DE LA TORRE, Guillermo. Diccionario Enciclopédico de Derecho
Usual. Ed. Heliasta, Argentina, 1981, 27ª edición, vol. II, pág. 67.