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CIVILIZACIONES ANTIGUAS

INDIA: Hay dos indias distintas, la del Norte y la del Sur. La del Norte es Industán y la del
Sur es Dekkan. Poseen un territorio vastísimo con innumerables recursos naturales
(como algodón, maíz, piedras, zafiro, caucho, especies forestales exóticas, fauna salvaje,
etc.) totalmente desconocido en Europa. Érase el año 326 a.C. cuando Alejandro Magno
se infiltró por el Norte. Durante dicha ocupación se favoreció al comercio y se bajaron los
fletes que pagaban los mercaderes, pero las gabelas que percibía el rey variaban (era
mas caro para el comercio exterior que para el comercio interior), además de darle una
porción de muestra que quedaba a favor del estado; también se acuñaron monedas y se
admitió el curso de las monedas extranjeras como la persa. Del código Manú surge
implícito que el oficio de mercader era hereditario. El macedonio revivió y puso a la India
en relación comercial con Europa. Luego se mejoraron los caminos, puentes; se abrieron
comercio a Asia Menor; controlaron mercados y lugares de trafico, precios, prevenían el
fraude y regularon el comercio marítimo. Ya para el siglo SIII a.c. hasta el siglo VIII de
nuestra era, la conquistaron los persas y chinos. Los persas se impusieron por el rió Indo
y establecieron un intercambio comercial nutrido por vía terrestre. Luego vino la invasión
árabe y permanecieron hasta que la conquistaron los portugueses. Durante la invasión
árabe, se regularon severamente las ferias y mercados. Era necesaria una unidad de
cambio y así aparecieron las monedas reales de oro y plata. Se impusieron impuestos al
comercio y a la importación, y apareció una forma de inventario. Luego vinieron los
genoveses, venecianos, luego los portugueses, los holandeses, y por ultimo, los ingleses.
Con respecto a la civilización hindú está relatada en los Vedas: Rig (verso), Yayur
(prosa), Sama (canto) y Atarva (plegaria). Estos textos sagrados no son obra de un autor
sino de autores desconocidos y son la síntesis de la sabiduría colectiva, representando la
tradición nacional y el pensamiento mismo de la raza, resumen enseñanzas de tiempos
muy remotos, tal vez unos 3000 a.C.- A la época de las sagradas escrituras védicas, había
un comercio desarrollado en las riveras de los ríos Indo y Ganges. Además de estos libros
sagrados también la India conoció las célebres Leyes de Manú. Se trata de un código
basado en la costumbre y escrito sobre una enorme piedra de granito, como un
monumento. Contenido: Habla en los primeros libros sobre la creación del mundo, los
sacramentos de la fe, los deberes de familia y el matrimonio, la caridad, reglas de
abstinencia. Luego en el libro octavo, ya habla de los jueces y procedimientos para
resolver entuertos, como la prueba testimonial (juramento, interrogatorio, valor y castigo
por falso testimonio). Luego de los contratos y obligaciones, de la propiedad que
pertenece al primero que rotura la tierra o hiere a la gacela. Con respecto a Fiadores, su
pago y comparecencia, como están sujetos al pago de las deudas, la comparecencia con
caución juratorio o real. Deposito, que solo se exime de su obligación por Caso Fortuito.
Del préstamo y la usura; era permitida hasta el uno por ciento y medio, mensual (18 anual)
y sin garantía un 2 por ciento. Por ultimo el código de manu dividió la sociedad en castas,
como guerreros sacerdotes mercaderes y servidores.

BABILONIA: Ocupó la zona de la mesopotámica, entre los ríos eufrates y tigris,


desembocando en el golfo pérsico (actual republica de Irak). Babilonia no fue un
producto espontáneo, sino el resultado de sucesivas invasiones, donde cada uno de los
diferentes pueblos conquistadores transmitió su impronta. Asia Central estuvo poblada
por tribus nómades (escitas, turco-tártaros, etc.). Finalmente, hacia el año 1970 a.C., el
territorio se convirtió en un imperio unificado, bajo el reinado de Hammurabi, hábil
monarca que, además de su talento militar supo combinar su astucia diplomática y sus
dotes de buen administrador, haciendo de Babilonia la capital del Imperio y la más bella
ciudad de la antigüedad. El imperio esta conformado por 12 ciudades amuralladas
bastante independientes entre sí, con señores y monarcas en cada una de ellas.
Políticamente, la civilización babilónica se conformó con diversas dinastías en donde el
rey o soberano era venerado como un dios aún después de su muerte. Veneración que,
de otra parte, se expresa en los diversos monumentos y edificios que se erigían. EL
LEGADO QUE DEJO EN LA HUMANIDAD, LUEGO DE 1200 AÑOS, FUE LA
ARQUITECTURA, EL ARTE, LA INGENIERIA FLUVIAL (con canales que permitían la
navegación, por ende el comercio), EL ALGEBRA, Y EL SISTEMA JUDICIAL Y EL
DERECHO PLASMADO EN SU CODIGO (el cuerpo jurídico mas antiguo que se conoce)
Código Hammurabi: que las disposiciones se refieren a cuestiones religiosas,
penales –aplicándose la pena de muerte para quien roba ejerciendo actos de
bandolerismo o quien recibe y vende cosas robadas, o aquel que recibe en depósito oro,
plata o esclavo varón o hembra sin tener autorización ni permiso del dueño, o se apropia
de objetos dados en prenda, o se apropia de un menor de edad, o construye un edificio
defectuoso que luego causa derrumbe, es merecedor de pena de muerte y hallándose
muerto éste, se transmite a su hijo. También se prevé castigo similar a la Ley del Talión
para quien abusa y se apropia de las cosas a raíz de un incendio, será arrojado al fuego; o
quien acusa a una sacerdotisa o mujer casada de otro y no prueba su culpa, se le
marcará la frente. Hay disposiciones familiares sobre el matrimonio, el abandono y la
repudiación de la mujer, debiéndose devolver el ajuar y todo otro bien constitutivo de
dote. Luego hay disposiciones civiles y obligaciones para los arrendatarios de campos
con obligación de cultivarlos, lo mismo para quien recibe esclavos en préstamo para
cumplir labores rurales, o aquel que se comprometió al laboreo y cultivo de la tierra, que
debe al dueño el precio por la explotación cedida, haya o no cumplido con su obligación
de hacer. Son las numerosas disposiciones mercantiles que contiene el Código de
Hammurabí. En efecto, se legisla sobre la compraventa de cosas muebles: trigo, oro,
plata, semovientes (asno, buey o carnero) o personas de servidumbre (esclavos varón o
hembra) prescribiendo que toda transacción sea hecha frente a testigos, pues de lo
contrario el comprador será tenido por ladrón y merecedor de muerte. En otra
disposición se prevé el saneamiento por evicción y la resolución con devolución del
precio por defecto oculto del esclavo varón o hembra. Con relación al depósito o contrato
de almacenaje en casa de otro, consignándose también aquí la validez del depósito hecho
únicamente frente a terceros, de lo contrario no habrá reclamación. Luego también se
dispone el costo anual del alquiler de depósito de trigo, y la responsabilidad por la
desaparición de la cosa depositada, la cual deberá ser restituida por el dueño del
almacén o depositario. Referente al préstamo tomado de un negociante estableciéndose
allí una forma de anticresis para el pago de la deuda, tomándose el campo en garantía y
haciéndoselo cultivar con trigo o sésamo, recogiéndose luego los frutos por la deuda y
los intereses. Los preceptos relativos a la comisión mercantil son también muy
interesantes y revelan el desarrollo de la vida comercial babilónica La comisión más
conocida era la de venta, donde el negociante entregaba al comisionista bajo recibo
trigo, lana, aceite u otros géneros, para que los transportara a otros países y allí los
vendiese. La cuestión de la documentación también reviste importancia, pues si no hay
recibo del dinero entregado al comisionista, esto no puede incluirse en el activo del
negociante, ni reclamárselo a aquél. 240 se alude a la responsabilidad por la
construcción de embarcaciones y la responsabilidad del barquero por su inadecuada
terminación, asumiendo la reparación a su costa. También el alquiler del barco que es
mal conducido y encalla o sufre avería, presupone la restitución del mismo al dueño así
como el cargamento de mercancías que se ha fletado.

EGIPTO: entre los siglos XXIXº y IVº a.C, ocupó el territorio que se extiende entre la costa
del Mar Mediterráneo al Norte, el inhóspito desierto de Libia al Oeste, las montañas
surcadas por valles que van a dar a la costa coralina del Mar Rojo al Este, y en el Sur una
barrera de granito donde transcurre el Nilo. El Nilo constituye una arteria vital que nutre y
alimenta todo ese árido terreno circundante, facilitó el acarreo de pesado materia de la
piedra y ofreció la posibilidad de utilizar el granito para construir pirámides. Egipto se
dividió en Alto y Bajo, en el alto hay un oasis atravesado por una cinta ancha de agua, hay
aridez por sus escasas lluvias y calor. En el bajo hay proximidad con el mediterráneo, hay
aire fresco, mitigando el calor del desierto.
Se vincula esta idiosincrasia con la relación existente entre el individuo y el Estado,
donde aquel desaparece en presencia de éste. El Faraón (Rey) era el Señor por
excelencia, dueño exclusivo de vidas y haciendas. En consecuencia el suelo le pertenecía
originariamente y la masa del pueblo cultivaba la tierra por cuenta del rey, de los
sacerdotes o de otros señores (guerreros), que actuaban como delegados del rey,
ejerciendo una especie de subpropiedad. Las cosechas iban a los graneros reales o a los
de los señores delegados , estando gravemente castigado el fraude y el ocultamiento.
TODO EL COMERCIO ERA MONOPOLIZADO POR EL ESTADO. A partir de los hallazgos
arqueológicos es posible afirmar que los egipcios, junto con los caldeos, contribuyeron
grandemente al moderno carácter documental del derecho. Sin que haya resquicio de
duda, de allí deriva el acto escrito, de allí ha sido copiada la forma instrumental. Los
notarios han nacido en Egipto, aunque si bien no siempre se escribe, al menos se dibuja,
pues de todas maneras es un acto documental. Ya no es sólo la ceremonia, lo ritual, sino
lo documental, y como prueba de ello en muchos casos intervenía el sacerdote
autenticando las actas, tanto públicas como privadas. Esto ocurría en toda clase de
contratos. En Egipto y Babilonia, al contrario de Roma, no utilizaban la traditio y en los
contratos solamente se decía que una parte pagaba el precio, después de haber
examinado la cosa y haberla encontrado de conformidad (para evitar reclamos
ulteriores), luego se recibía la cosa por el comprador. El vendedor sólo se obligaba por
evicción. Los egipcios sabían trabajar muy bien el oro, la plata, el cobre y el hierro,
aunque dichos metales tuvieran que importarlos de otras tierras. También eran hábiles
fabricantes de utensilios de vidrio, de alabastro y de porcelana esmaltada. Y fueron los
primeros que fabricaron papel a partir del papiro. Pero hay otro uso del papiro: la
fabricación de embarcaciones para navegar y comerciar por el Nilo. Pues los egipcios
eran temerosos del mar y, al igual que los babilonios del Eufrates, rara vez fueron más
allá de donde se avistaba la tierra. Recién con el andar del tiempo se aventuraron a
navegar por el Mar Rojo y el extremo sudoriental del Mediterráneo, particularmente
Biblos, Tiro y Sidón en las costas sirias (hoy Líbano).

FENICIA: desarrollándose sobre una franja de terreno que, partiendo del valle del Nilo,
alcanza la Mesopotámica a través de Palestina, Siria y Fenicia. Favorecida por un clima
benigno y –antaño- por una frondosa vegetación, esa franja, que describe idealmente un
arco, suele denominársela “El Creciente Fértil”. A partir del IV° milenio a.C. este territorio
fue lugar de pasaje y punto de encuentro de los más diversos grupos étnicos y corrientes
de civilización. Su territorio está limitado a las regiones costeras debido a su escarpado
interior, siendo Biblos el primer asentamiento, luego le siguió Sidón y luego Tiro. Para
algunos, los límites norte y sur, son, respectivamente, Ugarit y el Monte Carmelo al sur,
hoy territorio de Israel (queda al sur de Haifa), Como límite oeste la costa mediterránea y
al este el río Jordan. Cada una de las ciudades constituía estados autónomos gobernados
por dinastías locales, sostenidas por una oligarquía mercantil. Nunca fueron un territorio
unificado sino una especie de confederación pergeñada con fines de mutua tutela, para
prevenir y defenderse de ataques exteriores. Con las diferentes épocas cada una de las
ciudades fenicias fue cediendo su lugar preponderante a la otra : primero fue Biblos,
luego fue Sidon, luego Tiro, y por ultimo fue Cartago, ocupando una posición estratégica
en el cruce de las rutas marítimas mediterráneas, situada entre el golfo y el lago de Túnez
y contando con un puerto fácilmente protegible. Cartago mantuvo relaciones comerciales
con todos los pueblos mediterráneos y estableció a su vez nuevas plazas comerciales en
las islas griegas y en las posesiones helenísticas del sur y este de Italia (en Sicilia y
Cerdeña), a su vez también negociaba en los puertos peninsulares romanos, hasta que,
hacia el siglo IIIº a.C. se embarcó en una serie de conflictos armados con los ejércitos
romanos: las llamadas Guerras Púnicas, que la exterminaron.
SU GRAN LEGADO: EL ALFABETO. COMERCIO: Al carecer éstos de terrenos
cultivables, a excepción de ciertas llanuras en el norte del país, sus pobladores no podían
satisfacer sus necesidades por medio de la agricultura. Todo ello contribuyó a hacer de
Fenicia un pueblo de marineros, desarrollaron una excelente flota mercante, utilizando el
maderamen de sus bosques de cedros y otras coníferas, haciéndose a la mar y
comerciando virtualmente todo. Su intermediación consistía en viajar a un puerto
transportando preferentemente mercaderías de lujo, que eran altamente valoradas en
destino. Una vez allí recargaban la nave con alimentos y manufacturas, que
desembarcaban y vendían en otro puerto. Luego, de allí, llevaban productos a un tercer
puerto y de allí a otro y a otro hasta llegar a los Pilares de Hércules (o sea, el Estrecho de
Gibraltar), retornando por los puertos de la costa norafricana, que les resultaba
conocida, arribando a Cartago, luego de allí a los puertos del delta del Nilo y de allí a
Fenicia nuevamente. Ellos fueron los primeros en advertir que el comercio era una
verdadera actividad independiente de la producción. Así, desarrollaron una cultura de la
intermediación valiéndose de dos estrategias fundamentales: en primer lugar, sabedores
de su débil capacidad militar, fomentaban las relaciones amistosas con todos los
pueblos, y si era posible, las sellaban mediante tratados de comercio y amistad. Allí
donde no podían hacerlo porque se topaban con un jefe o monarca hostil, entonces
pagaban derechos para obtener exenciones o la concesión de privilegios, pero lo
importante era poder negociar. En segundo lugar se valieron de factorías y colonias que
creaban a lo largo de la costa mediterránea, primeramente oriental (Rodas y Chipre),
luego occidental (en Cartago, Sicilia, Cerdeña, actual Marsella, actual Málaga en España).
Extendiéronse hasta la costa atlántica y traspasando sin temor los Pilares de Hércules.
Estos énclaves les sirvieron para atracar sus naves, descansar, reabastecerse de
víveres, desembarcar mercancías que eran recibidas por corresponsales fenicios,
vendiéndolas luego a las poblaciones locales, cargando nuevamente y embarcando otros
productos para llevarlos a otro puerto-factoría, y así repitiendo la operación. Estos
asentamientos eran a veces permanentes, como Cartago, y otras veces eran
temporarias o sólo por el verano, pero actuaban como verdaderas sucursales colectivas
en provecho de la metrópoli. Hicieron del trafico sobre bienes ajenos el móvil de su
actividad y separándola de la producción.

GRECIA: Los primeros habitantes. La civilización griega es fruto de la combinación de


una corriente de emigración de origen indogermánico, hacia 3000 a.c. Se trató de los
medos y los persas, cuya lengua le dio identidad y las bases de su genio. Encontráronse
con una población indígena, con la cual se relacionaron y fusionaron de tal modo que hoy
es harto difícil identificarla. Unida a la población indígena, es la raza madre de los griegos
y aparece diseminada en el litoral de Asia Menor, islas del Mar Egeo, Tracia, Macedonia y
territorios de la Península Balcánica. Griegos empezaron a llamarse a sí mismos
helénicos y a Grecia le llamaron la Hélade. Estos helenos se dividían en cuatro tribus, que
eran distintas en carácter, costumbres y lenguaje: aqueos, eolios, dorios y jonios. , la
formación de la Grecia prehelénica se inició antes del segundo milenio a.C. en la isla de
Creta, donde sus pobladores –cuyo origen se remonta a unos 8000 años a.C. y es común
con la de Chipre- cultivaban trigo, vid y olivo, fabricaban objetos de arte con materiales
como el ámbar, el oro, la plata y el marfil, traídos de otros lados, y construían palacios
fastuosos y laberínticos, cuyas ruinas aún se conservan. Toda la vida transcurría en torno
de estos palacios, que eran verdaderas guarniciones reales donde se alojaba el monarca
junto a su familia y oficiales, albergando además depósitos de granos y alimentos
destinados a abastecer a la población. A esta civilización cretense se la llamó Minoica.
Hacia el 1600 AC., en la parte nororiental de la península de Peloponesio, se esgrimían
los aqueos, que hostigaban a sus pueblos vecinos, asentándose en Micenas. Esta tribu
choco con los intereses de los de Creta, comenzando las luchas. Se impusieron los
aqueos, pero de la relación de entre ambos pueblos se produjo una fusión donde los
vencedores adoptaron la escritura minoica. Su propensión guerrera les hizo adoptar el
carro de combate. Tenían una organización social dominada por una nobleza guerrera
que concentraba el poder. Viajaban por rutas comerciales siendo su motivación principal
la búsqueda de metales. La hegemonia en Creta de los aqueos terminó con la invasión de
los dorios en el siglo XI AC. A partir de allí vuelve la isla a su estado original de rivalidad y
autonomía entre diversas ciudades. Los eolios provienen de la región de Tesalia (centro
de Grecia al Oeste del Egeo). Fundaron Delfos y otras ciudades de Asia menor. Luego
vinieron los dorios. Llegaron por el norte, a pie y con armas de hierro, introduciéndose en
Grecia en pequeños grupos. A la penetración pacifica, sucedió la invasión violenta. Así
cayeron los territorios del norte, avanzando hacia el sur donde fueron rechazados en
Corinto. Convinieron con su rey una estadía tranquila en su país por 100 años.
Transcurridos ellos, invadieron Peloponeso, y se dividieron en 3 reinos, ARGOS,
MESENIA Y ESPARTA. A partir de allí los dorios fueron el elemento predominante de
Grecia peninsular. La invasión doria fue el motivo de grandes emigraciones hacia las islas
y las costas de Asia menor. Algunos se refugiaron en un lugar de Peloponesio, al que
llamaron ATENAS. Fue entonces ella la patria de los jonios. Estos, asediados por los
dorios comenzaron emigración hacia Asia menor, fundando 12 colonias costeras (fundo
cultural griego común a todo el ámbito del mar Egeo).
Proceso de urbanización y la época clásica. Esparta y Atenas. Tras la desaparición de la
civilización micénica, los griegos se dividieron en pequeñas comunidades que, durante el
siglo VIIIº a.C., evolucionaron hasta convertirse en ciudades-Estado. De las cuales, dos
de ellas sobresalieron: Atenas y Esparta. Ambas se constituyeron en encarnizadas rivales
y se formaron por aglomeración de poblaciones vecinas. Atenas era una ciudad
populosa, opulenta, pletórica de intelectuales y artistas, famosa por su cerámica, sus
construcciones y su inventiva política, la que tendrá una indudable influencia en la
posteridad : la democracia, sistema que se extendería a numerosas polis de la costa y las
islas del Egeo. La heroica Esparta, conquistada por los dorios, respondía a un modelo
militarizado. En su momento de mayor esplendor estaba integrada por no más de nueve
mil ciudadanos espartanos o “iguales” -aquellos que entrenaban y se preparaban para la
guerra-, mientras que los demás pobladores, debían servirles ya sea fabricando armas,
vestidos o alimentos, únicas actividades permitidas. En medio de una sostenida rivalidad
entre ambas polis y en medio de las guerras médicas contra los persas, y luego,
continuando ese encono en las guerras fraticidas del Peloponeso, se dio el Siglo de Oro,
que fue el siglo Vº a.C. así llamado por ser el más brillante de la civilización ateniense. .
También se lo conoce como el Siglo de Pericles, general aristócrata y eficaz gobernante,
que vivió entre los años 499 y 429 a.C., signando la época del glorioso legado cultural y
espiritual de Atenas. Éste, con gran decisión, acometió la tarea de reforma de la
constitución ateniense, logrando que el supremo tribunal y cámara de los nobles, pierda
su autoridad. De allí en más el pueblo entró de lleno en la gobernación del Estado. A su
vez la administración del Estado se llevaba por medio de magistrados (designados entre
los ciudadanos por sorteo) y de consejos (el Gran Consejo era el de los 500, 50 por cada
tribu). También contribuyó Pericles al engrandecimiento de la polis con la construcción
de una poderosa flota y ampliación de las murallas de protección de la ciudad. Favoreció
el comercio, que le prodigó importantes ingresos a través de su aduana, al par que
desarrolló un ambicioso programa de trabajos públicos para mantener ocupados a los
ciudadanos más pobres. Al final de su carrera dejó una ciudad floreciente, rica,
respetada y embellecida y centro en donde convergían las grandes figuras del
pensamiento y el arte griegos. A la muerte de Pericles, sus sucesores lucharon entre sí
para ver qué política había que seguir y en el año 421 a.C. firmaron un tratado de paz con
los espartanos. Pero luego, uno de los generales atenienses –Alcibíades- convenció a los
ciudadanos para que se reanudase la guerra, y siguieron luchando por trece años más
hasta que en el 404 a.C. la lucha terminó, decepcionantemente, en el mar, con la total
victoria de los espartanos. Luego de ello surge una nueva fuerza, la de Tebas, ciudad de
Beocia que había apoyado a los espartanos en su lucha contra Atenas, que era también
su acérrima enemiga. Pero temiendo luego el excesivo poder de Esparta se alió con
Atenas en la Guerra de Corinto (395-386a.C.). Esta nueva situación exasperó a los
espartanos y se desató la guerra entre ambas ciudades, imponiéndose Tebas y
detentando su supremacía en Grecia por un breve período, hasta que en 388 a.C. quedó
junto con Atenas, bajo el poder de Filipo II de Macedonia. , logró unificar a todos los
griegos, recurriendo a actos de astucia política y diplomática o bien sometiéndolos
mediante conquistas armadas, como ocurrió con el sometimiento voluntario de Atenas.
Pero luego es asesinado.

Alejandro de Macedonia (el Magno): Hacia el año 335 a.C., las ciudades griegas de Asia
sólo ocupaban la franja costera y hallábanse bajo la dominación de los persas. Alejandro
propúsose entonces cumplir su antiguo deseo de vengar la acción armada emprendida
cien años antes contra los griegos continentales, reivindicando el dominio sobre las
ciudades griegas de Asia Menor y a su vez conquistando los territorios del interior.
Emprendió contra las ciudades de Anatolia y allí se encontró con el Rey Darío III de
Persia (en 333 a.C.) a quien enfrentó, y lo venció. Emprendió Luego prosiguió la campaña
contra Egipto, cayendo primeramente Gaza, la única población de Siria que ofreció
resistencia. Entró Alejandro en territorio egipcio y fue recibido como libertador y
proclamado por los sacerdotes como soberano de Egipto. Estando todas las provincias
costeras de Asia Menor conquistadas, Alejandro pudo marchar hacia el interior del
continente para dar el último golpe al poder de Darío (331 a.C.). Atravesó con sus
ejércitos el río Éufrates y luego el Tigris, hasta que finalmente se encontró con Darío en la
llanura asiria de Gaugamela (a unos 27kms. al oeste de Mossul) y allí, a pesar de su
inferioridad numérica, frente al poderoso ejército persa, se las ingenió para asestarles un
duro golpe que terminó con la huída de Darío III, (331 a.C.). A continuación marchó sobre
Babilonia, habiendo sido recibido con grandes honores y llegó hasta la capital del imperio
persa –Susa- que también se entregó a la llegada de Alejandro, luego ocurrió otro tanto
con Persépolis, en pleno imperio persa. Frente a este catastrófico escenario, el imperio
persa había dejado de existir como tal. Continuó luego Alejandro su derrotero hacia
oriente, llegando a Kabul y luego pasó por el conocido Khyber Pass (en el año 328 a.C.)
hasta llegar al río Indo, durante el verano del año 327 a.C. Allí no tuvo problemas pues a
esa época la India occidental, hoy Paquistán, estaba dividida en una serie de principados
independientes que se peleaban entre sí y el príncipe Taxila, en cuyo territorio penetró el
Macedonio, colocase bajo su protección. Continuó avanzando Alejandro hasta el río
Hidaspes, y allí se encontró con Poros, dispuesto a rechazarle con un gran ejército y una
numerosa tropa de elefantes de guerra, pero los ejércitos del macedonio fueron
superiores, venciéndoles sin mayor esfuerzo. El cansancio del ejército le hizo emprender
el regreso cuando ya había avanzado unos 400 Km. al este del río Indo. El cansancio del
ejército le hizo emprender el regreso cuando ya había avanzado unos 400 Km. al este del
río Indo. Luego de muchos esfuerzos llegaron a la desembocadura y continuaron
navegando a lo largo de la costa norte del Océano Índico, hacia el golfo Pérsico, llegando
casi al mismo tiempo que el ejército terrestre a Carmania en 325 a.C., habiendo dado
término a la guerra de conquista, pero también ello sirvió para abrir esta nueva ruta, que
si bien desde tiempo atrás la transitaban árabes e hindúes, de ahora en más sería
utilizada en beneficio del comercio con Occidente. En su transcurso Alejandro quiso
fundir las nacionalidades, integrando a su ejército a persas e hindúes, actitud que causó
descontento entre los macedonios. Otro elemento unificante, lo constituyó la instauración
de una única moneda para todo el imperio, instituyendo el patrón plata pura, que
dominaba en Atenas, los tetradracmas, mandando acuñarlo en grandes masas, según el
tipo ateniense. De modo que, al volver a la región babilónica descansó y al año siguiente
pretendió conquistar la región de Arabia, cerrando así el hueco entre Babilonia y Egipto.
Pero Alejandro cayó enfermo de fiebre y a los doce días de su agonía dejó de existir. Fue
ciertamente un grande que logró unificar los griegos, expandir su imperio y con él la
cultura griega por todo el oriente medio y próximo (esto se conoce como el proceso de
helenización de Oriente). La descomposición del imperio: Al morir Alejandro comenzó
una sangrienta lucha por la sucesión del imperio, suscitándose conflictos primeramente
entre los familiares y luego entre los generales. De modo que el antiguo imperio fue
sustituido por tres monarquías independientes: Ptolomeo en Egipto, Seleuco en Asia y
Antígono en Grecia continental e insular (310 a.C.). Aunque la situación no se pacificó
pues, luego de la división, hubo incursiones y ataques frecuentes. De tal forma que el
ejército de Antígono fue vencido en la llanura de Ipsos en 301 a.C., y su reino repartióse
entre los vencedores. De modo que el imperio de Alejandro quedaba dividido en una serie
de estados independientes, y nadie más ha vuelto a intentar reunirlo bajo una sóla
autoridad.
Comercio en Grecia: que hacia el siglo VIº a.C. hace su aparición una nueva clase social,
la de los comerciantes. Sea que éstos fabricaran utensilios, joyas, orfebrería, armas o
bien productos de la tierra como aceite, vino, frutas o cereales, los mercaderes iban
ocupando cada vez más un rol social preponderante, excepto en Esparta cuya actividad
principal era la guerra. Esta clase mercantil comenzó a diferenciarse entre el pequeño y
el gran comerciante. El pequeño comercio de frutas, pescado, legumbre, vino, miel y
telas se desarrollaba al aire libre en las ferias. Mientras que el comercio mayorista se
desenvuelve en puestos fijos donde se coordina la oferta y la demanda, orientada
principalmente al extranjero. Hacia los siglos Vº y IVº a.C. son las ciudades de Asia Menor
las grandes protagonistas del comercio helénico, y de allí nace la gran distinción entre
mercader y negociante. El primero, a menudo extranjero o esclavo habilitado, revende
los productos al detalle mientras que el segundo se ocupa de las grandes transacciones
de comercio exterior. Este tiene un rol y reconocimiento social muy distinto al de aquel,
despacha sus mercaderías por barco, no las acompaña, enviando un asociado o un
esclavo para que realice tal gestión en el puerto de destino. A su vez, este último llevaba
instrucciones de cargar cereal. Así se comenzó por establecer un régimen para los pesos
y las medidas, para el control de los instrumentos de pesaje y medición, estableciendo
límites máximos de ciertos precios y fijar paridades o cotizaciones únicas para los
cambios de monedas. Magistrados especiales –los agoranomes- aseguraban el respeto a
las reglamentaciones y a ciertas prohibiciones de importar o exportar, imponiendo multas
a los contraventores. En caso de litigios se disponía de un procedimiento rápido,
abreviado, con acciones de vencimiento breve, mensual en la mayoría de los casos.
Paralelamente había en Atenas otras disputas más complejas, ocurridas en el mercado,
que eran las llamadas acciones de mercado y requerían la intervención de magistrados
especiales. Instituciones y contratos mercantiles ligados al comercio marítimo. Tanto el
comercio marítimo de Atenas como la propiedad de los buques mercantes eran
manejados por extranjeros, que tomaron a Atenas como su residencia permanente. Como
no tenían ciudadanía ateniense, les era prohibido poseer tierras, mas no existía ninguna
ley en los estatutos de la ciudad que les prohibiese invertir en negocios navieros.
Entonces volvióse práctica habitual que un extranjero con suficientes recursos comprase
un barco y su tripulación de esclavos, para luego fletar el barco, con él como capitán. A
su vez, el comerciante que fletaba el barco de ese propietario-capitán (no ateniense),
normalmente lo hacía con dinero prestado. A lo largo del muelle del puerto de El Pireo en
Atenas, no escaseaban los inversores dispuestos a prestar a los mercaderes que los
necesitasen, los fondos para comprar la carga y pagar los costes del flete. Los inversores
obtenían pingües beneficios, recibiendo intereses de hasta el 30 por ciento por los pocos
meses que su dinero estaba comprometido en tales aventuras y a los comerciantes
(armadores), no les importaba pagar estos altos tipos de interés, porque podían esperar
que la venta en el extranjero representara fácilmente el doble de la cantidad del
préstamo. Por el contrario, si la mercadería perecía en alta mar o el barco era atacado
por piratas, el comerciante se eximía de devolver la suma recibida del aportista. Pero no
se prestaban grandes sumas ni se apostaba todo a una sola expedición, sino sumas
moderadas, lo que aconsejaba la prudencia del inversor. Por lo tanto un mismo
cargamento podía estar afectado a varios préstamos parciales. A la inversa, no era
infrecuente que dos o más prestamistas se asociaran para realizar una operación en
común, o bien, siendo uno sólo el prestamista, contar con otro aportista oculto. . En todos
los casos el beneficio para el inversor consistía en repartir el riesgo entre los diversos
deudores-comerciantes con quienes contrataba, y con los intereses percibidos de otras
expediciones exitosas se compensaban de esa pérdida. Además el prestamista gozaba
de una suerte de prenda o privilegio sobre el navío. Esta operatoria que se conoce con el
nombre de préstamo a la gruesa. Una segunda institución originada en el comercio
marítimo y vinculado a la anterior, es la solidaridad en la echazón de mercaderías al mar.
Resultando que tanto el capitán como los marineros eran pagados en función de las
mercaderías transportadas y por ello todos, tanto el comerciante-armador como el
capitán y la tripulación estaban interesados en el éxito de la travesía y, cuando se veían
obligados a aligerar el navío para salvar el conjunto de la mercadería transportada, el o
los propietarios de las mercaderías sacrificadas merecían ser indemnizados por los
demás. Esta regla responde a una idea de solidaridad entre todos los interesados y fue
desarrollada en Rodas, antes de que la adoptaran los romanos integrándola a su régimen
jurídico como LexRhodia de Iactu. La banca, que hace posible el negocio a distancia. No
ya del cambio de moneda, operación conocida desde el siglo VIº a.C. sino con la práctica
del crédito y las transferencias. Aparecieron los banqueros privados –sobre todo en
Atenas-, que colocaban sus capitales para financiar préstamos a la gruesa, recibían
granos en sus depósitos que tomaban como garantía por sus préstamos. También
actuaban como agentes de cambio, de un modo monopólico, es decir, que actuaban sin
competencia y también se indica que existían especies de cuentas-sueldo para los
funcionarios.

ROMA: orígenes, se sabe que hacia el año 753 a.C., un aventurero, llamado Rómulo,
seguido por una caterva de emigrados o fugitivos, procedió a la fundación de una ciudad
en la colina donde después se había de levantar el barrio Palatino de Roma, en la región
central de la península. Ahora veamos las distintas conformaciones políticas. La
monarquía: El sucesor de Rómulo fue Numa Pompilio, a la vez rey y sacerdote, que
consolidó la ciudad como una organización religiosa. A la muerte de Numa, el Senado, o
asamblea de los ancianos, eligió por rey a un romano, llamado Tulio Hostilio,
descendiente de uno de los compañeros de Rómulo, quien fue el típico rey guerrero. El
cuarto rey fue AncoMarcio. Heredaría el interés por las cosas religiosas. Se le atribuye la
construcción del primer puente sobre el Tíber. Los tres últimos reyes de Roma son ya
decididamente etruscos y representan la influencia indudable de Etruria en Roma:
Lucuno, que vivía del comercio (este era Lucio Tarquino); le sucedió Servio Tulio, que se
le atribuye las murallas que rodean la ciudad; y le sucedió Tarquino el soberbio, elegido
por el senado, consolidó el prestigio de la ciudad, con triunfos militares y diplomáticos.
Pero en el 509 AC, Bruto organizó una revolución. Luego sigue la República: El rey,
durante la monarquía, tenía funciones militares y judiciales, además el Senado podía
aconsejarle cuando el rey se lo requería. Este sistema institucional y este doble rol del
monarca fue continuado durante la República. Pero en su lugar se nombraron dos nuevos
magistrados, llamados cónsules, que recibieron todas las facultades de los antiguos
reyes. Como eran dos, en lugar de uno, podían mutuamente corregirse y vigilarse.
Además, ejerciendo su cargo durante el corto período de un año, los cónsules no tendrían
tiempo de cometer excesos de poder. El Senado era un consejo compuesto primero de
cien miembros, más tarde de doscientos y finalmente de trescientos, todos ellos cabezas
de familia (paterfamiliae) y su función era, lógicamente, atemperar el poder de los
gobernantes. Mas esa condición de privilegio provocaba un cierto descontento entre la
población, que no tenía acceso a los cargos, de modo que hacia el año 494 a.C., sólo
quince años después de la caída de los Tarquinos, una revuelta popular que terminó con
el abandono de la población de Roma para establecerse en otro lugar, forzó a la
autoridad senatorial a rever su posición creando dos nuevos cargos de magistrados,
llamados tribunos de la plebe, cuya misión era velar para que el pueblo no sufriese
abusos de autoridad por parte de los cónsules, o lo que es lo mismo, del Senado. La
herramienta política que éstos utilizaban era el poder de veto sobre las decisiones de los
cónsules, obteniendo entonces nuevas concesiones. Pero aún quedaban en pie los
omnipotentes derechos de los cónsules como jueces. El primer esfuerzo para limitar este
poder de los cónsules, heredados de los reyes, fue el derecho de apelación, llamado
provocatio. Por otra parte, la notoria ambigüedad y dudas en materias jurídicas hacían
necesaria la labor de compilar la jurisprudencia de Roma, si se querían prevenir abusos
de los cónsules. Por esto, a cincuenta años después de la caída de la monarquía, en el
otoño del año 452 a.C., se evaluó la necesidad de contar con una legislación escrita y los
encargados de hacerla fueron diez, por esto se llamaron decenviros, todos eran
patricios. Al cabo de dos años se terminó la compilación que consta en un total de Doce
Tablas, las cuales fueron votadas por aclamación popular y constituyen la base de la
legislación romana. Entonces vino una mayor igualdad entre las clases sociales y
comenzaron a admitirse los matrimonios mixtos, entre patricios y plebeyos (año 444 a.C.).
Mientras tanto, Roma seguía creciendo merced a guerras cruentas, ligas impuestas y
alianzas religiosas, de modo que al principiar el siglo IVº a.C. comenzó a conquistar las
diversas partes de la península itálica. Luego vinieron las Guerras Punicas contra los
fenicios. Siguiendo el Oriente y dominó los reinos de Macedonia, Siria, Egipto y Grecia
(entre 170 a 146 AC). Fue dueña entonces de las 3 penínsulas del Mediterráneo mas las
costas de Asia Menor y África del Norte (Mediterráneo fue el Mare Nostrum). Fue una
época de crímenes, intrigas y alianzas espurias donde los gobernantes se constituían en
dictadores y eran derrocados violentamente mediante asonadas o revoluciones,
distinguiéndose de entre ellos al gobierno de Julio César y su trágica muerte. Pero en
medio de tanta confusión, la grandeza de Roma crecía, y ello es atribuible a sus
instituciones políticas, en particular al Senado.
Imperio: al año 30 a.C., cuando Octavio quedó dueño de la República y entonces,
haciéndose llamar Octavio César Augusto, puso fin a la misma, comenzando al imperio.
Época en la subsistieron -en apariencia- las instituciones republicanas. Pero la autoridad
es ejercida por el Imperator (título que ostentaban los generales victoriosos con mando
en el ejército) y en su persona convergían todos los roles : como emperador dispuso del
ejército, como cónsul y procónsul, del gobierno de Roma y las provincias, como príncipe
del Senado dirigía a su antojo esta asamblea, como pontífice era sumo sacerdote y jefe de
la religión, como censor elegía a los senadores y cuidaba de la pureza de las costumbres,
como tribuno, disponía del veto y era inviolable. Aparecieron las series de emperadores
que conformaron especies de dinastías, como los Augustos, los Flavios y los Antoninos
(con estos últimos Roma vivió sus años de oro). Concomitante con ese escenario político
el pueblo romano embruteció. Al promediar el siglo IIIº, la caída del imperio romano
parecía ya inminente. Arreciaban las invasiones bárbaras y ya algunas tribus francas
habían invadido la Galia y atravesaban España, tratando de llegar por esa vía al África.
Los godos habían arrasado la Dacia (hoy Rumania) y llegado hasta Efeso. Diocleciano
trató de salvar el imperio con una nueva organización, asociándose con su lugarteniente
Maximiano, y ambos se dividieron el imperio: el uno se encargó de Oriente, y el otro, con
plena autoridad, de Occidente, tomando ambos el nombre de Augustos. Luego se inició
un período llamado tetrarquía pues tanto Diocleciano como Maximiano designaron a sus
respectivos sucesores. El primero fue Galerio y el segundo Constancio Cloro, padre de
Constantino, dividiéndose de hecho el imperio. De modo que Diocleciano, iniciador de la
tetrarquía, estableció su corte en Nicomedia, Asia Menor, casi enfrente de la antigua
Bizancio, Galerio residió en Sirmium, la actual Belgrado, Maximiano en Milán y
Constancio en York, o en Tréveris, para defender el Rin y la Bretaña. A Roma se le
respetaron sus honores de capital, pero en realidad comenzó a vivir sólo del prestigio de
su pasado. Los cristianos no la pasaron bien con Maximiano, quien emprendió
persecuciones y castigos contra éstos y de hecho el número más importante de mártires
aparecen en las distintas regiones de la tetrarquía. Pero esto terminó con la firma del
Edicto de Milán, el año 313, cuando Maximiano, a instancias de Constantino, concede la
libertad religiosa a los cristianos. Luego, cuando ascendió Constantino, declaró la guerra
entre los dos Augustos y terminó con la tetrarquía, el año 321, restableciendo la
monarquía universal y gobernando él sólo desde el Atlántico hasta los confines de Persia.
Así, andando, se dividió el Imperio, en Oriente y Occidente, con su nueva capital,
emplazada en la antigua Bizancio de los griegos, ahora llamada Constantinopolis
(conservando su raíz griega) y perdurando hasta el año 1453. El imperio romano de
Occidente, mientras tanto, sucumbió en el año 476 precedido de revueltas y guerras
civiles semejantes a las del siglo Iº a.C., reiteradas crisis sociales, hambrunas,
depreciaciones de la moneda, desconcentración económica entre las provincias, que
competían con la metrópoli, requisiciones de toda índole en especie.
Comercio en Roma: Alta estima por la agricultura; y con el saqueo de las poblaciones
vencidas y conquistadas, obtenían varios elementos de lujo, por ende no era necesario
negociar. El estado se apartaba de toda intervención mercantil. A los romanos no les
interesaba el comercio porque lo consideraban una actividad desdeñable. Roma crecía
febrilmente y que los negocios se concentraban en las reuniones diarias de la Bolsa, en el
Foro, la gran plaza pública de Roma. Se aglomeraban allí una multitud de personas que
compraban y vendían acciones y obligaciones de las Compañías arrendatarias de los
impuestos (actividad después se abandonó, en cuanto el Estado pudo vigilar más
cuidadosamente la recaudación de sus impuestos, estas compañías fueron perdiendo la
protección oficial y extinguiéndose, por lo que no pasaron de ser un fenómeno
transitorio), mercaderías diversas al contado y a crédito, granjas y tierras en Italia y en
las provincias, casas y comercios en Roma y en otras partes, barcos y almacenes,
esclavos y ganado. En las tiendas del Foro y en las calles adyacentes, millares de
artesanos libres y de industriales, y millares de esclavos, agentes y obreros de poderosos
capitalistas, fabricaban sus mercaderías y las vendían a los consumidores. A su vez, los
negocios financieros y las operaciones bancarias constituían -casi exclusivamente- un
privilegio de Italia y de Roma en particular, ya que la mayor parte del dinero amonedado
estaba concentrada en manos de capitalistas romanos. Estos, practicaban la usura, que
a su turno perjudicaba el desarrollo de un sistema capitalista de evolución normal. Otra
operación importante de los bancos era la compraventa de moneda extranjera y el
contraste de la legitimidad y valor de la moneda. Se hicieron operaciones de crédito ya
que es evidente que no existía intención de acumular el capital muerto. En el mundo
antiguo no existieron las grandes Compañías bancarias, por acciones, aunque algunos
bancos, fueran, desde luego, administrados por varios copropietarios. Un rasgo
interesante en la vida económica del Imperio es la supervivencia de la actividad bancaria
de algunos grandes templos de poderosa influencia. En cuanto al comercio marítimo, el
mediterráneo era el mare nostrum. Esta rama del comercio (marítimo) creció y
concomitantemente se acondicionaron los puertos de Siracusa, Alejandria, Delos y Tiro.
Crecieron los portes de los navíos, capaces de transportar grandes pesos. Con relación a
la rama terrestre, se crearon redes de caminos que permitieron llegar rápidamente a las
provincias. Jurídicamente, Roma desconoció un derecho mercantil. Roma creo un
sistema jurídico tan perfecto que aun hoy perdura en las instituciones de derecho actual.
La labor del pretor, que detentaba facultades cuasi legislativas, al definir el alcance del
derecho a través de sus decisiones, complementado por la doctrina de los jurisconsultos
(sus opiniones eran constitutivas con fuerza de ley, por concesión de los emperadores,
quienes eran los que creaban la ley y delegaron esa atribución en estas personas). Se
desarrollo asi el Ius Civile con muchas instituciones como el mandatum, la locatio,
conductio, mutuum, depositum, stipulatio, delegatio o societas. En efecto las fuentes del
derecho romano son las 12 tablas, las institutas de Gayo (que es un verdadero manual de
literatura docente en el campo del derecho, que son notas de clase tomadas por los
alumnos del profesor y jurisconsulto Gayo), las reglas de Ulpiano, y el Corpus Iuris Civiles
de Justiniano (se los llamo asi por los glosadores, que fue una inmensa obra de
sistematizacion del derecho romano llevada a cabo por Justiniano, integrada por el
Codex, que era una compilación de antiguas constituciones imperiales, incluyendo temas
económicos, administrativos y penales, luego esta el digesto o pandectas, que son leyes,
constituciones imperiales y recortes de juristas, las institutas, y las novelas que son leyes
de Justiniano), pero también podemos hallar normas aisladas concernientes al comercio.
En un primer grupo aquellas que se ocupan de las relaciones internas en la organización
del tráfico mercantil y que se las reconoce bajo la denominación común de
actionesadiecticiaequalitatis, pues aluden a una responsabilidad accesoria del principal,
por los negocios celebrados o encomendados a sus hijos y dependientes (esclavos y
también personas libres). Al no existir la noción de representación, el pretor creó estas
actionesadjecticias para ser intentadas contra quienes detentaban el poder sobre esas
personas, produciéndose por esa vía una mudanza o transposición de sujetos, como se
configura en la representación. Siendo común a todas ellas la existencia de una gestión
de negocios en la cual el sometido a la autoridad del amo o paterfamiliae siempre se
vinculaba con el tercero. Se trata de: la actioexercitoria, la actioinstitoria y la
actiotributoria. La primera es la que compete contra el dueño de una nave por las deudas
y obligaciones que contrajo el patrón, maestre o capitán, para repararla, habilitarla o
aprovisionarla. La acción se denomina exercitoria porque los romanos llamaban exercitor
al dueño de la nave. En cambio quien estaba al mando de la nave era el capitán, armador,
a quien también podía demandarse in integrum, directamente, según se estimase
preferible. La segunda compete contra quien nombra a otro para la administración de una
casa de negocios o establecimiento mercantil: típicamente el factor. Y la tercera, no es
una típica actioadjecticia, y opera cuando el dependiente o subordinado invirtió su
peculio o una parte del mismo en un establecimiento mercantil o industrial y este
patrimonio se halla sobrecargado de deudas, pudiendo el pretor ordenar que el
patrimonio sea separado proporcionalmente entre los acreedores, pudiendo también
disponer que el ejecutor de esa separación o falencia parcial sea el propio amo o titular
del poder. Ahora, si el amo o titular del poder perjudicó a sabiendas a un acreedor
determinado, tendrá éste hacia aquel una actiotributoria por la diferencia del importe que
podría haber recibido en un reparto uniforme. Luego hay un segundo grupo de leyes
pretorias, leyes adjetivas protectoras del comercio contra los azares de un tráfico, en
donde las mercaderías corren riesgo hasta de los mismos que las manipulan. Tratase de
la ley nautae, caupones, stabularii recepta restituant para que los marineros,
almaceneros-bodegueros y mesoneros devuelvan o restituyan las cosas que se les
entregaron, y que Gayo, como jurisconsulto, hacía extensiva a los posaderos por los
objetos que les confiaban los caminantes a su custodia. También en esta división se
puede incluir la ley de furtiadversusnautae, caupones, stabularios, o sea, la acción que
compete contra los que administran las naves, las posadas y las casas de depósito, por
las cosas que se les han confiado y se han robado, pues ellos asumen una función de
garantía por el buen resultado. La ley de naufragio nave expugnata corresponde a la
sanción que cabe a quienes hurtan en los incendios, en las ruinas, o en los naufragios de
las embarcaciones mientras están en combate, luego complementada con la legislación
rodia. Unos mercaderes que atravesaban el mar fueron lanzados lejos de su ruta por una
tormenta, no hallando otro recurso, para evitar el naufragio, que arrojar al agua la mayor
parte de sus mercancías. Habiendo así escapado al peligro, se dirigieron al emperador,
suplicándole dispusiera: 1º que la pérdida de las mercaderías sacrificadas recayera
sobre todos aquellos que tuvieran interés en salvar las demás y sus vidas, y que, por
consiguiente, los propietarios de las mercancías conservadas indemnizasen a los que
habían perdido las suyas por el beneficio común; y 2ª que la misma regla fuese observada
en casos análogos. En que un barco cargado de mercancías cayese en poder de piratas y
fuese despojado de parte de ellas, o bien el otro en que para sustraerse a un peligro,
inminente se lanzase al mar los mástiles u otros accesorios o instrumentos del navío.
Claudio, comprendiendo la justicia de este ruego, creyó deber enviárselo al Senado y
ordenó mandar a “averiguar en Rodas, con diligencia, cómo se trata los asuntos
concernientes a los mareantes, patronos, mercaderes y pasajeros, a las cargazones de
las mercaderías, a las compañías, a las ventas y compras de las naves, a las pagas de los
constructores y a los depósitos del oro y la plata y los géneros preciosos”. Esta orden fue
ejecutada y luego, de regreso en Roma, los diputados rindieron sus informes y fueron
enviados por el emperador al cónsul, que los puso en orden. Empero, se ignora si a tal
redacción le siguió un decreto de confirmación. Lo que sí parece más verosímil es que el
momento de su introducción en la legislación romana fue en época de Antonino Pío y
luego dichos preceptos fueron incorporados al Digesto, en su libro IV, título II, bajo el
nombre de LEGE RHODIA de IACTU. Existióuna institución de raigambre mercantil: el
arbitraje privado, se dispone que el compromiso de arbitraje tendrá fuerza obligatoria
cuando fuera acompañado de un juramento prestado por las partes y el árbitro,
concediendo entonces una actio in factum, semejante a la actioiudicat, Para ambas
situaciones el procedimiento era más rápido que el ordinario, con desarrollo oral y
sencilla tramitación. Además los laudos eran inapelables y ejecutivos.

Tribus Germanas: o teutonas se concretó en Europa entre los siglos Vº y VIIIº, ocupando
éstas los territorios que hoy integran los países escandinavos, Alemania, Austria,
Francia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Inglaterra, Escocia, Suiza, España, Portugal e
Italia. Estas tribus bárbaras ya existían durante el mundo romano y de hecho venían
socavando sus fronteras a partir del S. IIº. Su irrupción fue gradual, lo hacían
pacíficamente, hasta que utilizaron la Fuerza. Hacia el año 406 cruzaron el Rín y
ocuparon distintas regiones del territorio imperial: tres grupos marcharon hacia la
península ibérica, los suevos se instalaron en Galicia, los alanos en Portugal y los
vándalos en la región meridional de España. Al mismo tiempo que los anglos, los jutos y
los sajones cruzaron el Mar del Norte y ocuparon la Gran Bretaña, estableciendo
numerosos reinos independientes. De su parte, los burgundios, se dirigieron a la
Provenza y la región de Languedoc, donde fundaron un reino. Entretanto, los visigodos
fueron autorizados por Roma a establecerse al sur del Loira y de allí, luego se
extendieron hacia España. De manera que Roma por breve tiempo conservó la parte
septentioral de Galia y todo el territorio de Italia. El Imperio Romano de Oriente, que
continuó subsistiendo aunque en una versión greco-latina, la cual se llamó Bizancio,
instalando su capital en Constantinopla, buscó a través de su emperador Zenón,
recuperar la península itálica, que había sido dominada por el rey bárbaro Odoacro y no
encontrando una mejor solución, alióse con Teodorico, rey de los ostrogodos, instándole
a abandonar las tierras del Danubio para marchar a Italia con el objeto de ponerla
nuevamente bajo la autoridad imperial. Cosa que hizo, así Teodorico, actuando como
representante del poder imperial romano oriental derrotó a Odoacro en 493. Pero en vez
de reivindicarla para Constantinopla, incumplió lo pactado. Los pueblos bárbaros
comenzaron a desaparecer: algunos lo hicieron rápidamente, como los suevos y los
alanos, que cayeron bajo los golpes de los visigodos, los cuales también ahuyentaron a
los vándalos del sur de España. Con respecto al sistema jurídico que ellos pergeñaron:
aplicaban su propio derecho (no escrito y costumbrista), para los súbditos germanos, y el
derecho romano para los súbditos no teutones (principio de personalidad de las leyes, el
cual cada individuo debe estar siempre sujeto, a la ley de su raza o tribu o de su
nacionalidad, cualquiera fuese el lugar donde se encuentre). Pero vieron que su sistema
era inferior al de los vencidos (carecían de códigos, leyes escritas, órganos legislativos y
enseñanza académica) elaboraron compilaciones. Reunieron para sus súbditos romanos
las reglas dispersas en los códigos Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano del año 438,
así como las obras de los juristas clásicos del siglo IIIº, reunidos en la Ley de Citas
porque, recordar, que los bárbaros se establecieron en la parte occidental del Imperio
antes del año 534, cuando se llevó a cabo la compilación de Justiniano. Por eso se
encuentra en los diversos territorios ocupados por éstos, una doble legislación: la
destinada a regir las relaciones entre los invasores y la reservada para los vencidos,
aflorando así Lex Romana Wisighotorum y la Lex Romana Burgundiorum.

Tribus árabes: en el siglo VII aparece sobre la cuenca del Mediterráneo, la civilización
árabe, asentadote en la península arábiga. Nacieron cuando Mahoma funda la religión
monoteísta del Islam, difundiendo su palabra y fe aun después de muerto por todos los
reinos cercanos, como Siria, Palestina, Egipto, Irak e imperio persa. Comenzó la invasión
al grito de la Yihad por Europa Occidental, África Septentioral y Asia Central. Al año 750,
ya tenía un imperio desde el Atlántico hasta el Indo. Al año 700, desaparece el comercio
transmarino y surge un cese de relaciones con Oriente.

Tribus Vikingas: al año 793, cuando una flota noruega atacó el monasterio de Lindisfarne
en la costa este de Inglaterra, resultando totalmente arrasado y asesinados los monjes
que lo habitaban. Desde entonces, sus aventuras bélicas se sucedieron en Inglaterra,
Francia y Alemania y sus ataques se hicieron tan famosos como aterradores. Un pueblo
de origen germánico, establecido en la península escandinava alrededor de dos mil años
antes de Cristo. Los vikingos vivieron y se desenvolvieron al abrigo de los numerosos
fiordos que recortan aquella peculiar geografía, particularmente en Noruega. Allí
desarrollaron la técnica de la navegación, con barcos rápidos, y la metalurgia con fines
bélicos. Los noruegos se asentaron en Irlanda y al Oeste de Inglaterra, los daneses en el
Este de Inglaterra, y los suecos dominaron el Baltico y penetraron en Rusia, llegando
hasta el mar negro y Constantinopla. Vendían pieles, lanas, plumas. Eran un pueblo de
exploradores, ellos cruzaron el Atlántico Norte, llegando a Shetland, Faroe, Islandia,
descubrieron Groenlandia y Terranova.
Imperio Carolingio: Carlomagno (ya en el trono del reino franco, con varias luchas en el
norte de Italia, en Alemania y al Norte de España, le devolvió las tierras al Papa León III.
Este mismo, lo nombro emperador del pueblo romano. Logro crear un Imperio que fue
integrado por Francia, Alemania Austria, Lombardia, Córcega y Cerdeña, Barcelona y
Baleares. Fue el iniciador del Sacro Imperio Romano Germánico. Abolió la moneda por la
libra carolingia, y se le atribuyen principios contables y la prohibición de la usura.
Controlo Precios y Productos.

Imperio Bizantino: continuo el imperio Romano, ya que este era el Imperio Romano de
Oriente, con sede en Constantinopla. Adoptaron el griego como idioma oficial, se le
atribuyen las compilaciones justinianeas.

En esta edad Media, evoluciona el comercio. Dos datos importantes: había preocupación
en el occidente por mantener el contacto con el oriente para que les proveyeran especias
(ya que el mediterráneo estaba cerrado por los árabes); y la aparición en el siglo XI de
una industria en Países Bajos que generaría altas demandas (mercado de paños). Al no
poder comerciar con el Oriente, Europa se asfixia. Bizancio mantuvo la llave de las rutas
asiáticas para mercaderes. ESTO ES LO QUE SE LLAMO LA CRISIS EN EL COMERCIO DE
LOS SIGLOS VIII A XI.
Como renace en el siglo XI? En primer lugar al desarrollo de la industria textil en
Flandes durante el siglo XIº, que luego se convertirá en moneda de cambio para el
comercio con Oriente, pues lo único que Europa podía ofrecer eran sus paños y lienzos
para intercambiarlos por especias, perfumes, esencias y sedas. Con el tiempo esta
industria creció y Venecia, que inicia su rol hegemónico a partir del siglo XIº, completa el
proceso de tintura de los paños flamencos embarcándolos hacia Constantinopla, gracias
a la poderosa flota de navíos que posee. En segundo lugar, otro elemento que contribuyó
al mejoramiento de la situación fue una suerte de revolución agrícola, primeramente con
el aumento del número de molinos de agua que acrecentaron la fuerza motriz y luego
también las acequias para riego, incorporadas por los árabes, que mejoraron
sensiblemente el rendimiento de los cultivos, recurriéndose al sistema de rotación de la
tierra y multiplicándose los ciclos de siembra (largo de invierno, corto de verano) y las
áreas dejadas sin cultivar entre ciclo y ciclo (barbechos). Durante esa misma época
aparece la herradura para los caballos y el yugo entre los cuernos de los bueyes,
facilitándose la utilización de esas bestias para el trabajo rural. También se mejoraron los
instrumentos de labranza como el arado y la azada. En tercer lugar, la derrota de los
sarracenos implicó la reapertura del mediterráneo.
Cruzadas y Feudalismo: Las cruzadas fueron originariamente una expedición de fé
(recuérdese los peregrinos que marchaban a Jerusalén, en agradecimiento de que no se
produjeron los “terrores del 1000”, donde allá eran victimas de vejaciones y crueldades).
Entonces, se gestó una reacción cristiana, apoyado con un discurso bélico del papa
Urbano II, se reclutó gente de baja condición social.
-1° Cruzada: compuesta por masas indisciplinadas, conducidas por Pedro el Ermitaño.
Juntó 115.000 y cruzó a pie el territorio europeo (en busca de alimentos). Cuando
llegaron a Constantinopla, todo termino mal porque se temía un levantamiento, y, cuando
llegaron a Asia menor fueron aniquilados por musulmanes.
-2° Cruzada: se juntaron 700.000 hombres, caballeros e infantes, con algunos monarcas.
Cuando llegaron a Constantinopla, le pidieron abastecimiento al emperador, el cual se los
proveyó. Marcharon a Asia, donde ocuparon Antioquia. En su marcha azoló la peste, y
quedaron solo 50.000 hombres, pero siguieron y llegaron a Jerusalén. En 1099 se
constituyó en Estado Cristiano (que perduró hasta 1187 con la perdida en manos de
Saladino).
-3cruzada: se organizó para defenderla, pero fracasó por pasar por Damasco.
-4° cruzada: Se perdió Jerusalén en manos de Saladino, por eso quiso la Iglesia
recuperarla. 3 soberanos fueron: Felipe II Augusto de Francia, Federico Barbaroja del
Sacro Imperio Romano, y Ricardo Corazón de León, Ingles. No se pudo reconquistar, por
las luchas entre Felipe y Ricardo
-5° Cruzada: fue hacia Constantinopla, ya que interesaba a la Iglesia, a los príncipes y a
los mercaderes venecianos, ya que querían recuperar el esplendor y el dominio espiritual
perdido, anhelos de vastas tierras, y el ensanchamiento de rutas comerciales,
respectivamente. Cambió en las motivaciones: hay un afán económico. En 1204, los
cruzados dieron fin a Bizancio, Imponiendo el Imperio Latino de Oriente. Cuando
sucumbe ante los turcos Constantinopla, nace la edad Moderna.
-6° cruzada: Federico II de Alemania, quiso complacer al papa, retomando el dominio en
Jerusalén. Logró un acuerdo con el sultán, comprando el reinado.
- 7 y 8° cruzada: organizadas por Luís IX, rey de Francia. La primera de ellas se preparó
en 1248 y fue dirigida contra Egipto, porque allí residían los poderosos emires dueños de
Jerusalén. Pero éste tuvo la desgracia de caer prisionero de los islamitas, habiéndose
debido pagar un fuerte rescate por su liberación. Pero al volver a Francia y luego de
varios años, este mismo monarca organizó su última expedición, el año 1269, dirigida
contra Túnez, siguiendo los interesados consejos de su hermano Carlos de Anjou, Rey de
las dos Sicilias, que deseaba recuperar la influencia que el linaje de los Hohenstaufen
había tenido en esa región y evitar la competencia de los mercaderes tunecinos, empresa
que nuevamente fracasó, pues la peste acabó con el monarca y con sus ejércitos en
Túnez.
Los que sacaron mayor ventaja de estas expediciones fueron los venecianos, genoveses
y písanos, porque acompañaban a estos ejércitos, ya que les proveían financiamiento,
transporte y víveres, de manera que se le concedían franquicias en los lugares ocupados,
instalándose allí.

Feudalismo: Época de anarquía institucional, en la época de desmoronamiento del


imperio carolingio hacia el siglo X y XI. Se trato de establecer un equilibrio social donde la
noción de subordinación al estado cambia por una jerarquía de personas y de tierra que
reposaba en lazos personales de lealtad y respeto, con la consecuencia de la existencia
de varias unidades políticas y donde cada señor era el amo de su territorio. No existía
nacionalidad, no había una economía sistematizada y donde los príncipes feudales no
veían más que sus réditos fiscales, imponiendo derechos de peajes, al viajero, a la
mercadería transportada.
Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, hubo una retracción en el
comercio y en la intelectualidad, hasta el 1100 aprox. Pero el derecho romano sobrevivió
en Occidente, gracias a las compilaciones germánicas, redactadas por los bárbaros para
los súbditos romanos, tratándose de la ley romana wisigotorum, y para los burgundios, la
ley romana burgubdiorum; para el territorio italiano se aplico el Edicto Teodorico, común
para ostrogodos y romanos. Se aplicaba el principio de personalidad. Para los
germánicos se aplicaba el derecho consuetudinario, no escrito y tradicional, salvo
algunas excepciones. Posteriormente, rigió el principio de territorialidad, donde el
consuetudinario de la región era aplicado a todos los habitantes, independientemente de
su origen étnico. En la parte Oriental, en el Imperio Bizantino se rigió por las
compilaciones de Justiniano, o Corpus Iuris Civilis, expresión suprema del antiguo
derecho romano, resultado de la experiencia final de 10 siglos de evolución jurídica, y
donde el emperador bizantino designo a una comisión para seleccionar las obras
jurídicas mas importantes y legislación imperial, revisándolas, ordenándolas y
publicándolas, para su posterior promulgación. El imperio carolingio se regia por las
capitulares, que eran leyes reglamentos y decretos de derecho civil, penal, feudal y
administrativo, y también militar, ordenados en capítulos. Al 1100 Europa descubrió el
Corpus Iuris Civilis de Justiniano, comenzándose a estudiar. Nace así la glosa de las
antiguas compilaciones oficiales, base del nuevo derecho romano, que creo un derecho
erudito común, Ius Commune, empleándose el Corpus, haciendo renacer el estudio
jurídico, de la mano del renacer cultural de los estudios clásicos, de los monjes en los
monasterios de la Alta Edad Media, ya que luego de Carlomagno fueron cerrando las
escuelas laicas, y no hubo mas enseñanza que las escuelas de la catedral
(monopolización de la educación por parte de las iglesias). El fenómeno del
descubrimiento y posterior conocimiento del derecho romano, a través de la enseñanza
universitaria, se conoce como recepción, que es lo contrario a la concesión (imposición
mediante una fuerza política externa, como sucede en la relación metrópoli-colonia), o
sea, imposición por acto propio. La recepción dio lugar a 3 escuelas de estudio e
interpretación del derecho romano:
-Glosadores: Nacieron en Bologna, en 1200, explicaron palabra a palabra el texto de la
compilación (glosa); hacían breves notas aisladas, insertadas entre líneas o al margen del
texto y asumieron forma de comentario.
- Postglosadores: con el afán de dar pensamiento, libertad contra la glosa, donde el
jurista criticaba a la glosa, para crear un nuevo derecho, relacionando la costumbre
germánica con las compilaciones, y ven al Corpus como un todo y no por partes,
opinable, generando peleas con los glosadores
-Humanistas: se oponían a los dos últimos, criticándolos e intentando volver a la
supremacía del Corpus, analizando sus fuentes, apoyándose en la filosofía de Platón,
donde no importaba la glosa sino la exégesis de la palabra, el sentido de la norma,
contrayendo conceptos generales.

LEGISLACIONES MARITIMAS: El transporte marítimo y las gentes del mar dieron lugar a
un derecho consuetudinario, que es anterior al derecho mercantil. Nació siendo un
derecho espontáneo, ausente la intervención de reyes príncipes o juristas y recién en la
Alta Edad Media se hizo escrito. Su dogmática, su organización procesal y sus
instituciones son bien distintas del resto de las disciplinas jurídicas, teniendo como notas
características la estabilidad a través del tiempo y las transformaciones políticas
económicas o religiosas, así como la relativa uniformidad en casi todos los países y la
particular solución de algunas de sus concepciones. Su origen es remoto y podría
tomarse a las costumbres de la isla de Rodas, en el Mar Egeo, recopiladas alrededor del
año 400 a.C. esas costumbres jurídicas rodias figuraron citadas y adaptadas en el título
II, del libro XIV del Digesto justinianeo, bajo el epígrafe de LexRhodia de Iactu, incluyendo
además diversas cuestiones concernientes al derecho marítimo, como el dominio público
marítimo, el fletamento, la responsabilidad del armador, el naufragio, el préstamo
marítimo, la avería común, la copropiedad naval etc.- pero se trató de disposiciones
aisladas y sólo recién con las Basílicas, del emperador bizantino Basilio Macedónico, se
intentó codificar el derecho marítimo greco-romano bajo el nombre común de leyes
rodias.
legislaciones marítimas de la cuenca mediterránea durante la Edad Media, las que,
conforme a las nuevas condiciones de la economía y al incremento de las relaciones
comerciales, rigieron la situación de los navegantes, el transporte de mercaderías así
como la responsabilidad del naviero. El “GliOrdinamenta et Consuetudo di Trani”, que
datan presumiblemente del año 1063, manifestando ser la legislación más antigua de la
cuenca mediterránea. Luego vinieron las Costumbres de Bari (1204) y la recopilación de
los Ordinamenta de los Dux de Venecia (1227). Acerca del contenido de las Leyes
Marítimas de Trani u Ordinamenta; se trata de un modo general de la contribución, de las
cosas encontradas en el mar, de los derechos y obligaciones del patrón, del escribano de
la nave, del fletamento, del trato hacia los marineros, tópicos que son reproducidos en
similares términos en las demás legislaciones. la Tabula Amalfitana de cuya probable
existencia se tuvo noticias hacia 1839, carece de pretensiones legislativas, siendo tan
sólo una recopilación de máximas de jurisprudencia y costumbres marítimas válidas para
el ambiente marinero amalfitano y sus regiones aledañas, aplicadas por la Corte Marítima
Amalfitana, se establece la diferencia entre tráfico costero de menor escala -al cual se le
llama colonna- y el tráfico de larga distancia -llamado accomanda- y donde se dejaba
expuesto en la columna o cuenta cuál era la contribución de cada participante en dinero o
mercaderías, luego contiene disposiciones concernientes a la venta de la mercadería y al
pago de la misma, que si lo era en metálico y al contado correspondía un descuento.
En las dos compilaciones antes aludidas se prevé la instauración de una
jurisdicción marítima, integrada por tribunales especiales que resuelven en ambos
puertos las cuestiones concernientes a marineros, capitanes, armadores, comerciantes y
sus mercancías, aplicando el derecho que le indican sus respectivas legislaciones. Algo
similar ocurre con el Consulado del Mar de Barcelona (cuya normativa se llama Libro del
Consulado del Mar) donde para remediar la falta de solución a las cuestiones marítimas
se fueron creando tribunales de mar, que fallaban en los puertos los litigios entre marinos
y comerciantes. De ese modo, la contratación era libre o consuetudinaria, pero el
procedimiento era legal. El nombre de “Consulado” le es dado porque concierne a los
jueces del tribunal y a la competencia que les es atribuida en cuestiones marítimas
La lª parte del Libro del Consulado del Mar, es decir, sobre los jueces marítimos y su
jurisdicción, junto a otros agregados posteriores que son ajenos a esta averiguación.
Mientras que la IIª parte constituye lo medular de esta normativa alude a los usos del
comercio marítimo general y pacíficamente aceptados por todos los pueblos: la paga de
los marineros, su régimen disciplinario, sus raciones de comida tres veces al día, la
función del escribano y el resguardo permanente del protocolo Se incluyen también tres
títulos concernientes al fletamento. Tratándose los actos, contratos y condiciones de los
fletamentos entre patronos y cargadores, de la carga y estiba de la mercadería así como
de la encomienda, también se incluye la echazón y la elección de las cosas que debían
ser arrojadas
Los rooles de Oleron, Al parecer, antiguamente existía allí un tribunal marítimo
cuyas sentencias fueron recopiladas y sintetizadas en los célebres Rooles o Jugements
(sentencias) de Oléron. Estos jugements o sentencias no expresan más que costumbres
de las gentes del mar y la forma de resolver las cuestiones que les conciernen. Se llaman
“Rooles” porque en esa época las sentencias así como otros documentos oficiales se
escribían sobre rollos de pergamino la prenda del equipamiento y aparejos para pagar el
avituallamiento de la nave; la conducta del capitán que espera zarpar en condiciones
desfavorables o peligro de tormenta; la conducta esperable de los marineros en caso de
naufragio o pérdida de los efectos transportados; así como el pago del flete parcial en
caso de que la nave no pueda continuar su travesía, salvo que su capitán decida
continuar el viaje en otra nave. Los próximos cuatro artículos también abordan
cuestiones concernientes a los marineros, el deber de no abandonar la nave sin el
consentimiento del capitán y en caso de hacerlo deberán responder por pérdidas y
daños. Luego alude a la conducta del capitán en caso de enfermedad de un marinero,
debiendo desembarcarlo y asegurarle alojamiento así como personal que lo cuide, sean
éstos personal de la nave o ajenos a la misma, luego el artículo 8º se refiere al
procedimiento de echazón o alije y la decisión que toma el capitán sobre qué parte de la
carga arrojar; del mismo modo procederá sin dilación cuando deba cortar los mástiles a
raíz del estado del mar para salvar la nave y su carga.
Las leyes de Wisby, puerto en la parte noroccidental de la isla de Gotland, en el Mar
Báltico, mirando hacia la costa sueca, el cual durante la Baja Edad Media tuvo un intenso
tráfico, el que luego languideció hasta extinguirse totalmente. Donde se puede concluir
que la misma está directamente inspirada (algunos afirman que está copiada) de los
Rooles de Oléron, reconociéndose una relación de dependencia. A su vez también se
especula, con cierto grado de verosimilitud, que estas últimas pudieron haber
influenciado a las Ordenanzas de la Liga Anseática

Estatutos municipales: los estatutos municipales de las ciudades medievales se formaron


a partir de los reglamentos que regían la actividad de las ferias. Hacia el S. XIº estaban
comarcas comunes y comarcas francas o liberadas, habiendo estas últimas obtenido la
franquicia real o feudal para establecer una feria. La autoridad sólo confería ese derecho
si existían indicios serios de que podía acrecentar sus arcas con la exacción de
impuestos y tasas. Al crearse la feria (o en su caso, el mercado) se daba una cierta
organización para garantizar la seguridad de los que asistían a ella, así como una vez
dentro de la feria, también se procuraba brindar seguridad en las transacciones (con la
intervención de los notarios de feria, cambistas, traductores y corredores), existían
disposiciones específicas para cada tipo de contratación y eventualmente una justicia de
feria que resolvía las disputas entre los asistentes y se encargaba de ejecutar las
sentencias. Conferir el derecho a establecer una feria en un territorio determinado
significaba autorizar a sus habitantes a traficar y comerciar, pudiendo intervenir los
artesanos que trabajaban para los señores feudales, quienes a partir de ahora lo harían
para sí (de allí que en muchos casos se utilizara el día domingo como día de mercado
para evitar faltar a sus tareas habituales), recobrando un cierto grado de emancipación.
Entonces todos estos grupos comienzan a congregarse en el mercado franco para
aprovisionarse de utensilios y bienes manufacturados, a su vez llevan los productos de la
tierra para venderlos allí. De modo que los del campo se abastecen de la producción de la
ciudad y los de la ciudad demanda los productos del campo. Con el tiempo estos últimos
forman pujantes corporaciones, guildas o hermandades, que tienen su propia
organización y reglamentos. Estas corporaciones constituyen un anticipo de lo que será
el derecho y la organización municipal. Estos mercaderes se transforman en burgueses y
con el tiempo el mercado se convierte en ciudad, Sus reglamentos internos prevén un
estricto control de calidad de las manufacturas, los diferentes tipos o clases de
productos, los precios y dimensiones de los mismos- de modo que a partir de allí pasan a
constituir una suerte de patrón obligatorio-guía para quienes compran estos bienes, sean
consumidores o mercaderes, y la autoridad municipal los hará respetar. El mercado es
una de las primeras libertades otorgadas a la población de las comarcas y la carta o
estatuto municipal proviene de la organización, reglamentos y policía del mercado, o al
menos su embrión. Se encontraron las siguientes características en común: 1º) la
existencia de una paz permanente, la paz de los mercados.; 2º la existencia de un
derecho propio, en determinadas materias, ajeno o concomitante con otros derechos
vigentes; 3º la existencia de una justicia que sanciona las perturbaciones de la paz y el
respeto al derecho especial; 4º la existencia de magistrados particulares. En cuanto a la
existencia de un derecho propio, o derecho de las ferias, tenemos que el mismo no hace
diferencia entre los sujetos que acuden a ella, sean hombres libres o siervos. Allí
encontramos a los mercaderes, a los nobles y señores feudales, a los vasallos, al clero, a
los artesanos, a los siervos todos acudiendo en un pie de igualdad. Principio que, en igual
medida se aplica al derecho municipal. Aquí ya se van viendo las similitudes entre ambos
regímenes. En cuanto a la justicia de la comarca o poblado, es la expresión conjunta y
consecuente de la paz del mercado, que de ahora en más, como dije, será durable.
Sancionando las faltas cometidas y las obligaciones contraídas en su ámbito. Donde el
juez de la comarca no es otro que el viejo juez de mercado (iudexfori), disponiendo de una
jurisdicción común para el mercado y la comarca o ciudad, siempre referida a asuntos
comerciales, no eclesiásticos, ni militares, ni reales. Había una policía de feria impuesta
por el señor feudal y un juez de feria) cuyas funciones, de ahora en más se
desmembraron en el consejo municipal. De modo que, poco a poco esta autoridad judicial
de las ferias va siendo sustituida por el consejo municipal, que no es otro que el tribunal
de feria, donde las guildas y corporaciones participan activamente en su integración,
particularmente la de los cambistas.

Las Ferias y Mercados Medievales: Al siglo XI se constata el resurgimiento de la actividad


mercantil, Pero hacia fines del año 1000 comienza tímidamente a reaparecer la actividad
en las comarcas y ciudades. Primero con mercados de abastecimiento urbano donde
acudían los campesinos llevando a vender los frutos y productos de la tierra,
convergiendo allí también los artesanos a vender sus propias manufacturas y artesanías.
De manera que el tráfico empezó a desarrollarse en esos ámbitos, en pequeña escala,
sólo para cubrir necesidades de abastecimiento y alimentación. Pero el gran comercio, a
gran escala, no era de abastecimiento, sino donde se vendían productos exóticos
provenientes de Oriente: sedas, especias y perfumes, pieles, paños, alfombras, metales
preciosos y objetos de lujo. Éste tráfico no tenía lugar sino en las ferias, las que se
celebraban en determinadas épocas del año y contaban con autorización real o feudal y
con una organización capaz de garantizar protección y seguridad a los mercaderes que
asistían a ellas.
En la Edad Media, cuando las comunicaciones eran tan difíciles y peligrosas, cuando en
los lugares en que se podía encontrar los artículos de lujo o de primera necesidad eran
tan escasos y alejados entre sí, las ferias, esas grandes reuniones de gentes de todos los
países que acudían a ellas en caravanas, necesariamente tenían un objetivo de
aprovisionamiento y eran florecientes. Cada feria estaba perfectamente organizada. La
primera semana se dedicaba a montar las paradas o casetas en las calles de la ciudad;
durante los diez días siguientes, se procedía a la transacción de los paños; a
continuación, durante once jornadas, se vendía el cuero cordobán y en las diecinueve
restantes se vendían otras variedades de artículos. La feria concluía dedicando un tiempo
a hacer el balance. Los mercaderes o comerciantes gozaban de múltiples privilegios; su
persona sólo puede ser detenida y sus fardos decomisados por los gardes des foires,
vigilantes o inspectores. Aunque el fin de las ferias sea en sus orígenes exclusivamente
comercial, ello no impide, más bien al contrario, que originen diversas realizaciones
como construcción de edificaciones para satisfacer las necesidades de los feriantes:
locales, iglesias, tiendas, calzadas. El comercio en las ferias medievales era de carácter
periódico, es decir, no permanente y además itinerante. Pues el comerciante se veía
obligado a desplazarse de un lugar a otro acompañando sus mercancías. Este mercader
viajero va a procurar defenderse de los robos y asaltos, tan comunes en los caminos de
la época, y para ello recurrirá a sus cofrades o colegas, organizando caravanas (que eran
pequeños ejércitos financiados por estos mismos) o también necesitando la escolta de
guardias armados durante todo el trayecto, hasta llegar a las ferias, y otro tanto al salir
de éstas. Durante el siglo XIIIº es posible identificar una línea o “eje” de ferias que iba de
norte a sur, desde Inglaterra con las de Northhampton, St. Ives, Boston y Winchester,
Flandes con las de Thourout, Brujas, Ypres, Lille, Messine y Saint Omer, luego las de
Provenza en el sur con Avignon, Narbonne y Montpellier, teniendo como epicentro las de
Champagne – llamadas estas las grandes ferias- con sus cuatro localidades principales
Lagny, Bar-sur-Aube, Provins y Troyes. Estas ferias tenían un calendario anual, de modo
que al concluir una proseguía la otra y en algunos casos, como en Provins, se realizaban
dos encuentros anuales. Luego, hacia el S. XIVº las grandes ferias champañesas
declinaron y fueron reemplazadas por la de Lyon, a su vez las de Flandes, cuyo principal
lugar de encuentro fue Brujas, fue siendo reemplazada por Amberes y las ferias alemanas
de Colonia y Francfurt. Más tarde siguieron las ciudades italianas con Génova, Florencia
y Venecia como principales exponentes. La creación de una feria, o mejor dicho, el
otorgamiento a una comarca del derecho de feria, procede de una concesión real o
feudal, según el caso, y a veces ambas, pues supone un régimen jurídico y policial
exorbitante. Lo primero que debía garantizarse era la paz del mercado. La paz era
necesaria para que funcionen estos organismos. Que los comerciantes necesitaban
garantías para poder llevar adelante su actividad, munirse de una especie de
salvaguarda para quienes concurriesen a las ferias, único ámbito donde podíase traficar.
Y quién estaba en condiciones de conferirla sino la autoridad real o feudal, según el caso.
De manera que quien crea una feria debe garantizar la paz y la seguridad dentro de su
ámbito. Esto por supuesto, no es gratis, y debe pagarse. Ya que significa garantizarles
una triple protección: al entrar a la feria, al salir y durante su estancia. Asegurábaseles
tal tutela proveyéndoles escoltas armados, los cuales eran obviamente pagos, y para ello
se oblaba una tasa o derecho que se llamó el conduit de foire. Se conocen dos formas de
tutela o protección de los comerciantes, la primera es personal, mediante la escolta
armada organizada por los propios mercaderes reunidos en caravanas, financiada por
ellos mismos, pagando el peaje por cada territorio o señorío que atravesaban. Otras
veces, la escolta era organizada por la autoridad anfitriona de la feria, la cual a su vez
pactaba o negociaba con los señoríos por donde debía pasar la caravana. La otra forma
del conduit de foire es escrita, mediante el otorgamiento de un documento,
salvoconducto válido para todos los territorios que debían atravesar los comerciantes,
pertenecieran o no al dominio de la autoridad anfitriona. Porque el salvoconducto
también contemplaba el libre tránsito de la caravana por señorío ajeno, ya que había sido
acordado previamente con la autoridad local. Este conduit de foire al principio se
negociaba individualmente entre las partes interesadas (el o los comerciantes y la
autoridad real o feudal pertinente) emitiéndose un edicto específico. Pero luego esto se
volvió un trámite cotidiano, emitiéndose un instrumento público con un contenido de
indisimulable semejanza al contrato de indemnidad (o seguro de responsabilidad) en
donde, mediante el pago de una prima estipulada en función del valor de las mercancías
transportadas, la autoridad del territorio atravesado se comprometía a brindar seguridad
y a indemnizar su valor al comerciante en caso de robo o siniestro de las mercancías. Y
llegándose a esta última instancia se preveía en el instrumento que la autoridad del reino
o señorío indemnizante se subrogaba en los derechos del mercader, persiguiendo a los
responsables hasta incautarles la mercadería robada y recuperar su valor. También
había cláusulas de exclusión de cobertura, contemplándose la guerra y el desplazamiento
nocturno como supuestos no indemnizables. Asimismo se estipulaba que las mercaderías
transportadas, en tanto fueran objeto del conduit de foire, no podían ser vendidas in
transitu es más -como antes referí- los comerciantes tenían totalmente prohibido traficar
como no fuese dentro del ámbito de la feria. Otra cláusula preveía que si no se podía
establecer pruebas sobre el robo o detalles de las mercaderías faltantes, se estaba a la
declaración del mercader asegurado. Concomitantemente, establecióse un régimen
penal agravado para quienes atacaran o asaltaran a los comerciantes extranjeros,
imponiéndoles penas más severas que incluían las multas duplicadas, los azotes y la pena
de muerte. La ofensa contra un viajero mercader era asimilable a un atentado contra el
rey. Las franquicias y, sobre todo, los privilegios de las ferias constituían una derogación
del derecho común y a la inversa, para los casos de crímenes cometidos en las ferias,
igual que los asaltos a los mercaderes en viaje, ello importaba una agravación del
régimen penal común. Aclarándose que esto era siempre ratione persona, es decir
aplicable sólo a aquéllos que frecuentaban las ferias. Pero volviendo a las franquicias,
entre las más comunes tenemos la de no ser perseguido por adulterio en el ámbito de la
feria, conducta de otro modo seriamente condenada por la iglesia católica. La
prostitución era permitida en las ferias. También valía el permiso para practicar juegos de
azar: dados, naipes y apuestas, en medio de festicholas y espectáculos de juglares.
Empezando la diversión y el esparcimiento al caer el sol. A veces se fijaba un precio
máximo para los objetos de consumo, cuidándose que los comerciantes locales no
estafaran a los visitantes. Esto lo controlaban celosamente los guardas de feria a través
de los sargentos. También había permiso para contraer préstamos a interés, de otro
modo seriamente penados, variando las tasas de un 15% a un 20% según las ferias. La
noción básica era proteger a los feriantes y demás concurrentes, apartándolos de los
rigores del derecho común. Otras franquicias son la supresión del derecho o tasa de
aubaine, percibidle de los forasteros/extranjeros, sólo por ser tales. También estaba la
supresión de ejecución y medidas de acción directa contra la persona y bienes del
mercader por deudas y delitos anteriores, cometidos fuera del ámbito de las ferias, es lo
que se llama la franchised’arrêt, la cual constituyó una de las primeras excepciones
contra el derecho de ejecución por mano propia que se le reconocía al acreedor contra el
deudor o su garante (fiador). Por lo que la franchised’arrêt podía ser invocable por
ambos. Pero esta franquicia reconocía excepciones, como ser las deudas a favor del
Estado, y a los criminales notorios directamente se les excluía, no acordándoles
franquicia alguna por sus delitos anteriores. Tampoco correspondía esta franquicia si se
trataba de deudas contraídas bajo juramento, como acto de confirmación y
reconocimiento por una deuda anterior. Finalmente otra franquicia era aquella
concerniente a la reivindicación de cosas muebles, particularmente aquellas cosas que
habían sido robadas o hurtadas a un mercader y luego vendidas en una feria. El
verusdominus puede reivindicarla probando su propiedad y aún así al vendedor le era
conferida provisoriamente la franchised’arrêt, hasta tanto demuestre ser adquirente de
buena fe y sólo puede hacerlo si prueba que lo adquirió en otra feria. En cuanto a los
privilegios de las ferias para los delitos allí cometidos se instauró un régimen exorbitante
contra quienes atentaran o perturbaran la paz de las ferias. Privilegio respecto de los
contratos, o mejor dicho, un régimen especial de las transacciones celebradas en el
ámbito de las ferias. Pero previo a ello conviene desentrañar ¿qué significa “contratos de
feria”?, no son otros que aquellos pasados y celebrados dentro de las ferias, los cuales
también gozan de garantías exorbitantes. Como se mencionó, debían contar con la
previa redacción del notario de la feria para conferírseles validez extrapersonal, además,
obviamente, del sello de los guardas de feria. En tales condiciones se confería una
garantía redhibitoria (por vicios) que duraba un año como máximo para las cosas
adquiridas de ese modo. A su vez, las lettres de foire que se expedían a petición del
acreedor impago, tenían una duración de treinta años para perseguir los bienes del
deudor, pero tan sólo una validez anual para actuar contra su persona, encarcelándolo.
Pero esto siempre que fuera el resultado de una sentencia del tribunal de feria. Como
dije, la intervención notarial y el sello de los guardas de feria, le dan fuerza extraterritorial
a estos instrumentos. en cuanto a las garantías que confieren las obligaciones contraídas
en las ferias tenemos en primer lugar la hipoteca general afectando todos los bienes del
deudor, como garantía de la o las transacciones realizadas, derogando al derecho
común, en lo siguiente: a) no se admitía en el derecho otra hipoteca general que la
libremente concertada, y recién en el S. XVIº comienza a cambiar esta situación; b) la
hipoteca de feria que afecta a los deudores, es una hipoteca privilegiada, en un pie de
igualdad con las deudas a favor del Estado. Pero hay excepciones a estos privilegios: el
del vendedor impago y el del depositario, que gozan del derecho de retención. En
segundo lugar está la défense de foire o interdicción para ejercer el comercio en las
ferias, acarreando represalias contra todos los connacionales, socios y mercaderes
pertenecientes a esa misma corporación o hermandad. O sea, se trata de una obligación
in solidum, ilimitada. El sistema es tan estricto que las obligaciones de feria son
equiparables a las deudas del Estado. En tercer lugar está la garantía de arresto
preventivo contra el deudor incumpliente, mientras duraba el juicio contra éste, y existía
sospecha de fuga. En cuarto lugar está la ejecución judicial internacional del deudor,
contra su persona y bienes, motivada en la sentencia instrumentada en una lettre de
foire. El banco de un cambista fugado era inmediatamente destruido, de allí la expresión
bancarrota, dando luego origen al derecho francés de bancarrota. Por último, en quinto
lugar, la posibilidad de un concordato conferido al deudor para evitar la quiebra.
Obteniendo así un salvoconducto de sus acreedores, siempre que estos sean
mayoritarios en importe de acreencia y número, lo cual constituiría un conduit de foire a
la inversa. La primera consecuencia de la paz de los mercados es la existencia de una
policía y una justicia especial. Ambas se requieren y funcionan mutuamente. Pero en el
ámbito especial de las ferias se da el caso que la jurisdicción deriva de la policía, estando
a cargo de los mismos funcionarios. Los llamados custodesmundinarum de los mercados
del medioevo, pasaron a convertirse en policías o guardas de ferias cuando aquellas
aumentaron su actividad y se propagaron, especialmente en Francia. La policía de ferias,
tenía una composición mixta, estando integrada por caballeros u hombres de armas y
burgueses, es decir, comerciantes (como se vio en el capítulo anterior, al mencionar los
estatutos municipales). Tenían extensas atribuciones, tanto de orden policial como
judicial. En cuanto a las primeras se pueden enumerar las siguientes:
1º. Dictaban los reglamentos de feria en formato de bandos;
2º. Designaban a los sargentos y a los notarios de feria, los primeros eran quienes
ejecutaban las sanciones que éstos imponían, ya sea encarcelando a los criminales y
deudores, o decomisándoles sus mercancías. Mientras que los segundos intervenían
obligatoriamente en todas las transacciones, redactando los contratos o sus minutas, y
dando fe de su realización.
3º. Tenían facultades de inspección sobre los locales y depósitos que se alquilaban a los
mercaderes extranjeros.
En cuanto a las atribuciones de orden judicial, podemos enumerar primeramente la de
guardasellos de feria, con cuya intervención investían a los contratos celebrados
privadamente el carácter de instrumentos judiciales, hábiles para hacer valer fuera de la
feria, configurando el fundamento escrito de las lettres de foire (cartas de feria), por
medio de las cuales se gestionaba el reclamo de una deuda impaga, ante una extraña
jurisdicción. Este instrumento era expedido a instancias del acreedor insatisfecho para
perseguir al deudor incumpliente dondequiera que éste se hallara o tuviese bienes o
mercancías.- A su turno, si la carta de feria era desatendida por la autoridad judicial
requerida o exhortada en país extranjero, o bien no encontrándose bienes del deudor, a
la tercera rogatoria fracasada, operaba la sanción de interdicción de feria o défense de
foire. Y ¿qué era esta défense de foire? Era una excomunión contra el deudor
incumplimiento, al cual se le impedía participar en esa feria y en todas las de la región,
extendiéndose solidariamente a todos los comerciantes de su misma nacionalidad y a la
autoridad real o feudal de donde provenía el incumpliente. Se tiene el conocimiento y
sanción de los crímenes cometidos en la feria, pero siempre debe admitirse que la
administración de la justicia en las ferias emana de la autoridad real o feudal y nunca de
los propios mercaderes, salvo excepciones.
Cómo se instaura esa justicia especial para los comerciantes: Primeramente
existían los consejos municipales que tenían jurisdicción mercantil para actuar en los
mercados, siendo nombrados por el señor feudal, aunque luego se hicieron electivos por
los burgueses (comerciantes) y reclutados de entre éstos. Estos consejos municipales
constituyeron los primeros tribunales de comercio. En cuanto a la jurisdicción primero
nació la justicia intracorporativa, donde cada cófrade o mercader llevaba su caso al
capitán, rector o cónsul y éste decidía sobre materia interna, que podía ser disciplinaria o
de otra índole, de acuerdo a su propio derecho o reglamento, aún si el justiciable era
extranjero. Luego esa competencia rationepersonae se expandió, abarcando a todas las
personas que acudían a las ferias. Extendiéndose luego temporalmente, comprendiendo
cuestiones “pasada la feria”. Pero lo que pasaba dentro de la feria también era juzgado
por los gardes de foire y, análogamente, era condición que fuesen delitos de feria, como
trampas sobre las cualidades de las mercaderías vendidas, estafas en los precios
En cuanto al procedimiento, es sumario, porque se le quiere imprimir rapidez. El
mercader extranjero no puede permanecer mucho tiempo allí, aguardando una sentencia.
En la mayoría de las ferias es posible identificar las siguientes notas características:

Primera) la justicia es continua, del día a la noche, debiendo las partes comparecer a
cada citación, presentándose y respondiendo. Al demandado no le era posible invocar ni
la declinatoria ni la excepción dilatoria;
Segunda) una vez abierto el proceso ambas partes, demandante y demandado ofrecen
sus pruebas. La prueba por excelencia en el medioevo era la testifical, que según el caso
podían ser testigos juramentados o de gran solvencia, como los intermediarios, los
miembros del clero o autoridades militares. Posteriormente se admitió la prueba de libros
y registros de los comerciantes, a los que se les asignó gran valor, así como el juramento
y los peritos de feria que dictaminaban sobre calidad de los géneros y metales, sobre
pesos y medidas;
Tercera) la actitud del demandado podía consistir en: a) reconocer el reclamo del actor;
b) contestar el fondo del reclamo, oponiéndose al mismo, o bien; c) oponer una excepción
perentoria tendente al rechazo de la demanda. Pero no podiase plantear ni la excepción
dilatoria, invocando espera, ni la declinatoria, invocando incompetencia del tribunal o
planteando la recusación de un juez.
cuarta) una vez que se hallaba trabada la litis, se seguía el procedimiento del derecho
común, con la sola diferencia que los plazos de prueba y contraprueba eran muy
abreviados y el actor podía asegurarse contra la sospecha de fuga del deudor haciéndolo
poner en prisión, bajo responsabilidad judicial. Pero era él a quien incumbía proveerle
alimentación;
quinta) la jurisdicción de los tribunales de feria no era la última instancia, pues existían
apelaciones que se resolvían por tribunales judiciales del derecho común, por ejemplo el
Parlamento de París para las sentencias de las ferias de Champagne, y al contrario del
derecho común, no tenían efecto suspensivo. En cuanto a la ejecución de las sentencias
Las sentencias gozaban de una materialización inminente ya sea contra la persona y
contra todas las mercancías del demandado-deudor, procediéndose a su venta y
liquidación rápida (hipoteca general de feria). Había casos en que se adjudicaban
directamente al acreedor y en otros se procedía a la venta en remate, pero todo rápido,
tal vez en un mismo día. Además gozaban de una validez internacional, siempre y cuando
poseyeran la atestación del sello de feria. No había apelación. Pero si no alcanzaban para
satisfacer la deuda o el demandado escapaba, en este caso era tenido como “fugitivo de
feria” (fuitif de foire) ejecutándose la sentencia allí donde se guarecía o donde poseyera
bienes. Los medios que se ponían en funcionamiento eran la exclusión del comercio o
“défense de foire” Pero además, lo que es más grave, es que dicha interdicción, como
dije, se hacía solidariamente extensiva contra todos los coacciónales del fugitivo
incumpliente. Este procedimiento se manejaba del siguiente modo: primero se dirigía una
rogatoria al juez del lugar del ejecutado para que compareciera el fugitivo e incautara sus
bienes. Esta rogatoria se hallaba acompañada con la lettre de foire donde consta
asentado el importe de la deuda impaga y el sello del garde de foire que le da validez
como instrumento público, y si la autoridad judicial requerida se negaba a cumplir o
desoía el pedido, o no hallaba bienes para embargar, se reiteraba el mismo otras dos
veces, de modo que a la tercera negativa se le decretaba la défense de foire contra el
mismo fugitivo, sus connacionales, sus cófrades de la hermandad o corporación y la
autoridad real o feudal de su ciudad.. Por el contrario, si se incautaban bienes o
mercancías del demandado, sea al comienzo del procedimiento, o al momento de la
sentencia del tribunal de feria, se procedía a su venta o adjudicación a los acreedores,
pero si no alcanzaban para satisfacer la deuda, se decretaba la bancarrota del deudor.
El cambio y la liquidación de las cuentas. En la Edad Media el derecho de acuñar
moneda no era ya una prerrogativa real, pues el feudalismo usurpó y desnaturalizó esa
cualidad. Como resultado de ese desorden aparecieron innumerables especies de
monedas. El caso es que resultaba muy difícil establecer su valor y la cotización a la hora
de comerciar, y particularmente haciéndolo con extranjeros. Por lo que la mayoría de las
transacciones demandaban una operación adicional de trueque o cambio de monedas
(conversión). Y aparecieron así los cambistas, que eran mercaderes especializados,
conocedores del valor de los metales, quienes proveían a los demás comerciantes de las
especies más conocidas, fijando su cotización. Entonces, eran éstos cambistas que
brindaban sus servicios en cada una de las transacciones donde intervenían mercaderes
extranjeros. Cómo era el mecanismo de cambio dentro de las ferias? De todas las
monedas de cambio la más respetada y utilizada era la libra de Provins. Pero a fin de
conciliar el valor se utilizaba una moneda de feria o moneda de cuenta especial, que
servía de término de comparación con las otras especies, facilitando las operaciones de
los cambistas en la fijación de la cotización de las monedas y de las mercaderías, era el
marco de feria (en Ginebra, divisible a su vez en onzas, denarios y granos) y luego fue el
ducado de feria, segunda mitad del S. XIVº. De manera que el cambio en estos ámbitos se
realizaba sólo por cambistas, tratábase de comerciantes especializados en el negocio de
metales preciosos los cuales disponían de un puesto en la calle, donde se instalaban con
un banco, una mesa y una balanza para pesar los metales. La época de los pagos dentro
de las ferias duraba cuatro semanas, durante las primeras dos se recibían y liquidaban
los pagos directos o al contado, provenientes de todos los derechos de feria, a saber : la
tasa sobre las transacciones de compra y venta de mercaderías, principal recurso fiscal
del feudo organizador o del monarca, los derechos de pesaje, medición e instalación de
puestos no olvidando que con relación a los primeros dos se establecían pesos y medidas
estandarizados para cada tipo de mercancía sea el lino, sea el oro o la plata, y luego
hacia el S. XVIº fue para el papel .Pero para las operaciones a crédito se establecía un
curso oficial de la feria del siguiente modo: un día determinado todos los cambistas de la
feria se reunían en círculo, o mejor dicho, hacían la ronda. Una vez allí el cónsul de los
florentinos les preguntaba a qué cifra querían establecer el cambio. Después de hacer un
relevamiento de cada uno, se establecía un promedio, el “conto”, que constituía el precio
corriente. Cada mercader que vende mercancías desea ser pagado en su propia moneda.
En las ferias, los cambios de moneda eran efectuados por cambistas profesionales,
Siendo natural para los acreedores que quisieran cobrar y deudores que quisieran pagar,
designar cambistas para que lo hagan por ellos mismos. Pero como el traslado físico de
numerario era, además de incómodo, peligroso, y en tanto los cambistas celebraban
muchas transacciones entre ellos mismos, se hizo obvia la innecesariedad de realizar
continuamente pagos y repagos. De modo que los mercaderes lombardos pergeñaron un
ingenioso sistema por el cual los cambios podían, utilizando corresponsales en el país del
acreedor, localizar los pagos y evitar el transporte físico de dinero. Ejemplo del
mecanismo: “B en Milán, deseaba pagar a S en Londres, por mercaderías compradas por
B a S. Entonces podía adoptar el siguiente procedimiento:
a) B iba a ver a X un cambista de Milán, entregándole fondos, en liras, por el precio de las
mercaderías, más los costos de la gestión de X;
b) X libraba una nota, vgr. Un pedido o una instrucción escrita a Y, su corresponsal
extranjero en Londres, requiriéndole pagar la suma indicada a S.- Acto seguido X enviaba
esa nota a S.
c) S presentaba la nota a Y, quien le pagaba en libras esterlinas.
d) Más tarde, X e Y, los cuales tendrían numerosas operaciones mutuas,
Cerraban el balance y compensaban los saldos
Como se transformaron en Banqueros?: Quienes poseían capitales y numerario,
deseosos de evitar ser asaltados, comenzaron a confiárselos a estos gestores de
metales, sea para requerirles una simple guarda (depósito regular) sea para permitirles
su utilización (depósito irregular). Este último orden de operación conducía a transformar
al depositario en prestamista. Cambio, depósito, crédito eran las actividades
fundamentales de los primeros banqueros. Como los demás comerciantes, éstos
recurrían a los viejos contratos del derecho romano: mandato, depósito, mutuo y su
derivado medieval. el cambista (ahora depositario) se transforma rápidamente en
“tenedor de caja” de sus clientes, y comienza a otorgar crédito a terceros mediante la
“aceptación” de notas libradas contra éste, descontándolas, o sea, pagando su importe
menos el interés convenido por el plazo del préstamo. Otras veces, el comerciante que le
confió su capital, posee allí una cuenta y en consecuencia está habilitado para emitir una
orden de pagar a un 3º, entonces el depositario emite un giro. Pero acaso también el 3º
tenga cuenta con el mismo tenedor-depositario. Razón por la cual no hay devolución o
entrega de dinero sino anotación de la transferencia numeraria en las cuentas
respectivas. Así éste comerciante-depositario se va transformando en merchantbanker y
va abandonando su profesión original de cambista.
Otros protagonistas de las ferias. Son los intermediarios y corredores. Era infrecuente
que las operaciones se concertaran directamente entre los mercaderes, sino a través de
la intervención de mediadores. Estos eran los corredores y comisionistas que actuaban
en las ferias con el objetivo de acercar a las partes y despejar ese recelo y desconfianza
que se tenían mutuamente. Actuaban como conciliadores y muchas veces como
intérpretes, intermediarios y anfitriones de los mercaderes. Servían de testigos
calificados en las transacciones. Más tarde se reglamentó esta actividad, formándose
una corporación. También se reglamentó el juramento de los corredores, escogiéndose
sólo los más confiables y prestigiosos
Fin de las ferias: por las guerras y luchas intestinas; ciertas calamidades, como la
hambruna, la peste negra; y el resurgimiento del elemento nacional, haciendo
desaparecer el internacionalismo, y un mercado nacional, territorial, dispuestos a
combatir al vecino con la ayuda del monarca y de los banqueros.
LIGA HANSEÁTICA: El tráfico mercantil floreció en las ciudades nórdicas, y, estas para
protegerse mutuamente, formaron una confederación económica y política, llamada “Liga
Anseática” o Hansa Teutona. El Hansa era una compañía de mercaderes que
comerciaban con países extranjeros. La liga fue una confederación portuaria de ciudades
creada por la villa de Lübeck, con el objeto de comprometer la asistencia mutua en el
espacio marítimo, asegurando la protección del comercio de los ataques de piratas en el
Báltico y el mar del norte. Los moradores, pactaron y juraron entre si una liga ofensiva y
defensita, y se comunicaron mutuamente sus privilegios y derechos de vecindad, con
libertad y seguridad en el precio. Con poder para declarar la guerra, tuvo prestigio, y
varias ciudades se le unieron, como Rostock. La liga estableció factorías permanentes en
numerosas ciudades, las más conocidas en Noruega y en Rusia. Pero especial desarrollo
adquirió la factoría en Londres, donde llegó a operar en toda Inglaterra, aunque su
expansión luego quedó reducida por los italianos. Esta factoría participaba en la
exportación de lanas inglesas. Algo que impulsó a la liga, fue la ausencia de un gobierno
nacional alemán poderoso que garantizara seguridad al comercio. Para lograr esa
seguridad y derechos comerciales, y ese comercio monopólico, fue que las ciudades se
unieron. La Liga también tuvo factorías en Flandes y Brujas, Lisboa y en Florencia. Fue
capaz de dominar económicamente la zona báltica porque no comerciaba solo con bienes
suntuarios, sino también más costosas, y el comercio a granel. Los lugares del comercio
claves eran las oficinas de las Ligas, recinto cerrado para facilitar su defensa, donde se
albergaban comerciantes, y se ejercía control sobre las sucursales noruegas y rusas. El
movimiento comercial consistía en transportar productos voluminosos y de poco precio
desde la región oriental del báltico hacia el oeste, volviendo con una carga más liviana
pero de más alto precio. Los productos principales que se extraían de sus tierras eran
pieles, ceras y maderas, hierro y pescado. Los privilegios de la liga en toda su
jurisdicción abarcaban la libertad y seguridad de transito y el comercio para todos los
ciudadanos de las poblaciones anseáticas, con exención de derechos de paso o entrada
de mercancías. Los privilegios en el extranjero consistían esencialmente, en garantías
políticas y judiciales por la seguridad de las personas y de los bienes por una parte, y
alivios fiscales por el otro. Una injuria a una ciudad era considerada una injuria para el
resto.
Las actas marítimas consistían en los juramentos, las decisiones de los consejos y
de las asambleas que se recopilaban, en modo cronológico, luego para salvar las
anarquías de esas recopilaciones, en forma de estatuto. Las ordenanzas de la liga fueron
redactadas con el fin de terminar con la confusión legislativa existente en la liga (CODIGO
MERCANTIL DE LA HANSA TEUTONICA)
En cuanto a su decadencia, fue decayendo ante el avance político y económico de
aquellos países que se relacionaban con las actividades anseáticas (Rusia, Dinamarca,
Suecia, Noruega, Inglaterra, Países Bajos). También contribuyeron las disputas internas,
el recorte de las libertades por parte del príncipe alemán, el desarrollo de los estados
extranjeros centralizados y la perdida de los privilegios anseáticos, el crecimiento de las
marinas holandesas e inglesas, los conflictos con la Orden Teutónica, entre otros. A
pesar de ello, las ciudades mantuvieron sus lazos.