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Rev. de Psicol. Gal. y Aplic., 1990, 43 (8), 339-342 | PSICOINMUNOLOGIA: DIMENSIONES | DE PERSONALIDAD Y RESPUESTA INMUNE J. VIDAL GOMEZ; J. M. TOUS RAL Universidad de Barcelona Introduccion Hay resultados recientes que sugieren la modula~ cién de la respuesta in mune por el sistema neuro- endocrino (Ader, 1981); el estudio de esas comple- jas relaciones ha recibido, entre otros, el nombre de Psiconeuroinmunologia (Ader, 1981). Esos estudios han investigado, en general, ia influencia de un siste- ma aislaco (por ejemplo, el sistema nervioso simpa- tico, hormonas concretas, neurotransmisores con- cretos) en la respuesta inmune, y aunque los estu- dios del esirés han tomado al individuo como un todo, no han tenido en cuenta las diferencias inivi- duales. En Psicoinmunologia, no queremos averi- ‘quar si un neurotransmisor dado, 0 una hormonal dada, modulan la respuesta inmune; pretendemos conocer cémo los diferentes sistemas, integrados fen un todo, confieren un patrén de respuesta al sis- tema inmune, patrén que podria vatiar de un sujeto a otro. Puesto que la personalidad es e! estudio de las diferencias individuales de comportamiento, nos preguntamos si los sujetos con distinta personalidad tienen distinto comportamiento. inmunolégica. bianteamiento cientifico de estas cuestiones requie- re la capacidad de medir reproduciblemente tanto la respuesta inmuune como la personalidad, mediremos la primera por el nivel de anticuerpos séricos especi- ficos para una antigeno dado, y evaluaremos la se- Qunda a lo largo de las dimensiones de extraver- siGn.introversion y neuroticismo-estabilidad (Ey- senck, 1985). se UNNI ee ee i ee Aunque no se han llevado a cabo estudios forma- fes de la relacion personalidad-respuesta inmune, hay datos en la literatura que, analizados apropiada- mente, sugieren tal relacion. Se exponen a continua- cidn es0s datos y el correspondiente andi. Personalidad y respuesta inmune patolégica (autoinmunidad) Aunque no hay, que sepamos, estudias sobre per sonalidad y respuesta inmune normal, se han hecho estudios de personalidad en pacientes afectados de enfermedades autoinmunes, especialmente de arti- tis reumatoide (Solomon, 1981). La personalidad de los pacientes se ha evaluado mediante proceaimien- tos psicoanaiiicos (entrevista, test de Rorschach) 0 mediante ei Minnesota Multiphasic Personality In- ventory (MMPI). Los distintos autores han dado dife- rentes Perfiles de personalidad de los pacientes: por ejemplo, Booth (1937) los ha descrito como «intro- vertidos, obstinados, estrictos y rigidos en asuntos morales, dispuestos a ajustarse a los standards so- iales aceptados, hipersensitivos, con una necesi- dad desproporcionada de dominar, e hiperactivos; para Mueller y cols,, 1961, los artriticos tienen con- flictos no resueltos en el area de la autoridad pater- 1a, Operan a un nivel de integracion deficiente de la personalidad, muestran respuestas emocionales de- 339 fectivas, les falta madurez emocional, y son reprimi- dos. Segin el MMPI, los artrticos puntuaron ms alto (que los controles sanos) en las escalas eneuré- ticas» del cuestionario (Wiener, 1952), asi como en las escalas que miden inhibicién de la ira, ansiedad, 1G, trio, 340 2 privaciin de suefo, luto, etc), con diferentes es- timulantes del sistema inmune (antigenos, activado- res polcionales), con distintas pautas de inmuniza- cién y exposicion al estresor (astrés neonatal, estrés adulto, estresor precediendo al antigeno, antigeno precediendo al estresor, etc.) (Riley, 1981; Palm- lad, 1981; Mille, 1985; Schindler, 1985; Stein et al,, 1985; Calabrese et al., 1987, entre otros). Los resultados han sido variados, aunque se podria con- luir que el estrés agudo perjudica la respuesta mune; y el estrés ordnico, al cual el, sujeto se ha adaptado, no la afecta (Stein et al., 1985). Estos estudios de estrés @ inmunocompetencia no han tenido en cuenta las diferencias individuales en la respuesta al estrés. Habria que preguntarse si la personalidad influye en la conducta del individuo ‘rente al estrés, y la respuesta parece ser si ‘Asi, para el cognitivismo, el efecto del estrés so- bre el individuo depende dei significado que el indivi- duo confiere al estimulo y de las estrategias que Puede moviizar para hacer frente al estrés (coping Strategies; Lazarus, 1966); para los modelos dimen- slonales de personalidad, la capacidad del individuo para tratar con la ansiedad, que es generada por Thuchos estresores, est relacionada con la dimen- sién de neuroticismo-establidad (Eysenck y Ey- senck, 1985) 0 con la dimensién resuitante de com- binar las dimensiones de neuroticism e introversion (dimensién cansiedady de Gray, 1973; «ansiedad ‘cognitivas o xestrés» del modelo de Tous, 1986). Con los datos anteriores se puede hacer el si guiente razonamiento: 1 estrés afecta la inmunocompetencia, el efecto del estrés sobre et individuo depen- de de Sus dimensiones de personalidad, por tanto, @l efecto del estrés sobre la inmunocompe- tencia depende de las dimensiones de perso- nalidad. Hay un resultado compatible con este razona- rmiento: el shock eléctrico inescapable deprime la in- munocompetencia de las ratas, pero el shock esca- able no lo hace (Laudenslager et al., 1983). Hay ue hacer aqui un comentario: puesto que las per- sonas altas y bajas en neuroticismo se diferencian fisioldgicamente s6lo en presencia de estimulos emocionalmente amenazantes> (Eysenck y Ey- ‘senck, 1985), se puede especular que haré falta un Gierto nivel dé estrés para que Se pongan claramen- te de manifesto las diferencias én inmunocompe- tencia de los sujetos estables e inestabies. 2. Substrato neurolégico de la personalidad y regulacién neuronal de la respuesta inmune. En ia versién mas reciente del modelo eysenckiano (Ey- senck y Eysenck, 1985), la dimensién de extraver- ‘sin se considera debida a !a activacion (arousal) en el Circuito corticorreticular (cortex y formacién reti- cular): jos introvertidos tendrian mayor arousal que los extravertidos; en este mismo modelo, la dimen- ‘sién de neuroticismo se considera debida a la activi- dad del cerebro visceral (formado por el sistema lim- ico y el hipotdiamo: los inestabies activarian més faciimente el cerebro visceral que los estabies. En el modelo de Gray (Gray, 1973; Stelmack, 1981), la introversién esté mediada por un sistema inhibitorio formado por el cortex frontal, el hipocam- po, el érea septal media y el sistema activador reti- cular ascendente; ta extraversién est mediada por otro sistema formado por el érea septal, et haz me- dio del cerebro anterior (medial forebrain bundle). y el hipotdlamo medio; el neuroticismo tendria como substrato dos subsistemas limbicos. Hay que destacar que algunas de las estructuras ‘mencionadas (en cursiva) modulan la inmunocompe- tencia. Asi, las lesiones en la formacién reticular, 0 fen et hipotdlamo, reducen la respuesta inmune (Jan- Kove ¢ lsakowe, 1973: Gestaly Oehing, 1974; Kor neva, 1985; Roszman et al., 1985), mientras que las lesiones en el sistema limbico (amigdala, hipocam- po) la potencian (Roszman et al., 1985) 0 no la afec- tan (Jankovic e Isakovic, 1978). Se observa que iertas estructuras (hipotdlamo, sistema imbico, for- macién reticular) se consideran como parte del substrato biolégico de la personalidad y ademés ‘modulan la inmunidad. Por tanto, la manifestacién de la personalidad y de la inmunidad podria afectar- '8@ conjuntamente. 3. RReffejos condicionados y respuesta inmu- ne. Aunque parezca sorprendeate, la respuesta in- ‘mune puede modificarse al estilo pavioviano por un estimulo condicionado. Asi, el apareamiento de un estimulo neutro (sabor de sacarina) con un agente inmunosupresor (ciclofosfamida, suero anti-infocita- rlo) causa una inmunodeficiencia transitoria y condi- ciona al animal; mas tarde, cuando se administra el estimulo condicionado soto (sacarina), se produce la respuesta condicionada (inmunodeficiencia) que se manifesta por una respuesta inmune deprimida con- tra un antigeno administrado conjuntamente con la sacarina (Ader y Cohen, 1975; Kusnecoy et al., 1983; Gorczynski y Kennedy, 1984). En cuanto al condicionamiento clésico y la perso- nralidad, los modelos de Eysenck y de Gray relacio- naan la dimensién de extraversién con la factidad de adauisicién de reflejos condicionados. Tanto para Eysenck como para Gray (Eysenck’y Eysenck, 1985), los introvertidos se condicionan mejor que Jos extravertidos cuando se usan estimulos incondi lonados aversivos, pero los introvertidos se condi conan mejor (segun Eysenck) 0 peor (segun Gray) que los extravertidos cuando se usan estimulos in- Condicionados gratificantes. Estas definiciones tie- nen que ser todavia matizadas: para Eysenck, la fa- Glidad de adquisicién de reflejos condicionados de- pende también de la excitacién (arousal) producida Por el medio ambiente: los introvertidos se condicio- nan, en condiciones de bajo arousal, mejor que los extravertidos, pero_peor en condiciones de alto arousal (Eysenck y Eysenck, 1985). Teniendo en cuenta lo precedente, se puede ha- cer el siguiente razonamiento: la respuesta inmune puede modificarse por un estimulo condicionado, la faciidad de condicionamiento esta relacio- ‘nada con la dimension de extraversion-intro- versién; por consiguiente Ia faciidad con que la respuesta inmune puede modificarse por Un estimulo condicionado esté relacionada ‘con la dimension de extraversién. No es posible, sin embargo, predecir si la res- puesta inmune del introvertido ‘serd mas 0 menos modificable que la del extravertido, ya que también hay que contar con el arousal producido por el me- dio ambiente. 4. _Influencia de algunos neurotransmisores (ca- tecolaminas, serotonina) en e! comportamiento ani- mal y en la respuesta inmune. El interés de uno de ‘nosotros (JVG) en la relacién personalidad-inmuno- competencia no partio de fos razonamientos ante- Fores, por logicos que parezcan, sino de los estu- dios de JVG sobre la relacién neurotransmisores- respuesta inmune. Por una parte, la respuesta de los ratones (cepa C3H/HEN) en’ articuerpos anti eritrocitos de cordero mostraba gran dispersion (Coeficiente de variacién en el intervalo 20-60 por Ciento, Vidal, 1990), lo que sugiere diferencias entre las respuestas individuales. Por otra parte, la des- truccién, por inyeccién neonatal de la neurotoxina 6-hidroxi-dopamina, de le inervacién noradrenérgica del haz dorsal (dorsal bundle) (Mason, 1984) no afecté perceptiblemente la respuesta en anticuer- Pos, como tampoco lo hizo la inhibicion de la sinte- 'is de serotonina (con p-cloro-fenilalanina). No obs- tante, el tratamiento combinado (destruccién de la inervacién noradrenérgica seguida de la inhibicién de la sintesis de serotonina) disminuyé la respuesta murina en anticuerpos antieritrocitos de cordero (Vi- dal, 1989). ‘Los neurotransmisores citados se han involucra- do en el comportamiento animal. Asi, ja norepinefr- na determina, en parte, el arousal emotivo, la res- puesta a un estimulo nuevo y la habituacion al temor frente a un estimulo que produce miedo (Zucker- man, 1984; Panksepp, 1986); también modula la agresividad y las respuestas motoras causadas por la dopamina (Mason, 1984). La serotonina inhibe la actividad motora y emocional (Zuckerman, 1984) y or ello tiene un efecto anti-ansiedad (Panksepp, 1986). Una deplecion de serotonina y de norepinefti- na causa depresion (Zuckerman, 1984) y disminuye la eficacia del sistema inmune (Vidal, 1989), lo cual est de acuerdo con la reducide inmunocompeten: cia de los enfermos afectos de depresién endégena (Calabrese et al, 1987) Consideraciones finales De acuerdo con la expresién «mas de un area cere~ bral y mds de un sistema neuroquimico participan en cada proceso psicoconductualy (Panksepp, 1986), ostulamos que los sujetos con puntuaciones extre- mas en cada dimension de personalidad tienen dife- rentes patrones de interaccién entre los neurotrans- misores (aceticolina, aminas, aminodcidos, pépti- 341