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El ENCUENTRO DE PROFESIONALES CONTRA LA TORTURA de la República

Argentina -EPCT- el 22 de marzo de 2019 presentó ante la Asociación Médica Mundial


(WMA) denuncias por Falta Ética grave en ejercicio de la profesión a los médicos: Dr.
Juan Manzur, Gobernador; Dr. Gustavo Vigliocco, Secretario de Salud; Dra. Roxana
Chahla, ministra de Salud; Dra. Elizabeth Ávila, directora del Hospital del Este “Eva Perón”
de la ciudad de Tucumán, todos de la Provincia de Tucumán; y Dr. Gustavo Briones, Jefe
de Servicio de Obstetricia del “Hospital Materno Infantil Dr. Héctor Quintana” de San
Salvador de Jujuy, y Dr. Marcelo Villa, Director del Hospital “Guillermo Paterson” de la
localidad de San Pedro, ambos de la Provincia de Jujuy; al impedir el acceso al aborto legal
a niñas y someterlas a tratos crueles o degradantes y tortura.

Los fundamentos de las denuncias son los siguientes:


Considerando
1- Que el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas del 26 de junio de 1945 proclama solemnemente la
fe de los pueblos de las Naciones Unidas en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor
de la persona humana;
2- Que el preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948 estipula
que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie
ultrajantes para la conciencia de la humanidad;
3- Que el Artículo 5 de la Declaración proclama que nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes;
4- La Convención Americana sobre Derechos Humanos adoptada por la Organización de Estados Americanos
el 22 de noviembre de 1969, que entró en vigor el 18 de julio de 1978, y la Convención Interamericana para
Prevenir y Sancionar la Tortura, que entró en vigor el 28 de febrero de 1987;
5- Que la Declaración de Tokio, adoptada por la AMM en 1975, reafirma la prohibición de toda forma de
participación médica o presencia del médico durante la tortura o el trato inhumano o degradante;
6- La Declaración de Hawai, adoptada por la Asociación Psiquiátrica Mundial en 1977;
7- La Declaración de Kuwait, adoptada por la Conferencia Internacional de Asociaciones Médicas Islámicas
en 1981;
8- Los Principios de Ética Médica Relativos al Rol del Personal de Salud estipula que "es una grave
contravención a la ética médica ... que el personal de salud, en particular los médicos, tome parte activa o
pasivamente, en actos que constituyen participación, complicidad o incitamiento o intentos de tortura u otro
trato cruel, inhumano o degradante...";
9- La Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes, adoptada por
la Asamblea General de la ONU en diciembre de 1984 y que entró en vigor el 26 de junio de 1987;
10- Que en la Declaración Universal de Derechos Humanos las Naciones Unidas proclamaron que la infancia
tiene derecho a cuidados y asistencia especiales, y por lo tanto la Convención sobre los Derechos del Niño,
es clara respecto a sus derechos;
11- La Declaración de Hamburgo, adoptada por la AMM en noviembre de 1997 durante la 49ª Asamblea
General y que llama a los médicos a protestar individualmente contra el maltrato y a las organizaciones
médicas nacionales e internacionales a apoyar a los médicos en dichas acciones;

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12- Que los Organismos de Derechos humanos han entregado una orientación clara sobre cuándo se requiere
despenalizar el aborto, y han puesto énfasis en que el acceso al aborto es un asunto de derechos humanos y
que asegurar el acceso a estos servicios, de conformidad con los estándares de derechos humanos, es parte
de las obligaciones del Estado para eliminar la discriminación en contra de las mujeres y garantizar el derecho
de éstas a la salud, así como a otros derechos humanos fundamentales;
12-a. Los órganos internacionales de derechos humanos han calificado las leyes que penalizan el aborto como
discriminatorias y como un obstáculo para que las mujeres tengan acceso a atención médica y han
recomendado que los Estados eliminen todas las disposiciones punitivas hacia las mujeres que se han
sometido a abortos. Estos organismos también han solicitado que los Estados permitan el aborto en ciertos
casos;
12-b. Que la jurisprudencia de los órganos creados en virtud de tratados ha indicado claramente que negar
el acceso al aborto a las mujeres cuando existe una amenaza a la vida o salud de la mujer, o cuando el
embarazo es el resultado de una violación o de incesto, viola los derechos a la salud, a la privacidad, y en
ciertos casos, a ser libres de tratos crueles, inhumanos y degradantes;
12-c. Que el aborto legal debe ser seguro y accesible también es una postura apoyada por compromisos
políticos asumidos por los Estados en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD),
llevada a cabo en El Cairo en 1994. En dicha Conferencia, los Estados reconocieron al aborto en condiciones
de riesgo como una importante preocupación de salud pública y se comprometieron a reducir la necesidad
de abortos a través de servicios de planificación familiar más amplios y mejores, a la vez que reconocieron
que, en los casos en que el aborto no fuera contrario a la ley, éste debía practicarse en condiciones
adecuadas. La Plataforma de Acción de Beijing, que fue acordada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer en 1995, también afirmó esto;
12-d. Que la revisión y evaluación de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la implementación
de la CIPD en 1999 acordó asimismo que, en los casos en que el aborto no es contrario a la ley, los sistemas
de salud deben capacitar y equipar a quienes prestan servicios de salud y tomar otras medidas para asegurar
que el aborto se realice en condiciones adecuadas y sea accesible. Se deben tomar medidas adicionales para
salvaguardar la salud de la mujer;
13- Que un informe del Comité de Derechos del Niño de la Organización de Naciones Unidas (ONU) advierte
al Estado argentino que debe garantizar "el acceso a servicios de aborto seguro y atención postaborto para
niñas y adolescentes, garantizando que sus opiniones siempre se escuchen y se tengan debidamente en
cuenta como parte del proceso de toma de decisiones". El organismo manifestó preocupación por las
barreras que enfrentan los y las adolescentes respecto al acceso a la educación y servicios de salud sexual y
reproductiva, además de "la alta incidencia de embarazos adolescentes y los riesgos elevados de mortalidad
materna entre madres adolescentes y el acceso insuficiente a los métodos modernos de anticoncepción y a
la planificación familiar";
14- Que oportunamente la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre violencia contra la mujer, Dubravka
Simonovic, denunció en Buenos Aires que la falta de implementación del protocolo sobre el aborto no
punible en dos de cada tres provincias argentinas supone una "violación de los derechos humanos" y
"contribuye a la alta tasa de mortalidad materna" en el país, exigiendo al Gobierno de Mauricio Macri que
haga cumplir el protocolo existente e impulse un proyecto de ley sobre la interrupción voluntaria del
embarazo;
15- Que dada su importancia presentamos a continuación el marco legislativo de la República Argentina
respecto a la cuestión que nos ocupa.
Marco Normativo
La historia de la interrupción legal del embarazo en Argentina comienza en 1886 con la sanción del
primer Código Penal. Desde entonces el marco legislativo ha variado. Actualmente, de acuerdo con
el artículo 86 del Código Penal y la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso
“F.A.L” de 2012, las personas tienen derecho a la interrupción legal del embarazo en los siguientes
casos:

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 Si el embarazo representa un peligro para la vida de la mujer y este peligro no puede ser
evitado por otros medios;

 Si el embarazo representa un peligro para la salud de la mujer (entendida la salud como el


bienestar físico, mental-emocional y social);

 Si el embarazo proviene de una violación.


Para acceder a la interrupción legal del embarazo es necesaria una consulta con un profesional de la
salud, en un ámbito confidencial. El mismo evaluará el caso y certificará que la práctica se encuadra
en alguna de estas tres causas. En el caso de una violación no es necesaria una denuncia policial.
En 2015, el Ministerio de Salud de la Nación publicó el Protocolo para la Atención Integral de las
Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (Protocolo ILE) con el fin de estandarizar
prácticas y garantizar el acceso a este derecho. Allí se establecen los siguientes lineamientos:
No se necesita autorización judicial:
Una vez certificada la causa de la interrupción del embarazo por un profesional de la salud, no se
necesita autorización judicial ni administrativa para acceder al aborto. Tampoco se puede retrasar
innecesariamente el acceso al aborto. Deben eliminarse los requisitos que no estén médicamente
indicados.
No se necesita denuncia policial o judicial:
En los casos de violación, solo se requiere una declaración jurada que deje constancia de que el
embarazo es producto de una violación.
Las víctimas de violencia sexual:
Deben recibir en forma inmediata y expeditiva la asistencia adecuada para resguardar su salud e
integridad física, psíquica, sexual y reproductiva en un contexto cómodo, seguro, privado, confiable
y que evite la revictimización. Debe asegurarse la obtención y conservación de pruebas vinculadas
con el delito, así como brindar asistencia psicológica y legal a la víctima
Tenés derecho a recibir información:
Los profesionales de la salud deben brindar a la persona gestante información oportuna, completa,
comprensible y de calidad sobre las alternativas de atención y los distintos procedimientos
disponibles para que pueda decidir sobre su cuerpo.
Tenés derecho a la privacidad y a la confidencialidad:
Se debe respetar la privacidad de la persona y garantizar la confidencialidad de la información que
esta haya solicitado, su decisión y cualquier otro dato de su historia clínica.
Obligaciones del sistema de salud:
Las demoras innecesarias en la atención, el brindar información falsa o negarse a realizar la
interrupción del embarazo constituyen actos que pueden ser sancionados administrativa, civil y/o
penalmente.
Si un profesional es objetor de conciencia y, por sus creencias personales, se niega a realizar la
interrupción del embarazo, está obligado a notificar su voluntad por escrito a las autoridades del
establecimiento de salud en el que se desempeñe y derivar adecuadamente a otro integrante del
equipo de salud que garantice su realización. En caso de emergencia, el profesional objetor deberá
realizar la interrupción del embarazo.
Deben articularse mecanismos que permitan resolver los desacuerdos que pudieran existir, entre el
profesional interviniente y la paciente, respecto de la procedencia del aborto en caso que una mujer
se presente con un aborto en transcurso o finalizado.

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El Protocolo considera algunas situaciones especiales
Edad:
La persona menor de edad tiene derecho a ser escuchada e informada, así como a participar en las
decisiones sobre sí misma.
Entre los 13 y 16 años, mientras que una persona cuente con el grado de madurez suficiente para
ejercer por sí los actos que le son permitidos por el ordenamiento jurídico, se entiende que tiene
aptitud para decidir respecto de aquellos tratamientos que no resulten invasivos, ni comprometan
su estado de salud o pongan en riesgo su integridad o su vida. Para ese tipo de tratamientos, al
considerarse invasivos, la adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus padres
o representantes legales. Si esta adolescente por alguna razón fundada se niega a que se le informe
a sus progenitores, debe intervenir el Ministerio Público.
A partir de los 16, la adolescente es considerada como un adulto para las decisiones respecto de su
propio cuerpo. De todos modos, se recomienda que las adolescentes cuenten con la compañía y el
apoyo de una persona de su confianza. En caso de violación, la declaración jurada puede ser realizada
sin la autorización de un adulto.
Discapacidad:
Si la persona requiere asistencia para la toma de decisiones, deben asegurarse los sistemas de apoyo
e información comprensibles para que se preserve su autonomía para decidir sobre su cuerpo.
Información sobre aborto y atención post-interrupción del embarazo:
Todas las personas tienen derecho a acceder a información válida y confiable sobre aborto seguro,
así como sobre prácticas que pongan en riesgo su salud o su vida. Esta información puede circular en
cualquier ámbito, sin que esto constituya un delito. Asimismo, tienen derecho a recibir atención
médica después de una interrupción del embarazo, haya sido legal o ilegal.

Tomando en cuenta
16- Que cada año en Argentina más de 3000 niñas menores de 14 años son obligadas a ser madres. Así lo
informó el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM)
en un informe en el que recordó que el camino de esas chicas, solitario e impuesto, tiene similitudes: suelen
ser víctimas de abuso sexual, que quedan embarazadas -muchas veces se enteran tarde, cuando las llevan al
médico por un “dolor estomacal”- y luego son victimizadas por el Sistema de salud, que les niega el acceso a
la ILE y las fuerza a ser madres;
17- Que Argentina es miembro de la Asociación Médica Mundial;
18- Que los profesionales aquí denunciados no solo no han cumplido con el Protocolo de Interrupción Legal
del Embarazo sino que han obstaculizado el acceso de las menores al mismo, y sometiéndolas a una violencia
institucional y mediática pocas veces vista violando su juramento médico, y avasallando sus derechos como
menor, en particular el artículo 3 que declara que “Los Estados Partes se asegurarán de que las instituciones,
servicios y establecimientos encargados del cuidado o la protección de los niños cumplan las normas
establecidas por las autoridades competentes, especialmente en materia de seguridad, sanidad, número y
competencia de su personal, así como en relación con la existencia de una supervisión adecuada”.