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LAURA MARTÍNEZ CÁRDENAS

En búsqueda de la “libertad” intelectual

“Nadie vive más esclavizado que el hombre llamado civilizado: al nacer le cosen
una envoltura, cuando muere, se le clava en un ataúd y mientras tiene figura
humana, le encadenan nuestras instituciones”.

(Emilio, 1762).

Este ensayo tiene como propósito destacar algunas de las principales tesis
sostenidas por el filósofo Jean Jacques Rousseau sobre la educación y
contrastarlas con algunas ideas sacadas de los textos De: SHOPENHAUER
COMO EDUCADOR, SENTIDO SIN SENTIDO, LA ARTESANIA DEL TRABAJO
INTELECTUAL Y SOBRE LA LECTURA.

Rousseau relaciona la educación con la formación y deja a un lado la instrucción


impuesta por los maestros. Según este autor los métodos de enseñanza dictados
por los maestros casi no tenían relevancia debido a que, al ocuparse de su labor,
olvidan por completo cuál debería de ser su propósito respecto al proceso de
aprendizaje. Su crítica entonces está centrada en el afán de los educadores por
hacer hombres a los niños según una idea preestablecida del mundo, quitándoles
la oportunidad de desarrollarse de modo natural.

Así pues, Rousseau considera que “La educación impuesta por las instituciones y
basada en tradiciones y costumbres, no se debe aplicar ya que la verdadera
educación es la educación natural, la única que respeta y promueve el desarrollo
de los fenómenos instintivos en el niño y no los reprime como la educación mal
entendida”.1Como resultado de lo anterior, tenemos una objeción a la forma en la
cual se ensena, un ataque que va más allá del actuar como parte del rebaño y
que cuestiona el proceso de formación impuesta por las instituciones que, en su
parecer, es erróneo.

Por otra parte, podemos contemplar que Schopenhauer nos dice: “Tus
educadores, no pueden ser otra cosa que tus liberadores” 2.Según este autor una
educación igual para todos, sin atender las individualidades de cada quien, nos
volvería “productos fabricados en serie” indiferentes y faltos de criterio.
Así, nos invita a seguir nuestra propia conciencia, desarrollar nuestros propios
pensamiento e ideas.

Me planteo entonces sí estarán siendo realmente liberadores aquellos que se


encargan de imponer creencias y costumbres socialmente aceptadas al ser
humano a temprana edad para que éste se desarrolle según las creencias de
quién las impone.
De allí surge otra pregunta: ¿En que se relaciona la educación con la libertad?
Pues bien, la libertad a la cual se hace referencia en Schopenhauer es aquella
libertad que proviene de un desapego por las costumbres e imposiciones
provenientes de nuestra sociedad, en otras palabras, una libertad que contraría el
orden establecido pero que al alcanzarse tiene una gran satisfacción personal.

En mi opinión, la libertad se puede aplicar a todos los ámbitos. Si un ser humano


es capaz de salir de la pereza, de salir de su zona de confort, de su estado de
indolencia y de cobardía podrá encontrar la felicidad dentro de su mismo proceso
de evolución. Por ejemplo: planteándonos el caso tal en el cual el maestro deja
alguna consigna para realizar, podría el alumno tomar la decisión de no solo
realizar la consigna asignada, sino que además buscar otras fuentes, otros
autores, otra información, otras doctrinas, otros pensamientos (pero no porque
esto sea lo que se imponga, si no por mero interés) estaríamos realizando una
labor que no solamente nos estaría favoreciendo teniendo en cuenta que se está
obteniendo una visión más amplia de un tema, sino que seguramente nos daría
una sensación de satisfacción al poder contemplar y captar de mejor forma algún
asunto o tema determinado.

Si bien hay autores que desprecian el modelo tradicional profesor/alumno, o


incluso quienes consideran que la educación puede tener un efecto castrador en la
individualidad hay otros trabajos, como el texto Artesanía del trabajo intelectual en
los que el autor plantea una opción intermedia: “Con la artesanía del trabajo
intelectual se debe romper con la dependencia pobre y castradora del
profesor/alumno, para poder emprender el camino libre del investigador creativo” 3.

Considero necesario generar desde las instituciones unas bases para que el
alumno tenga un interés y una disciplina constante por indagar, por nunca hay que
quedarse con lo que el maestro nos diga o imponga, debemos considerar que de
un modo u otro, la universidad es el inicio de nuestra formación profesional y es
proceso que cada cual vive a su modo, en el cual habrán muchos aprendizajes
siempre y cuando nos cuestionemos, indaguemos, no nos quedemos con un solo
punto de vista y vayamos más allá. Seguramente, en la aplicación este proceso no
será fácil debido a que es un proceso lento que implica el empleo paciente y
amoroso, pero el producto final será una enseñanza, creación, o lección propia.

Es decir, que para llevar a cabo estos procesos (leer, escribir y argumentar) se
requiere de un proceso sin afán, de un proceso que tengan una chispa de interés,
que este contagiado de ganas de conocimiento y que contenga en abundantes
cantidades paciencia.

por su parte Zuleta nos explica que: “Cuando se aborda un texto cualquiera que
este sea, el texto emitirá su propio código es decir un término al cual el receptor y
emisor asignan un mismo sentido”4, lo cual nos lleva de nuevo hacia la misma
dirección procesos pacientes, sin afanes, sin imposición, motivación por aprender,
por conocer, por adquirir, por captar. De otro modo, seguramente no podremos
entender la información que estamos recibiendo y es ahí en donde se da el error
de entendimiento o mala interpretación.

Nietzsche se refiere al primer discurso de Zaratrusta exponiendo que se requiere


de una interpretación en sentido fuerte, y también plantea que este es un libro muy
exigente con el lector debido a que se debe de coger párrafo por párrafo y
someterlo a una interpretación, lo anterior resultaría chocante para alguien que no
está acostumbrado o que seguramente no sabe cómo llevar a cabo una debida
interpretación, escritura o lectura. Como consecuencia de esto, encontramos que
en la lectura: Sentido sin sentido se muestra como a consecuencia de nuestra
forma errónea de llevar a cabo estos procesos, en la mayoría de ocasiones no
podamos entender las teorías de grandes pensadores filosóficos que han
influenciado inmensamente nuestra concepción del mundo actual.

Para mí, las instituciones deberían tender a enseñarnos a aprender. Si bien cada
carrera, profesión u oficio tienen unas bases y conocimientos de fondo, el
veredero reto está en generar un hábito, una disciplina, un proceso en el que el
aprender se nos vuelva una forma de vida. Deberíamos generar un interés
constante en la que podamos transformar cada oportunidad para ser mejores,
para aportar y para construir. Más que información deberían las instituciones
enfocarse en generar en sus alumnos la pasión por aprender y conocer.
Deberíamos propender por una educación que nos ayude a desarrollar nuestra
curiosidad natural para que siempre sigamos aprendiendo y mantengamos este
interés por cultivarnos durante el transcurso de nuestra vida.
Bibliografía:

EMILIO: NIÑO Y EDUCACIÓN. (2018) (1st ed., pp. 70/73).

Claros, L. (1999). DE "SHOPENHAUER COMO EDUCADOR" (p. 3). Madrid:


Valdemar.

Diaz, J. LA ARTESANIA DEL TRABAJO INTELECTUAL (p. 1).

Zuleta, E. (1982). Sobre la lectura.

(2000). Bibliotecadigital.educ.ar. Retrieved 22 February 2018, from


http://bibliotecadigital.educ.ar/uploads/contents/Jean-JacquesRouseeau-
Emilioolaeducacin0.pdf

(2018). Terras.edu.ar. Retrieved 22 February 2018, from


http://www.terras.edu.ar/biblioteca/5/PDGA_Rousseau_2_Unidad_3.pdf