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La equinoterapia radica en el uso del caballo como una técnica curativa para

recuperar a personas con discapacidad. Esta técnica es calificada como una gran
opción para acrecentar la autoestima de personas que sobrellevan algún tipo de
disfunción, igualmente se mejora y fortifica el estado emocional, de igual manera
beneficia la manera de desplegarse en su medio social. Esta terapia se ejecuta por
medio de la transferencia del calor físico del equino, de la envión rítmico y del molde
de traslación tridimensional, semejante al patrón eficaz de la marcha humana. El
tratamiento con equinos está justificada para personas que exhiben problemas
corporales, psíquicos o sociales. Los problemas neuromotores son dificultades
relacionados con el porte y el equilibrio. Conjuntamente, favorece a pacientes con
inhabilidad intelectual a vincularse con los demás de modo propio y grupal,
corrigiendo la locución verbal de estos pacientes e incrementando su ejecución en
labores del cotidiano, todo esto es gracias a que la equinoterapia mejora su
entendimiento. El trabajo interdisciplinario de varios expertos es indispensable, ya
que es el impulso para obtener resultados positivos y beneficiosos dependiendo del
área al que pertenezca. La intención de esta exploración es proporcionar
conocimientos sobre un método alterno a los tratamientos convencionales en niños
con alteraciones en su proceso cognitivo.

Los privilegios de esta característica terapéutica se han experimentado desde


épocas muy remotas, con Hipócrates como uno de los abanderados en el tema.
Años antes de Cristo, este pensador ya relataba el compás sano de la equitación,
mencionando los favores para la salud que concede estar en constante relación
con un caballo, refiriéndose a esto con cabalgarlos. Estos bienes no se daban
únicamente en un aspecto motriz sino que también ayudaban el estado de anímico
de aquellos que tenían la facilidad de cabalgar (Carreras, 2011). Pero no fue sino
hasta la década de los 60, en el que se obtiene un avance significativo en el oficio
de este desconocido método terapéutico.

Los expertos que se dedicaron a la investigación y desarrollo de este tipo de terapia,


rebuscaban incesablemente ensayos científicos que admitieran darle importancia a
esta técnica en el ámbito médico y científico. Pero no fue sino hasta el año 1969 en
la ciudad de París, Francia, donde se llevó a cabo un ensayo científico sobre
reeducación equina. Por esta misma época en Estados Unidos, surgía la NARHA
(North American Ridingforthe Handicapped Association), reconociendo un progreso
en esta actividad, debido a la ejecución de esquemas de adiestramiento a los
centros que utilizan esta técnica para un uso más eficaz y solidario.

Ya hablando respecto a las ayudas psicosociales, citando a varios referentes en el


tema, pueden aludirse la mejora del autoestima, el control, la confianza, la impresión
de autonomía, la conciencia de responsabilidad, la adherencia a la norma, la
exploración de nuevas formas de interactuar, socializar y comunicar, siendo la
expresión verbal un aspecto fundamental, la incremento en los lazos
afectivo/familiares, la motivación de la unión social y comunitaria; además, admite
una avance en la atención, concentración y memoria (Arias et al., 2008; Falke, 2009;
Pellitero et al., 2006; Sierra Torres, 2010). La mayor parte de las contribuciones
sobre la equinoterapia, en el aspecto psicosocial, no proceden de experimentos
empíricos, por lo tanto, el objetivo de este proyecto investigativo es profundizar en
el tratado de la equinoterapia y sus aspectos positivos en el aprendizaje de niños
con dificultad para relacionar y/o comunicarse.

Son diversos los expertos que actualmente estudian la aplicación a la diversidad por
medio de terapias apoyadas por animales en varios argumentos (González-
Ramírez, Ortiz-Jiménez, & Landero-Hernández, 2013) y otros autores desarrollan la
equinoterapia como un método rehabilitador (Ávila Álvarez et al., 2013;) también
como déficit físicas o psicológicas (Galvão, Sutani, Pires, Prada, & Cordeiro, 2010;
Koch, 2008;). Por tal motivo es que prototipo de terapias son con el pasar del tiempo
más interdisciplinares y se espera su unificación desde los múltiples ámbitos
científicos.

De tal manera, se puede afirmar que el aprendizaje ha perdido su enfoque


conductista y ha cedido marcha a una perspectiva donde cada vez se unen más
componentes cognitivos y socio afectivos, con el fin de que el estudiante se
sobreponga a dificultades fundados por vibraciones negativas (como el recelo o la
angustia) y se inciten impresiones positivas (como la autoestima y el carisma).
Partiendo de este pinto se buscan instrumentos de enseñanza/aprendizaje que
optimicen estos mecanismos (Téllez Trani, & Buela-Casal, 2011). Los
comportamientos disóciales y disruptivas, privan en el educando estos elementos
psicológicos, sociales y afectivos, siendo estos indispensables para el progreso
intelectual del educando. La equinoterapia surge como una táctica de intromisión
idónea sólido en el afán de una disciplina ecuestre que beneficia la relación afectiva
que se funda con el caballo, para auxiliar a personas con dificultades, por nombrar
solo algunas, de adaptación social (Jiménez García, 2014), a despuntar sus
conflictos y así componer de forma normalizada en la sociedad (De La Fuente,
2007). En numerosos procesos se maneja para proporcionar las propias
aplicaciones terapéuticas (Gross Nasschert, 2006) entre otros elementos, por la
exaltación que favorece a los pacientes.

Los equinos son animales tiernos, calmados, apropiados y admitidos dentro de la


sociedad. Sumando su capacidad de transportar. Ante el evidente tamaño que tiene
un caballo, hace que al interactuar con el debas confiar para poder tener un buen
control y destreza sobre él. Si esto lo relacionamos respecto a sus ayudas
psicológicas, la equinoterapia, consiente a quien la trabaja, relacionar las
emociones físicas con nuevas sensaciones psicológicas en correspondencia con él
mismas y con el entorno.

La mayoría de estas sensaciones, están concernientes con el área psicoafectiva,


no obstante también con la motivación cognoscitiva y con la pasión. De esta forma
la equinoterapia aumenta la autoestima y la seguridad, excita la autonomía y el
autocontrol, ayuda a la comunicación, fortalece la concentración y la atención y
despliega el amor por los animales.