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Comités de Bioética: Generalidades y desarrollo para el

ámbito de la Ética Hospitalaria y


Ética de la investigación


LAURA RUEDA C.

INTRODUCCIÓN

Los cambios socioculturales, los asombros avances de la ciencia y la


tecnología que se vienen produciendo desde hace varias décadas y los que han
tenido lugar en los últimos años nos ofrecen la posibilidad de conseguir un mundo
de bienestar material para todos los hombres. Sin embargo, ello nos sitúa frente a
la esperanza de lograr aquel bienestar pero también frente a temores como
consecuencia de una gama de situaciones indefinidas como: riesgos y amenazas
permanentes, desigualdades crecientes, conflictos respecto a cómo controlar los
recursos.

Esta situación de incertidumbre ha llevado al ser humano a recrear una


ortopraxia que guíe el comportamiento, pero desde una perspectiva concordante
a los nuevos avances basándose en la confianza de que de la acción individual y
colectiva dependerán las soluciones de los dilemas existentes y aquellos que
están por presentarse.

Las estructuras morales vigentes que se han conservado desde los


orígenes de la civilización humana no resultan operantes para nuestro mundo
tecnologizado. Aquellas formulaciones mañaneras deben rearmarse pues
necesitamos desarrollar una ética nueva y reformadora, que inspirada en la
sabiduría del ayer emplee métodos racionales de investigación para nuestros
tiempos, una ética que respete la dignidad y la autonomía de todas las personas,
pero que al mismo tiempo sea más amplia para expresar un compromiso con la
humanidad como un todo.

Es necesario fomentar una conciencia ética de nuestra mutua


interdependencia y la buena voluntad para modificar las actitudes que no
favorecen el consenso.

Si bien la ciencia y la tecnología continúan su rápido avance,


proporcionando medios para eliminar el hambre, la pobreza y la enfermedad. El


Terapeuta Ocupacional. Licenciada en Filosofía, Lic. En Ciencia de la Ocupación Humana.
Magíster en Bioética. Facultad de Medicina Universidad de Chile. CIEB
mayor imperativo ético sería extender los beneficios de la revolución científica a
todas las personas que habitan la comunidad.

ORÍGENES DE LOS COMITÉS DE ÉTICA:

Según el Dr. Francesc Abel2, tres son las motivaciones que encontramos en
los inicios de los comités de ética. Se pueden ubicar en el tiempo, con precisión
mayor o menor, en íntima dependencia de la gravedad de la situación que precede
la creación de los comités; de la universalidad de la apreciación de su necesidad y
de los peligros que quieren evitarse o ventajas que pueden conseguirse de su
funcionamiento.

Algunas fechas y acontecimientos que influyeron en la creación de comités


de ética son las siguientes:

En el año 1960 el doctor Belding Screibner logra con un sencillo ingenio


facilitar la diálisis repetida. Crea el primer centro de diálisis Seattle Artificial Kidney
Center y se ve obligado a hacer una selección de pacientes que pueden
beneficiarse con la técnica, una vez excluidos aquellos que no cumplen los
requisitos de indicación médica de diálisis. Se crea una comisión que ha de
seleccionar según criterios no médicos. Es un comité que recibe el nombre de
“Vida o Muerte”. Este comité no logró formular unas orientaciones suficientemente
satisfactorias, juzgadas despúes de unos años de reflexión bioética. Sus
miembros se sintieron frustrados pero hicieron cuanto supieron. El comité dejó de
existir cuando el gobierno federal patrocino los gastos del tratamiento para
pacientes con enfermedad renal crónica, irreversible sin diálisis.

En 1968 se publicó el diagnóstico de coma irreversible y definición de


muerte cerebral dada por el Ad Hoc Committee of the Harvard Medical School to
examine the definition of brain death: The definition of irreversible coma. Será el
origen de la formación de comités para decidir cuándo se dan las condiciones de
muerte del tronco cerebral y posibilidad ética y jurídica de desconectar el aparato
de respiración asistida.

En 1973, Karen Teel escribe un artículo cuya influencia fue mayor de lo que
podía sospechar. En este artículo, la doctora Teel comenta la importancia de los
comités de ética en los hospitales para resolver dilemas atención médica que
revisten una problemática ética. Afirma, además que estos comités han de tener
una función asesora y no coercitiva. Este artículo influyó en gran manera a la
Corte Suprema de New Jersey que juzgó el caso de Karen Ann Quinlar. Los

2
Sacerdote Jesuíta. Director del “Institut Borja” de Bioética de Sant Cugat del Vallés (Barcelona). Miembro
del Consejo Asesor de la Revista LABOR HOSPITALARIA.
jueces determinaron que si el médico que atendía a la paciente juzgaba que no
existía una probabilidad de que recuperar las funciones cognitivas, entonces
podría retirar el respirador atendiendo la demanda familiar o del tutor legal, con tal
de que un comité de ética del hospital estuviera de acuerdo con el pronóstico.
Curiosamente, pues, en 1976 se introduce una variante a la sugerencia de la
doctora Teel, creándose comités de pronóstico médico. El pronóstico, siempre
importante, concentrada la dimensión ética.

En 1978, el nacimiento de la primera niña Louise Joy Brown en la Gran


Bretaña representa el origen de una auténtica revolución en el tratamiento de la
esterilidad. Las posibilidades que ofrece la fecundación asistida y la trasferencia
de embriones y los riesgos que entrañan hacen necesaria la creación de comités
de estudio tanto nacionales como supranacionales que florecen entre los años
1982 y 1985.

En 1983 la comisión creada por el Presidente de los Estados Unidos en


1980 para el estudio de problemas éticos en medicina e investigación biomédica y
de la conducta; publica el informe Deciding to Ferego Life Sustaining Treatment en
el que se sugiere que los hospitales arbitren procedimientos – comités – para
tomar decisiones éticamente irreprochables en los casos de pacientes
mentalmente incapaces, inconscientes y neonatos gravemente enfermos.

En 1984, en Estados Unidos el Department of health and human Services y


la American Academy of Pediatrics recomiendan la creación de comités de ética
para el estudio de casos difíciles en neonatología que conllevan conflictos éticos.
La recomendación afecta como es lógico de manera precisa a los hospitales con
unidades neonatológicas de cuidados intensivos. Esta recomendación cierra, en
cierta manera, las polémicas surgidas en 1982 y 1983 con motivo de los casos
Baby Doel, y la creación de la brigada de inspección de unidades neonatalógicas
que podían movilizarse a la llamada telefónica de quien quiera sospechara que un
niño no recibía el tratamiento adecuado. Como es natural, la implantación de un
teléfono rojo en las unidades pediátricas creó más solventó.

¿ QUÉ SON LOS COMITÉS DE BIOÉTICA?

Estos grupos de personas se han constituido especialmente en el ámbito


hospitalario como respuesta a problemas morales que surgen en la atención de
salud.

Son equipos interdisciplinarios que se ocupan de los conflictos éticos


surgidos de la vida y la practica hospitalaria; principalmente, aportando
orientaciones, referentes a tales conflictos, cumpliendo también funciones de
estudio, docencia e investigación académica.
El progreso médico, biológico y farmacológico de los últimos veinticinco
años y el desarrollo de nuevas tecnología de aplicación clínica han obligado a los
agentes de Atención en salud a desarrollar su sentido de responsabilidad social y
alertado a la opinión pública sobre los nuevos poderes que tales progresos
representan sobre la vida humana y la calidad de vida3.

Se distinguen dos tipos de comités de ética: el Comité de Bioética o de ética


clínica y el Comité de Ética en Investigación (en humanos).

Las razones diferenciales básicas son: en cuanto a constitución y funciones.


El Comité de Ética en investigación lo integran ,en general, investigadores,
farmacólogos médicos, legos y estadistas; su constitución es obligatoria y sus
dictámenes son categóricos. No así, lo es el Comité de Bioética, los cuales surgen
como una renovación de los anteriores comités de ética hospitalaria que dejaron
de ser operacionales por las razones expuestas en el párrafo anterior. Son
comisiones en cargadas de ejecutar las siguientes funciones4:

Funciones consultiva, para satisfacer la necesidad de analizar con


detenimiento los aspectos o conflictos éticos de casos clínicos que han
suscitado dudas entre los médicos tratantes, el personal de enfermería,
los propios pacientes o sus familias.

Función educativa, se refiere a la necesidad de formación en bioética


y capacitación de los propios miembros del comité. Es responsabilidad
de éstos comités ofrecer instancias educativas en bioética al conjunto de
médicos, profesionales de la salud y a todo el personal del centro de
atención.
Existe también una función educativa a la comunidad, la cual se
puede ejercer a través de variadas actividades o programas.

Función normativa, puede ser menos relevante cuando se trata de


comités en el ámbito de un servicio clínico, que en los comités que
representan a todo un hospital. Sin embargo, es ineludible que después
del análisis de casos similares, de condiciones que se repiten, o del
análisis de cierto número de casos de la misma naturaleza se planteen
sugerencias de cambios o modificaciones en la forma de trabajo.
3
Dr. Francesc Abel, S.J. “ Comités de Bioética” Necesidad, Estructura y Funciones. Institutional Review
Boards and Institutional Ethics Committes. 1995
4
Drs. Juan Pablo beca, Miguel Kottow. “ Orientaciones para comités de ética hospitalaria”. Serie
Documentos. Programa Regional de Bioética OPS/OMS. 1996
A estas tres funciones básicas se agregan otras funciones de los comités
de ética que las puedan asumir por si mismos, a falta de otras instancias, o
colaborando con otros organismos o grupos de trabajo. Entre ellas podemos
destacar:

Funciones de análisis ético de los proyectos de investigación de sus


respectivos centros de salud. El análisis de proyectos de investigación se
realiza en muchos hospitales, especialmente en centros universitarios, por
comités especiales de Ética de la Investigación, aplicando criterios, formas de
trabajo y método de análisis que son diferentes a los necesarios para la
discusión o reflexión de casos clínicos.

Función de estudio de problemas específicos y proposición de políticas


de acción, formando comités institucionales que a nivel de hospital, servicio de
salud o ministerio estudien problemas específicos y propongan políticas
institucionales o nacionales según sea el caso.

Funciones de acuerdo a la especialidad de salud. En aquellas comisiones


propias de un servicio clínico o de una especialidad, como es el caso en
servicios como: oncología, cuidados intensivo, neonatología, pediatría, unidad
de trasplantes y otros.

Los miembros ideales de los comités incluyen profesionales médicos y de


enfermería, trabajadores sociales, abogados, filósofos, teólogos y posiblemente
antropólogos o sociólogos. La incorporación de representantes de la comunidad
tiene especial importancia e interés en el aporte de una visión que representa o
que se acerca a la de los pacientes. A estos miembros se agrega se agrega la
participación, permanente o esporádica, de especialistas como neurólogos,
intensivistas, cardiólogos u otros que aportan la visión y experiencia de sus
propias especialidades. Son discutible la participación de autoridades económicas
o administrativas de los hospitales pues ellos pueden limitar la libertad necesaria
en la discusión o bien defender intereses institucionales competitivos con los del
paciente o del médico tratante.

Se ha establecido que el número de miembros debiera ser entre 6 y 10


personas, con un mínimo de 5 miembros para asegurar una reflexión grupal con
enfoques y perspectivas diversas.
Los comités de ética necesitan, para su buen funcionamiento, alguna forma de
reconocimiento institucional y reglamentación de su quehacer. Es igualmente
conveniente que tengan una definición de su existencia formal y su dependencia
dentro del organigrama institucional. Aunque la reglamentación fuera mínima o
inexistente, los comités deben trabajar en forma ordenada y sistemática. Una
primera manera de lograrlo es que después de cada reunión se escriban actas
resumidas de los temas tratados y de las conclusiones o recomendaciones que de
ellas surgen.

LA INTERDISCIPLINARIEDAD DE LOS COMITÉS DE BIOÉTICA:

Algunos piensan que un grupo interdisciplinario es aquel en que intervienen


especialistas de diversas áreas de la medicina y que, por lo tanto, pueden
llamarse interdisciplinario. Otros, más preocupados por la omnipresente amenaza
de una denuncia ante los tribunales, creen que la interdisciplinariedad se consigue
suficientemente con la presencia en el comité de algún abogado familiarizado en
el terreno de la legislación médica. Los hay que, preocupados por la atención a los
pacientes terminales y por la exigencia pastoral, centran el carácter interdisciplinar
en la presencia de capellanes en los comités. Otros piensan que se cumplen los
requisitos de interdisciplinariedad con la presencia de enfermeras en los comités.
Respecto a esto es importante clarificar lo siguiente:

1. La formación de un comité interdisciplinar en un hospital ha de responder a una


necesidad real, con problemas suficientemente graves y frecuentes, como para
pensar que este comité puede prestar un servicio a los médicos, que han de
tomar decisiones, preocupados por la dificultad y gravedad de los problemas
morales planteados y por la necesidad de establecer unos criterios coherentes
de actuación.
2. La composición del comité viene determinada por la función que tenga o que
se le asigne. De tal manera que será distinto un comité que tenga como misión
redactar unas pautas de actuación sobre la base de revisión de casos que un
comité que estudie un problema nuevo y que pretenda elaborar doctrina y
pautas de comportamiento a base del estudio y confrontaciòn de casos
actualmente presentes en el hospital y que requieren una solución inmediata.
es distinto un comité que estudie la legitimidad de una huelga que otro que
analice la conducta a seguir en los casos de una patología específica.
3. En la composición de los comités han de figurar los médicos, las enfermeras y
otros profesionales de la salud. Especialistas en ética, filosofía moral o teología
son importantes en la medida en que los primeros necesiten una orientación y
metodología en el análisis ético. La presencia de capellanes estará en función
del tipo de hospital y comunidad involucrada.
4. El deseo y la capacidad de diálogo son los requisitos indispensables que han
de tener los miembros del comités además de su competencia profesional. El
diálogo es la base del comité interdisciplinar.
Los Comité de Ética de la Investigación, significación y rol social. Requisitos
para su buen funcionamiento.

El progreso médico, biológico y farmacológico de los últimos treinta años y


el desarrollo de nuevas tecnología de aplicación clínica han obligado a los
profesionales encargados de la salud humana a considerar su sentido de
responsabilidad social y educar a la opinión pública sobre los nuevos poderes que
tales progresos representan sobre la vida humana y la calidad de vida5.

El Comité de Ética en investigación lo integran, en general, investigadores


biomédicos, farmacólogos, médicos, abogados, profesionales del área de las
humanidades y metodólogos ; su constitución es obligatoria y sus dictámenes son
categóricos. No así, lo es el Comité de Bioética, los cuales surgen como una
renovación de los anteriores comités de ética hospitalaria. Son comisiones
encargadas de ejecutar las funciones6: consultiva, educativa y ocasionalmente
normativa en los centros para la atención de la salud.

Dado el sentido de esta reunión, nos centraremos en los comités que


evalúan los procedimientos de las investigaciones científicas que involucran a
sujetos humanos.

Revisaremos el sentido que tiene una investigación en las ciencias, la


relación que se establece entre las personas participante en investigaciones, el
significado social de los comités de ética en investigación vinculadas a seres
humanos y finalmente, la situación de las investigaciones de éste tipo en
Latinoamérica.

La investigación Científica:

La investigación científica puede ser conceptualizada de maneras


diferentes, sin embargo, el rasgo característico que se asigna a estos procesos es
el método científico. La pregunta metodológica, es el emblema de la pesquisa
científica, sus resultados o productos están pronosticados en el mismo marco.
Respecto a sus productos; algunos de ellos son interés sólo de la comunidad
científica y se reflejan en sus valores, leyes naturales, conceptos e ideas

5
Dr. Francesc Abel, S.J. “ Comités de Bioética” Necesidad, Estructura y Funciones. Institutional Review
Boards and Institutional Ethics Committes. 1995
6
Drs. Juan Pablo beca, Miguel Kottow. “ Orientaciones para comités de ética hospitalaria”. Serie
Documentos. Programa Regional de Bioética OPS/OMS. 1996
presentados en libros, ensayos y fórmulas. Representan un conjunto de
procedimientos técnicos dirigidos a alcanzar certeza acerca de los
acontecimientos naturales o provocados por experimentación. Pero, también es
un proceso social donde entran en juego actores sociales, recursos e
interacciones entre las personas. Las investigaciones así, suelen ser vistas por la
comunidad externa como artificios de productos negociables7.

Todos los aspectos fundamentales de la investigación se pueden examinar


a la luz de tres puntos:

La propia técnica: refiriéndose al modo de aproximarse a métodos específicos


que a la vez formulan y resuelven los problemas que se presentan.
El mérito científico: Incluye la competencia para indagar o proponer la
generación de otras disciplinas; enriquece la discusión entre expertos e
incrementa el ámbito de conocimientos de una disciplina.
El mérito social: centrado en el tema de los beneficios derivados del éxito
alcanzado, de las propuestas sugeridas por los proyectos de investigación.

La evaluación del primer punto es interna a la comunidad, corresponde a la


valoración que efectúan los pares, dentro de una misma disciplina asignada, la
comunidad de iguales. Solamente los expertos pueden juzgar este aspecto, ya sea
validando el problema de acuerdo al estado del arte o de la ciencia que ellos
desarrollen en un campo establecido. La evaluación de la técnica, puede ser
ejercida solamente por la misma comunidad científica o tecnológica.

El segundo aspecto, es tema de la literatura científica en la comunidad de


revisores críticos. Ellos son las instituciones patrocinadoras, universidades y
cuerpo de lectores que confirmarán las propuestas, se constituyen como
miembros de la comunidad científica y cuidan el mejor desarrollo de las ciencias y
en general todos los aspectos del trabajo científico. Este aspecto es el que debería
ser la dimensión cultural de la ciencia, porque es lo que trasciende como un
aporte significativo al desarrollo humano.

El tercer punto, se dirige al valor social de un proyecto. Esto es, los


beneficios acumulados con su éxito, el reconocimiento de aquellos que ejecutaron
el trabajo, de aquellos que lo patrocinaron y de aquellos a quienes los resultados
beneficiarán.8

Investigación y Seres Humanos:

7
Lolas Fernando. The Social Dimensión of Health Research: A Bioethical Perspective. . pág. 1. Documento
no editado.
8
Lolas Fernando. idem. . pág. 2
Los tres puntos mencionados anteriormente pueden percibirse también, en
la evaluación de los modos como se orientan las investigaciones. En el caso de
los proyectos con seres humanos, debemos diferenciar las distinciones
conceptuales y prácticas que se pueden presentar:

Investigación EN sujetos humanos: Donde lo más importante es la


promoción del conocimiento y las personas son solamente medios para
alcanzar un objetivo. Esto es, en las investigaciones farmacológicas, por
ejemplo, donde los beneficios directos a las personas están asegurando la
calidad y eficacia de los productos.
Investigación CON sujetos humanos: Donde la meta es el beneficio directo,
que involucra la preferencia de las personas. Esto es, en el caso de la
investigación diagnóstica de una nueva enfermedad o de los aspectos
específicos que condicionan a una población en riesgo.
Investigación A TRAVES de sujetos humanos: Donde el interés esta
centrado en la dinámica social, los efectos económicos y en los intereses
comunitarios. Los proyectos diseñadas como formas de investigaciones
sociales, usan a las personas como “informantes”; no hay beneficios
personales acumulados por la investigación, tampoco los productos son las
metas, sí los principios y estructuras sociales hacia donde se dirigen.

Estas distinciones deben ser abordadas en las reflexión que se desarrolle al


interior del comité, los pilares éticos que proyectan el trabajo de los comités hacia
una dimensión social son: El diálogo y la Interdisciplinariedad, ellos representan
el análisis de los factores científicos y comunitarios que se encuentran en juego.

La ética basada en el diálogo rescata la noción de que todo diálogo es Moral,


no hay moral del individuo como tal, sino en relación con otro ser humano. Se
empieza con la persona más próxima, el compañero de trabajo, el cliente, los
cercanos al cliente, toda la comunidad. El otro me interpreta permanentemente,
es frente a él a quién respondo. Desde esta percepción todos estamos cercanos,
así, se construye una ética de la proximidad y no una ética de la lejanía o de la
abstracción metafísica.

La ética de la proximidad, es una ética del mundo, de los lugares de


encuentro, del espacio público como propiedad de un grupo común, que forma
comunidad. Ser ciudadano o habitante de un lugar significa encontrarse con el otro
en un sitio “nuestro”.

La Interdisciplinariedad se manifiesta en presencia de sujetos conocedores


de las ciencias y saberes culturales que constituyen la macrovisión de las
poblaciones comprometidas en las investigaciones. Hay una interrelación
dinámicas de las funciones y roles de cada representante que permite abordar las
situaciones de una manera integral, lo que permite llegar a beneficios mayores
que el simple avance del conocimiento.
Significación y el rol social de los Comités de Investigación:

Puede existir el peligro de separación entre la ciencia y los méritos morales


del propósito de la investigación. La fundamentación responsable de la
investigación aboliría la dicotomía de ambos aspectos. La causa de un trabajo
pobre puede ser resultado del olvido de los principios básicos del humanitarismo
en el tratamiento con seres humanos. Una investigación justificable debe ser
responsable de cada aspecto.

Un análisis necesario es el de las relaciones entre la investigación y los


sujetos, hay muchas formas de aquella relación. Ellas pueden ser trabajadas
fuera de las variables consideradas contextuales, como circunstancias, lugar, país
e institución, además de otras. A pesar de las regulaciones y declaraciones la
confianza, que se hereda de la tradición de autoridad intelectual que el sector
científico posee, continúa siendo el principal valor la relación práctica de
proximidad entre sujeto – investigador que se puede establecer. En la
investigación de las ciencias sociales, donde el encuentro cara a cara alcanza el
lugar de una variable preponderante, pues, participar de las expectativas y valores
puede ser más relevantes que la propia investigación completa. De ello, puede
depender la hipótesis, los hechos y el método científico, aspectos que por
separado pueden agotar la confianza o por el contrario, en un ambiente de mayor
vinculación entre las personas, puede fortalecerla9.

La comunidad se constituye ahora, como una unidad socio – cultural con


espacio físico determinado, intereses comunes, identidad común, con existencia
de redes sociales y grupos organizados, desde dónde interactúan para identificar y
priorizar necesidades; planificar y decidir respecto a la solución de problemas. Así
la comunidad participante o representadas en la interdisciplinariedad del comité de
ética de la investigación con sujetos humanos, asumen la responsabilidad ante su
salud y su propio bienestar.

“ La gran ciencia” en la investigación biomédica es preparar al conductor de


la investigación, para el contacto personal con muchos de los sujetos, para no
ocasionar que la confianza en algunos casos, sea desplazada completamente
hacia la ciencia como institución simbolizada en las personas en contacto más
directo con los sujetos de investigación. Este es el caso, en muchas orientaciones
de las solicitudes epidemiológicas, donde los diseñadores de estudios casi nunca
llegan a ver y mucho menos a conocer a los sujetos de la investigación.

9
Ibid., pág. 3
LA INVESTIGACIÓN EN LATINOAMÉRICA:

Latinoamérica es un término que trasciende a la mera descripción


geográfica de un extenso territorio, es una expresión que nos remite a la inmensa
variedad de connotaciones culturales derivadas de una historia común que nace
en la cópula agresiva de los Europeos del siglo XVI y los nativos americanos de
milenaria tradición autóctona. La identidad cultural latinoamericana es rica en
recuerdos y sueños, anhelos y esperanzas. Los valores éticos, morales y cívicos y
las convicciones de fe religiosa, lo mismo que las tradiciones y costumbres, mitos
y creencias tocan profundamente la vida de las personas que viven en estas
tierras.

Las historias de los países de Latinoamérica, han sido turbulentas desde su


independencia de sus respectivas potencias coloniales, la cual, en la mayoría de
los casos, se produjo a principios del siglo XIX. En el siglo XX, los regímenes
autocráticos dieron lugar a intentos de democracia, seguidas de pronunciamientos
entre los años 60 y 80, cuando la mayoría de los países de la región fluctuaron
entre dictaduras militares y sistemas políticos democráticos. En la actualidad, con
excepción de Cuba, todos los países latinoamericanos poseen gobiernos salidos
de las urnas, aunque algunos de ellos tienen constante amenaza interna. Social y
económicamente, la región se caracteriza por enormes discrepancias en la
distribución de la riqueza y por sus continuos esfuerzos para modernizar su
infraestructura, mejorar sus niveles de vida y promover el desarrollo económico.
(ejemplo: indicadores de salud, tan diferentes en poblaciones de cercanía
territorial)

Los investigadores latinoamericanos (preocupados en los aspectos éticos)


les preocupa el papel de la ciencia, el Estado y la cultura popular en la sociedad;
la relación mutua de cada uno de estos factores y el proceso de formación de la
identidad de esta población vulnerables a las investigaciones biomédicas
internacionales fortalecida con el poder de la globalización y la
desterritorialización. Estas se han desarrollado en un campo intelectual
conformado por condiciones específicas de Latinoamérica: el continuado status de
Tercer Mundo de la región, la historia latinoamericana de inestabilidad política y
gobiernos autoritarios y su heterogeneidad social.

La inquietud acerca de los procesos y resultados de los esfuerzos de


modernización engendró el sistema de dependencia de los investigadores
latinoamericanos a los trabajos de países de mayor poder económico.

Los comités de ética de la investigación en nuestra región, para cumplir con


el compromiso moral de las poblaciones latinoamericanas deberían considerar
nuestra diversidad étnica del antecedente prehispánico que resalta como rasgo
fundamental en todas las comunidades, aminorar el rasgo positivista que rigidiza
las investigaciones dominadas por la metodología científica empírica y enfrenta,
con nuevas alternativas la mentalidad de mercado que acrecenta la desigualdad
económica y social.

La tensión entre las guías de regulación internacional y la norma moral local


deben ser disminuida como objetivo fundamental de nuestra intervención
regionalista, la tarea que tenemos por delante es la protección de los grupos que
sometidos a la presión de acceder a los planes internacionales como único medio
de alcanzar el beneficio de la medicina que ofrecen, les lleva a poner en riesgo
aspectos de su propia identidad .

El respeto por la autonomía de las personas, representado por el


consentimiento informado, cuando percibimos que es un derecho mediatizado por
la fuerza de una necesidad suntuaria debe ser reemplazado por el principio de
justicia que exige el cumplimiento de una ética de mínimos aceptables para la
salud de las personas. El establecimiento de una normativa de ética mínima debe
ser local y es el principio básico de los comités de ética de la investigación que se
desarrollen en latinoamérica.