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Estructuralismo

Orientación metodológica científico-concreta que plantea ante la investigación


científica la tarea de desentrañar la estructura de los objetos. El estructuralismo surgió
a comienzos del siglo 20 en varias disciplinas de humanidades (lingüística, crítica
literaria, psicología y otras) como reacción al evolucionismo de índole positivista. El
estructuralismo emplea los métodos estructurales de investigación elaborados en las
matemáticas, la física y otras ciencias naturales. Se caracteriza por la profunda
atención que le presta a la descripción del estado actual de los objetos estudiados y a
la aclaración de las propiedades extratemporales inherentes a ellos y la fijación de las
relaciones entre los hechos o elementos del sistema en estudio. Al investigar el objeto,
el estructuralismo presupone el avance desde la organización primaria de los hechos
observables en el marco de la tarea de investigación hacia la clarificación y
descripción de la estructura interior del objeto (su jerarquía y conexiones entre los
elementos de cada nivel) y, luego, hacia la creación del modelo teórico del objeto. El
desarrollo del estructuralismo en varias ciencias experimentó la influencia de
la semiótica, las ideas de F. de Saussure en lingüística, de Lévy-Strauss en etnología, y
de Z. Vigotski y Piaget en psicología, así como de la metalógica y
las metamatemáticas (Frege, Hilbert). El empleo de los métodos estructurales en las
ciencias concretas reportó resultados positivos; por ejemplo, en la lingüística permitió
resolver los problemas vinculados con la descripción de lenguajes que no tienen
escritura, el desciframiento de escrituras desconocidas valiéndose de los métodos de
la reconstitución interna de los sistemas del lenguaje, &c. Las ideas del estructuralismo
desempeñan cierto papel metodológico también en la unificación de las
investigaciones interdisciplinarias de los fenómenos de la cultura y en el acercamiento
entre las ciencias humanitarias y naturales, conservándose su especificidad. Ahora bien,
la amplia propagación de los métodos estructurales en los distintos campos del saber
provocó intentos infundados de elevar el estructuralismo hasta el grado de sistema
filosófico y, en calidad de este último, oponerlo a otros sistemas filosóficos,
comprendido el marxismo. Semejantes tentativas, que prescinden de los límites
cognoscitivos, propios del estructuralismo, como de toda otra metodología científica
concreta, son absolutamente ilegítimas y se someten a una crítica justa en las obras de
científicos soviéticos y de los filósofos marxistas de otros países. La filosofía marxista
opone al enfoque antihistórico del concepto de estructura y a la negación de las
contradicciones interiores como fuente de desarrollo y cambio de las estructuras de los
objetos los principios metodológicos del análisis dialéctico.

ESTRUCTURALISMO

El estructuralismo es un enfoque de la ciencia que se basa en la consideración de


conjuntos de datos como estructuras. Este método toma a las informaciones
interrelacionadas como sistemas.

A través de las herramientas del estructuralismo se pueden analizar diversos aspectos


de la sociedad, la cultura y el lenguaje, por ejemplo. Los estructuralistas estudian
campos específicos como estructuras cuyos componentes se encuentran relacionados
entre sí. Es en el seno de dichas estructuras donde se generan significados.

Según el estructuralismo, el significado se produce y se reproduce mediante acciones


y prácticas que forman una unidad. La lingüística, la literatura, la antropología y las
matemáticas son algunos campos de conocimiento donde se aplicaron los principios
estructuralistas.

En el terreno de la lingüística, el estructuralismo de Ferdinand de Saussure marcó el


inicio de la consideración moderna de esta ciencia. El “Curso de lingüística
general” que publicaron sus discípulos en base a sus clases está considerado como una
obra clave.

El estructuralismo sostiene que los elementos lingüísticos mantienen un vínculo de


dependencia y solidaridad que lleva al desarrollo de un sistema (la lengua). Las
unidades de la lengua, en este marco, solamente se pueden definir a partir de sus
relaciones.
En la antropología, el estructuralismo es una corriente que aborda los fenómenos
sociales como estructuras de símbolos o signos. Por eso no se debe estudiar estos
fenómenos como sucesos: hay que considerarlos como significaciones.

A nivel económico, por último, el estructuralismo o desarrollismo es la teoría que postula


que el orden económico global es un esquema que tiene al poder industrial en el
centro y a las economías agrícolas en la periferia. Este ordenamiento genera un
deterioro estructural en las relaciones comerciales que afecta a las naciones periféricas.
El Estructuralismo es un movimiento teórico que inicia en Francia a mediados de la
década de los 60s, especialmente en el área de las ciencias humanas y sociales. Los
trabajos que se agrupan bajo el nombre de “Estructuralismo” están caracterizados por
considerar que el lenguaje tiene una función clave en el desarrollo de la actividad
humana y en sus funciones.

Este movimiento ha tenido repercusiones importantes a nivel teórico y práctico en


disciplinas como la lingüística, la sociología, la antropología y la filosofía. A continuación
haremos un repaso sobre las ideas principales del Estructuralismo y cómo ha impactado
a las ciencias sociales.

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¿Que és el Estructuralismo?

El Estructuralismo es un enfoque teórico y metodológico que plantea que en todo


sistema sociocultural existe una serie de estructuras (formas de organización) que
condicionan o determinan todo lo ocurre dentro de dicho sistema.

Así, lo que el Estructuralismo estudia específicamente son esas estructuras, no obstante,


a partir de esto se vuelve inevitable analizar la conexión entre ellas, es decir, el cómo
dan forma a distintos sistemas socioculturales y a la actividad humana.

El lenguaje como estructura

Aunque el Estructuralismo es un movimiento que tiene una historia más o menos


específica, el término “estructuralista” puede ser aplicado a cualquier análisis que
tenga como énfasis las estructuras subyacentes a un fenómeno, y sus relaciones. Es
decir, puede considerarse como estructuralista cualquier escuela de las ciencias
sociales que tiene como prioridad el orden más que la acción (Theodore 2018).

Aunque muchos de sus aportes son bastante complejos, podemos resumir tres ideas
que nos ayudan a entender algunos planteamientos clave para el Estructuralismo
aplicado en las ciencias sociales.

1. Todo sistema está compuesto por estructuras

Una estructura es un modo de organizar las partes de un todo, incluyendo el conjunto


de sus relaciones. Para el Estructuralismo, estos modos de organizar (las estructuras) son
lo que produce sentido en la actividad humana, social y cultural; con lo cual, sus
propiedades son fundamentalmente lingüísticas.

En otras palabras, las estructuras son el conjunto de símbolos a través de los cuales
creamos sentido. Son el conjunto de los significantes con los que interpretamos al
mundo y nos relacionamos con el.

De ahí que para el Estructuralismo, todo realidad tiene una naturaleza simbólica, es
decir, está determinada por el lenguaje entendido como un “orden de lo simbólico”.
Defiende que las diferentes culturas, las conductas, los mitos y los esquemas lingüísticos
que las caracterizan, revelan patrones comunes a la vida humana.

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2. Esa estructura determina la posición que ocupa cada elemento

Del punto anterior se deriva la idea de que toda actividad humana, así como sus
funciones (incluida la cognición, la conducta y la propia cultura), son construcciones,
ya que están mediadas por los símbolos. Es decir, no son elementos naturales, y lo que
es más: no tienen significados por sí mismos, sino que sólo tienen sentido dentro del
sistema de lenguaje donde se encuentran.
Es decir que, en lugar de que nosotros hablemos un lenguaje, es el lenguaje el que nos
habla (determina cómo comprenderemos y actuaremos en el mundo). Por eso, el
Estructuralismo se relaciona de manera importante con la semiótica (el estudio de los
signos, los símbolos, la comunicación y la creación de sentido).

3. Las estructuras son lo que se encuentra bajo lo aparente

Si a través de la investigación en ciencias sociales comprendemos las estructuras,


entonces también comprenderemos por qué o cómo ocurre una actividad humana y
sociocultural determinada.

Es decir que, el Estructuralismo como método interpretativo trata de poner atención a


las estructuras internas de los elementos culturales, o más bien, intenta comprender las
estructuras que delimitan o posibilitan la existencia de dichos elementos.

La sociedad y la cultura no son simplemente un conjunto de elementos físicos, y


tampoco son eventos con significado propio, sino que se trata de elementos que
adquieren significación.

Entonces, es el proceso de adquirir significación lo que debemos comprender al hacer


investigación en ciencias sociales. Así, el Estructuralismo marca una distinción
metodológica importante entre las ciencias naturales y las ciencias humanas y sociales.

Esto último se trasladó incluso hacia la comprensión la experiencia individual. Por eso,
el estructuralismo se posicionó también como una reacción a la fenomenología, ya
que considera que las experiencias profundas no son más que un efecto de las
estructuras que en sí mismas no son experienciales.

Algunos autores clave

Uno de los antecedentes más importantes para el desarrollo del Estructuralismo


es Ferdinand de Saussure, padre de la semiótica, ya que como hemos visto, el
Estructuralismo retoma gran parte de sus postulados para comprender la actividad
humana.

No obstante, se consideran pioneros recientes del Estructuralismo los trabajos del


antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, el psicólogo Jean Piaget, el filósofo
lingüista Noam Chomsky, el lingüista Roman Jakobson, el filósofo marxista Louis Althusser,
el literario Roland Barthes entre otros.

Más recientemente, y en una delgada línea entre el estructuralismo y el


postestructuralismo, e incluso aún después de haber negado su adscripción a dichos
movimientos, destacan los filósofos Michel Foucault y Jacques Derrida, así como el
psicoanalista Jacques Lacan.

Sesgo reduccionista y otras críticas

El Estructuralismo ha sido criticado porque al considerar que las estructuras son las que
determinan la vida humana, frecuentemente deja de lado la autonomía y la
posibilidad de agencia individual. Es decir que, puede caer en posturas reduccionistas
y deterministas sobre la actividad o la experiencia humana.

Relacionado con lo anterior, el epistemólogo argentino Mario Bunge, dice que las
estructuras son en sí mismas conjuntos de relaciones, no existen sin esto, con lo cual, no
pueden ser estudiadas como elementos en sí.

Al ser propiedades de los objetos, las estructuras siempre pertenecen a un sistema y no


pueden estudiarse de manera separada de ese sistema o al individuo, como un ente
con existencia propia.