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III.

Propiedades químicas del suelo


Son aquellas que pueden observarse y/o medirse a partir de cambios químicos que ocurren
en el suelo. Estas propiedades describen el comportamiento de los elementos, sustancias y
componentes que integran el suelo (Tamhane et al. 1986); entre ellas están el pH,
Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC), conductividad eléctrica (CE), el contenido de
materia orgánica (MO) y de elementos (nutritivos o tóxicos).

1. pH
Dentro de las características químicas del suelo, el pH determina la acidez o la
alcalinidad de un suelo, y tiene gran influencia en muchas de sus propiedades
físicas, químicas y biológicas; este parámetro es útil para definir el tipo de cultivo
que sea adaptable a las condiciones donde se requiera establecerlo, además defina
la disponibilidad de nutrientes en el suelo. La mayoría de suelos con buen
desarrollo se encuentra en un pH de 5,5 a 6,5.
Como dijimos, el pH del suelo es la medida de las características de acidez o de
basicidad de la muestra de suelo. La determinación ordinaria del pH se lleva a cabo
mediante el aparato al que se denomina pH-metro o peachímetro, y también el
colorímetro o de campo, con el que se mide una suspensión del suelo en agua
destilada; la proporción entre suelo y agua debe reflejarse en la hoja de resultados.
Una de las proporciones que más habitualmente se utilizan es la de 1/2,5; que
equivale a 10g. de suelo disueltos en 25ml de agua. La interpretación de los
resultados depende siempre de la proporción.
En términos generales, una sustancia es considerada como un ácido cuando tiene la
capacidad de ceder protones al disociarse, para formar hidronio (H 3O+).
Análogamente, una sustancia se considera como una base cuando al disociarse
recibe protones del agua, que actúa como ácido, y origina iones hidróxido (OH -);
las siguientes reacciones ilustran lo anterior:

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En las reacciones anteriores, el HCl es un ácido y el NH3 es una base; obsérvese
que el agua tiene la capacidad de actuar como una base, en la primera reacción, o
como un ácido en la segunda; el ácido y la base que se producen después de la
reacción con el agua se llaman conjugados; así, el H3O+es el ácido conjugado del
H2O y el Cl- es la base conjugada del HCl, en la primera reacción; en la segunda
reacción, el NH4+ es el ácido conjugado del NH3 y el OH- es la base conjugada del
H2O.
Es importante mencionar que los suelos extremos, es decir, muy ácidos o muy
básicos, pueden causar daños a los cultivos, como por ejemplo; en suelos muy
ácidos existe insolubilidad de elementos como el P (Fósforo) y Ca (Calcio),
también existe disminución de la actividad microbiana.
La escala de valores para medir el pH del suelo va de 01 – 14, siendo pH < 7 (01 –
6,9) un suelo ácido, y pH > 7 (7,1 – 14), el suelo es considerado como básico o
alcalino; los suelos con un pH entre 5,5 ó 6 hasta los 7,5 se considera como un
suelo casi óptimo, siendo el valor óptimo real 6 hasta 7 (Figura 1).

Figura 1. Indicador de pH
En base a USDA (Soil Survey Staff, 1965), la acidez de los suelos se clasifica
según sus valores en las categorías que se citan en la tabla siguiente:
pH de solución de suelo Categoría
Menor de 4 Suelo extremadamente ácido
4.5-5.0 Suelos muy fuertemente ácidos
5.1-5.5 Suelos fuertemente ácidos
5.6-6.0 Suelos medianamente ácidos
6.1-6.5 Suelos ligeramente ácidos
6.6-7.3 Suelos neutros
7.4-7.8 Suelos medianamente básicos

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7.9-8.4 Suelos moderadamente básicos
8.5-9.0 Suelos fuertemente básicos
Mayor 9.1 Suelos muy fuertemente básicos

1.1. Importancia del pH en el suelo


Prácticamente la disponibilidad de todos los nutrientes de la planta está controlada
por el pH del suelo como se aprecia en la figura 2, en la cual se presenta la
solubilidad de los nutrientes en el suelo, en relación con el pH del mismo; es esta
figura el mayor espesor de la barra correspondiente a un elemento indica la mayor
disponibilidad de el en la solución del suelo, y el rango de pH en el cual se
presenta, ese mayor espesor es el rango óptimo de suministro de dicho elemento; a
medida que el espesor de la barra se va haciendo menor, va disminuyendo la
disponibilidad del nutriente.

Figura 2. Importancia del pH en el suelo

1.2. Factores que intervienen en la acidez de los suelos


Los factores que hacen que el suelo tenga un determinado valor de pH son diversos,
fundamentalmente:

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 Naturaleza del material original: Según que la roca sea de reacción ácida
o básica.
 Factor biótico: Los residuos de la actividad orgánica son de naturaleza
ácida.
 Precipitaciones: Tienden a acidificar al suelo y desaturarlo al intercambiar
los H+ del agua de lluvia por los Ca++, Mg++, K+, Na+ de los
cambiadores.
 Complejo adsorbente: Según que está saturado con cationes de reacción
básica (Ca++, Mg++...) o de reacción ácida (H+ o Al+++). También
dependiendo de la naturaleza del cambiador variará la facilidad de liberar
los iones absorbidos.

2. Capacidad de intercambio catiónico (CIC)


Es la medida de la capacidad que posee un suelo de adsorber cationes y es
equivalente a la carga negativa del suelo. Esta propiedad es la que define la
cantidad de sitios disponibles para almacenar los cationes en el suelo. Los cationes
que son sometidos a esta retención quedan protegidos contra los procesos que
tratan de evacuarlos del suelo, como la lixiviación, evitando así que se pierdan
nutrientes para las plantas. Además, como la retención se hace superficialmente
obedeciendo a deferencias de carga electrostática, los cationes adsorbidos pueden
ser intercambiados por otros de la solución del suelo, convirtiéndose en cationes
intercambiables, necesarios en los procesos de nutrición de la planta.
Los cationes más importantes en los procesos de intercambio catiónico, por las
cantidades de ellos que participan en dichos procesos, son Ca 2+, Mg2+, K+ y Na+ (las
bases del suelo) y NH4+; en suelos ácidos, a partir de ciertos valores de pH, como se
verá más adelante, el Al3+ juega un papel muy importante en el complejo de
intercambio catiónico del suelo constituyendo, junto con el H +, la acidez
intercambiable del mismo.
La CIC del suelo se expresa en cmol (+) kg-1 de suelo o en meq (100 g de suelo)-1
(ambas unidades son numéricamente iguales) y depende de la cantidad y tipo de
coloides que tiene:

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CIC del suelo = CIC de la arcilla + CIC de la materia orgánica
El valor que toma la CIC de un suelo también está fuertemente afectado por el
valor del pH al cual se hace la determinación, aumentando el valor de aquella al
aumentar el pH.

3. Conductividad eléctrica (CE)


La determinación de la Conductividad Eléctrica (CE) de un extracto de suelo se
realiza de modo semejante a la del pH, si bien utilizando otro tipo de instrumento:
el Conductivímetro. Su medida da idea de la cantidad de sales solubles que
contiene el suelo: a mayor conductividad, mayor salinidad. La lectura de la CE
depende de la temperatura a la que se realice la determinación y por ello los
resultados analíticos deben referirse a la temperatura estándar de 25ºC. La unidad
de medida de la CE más frecuente es la miliSiemen por metro, más designada
abreviadamente por mS/m.
Como en el caso del pH, la interpretación de los resultados está en función de la
proporción entre suelo-agua utilizada. Una de las proporciones más corrientes para
la medida de la CE es la de 1/5.
Asimismo, en algunas analíticas, y en especial si hay indicios de salinidad, la
conductividad eléctrica se determina en el denominado extracto de saturación, que
exige un procedimiento más elaborado. Para ello, primero se prepara una pasta de
suelo con agua en la cantidad que el suelo necesite hasta llegar a la saturación; que
ésta se alcance extremadamente depende en gran medida de la pericia del analista.
Después se realiza la extracción del agua, normalmente con ayuda de vacío, y el
líquido resultante es el extracto de saturación.
La relación aproximada que se establece entre el contenido de sales en la solución
del extracto de saturación y su CE se expresa por medio de la siguiente fórmula:

% de sales = 0,064 x CE (mS/m)

En la siguiente tabla se muestra las mediciones de conductividad eléctrica y clase


de salinidad para una suspensión de suelo: agua de 1:1

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Conductividad eléctrica (mS/m a Clase de salinidad
25ºC)
0-0.98 No salino
0.98-1.71 Muy ligeramente salino
1.71-3.16 Ligeramente salino
3.16-6.07 Moderadamente salino
Mayor 6.07 Fuertemente salino

4. Contenido de materia orgánica (MO)


La materia orgánica de los suelos es el producto de la descomposición química de
las excreciones de animales y microorganismos, de residuos de plantas o de la
degradación de cualquiera de ellos tras su muerte. En general, la materia orgánica
se clasifica en compuestos húmicos y no húmicos. En los segundos persiste todavía
la composición química e incluso la estructura física de los tejidos animales o
vegetales originales. Los organismos del suelo descomponen este tipo de sustancias
orgánicas dejando solamente residuos difícilmente atacables, como algunos aceites,
grasas, ceras y ligninas procedentes de las plantas superiores de origen. El resto son
transformados por parte de los microorganismos, reteniendo una parte como
componentes propios (polisacáridos, por ejemplo). El producto de tal
transformación es una mezcla compleja de sustancias coloidales y amorfas de color
negro o marrón oscuro denominado genéricamente humus (Brady, 1984). El humus
constituye aproximadamente entre el 65 y el 75 % de la materia orgánica de
los suelos minerales. Los suelos minerales son los de un contenido de materia
orgánica menor del 20 %, ocupando el 95 % de la superficie terrestre mundial. Los
suelos con un mayor contenido en materia orgánica se denominan suelos orgánicos.
El contenido medio aproximado de materia orgánica en los suelos de labor oscila
entre el 1 y el 6 %.
La consecuencia radiométrica de mayor interés debido al contenido en materia
orgánica es la pérdida de reflectancia del suelo en el espectro visible, que se
manifiesta en un oscurecimiento característico de este tipo de suelos. Así, por
ejemplo, los suelos desarrollados en condiciones de pradera semiárida suelen
presentar altos contenido en materia orgánica, razón por la cual ofrecen una

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pigmentación muy oscura. En regiones templadas y húmedas la pigmentación es
menos acusada y muy poco aparente en los suelos de las regiones tropicales y
subtropicales (Brady, 1984).

5. Nutrientes
Los nutrientes en el suelo son sustancias químicas que permiten a las plantas su
desarrollo y crecimiento. Cuando estos nutrientes no son suficientes propician que
la planta no se desarrolle debidamente, que se vuelva propensa a enfermedades o
ataques de insectos (Hall 2008). Las plantas necesitan elementos minerales que se
clasifican en macro (N, P, K, S, Mg y Ca) y micronutrientes (Zn, Fe, Mn, Cl, Cu, B
y Mo) los primeros se requieren en grandes cantidades y los últimos en muy
pequeñas cantidades (Hall 2008, Jhonson 2009). Algunos de estos elementos se
vuelven tóxicos cuando sobrepasan cierta concentración, por ejemplo en el caso del
Cu la mayoría de los cultivos requieren entre 4 a 6 µg/g, presentándose síntomas de
toxicidad alrededor de 20 µg/g en especies con baja tolerancia (Parker 2006). Otros
elementos como el aluminio no son nutrientes pero pueden ser tóxicos o promover
que otros elementos (e.g. Ca y P) no estén disponibles para la planta (Brady y Weil
2002).