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Abhyasa y Vairagya – Yoga Sutra de Patanjali

Mar 3
Los Yoga Sutra de Patanjali son 196 aforismos divididos en cuatro capítulos. Cubren todos los aspectos de la
vida, comienzan con un código de conducta y finalizan con un estudio de la meditación, dando pautas para llevar
a la mente hacia un estado de armonía y equilibrio que derive en la experiencia. Encontrarás las referencia a los
ocho pasos “Ashtanga” en los que el sabio Patanjali sistematizó el Yoga en el artículo dedicado a los Yama y
Niyama.
Hoy quiero referirme a dos aspectos fundamentales a los que hace referencia y que todo yogui que se precie debe
conocer y, por supuesto, aplicar: Abhyasa y Vairagya.
Los define en el sutra I.12 y siguientes:

I.12 La detención de esto (vrittis) a través de la práctica repetida y vairagya.


En este sutra, Patanjali describe dos métodos para detener las fluctuaciones de la mente (vrittis): abhyasa y
vairagya. Abhyasa significa práctica repetida y perseverante. Vairagya ya es un concepto más controvertido,
podemos decir que es la condición mental de no apego o de desapego, lo que significa estar libre
de raga (atracción) y dwesha (repulsión). Cuando la mente se libera de estos, ese estado se llama vairagya.
Muchos buscadores espirituales tratan de concentrar la mente sin haberse establecido antes en estos dos
conceptos y sin haber conquistado raga y dwesha, lo que hace que la mente sea muy inestable. Patanjali dice
que abhyasa y vairagya son los medios que debes dominar primero para continuar con facilidad hacia la
meditación.

I.13 De los dos (mencionados en el sutra anterior) “estar establecido en el esfuerzo” es abhyasa.
Abhyasa significa práctica continuada, no se debe dejar en ningún momento. Se vuelve parte de la
personalidad, una parte de la naturaleza individual. Para enfatizarlo ha utilizado la palabra sthitatu que significa
ser o estar constante o firmemente establecido. La palabra yatna, esfuerzo, indica todo esfuerzo, ya sea kriya
yoga, hatha yoga o meditación. Cuando abhyasa se vuelve natural, firmemente enraizado y completo, conduce
al samadhi.

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1.14 Ello (abhyasa) queda firmemente establecido cuando se continúa por largo tiempo, con reverencia,
sin interrupción.
Hay tres condiciones para la práctica de abhyasa: se tiene que practicar con plena fe, se debe continuar sin
interrupciones y debe seguir durante un largo periodo de tiempo. De esta forma queda firmemente
establecido como parte de la propia naturaleza. Es muy habitual tener mucho entusiasmo al comienzo, pero
después va disminuyendo. Si las prácticas se interrumpen una y otra vez, no puedes obtener un beneficio pleno.
La continuidad requiere de madurez espiritual. El aspirante no debe tener ni prisa ni afán.La fe es determinante,
nos da la paciencia y la energía para continuar con la práctica a pesar de las dificultades de la vida. Es
importante que ames tu práctica, sentirte atraído por ella, no sentirla como una obligación, este es el
significado de satkara: sinceridad, respeto y devoción.

1.15 Cuando un individuo se libera de los deseos de los objetos de los sentidos, tanto de los que ya ha
experimentado, como de los que ha oído hablar, ese estado de conciencia es vairagya.
No es necesario de ninguna manera renunciar a los propios deberes. Lo que se necesita es abandonar
completamente raga y dwesha, que son la causa del sufrimiento subconsciente. La práctica de vairagyacomienza
desde el interior, nunca desde el exterior. Lo que verdaderamente importa es el tipo de actitud que se tiene
hacia las diferentes cosas, personas y acontecimientos que aparecen en la vida. Vairagya nos invita al
equilibrio, a la integración de lo vivido, a un sentimiento de amor y compasión por todos. Es una manifestación
de la pureza y calma de la mente. Le aporta al sadhaka (aspirante) felicidad sin turbulencia y silencio que
permanece inmutable, independientemente de que se enfrente a circunstancias que le agraden o le
desagraden. Hay tres niveles de vairagya: 1. La atracción y la repulsión por los objetos del mundo están activas
en la mente, este nivel se caracteriza por el esfuerzo en superar los efectos de raga y dwesha. 2. La mente
controla ciertas manifestaciones de raga y dwesha, pero subsisten todavía manifestaciones inconscientes. 3. El
aspecto consciente de raga y dweshaha evolucionado completamente y la mente queda libre de ellos.
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PRÁCTICA (Abhyasa) Y RENUNCIA (Vairagya)


"Abhyasa vairagyabhyam tannirodhah" (YOGASUTRA 1.12): "La práctica y el desapego
son los medios para detener los movimientos de la consciencia".

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El estudio de la consciencia y su pacificación es práctica (abhyasa).
El desapego, libertad frente a los deseos o renuncia es vairagya.
- La práctica implica una metodología que requiere esfuerzo. Debe mantenerse
ininterrumpidamente durante largo tiempo, con firme resolución, dedicación, atención y
devoción, para crear una base estable desde la que adiestrar la mente, la inteligencia, el
ego y la consciencia.
- Cuando la mente comienza a arrastrar al que ve de la sede del ser hacia la gratificación
del apetito, solo la renuncia puede salva al o a la sadhaka.
- La renuncia es discernimiento discriminador. Es el arte de aprender a ser libre de desear
tanto placeres mundanos como eminencia celestial. Implica adiestrar la mente y la
consciencia para permanecer incólumes frente al deseo y la pasión. Debemos aprender a
renunciar a objetos e ideas que trastornan y obstaculizan las prácticas yóguicas diarias.
Luego, hay que cultivar el no apego a los frutos de nuestras acciones.

¿Por qué son esenciales práctica y renuncia?


Práctica y renuncia desempeñan un importante papel en la obtención de conocimiento
espiritual. El o la sadhaka necesita cultivar el no apego antes de pensar en la renuncia.
Una vez que se comprenden los propósitos de la naturaleza, uno/a debe aprender a
desapegarse de ellos a fin de alcanzar un estado de existencia absolutamente
independiente en el que el alma irradia su propia luz.
La práctica requiere de 4 cualidades por parte del o de la aspirante: dedicación, celo,
atención ininterrumpida y perseverancia.
La renuncia también requiere de 4 cualidades: desconectar de los sentidos de la acción,
evitar los deseos, calmar la mente y liberarse de todo anhelo.

Efectos de la práctica y la renuncia


Se da en 4 estados de percepción consciente (samprajñata samadhi o samprajñata
samapatti) :
1- vitarca: el buscador/a desarrolla curiosidad filosófica, empieza a analizar con
sensibilidad y aprende a comprender las ideas y propósitos de los objetos materiales
mediante una perspectiva correcta.
2- vichara: a continuación medita sobre ellos para comprender y conocer por completo los
aspectos sutiles de la materia.
3- ananda: después avanza para experimentar el jubilo espiritual de la meditación
4- percibe al Sí-mismo
Tras pasar por estos 4 estados, experimenta:
5- manolaya: un estado tranquilo en el que se pierde la consciencia corporal y no se es
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molestado/a por la naturaleza, lo que significa conquistar la materia. Este estado es a la
vez un logro y un estado de suspensión en el campo espiritual. El buscador/a debe
aumentar sus esfuerzos con fe y vigor y utilizar su experiencia previa como guía para
pasar del estado de vacío o soledad, hacia el estado de no-vacío de la unicidad o plenitud,
donde la libertad es absoluta.

Los obstáculos
Son:
Enfermedad, indolencia de cuerpo y de mente, duda o escepticismo, dejadez, pereza,
incapacidad de evitar los deseos, y su gratificación, falsas concepciones, incapacidad de
comprender, no ser capaz de concentrarse en lo que se lleva a cabo y avanzar,
imposibilidad de mantener la concentración y continuidad en la práctica una vez
alcanzadas. Todo se ve agravado por las aflicciones, ansiedades o frustraciones, falta de
firmeza corporal y una respiración trabajosa o irregular.

Medios para superar los obstáculos y alcanzar el objetivo.


Son:Esfuerzo resuelto en la sadhana, cordialidad y buena voluntad hacia la creación,
compasión, alegría, indiferencia, no apego tanto frente al placer como al dolor, la virtud y
el vicio.
Patañjali también sugiere diferentes métodos para disminuir las fluctuaciones mentales,
algunos de ellos son:
- implicarse en un tema u objeto interesante
- retener la respiración tras cada espiración (educa al desapego)
- contemplar una luz brillante, esplendorosa e inafectada
Para alcanzar el éxito en la práctica espiritual (sādhanā), todo aspirante y sin importar su
escuela filosófica, debe cumplir con dos elementos imprescindibles y muy
famosos: abhyāsa y vairāgya. La traducción más difundida de estos dos términos
sánscritos sería “práctica” y “desapego”.
El mismo Śrī Kṛṣṇa (Krishna) en la Bhagavad Gītā (VI.35) dice que con esos dos medios se
puede controlar la mente. Hoy me quiero centrar en el primer elemento que, en cierta
forma, es fundamental para alcanzar el segundo y al cual el sabio Patañjali define en
los Yoga sūtra como “el esfuerzo para lograr la estabilidad [mental]” (I.13).
La parte importante, para mí, es cómo debería ser ese abhyāsa y, siguiendo a Patañjali,
esto es (I.14):
sa tu dīrghakāla-nairantarya-satkārāsevito dṛḍhabhūmiḥ
O sea:

“Esta [práctica] se torna firme cuando se practica durante largo tiempo,


ininterrumpidamente y con consideración”
Evidentemente, si uno quiere volverse experto en algo, ya sea la mente, tocar la guitarra o
hacer āsanas de haṭha yoga, debe practicar durante largo tiempo (dīrghakāla), pues no se
puede esperar que el punteo de Stairway to Heaven nos salga el primer día.
Sri Swami Premananda siempre decía que todos estamos buscando “atajos” hacia la
iluminación y que el primer paso en el camino espiritual es la paciencia. Por supuesto que
hay personas que han tenido una “iluminación” espontánea, pero son excepciones, y

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conviene saber que la mayoría de santos, maestros y sabios han pasado largos periodos de
intensa práctica antes de “conseguir” algo.

En su ameno y entretenido
comentario a los sūtras, Sri Swami Satchidananda explica al respecto:
“Si te pido que repitas un mantra y te digo que por hacerlo te volverás
más calmo y experimentarás hermosas cosas en tu interior, regresarás a
casa, lo repetirás por tres días y luego me llamarás: ‘Lo he repetido por
tres días pero no ha pasado nada. Quizás este mantra no sea el
adecuado para mí. ¿Puede darme otro diferente?’ Por eso Patañjali dice
‘durante largo tiempo’, aunque no dice cuánto tiempo”.
La segunda condición es practicar de forma ininterrumpida (nairantarya), pues si uno lo
hace de forma esporádica la fuerza de los arraigados (malos) hábitos antiguos supera los
beneficios generados por la práctica y es muy difícil desarrollar un cambio. Tanto esta
condición como la anterior son obvias y es en parte a ellas que abhyāsa se traduce muchas
veces y directamente como “práctica constante”. Sobre esto el yogui Sri Andrei
Ram dice:
“En el camino del yoga el secreto es la práctica constante, porque al final
no hay nada nuevo. Los mismos principios y las mismas técnicas
practicados una y otra vez, hasta ser totalmente dominados, y con ese
dominio ocurre la auto-realización”.
La tercera condición, que es practicar “con consideración” (satkāra), es el tema que, en
realidad, me interesaba tocar hoy. Cuando, siguiendo a Òscar Pujol, traduzco satkāra por
“consideración” hago una elección de entre las múltiples traducciones posibles de la
palabra original: “respeto”, “seriedad”, “veneración”, “atención”, “sinceridad”, “cuidado”,
“presencia”, “con compromiso”… Literalmente satkāra se podría traducir también como
“hecho (kāra) con verdad (sat)”.
Para empezar a entender este punto cito la explicación del mismo Pujol:

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“Es importante que a la hora de practicar se haga con un cierto sentido
de respeto y consideración por la tarea acometida: es decir, que no se
practique rutinariamente o a disgusto, de un modo forzado ni aplicando
de una forma demasiado violenta el poder de la voluntad”.
Teniendo en cuenta que la sādhanā, sea la de la escuela que sea, consiste en repetir una y
otra vez lo mismo hasta dominarlo, es necesario que nos guste eso que hacemos. Conozco
un par de casos de personas que fueron obligadas a aprender un instrumento musical de
niños/adolescentes (piano, violín…) y que si bien ahora ya adultos pueden tocarlo no
quieren ni verlo… Es decir que esas personas practicaron durante largo tiempo y de forma
constante, pero sin “consideración” y, por tanto, el resultado fue ineficaz, por no decir
negativo.

Swami Satyānanda Saraswatī dijo una vez que si uno está involucrado en una sādhanā que
le cuesta mucho, quizás debe plantearse que esa no es su sādhanā. Obviamente puede
haber un cierto esfuerzo (levantarse temprano, controlar ciertas tendencias, encontrar el
tiempo en esta vida agitada…), pero la idea que proponen los maestros es que cuando uno
hace su práctica tiene que ser el mejor momento del día.
Justamente apelando a la alegría en la práctica, el citado Andrei Ram dice que si un yogui
es demasiado serio (en el sentido de estricto y forzado) la energía kuṇḍalinīnunca le subirá
por el “canal central”.
Por ello, de todas las traducciones que he leído de la palabra satkāra me ha gustado mucho
la, quizás no tan literal, pero sí muy expresiva de Swami Vivekananda, en su clásico
libro Rāja Yoga:
“La práctica queda firmemente establecida a través de continuos y
constantes esfuerzos hechos con gran amor”.
No puedo decir que yo siempre haga mi sādhanā con pura devoción o amor, pero cuando
logro ponerme en ese estado, no dudo de que ese sea el camino. La verdadera clave para
que, entonces, mi práctica se vuelva constante, regular y durader

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