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CÁTEDRA BOLIVARIANA I

Unidad I
Parte I (29MAR2019) CONVERSATORIO 10%

 Capitanía General de Venezuela (1777)


 Movimientos Emancipadores
 Familia de Bolívar: Nacimiento de Simón Bolívar. Bautizo. Niñez.
Estudios civiles y militares
 Primer viaje a Europa: Estudios. Noviazgos. Matrimonio. Relaciones con
la sociedad madrileña.
 Regreso a Venezuela.

Parte II (12ABR2019) CONVERSATORIO 15%

 Segundo viaje a Europa: Encuentro con Simón Rodríguez y Humboltd.


Coronación de Napoleón. Viaje a Roma. Juramento en el Monte Sacro
 Regreso a Venezuela: 19 Abril de 1810
 Tercer viaje a Europa: Misión diplomática a Londres. Entrevista con
Miranda.
 Regreso a Venezuela: Ingreso en Junta Patriótica. Declaración de la
Independencia de Venezuela.
 Primera República: Campaña de Valencia. Pérdida del Castillo de Puerto
Cabello. Capitulación de Miranda. Apresamiento de Miranda. Exilio de
Bolívar a Curazao.

Unidad II
Parte I (26ABR2019) TALLER 15%

 Recuperación de Venezuela: Campaña de Magdalena. Campaña


Admirable. Título de Libertador
 Segunda República: Surgimiento de Boves. Principales Batallas
(Bárbula, Araure, La Victoria, San Mateo, La Puerta)
 Emigración a Oriente: Traición de Bianchi. Detención de Bolívar por
Ribas.
 Segundo Exilio: Exilio a Cartagena. Proclama a la División de Urdaneta.
Sitio a Bogotá y Cartagena. Exilio a Jamaica.

Parte II (03MAY2019) ANÁLISIS 15%

 Expedición de los Cayos: Entrevista con Petión. 1era Expedición de los


Cayos. Cayos de San Luis. 2da Expedición de los Cayos.
 Tercera República: Campaña de Barcelona. Campaña de Guayana.
Fusilamiento de Piar.
 Gran Colombia: Paso de los Andes. Campaña de Boyacá. Batalla de
Boyacá. Creación de Colombia.
 Congreso de Angostura: Tratado de Armisticio y Regularización de la
Guerra. Acciones posteriores después de Carabobo.

Unidad III
Parte I (10MAY2019) TALLER 15%

 Bolívar como líder continental: Planes para Panamá. Congreso de


Cúcuta 1821. Juramento como presidente de Colombia.
 Congreso anfictiónico de Panamá.
 Campaña del Sur: Bomboná. Acción diplomática de Sucre. Pichincha.
Encuentro de Bolívar y Sucre en Quito.

Parte II (17MAY2019) CONVERSATORIO 15%

 Anexión de Guayaquil a Colombia.


 Entrevista de Bolívar y San Martín.
 Ascenso a Chimborazo: Delirio sobre el Chimborazo
TEMA I: CONTEXTO HISTÓRICO DE LA SEGUNDA MITAD DEL
SIGLO XVIII

El estado venezolano, se conforma como Estado en 1777 a partir de

la Capitanía General de Venezuela, colonia del Imperio español que había sido

fundada en 1527. La historia escrita de Venezuela se remonta a la llegada de

los primeros españoles a finales del siglo XV, pero la historia de lo que hoy se

conoce como Venezuela comienza en realidad con el poblamiento del territorio

por las migraciones amerindias hace miles de años. Venezuela fue residencia

para estos importantes grupos tribales, como fueron los Caribes.

El siglo XVIII ve la llegada de la Compañía Guipuzcoana, o Compañía de


Caracas, que se establece en 1728 y deviene en un ente monopolizador del

comercio del cacao y de la venta de productos importados directamente de

España, tales como vinos, trigo, telas y hierro, eliminando tanto para los

productores como para los consumidores locales la posibilidad de acceder a

otro mercado, lo cual genera enormes fricciones sociales y animadversión de

productores y comerciantes criollos en contra de dicha compañía, sus medidas

y sobre todo, sus prácticas con respecto a la fijación de precios de las

mercancías. Sin embargo, el establecimiento de la Compañía trae también


beneficios, impulsando por su propio interés el desarrollo o mejora de la

infraestructura de puertos locales, tales como Puerto Cabello, Maracaibo, Coro

y La Guaira, así como el resguardo de toda la costa desde el río Esequibo

hasta la Goajira, al occidente, y su defensa en contra de contrabandistas que

saboteaban su monopolio. Se requisan barcos, se revisan paquetes y caletas

marinas y se crean alcabalas de aduana y control. Sus prácticas monopólicas y

excluyentes produjeron varias revueltas, siendo una de ellas la liderada por

el zambo Andresote, en San Felipe, en 1735. Sin embargo, la más relevante

ocurrió en Barlovento, extendiéndose después hacia Caracas, entre 1748 y

1752, la cual estuvo liderada por el cosechero local de origen canario Juan
Francisco de León y a la cual se plegaron todos los sectores marginados por
las prácticas de la Compañía Guipuzcoana, incluyendo esclavos, pardos y

canarios, por lo cual adquirió tintes de revolución social. Ambas fracasan por

falta de apoyo de la élite criolla local, que decide plegarse a la Corona.

A mediados del siglo XVIII se fundan ciudades como Angostura (1764),

en el Orinoco, y San Fernando de Apure (1788), y crecen otras como San

Carlos, Calabozo y San Cristóbal, en los Andes. Los jesuitas son expulsados

hacia 1766, al igual que en el resto de América por orden real. En 1777 se

produce la integración de las varias provincias en la así llamada Gobernación

de Venezuela y luego en la Capitanía General de Venezuela, que constituye

esencialmente desde entonces el actual territorio de la nación. El libre comercio

se instaura y se extingue en esa década la Compañía Guipuzcoana. A fines de

siglo se crea la Real Audiencia de Caracas, con jurisdicción judicial para

conocer de los pleitos en segunda instancia, que sustituye en esa función a la

antigua Audiencia de Santo Domingo.

Capitanía General de Venezuela 1777

Las provincias existentes para el momento de la creación y organización

de la Capitanía General de Venezuela eran, aparte de la Provincia de

Venezuela serían:

Provincia de Trinidad, creada en 1532, por el conquistador Antonio

Sedeño, y originalmente bajo la jurisdicción de Santo Domingo, posteriormente

a su incorporación a la Capitanía General, fue atacada por una flota inglesa,

que obtuvo la rendición de la plaza, del gobernador de la isla, en el año 1797, y

fue reconocida su ocupación por Tratado de Amiens en el año 1802.

Provincia de Cumaná, está reunió a las anteriores provincias o

gobernaciones de Nueva Andalucía y Paria, en una única entidad, la misma fue


originalmente dependiente de la Real Audiencia de Santo Domingo a partir del
año 1569, hasta que fue sujeta a la jurisdicción del Virreinato de la Nueva

Granada, de 1749 a 1777. Provincia de Margarita, la isla fue una provincia

hasta el año 1600, cuando pasa a depender directamente de la Corona

Española hasta 1777. Provincia de Guayana, también conocida como Provincia

de Angostura, y fundada en el año 1591. Provincia de Maracaibo, formada

en 1740, con la unión de las anteriores provincias de La Grita y Mérida.

La Provincia de Venezuela o Caracas, depende siempre de la Real

Audiencia de Santo Domingo, en la isla La Española, hasta 1718, cuando el

nuevo régimen borbónico en España, por Real Cédula la hace depender en

adelante del recién creado Virreinato de Nueva Granada. Se independiza de

nuevo de este Virreinato de la Nueva Granada en el año 1742. Treinta años

después se le anexan los territorios de las provincias de Maracaibo, Guayana,

Cumaná, dependientes del Virreinato de la Nueva Granada, la provincia de

Trinidad, dependiente de Santo Domingo y Margarita, dependiente de la

Corona Española, para formar la Capitanía General de Venezuela, con capital

en la ciudad de Santiago de León de Caracas, por Real Cédula emitida por el

Rey Carlos III de España, el 8 de septiembre de 1777.

La autoridad de la Capitanía General abarca los asuntos de índole

política, militar y económica, de todas las anteriormente señaladas provincias;

sin embargo, las mismas continúan dependiendo judicialmente de la Real

Audiencia de Santo Domingo, y sus gobernadores eran nombrados

directamente por la Corona Española. La influencia de Caracas como ciudad

central de gobierno oficial, y residencia del Gobernador en un área que

abarcaba económicamente varias otras gobernaciones como la de Nueva

Andalucía, Mérida o Guayana, influye finalmente para integrar todo el conjunto

de provincias y gobernaciones del área de Venezuela alrededor de la


Gobernación de Caracas. La economía colonial de Venezuela gira alrededor de
la exportación de cueros, trigo, tabaco y cacao, con auges en diferentes

épocas, siendo este producto, el cacao tan apreciado en el exterior por su

finura, aroma y calidad que impulsa durante los dos siglos finales de la etapa

colonial el desarrollo económico, y genera una casta ilustrada de

descendientes de los conquistadores, conocida como los mantuanos, que basa

su riqueza y poder en este producto durante esos 2 siglos.

EVOLUCIÓN EDUCATIVA EN TIEMPOS DE COLONIA

El Imperio Español descuida y limita la promoción de la educación en sus

colonias. Venezuela, al ser una provincia particularmente pobre después del

colapso de la explotación de las perlas en el siglo XVII, es particularmente

olvidada. Los grupos de mulatos y otros no tienen acceso a la educación

siquiera básica. En 1727 se crea la primera universidad en Venezuela, siglos

después de que se hubiera hecho en México o el Perú. En 1760 el gobernador

de la provincia de Caracas le otorga un permiso al coronel de ingenieros

Nicolás de Castro para introducir los estudios de matemáticas con una

Academia de Geometría y Fortificación exclusivamente para sus oficiales.


Manuel Centurión crea en 1761 una Academia Militar de Matemáticas. En 1763

el maestro Lorenzo Campins y Ballester introduce una Cátedra de Medicina.

Evolución política y económica a finales del siglo XVIII

La fuerza militar hispana es bastante reducida para la población. Para

1777 hay en teoría unos 12000 militares para una población de unas 800 mil

personas. Es así como en 1797 las tropas de Abercromby conquistan con

facilidad las islas de Trinidad y Tobago: el gobernador José María

Chacón apenas había conseguido movilizar unos quinientos soldados mal

armados en contra de una armada con 59 buques y 6750 soldados de tierra.

Varias tímidas intentonas de emancipación se producen, una de ellas

liderada por el ex esclavo José Leonardo Chirino en Coro, y otra por los

criollos Manuel Gual y José María España y el español Juan Bautista

Picornell influenciados por las ideas de la Revolución, establecidos en La

Guaira, denominada la Conspiración de Gual y España. Sus cabecillas son

presos y algunos ahorcados en la Plaza Mayor de Caracas en1799.

Alexander von Humboldt informa que para el comienzo del siglo XIX

Venezuela importaba productos por más de 35 millones de francos de la época

y que cuatro quintas partes de esta mercancía vienen de Europa. Dice que los

cueros de Carora, las hamacas de Margarita y las mantas de algodón del

Tocuyo son productos muy poco importantes “incluso para el mercado interno”.

Primeros pasos para la independencia de la Venezuela

A finales del siglo XVIII tienen lugar los primeros conatos

independentistas en Venezuela. La primera de ellas es una rebelión armada en

1795 con José Leonardo Chirinos a la cabeza. La otra se trata de

una conspiración por parte de Manuel Gual y José María España, en 1797, y es
la primera de raíces populares. Ambas intentonas resultan fallidas, con sus
respectivos líderes ejecutados. Francisco de Miranda, por su parte, intenta dos

veces en 1806 invadir el territorio venezolano por La Vela de Coro con una

expedición armada proveniente de Haití. Sus incursiones terminan en fracasos

por la prédica religiosa en su contra y la indiferencia de la población.

Independencia de Venezuela

La fecha del 19 de abril de 1810 marca el inicio de la revolución

venezolana. Vicente Emparan, para ese entonces era el Capitán General de

Venezuela, es destituido de su cargo por el Cabildo de Caracas. Ello da paso a

la formación de la Junta Suprema de Caracas, la primera forma de gobierno

autónomo. La Junta gobierna hasta el 2 de marzo de 1811, día en que se

instala el Primer Congreso Nacional, ente que nombra un triunvirato compuesto

por Cristóbal Mendoza, Juan Escalona y Baltasar Padrón. Meses después, el 5

de julio de ese año, se procede finalmente a firmar la Declaración de

Independencia. Pero esta Primera República colapsa por la reacción de los

realistas. El 25 de julio de 1812 Miranda, Comandante en Jefe del recién

creado ejército, capitula en San Mateo. Simón Bolívar y otros militares entregan

a Miranda a los españoles liderados por Monteverde, quien les dan carta de
salida del país.

El movimiento tiene nuevo impulso en 1813. Simón Bolívar, luego de

hacerse con el control de Cúcuta, emprende una expedición armada por

los Andes y la región occidental, junto con Atanasio Girardot y José Félix Ribas.

Luego de hacer público el polémico Decreto de Guerra a Muerte, enfrenta a los

realistas en cuatro batallas a lo largo de la ruta hacia la capital. Al terminar la

campaña, el 6 de agosto entra triunfalmente en Caracas, donde se le titula

como Libertador, y donde se da inicio a la Segunda República, aunque

continúan los combates en otros puntos del país. Sin embargo, al año siguiente
estalla una rebelión leal a la Corona a cargo de José Tomás Boves. El violento
empuje de sus tropas fuerza a la población a huir a oriente y a la expulsión de

los patriotas de tierra firme, haciendo caer así la Segunda República.

Bolívar intenta una reedición de la Campaña Admirable para rescatar la

república, pero por falta de apoyo se traslada a Jamaica para conseguir apoyo

británico, y luego a Haití, donde se refugia el resto de los líderes patriotas. Allí

se planifica una expedición a tierra firme, la cual zarpa en marzo de 1816.

Luego de tomar la Isla de Margarita, los republicanos prosiguieron su gesta

atacando Carúpano y Maracay, pero son rechazados. Se hace una segunda

expedición, Bolívar toma el mando de las tropas republicanas acantonadas en

Guayana, con las que logró capturar Angostura, y desde donde refundan las

instituciones creando la Tercera República. Por su parte, José Antonio

Páez realiza importantísimas operaciones militares para liberar la región central

del país al mando de sus llaneros.

La guerra en el llano sigue hasta 1819. En febrero de ese año, Bolívar

intenta la reorganización del Estado con la instalación del Congreso de

Angostura, cuyo resultado es la creación de la Gran Colombia. En 1820, se

firma el Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra, poniendo fin a la

guerra a muerte y cesando hostilidades hasta el 28 de abril de 1821. El 24 de

junio de ese mismo año, Bolívar se enfrenta a Miguel de la Torre en la Batalla

de Carabobo, que se salda con la victoria republicana. Esta victoria significa la

liquidación de las tropas realistas en Venezuela, dejando remanentes que

serían limpiados en la Batalla naval del Lago de Maracaibo en 1823.

La Gran Colombia

La República de la Gran Colombia, según la ley fundamental que la crea,

integra a Venezuela con el Virreinato de Nueva Granada y la Provincia Libre de


Guayaquil, al que luego se une la Audiencia de Quito. El congreso elegido en
Angostura se mueve a Cúcuta, donde se sanciona la Constitución de

Cúcuta en agosto de 1821, y en la que se define la organización política de

este Estado. Bolívar es electo presidente por mayoría, y Francisco de Paula

Santander es hecho vicepresidente. Bolívar continúa sus campañas de

liberación por el sur, en la que propicia la liberación del Perú y la creación de

Bolivia.

El nuevo Estado regula sobre el comercio y las instituciones públicas, y

también decreta la abolición de la esclavitud.[ ]Pero la discrepancia entre

bolivarianos (centralistas) y santanderistas (federalistas) tensiona el orden

interno. Aunado a la crisis económica, la carente infraestructura, las

diferencias idiosincráticas y de intereses, y el deseo de autonomía por parte de

los venezolanos para con su territorio, germina el deseo de la separación. La

Cosiata de 1826, liderada por Páez, fragua dicha inconformidad del

departamento de Venezuela con el gobierno de Bogotá. Para aquietar la

convulsión interna, Bolívar gobernó por decreto desde 1828, pero ello no

impide la separación de Venezuela, que se manifiesta finalmente en noviembre

de 1829. El 6 de mayo de 1830 se instala el Congreso Constituyente de

Venezuela en Valencia, la cual adopta una constitución el 22 de septiembre.

Ello consolida la separación de la Gran Colombia y el nacimiento de la

República de Venezuela.

Caudillismo y Guerra Federal

El principal jefe político y hombre fuerte de Venezuela en sus albores

como nación independiente es José Antonio Páez, quien se juramenta

como Presidente el 11 de abril de 1831, y su Vicepresidente es Diego Bautista

Urbaneja. En su persona se constituye el Partido Conservador, integrado en su

mayoría por militares de alto rango que participaron en la Guerra de


Independencia. En su mandato hay relativa paz y la economía muestra una
recuperación estimulada por la Ley de Libertad de Contratos de 1834 y la

masiva exportación de café. En 1835 delega el poder en José María Vargas, el

primer civil en dirigir el país. Esto último no es de gusto para los militares de

pensamiento liberal, encabezados por Santiago Mariño y Julián Castro que se

levantan para exigir la reconstitución de la Gran Colombia y el fin del poderío

de una minoría de comerciantes. Entre tales oficiales hay bolivarianos

sobresalientes, como el edecán del Libertador, Luis Perú de Lacroix o el

granadino José María Melo, así como también un enemigo de Bolívar, Pedro

Carujo. Obtienen un efímero triunfo y designan como presidente provisional a

Mariño, pero llaman al general Páez con el fin de que los respaldara; sin

embargo éste restaura a Vargas en el gobierno y decreta amnistías a los

oficiales de la revolución, muchos de los cuales sin embargo resultan

desterrados.

Páez, tras haber defendido al gobierno constitucional de una rebelión

liberal, vuelve a resultar vencedor en los comicios de 1838. Afronta la crisis

económica mundial de ese año, que golpea duramente a Venezuela, y a la

creciente oposición liberal, representada por Antonio Leocadio Guzmán.

Soublette es nuevamente presidente en 1843, y en su período combatió la

Insurrección Campesina de 1846. En 1847 es elegido el general José Tadeo

Monagas. Inicialmente recibió gran apoyo, pero luego rompió con los

conservadores. El intento de éstos en deponerlo desemboca en el atentado al

Congreso de 1848, tras la cual Monagas retiene el control del país. Al finalizar

su mandato en 1851, se asegura de que su hermano José Gregorio

Monagas sea hecho presidente. En tal gobierno destaca la definitiva abolición

de la esclavitud en 1854. José Tadeo vuelve al poder en 1855, pero su régimen

autoritario ve su fin en la Revolución de Marzo de 1858, comandada por Julián

Castro. Los decretos del nuevo gobierno no tardan en crear descontento en el


seno de los liberales. La inestabilidad del gobierno hace inminente el estallido

de un conflicto armado conocido como la Guerra Federal.

El Grito de la Federación marca su inicio, y se desarrolla como

una guerra de guerrillas. En las batallas iniciales, los federalistas liberales

obtuvieron importantes triunfos, a pesar de la muerte en combate de su

líder Ezequiel Zamora en 1860. Su mando es ocupado por Juan Crisóstomo

Falcón. Los refuerzos y el apoyo conseguido por Falcón fortalecen a los

liberales. Los enfrentamientos posteriores les dan ventaja y merman las fuerzas

del gobierno centralista. Finalmente, en abril de 1863 se firma el Tratado de

Coche, que significa la victoria de los liberales y su acceso al poder. No

obstante este resultado, se conforman nuevos caudillismos regionales con

ejército propio que mantiene el control de grandes porciones de tierra, cosa que

contraria el anti-latifundismo liberal. Ese año, Falcón asume la presidencia y

promulga su Decreto de Garantías que elimina la pena de muerte cosa que es

ratificada en la nueva constitución, y convirtiendo a Venezuela en el primer

Estado moderno del mundo en llevarlo a práctica.

TEMA II: Familia Bolívar Palacios


La Familia Bolívar

El primer Bolívar llegó a Venezuela cambió la b por V. Llevaba aquel

Bolívar el mismo nombre de pila del futuro libertador Simón y era señor de

Rementeria. El año de 1.557 este primer Simón Bolívar llega a Venezuela trae

con el relevante virtudes y talentos y se convierte en Procurador y comisionado.

Se dedicó a las labores agrícolas y de gobierno.

Los Bolívar desempeñaron entre los descendientes del procurador Bolívar

se cuentan: Antonio Bolívar y Rojas Conigider y Justicia mayor de los Valles de

Aragua. Luis de Bolívar y Rebolledo, Alcalde de Caracas, Juan de Bolívar y


Martínez de Villegas, capitán de Infantería, Teniente de Capitán general y
también justicia Mayor de Aragua corregidor de San Mateo y fundados de San

Luis de Cura.

Hijo de este último fue el Coronel Juan Vicente de Bolívar y Ponce Jaspes

y Montenegro, Marqués de San Luis, señor de Aroa, Coronel perpetuo y

corpulentísimo propietario venezolano, padre del futuro libertador.

El libertador heredó de los Bolívar una recia estirpe de hombres

emprendedores y luchadores que contribuyeron al progreso y desarrollo de la

Provincia de Caracas.

La Familia Palacios

El origen de la familia Palacios se remonta a la zona de Miranda situada

en Castilla de vieja. Los antepasados Castellanos de Simón Bolívar se

dedicaron a la carrera de las armas y ocuparon puestos importantes. Los

Palacios tuvieron posiciones destacadas en el proceso de conquista y

colonización del territorio venezolano. El abuelo del Libertador procreó 11 hijos

e hijas, una de ellas era su hija Doña María de la Concepción, dama culta y

refinada.

Familia Blanco

Los Blanco también desempeñaron altos cargos en el gobierno, como

gobernantes y regidores y aportación sus hombres jóvenes a la lucha por la

Independencia. El Libertador Simón Bolívar heredó hidalguía y la vocación por

las armas.

La Familia Bolívar y Palacios

Simón Bolívar procedía de familias tradicionales de la sociedad

caraqueña. Los antepasados del libertador tuvieron destacadas participaciones,


en el desarrollo político, económico y social de la vida colonial.
Los padres del Libertador descendieron de Capitanes, General, Alcaldes,

procuradores, regidores y gobernadores. Sobre la estirpe de los poderes del

Libertador y refiere el siguiente texto del Salvador de Madariaga: “Tanto la

estirpe paterna como materna, los Bolívar como los Palacios aportaban a la

familia del Libertador tradiciones de riqueza de bienestar y de poder social”

Ni un sólo momento desde que llega a Venezuela Simón Bolívar en

1.587, se eclipsan los antepasados del Libertador de los círculos dirigentes del

país; y casi siempre había por lo menos uno en el Cabildo.

Los Bolívar Palacios tenían una de las fortunas más cuantiosas de la

Provincia. Los Bolívar Palacios eran dueños de las minas el Cocorate en Aroa y

de los Hatos El Tocuyo y El Limón. Tenían casas en la Guaira y Caracas

numerosos esclavos y árboles de Cacao en San José y los Valles de Tuy en

Yare.

Su padre fue el Coronel Juan Vicente Bolívar y Ponce, nacido en la

Victoria, el 15 de Octubre de 1.726 y su madre, Doña María Concepción


Palacios y Blanco, nacida en Caracas el 9 de Diciembre de 1.758; ambos se

casaron el primero de Diciembre de 1.775 en la CIUDAD DE Caracas. Él tenía

47 años de edad y ella apenas 15 años. Perteneciente ambos a la más rica

nobleza criolla.

Don Juan Vicente Bolívar y Ponce, es el tipo clásico, criollo venezolano.

Rico y opulento propietario, pasa su vida entre amenas lecturas, la inspección

de sus herencias, cacerías y paseos a caballo, deberes religiosos y

compromisos sociales. También fue un hombre ilustrado y liberal, y en tiempos

de la colonia, llegó a ser jefe del Batallón de Aragua y Coronel de la Milicia.


Doña María de la Concepción Palacios de Bolívar era, según las crónicas

de la época, una mujer de porte distinguido, fina y delicada, como la de los

lirios avileños. Porte gentil silueta, aristocrática y un aire indefinible que la

distingue entre todas las de su rango, ojos humildes, grandes y negro de suave

fulgor, a la sombra de largas pestañas, ojos candorosos. Boca de dulzura y de

gracia, donde es luz la sonrisa, la bondad miel y música el acento. Tez de

blancura alabastrina, con esa palidez de buen tono de las jóvenes principales,

criadas en el recogimiento de las viejas casonas coloniales.

Ambos tuvieron cinco hijos, tres hembras y dos varones, todos nacidos

en Caracas: la primogénita, María Antonia, nacida en 1.777; Juana María, el 21

de Mayo de 1.779; Juan Vicente, en 1.781; Simón Antonio de la santísima

Trinidad (El Libertador) el 24 de Julio de 1.783 y María del Carmen quien murió

al nacer.

El 24 de Julio de 1.783 marcaría el calendario de la historia un comienzo

trascendental. Nació Bolívar. El 30 de Julio de 1.783, la señorial Casona de

San Jacinto en Caracas, residencia de la familia Bolívar, está de fiesta. Se

bautiza ese día el nuevo hijo, nacido hace apenas 6 días antes, el 24 de Julio.

Como padrino del niño está su abuelo materno: Don Feliciano Palacios y Sojo,

y oficia con licencia como sacerdote, el primo Jerez de Aristiguieta. La

ceremonia se efectúa en la Catedral en la Capilla de la Santísima Trinidad,

propiedad de la familia Bolívar.

El niño iba a llamarse Pedro José Antonio de la Santísima Trinidad; pero

al momento de ponerle el agua que borra el pecado original, el canónigo Jerez

de Aristiguieta le cambió el nombre de Pedro por el de Simón.


Al regresar al templo de la Casona de San Jacinto, el padre del niño. Don

Juan Vicente Bolívar, se entera de lo ocurrido y le pregunta al Canónigo: ¿Por

qué has hecho ese cambio Juan Félix?

No se cómo explicártelo, pero he sentido una voz interior, un extraño

presentimiento, una inspiración venida seguramente de lo alto, que me ha

dicho que ese niño será, andando el tiempo. “El Simón Macabeo de las

Américas”.

En la Caracas colonial cuya población no sobrepasaba unos treinta mil

habitantes, Simoncito creció como todos los niños de su rango social; mecido

en los brazos de una esclava negra llamada Hipólita.

Su nodriza, es quien amaba como a una segunda madre, acompañando

a sus padres en sus oficios religiosos, jugando con otros niños de su edad en el

patio perfumado de granadas de su casa natal y recibiendo las enseñanzas de

sus primeros maestros.

Los Valles de Aragua eran entonces las tierras más fértiles de


Venezuela. Allí en la pequeña población de San Mateo, la familia Bolívar

poseía una hacienda. Los cuatro hermanos solían viajar a ella de vez en

cuando. Les gustaba ver como cantaban en los terneros o fiestas patronales.

Juan Vicente Bolívar y Ponce, padre del Libertador, murió el 19 de Enero

de 1.786, a la edad de 60 años y su esposa María de la Concepción Palacios

de Bolívar, falleció después el 6 de Julio de 1.792, a la temprana edad de 34

años. De consiguiente, Simón Bolívar tenía apenas dos años y medio de edad

cuando perdió a su padre y 9 cuando quedó huérfano al perder también a su


Madre.
Simón a pesar de ser el menor siempre era líder o cabecilla. Preferiría

irse con los esclavos y mestizos que trabajaban en la plantación. Con ellos se

bañaba en el río y con ellos jugaba al trompo y subía a los árboles. Allí también

aprendió a montar a caballo. A los 8 años tenía ya fama de ser estupendo

jinete.

Pero a pesar de estos respiraderos la infancia de Simón fue muy

dolorosa. Un día, estando en Caracas la Mamá se pone muy triste. Los niños

reciben orden de no alborotar en casa. Se entornan las ventanas. El médico de

la familia va diariamente para tratar la enfermedad del Papá. María Antonia la

mayor lo comprende antes que los otros. Papá está muriendo – dice en voz

bajita a los demás hermanos.

Toda la familia se vistió de lutos. Los numerosos amigos y parientes

desfilaron antes del féretro. Doña Concepción reunió a los cuatro hijos. Los

besó en silencio y luego con lágrimas muy limpias en los ojos les dice:

Papá ha muerto. Papá ha ido al cielo. Desde ahora yo sabré darles el


cariño de su ausencia.

Quizá el pequeño Simón no logra entender la muerte de su padre apenas

tenía 3 años.

Don Feliciano Palacios, padre de Doña María de la Concepción queda

como tutor de los niños, pero murió al año siguiente. Después de la muerte del

abuelo Simón quedó bajo el cuidado de su tío Carlos Palacios, quien se hace

cargo de el y sus hermanos. El ambiente familiar termina desmoronándose con

el casamiento de sus hermanas y la salida de Juan Vicente al cargo de otro


tutor.
Este cambio de ambiente influye sobre Simón, quien al poco tiempo huyó

de la casa del tío y pretendió vivir en la casa de su hermana María Antonia.

Esta dio origen a un pleito judicial entre su tutor y el matrimonio Clemente

Bolívar; la pareja alegó todas las razones que le asistían a fin de que la Real

Audiencia permitiera que el joven viniera con ellos, pero la Audiencia falló en

favor del tío Carlos Palacios, y Simón debió obedecer, no sin antes dejar en

claro su opinión sobre el hecho, la cual fue asentada en el expediente del juicio,

dijo, entre otras cosas “si a los esclavos se les permite cambiar de dueño

cuando eran objeto de malos tratos, ¿Por qué no se le permite a él vivir con la

gente que más le agradaba?; que el tribunal podía disponer de sus bienes, mas

no de una persona.

A raíz de este incidente, el joven Simón ha sido confiado a Simón

Rodríguez quien dirigía en esa época una escuela de primeras letras en

Caracas. Pedagogo Liberal y excéntrico, de vasto pensamiento universalista,

supo sembrar en el alma de su alumno el germen de las ideas nuevas “Usted

formó mi corazón para la libertad, para la grandeza, para lo hermoso. Yo he

seguido el sendero que usted me señaló; escribió Bolívar a su maestro

Rodríguez muchos años más tarde. Otros de sus profesores que el célebre

Andrés Belo, conocido como el maestro de América y el más grande humanista

del continente.

A los 14 años, Simón ingresó con el rango de Cadete en el batallón de

milicias de Blancos de los Valles de Aragua, y un año más tarde era ascendido

a Sub Teniente. Su hoja de sus vicios rezaba entonces: “Valor: conocido:

aplicación sobresaliente” pero no será nunca militar de escuela. Él lo será de

todas y su arte de la guerra, a pesar de todos los manuales que había leído y

asimilado saldrá más bien del fulgor de su genio de su constancia de sus


cualidades de caudillo excepcional que conducirá a la victoria a las multitudes

enardecidas por su verbo, por su patriotismo y por su amor a la libertad.

TEMA III: Primer Viaje de Bolívar a Europa

El Primer viaje a Europa lo realizó cuando apenas tenía 15 años y medio

en el que se encuentra con su tío Esteban, le permite recibir una cultura genero

de diferentes maestros hasta que los problemas políticos ocasionaron la

desgracia de su tío, fue a vivir a la casa del Marqués De Ustariz, allí el

conocimiento general dio poco al conocimiento profundo, fundamentado en un

intenso e interesado estudio. Convirtió allí en el ávido lector que fue durante su

vida.

Durante este primer viaje también conoce de su vida: María Teresa

Rodríguez del Toro, con quien se casa luego de cumplir un sin número de

requisitos entre lo que se encontraba el permiso del Rey. Una vez casado en

1.802 regresa a Venezuela su esposa, quien muere a los ocho meses víctima

de una grave enfermedad. Esto hace que Bolívar quede solo e inmerso en una

profunda tristeza.

TEMA IV: Segundo viaje a Europa

El segundo viaje llega por propósito la distracción de la viudez temprana

dura 3 años en los cuales disipa una cuantiosa fortuna material en su segundo
viaje también se observa una faceta diferente a la del primer viaje; aquí el

interés era evidentemente político, le atrae el dominio en el manejo de los

bienes del estado y el bienestar de su patria.

Puso especial atención a la relación de influjo y veneración que había

logrado Napoleón con el pueblo Francés en esos días de gloria.


De Francia, Bolívar pasó a Italia, y en Roma rodeado de los recuerdos de

la época republicana se consolidó su convicción plena de que debía lucha por

la libertad de los pueblos americanos y de que esa tarea a ejecutar de ahí en

adelante.

Esto culmina en el Monte Sacro y en el juramento definitivo: Es el viaje

de aprendizaje con Rodríguez visita España Inglaterra, Francia, Portugal, Italia

y parte de Australia y Alemania a su regreso desembarca en los Estados

Unidos.

TEMA V: Tercer viaje a Europa

El tercer viaje a Europa, va de diplomático a la Gran Bretaña, como

intérprete de una de las primeras embajadas venezolanas. Bolívar tiene

ocasión de disfrutar el estilo de vida Inglesa, siente una admiración

extraordinaria por el pueblo inglés y también estabilidad respeto, dignidad,

sensatez, sentido práctico, le produce la más alta y viva impresión. Al comienzo

de 1.799 viajó a España. En Madrid, bajo la dirección de sus tíos Esteban y

Pedro Palacios y la rectaría moral e intelectual del sabio Marqués de Ustariz se

entrega a los estudios. Bolívar encontró muy agradables amistades en Paris, se

tropezó con otros jóvenes criollos americanos como los Montujar y Vicente

Rocafuerte y volvió a reunirse con su querido Maestro Simón Rodríguez.

Otro motivo grato que distrajo al joven viudo en Paris fue una amistad

íntima con su prima “Fanny”.

El Libertador quiere para América ese grupo sencillo de virtudes

británicas: realización efectiva de la libertad y democracia en un clima sin

violencias; tradición amorosamente cultivada como elemento vertebrador de la

personalidad colectiva a través de las épocas. Esta justa apreciación de la


calidad de la sociedad británica es la razón que lleva a Bolívar a recomendar

cuantas veces puede una alianza de América con el estilo de vida de Inglaterra.

Bolívar realizó otro viaje de estudio por América en Compañía de otro

sabio naturalista de origen Francés, el botánico Aimé Jacques Alexandre

Goujaud Bonpland.

Cuando Bolívar sale de Paris hacia Italia, en compañía de su querido

maestro Simón Rodríguez y de Fernando Rodríguez del Toro, llevaba ya el

propósito a luchar por la libertad de su patria, propósito que reafirma después

con juramento al llegar a Roma. La influencia de Bolívar alcanza no sólo los

países libertados por ser genio, sino que llegó a todas las naciones de Ibero

América en algunas formas y se sintió también en Estados Unidos y en Europa,

JP Hamilton, comisionado Británico en la República de Colombia dijo “Bolívar

es el hombre más grande el carácter más extraordinario que el nuevo mundo

ha deducido hasta hoy” y lo considera por encima de todos los héroes que

habitan el templo de fama. En 1.799 salió para España, pasando por México. El

Virrey de México pudo apreciar los dotes del joven y se alarmó cuando le oyó

disertar sobre asuntos políticos y defender, con firmeza la idea de la libertad.

Viajó por diversos paises, especialmente España, Francia e Italia, y en 1.805

hablaba con su antiguo maestro Dr. Simón Rodríguez en el Monte Aventino en

Roma sobre la libertad de América. En París derrochó dinero como en otras

capitales europeas. Pero también estudiaba, se informaba de la opinión pública

y proyectaba su fantasía desbordada sobre el porvenir de su patria, atacando la

tiranía.

Regresó a Venezuela por la ruta de los Estados Unidos. Visitó varias

ciudades de su Costa Atlántica, conoció importantes personalidades y llegó a


Caracas a fines de 1.806. El 19 de Abril de 1.810 Bolívar fue enviado a
Inglaterra como agente diplomático junto con Luis López Méndez y su antiguo

maestro Andrés Bello. En Londres se encontraron los comisionados con el

General Francisco de Miranda, a quien su actuación en la Revolución

Francesa, sus viajes por toda Europa, sus trabajos por América y su larga

permanencia en Londres rodeaban de prestigio.

TEMA VI: Primera República

La Primera República de Venezuela es el nombre con que se conoce al

periodo histórico transcurrido entre los años 1810 y 1812 en la historia

de Venezuela. La primera república tiene su inicio el 19 de abril de 1810

cuando una Junta Suprema declarada en Caracas destituye al Capitán

General Vicente Emparan e instala un Congreso.

Así como declara la independencia del país el 5 de julio de 1811. El

nombre del país durante este período fue Confederación Americana de

Venezuela, Estados de Venezuela, Confederación de Venezuela, Provincias

Unidas de Venezuela, Estados Unidos de Venezuela o Confederación

Venezolana, y tuvo como capital a la ciudad de Valencia con motivos de

mantenerla como aliada a la pretensión independentista de Venezuela.

Con la declaración de la independencia y las campañas emprendidas por

los republicanos se inicia la guerra de independencia. La república cae

definitivamente el 25 de julio de 1812 con la capitulación de San Mateo ante el

jefe realista Domingo Monteverde, al haber vencido en su campaña por la

reconquista del país, quién entra en Caracas el 30 del mismo mes.

Campaña de Valencia

La Campaña de Valencia (o Rebelión de Valencia) fue una campaña

militar emprendida por los patriotas contra la ciudad de Valencia durante el


año 1811 con el objetivo de recuperar las provincias del occidente del país y
hacer que éstas se sometieran al gobierno de la Junta Suprema. Cuando

llegaron a Valencia las noticias de la Declaración de

Independencia en Caracas (5 de julio), se declararon en rebeldía y leales

a Fernando VII. Los valencianos tomaron los cuarteles de la ciudad

prácticamente sin resistencia (11 de julio).

Pérdida de castillo de Puerto Cabello

El primero de julio de 1812, el Coronel Simón Bolívar participa al General

Francisco de Miranda que “un oficial de nombre venezolano se ha apoderado

con los prisioneros, del Castillo San Felipe y está haciendo un fuego horrible

sobres la ciudad”. Bolívar pide inútilmente a Miranda que ataque por la

retaguardia para evitar que la plaza se pierda.

La plaza después de tres días de combate se pierde y Bolívar huye con

varios oficiales. Monteverde que desde Coro venía avanzando, se afianza y

obliga a Miranda a firmar la capitulación de San Mateo. Se pierde la Primera

República.

Bolívar abatido volverá a escribir a Miranda: “Mi general, después de

haber agotado todos mis esfuerzos físicos y morales ¿con qué valor me

atreveré a tomar la pluma para escribir a usted habiéndose perdido en mis

manos la plaza de Puerto Cabello? Mi corazón se halla destrozado con este

golpe aún más que el de la provincia…”

“Mi general, mi espíritu se halla de tal modo abatido que no me siento

con ánimo de mandar un soldado; mi presunción me hacía creer que mi deseo

de acertar a mi ardiente celo por la patria, supliría en mí los talentos de que


carezco para mandar. Así ruego a usted, o que me destine a obedecer el más

ínfimo oficial, o bien que me de algunos días para tranquilizarme, recobrar la


serenidad que he perdido al perder a Puerto Cabello; a esto se añade cuidados

gravísimos me hallo en una especie de enajenamiento mortal…”

Dos días después Bolívar volverá a escribir a Miranda para enviarle el

informe o parte de las operaciones. En esa carta vuelve a lamentarse: “Mi

general… ni mi cabeza, ni mi corazón no están por nada. Así suplico a usted,

me permita un intervalo de poquísimos días para ver si logro reponer mi

espíritu de su temple ordinario. ¿Después de haber perdido la última y mejor

plaza del estado, cómo no he de estar alocado, mi general? ¡De gracia no me

obligue usted a verle la cara! Yo no soy culpable, pero soy desgraciado y

basta”.

Capitulación de Miranda

El 25 de Julio de 1812, luego de numerosas deserciones del ejercito

patriota y ante la presión ejercida por el ejército español al mando de

Monteverde, El Generalísimo Francisco de Miranda firma la Capitulación del

Ejercito Patriota, en San Mateo, en una casa la cual fue derrumbada para

construir el local donde ahora se encuentra funcionando el dispensario de la

población.

La Primera República tiene su fin con la Capitulación de San Mateo y los

hombres de Domingo de Monteverde por el bando realista y de Francisco de

Miranda, por el patriota, se harán escuchar en una larga guerra civil que se

extenderá hasta 1821. Aun cuando la Primera República fue de breve

existencia sirvió de marco e inspiración para una nueva formación política

alejada del gobierno monárquico, dominio que después de tres siglos,

anunciaba sus últimos años.

Francisco de Miranda impulsó la instalación de la Sociedad Patriótica en


1811, se incorpora al Congreso Constituyente donde sostuvo la necesidad de
declarar la Independencia definitiva, lo que se realiza el 5 de julio de 1811,

adoptándose como bandera nacional la traída por él en 1806. A raíz del

terremoto del 26 de marzo de 1812, y la derrota de Bolívar a manos

de Domingo Monteverde en Puerto Cabello, Miranda comenzó una serie de

negociaciones con los realistas, que concluirán con la Capitulación de San

Mateo el 25 de julio de 1812 y con ello, la pérdida de la Primera República.

Apresamiento de Miranda

En horas de la noche del 30 hacia la madrugada del 31 de julio de 1812,

un grupo exaltado de jóvenes patriotas, encabezados por Simón Bolívar y

Miguel Peña, procedieron a detener al Generalísimo Francisco de Miranda. Su

intención era someterlo a un juicio sumarísimo después del amanecer. La

razón: la firma de la Capitulación de San Mateo, acto que calificaban como

traición a la patria.

Bolívar y su primer exilio

Después del fracaso de 1812, el 27 de agosto de 1812 Bolívar

conjuntamente con veinte mil caraqueños huyen del sanguinario Boves partió

de su primer destierro, salió de Venezuela con la ayuda de su amigo español

Francisco, quien lo llevo ante Monteverde y este le concedió el pasaporte para

ausentarse fuera del país pero con una condición que no pisara nunca jamás

suelo venezolano; A bordo de la goleta “Jesús, María y José”, Bolívar sale de


La Guaira, y se exilió durante varios meses en Curazao, va con el propósito de

obtener ayuda para el pequeño grupo de patriotas también refugiados allá Su

único objetivo es el de organizar una campaña para liberar a su patria. A finales

de año paso a Cartagena y se incorporó al servicio activo como oficial del

ejército.

Su permanencia de sólo dos meses en Curazao es de gran importancia,


el revolucionario tiene la oportunidad de reflexionar sobre las causas de la
primera derrota del movimiento emancipador, lo cual, meses más tarde, va a

permitirle escribir su primer gran documento político, el valioso “Manifiesto de

Cartagena”. y es que allá en Curazao, a través de la derrota, la decepción y la

humillación, Bolívar se da cuenta de que ha conservado un bien muy precioso:

su fe en la victoria final, su inquebrantable convicción sobre la necesidad de

continuar la lucha por la liberación de su patria.

TEMA VII: Recuperación de Venezuela


Manifestación de Cartagena

Documento político escrito por Simón Bolívar el 15 de diciembre en la

ciudad de Cartagena de Indias (Colombia). Fundada por el capitán madrileño

Pedro de Heredia en 1533, la ciudad colombiana fue la primera provincia del

Reino de Nuevo Granada en proclamar su total separación del régimen

español. En tal sentido, se llamó “Estado libre y absolutamente independiente”,

en el acta del 11 de noviembre de 1811. Por tal motivo, se convirtió en el primer

lugar a donde primero se dirigieron los patriotas luego de la pérdida de la

Primer República a mediados de 1812. Entre éstos figuraba Simón Bolívar,

quien salió de Venezuela por el puerto de La Guaira el 27 de agosto de ese

año, rumbo a Curazao, en permaneció hasta finales de octubre, cuando partió

hacia Cartagena. En dicha ciudad se reunió Bolívar con otros expatriados, con

los cuales ofreció sus servicios al gobierno de la Nueva Granada, en carta

fechada el 27 de noviembre de 1812 que suscribeVicente Tejera, ex ministro de

la Alta Corte de Justicia de Caracas. Semanas después de enviada esta carta,

el 15 de diciembre, Bolívar elabora su Memoria dirigida a los ciudadanos de la

Nueva Granada por un caraqueño, documento más conocido como Manifiesto

de Cartagena.

En lo que es considerado como su primer gran documento político,

Bolívar analiza los errores en los que incurrieron los hombres de la Primera
República de Venezuela, tales como la adopción del sistema federal; la
debilidad del gobierno; la impunidad de los delitos; la mala administración de

las rentas públicas; la falta de conciencia ciudadana para el fiel cumplimiento

de los deberes constitucionales y el ejercicio de los derechos; a la ambición de

unos pocos y al espíritu de partido que todo lo desorganizó; a lo que además

se sumó el terremoto del 26 de marzo de 1812, la influencia de eclesiásticos

contrarios a la independencia y la imposibilidad de establecer fuerzas armadas

permanentes y bien organizadas bajo un mando único. Concluye Bolívar en su

manifiesto con las siguientes palabras: “… Corramos a romper las cadenas de

aquellas víctimas que gimen en las mazmorras, siempre esperando su

salvación de vosotros: no burléis su confianza: no seais insensibles a los

lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al

moribundo, soltura al oprimido y libertad a todos.” La primera edición del

Manifiesto de Cartagena (bajo el título original ya mencionado de “Memoria

dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño”) se realizó

en la imprenta de Diego Espinoza en aquella misma ciudad, en 1813,

probablemente muy a comienzos de ese mismo año.

Campaña de Magdalena

Luego de la pérdida de la primera República con la Capitulación de

Miranda el 25 de julio de 1812, República nacida el 5 de julio de 1811, el

coronel de 29 años Simón Bolívar emigrado en Curazao, regresa a finales de

octubre de 1812 hacia Cartagena de Indias, donde emite el 15 de diciembre su

famosa “Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un

caraqueño”, documento conocido como el “Manifiesto de Cartagena”, donde

mencionaba las causas de la crisis venezolana y a la vez solicita apoyo para

iniciar su expedición redentora; las autoridades de Cartagena presidido por el

general Manuel Rodríguez Torices le facilitan el apoyo inicial, le reconocen el

grado de coronel y el 21 de diciembre lo asignan a las ordenes del coronel


francés Pedro Labatut como comandante de guarnición en Barrancas próximo
al río Magdalena, con 70 voluntarios en misiones de seguridad y vigilancia, sin

autorización de emprender ninguna acción ofensiva. Nuestro futuro Libertador,

no se dio por desmoralizado ante este nombramiento de carácter casi

administrativo y no operativo; por propia iniciativa se dedicó a buscar mas

voluntarios, armas y logística. Mientras espera respuesta de las autoridades

para avanzar río arriba realiza una apreciación de la situación sobre la

presencia realista a lo largo del majestuoso río Magdalena, concluye en

desarrollar operaciones de corto alcance. Sin permiso del comandante militar

Labatut, inicia su afán emancipador. El 23 de diciembre ocupa la fortificación de

Tenerife integrada por 500 efectivos del ejército español; seguirá exitoso el día

24 hasta la pequeña población de el Plato, el 25 ocupa Zambrano, el 26 y 27

combate en Mompox adonde llega el día 27; su ejército lo ha triplicado con

entusiastas y espontáneos jóvenes neogranadinos, la capacidad de movilidad

para su creciente ejército, se lo facilita la incorporación de 15 embarcaciones

menores para continuar hasta Guamal el 29 de diciembre, Banco y Chiriguaná

el 31, continuando sin encontrar resistencia realista hasta las poblaciones de

Tamalameque, Puente Real, y el Peñón para entrar victorioso el 8 de enero al

importante Puerto Nacional de Ocaña que por su ubicación estratégica es

utilizado como base logística avanzada con 640 efectivos para apoyar las

fuerzas en Santa Marta. Presionados los realistas se retiran hacia Villa de

Upar, siendo alcanzados por Bolívar y combatidos con éxito. El ejército

libertador dispone de 800 soldados con alta moral y deseos de luchar; desde

Ocaña Bolívar solicita autorización a las autoridades neogranadinas para

avanzar hacia Cúcuta y Mérida. El 27 de febrero recibe en la población de San

Cayetano a orillas del río Zulia, un importante contingente en refuerzo, entre los

que se encontraban brillantes oficiales tales como: Rafael Urdaneta, Luciano

Deluyar, Antonio Ricaurte y Atanasio Girardot; con tan importante grupo avanza

en la tarde del 27 destrozando las avanzadas realistas que se retiraban hacia


Cúcuta; el 28 de febrero combate en San José de Cúcuta contra 1400 efectivos
del experimentado general realista Ramón Correa, reforzado con tropas

enviadas de Trujillo, Mérida y Maracaibo, quien derrotado se retira hacia La

Grita, en esa acción se destacó el coronel José Félix Ribas, realizando un

ataque frontal con fuego y a punta de bayonetas, para destrozar a las fuerzas

oponentes, que al abrir sus flancos fueron atacados por las unidades de

maniobra. El ejército capturó varios cañones y pertrechos que utilizaría en las

operaciones hacia Venezuela. Bolívar, envía a Cartagena con urgencia una

exposición de motivos exponiendo las ventajas para perseguir y atacar a las

fuerzas realistas; la respuesta recibida el 7 de mayo, lo autorizaba para

emprender operaciones únicamente hasta Mérida y Trujillo. El 1ro de marzo

ocupa San Antonio del Táchira donde emite una Proclama dirigida a los

soldados y a los ciudadanos de San Antonio, les diría entre otros

aspectos:”…Vosotros tenéis la dicha de ser los primeros que levantáis la cerviz

sacudiendo el yugo que os abrumaba con mayor crueldad porque defendisteis

vuestros sagrados derechos”. El Congreso de la Nueva Granada lo asciende a

General de los Ejércitos y designado Ciudadano de la Nueva Granada. El

Libertador regresa a Cúcuta para organizar al ejército e iniciar el 14 de mayo su

magistral Campaña Admirable.

Campaña Admirable

Con el nombre de la “Campaña Admirable” se conoce a la acción militar

que el brigadier Simón Bolívar emprendió desde San José de Cúcuta el 14 de

mayo de 1813, con el objeto de liberar a Venezuela del poder español, luego

de la pérdida de la Primera República. Contaba Bolívar con una fuerza de 800

hombres, organizados en 2 columnas o divisiones: la de vanguardia, bajo el

mando del teniente coronel Atanasio Girardot, con el apoyo del mayor Luciano

D’ Elhuyar como segundo comandante; mientras que la retaguardia estaba a

cargo del coronel José Félix Ribas como comandante, José Tejada jefe de
artillería y del mayor Rafael Urdaneta como mayor general. Asimismo, en
sustitución del coronel Manuel del Castillo y Rada había sido nombrado

segundo comandante del Ejército el brigadier Joaquín Ricaurte, quien no

obstante no acompañó al comienzo a Bolívar en la campaña; incorporándose al

año siguiente. Pedro Briceño Méndez era el secretario general y como

edecanes, fueron nombrados Juan José Pulido, Fermín Ribón y José Jugo.

El plan inicial de Bolívar para la ejecución de dicha campaña, consistía

en el despliegue sobre el territorio venezolano de una ofensiva en 2

direcciones: una columna dirigida por Ribas debía seguir por San Cristóbal-

Selva de San Camilo-Barinas y después de libertar esta provincia se reuniría

con el grueso de las tropas en Guanare o en Araure; esta columna tenía

además la misión de conseguir en la provincia de Barinas, ganado y dinero

para las fuerzas patriotas.

El 29 de julio Bolívar fue informado de la presencia del coronel Izquierdo

en Tinaquillo, ante lo cual se puso inmediatamente en marcha hacia ese lugar.

En la mañana del 31 de julio se encontró con la vanguardia enemiga en la

sabana de Pegones. Ante esta situación, Izquierdo ejecutó un movimiento

retrógrado y se replegó en la sabana de Taguanes. Hacia este lugar enfiló

Bolívar su ataque con su infantería al frente y la caballería en el ala derecha,

con la cual hizo un desbordamiento del flanco izquierdo realista. En una

maniobra desesperada que buscaba neutralizar el ataque de las fuerzas de

Bolívar, Izquierdo emprendió la retirada, pero durante la ejecución de la misma

fue derrotado por los republicanos.

La victoria de Taguanes dejó expedito a Bolívar el avance hacia

Valencia, pues Monteverde se había retirado de Puerto Cabello al enterarse en

la sabana de Carabobo, del fracaso de Izquierdo. El 2 de agosto entró el


brigadier Bolívar a Valencia, mientras que el coronel Ribas había quedado en
San Carlos como comandante de dicha plaza. Días después siguió Bolívar

hacia Caracas, hallándose el día 4 en La Victoria, donde aceptó la capitulación

que le propuso el gobierno español. Finalmente, el 6 de agosto de 1813 entró

triunfalmente a Caracas el pequeño ejército mandado por el brigadier Simón

Bolívar; había culminado exitosamente la Campaña Admirable y comenzado la

gloria para Bolívar.

Decreto de guerra a muerte

Célebre documento dictado por Simón Bolívar y dado a conocer en la

ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813. La Proclama de guerra a muerte, fue

la respuesta de Bolívar ante los numerosos crímenes perpetrados por Domingo

de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez,

Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes

realistas luego de la caída de la Primera República. La matanza de los

republicanos por parte de los jefes españoles llegó a extremos tales de

provocar el rechazo de personajes adictos a la causa monárquica. Uno de ellos

fue el abogado fue el abogado Francisco de Heredia, oidor y regente de la Real

Audiencia de Caracas, quien pidió en distintas formas que cesaran las


ejecuciones, lo cual no sucedió. Según el testimonio del propio Heredia

relatado en sus Memorias, un fraile capuchino de las misiones de Apure que

actuaba como uno de los partidarios de Monteverde, exhortó en una ocasión

«… en alta voz a los soldados, de siete años arriba, no dejasen vivo a nadie…»

Bolívar en su Campaña Libertadora de 1813 recibió información de la

consumación de hechos como el relatado por Heredia, lo que le llevó a

expresar el 8 de junio en Mérida: «Nuestro odio será implacable y la guerra

será a muerte».

Al pronunciamiento de Bolívar del 8 de junio siguió la proclama el 15 de


junio en Trujillo del Decreto a muerte el cual termina de la manera siguiente:
«…Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no

obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela. Americanos,

contad con la vida, aun cuando seáis culpables». En una primera instancia esta

manifestación fue considerada por Bolívar como ley fundamental de la

República, que luego ampliaría y ratificaría en el cuartel general de Puerto

Cabello, mediante una proclama del 6 de septiembre del mismo año 1813, acto

que según algunos historiadores puede ser considerado como un «Segundo

Decreto de Guerra a Muerte». Posteriormente, cuando en el segundo semestre

de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves y Francisco Tomás Morales,

la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los

republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de

esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y

La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814. En este último año la

«guerra a muerte» se recrudece, perdiéndose numerosas vidas de ambos

bandos. Asimismo, es en este contexto de destrucción en el que cae la

Segunda República.

Entre los años 1815, 1816 y 1817 la «guerra a muerte» se extiende a la

Nueva Granada, en donde el general Pablo Morillo la ejecuta con la mayor

crueldad. Entre las numerosas víctimas de Morillo se pueden destacar el

científico Francisco José de Caldas, los estadistas neogranadinos Camilo

Torres y Manuel Rodríguez Torices y los patriotas venezolanos Andrés Linares

y Francisco José García de Hevia. A pesar de haber sido Bolívar el autor del

decreto de guerra sin cuartel, en varias ocasiones consideró la posibilidad de la

derogación de dicho instrumento. En tal sentido, en su proclama de Ocumare

del 6 de julio de 1816, expresó que: «…La guerra a muerte que nos han hecho

nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los que se rindan,

aunque sean españoles. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de
batalla»; lo cual obviamente buscaba humanizar la contienda militar.
Finalmente, el 26 de noviembre de 1820 se celebró en Trujillo, en el mismo

lugar donde se proclamó la «guerra a muerte», el Tratado de Regularización de

la Guerra, el cual derogaba el decreto de 1813.

Título de “Libertador”

En agosto entra en Caracas como General victorioso y jefe de la nueva

situación política. Es ya el Capitán General de los Ejércitos de Nueva Granada

y Venezuela. La Municipalidad le da el título de Libertador en octubre de ese

año y el empleo de Capitán General, equivalente a General en Jefe.

Durante 1814 Bolívar enfrenta un año de terribles pruebas y de inmensas

dificultades que lo hacen abandonar finalmente a Caracas y emigrar hacia el

Oriente del país, seguido por una gran parte de la población. Esa heroica e

infortunada tentativa concluye cuando Bolívar desde Carúpano sale casi sólo

para Cartagena, dejando alguna fuerza dispersa y mal avenidas que no tienen

esperanza de victoria.

Con las reliquias del ejército que ha logrado llevar Urdaneta hasta Nueva

Granada, el Libertador lucha de nuevo a las órdenes del Gobierno

neogranadino. En ocho meses de actividad sin tregua libera a Bogotá, baja por

el Magdalena y llega a Cartagena donde le niegan la ayuda que pide para

marchar a libertar a Venezuela. Las rivalidades y celos obstaculizan la acción.

En medio de sonrisas y consignas de un pueblo que lo alentaba en su

proceder, entró Simón Bolívar a la Iglesia de San Francisco de Caracas el 14

de octubre de 1813, para recibir de manos del gobernador de la ciudad,

Cristóbal Mendoza, el título de Libertador y Capitán General de los Ejércitos. La


entrega de este título ya se veía venir, cuando el 23 de mayo de ese mismo

año fue reconocido por el pueblo de Mérida como El Libertador, tras liderar los
caminos y victorias de la Campaña Admirable, una estrategia con la cual
Bolívar consiguió liberar al occidente del país del yugo español y abrir el

camino para la fundación de la Segunda República.

“Gloria al Ejército Libertador y gloria a Venezuela que os dio el ser, a vos,

ciudadano general Bolívar. ¡Que vuestra mano incansable siga victoriosa,

destrozando las cadenas de los redimidos y digan un día, Bolívar vengó

vuestros agravios!”, fueron las palabras que recibió Bolívar de la asamblea

popular merideña, en esa ocasión.

El acto en la Iglesia de San Francisco de Caracas se llevó a cabo en

presencia de civiles y militares, que ya conocían la labor de Bolívar, el hombre

que defendía de manera ferviente la libertad de los pueblos latinoamericanos.

“Capitán General de los Ejércitos de Venezuela, vivo y efectivo, y con el

sobrenombre de Libertador. Es un don que le consagra la patria a un hijo tan

benemérito”, le expresó Mendoza a Bolívar esa tarde de octubre, durante el

desarrollo de la proclamación.

“Me aclaman capitán de todos los imperios de la tierra. Libertador de


Venezuela, título más glorioso y satisfactorio para mí, que el centro de todos

los imperios del universo”, celebró Simón.

Doscientos años después, el pueblo venezolano recordará en el Casco

Histórico de Caracas el reconocimiento obtenido por Bolívar, con el fin

compromiso de seguir defendiendo la soberanía nacional.

El honor que se me hace es tan superior a mi mérito, que no puedo

contemplarle sin confusión. El Congreso de la Nueva Granada confió a mis

débiles esfuerzos el restablecimiento de nuestra República. Yo he puesto de mi


parte el celo; ningún peligro me ha detenido. Si esto puede darme lugar entre
los ciudadanos de nuestra nación, los felices resultados de la campaña que

han dirigido mis órdenes, es un digno galardón de estos servicios, que todos

los soldados del ejército han prestado igualmente bajo las banderas

republicanas. Penetrado de gratitud he leído el acta generosa en que me

aclaman, sin embargo, Capitán General de los Ejércitos y Libertador de

Venezuela. Yo sé cuánto debo al carácter de vuestras señorías, y mucho más

a los pueblos, cuya voluntad me expresan; y la ley del deber, más poderosa

para mí que los sentimientos del corazón, me impone la obediencia a las

instancias de un pueblo libre, y acepto con los más profundos sentimientos de

veneración a mi patria y a vuestras señorías, que son sus órganos, tan grandes

munificencias: Dios guarde a vuestras señorías muchos años.”

TEMA VIII: Segunda República


Surgimiento de Boves

Sobre Boves pesa la condena vejatoria de ser un dirigente partidario del

Rey que enfrentó y derrotó al Libertador Simón Bolívar, enterrando lo que los

historiadores posteriores llegaron a denominar la Segunda República (1813-

1814). Todo ello a través de una violencia sin límites, y para algunos,

demencial e irracional.Boves es un caso paradójico y paradigmático de nuestra

guerra de Independencia. Un período exaltado y sobredimensionado por los

vencedores de la contienda a través de una historiografía sin sentido crítico.

Boves fue uno de los primeros, sino el primero, en intentar una rebelión

en contra del orden colonial tomando como bandera las aspiraciones sociales

de los sectores populares tradicionalmente excluidos. Sólo que el “programa

social” de Boves estuvo firmado con sangre y no pasó más allá de la degollina

y saqueo de sus adversarios representados por el sector dirigente blanco, ya

sea el criollo o hasta el mismo peninsular.


Boves fue un guerrero, un auténtico señor de la guerra tropical, que las

circunstancias caóticas del momento contribuyeron en su insurgencia. Entendió

el odio de los desplazados, el rencor de los marginados sociales, la ira de los

excluidos, y todo ello alimentó su programa “democrático” de acabar con todos

los privilegios que la sociedad de los blancos construyó para su disfrute. Si

bien, su afán de justicia se nos torna hasta legítimo, lo cierto del caso es que su

obra terminó en ceniza y polvo.A tanto llegaron los horrores de una guerra sin

cuartel que los mismos beligerantes blancos -criollos y peninsulares-, trataron

de pactar un armisticio bajo el apoyo inglés para acabar con el nuevo Atila.

Todo fue en vano. Mientras que Bolívar postuló a través de una encendida y

culta proclama su aspiración a la “guerra a muerte”, fue Boves quién la llevó a

la práctica hasta sus últimas consecuencias.Este nuevo Lope de Aguirre se

autoproclamó el máximo jefe de todas las provincias de Venezuela rebelándose

en contra de sus más inmediatos superiores, todo lo cual nos hace conjeturar

que si la muerte no le atrapa en Úrica, la guerra civil, ya en activo, se hubiese

profundizado aún más luego del arribo del Ejército Pacificador de la Costa

Firme. Boves y su “caballería infernal” trajeron el desconcierto y la

incorporación de nuevos e inesperados actores en una guerra que inició el

sector blanco, poniendo en entredicho los significados y las intenciones

originales de los legítimos beligerantes de la contienda

“El Pacificador” Don Pablo Morillo, vino a Venezuela en 1815 no a

combatir a los rebeldes sino a restituir la sociedad de Antiguo Régimen que

Boves puso en cuestión a través de una guerra de exterminio sin parangón en

nuestra historia. La anarquía en que quedó América luego de la invasión

napoleónica sobre España en 1808 produjo las condiciones para el surgimiento

del fenómeno caudillista y personalista inaugurado por Monteverde y

profundizado por Boves. Aunque si somos justos, Bolívar, Páez y tantos otros
dentro del bando republicano, también dejaron con sus actuaciones sembrado

las raíces de tan pernicioso fenómeno sociológico.

Batalla de Carabobo

Acción bélica librada cerca de la ciudad de Valencia, el 24 de junio de

1821, entre el ejército realista a cargo del mariscal de campo Miguel de la Torre

y el republicano comandado por el general en jefe Simón Bolívar. La victoria

lograda por este último, resultó decisiva para la liberación de Caracas y el

territorio venezolano, hecho que se logrará de manera definitiva en 1823 con la

Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la toma de las fortalezas de Puerto

Cabello.

Previo al combate, Miguel de la Torre distribuyó sus fuerzas de manera

tal que cubrieran por el oeste el camino de San Carlos, y por sur el de El Pao.

La primera línea defensiva fue confiada a la Primera División dirigida por el

teniente coronel Tomás García, la cual se organizó en tres batallones

principales. El batallón del Valencey a cargo del teniente coronel Andrés

Riesco, ocupó la parte sur del camino; a su derecha se situó el batallón ligero

del Hostalrich comandado por el teniente coronel Francisco Illas, en columna

de marcha detrás de las anteriores. Además de esto, dos piezas de artillería

fueron colocadas en una pequeña altura, delante de la línea formada por

Valancey y Barbastro. La Posición correspondiente a la vía de El Pao fue

ocupada por la División de Vanguardia liderada por el brigadier Francisco

Tomás Morales, quien contaba con dos batallones principales y uno de reserva.

Primero tomó posiciones el batallón ligero del Infante, a cargo del teniente

coronel Simón Sicilia; e inmediatamente detrás de esta unidad se situó el

batallón ligero del Príncipe. La reserva quedó integrada por el segundo batallón

del Burgos, bajo la jefatura del teniente coronel Joaquín Dalmar, quien disponía
de cuatro regimientos de caballería. En cuanto al cuartel general, el mismo
quedó establecido cerca del batallón Burgos. Monolito de la batalla de

Carabobo en Los Próceres El 15 de junio de 1821, el Libertador reorganizó el

ejército republicano en tres divisiones. La primera a cargo de José Antonio

Páez, y formada por los batallones Bravos de Apure (liderada por el teniente

coronel Francisco Torres) y los Cazadores Británicos (al mando del coronel

Thomas Ildeston Ferriar); además de 7 regimientos de caballería. La segunda,

comandada por el general de división Manuel Cedeño, y constituida por los

batallones Tiradores (dirigida por el teniente coronel Ludwig Flegel), y Vargas (

teniente coronel Antonio Gravete), a lo que se sumaba un escuadrón de

caballería. La tercera, bajo las órdenes del coronel Ambrosio Plaza y

constituida por 4 batallones. El de Rifles a cargo del teniente coronel Arturo

Sandes, Granaderos al mando del coronel Francisco Paula Vélez, Vencedor de

Boyacá dirigida por el coronel Juan Uslar y Anzoátegui, comandada por el

coronel José M. Arguidegui; completado todo esto por un regimiento de

caballería. Las fuerzas republicanas sumaban en total 6500 hombres.

A tempranas horas del 24 de junio, desde las alturas de Buenavista,

elLibertador hizo un reconocimiento de la posición realista y llegó a la

conclusión de que ésta era inexpugnable por el frente y por el sur. En

consecuencia, ordenó que las divisiones modificaran su marcha por la

izquierda y se dirigieran al flanco derecho realista, el cual estaba descubierto;

es decir, Bolívar concibió una maniobra tendiente a desbordar el ala derecha

enemiga, operación ejecutada por las divisiones de Páez y Cedeño, en tanto

que la división Plaza seguía por el camino hacia el centro de la posición

defensiva. Al darse cuenta la Torre de la maniobra de los republicanos, ordenó

al batallón Burgos que marchase al norte a ocupar la altura hacia la cual se

dirigían las divisiones de Bolívar. Al llegar el Burgos al área indicada, abrió

fuego contra el batallón Bravos de Apure, cabeza de la primera división, el cual


después de cruzar el riachuelo de Carabobo, trataba de escalar la pendiente
que lo llevaría a la parte plana de la sabana. Tan violento fue el contraataque

del Burgos, que el Bravos de Apure tuvo que replegarse por dos veces. La

situación cambió cuando una unidad que lo seguía, el batallón Cazadores

Británicos, se enfrentó al Burgos y lo obligó a retroceder. Por su parte, los

batallones Infante y Hostalrich, entraron en auxilio del Burgos, pero

reorganizado el Bravos de Apure, se unió al Cazadores Británicos para

reanudar el ataque, ayudado por dos compañías del batallón Tiradores. Para

detener el repliegue de las unidades realistas que había producido la operación

patriota, Torre envió los batallones Príncipe, Barbastro e Infante, los que

lograron sostener la línea de combate, pero sólo por breve tiempo, pues el

grueso de la caballería de la primera división del ejército republicano entró por

el norte de la sabana. Con el fin de hacer frente a este nuevo ataque, la Torre

ordenó al regimiento Húsares de Fernando VII que cargase contra la caballería

patriota, pero esta unidad se retiró después de disparar sus carabinas.

Finalmente, atacados de frente por la infantería y por la derecha por la

caballería, los batallones realistas optaron por la retirada. Como último recurso,

la Torre le ordenó al regimiento de los Lanceros del Rey que atacara a la

caballería patriota, pero esta unidad no sólo desobedeció la orden, sino que

huyó ante la embestida de las fuerzas republicanas. Al entrar la batalla en su

fase final, los patriotas iniciaron una tenaz persecución del ejército español, la

cual fue llevada a cabo hasta Valencia. De los 4.279 efectivos que participaron

en la batalla de Carabobo, los realistas perdieron dos oficiales superiores, 120

subalternos y 2.786 soldados. Por su parte, las bajas de los republicanos

también fueron cuantiosas. El resto del ejército realista terminó refugiándose en

Puerto Cabello.
Batalla de San Mateo

La Batalla de San Mateo fue un enfrentamiento importante para la

independencia de Venezuela. Un ejército republicano liderado por Bolívar se

enfrenta con el ejército realista comandado por José Tomás Boves y que

estaba integrado en su mayoría por llaneros, esclavos e indígenas. El nombre

de San Mateo viene dado a todos aquellos conflictos que estaban liderados por

José Tomás Boves, los cuales tenían lugar en la ciudad de San Mateo el 28 de

febrero de 1814. Los realistas tuvieron varios intentos de tomar la ciudad, hasta

que el 31 de marzo tuvieron éxito, terminando con la derrota de Boves.

La historia registra dos batalla importantes de San Mateo, la primera fue

el 28 de febrero de 1814, donde las tropas de Boves asaltan las trincheras que

defendían la entrada del valle, pero fueron muchos los hombres que perdieron,

dado a que fueron asediados y confrontados por la republicanos.

La segunda batalla, el Capitán Antonio Ricaurte se encontraba a cargo

con un pequeño grupo de soldados de la Casa Alta de Ingenio, la cual

pertenecía a Simón Bolívar y era donde se guardaba la mayor provisión de

pólvora y municiones del ejercito republicano. Dado al fracaso de Boves, ideó

un plan para atacar a los republicanos, armando a su tropas dado que solo

contaban con lanzas. Fue el 25 de marzo de 1814 que José Tomas Boves, de

manera sorpresiva busco atacar la propiedad para adueñarse de lo que allí se

encontraba. Pero Ricaurte al darse cuenta lo que los realistas pensaban hacer,

ordenó de manera rápida el desalojo de la casa. Fue entonces cuando de

manera sorpresiva entran a la propiedad, Ricaurte prendió la pólvora haciendo

estallar el depósito, donde murieron todos los que allí se encontraban.

Emigración a Oriente

Episodio de nuestra gesta emancipadora en el que a raíz de una serie de


derrotas sufridas por el ejército independentista ante las fuerzas realistas
incluida la de La Puerta, el día 15 de junio de 1814, un gran contingente de

personas de la sociedad caraqueña se vio en la necesidad de emigrar el 7 de

julio de 1814 hacia el oriente venezolano ante el ataque inminente a la ciudad

de Caracas por parte de las fuerzas de José Tomás Boves. Luego de la derrota

infringida el 15 de junio de 1814 por las fuerzas realistas a las patriotas, el

entonces general Simón Bolívar creyó que podía enfrentar las huestes realistas

dentro de los recintos de la capital, iniciando los aprestos para una resistencia

más o menos larga. Con esta finalidad se solicitó la opinión de las Juntas de

Arbitrios y de Guerra, creadas el 17 y el 23 del propio junio, respectivamente,

organismos cuyas bases las formaban personas con experiencia, pero que, por

sesionar públicamente, se ampliaban de manera tumultuaria con la presencia

espontánea de los llamados «padres de familia», es decir de los vecinos más

influyentes o políticamente más motivados de Caracas; quienes, por lo regular,

imponían su parecer en todas las decisiones. Dado su poder, este grupo se

legalizó en una Junta de Padres de Familia el 4 de julio, absorbiendo a las 2

corporaciones antes mencionadas, por lo que pasaron a ejercer el gobierno

civil de la ciudad desde el 28 de junio. En definitiva, fue esa Junta la que se

empeñó en esperar al enemigo dentro de las defensas construidas,

enarbolando la consigna de: «…nadie se va, aquí morimos todos…».

Por su parte, el Libertador quien en ningún momento dejó de ejercer la

conducción de la guerra, había enviado desde el 25 de junio al general José

Félix Ribas para enfrentarse a los realistas que avanzaban hacia Caracas por

los valles de Aragua al mando del español Ramón González, uno de los

lugartenientes de José Tomás Boves; a quien logró detener Ribas en el sitio de

Las Cocuizas. El 29 de junio, Bolívar despachó buques desde La Guaira para

traer de vuelta a ese puerto a las tropas que sitiaban la plaza de Puerto

Cabello, las cuales llegaron a La Guaira hacia el 2 o 3 de julio y subieron de


inmediato a Caracas. Posteriormente, el 5 de julio se supo que además de las
precedentes de los valles de Aragua, otras fuerzas realistas de Boves se

acercaban a la capital por los valles del Tuy. El día 6 la vanguardia republicana

fue derrotada en el sitio de La Majada a 12 km de Caracas y las avanzadas

realistas llegaron a Antímano, a donde se dirigió Bolívar a fin de batirlos, pero

fue rechazado. Por tanto esa misma noche, la platería de los templos

caraqueños, que estaba en poder de las autoridades republicanas, fue enviada

a La Guaira en cajones para ser embarcada hacia el oriente, comenzando de

esta manera la emigración en masa de la población. El 7 de julio en la mañana,

salió el grueso de la emigración, calculada en unas 20.000 personas; Bolívar y

las tropas que le quedaban, unos 1.200 hombres iban a la retaguardia

protegiendo la marcha de los civiles.

Finalmente, en la misma tarde del 7 de julio, los primeros destacamentos

realistas penetraron en Caracas, «…proclamando degüello general contra los

blancos…», según testimonio del arzobispo Coll y Prat. Boves por su parte, no

llegó a Caracas hasta el 16 de julio. Los emigrantes caraqueños tomaron el

camino que lleva a Barcelona por la montaña de Capaya. Ese camino se

bifurcaba al salir de La Pica: un sendero iba a salir a Río Chico y de allí seguía

por la orilla del mar, en dirección a Píritu, tocando en Boca de Uchire;

comúnmente era llamado «el camino de la costa»; el otro denominado «el

camino de afuera», se dirigía por Cúpira a Sabana de Uchire, prosiguiendo de

allí a Clarines por Guanape. Se supone que Bolívar llegó aproximadamente el

27 de julio a Barcelona. Entre las personas pertenecientes a familias

distinguidas que formaron parte de la emigración a oriente, figuran los nombres

de Belén de Aristiguieta y el de la familia Urbaneja, quienes llegaron caminando

hasta Río Chico, desde donde continuaron embarcados hasta Cumaná.

Asimismo, la propia hermana del Libertador, María Antonia Rodríguez fue

obligada por éste a marchar a La Guaira y luego embarcarse hacia Curazao.


Aunque un gran número de personas siguió a Bolívar en la larga travesía, otro
grupo—sobre todo el más comprometido políticamente—buscó refugio en las

Antillas, mientras un tercer renunciaba a la marcha y regresaba a Caracas a

ponerse bajo la protección del arzobispo Coll y Prat. En definitiva, el temor de

la población caraqueña ante el avance de las huestes realistas, fue confirmado

cuando los realistas Fernando Ascanio (conde de la Granja) y Juan José

Marcano salieron de Caracas al encuentro de las fuerzas de Boves que

mandaban los zambos Machado y Hurtado con el objeto de felicitarlas, siendo

asesinados.

Manifiesto de Carupano

El Manifiesto Del Libertador Simón Bolívar fechado en Carúpano el 7 de

septiembre de 1814, explica las causas del fracaso de la Segunda República,

la cual tuvo su inicio cuando se da la liberación de Cumaná el 3 de agosto de

1813, por las fuerzas del General Santiago Mariño, como culminación de la

Campaña de Oriente, y sobre todo con la entrada en Caracas, el 6 de agosto,

del Libertador Simón Bolívar, a la cabeza ejército victorioso en la llamada

Campaña Admirable.El Manifiesto en Carúpano es una explicación del fracaso

de la caída de la Segunda República de Venezuela. Bolívar se quejaba de la


injusticia de los hombres y abogaba por la justicia divina, expresaba que los

conciudadanos venezolanos no estaban preparados para el ejercicio de la

justicia; por lo tanto no eran capaces de desarrollar sus propias leyes, lo que

significaba que no podían entender el verdadero concepto de la libertad, la cual

se basa en el ejercicio práctico y no solamente en palabras.

Siendo éste el caso, Bolívar debe obligar prácticamente a sus

compatriotas a asumir el ejercicio de la libertad, a pesar de la falta de aprecio

ante la misma. Hace una fuerte crítica al pueblo venezolano, porque no seguía

sus ideales y por lo contario celebraba la fuerza del pueblo colombiano ante la
posición que asume por la libertad.
Este documento contiene un pensamiento claro sobre el colapso de la

Revolución, la cual se mantiene en la esfera simplemente política, atropellada

por los enemigos de la patria.

Bolívar insiste en el carácter fratricida o civil de nuestra lucha de

independencia y se despide con un compromiso solemne el de regresar:

“Libertador o muerto”, sin obviar ningún sacrificio.

El Libertador declara que el establecimiento de la libertad en un país de

esclavos es una obra tan imposible de ejecutar súbitamente, que está fuera del

alcance de todo ser humano; “porque así como la justicia justifica la audacia de

haberla emprendido, la imposibilidad de la adquisición califica la insuficiencia

de los medios”.

Nosotros los venezolanos actualmente criticamos nuestro sistema de

justicia en Venezuela, la conciencia de que las leyes y la administración de

justicia deben mantener un equilibrio y no una parcialidad política, que el

sistema judicial funcione con equidad igualando, ajustando las leyes, que los
jueces cumplan sus funciones con eficiencia y honradez y que sus

compromisos sean con la patria.

Los venezolanos debemos administrar la justicia, asumiendo un

compromiso con el ejercicio pleno de la libertad. “Dios concede la victoria a la

constancia”. Simón Bolívar.

Perdida de la Segunda República

Simón Bolívar estaba consciente de que fue la falta de liderazgo de algún

patriota entre los esclavos y trabajadores de los llanos venezolanos lo que

motivó que los realistas se aprovecharan de ellos para alimentar sus ejércitos,
y ésto sucedió porque en las llanuras venezolanas se encontraba un hombre,
español canario, con mucho carisma de nombre José Tomás Boves, quien

logra sumarlos a la defensa de la causa realista, siendo tal circunstancia lo que

mayormente influyó en la perdida de la II República de Venezuela. Sin

embargo, Bolívar se declara culpable, pero incluye en el documento de

Carúpano tal análisis. A la antorcha de la libertad, que nosotros hemos

presentado a la América como la guía y el objeto de nuestros conatos, han

opuesto nuestros enemigos la hacha incendiaria de la discordia, de la

devastación y el grande estímulo de la usurpación de los honores y de la

fortuna a hombres envilecidos por el yugo de la servidumbre y embrutecidos

por la doctrina de la superstición. ¿Cómo podría preponderar la simple teoría

de la filosofía política sin otros apoyos que la verdad y la naturaleza, contra el

vicio armado con el desenfreno de la licencia, sin más límites que su alcance y

convertido de repente por un prestigio religioso en virtud política y en caridad

cristiana? No, no son los hombres vulgares los que pueden calcular el

eminente valor del reino de la libertad para que lo prefieran a la ciega ambición

y a la; vil codicia. De la decisión de esta importante cuestión ha dependido

nuestra suerte, ella estaba en manos de nuestros compatriotas que pervertidos

han fallado contra nosotros, de resto todo lo demás ha sido consiguiente a una

determinación más deshonrosa que fatal; y que debe ser más lamentable por

su esencia que por sus resultados. Es una estupidez maligna atribuir a los

hombres públicos las vicisitudes que el orden de las cosas produce en los

Estados, no estando en la esfera de las facultades de un General o Magistrado

contener en un momento de turbulencia, de choque y de divergencia de

opiniones el torrente de las pasiones humanas; que agitadas por el movimiento

de las revoluciones se aumentan en razón de la fuerza que las resiste. Y aun

cuando graves errores o pasiones violentas en los jefes causen frecuentes

perjuicios a la República, estos mismos perjuicios deben, sin embargo,

apreciarse con equidad y buscar su origen en las causas primitivas de todos los
infortunios: la fragilidad de nuestra especie y el imperio de la suerte en todos
los acontecimientos. El hombre es el débil juguete de la fortuna, sobre la cual

suele calcular con fundamento muchas veces, sin poder contar con ella jamás,

porque nuestra esfera no está en contacto con la suya; de un orden muy

superior a la nuestra. Pretender que la política y la guerra marchen al grado de

nuestros proyectos, obrando a tientas con sola la pureza de nuestras

intenciones, y auxiliados por los limitados medios que están a nuestro arbitrio,

es querer lograr los efectos de un poder divino por resortes humanos.

Yo, muy distante de tener la loca presunción de conceptuarme inculpable

de la catástrofe de mi Patria, sufro al contrario el profundo pesar de creerme el

instrumento infausto de sus espantosas miserias; pero soy inocente porque mi

conciencia no ha participado nunca del error voluntario o de la malicia; aunque

por otra parte haya obrado mal y sin acierto. La convicción de mi inocencia me

la persuade mi corazón y este testimonio es para mí el más auténtico, bien que

parezca un orgulloso delirio. He aquí la causa porque desdeñando responder a

cada una de las acusaciones que de buena o mala fe se me puedan hacer,

reservo este acto de justicia, que mi propia vindicta exige, para ejecutarlo ante

un tribunal de sabios, que juzgarán con rectitud y ciencia de mi conducta en mi

misión a Venezuela. Del Supremo Congreso de la Nueva Granada hablo, de

este augusto cuerpo que me ha enviado con sus tropas a auxiliaros como lo

han hecho heroicamente hasta expirar todas en el campo del honor. Es justo y

necesario que mi vida pública se examine con esmero, y se juzgue con

imparcialidad. Es justo y necesario que yo satisfaga a quienes haya ofendido, y

que se me indemnice de los cargos erróneos a que no he sido acreedor. Este

gran juicio debe ser pronunciado por el soberano a quien he servido; yo os

aseguro que será tan solemne cuanto sea posible, y que mis hechos serán

comprobados por documentos irrefragables. Entonces sabréis si he sido

indigno de vuestra confianza, o si merezco el nombre de Libertador. Yo os juro,


amados compatriotas, que este augusto título que vuestra gratitud me tributó
cuando os vine a arrancar las cadenas, no será vano. Yo os juro que Libertador

o muerto, mereceré siempre el honor que me habéis hecho, sin que haya

potestad humana sobre la tierra que detenga el curso que me he propuesto

seguir hasta volver segundamente a libertaros, por la senda del occidente;

regada con tanta sangre y adornada de tantos laureles. Esperad, compatriotas,

al noble, al virtuoso pueblo granadino que volará ansioso de recoger nuevos

trofeos, a prestaros nuevos auxilios, y a traeros de nuevo la libertad si antes

vuestro valor no la adquiriere. Sí, sí, vuestras virtudes solas son capaces de

combatir con suceso contra esa multitud de frenéticos que desconocen su

propio interés y honor; pues jamás la libertad ha sido subyugada por la tiranía.

No comparéis vuestras fuerzas físicas con las enemigas, porque no es

comparable el espíritu con la materia. Vosotros sois hombres, ellos son bestias,

vosotros sois libres, ellos esclavos. Combatid, pues, y venceréis. Dios concede

la victoria a la constancia.

TEMA IX: Segundo exilio


Exilio a Cartagena

La Campaña Admirable fue una acción militar enmarcada dentro de la

Guerra de Independencia de Venezuela. Fue comandada por Simón Bolívar y

consiguió la liberación del occidente de Venezuela, integrado en aquel

entonces, por las provincias de Mérida, Barinas, Trujillo y Caracas. Estos éxitos

junto con los obtenidos en oriente por Santiago Mariño darían origen a la

conformación de la Segunda República de Venezuela. El 8 de enero de 1813

ocupó a la ciudad de Ocaña (la segunda en importancia en Norte de

Santander, después de Cúcuta) después de haber dejado el paso libre en el

Magdalena Medio consiguiendo así la navegación entre Bogotá y Cartagena. El

16 de febrero salió rumbo a Cúcuta pues había peligro por la presencia de

Ramón Correa y sus fuerzas realistas. En su recorrido venció una fuerza


enemiga que le cerraba el paso en La Aguada. El 28 del mismo mes se llevaba

a cabo lo que hoy en día conocemos como Batalla de Cúcuta, con la cual se le
dio la independencia a esta ciudad. Posteriormente, ante el repliegue del jefe

realista. Manuel Cañas a Carache, Girardot se dirigió hacia esa localidad con

sus fuerzas el 17 de junio de 1813, en horas de la tarde. En horas de la noche,

el jefe realista abandonó la línea que ocupaba y llevó sus hombres a las alturas

de Agua de Obispos. La batalla de Niquitao es un hecho de armas donde una

columna patriota dirigida por José Félix Ribas, Rafael Urdaneta Faría y Vicente

Campo Elías, que venía de los Llanos, derrota el viernes 2 de julio de 1813, en

Niquitao, a las fuerzas realistas dirigidas por el comandante José Martí, quien

estaba subordinado al gobernador de Barinas, el capitán de fragata Antonio

Tiscar y Pedrosa. Ocurrió el 22 de julio de 1813 y en ella las fuerzas patriotas

derrotan a los españoles. Los generales Jacinto Lara y Florencio Jiménez

participaron en esta batalla. La batalla de Taguanes tuvo lugar en las llanuras

de Cojedes el 31 de julio de 1813. La acción bélica fue dirigida por Simón

Bolívar para cerrar la Campaña Admirable antes de hacer su entrada triunfal en

Caracas. El general Rafael Urdaneta lo acompañaba. Toda la tarde duró la

acción, en que murieron muchos españoles, entre ellos seis de sus mejores

oficiales, uno de estos el comandante Izquierdo; perdieron toda su infantería,

que quedó dispersa por los bosques, o prisioneros, o pasado a nosotros

pidiendo asegurar que no escapo ningún infante. Finalmente, el 6 de agosto de

1813 entró triunfalmente a Caracas el pequeño ejército mandado por el

brigadier Simón Bolívar; había culminado exitosamente la Campaña Admirable

y comenzado la gloria para Bolívar.

Campaña militares en nueva Granada

Campaña Libertadora de la Nueva Granada (1819) este proyecto

independentista fue proclamado por Simón Bolívar a la población de la Nueva

Granada, que desde el periodo de 1810 se encontraba en un proceso

independentista. Para llegar hasta este punto esta colonia española americana
tuvo que afrontar sucesivas batallas, guerras, conflictos internos y un periodo
extenso llamado la Patria Boba; época de temor a la retaliación de la

monarquía absoluta, periodos de confusión ideológica, guerras internas y una

escaza definición de las pretensiones como colonia a bordas de un proceso

independentista. El 15 de agosto de 1818 se creó la proclama llamada El Paso

de los Andes esta fue emitida desde Angostura. Esta fue emitida en un

momento donde los republicanos en Buenos Aires y Chile habían logrado el

éxito. Además internamente, Popayán y otras provincias del sur de Nueva

Granada estaban obteniendo importantes logros. Por otro lado, el éxito del

general Andrew Jackson en la conquista del fuerte de Pensacola y la

recuperación de las Floridas españolas. Para comenzar a llevar a cabo la

Campaña Libertadora, Bolívar envió al general de brigada Francisco de Paula

Santander a la provincia de Casanare para que tomara el mando de la fuerza

armada y adiestrara una división que sería la vanguardia de la campaña en

proyecto.

El 26 de mayo de 1819 Bolívar compartió con el vicepresidente de

Venezuela, Francisco Antonio Zea, el plan que había elaborado para la

campaña. El plan era el siguiente: la mayoría de los soldados entrarían por

Cúcuta; el general Santander entrará por Soatá y se unirá a las tropas; el

ejército de oriente cubrirá el oriente de Venezuela y asaltar al general Pablo

Morillo que se encuentra en Calabozo. Mientras tanto, la división Urdaneta

marchará hacia Apure y cooperará con el ejército de oriente; desde el Apure

apoyará a Bolívar con material de guerra. José Antonio Páez se le ordenó

dirigir las fuerzas de occidente en caso de requerir reservas y seguridad

estratégica. El 27 de mayo salió Bolívar por Guasdualito. Al llegar a esta zona,

le anunció a la población el plan definitivo. Posteriormente, fue a Casanare con

la infantería. Páez, mientras se desplazaba por los valles de Cúcuta, llamó la

atención de los realistas que comenzaron a llegar al lugar. Los planes de la


campaña se siguieron realizando sin modificación. El 4 de junio se reanudó la
marcha. Al día siguiente se efectuó el cruce del río Arauca y las tropas entraron

en los llanos de Casanare.

Cuando llegaron a Tame, se incorporó parte de la división de Santander.

En este poblado fue reorganizado el ejército en 2 divisiones: la vanguardia del

general Santander con los batallones de infantería Cazadores y el escuadrón

de caballería Casanare. En total fueron 1.200 hombres; en la retaguardia se

encontraba el general de brigada José Antonio Anzoátegui con los batallones

de infantería Rifles, Barcelona, Bravos de Páez y la Legión Británica alcanzaba

un total de 2.000 hombres. Bolívar se encontraba en un gran dilema porque los

3 caminos que conducían al valle de Sogamoso para continuar con la

operación: el de Salina de Chita, el de Pisba y el de Labranza Grande. El

primero y el último eran transitables pero estaban cubiertos por fuerzas

realistas. El del páramo de Pisba no tenía mucha seguridad; pero era un

camino poco transitable debido a su fragosidad y a la altura de las montañas.

Bolívar tomó este camino.El 24 de junio llegó la vanguardia al pueblo de

Morcote y, el mismo día destruyó una avanzada realista de unos 300 hombres

que defendían aquellas posiciones. El 19 de junio, el batallón Cazadores ocupó

a Pueblo Viejo y Las Quebradas, donde apresaron los integrantes de una

fuerza que cubría el área. Luego de varios días de marcha los patriotas

alcanzaron el pueblo de Socha el 5 de julio y en 2 días el grueso de las tropas

estaba reunido allí.

En el valle de Sogamoso, Bolívar logró un gran golpe al derrotar la

tercera división realista al mando del coronel José María Barreiro en Gámeza el

11 de julio, horas antes había destruido sus avanzadas en Corrales de Bonza.

Terminada la acción, los realistas iniciaron la retirada a la Peña de Tópaga y

los patriotas al pueblo de Gámeza, y desde allí marcharon a Santa Rosa de


Viterbo para intentar tomar posesión de ese territorio; este era un territorio
clave rico en recursos y estratégico para dominar el valle de Sogamoso. Con

este movimiento, Barreiro se trasladó de sus posiciones de Tópaga hacia los

Molinos de Bonza, ante cuyos atrincheramientos se presentó Bolívar el 20 de

julio y empezó una confrontación militar en campo abierto, pero fue imposible

batir a los realistas. Por ello, cruzó el río Chicamocha y por el camino del Salitre

de Paipa, atacó la retaguardia de Barreiro.

Para neutralizar el ataque, el jefe realista ordenó a sus fuerzas que se

dirigieran hasta las alturas del Pantano de Vargas, donde se efectuó la batalla

del mismo nombre. El final de la batalla produjo la victoria para los patriotas. El

mismo día se dirigió Barreiro a Paipa y el siguiente día lo hizo Bolívar a

Corrales de Bonza. El 4 de agosto, Bolívar desalojó de Paipa a los realistas,

gracias a la ejecución del movimiento conocido como “maniobra sobre Tunja”,

por el camino de Toca y Chivatá. El siguiente acto era cortar las

comunicaciones de Barreiro con Santa Fe de Bogotá, tarea que ejecutó en la

ciudad de Tunja el 5 de agosto, y para recuperarlas, Barreiro se movió desde

Loma Bonita, por el páramo de Cómbita, para llegar al pueblo de Motavita.

El 7 de agosto, los 2 contendientes emprendieron el movimiento

rápidamente; Barreiro para ganar el puente de Boyacá, sobre el río Teatinos,

para poder avanzar hasta Santa Fe; y Bolívar con la intención de impedir esta

operación. Esto originó la Batalla de Boyacá, en la cual fue derrotado el coronel

Barreiro y destruida la división de su mando. Bolívar victorioso pudo pasar con

sus tropas (algo diezmadas) a Santa Fe de Bogotá, con este evento quedó

concluida la campaña y con ella la liberación de Nueva Granada. Una vez

logrado un ambiente de aceptable estabilidad en el país, política y

administrativamente, Bolívar regresó a Angostura y dio cuenta de las

operaciones que había realizado. Finalmente, comenzó a realizar su proyecto


de creación de la Gran Colombia.
Desavenencias con autoridades neogranadinas

La Campaña Libertadora de Nueva Granada fue una campaña militar

emprendida por Simón Bolívar a finales de 1819 para liberar la Nueva Granada

(actual Colombia) del dominio español. La campaña fue un éxito rotundo y

gracias a ella se concreta la idea de la unión de la Nueva Granada y

Venezuela.En el Congreso de Angostura se decretó la creación de la República

de Colombia, estado que comprendería las antiguas colonias españolas de la

Capitanía General de Venezuela, el Virreinato de Nueva Granada y la Real

Audiencia de Quito. Todos estos territorios, con excepción del sur y oriente de

Venezuela, se hallaban en poder de los españoles. Bolívar decidió que tras la

retirada de Pablo Morillo de la campaña de Apure a sus cuarteles de invierno

en Calabozo, que era el momento oportuno para efectuar la planeada

liberación de Nueva Granada El 4 de agosto la tropa de Bolívar llegó a Tunja;

tres día después, el ejército realista se fortificó para detener su avance en un

sitio 15 kilómetros al sur, sobre el puente del río Boyacá. El río es poco

profundo, pero el valle es angosto y empinado a lado y lado, por lo cual

constituía una línea natural de defensa. Los españoles tomaron el puente y las

laderas al sur del río. Sin embargo, a pesar de su mejor posición estratégica,

fueron alcanzados por la vanguardia del ejército republicano antes de poder

prepararse para la batalla; un destacamento del mismo, comandado por

Santander, tomó rápidamente el puente y dividió a las fuerzas españolas en


dos columnas separadas. La caballería de José Antonio Anzoátegui avanzó

para tomar por la a los batallones, mientras la infantería avanzaba por el frente.

La batalla fue un desastre para los realistas; Bolívar tomó 1600

prisioneros, casi la mitad de las fuerzas, incluyendo al mismo Barreiro y la

mayoría de sus oficiales. Los patriotas perdieron 13 soldados y otros 53

resultaron heridos. Tres días más tarde, el 10 de agosto de 1819, Bolívar entró
triunfante a Bogotá y fue recibido como un héroe.
Viaje a Jamaica

Tras los acontecimientos de Carúpano, Bolívar llegó a Cartagena a finales de

1814 para obtener de nuevo ayuda de la Nueva Granada, que en esos

momentos se encontraba también en una situación difícil que le impidió

desarrollar nuevos proyectos. Estas circunstancias y el apoyo que le daba el

Gobierno neogranadino hicieron que fuera reconocido como jefe por todos los

venezolanos que se encontraban en Nueva Granada, el 19 de septiembre de

1814 Bolívar se encuentra con Camilo Torres Tenorio quien preside el

Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada y admitiendo los

argumentos de Bolívar y ante la derrota sufrida por el General Antonio Nariño

en la campaña del sur en julio de 1814, encarga a Bolívar de la conducción de

la guerra. El 10 de diciembre Bolívar toma a Santa Fe y obliga así a que

Cundinamarca reconozca como autoridad al Congreso de las Provincias

Unidas. Ante la imposibilidad de desarrollar algún proyecto decidió abandonar

su cargo en la Nueva Granada y partir hacia Jamaica en el buque La

Decouverte, llegando a la isla el 14 de mayo de 1815 y los pocos meses de

estar allí escribió con fecha del 6 de septiembre de 1815 una carta un

destinatario anónimo conocida como la Carta de Jamaica, un documento que

tiene múltiples significados por su forma, contenido y características materiales

como texto de reflexión y análisis. En dicho documento describe en general la

situación de América considerándola como un todo unitario y empieza a


exponer el proyecto ya preconcebido antes por Francisco de Miranda de crear

una gran confederación americana con el nombre de Colombia como una

realidad a alcanzar por las nacientes repúblicas que sería en adelante la base

de su proyecto político. Sin embargo, la situación de Bolívar en la isla llegó a

ser muy tensa ya que se encontraba allí con escasos medios económicos por

lo que se vio obligado a pasar estrecheces y llegó a sufrir un intento de


asesinato del que salió ileso gracias a que por no poder pagar la pensión
donde vivía se vio obligado a mudarse el mismo día del atentado. Ante la
neutralidad del Gobierno británico, que no quería comprometerse a darle un

apoyo abierto, y la posibilidad de que los españoles estuvieran intentando

asesinarle, Bolívar consideró necesario trasladarse a otro país más seguro

donde pudiera organizarse una expedición.

Viaje a Haití

En aquella época Haití se había convertido en una república

independiente de Francia que daba asilo y respaldaba las causas republicanas

en el continente americano. Por ello Bolívar consideró que Haití era el lugar

adecuado para organizar una expedición militar hacia Venezuela con la ayuda

del presidente de ese país, el general Alexandre Petion. El 19 de diciembre de

1815, Bolívar salió de Jamaica para Haití de una manera que él mismo

describió como precipitada y llegó al puerto de Les Cayes el 24 del mismo mes.

Cuando Bolívar salió de Jamaica ya tenía resueltos los aspectos

fundamentales de la campaña que tenía en mente y cuyos aspectos requerían

un análisis cuidadoso ya que implicaban conseguir respaldo político, ayuda

financiera y colaboración técnica, naval y Allí con la ayuda encubierta del

Gobierno haitiano y del experimentado Almirante Luís Brión, Bolívar logró


organizar una expedición marítima conocida como la Expedición de los Cayos

que salió el 23 de marzo de 1816 con rumbo a la isla de Margarita, desde

donde empezaría de nuevo sus operaciones militares.

Expedición de los cayos

Se conoce la invasión que desde Haití planeó el Libertador Simón Bolívar

a fines de 1815 con la finalidad de liberar a Venezuela de las fuerzas

españolas. Posteriormente, tras serle otorgado el poder supremo por parte de

una asamblea de los principales jefes refugiados, venezolanos y

neogranadinos, Bolívar comenzó a afinar los detalles sobre la expedición

contra la costa firme venezolana; con la ayuda del gobernador militar haitiano
de Los Cayos, el general Ignacio Marión. En cuanto a los recursos con los que
finalmente contó la expedición gracias a las gestiones de Petión, los mismos

consistían de 6.000 fusiles, municiones, víveres, una imprenta completa, el flete

de algunas goletas y una importante suma de dinero. Con todo esto Bolívar

organizó una pequeña flota de 7 goletas: Bolívar, General Mariño, General Piar,

Constitución, Brión, Félix y Conejo, acompañadas de otra de su amigo de Haití,

Robert Sutherland, La Fortune. Finalmente, la expedición zarpó el 31 de marzo

de 1816, formando parte de ella Manuel Piar, Santiago Mariño, Gregor

MacGregor, Francisco Antonio Zea, Pedro María Freites, Bartolomé Salom,

Pedro León Torres, Carlos Soublette, Pedro Briceño Méndez, Manuel Valdés,

Diego Ibarra, Juan Bautista Bideau, Carlos Chamberlain, Juan Baillío, Carlos

Eloy Demarquet, Renato Beluche, Henry Ducoudray-Holstein y otros. El

recorrido de la flota comandada por Bolívar fue el siguiente: luego de salir del

puerto de Los Cayos, en la parte occidental de Haití, la misma se detuvo 3 días

en la isla Beata al sur de la frontera entre Haití y Santo Domingo, para

continuar su itinerario en el que los primeros días de abril de 1816 se

encontraban frente a la costa meridional de la hoy República Dominicana; el 19

de abril de 1816 llegaban a la isla de Vieques cerca de las costas de Puerto

Rico, hecho que se celebró con salvas de artillería; el 25 de abril arriban a la

islita holandesa de Saba, distante 20 Km de San Bartolomé, desde donde se

dirigen hacia Margarita, librando el 2 de mayo antes de llegar a ésta, el

combate naval de Los Frailes en la que la escuadrilla de Luis Brión sale

victoriosa y captura el bergantín español El Intrépido y la goleta Rita. El 3 de

mayo de 1816 tocan suelo venezolano en la isla de Margarita, en la que el 7 del

mismo mes una asamblea encabezada por el general Juan Bautista Arismendi,

ratifica los poderes especiales conferidos a Bolívar en Los Cayos. Luego de

esta ratificación, las fuerzas expedicionarias de Bolívar pasan a Carúpano

donde finalmente desembarcan y proclaman la abolición de la esclavitud para

después seguir a Ocumare de la Costa. En definitiva, a pesar de los reveses


sufridos por los expedicionarios y por el propio Libertador en Ocumare, la
importancia histórica de la Expedición de los Cayos radica en que la misma

permitió que Santiago Mariño, Manuel Piar y luego José Francisco Bermúdez

emprendieran la liberación del oriente del país, y que MacGregor con Soublette

y otros jefes se internaran definitivamente en Tierra Firme, para abrir paso al

triunfo definitivo de la República.

TEMA X: Colombia
Campaña de Boyacá

Puente de Boyacá, ubicado a 14 kilómetros de Tunja y a 110 kilómetros

de Bogotá, fue lugar de uno de los combates más grandes que se han librado

en territorio colombiano por nuestra independencia: La Batalla de Boyacá.

Ocurrida el 7 de agosto de 1819, esta batalla marcó no sólo el punto final en las

disputas guerreristas por el poder en territorio colombiano, sino que fijó el

triunfo independentista que había trazado el país el 20 de julio de 1810.Todo

comenzó con una serie de luchas libradas por la Campaña Libertadora que —

liderada por Simón Bolívar— hacía resistencia a la reconquista española en

1819. Después de superar diversos obstáculos, el ejército patriota salió

victorioso en los combates de Gámeza (11 de julio) y el Pantano de Vargas (25

de julio), que fueron claves en el resultado de la Batalla del Puente de Boyacá.

Tras de 77 días de conformación de la Campaña Libertadora, ese 7 de

agosto fue decisivo. La estrategia de Bolívar era clara: tomar por sorpresa al

ejército realista que, sin remedio alguno, tenía que pasar por el río Teatinos

para dirigirse a Santafé, donde estaría a salvo de los ataques patriotas. Bajo el

mando de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y José Antonio

Anzoátegui, la tropa patriota conformada por 2.850 combatientes (criollos,

mulatos, mestizos, zambos, indígenas y negros) asaltó al ejército realista que

contaba con 2.670 hombres liderados por el coronel José María Barreiro. En un

combate que duró cerca de seis horas, la tropa libertadora se llevó la victoria y
logró la rendición de los españoles, que fueron tomados como prisioneros. Tras
ser tomado como prisionero, Barreiro intentó sobornar al soldado de quince

años Pedro Pascacio Martínez, que se negó y lo entregó a Bolívar. En cuanto

se supo de la derrota realista, el virrey Juan Sámano huyó de Santafé, ciudad

que quedó bajo el mando de los criollos. Esta batalla no sólo marcó un paso

definitivo en nuestra independencia, sino que influyó en las victorias de

Carabobo en Venezuela, Pichincha en Ecuador y Junín y Ayacucho en Perú. El

puente, que sufrió graves daños, fue reconstruido el 7 de agosto de 1919 por el

presidente Marco Fidel Suárez. Ahora el puente es uno de los sitios más

emblemáticos de la historia colombiana, y se encuentra rodeado por

monumentos que recuerdan la gesta independentista como las estatuas de

Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Pedro Pascasio Martínez. A su

lado también reposan símbolos como la Plaza de Banderas, el Arco del Triunfo,

el Atril de Piedra, la Llama de la Libertad, la Piedra de la Legión Británica y el

Obelisco.

Pasos de los Andes de la nueva Granada

El Libertador partió de Venezuela para iniciar Bolívar paso de los

Andes2el famoso paso de los Andes desde la ciudad de Mantecal en el estado


Apure el 27 de Mayo de 1.819, un ejército de llaneros, que solo contaban con

su valor y amor patriótico emprendieron la marcha a unas escarpadas y frías

montañas de la cordillera andina. El Paso de los Andes fue un movimiento

militar de valor estratégico durante la Campaña Libertadora de Nueva Granada

(actual Colombia), en el cual el ejército independentista al mando de Simón

Bolívar remontó la cordillera de los Andes, específicamente la rama Oriental de

los Andes colombianos para liberar a la Nueva Granada del dominio español.

Es considerada una de sus acciones militares más destacadas y toda una

hazaña para los medios técnicos de la época. Tres mil hombres acompañan al

Libertador, a través del brumoso y helado Páramo; la nieve paramera mete sus
dentelladas en los cuerpos semidesnudos de los hombres de las tierras bajas.
El soroche o mal de páramo, que hace mullidos y mortales colchones de

la tierra helada. A muchos hay que azotarlos hasta la flagelación para que

abandonen aquel sueño de muerte. Muchos se niegan y se quedan para

siempre yertos en aquellas tierras heladas. Otros se despeñan con sus

caballos por los precipicios. El frío de la montaña cobra más víctimas que las

fiebres de los pantanos y las balas del enemigo. Bolívar no desmaya ante la

adversidad. En tono conmiserativo heroico o imperativo apuntala con sus

palabras y amenazas la marcha hacia el otro lado. Al llegar a la cumbre el

sufrimiento y la muerte alcanzan su paroxismo. Pero todos recuerdan. Antes la

muerte y lo que sea, que volver sobre sus pasos. Ahora tan sólo queda vencer

o morir. Bolívar saca cuentas de los tres mil hombres con los que inició el

ascenso, han muerto mil ochocientos. Con los mil doscientos que quedan y los

patriotas neogranadinos, que habrán de sumárseles tan pronto lleguen a bajo;

tiene gente más que suficiente como para echar de la Nueva Granada al Virrey

Sámano y a todo el ejército español. Hubo fuego y escaramuzas en el

descenso al altiplano. En una de ellas pereció O’Rooque el simpático irlandés

que dio su vida por Venezuela. Barreiro, el jefe español, les presentó batalla en

el puente de Boyacá, en las inmediaciones de Bogotá. Luego de dos horas de

intenso tiroteo y de una veintena de muertos se rindieron los españoles y el

Virrey Sámano huyó de Bogotá disfrazado de indio.Esta derrota significó la

caída del yugo español en Venezuela, Colombia, Perú y Bolívia.

Creación de Colombia

La Gran Colombia fue un país de América creado en 1819 por el

congreso reunido en la ciudad de Angostura mediante la Ley Fundamental de

la República (ratificada después por su contraparte reunida en Cúcuta en 1821)

por la unión de Venezuela y la Nueva Granada en una sola nación bajo el

nombre de República de Colombia,5 6 a la que luego se adhirieron Panamá


(1821) y Ecuador (1822). El término Gran Colombia se emplea por la

historiografía para distinguirla de la actual República de Colombia.

Esta república existió jurídicamente entre 1821 y 1831 y se configuró a

partir de la unión de las anteriores entidades coloniales del Virreinato de la

Nueva Granada, Capitanía General de Venezuela, Presidencia de Quito y la

Provincia Libre de Guayaquil.8 Su superficie correspondía a los territorios de

las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela

(incluyendo la Guayana Esequiba, en reclamación guyano-venezolana); y otros

territorios que pasaron a Brasil, Perú, Nicaragua, Costa Rica y Honduras por

acuerdos internacionales celebrados entre estos países y las repúblicas

surgidas de la disolución grancolombiana.

Si bien la Gran Colombia fue creada mediante la Ley Fundamental de la

República de Colombia expedida durante el Congreso de Angostura (1819), el

Estado como fruto de la unión de dichos territorios no vio la luz hasta el

Congreso de Cúcuta (1821), donde se redactó la Constitución nacional con la

cual se implementó y reglamentó su creación, al igual que la vida política e

institucional del nuevo país. El sistema político-administrativo adoptado por la

república fue el centralismo unitario.

Por otra parte, el reconocimiento internacional de la existencia legítima

de la Gran Colombia, en tanto que territorio independiente, soberano y

delimitado, se inscribió en un contexto diplomático que en Europa fue adverso

al reconocimiento formal de la independencia de los países americanos. Es así

que Austria, Francia y Rusia sólo reconocían las independencias en América si

los nuevos Estados se sometían a un sistema monárquico nombrando como

soberanos a miembros de las dinastías europeas. Además, Colombia y las


potencias internacionales enfrentaban sus posiciones en cuanto a la extensión

del territorio colombiano y su delimitación fronteriza.

Al momento de su creación la Gran Colombia era el país

hispanoamericano de mayor prestigio en el mundo, tanto así que varios

políticos de Europa y América, entre ellos John Quincy Adams (por entonces

secretario de estado y futuro presidente de los Estados Unidos), la llamaron a

ser una de las naciones más poderosas del planeta. Este prestigio, sumado a

la figura de Bolívar, atrayeron hacia la nación ideas unionistas de movimientos

independentistas de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, que

pretendían formar un estado asociado con la república.

El país se disolvió a finales de la década de 1820 e inicios de los años

1830, por las diferencias políticas que existían entre partidarios del federalismo

y el centralismo, así como por las tensiones regionales entre los pueblos que

integraban la república.

TEMA XI: Carabobo


Campaña de Carabobo

Campaña terrestre decisiva de la Guerra de la Independencia en

Venezuela; recibe ese nombre porque culminó con la batalla dada el 24 de

junio de 1821 en la sabana de Carabobo. Desde mediados del año anterior el

Libertador Simón Bolívar, con la cooperación del general Antonio José de

Sucre y de otros oficiales de su Estado Mayor, había empezado a planificar

esta campaña, la cual quedó en suspenso cuando se firmaron en noviembre de

1820 los Tratados de Armisticio y de Regularización de la Guerra. A partir de

febrero de 1821, se empezaron a deteriorar aquellos tratados, a raíz de la

incorporación de Maracaibo, desde enero, a la República; y el plan de campaña

fue reactivado en el Estado Mayor General republicano. Al no producirse un


acuerdo entre el jefe español Miguel de la Torre y el Libertador sobre el destino
de Maracaibo (que el primero pretendía que fuese devuelto a las autoridades

realistas) el armisticio fue denunciado antes de expirar, y las operaciones

militares debían reiniciarse a fines de abril de 1821.

Batalla de Carabobo

La Batalla de Carabobo se llevó a cabo el 24 de junio de 1821, y selló la

Independencia de Venezuela. Se enfrentaron el Ejército Patriota comandado

por Simón Bolívar y el Ejército Realista, a la cabeza de Miguel de la Torre. La

Batalla de Carabobo está considerada la empresa más importante de la gesta

independista. Duró escasas dos horas en las que se mostró un gran despliegue

militar en el Campo de Carabobo.

La consolidación de la carrera por la independencia de Venezuela se

libró en la Batalla de Carabobo. La magistral actuación del bando patriota, cuya

superioridad numérica e inteligencia estratégica fue la clave para esta gran

victoria.

Simón Bolívar, designó a José Antonio Páez como Comandante de la

Primera División. Éste conduciría los batallones Bravos de Apures y Cazadores

Británicos, además la caballería de húsares, lanceros y cazadores. En la

Segunda División se designó a Manuel Cedeño como su Comandante. Así

conduciría los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas; además la caballería. La

Tercera División fue encomendada al Comandante Ambrosio Plaza, quien llevó

los batallones: Rifles, Granaderos, Vencedor y Anzoátegui. Así como varios

frentes de caballería.

Por su parte, el Ejército Realista –fieles a la Corona Española– estuvo


comandado por el General Miguel de la Torre. Contó con los Batallones:

Valencey, Barbastro, Burgos, Hostalrich, Infante y Príncipe. Las escuadras de


Caballería: Lancero del Rey, Húsares de Fernando VI, Guías del General y
Dragones Leales. Además del contingente para la artillería. Tras la derrota de

los realistas en la Batalla de Carabobo, algunos focos de este ejército de los

monarcas se mantuvieron activos. Sin embargo, pronto serán neutralizados en

la zona oriental de Venezuela.