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PRESENTADO POR: LUCIANA MURCIA ARDILA.


LA EDUCACIÓN SUPERIOR Y EL SISTEMA LABORAL EN COLOMBIA: UN
PROYECTO NEOLIBERAL DE MÁS DE VEINTE AÑOS.

“A fines del 93, asistí a los funerales de una linda escuela-taller, que había funcionado durante
tres años. Los alumnos venían de los suburbios más pobres de la ciudad. Eran muchachos condenados a
ser delincuentes, mendigos o putas. La escuela les enseñaba oficios, herrería, carpintería, jardinería, y
sobre todo les enseñaba a quererse y a querer lo que hacían. Por primera vez escuchaban decir que ellos
valían la pena, y que valía la pena hacer lo que estaban aprendiendo a hacer. La escuela dependía de la
financiación extranjera. Cuando se acabó la plata, los maestros recurrieron al estado. Fueron al
ministerio y nada. Fueron a la alcaldía, y el alcalde les aconsejó: —Conviértanse en empresa.”

EDUARDO GALEANO (2004).

LA EDUCACIÓN SUPERIOR Y EL SISTEMA LABORAL EN COLOMBIA: UN


PROYECTO NEOLIBERAL DE MÁS DE VEINTE AÑOS.

Desde el año 1991, el neoliberalismo como modelo económico ha sido incluido


en Colombia tras el proceso de globalización, donde, se han traspasado las fronteras
nacionales, y con ello, se han instaurado políticas que pintando una fachada promueven
la “protección” de derechos como la educación o la seguridad social a través de
dinámicas de economía que garantizan su cumplimiento, sólo si, quienes desean acceder
cuentan con las condiciones monetarias suficientes para recibir un servicio de calidad,
reduciendo el papel del Estado a un agente observador que “evalúa” y “acredita”
programas e instituciones de acuerdo a rangos de calidad internacionales (Rincón,
2015). De esta manera, en el caso de la educación es indispensable contar con un capital
económico y/o cultural que esté a la altura para poder costear los gastos que se necesitan
para cursar un técnico, un tecnológico o una carrera profesional en una institución de
buen nivel, pues de lo contrario, las soluciones terminan por convertirse en créditos
educativos, en el acceso a instituciones de dudosa calidad o en la resignación de no
poder continuar los estudios finalizado el bachillerato.
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La transformación del derecho a la educación superior en un privilegio permite


entender cómo en las universidades privadas (principalmente), teniendo en cuenta los
diferentes costos que hay en una universidad o en otra, se encuentran generalmente las
personas de un mismo grupo social, las cuales, salen a ejercer en trabajos donde reciben
un salario directamente proporcional a la matrícula que costeaban.

No obstante, el sistema neoliberal se ha mantenido por medio de un ilusorio


mercado laboral donde con máximas como “sé tu propio jefe” han simulado un interés
por proteger la educación de los individuos al establecer que es posible estudiar si se
trabaja simultáneamente porque hay diversas alternativas o que incluso “es posible dejar
de ser pobre para ser rico” por medio del aprovechamiento de “beneficios” que el
Estado brinda. Sin embargo, a lo largo de este ensayo se tratará demostrar por qué lo
que anteriormente se expresó no es tan cierto y cómo realmente no se está protegiendo
el derecho a la educación sino por el contrario cómo este derecho es visto como una
amenaza para desequilibrar a las personas que tienen el poder, y por ello, buscan que los
ciudadanos, en su mayoría, no accedan y se resignen a acceder a un campo laboral
específico.

Es por esto, que durante el proceso se buscará la forma de resolver a la pregunta:


¿qué papel juega el derecho a la educación en el acceso al campo laboral en el sistema
neoliberal colombiano? Para ello, se establecerán las definiciones claves para entender
todo desde una visión general, la instauración del sistema neoliberal en Colombia y
cómo desde ese entonces hasta la actualidad afecta éste en el acceso a la educación
superior y su consecuencia en el mercado laboral, a partir de cifras que reafirman lo
planteado.

I. Conceptos claves: Globalización y neoliberalismo.

Para iniciar esta explicación, se hace necesario entender la globalización, como


la expresión de dependencia y atraso que prima en los países de Tercer Mundo, siendo
ésta, el resultado de la dominación por parte de las potencias que encabezadas por
Estados Unidos, presentan al sistema capitalista como la forma exitosa de gobernar el
mundo a partir de políticas neoliberales. (Bocanegra, 2006). De esta forma y con el
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éxito del país norteamericano, se establece un monopolio epistemológico que rechaza el


conocimiento de otras culturas e impone unos criterios para evaluar la calidad de su
enseñanza. Por lo que desde una visión utilitarista, la educación en el siglo XXI es un
producto del imperialismo que en su complejo de superioridad, pretende utilizar a los
demás países como instrumentos para hacer acuerdos desiguales que sólo los favorecen
a ellos. (Santos, 2004). Y es que,

lo que parece significativamente novedoso desde la década de los ‘70 es


que un cambio en la concentración y el carácter de los flujos financieros
(posibilitados por nuevas tecnologías de producción y comunicación) ha llevado
a una peculiar combinación de nuevas formas de integración global con una
intensificada polarización social dentro de y entre las naciones (Coronil, 2000, p.
94)
Ligado a esto, aparece el neoliberalismo, la fase superior del capitalismo que por
el mismo fenómeno de la globalización, es impuesto por la Comunidad Internacional a
otros países y que con el chantaje de prestarles dinero, los obliga a bajar tributos,
privatizar servicios, y con ello, inducir al pago de la deuda que acrecientan. (Rojas,
2019). Así pues,

mercantilizando servicios esenciales, como los sistemas de salud y


educación, el abastecimiento de agua y energía, sin dejar de lado los bienes
simbólicos: la cultura es reducida a mero entretenimiento; el arte pasa a valer, no
por el valor estético de la obra, sino por la fama del artista; la religión
pulverizada en modismos; las singularidades étnicas encaradas como folclore; el
control de la dieta alimentaria; la manipulación de deseos inconfesables; las
relaciones afectivas condicionadas por la glamourización de las formas; la
búsqueda del elixir de la eterna juventud y de la inmortalidad a través de
sofisticados recursos técnico-científicos que prometen salud perenne y belleza
exuberante. Todo eso, restringido a un solo espacio: el mercado,
equivocadamente adjetivado de "libre". (Betto, 2005, p. 1)
Y es que entendiendo este último punto, se hace la explicación de por qué desde
hace un tiempo se ha dado

un incremento exponencial de las desigualdades, se han quintuplicado los


patrimonios de los más ricos, se ha expandido la especulación inmobiliaria, se ha
acelerado la segregación urbana, se han afectado los modos de integración de las
clases populares a la sociedad en su conjunto, y los dispositivos de redistribución
han sufrido una disminución notable de su alcance integrador; en pocas palabras,
la sociedad se ha polarizado, fragmentado y despolitizado. (Peña y Lillo, 2015)
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En esta medida, las personas se sienten amenazadas por el otro al verlo como el
culpable de su imposibilidad de progresar y en su irremediable intento por lograr un
pensamiento diferente que sea valorado para lograr un lugar dentro del mercado, se ve
frustrado al descubrir que es lo que menos le interesa al sistema mismo, de hecho,
pretende evitar cualquier clase de intento por innovar.

El neoliberalismo es la negación de la democracia en el sentido estricto


de lo que este concepto encierra; pues constituye un instrumento de dominio que
se vincula fundamentalmente a la competencia política y a la sucesión de
gobernantes, cerrando las opciones a los pueblos. La “democracia neoliberal”
está vacía en su contenido, al abandonar el Estado parte significativa de sus
responsabilidades hacia el conjunto de la sociedad y los intereses nacionales, al
renunciar a la justicia social y abrazar las ideas de la “soberanía limitada” ante
los intereses de las grandes potencias y su permanente intervención e injerencia
en los asuntos internos de los Estados. (Alfonso y Cerdeño, s.f, p.3)

II. Aparición del neoliberalismo en Colombia.

Esta situación, antes planteada, se vio evidenciada en Colombia desde 1991, sin
embargo, ésta tuvo sus indicios en el gobierno de Virgilio Barco Vargas (1986-1990),
quien empezó a desmontar el Estado de Bienestar con la priorización del mercado
externo y el debilitamiento de la producción nacional, favoreciendo al desempleo con el
cierre de las diversas empresas y la entrada de productos con bajos aranceles. (Martínez,
2014). Esta visión neoliberal fue continuada e instaurada formalmente por el gobierno
de César Gaviria Trujillo (1990-1994) que por medio de la Constitución de 1991
“fundamenta el orden jurídico que facilita la imposición de medidas neoliberales en
Colombia, reforzados por las presiones de las instituciones financieras internacionales,
pero revestida por procedimientos democráticos que no dejan dudas sobre su actuar”
(Martínez, 2014, p.5). Como resultado de la globalización, esta misma idea había sido
establecida en los países vecinos, quienes tras las fuertes dictaduras tenían afán de
rescatar las ideas del liberalismo clásico basadas en “la importancia del individuo, el
papel limitado del Estado y el valor del mercado” (Martínez, 2014, p.1).

Así pues, este modelo se presentaba como “solución” a la crisis que a nivel
mundial se dio luego de la caída de los precios del petróleo en 1973 y que permitió la
“estanflación”, con ello, se creía posible abolir la desigualdad social a través de un libre
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mercado entre naciones, y al mismo tiempo resolver la inestabilidad económica con


medidas contundentes como el reemplazo de la industrialización por importaciones
(Rouquié, 2011). Pues, aunque indudablemente para los años previos a tal
acontecimiento había resultado útil el fortalecimiento de la Comisión Económica para
América Latina donde se pactó una economía proteccionista alejada de las potencias,
con esta crisis se hizo de nuevo necesaria la apertura económica planteada en el
Consenso de Washington:

Por un lado, la apertura económica consistía principalmente en una serie


de medidas que permitieran y facilitaran el comercio internacional entre los
países en vías de desarrollo y los desarrollados, con la finalidad de impulsar el
crecimiento económico de la región. Por otra parte, la disciplina
macroeconómica proporcionaría la estabilidad económica a partir del control de
las finanzas públicas del Estado, para lograr efectos económicos, políticos y
sociales positivos. (Martínez y Soto, 2012, p.43)
No obstante la “salvación” fue tan solo una ilusión pues el desempleo creció, y
con ello, las ventas informales. En cuanto a los derechos como la educación o la
seguridad social, terminaron siendo culpados de las difíciles condiciones, y a partir de
eso, el Estado no pudo intervenir demasiado en su financiación y al llegar los privados a
capitalizar perdieron gran parte de su autonomía, lo cual, se vio proyectado en las
distintas reformas y leyes que se impusieron de ahí en adelante, las cuales, los
convirtieron en negocios que al ser manejados como empresas permitían reducir la
influencia del Estado en lo público, y con ello, las instituciones que antes dependían de
él, debieran buscar nuevas formas de subsistencia como la financiación por parte de
empresas privadas (Santos, 2004). Algunos ejemplos de dichas leyes son: la ley 30 de
1992 y la ley 115 de 1994, en el caso de la educación, en el caso de la seguridad social
la ley 100 de 1993 (Rubiano y Beltrán, 2016).

III. Educación superior en Colombia, el ámbito laboral y el fenómeno de la


mercantilización.

En términos de la educación en concreto, con respecto a lo ya mencionado,


empezó a ser inalcanzable el ingreso a una universidad privada de calidad para la clase
media, y a ella, le tocó entrar en la lucha por obtener un cupo en una universidad
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pública junto a las personas de bajos recursos que jamás habían aspirado con
incorporarse a una diferente. Ante esta situación, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez
(2002-2006, 2006-2010) mantuvo los mismos patrones decrecientes de financiación
para IES y entendió la educación básica no como un derecho “sino un mecanismo de
gobierno para reducir la pobreza, el desempleo y la equidad” (Miraña, 2010 p.44), a
partir de ello, quisieron aparentar un “mejoramiento” en la eficiencia del sistema por
medio de discursos que hacían creer que la cobertura se había ampliado pero omitiendo
el tema de la inversión, pues, el valor presupuestado para a las instituciones era muy
similar al del pasado año sólo que con más alumnos para la misma cantidad de
profesores (Melo, Ramoz y Hernández, 2014) De esta manera, los educadores y los
estudiantes se vieron afectados en sus distintos ámbitos pues fueron sometidos, por
funcionarios, como la ministra de educación Martha Cecilia Vélez White, a reformas
que insistían en el “recorte del tiempo de vacaciones, ampliación del horario laboral,
eliminación del sistema de salud especial que gozaba el magisterio, y un nuevo estatuto
laboral” (Miñana, 2010, p.43).

Es así como se hizo visible la forma en la que indiscutiblemente esto no sólo se


vieron afectados los estudiantes, que recibiendo una educación en condiciones
complejas se resignaron a no acceder a una institución de educación superior pública o
privada, sino que por el contrario el papel de educador, también perdió su legitimidad
junto al de los colegios y las universidades, pues el primero en su posición de
“ocasional” en el caso universitario tuvo que optar por trabajar en otro lugar
simultáneamente o preferir una institución de carácter privado (Rojas, 2019) y los
segundos, que en el pasado cumplían el carácter de universalidad al ser el centro de
conocimiento (sin discriminación epistemológica) poco a poco fueron demostrando que
era más “fácil” conseguir un título si existía el dinero de por medio, este fenómeno fue
conocido como: mercantilización de la educación (Santos, 2004)., lo cual se dio a través
de tres elementos esenciales: la liberalización que se logró cuando a través de la
desregulación se introdujeron elementos de mercado en los sistemas educativos y se abrió el
sector educativo a la competencia y a la participación de proveedores de todo tipo (Verger,
2013), la privatización que como consecuencia de la liberalización se hizo evidente por
medio de la estimulación de los centros de educación superior privados y de la
subcontratación de proveedores privados para la gestión de instituciones públicas
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(Verger, 2013) y la comercialización que residió en “la intensificación de la venta y la


compra de servicios de educación superior tanto a nivel nacional como internacional”
(Verger, 2013, p.1).

De este modo, con este fenómeno, la contradicción fue evidente pues en muchas
de las aulas donde se inspiró a formar una posición en contra de las formas de
hegemonizar la desigualdad social, también se forjó de manera voluntaria o involuntaria
(para el caso de las universidades públicas con sus exámenes estandarizados) esta
misma, pues el acceso a tales cátedras fue restringido, en la medida que, no todas las
personas podían entrar o no tenían el tiempo porque debían laborar, por lo que,

si bien se adiestran los dirigentes y administradores del sistema


económico-político-cultural, se forman numerosos científicos, intelectuales,
artistas y profesionales que construyen la contracultura que resiste a la
dominación y llegan a constituir la conciencia crítica de la sociedad. Esta
condición, por demás esencial a la universidad, hace que su desarrollo transcurra
en medio de una compleja realidad determinada por múltiples contradicciones
internas y externas a la propia institución. (Ornelas, pp. 83-84)
Continuando con el mandato del expresidente Santos, permanecieron los
procesos neoliberales de educación superior de Uribe, y con ello, se intentó hacer una
reforma a la ley 30 de 1992. En este estatuto (2034), se buscó,

reformar el sistema educativo a la luz de las mismas lógicas dominantes,


es decir, sus esfuerzos se concentran en mantener la reproducción masiva de
profesionales serviles al capital en una Universidad que se mantiene como el
centro de encierro y control social preferido, donde la sutileza en la impartición
de los contenidos serviles al mercado, sigue reinando. De ser así, este acuerdo
por lo superior, nace muerto, muerto para la transformación social, muerto para
los intereses desde abajo, muerto para el despertar (Galindo, Gómez y
Rodríguez, 2014),
lo cual, requiriendo un análisis de fondo plasmó también la idea de estudiar
carreras que sirvieran al sistema y con ello, rechazando a las ciencias sociales. (Ornelas,
2009) Además, se intentó fundamentar la idea de universidades con ánimo de lucro y de
nuevo, un aumento presupuestal paupérrimo para las instituciones públicas.

Y es que aun cuando el Ministerio de Educación estableció que el número de


graduados entre el año 2003 y 2015 cambió de una forma considerable donde se pasó de
145.602 graduandos a 374.738 (Ministerio de Educación Nacional, 2016), y la tasa de
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desempleo bajó de 12,19% a 8,59% (Banco de la República, 2019), lo cierto es que las
ventas informales se mantuvieron entre el 48% y el 52 % , donde, el 22,96% de estos
eran en 2017 egresados de IES (DANE, 2017)

IV. Actualidad, el gobierno de Iván Duque Márquez: primeros indicios de la


dinámica económica en términos de educación y campo laboral de los
próximos años.

Pasando así por el gobierno de los distintos presidentes que cumplieron un papel
relevante en la imposición de tal modelo, llega el momento de referir a lo que le espera
al país durante los más de tres años de Gobierno de Iván Duque. Es claro que no se
puede esperar nada distinto a lo que ya había pasado en los periodos anteriores porque
todos, incluyendo al actual, han sido miembros del mismo grupo político e inicialmente
cada uno ha sugerido las mismas propuestas. Así pues, con base en el Acuerdo General
sobre el Comercio de Servicios (GATS) lo que se busca es mantener las mismas clases
sociales, pues la educación como medio de transformación social y cultural impulsa el
desarrollo del pensamiento, y esto, puede llegar a ser contraproducente. (García, 2018)
En esta medida Friedrich von Hayek, propulsor de este pensamiento, plantea que “como
norma general y así se tengan más recursos, la instrucción obligatoria financiada por el
Estado debe ser mínima, evitando prolongar el periodo educativo de la mayoría”
(Miñana y Rodríguez, 2002).

Siendo así las cosas, la desigualdad nace de la transformación capitalista de un


sistema social vertical a uno horizontal pues, ya no hay sólo una relación de explotación
sino de exclusión, donde hay una búsqueda incansable, de los que anhelan el poder, por
ubicarse lo más próximo al centro de poder y alejar a los demás para limitarles el acceso
a la información que abre la posibilidad a emanciparse. (Tedesco, 2017) Los dominados
pueden luchar por salir adelante pero les cuesta mucho más llegar al centro en
comparación a los que están allí desde que nacieron.

Sin embargo, quienes han buscado esto, en su intento por lograr el poder se han
fortalecido a través de discursos trastocados que buscan hacer creer a los ciudadanos a
través de la idea de que es completamente dejar de ser pobre para ser rico (Santos,
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2009), por lo que recurren a hacer propuestas como las realizadas en campaña por el
hoy mandatario y que abre a un nuevo elemento neoliberal, la tecnología:

Pondremos en funcionamiento a gran escala los esquemas de educación


virtual: Con énfasis en la educación superior y en la formación para el trabajo
para lo cual se realizarán convenios con las mejores universidades y centros de
formación profesional del mundo, así como con los titulares de las mejores
aplicaciones de educación virtual en idiomas, para brindar un acceso masivo a
estas plataformas a los colombianos en las ciudades y en las zonas rurales. El
Ministerio de Educación y el de Tecnologías de la Información, junto con el
SENA, tendrán la meta de asegurar una oferta cualitativa y cuantitativamente
adecuada de programas en línea y virtuales que les permita a los estudiantes
ahorrar en matrículas y acceder sin desplazamientos (Duque, 2018)
Y es que indudablemente, año a año, los avances que en esta materia se han
dado han sido de una forma acelerada y aunque este fenómeno puede ser visto desde
una perspectiva positiva, también tiene una negativa y en lo que refiere a la educación,
como se mencionó en la primera subdivisión de este texto, el problema tiene dos
vertientes, la primera nace en la idea de rechazar al conocimiento que dentro de esta
nación hay, es decir, si bien es cierto que los logros aportados por Norteamérica y
Europa no se pueden ignorar, el rechazo a la cultura es algo que ha permitido que
Colombia cada vez se sea más dependiente de los demás, y ahora cuando utilizan estos
mecanismos lo que están buscando es que se justifique que para estudiar es posible
trabajar al tiempo, lo cual, conlleva al segundo y principal tema de este ensayo, el cual,
su autora espera sea completamente claro: El sistema neoliberal no quiere que las
personas se eduquen más de lo que está concebido en el artículo 67 de la Constitución
Política de Colombia, donde, sólo está consagrado como derecho la educación básica y
media hasta los 15 años porque es una intención real mantener las misma clases y al
mismo tiempo que pocas personas dediquen su tiempo a cuestionar el sistema.
(González y Maldonado, 2017)

De no ser así, ¿por qué cuando el hoy presidente prometió aumentar el


presupuesto a la educación pública todo siguió igual tras la firma del PND y el PGN y
por el contrario se inició el proyecto Generación E, así como también se impulsaron
medidas como la anterior mencionada? Es innegable que la comunidad académica logró
un avance importante, luego de salir a las calles y presionar un acuerdo
presupuestalmente acorde a las necesidades inmediatas y que se espera sea cumplido,
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sin embargo, y con iniciativas como Ser Pilo Paga del gobierno de Juan Manuel Santos
y ahora Generación E del gobierno de Iván Duque, lo único que se busca es justificar
que no hay necesidad de fortalecer las Instituciones de Educación Superior Públicas y
que el sistema si está interesado en proteger el derecho a la educación, pero, lo cierto es
que esto siempre será en favor de ciertas universidades privadas y que para recibir este
beneficio es necesario cumplir con unos criterios complicados que remiten a un tema
del cual el espacio no da para mayor énfasis pero que refiere a la corrupción inmersa
dentro del acceso al mismo. (Marchena, 2017)

No obstante, volviendo al primer asunto sobre la tecnología, lo que se hace


evidente es que la idea de potenciar el capital humano a través de la educación virtual,
parece frustrante para los jóvenes, en primer lugar porque no es gratuito ni siquiera para
las zonas rurales, en segundo lugar, los costos para los que reciban el beneficio pueden
aparentar ser bajos pero para saldarlos al igual que en cualquier universidad privada de
buen nivel o de “garaje”, un joven debe trabajar y por diversas condiciones, entre esas
porque no hay opciones, la mayoría debe optar por trabajos informales como lo es el
caso de las nuevas aplicaciones “Rappi”, “Uber” donde con ideas de “sé tu propio jefe”,
les permiten informalmente recibir un dinero en el que por la misma necesidad ni
siquiera se cuestionan sobre el deber de un supuesto empleador a darle algún tipo de
seguro y mucho menos si es realmente culpa de él como lo dice el sistema o si de la
personas que conoce que estudiaron sin necesidad de aquello y que está convencido de
eso. (Rojas, 2019)

“El valor central de la doctrina neoliberal es la competencia, no solo entre


empresas y naciones sino también entre las personas, cuya valía se limita a la capacidad
de estos de generar ingresos, a sus éxitos en el mercado” (Alfonso y Cerdeño, s.f.) De
esta manera y en una relación clara con lo mencionado, bajo este paradigma lo que se
busca es la inconsciencia de todos y cada uno de los miembros que por medio de la
dominación no sean capaces de entender que en algún panorama es posible que todos
puedan potenciar sus capacidades. Resulta que de este modo no es ilógico el rechazo de
los promotores de este modelo hacia la ideología marxista ya que a partir de esta se
puede obtener una conciencia para sí y agruparse para reclamar sus derechos. (Marx,
1847)
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Por la misma línea y ya que se dio la oportunidad de tratar más a fondo el asunto
del campo laboral que ya se vio desde el punto de los profesores en los gobiernos
previos y a nivel general para los graduandos, y que continúa de la misma manera hasta
la actualidad, en el sistema neoliberal, para los recién egresados resulta complejo el
asunto porque en una primera vista, como se mencionó antes, la intención es que se
estudien ciertas carreras que sirvan al sistema y no las que cuestionan la realidad social
porque las subvaloran llamándolas innecesarias y poco productivas para éste, entonces
en algunos casos los jóvenes o tienen que estudiar algo que no quieren y salir a ejercer
de forma inconforme esto, o en su defecto, estudiar lo que quieren pero cuando salen se
dan cuenta que son completamente reducidas las ofertas y los salarios igual, por lo que
conciben que es mejor empezar a servir a otro tipo de labores, en las que reciben el
mismo salario de una persona que no estudio y la cual creyó que era mucho más fácil
ejercer con lo básico que cubre el derecho a la educación. (Ornelas, 2009)

Hasta ahí, nada parece con mayor gravedad, el problema es que además de que
un título termina por perder totalmente su legitimidad ya sea por la carrera o la
institución (Santos, 2004), en el mercado laboral, toca entrar a un trabajo que aunque
puede ser de carácter formal, se recibe una presión muy fuerte basada en la idea de que
se debe aprender cosas nuevas para no perder el trabajo, que se debe soportar la
sobrecarga porque hay alguien afuera esperando el trabajo; así pues, todo se resume en
la “inestabilidad laboral; desintegración de los vínculos sociales; desmoralización;
proliferación de enfermedades psicológicas como la depresión, convertida ya en la
enfermedad de la época; o la imposibilidad de pensar en el otro más allá de su «valor de
goce»”. (Pascual, 2016, p.227)

Como tercer elemento ligado a lo anterior resulta que con el imperialismo


mismo, llegan empresas de otros países a emplear en condiciones complejas a los
ciudadanos con necesidades de las naciones de tercer mundo, así pues, son vistos como
mano de obra barata que se puede usar y que no se queja. (Saidel, 2016). Ya que hoy en
día si bien es cierto que los números de graduandos son altos y parece que el desempleo
ha disminuido, de acuerdo a lo planteado por el DANE en el 2019 el desempleo logró su
pico más alto en siete años “Para el mes de enero de 2019 la tasa de desempleo fue
12,8%, lo que representó un aumento de 1,0 puntos porcentuales respecto al mismo mes
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de 2018 (11,8%). La tasa global de participación se ubicó en 63,5% y la tasa de


ocupación fue 55,3%. En el mismo mes del año anterior estas tasas fueron 63,2% y
55,8%, respectivamente” (DANE, 2019). Además de que, de acuerdo al propio estudio
“la proporción de ocupados informales en las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue
46,9% para el trimestre octubre - diciembre 2018. Para el total de las 23 ciudades y
áreas metropolitanas fue 48,2%.” (DANE, 2019)

V. Conclusión.

Para concluir, si bien el sistema neoliberal ha prometido por medio de políticas


una protección al derecho a la educación, en Colombia, lo que se ha buscado es acabar
con las instituciones de educación superior pública, por medio de la idea del libre
mercado que busca impulsar la empresa y convertir los derechos en bienes mercantiles,
ya que como consecuencia de la crisis económica en el año 1973, el Consenso de
Washington estableció los parámetros que plantearon que los países de “Tercer Mundo”
tenían que acogerse a sus políticas para “fortalecer” su economía, sin embargo, lo que
resulto por acabar con el mercado interno al permitir el ingreso de empresas extranjeras
fue en sí mismo también reducir el Estado en los asuntos que tenía como obligación,
limitándolo sólo al pago de la deuda externa, y con ello, permitir que las personas
económicamente estables pudieran manejar el sistema educativo y laboral con base en
sus necesidades.

De esta forma y como modo de aclaración, es evidente, que la crítica jamás será
dirigida a atacar a alguien en concreto por el hecho de haber tenido la oportunidad de
estudiar sin necesidad de trabajar simultáneamente o acceder a los créditos del ICETEX,
por el contrario, durante este ensayo la finalidad principal fue mostrar las formas en las
que la desigualdad en Colombia ha sido perpetuada por medio del paso del derecho a la
educación superior en un servicio y que dentro del sistema neoliberal la competencia de
las universidades cada vez sea más fuerte desde el punto mercantil más que propiamente
de utilizar la educación como un elemento de transformación social que permita un
progreso a nivel social y político en la medida que se favorezca a una autonomía
económica del país.
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Del mismo modo y luego de hacer un recorrido histórico, y estudiar las cifras
brindadas por el DANE, el Banco Mundial y el Ministerio de Educación Nacional,
resulta posible responder a la pregunta inicialmente planteada, donde, si bien ha
aumentado el número de personas que se gradúan de una institución de educación
superior pública, la gran mayoría no accede fácilmente al mercado laboral donde
incluso se debe optar por negocios informales, y además, en medio de todo sigue siendo
una minoría en comparación a los que logran graduarse del bachillerato, lo que permitió
establecer que en Colombia al ser la educación un derecho constitucionalmente
establecido que se protege sólo hasta los quince años, tiene un interés de clase basado en
la ideología de von Hayek que busca que las personas, en la medida de lo posible, no se
cuestionen el sistema y tampoco accedan a puestos elevados sino que por el contrario se
mantengan alejados de ese centro de poder al que sólo algunos tienen como privilegio
acceder, por el hecho de haber tenido los recursos para salir con ventajas frente a los
demás.

Por lo que, el título obtenido en una institución de educación superior


condiciona el futuro laboral en la medida que depende de la calidad de la universidad y
de lo que se estudie, ya que esto dificulta o facilita el acceso a un trabajo en el que de
conseguirse igual se recibe una gran presión o por el contrario se es obligado a entrar al
campo informal.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS

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