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Los efectos de la contaminación ambiental en la salud

John F. Kennedy, presidente de Estados Unidos en la década de los 60, citaba que “nuestro vínculo
común más básico es que todos vivimos en este planeta. Todos respiramos el mismo aire”, pero,
¿cómo es a día de hoy nuestra relación con el espacio natural en el que vivimos?

Aunque no pueda mostrarse a simple vista, ahí está. Como consecuencia de la mala calidad del
aire que respiramos, nuestra esperanza de vida puede reducirse considerablemente. Según los
datos de la Agencia Europea de Medioambiente, en 2013 fallecieron en nuestro país cerca de
30.000 personas por causantes como el dióxido de nitrógeno, las pequeñas partículas del aire en
suspensión y el ozono.

Contaminantes perjudiciales

La movilidad asemeja ser el corazón de las grandes ciudades y las carreteras las arterias que la
mantienen con vida. Pero, ¿y si esta movilidad nos termina perjudicando? ¿Qué pasa cuando se
prioriza el transporte a motor frente a las personas? Evidentemente, necesitamos espacio para los
coches. Con todo, cualquier persona que haya vivido una hora punta en Madrid constatará el flaco
favor que los automóviles le han hecho a la movilidad. Más allá de la contaminación, los accidentes
y el estrés que provoca el tráfico, existen otros factores igual de dañinos que deberíamos tener
en cuenta.

Uno de los principales contaminantes que puede resultar perjudicial para la salud humana es el
ozono. Es un “gas incoloro e inerte que no posee una concentración media mundial suficiente para
que suponga un peligro directo sobre la salud”, señala Mónica Ruíz Alonso, investigadora del
Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Alonso explica que, “la problemática asociada es
el aumento del efecto invernadero. Sin gases como el ozono, la temperatura media terrestre sería
de -18ºC, pero un aumento excesivo provocaría un incremento de la temperatura media
terrestre”. De todos ellos, la concentración de ozono es el que más ha aumentado, principalmente
en las ciudades por el tráfico rodado y las calefacciones. Una mayor temperatura global podría
suponer una importante crisis para la supervivencia humana, en la que tendríamos que hacer
frente a distintas amenazas. Entre ellas destacan: la subida del nivel del mar, la desaparición de los
glaciares, sequías, fenómenos meteorológicos extremos y la extinción de especies. La temperatura
media a finales de siglo, se prevé 4ºC superior a la de hoy en día.

También existen otros contaminantes que no son gases de efecto invernadero, sino que afectan
directamente a nuestra salud. “Aquí tenemos el óxido de nitrógeno, el dióxido de azufre,
monóxido de carbono. Estos son gases que están divididos en partes por billón, es decir, mil veces
menos concentrados que el dióxido de carbono, pero con un gran impacto en la salud humana”,
incide Querol.

Cómo afectan a la salud

Pero, todos estos datos, ¿qué pueden acarrear para la salud de los ciudadanos? El problema
principal es que se incrementan la aparición y la gravedad de las enfermedades respiratorias, así
como el deterioro de la función pulmonar. Además, el cardiólogo José Luis Palma, vicepresidente
de la Fundación Española del Corazón, indica que “esa contaminación atmosférica genera que las
partículas nocivas actúen directamente sobre la superficie de la mucosa nasal y bronquial
provocando una inflamación. Esto aumenta la aparición de síntomas como la tos, e incrementa la
frecuencia de que se produzcan más casos de cáncer de pulmón. Los grupos de población más
sensibles son los niños, los ancianos o las mujeres embarazadas”.

Está demostrado que la contaminación ambiental aumenta los episodios trombóticos. Facilita
que dentro de la sangre se produzcan coágulos, y que, a su vez, estos precipiten el fenómeno
aterotrombótico, produciendo una mayor incidencia de tromboembolismo pulmonar,
tromboembolismo sitémico, etc. “La polución ambiental produce una situación idónea para que se
produzca un episodio aterotrombótico, derivando en un infarto de miocardio o en un ictus con
todas sus consecuencias”, explica Palma.

Otra de las consecuencias negativas que causa la contaminación, las señala Olaia Bronte,
neumóloga del Servicio de Neumología del Hospital de Galdakao de Vizcaya y miembro de la
Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). “El tracto respiratorio es la puerta
de entrada de los contaminantes, por lo que el sistema respiratorio es uno de los primeros
afectados”, señala la especialista.

Entre los efectos crónicos, la contaminación del aire aumenta la mortalidad y disminuye la
esperanza de vida. Además, a largo plazo deteriora la función pulmonar y desempeña un papel
importante en el desarrollo de enfermedades crónicas respiratorias tanto en niños como en
adultos. “La contaminación del aire tiene potencial carcinógeno por lo que aumenta la frecuencia
del cáncer de pulmón”, afirma Bronte.

LA COMUNIDAD Y EL MEDIO AMBIENTE

En esta cartilla contemplamos los vínculos de los sindicatos con la comunidad y la forma en que los
representantes sindicales pueden actuar en la comunidad para ayudar a proteger el medio
ambiente. Recuerde que los miembros de sindicatos son igualmente miembros de la comunidad
donde viven.

Cuando usted sale del trabajo y vuelve a su casa, a su barrio, puede ver pruebas de lo que la gente
hace y produce. Al mismo tiempo, observará cosas perjudiciales para el medio ambiente.

Algunas formas de contaminación se observan a primera vista; basta ver las botellas de plástico y
otras basuras en los arroyos, los ríos, los lagos y el mar. Otros riesgos ambientales pueden ser
menos patentes. Por ejemplo, los desechos pueden estar ocultos, pero es seguro que están, en
alguna parte y que alguien sabrá dónde se han vertido.

Por otra parte, en su comunidad puede haber otros problemas ambientales de menor importancia.
Sin embargo, el conjunto de todos ellos puede representar un peligro en gran escala de que nadie
está a salvo. Por ejemplo, el impacto local de los gases de escape de los automóviles puede ser
reducido, pero cuando se suman todas esas emisiones a lo largo y ancho del mundo se está
amenazando la capa de ozono. No es fácil evaluar los posibles peligros o el daño causado por esos
problemas. A continuación nos referimos a algunas cuestiones que se plantean en torno a la
utilización del agua, el aire y la tierra y los posibles riesgos ambientales resultantes.

EL AGUA
El agua es un elemento importante en el trabajo y en la vida diaria. Es preciso asegurar una gestión
adecuada de este recurso si se quieren evitar muchos problemas ambientales. Vamos a examinar
algunos aspectos:

 Agua corriente y agua de manantial de buena calidad: El agua potable puede estar
contaminada. La contaminación del agua producida por los desechos o las sustancias
químicas suele pasar inadvertida si no se efectúan las pruebas pertinentes. Debido a que
los recursos hídricos (por ejemplo, las presas o los diques comunitarios, los ríos o los
lagos), frecuentemente se comparten, el agua potable puede verse contaminada por
fuerzas que escapan al control de los usuarios. Esto ocurre en muchos países en todo el
mundo. El organismo encargado de la protección del medio ambiente en los Estados
Unidos, admite que la contaminación del agua potable es uno de los cuatro riesgos
ambientales más grandes con que se enfrenta la población en ese país. Además, es la
causa de por lo menos 1.000 nuevos casos de cáncer cada año y deteriora el desarrollo
mental de 240.000 niños.

 La calidad del río: Muchos ríos están contaminados por las sustancias quí micas
procedentes de la agricultura, como los fertilizantes a base de nitratos y los plaguicidas. En
muchas zonas, los productos químicos industriales procedentes de las fábricas y los
fosfatos de los detergentes que utilizan las amas de casa se descargan también en los ríos.

 La contaminación del agua costera: Los ríos, "sucios" llevan su contaminación al mar, y los
residuos sólidos (plásticos o de caucho, por ejemplo) pueden ensuciar las aguas costeras y
las playas. Estos materiales casi siempre vienen de muy lejos. Esa contaminación perjudica
a los hábitats marinos y terrestres. También daña a las comunidades costeras cuyos
ingresos dependan de la pesca y el turismo.

 La contaminación del agua del mar: Las sustancias químicas pueden revestir muchas
formas mientras están en el mar, no sólo en el agua, sino también, una vez absorbidas, en
las plantas y los animales acuáticos. Cuando una fábrica que producía cloruro de vinilo en
Minnemata (Japón) descargó mercurio en el mar, los peces absorbieron esta sustancia. La
gente comió el pescado y, más tarde, muchos sufrieron trastornos del sistema nervioso.
Pasaron varios años antes de que los médicos se dieran cuenta de que esas enfermedades
se debían al mercurio que hab ía en el pescado consumido hacía tiempo.

 Las aguas residuales: El tratamiento de las aguas residuales suele basarse en


procedimientos biológicos que convierten los residuos orgánicos en algo no tan perjudicial
para el medio ambiente. A menudo se dedican muy poco tiempo y recursos a depurar el
agua y este proceso no se realiza por completo, lo cual significa que las aguas residuales no
se tratan entera ni adecuadamente. A veces, el proceso de tratamiento es ineficaz a causa
de la presencia de ciertos productos químicos en las aguas residuales.

AIRE
El aire es otro elemento de la naturaleza que utilizamos para hacer y producir cosas. Es tan
importante para la vida diaria como para cuando producimos cosas en el trabajo. He aquí algunos
de los riesgos ambientales que pueden afectar a la atmósfera

 Las emisiones industriales: Muchas fábricas emiten gases compuestos de nitrógeno,


azufre y cloro. Estas emisiones pueden incrementar la cantidad de ácido contenida en el
aire. En algunas regiones, este incremento puede ocasionar las precipitaciones ácidas (de
lluvia o nieve) que perjudican los recursos del suelo. Diferentes métodos de producción
pueden dar origen a otras clases de gases peligrosos. Hay muchas fuentes de
contaminación del aire.

 Los accidentes industriales: Pueden liberarse en la atmósfera grandes cantidades de


materias peligrosas. Los principales accidentes han ocurrido en Seveso (Italia), en 1976;
Bhopal (India), en 1985, y en Chernobil (antigua URSS), en 1986. En cada uno de estos
casos, las corrientes de aire y el viento llevaron los contaminantes mucho más allá de la
zona inmediata al accidente acaecido. Este fenómeno ha hecho pensar a muchas
comunidades en los posibles peligros que corren.

 Los pesticidas y plaguicidas: Existen alrededor de 500 clases de plaguicidas, todos con
nombres extraños (desde "Atrazine" hasta "Ziram"). Estas sustancias químicas sirven para
envenenar a plagas de insectos perjudiciales y malas hierbas. El resultado es que los
plaguicidas acaban en el aire que respiramos, el agua que utilizamos e incluso los
alimentos que comemos. El daño causado a nuestra salud por estos productos químicos es
difícil de evaluar porque hay demasiadas clases distintas de plaguicidas. La Organización
Mundial de la Salud estimó que los plaguicidas contaminan a 3 millones de personas cada
año, de las cuales mueren unas 20.000.

 La utilización de combustibles: El carbón, el petróleo, el gas natural y la le ña proporcionan


la mayor parte de la energía que necesitan nuestras comunidades para funcionar. El
combustible puede quemarse en un solo lugar, por ejemplo en una central eléctrica, o en
muchos lugares, por ejemplo en nuestras casas o nuestros vehículos. El ácido carbónico
que se mezcla con el aire puede atraer a otros gases á cidos y originar partículas ácidas que
afecten a nuestros pulmones cuando respiramos. Además, el anhídrido carbónico
desprendido de la combustión afecta a la atmósfera.

 El plomo que se desprende con los gases de escape de los vehículos que necesitan
gasolina puede causar lesiones cerebrales, especialmente a los niños pequeños. El plomo
es un veneno que se acumula en los tejidos blandos, como el cerebro, los músculos o el
hígado. Los niños, sobre todo, corren grave riesgo porque, como no tienen barreras que
impidan que el plomo entre en los nervios, absorben la mayor parte del veneno; algunos
pueden contaminarse incluso antes de nacer. El combustible "sin plomo" todavía contiene
una pequeña cantidad de plomo.

LA TIERRA

La tierra también puede transformarse a causa de las cosas que hacemos y producimos. Nuestros
procesos de producción y nuestra vida diaria tienen grandes efectos sobre la tierra que utilizamos.
He aquí algunas de las maneras en que la perjudicamos:
 Los vertederos y basurales: Los vertederos y los basurales no sólo afean la naturaleza, sino
que puede ser insalubres e innecesarios. Es preciso ocuparse bien de su gestión y control,
pues de lo contrario pueden plantear problemas, de propagación de ratas e insectos, por
ejemplo. Se puede reducir el tamaño y el número de vertederos separando los distintos
tipos de residuos del municipio y tratándolos por separado. Por ejemplo, algunas
comunidades prevén depósitos distintos para abonos orgánicos, vidrio, papel reciclable,
etc. De este modo, los residuos pueden reciclarse y volverse a usar mediante su
transformación en materias útiles, y se recurre en mucho menor grado a grandes
vertederos. Dinamarca recicla casi el 50 por ciento de sus basuras; Estados Unidos, sólo el
10 por ciento. El reciclado de los residuos industriales también se ha fomentado con éxito
en algunos países, ya que pueden transformarse otra vez en materias primas.

 Transporte: El transporte es una importante actividad social y económica que sin embargo
contribuye al deterioro ambiental de muy diversas maneras. Por ejemplo:

o Los combustibles utilizados contaminan el aire.

o Cuando más aumenta la demanda de vehículos, también es mayor el consumo de


combustibles y recursos vegetales y minerales del medio ambiente, que en algunos casos
no son renovables.

o El aumento del transporte aéreo, terrestre y marítimo conduce a la destrucción de


recursos biológicos, como cuando se despejan predios y se derrama petróleo en el mar.

o Las actividades de transporte contribuyen a que el medio ambiente esté mucho más
expuesto al ruido.

o El uso intensivo de los transportes en muchos lugares ha ahuyentado la fauna de sus


hábitats naturales y la ha alejado todavía más del contacto con el hombre.

 La tierra disponible: Su comunidad puede descuidar la tierra disponible o utilizarla. Puede


protegerla de forma que la disfrutemos como parques, jardines o reservas naturales.
Puede utilizarla también para crear explotaciones comunales o huertos vecinales; de esta
manera se pueden producir alimentos en la misma comunidad y se puede ejercer más
control sobre los métodos de producción.

 Edificios: Los edificios locales, por ejemplo, escuelas, hospitales y colegios, pueden estar
en mejor armonía con el medio ambiente si se construyen con materiales renovables
disponibles en las inmediaciones. Al mismo tiempo, se puede planificar la construcción de
manera que ahorre energía. Para atraer a la fauna, pueden plantarse árboles y arbustos.

 Los alimentos: Se puede disponer de mercados que vendan productos locales cultivados
de manera natural, sin que intervengan otros factores que el sol, el aire, la tierra y el agua.
La producción de otros alimentos puede exigir fertilizantes y productos químicos, además
de medios de transporte, cuyas consecuencias pueden ser perjudiciales en lo que atañe al
medio ambiente. No es sólo una cuestión de métodos de cultivo sino también de qué
cosechas se producen y dónde. Muy a menudo, las tierras mejores y más fértiles no se
dedican a cultivos de alimentos para consumo local, sino a cultivos de "exportación" - los
llamados "cultivos comerciales". Las tierras bajas del Perú producen gran variedad de
frutas para la exportación, dejando por consiguiente las tierras altas, menos fértiles, para
el abastecimiento de toda la comunidad local. En tales circunstancias, se ejerce fuerte
presión sobre toda la superficie disponible para que produzca más. Esto plantea
unainterrogante acerca de otras opciones con relación a cómo utilizar la tierra y sobre
quiénes deciden qué se va a producir en ella.