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Clase antes de la prueba de psicoanálisis 3

El estadio del espejo es este momento lógico no evolutivo (ni es una etapa del desarrollo); que Lacan describe para explicar la
constitución del Yo. Lacan intenta dar cuenta de como el Yo se constituye a partir de algo exterior a uno, como algo ajeno a
nosotros que luego lo hacemos propio. Pero en primer y última instancia es algo que no nos pertenece.

Lacan plantea de que producto de la madurez biológica hasta alrededor de los 6meses, el niño vive en una fantasía del cuerpo
fragmentado. Un bebé hasta los 6 meses no tiene claridad de que es su cuerpo y que es su Yo. La tarea es que poco a poco el
cuerpo se comience a integrar, y esa integración del cuerpo se logra en la medida que el Yo se constituye.
- Cuando hay un Yo el niño sale de ese estadio de lo que Lacan diría que es un cuerpo fragmentado.
- El Yo para Lacan sería la instancia psíquica que viene a reunir la fantasía del cuerpo fragmentado: reúne/integra.
- Para que haya un cuerpo integrado debe haber un Yo (sin Yo: fragmentación): dará claridad y distinción.
- Cuerpo fragmentado se puede experimentar en una crisis de angustia. Estos son momentos pasajeros, si es
permamente el sujeto deberá defenderse de esa angustia, y la defensa puede ser muy efectiva pero muy nociva a la
vez. Ejemplo, desconectarse de la realidad (micro psicosis) para enfrentar la angustia. Desde esra perspectiva la
ausencia del Yo tendrá que ver con la angustia.

Lacan va a plantear que él ahí se constituye por 3 momentos lógicos:


1. El primer momento es cuando plantea que la imagen es la imagen de un extraño (la imagen es de otro). Lacan supone de
que en todo niño va a haber un momento en donde se encontrará su imagen reflejada en un espejo. Alrededor de los
6meses, el niño se encuentra interesado por la imagen en el espejo. Esa imagen, en un primer momento para el niño, es una
imagen de un extraño. En la medida en que el niño siga mirando esta imagen extraña de otro en el espejo, poco a poco esa
imagen lo comienza a cautivar o seducir.

2. El segundo momento es el de cautivar o seducir. En el segundo momento el niño se comienza a cautivar por la imagen del
otro, se siente atraído a ella. Lo que cautiva al niño es que la imagen que ve de este otro, es una toralidad, es algo
integrado. Es decir, el niño en el segundo momento comienza a verse cautivado por la totalidad de la imagen. Aquí el niño
tiene la capacidad de captar totalidades por ello le seduce
(*) tendría relación con el paso de la posición esquizoparanoide a la depresiva de Klein.

3. El tercer momento es cuando el niño se identifica con la imagen en el espejo: esa imagen soy yo. Lacan no muestra que el
Yo, que es la instancia que nos define, finalmente se constituye por algo exterior a nosotros (paradoja). Lo más propio de
nosotros mismos es algo ajeno a nosotros, lo que nos identifica y nos permite reconocernos en última instancia, es siempre
algo exterior a nosotros.

En general, vivimos desconociendo el primer momento, porque si estamos permanente en el conflicto yo-otro, nos
psicótizamos. Para vivir neuroticamente, el Yo debe identificarse con una imagen.
- Yo en Winnicott es una mezcla del verdadero self y el falso self.
Para Lacan el Yo se constituye de algo exterior, y eso exterior es la imagen del otro. Siempre necesitamos del otro para
reconocernos en las relaciones humanas. Necesitamos del otro para ser porque en la medida qué hay otro, nosotros podemos
reconozcernos, identificarnos y dar un sentido a nuestra existencia. Lo que ese otro nos devuelve, es una imagen de nosotros; y
si nos hace sentido, es cuando estrechamos el vínculo con ese otro.
- Noé vincúlalos con esas personas que nos devuelve una imagen de nosotros que nos hace sentido. Confirmamls
nuestro Yo con la imagen del otro o con la imagen que este nos devuelve.

Todo este proceso de la imagen como extraño, la seducción e identificación con la imagen, todo es sostenido por la madre. La
madre cuando sostiene todo este proceso identificatorio está en el lugar de Otro. Lacan plantea que nos podemos relacionar
con otro o con Otros.
Este Otro es la alteridad radical: significa que es otro que siempre va a ser otro, que nunca dejará de ser otro que va a ser
irreductible, otro en el cual no me puedo identificar. Porque en el otro caso, el niño se identifica con el otro. El otro es siempre
el otro del espejo, el otro en el que yo me identifico y relaciono.
- Siempre hay Otro que se escapa de cualquier identificación.
- En este momento el niño recién está constituyendo su Yo, es por ello que la madre es Otro con mayúscula.
- La madre ocupa el lugar de Otro, pero cuando el niño ya tiene su Yo, se puede convertir en un otro especular.
- El otro nos define pero no nos identifica: o nos identifica pero no nos define. En todo caso, no sabemos que esto nos
pasa. Nos define sin que uno sepa que nos está identificando.
- El Otro está en una relación de distancia con nosotros.

El Otro no es solo la madre, también puede ser la cultura, o también puede ser el lenguaje. Nosotros hablamos usando una serie
de palabras, términos, etc. Que no son elegidas por nosotros. El lenguaje de alguna manera puede ocupar el lugar de Otro
porque determina la manera de hablar y comunicarnos con los otros. El Otro es el lugar en donde se encuentran el tesoros de
los significantes.
En el estadio del espejo la madre ocupa el lugar del Otro, pero en otras circunstancias podrá ser la cultura o el lenguaje. Pero
siempre habrá un Otro distinto al Yo, un Otro del otro, y ese otro del otro es el gran Otro. Es una alteradas radical porque
siempre será Otro, es irreductible, yo no me puedo identificar con el gran Otro (distintos planos; falta de Yo por estar en
construcción, la madre ya lo tiene).

Cuando hay un Yo: niño socializa y se relaciona con otras personas, amplía su abanico de relaciones sociales. En esas relaciones
que establece siempre va haber algo que se escala a cualquier tipo de identificación, algo que el niño no podrá identificarse. Por
ejemplo, la cultura impone ideales que la sociedad impone y nosotros no podemos alcanzarla. En ese caso la cultura se convierte
en otro, al cual no podremos identificarnos porque no podemos alcanzarlos.

Lacan plantea que el otro con minúscula es reductible, es decir, el Yo se puede identificar con el. Es la imagen del espejo, por
ejemplo. El Yo se puede reducir a la imagen del otro. El Gran Otro está sin que el sujeto se dé cuenta de que está, no se puede
identificar. Ejemplo el lenguaje, este nos antecede, pero de este extraemos las palabras y los significantes por los cuales nos
podemos comunicar y relacionar con los otros.
- El Yo siempre está con la ilusión de identificarse completamente con el otro. La ilusión de que está completo. Como es
una ilusión siempre habrá algo irreductible, algo Otro>. (¿?)
- Justamente cuando la madre está fuera del proceso del estadio del espejo, puede tomar la posición de Otro. Cuando ya
se constituye el Yo del niño, toma la posición de otro especular.

El tercer momento del estadio del espejo, es equivalente según Lacan, al primer momento del Edipo. Lacan también hace una
relectura dele dipo de Freud, y plantea que el complejo de Edipo también tendría 3 momentos lógicos evolutivos secuenciales
(tanto para niños como para niñas):

1. El primer momento del complejo de Edipo coincide con el tercer momento del estadio del espejo. El niño se identifica con
la imagen del otro, se identifica con lo que la madre le dice. En ese momento el niño comienza a transformarse en el falo de
la madre. El falo es la falta, entonces estamos diciendo que el niño viene a completar a la madre.
La madre idealiza a su hijo porque este es todo para ella, el niño comienza a completar a la madre, se identifica con aquello
que le falta a la madre. El niño y la madre estarían en una relación simbiótica (unión total): e niño compelta a la madre, la
amarre compelta al niño.
(*) Ya hay un Yo.

2. El segundo momento, el niño cae en la cuenta que no es todo para la mamá (no la completa como el pensaba). En la medida
que el niño percibe que el deseo de la madre se dirige a otro lugar, ese otro lugar permite la introducción del padre. La
madre no desea solo a él (hijo) sino a otro, el parte (un tercer lugar). El padre desde esta perspectiva no es más que un
lugar, un lugar tercero. La inclusión de este tercer lugar permite que se instale el triángulo edipico. Quien permite que el
padre ingrese es la madre, si la madre no le da el pase, el padre no entra. Aquí se instala el conflicto edifico.
La idea de este padre como lugar es que el padre viene a mediar o poner un corte en esta relación donde el niño era el falo
de la madre y se forme la triada. El padre viene a instalar una prohibición.