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La dolarización es el proceso por el cual un país adopta, de manera oficial o

extraoficial el uso de la moneda estadounidense para su uso en transacciones


económicas dentro del país.

Antecedentes y fin del sucre


En la Constitución firmada en 1830 en Riobamba, nada está claro, con respecto a los
asuntos monetarios del país. El caos monetario que se vivía entonces obligó al Gobierno
de Flores a crear en 1832 una casa de moneda, encargada de acuñar una moneda nacional,
para sanear el sistema de circulación monetaria. Pero ese objetivo nunca se dió. Poseer
una moneda ecuatoriana, en esa época, era tener una credencial de desventaja ante
cualquier otra moneda del mundo. Ante esas circunstancias, en 1863, esta casa fue
eliminada, y el país continuó con la improvisación.

Luego de la desaparición de la casa de amonedación de Quito, en 1863, se formaron los


primeros bancos particulares, los cuales solicitaron al Gobierno permiso para acuñar
moneda de circulación nacional, y este lo concedió.

En esas circunstancias nació el Sucre, en 1884, cuya adopción como moneda oficial
obedeció a la necesidad de racionalizar una actividad económica totalmente viciada. En
el año 2000 el sucre cumplió 116 años, totalmente acabado, sin poder adquisitivo.

Aunque en el decreto de creación del sucre, firmado el 22 de marzo de 1884, no se


mencionan las razones del nombre, resulta evidente que las autoridades quisieron rendir
homenaje al mariscal Antonio José de Sucre, héroe de la Independencia ecuatoriana. Así,
el sucre nació a fines del siglo XIX, para apalear una época económica débil y corrupta;
ahora desaparece, con el mismo objetivo, por el descalabro económico del país.

En el mismo decreto, se prohíbe la importación de moneda inferior en peso o ley a la


nacional; la que se introdujera sería decomisada y reexportada en forma de barras. Era el
Gobierno del entonces presidente José María Plácido Caamaño.

Como el Gobierno carecía de capital para emprender por su cuenta, la acuñación de la


nueva moneda, recurrió a la banca nacional. Fue el Banco de Quito el encargado de
contratar la elaboración de 40.000 sucres en moneda de níquel (30.000, en monedas de
medio décimo; 5.000, en monedas de un centavo; y 5.000 en monedas de medio centavo);
por lo cual ofrecería al Gobierno el 5% de la utilidad, es decir, 2.000 sucres. Los datos
señalan que el Banco de Quito cumplió el contrato con ayuda del Banco Internacional,
que por entonces se formaba en Guayaquil., y así mandó a acuñar las monedas de vellón
en la casa inglesa de Birminghan entre 1884 y 1886.

A principios del siglo XX, la banca privada controlaba el movimiento económico en el


Ecuador, lo cual dio lugar a numerosos fraudes, como el del Banco Comercial y Agrícola,
que emitieron billetes sin respaldo por más de 18 millones de sucres, cifra astronómica
para esa época. Ese fue solo uno de tantos actos de corrupción que atentaron contra la
moneda ecuatoriana.

El 9 de octubre de 1925, se expidió el decreto de fundación del Banco Central del


Ecuador, con lo cual se intentó ordenar la economía, pero todo esfuerzo ha fracasado.
En la actualidad, existen defensores del sucre que inclusive al cambio de modelo
económico, lo han denominado la segunda muerte de sucre: “la primera muerte ocurrió
en la selva de Berruecos. La segunda, en el símbolo monetario que consagró su memoria”.

Ecuador adoptó oficialmente el dólar como moneda de curso legal en el año 2000, luego
de que el país sufriera una gran crisis económica e inflacionaria a finales de la década de
1990.

Ecuador emprendió una serie de reformas económicas en 1994, las autoridades


económicas consideraron que una política de liberalización del mercado financiero y tasas
de intereses no reguladas sería la mejor opción para atraer capitales y mejorar la economía
del país, sin embargo no se pensó que en su economía interna no existía una adecuada
regulación ni supervisión del sistema financiero, además el sistema de banda cambiaria
fue adoptado por el Banco Central para regular la cotización del sucre con respecto al
dólar, sin embargo para 1997 se empieza a observar un movimiento ascendente de la
cotización del dólar en relación a la moneda nacional.

Los graves efectos del fenómeno de “El Niño” entre 1998 y 1999, la caída del precio del
barril del petróleo (principal producto de exportación) y el riesgo país incrementándose,
hizo que al país le resulte más difícil acceder a financiación externa.

No obstante las razones de fondo de la crisis ecuatoriana son internas, generadas por una
inestabilidad política que se inició con la expulsión de Abdalá Bucaram como presidente
del país en febrero de 1997 y la llegada de Fabián Alarcón como presidente interino, el
mismo que no tenía un rumbo trazado en la conducción económica del país, sumado a
una corrupción galopante, relaciones conflictivas con el Perú y por si fuera poco un déficit
fiscal insostenible.

Debido a que no se procuró una apropiada regulación ni supervisión al sistema financiero,


esto dio lugar a que los dueños de los bancos soliciten créditos vinculados dando como
garantía empresas que solo existían en el papel, lo que fue una práctica común en muchos
bancos privados, y en la que las instituciones encargadas de ejercer el control no se dieron
por enteradas o en todo caso no hicieron nada por evitarlo, lo que motivó que muchos
bancos cerraran, provocando desconfianza en el sistema, masivos retiros de dinero y por
consiguiente la quiebra de muchos bancos, como en un efecto dominó.

Las finanzas públicas arrojaban números en rojo, si en 1997 el déficit fiscal fue del 2 %
del Producto Interno Bruto (PIB) para 1998 este se ubicó en un 6% del PIB, en tanto que
el saldo en cuenta corriente con relación al PIB era –4 % en 1997 para el año siguiente
estuvo en –12 %, lo que provocó no solo el deterioro general de las cuentas nacionales,
sino también la incapacidad de cumplir con el servicio de la deuda externa, cayendo en
moratoria y con ello la imposibilidad de acceder a financiamiento externo.

El proceso de dolarización fue parcialmente exitoso, aunque con un alto grado de


encarecimiento a la subsistencia de la población, ayudó a estabilizar y mejorar las
condiciones macroeconómicas y la confianza en general de la población en su país y su
economía. La dolarización le ha dado una ventaja a Ecuador: por un lado, al tener una
moneda internacional, puede pagar sus importaciones sin necesidad de canjes costosos,
pero eso no ha logrado detener el aumento del costo de vida y las dificultades para la
llegada de las esperadas inversiones, así como la productividad entre otras naciones
similares ha decrecido. En contraparte, la estabilidad económica relativa está fortalecida
por las remesas de los emigrantes ecuatorianos que fueron a Europa y Estados Unidos y
por el alto precio del petróleo en los años siguientes ya que el Ecuador basa su economía
en los recursos naturales.

Proceso de dolarización
En el gobierno de Jamil Mahuad se inició dicha dolarización, en 1999. Una de las grandes
polémicas respecto de la dolarización ecuatoriana no sólo fue la pérdida de soberanía
monetaria, sino el tipo de cambio bajo al que se la adoptó, a 25.000 sucres el dólar
estadounidense. Se suma a eso las acciones contraproducentes del Banco Central de
Ecuador y del Servicio de Rentas Internas para poner trabas al proceso. Eso explica en
gran parte —a pesar de la relativa estabilidad inflacionaria— el porqué del aumento de la
migración ecuatoriana a otros países y el colapso de las clases medias de Ecuador, que
perdieron sus ahorros.

Función del Banco Central Ecuatoriano a partir de la dolarización.


Antes de la vigencia de la dolarización en Ecuador (país que adoptó el dólar como medio
de pago legal y obligatorio en 2000), una de las funciones del Banco Central del Ecuador
(BCE) era el control del precio del dólar en el mercado, para lo cual compraba o vendía
dólares para abaratar o encarecer al sucre (moneda legal y corriente antes de 1998), de
acuerdo con las necesidades del país. Para poder realizar esta función, el BCE disponía
de un monto de divisas llamadas Reserva Monetaria Internacional (RMI), que equivale a
la Reserva Internacional antes definida.

Sin embargo, a partir de la dolarización, el concepto de RMI ha sido reemplazado por el


de Reserva Internacional de Libre Disponibilidad (RILD), el cual, si bien es en esencia la
misma RMI, ahora actúa como respaldo del total de las especies monetarias (monedas)
emitidas por el BCE, así como de los depósitos que el sistema financiero público y
privado mantienen en dicho Banco y son los recursos de los que puede disponer inmediata
y libremente el Banco Central para cumplir con sus funciones. El saldo de esta nueva
Reserva está constituido por el dinero extranjero (el dólar sigue siendo una moneda
extranjera) que el BCE tiene en caja, los depósitos e inversiones que mantenga en
instituciones financieras fuera del país, el oro mantenido por el mismo Banco fuera del
país, los depósitos que Ecuador tiene en el Fondo Monetario Internacional por formar
parte del mismo, créditos o deudas que el país tenga con los miembros de la Asociación
Latinoamericana de Integración (ALADI) por sus operaciones comerciales recíprocas.

Actualmente la RILD es uno de los indicadores más importantes de la estabilidad de la


economía ecuatoriana y de la dolarización, puesto que muestra la liquidez y capacidad de
afrontar situaciones de choque (bajos precios del petróleo, daños en la infraestructura de
producción, por ejemplo) manteniendo el modelo económico.