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UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

FACULTAD DE COMUNICACIÓN SOCIAL


CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL

FORTALECIMIENTO DE LA MEMORIA ANCESTRAL DE


LA COMUNA INDÍGENA LLANO GRANDE A TRAVÉS DE
LA CREACIÓN DE UNA REVISTA TRIMESTRAL

Proyecto de Investigación previo a la obtención del Título de


Comunicadora Social con énfasis en Periodismo

Ana Belén Rosales Morales

TUTOR: M. Sc. Willian Marcel Merizalde Guerra

Quito, septiembre 2016


DEDICATORIA

Dedico este trabajo con amor a mis bisabuelos, a la fuente de mi inspiración y ejemplo de valentía y
lucha, mis abuelos paternos Luisa y Jorge y mis abuelos maternos, Enrique y Robertina.
A mis padres, José y Consuelo, a mis hermanos Viviana y Ricardo, a mis sobrinos Rafael, Martina y
Salma, sin su amor, cuidado, apoyo, consejos y fortaleza simplemente no estaría escribiendo estos
capítulos en el libro que es mi vida. Mi amor y corazón para ustedes.
A mi esposo, mi dj, caminante y compañero Wilmer Ramiro, y a mi hijo, cómplice, amigo y
consejero, Daniel Alejandro, quienes me brindaron su comprensión, su profundo amor, alegría y
compañía a lo largo de estos años de estudio y de mi vida. Los amo con el alma
También dedico este trabajo a los habitantes de la Comuna Indígena Llano Grande, a quienes
considero mi familia y por quienes guardo un profundo respeto y cariño. A mis compañeros y
compañeras de los cursos de Bordado y Kichwa, del Medio de Comunicación Comunitario
InfoLlanoGrande, Taller de Música Sayla Ñan y a los Miembros Pasivos y Activos de la Corporación
Samari Yachana Wasi. A mis compañeros y compañeras de los Talleres de Periodismo en el Centro
Educativo Bilingüe “Por la Paz” y en la Unidad Educativa Fe y Alegría “La Dolorosa”. Cuando los
conocí mi memoria, mi identidad e historia empezaron a re- construirse con solidez, solidaridad y
ternura.
A mis amigas- hermanas Gisela y Liliana, a mis amigas y amigos los de siempre y los de hoy quienes
compartieron sus espacios, amistad y conocimiento y aunque no los veo con frecuencia permanecen
en mi mente y alma.
A todas aquellas personas que a lo largo de mi trayectoria académica y personal compartieron sus
sentires, sus sabidurías de la memoria y el corazón. A aquellos que acompañan y acompañaron en
algún momento mi camino sin importar el tiempo y de dónde venían. A ustedes que me demostraron
que la vida está compuesta de sueños, de anhelos, decepciones, sonrisas, lágrimas y amor, que lo
imposible no existe cuando el ser humano se esfuerza, sueña y se arriesga con el corazón. A usted
caballero boliviano de sombrero negro y cabello trenzado.

ii
AGRADECIMIENTOS

Cuando finalizamos distintos procesos los seres humanos recordamos a aquellos seres que formaron
parte de ese camino y aunque sería mejor dar las gracias con un abrazo, una palabra, un pensamiento
o un gesto y todos los días, en estas líneas redacto a aquellas personas que compartieron este camino
académico y de vida.
Hoy, quiero agradecer a mis abuelos y abuelas, padres, hermanos, sobrinos, tíos, primos. Gracias por
su paciencia, respaldo, guía y amor.
A mi esposo y a mi hijo. Gracias por su compañía en las tardes de lectura, por los sets musicales para
alegrarme los días y por acompañar las noches de trabajos, por escucharme con atención cuando tenía
dudas, miedos o alegrías.
A mi familia política, a mis amigos, amigas, compañeros y compañeras. Gracias por su
incondicionalidad, solidaridad y cariño.
A todos los comuneros y comuneras de Llano Grande. Gracias por permitirme ser parte de su familia,
de su historia, de su memoria. Gracias por abrirme su sentir como seres originarios, como humanos
solidarios. Gracias por brindarme su corazón.
A todos los docentes que me formaron académicamente, a mi director de tesis Marcel Merizalde, al
personal administrativo y personal de servicios de la Facultad de Comunicación Social de la UCE.
Gracias a todos, los llevo en la memoria, el alma y el corazón.

iii
AUTORIZACIÓN DE LA AUTORÍA INTELECTUAL

Yo, Ana Belén Rosales Morales, en calidad de autora del proyecto de investigación realizado sobre
“Fortalecimiento de la memoria ancestral de la Comuna Indígena Llano Grande a través de la
creación de una revista trimestral”, por la presente autorizo a la UNIVERSIDAD CENTRAL DEL
ECUADOR, hacer uso de todos los contenidos que me pertenecen o de parte de los que contiene esta
obra, con fines estrictamente académicos o de investigación.
Los derechos que como autora me corresponden, con excepción de la presente autorización, seguirán
vigentes a mi favor, de conformidad con lo establecido en los artículos 5,6,8,19 y demás pertinentes
de la Ley de Propiedad Intelectual y su Reglamento.

Quito, 26 de septiembre de 2016

Ana Belén Rosales Morales


CI: 0603351826
Telef. 0979761128
E- mail: belenrosales6@gmail.com

iv
ÍNDICE DE CONTENIDO

Dedicatoria ii

Agradecimientos iii

Autorización de la autoría intelectual iv

Índice de contenido v

Índice de anexos vi

Índice de tablas vii

Índice de gráficos viii

Resumen ix

Abstract x

Introducción 1

Justificación 3

CAPÍTULO I

HACIA UN DISCURSO DE LA DIFERENCIA

1.1 El origen de la desigualdad en América Latina 4

1.2 Abya Yala: El despertar de los pueblos originarios 6

1.3 La Cultura en la construcción del ser originario 9

1.4 Para entender a los pueblos originarios: ¿Qué es la identidad? 14

1.5 Espacios diversos y participativos: La Interculturalidad en los pueblos originarios 18

1.6 La Comunicación: una práctica para el fortalecimiento de la comunidad 20

1.7 Comunicación y cultura: re-conociendo a la comunidad 22

1.8 El proceso comunicativo desde la interculturalidad 25

CAPÍTULO II

RAÍCES ANCESTRALES DEL PUEBLO KITU KARA

2.1 Cuando la memoria cruza la identidad, descubriendo los orígenes 27

2.2 Ser indígena urbano en el Distrito Metropolitano de Quito 31

2.3 Pueblo Kitu Kara: el renacer de los indígenas en la ciudad 33

2. 4 La comuna: un espacio vivo en el exterminio del mundo urbano 36

v
HATUN PAMBA Y SU MEMORIA ANCESTRAL

2.5 Origen de la Comuna Indígena Llano Grande 40

2.6 Relatos desde la ruralidad 42

Hacia el fortalecimiento de la memoria ancestral 42

2.6.1 Crónica uno: Calixto Muzo lideró con tesón la Comuna Llano Grande 42

2.6.2 Crónica dos: ¡Despierta Comunero! 44

Llano Grande, un espacio para revitalizar la memoria ancestral 46

2.6.3 Crónica tres: “Tía Lolita y el poder de la sanación ancestral” 49

2.6.4 Crónica cuatro: “Ñucanchicpura: Colla Quilla Raymi” 51

Llano Grande en la actualidad 60

2.7 La comuna ancestral: somos nosotros y nosotras 60

CAPÍTULO III

UN TEJIDO DE COMUNICACIÓN EN LLANO GRANDE

3.1 El periodismo que interpreta la realidad 63

3.2 Comunicación y voces rurales 64

3.3 Elaboración del anteproyecto de revista 65

Propuesta Diseño de Revista 65

3.3.1 Localización del lugar donde se llevará a cabo la creación de la revista 66

3.3.1.1 Macro social 66

3.3.1.2 Micro social 66

3.3.2 Formato del medio 67

3.3.3 Contenidos de la revista 69

ESTUDIO DE NECESIDADES DE COMUNICACIÓN IMPRESA EN LA COMUNA


INDÍGENA LLANO GRANDE (PROPUESTA PARA LA ELABORACIÓN DE UNA
REVISTA SOBRE LA MEMORIA ANCESTRAL) 72

1. Tipo de estudio (cualitativo) 72

2. Población de estudio (muestra de investigación) 73

3. Muestra de investigación 73

4. Técnica de estudio: Entrevistas 73

5. Instrumento: análisis de contenido 74

vi
6. Procedimientos seguidos (pasos) 75

7. Discusión de resultados 89

7.1 Jerarquización de datos obtenidos 92

7.1.1 Historia de Llano Grande 92

7.1.2 Comunidad 92

7.1.3 Memoria ancestral 93

8. Interpretación de datos 93

CONCLUSIONES 95

BIBLIOGRAFÍA 97

ÍNDICE DE ANEXOS 102

Anexo 1: Valle de Tinallo- Vista General 102

Anexo 2: Algarrobo, planta originaria 102

Anexo 3: Comunera originaria trabajando la tierra en el Valle de Tinallo, un día sábado en la


mañana 103
Anexo 4: Iglesia “Nuestra Señora del Rosario”, es una de las tres capillas de la comuna 103
Anexo 5: Cementerio de la Comuna Llano Grande 104
Anexo 6: Estadio Atahualpa, una de las tres canchas que existen en la comuna 105

Anexo 7: Mujeres comuneras vendedoras de alimentos en las afueras del Estadio Atahualpa 105

Anexo 8: Manuel Muzo, Tío Salchicha cose los anacos de las comuneras 106

Anexo 9: Manuel Muzo “Tío Salchicha”, Don Miguel Muzo “Don Payaso”

y un comunero compartiendo música 106

Anexo 10: Taller de Música Sayla Ñan 107

Anexo 11: Celebración del Coya Raymi 2015 109

Anexo 12: “Pintemos Llano Grande”, una iniciativa para pintar murales de las

Señoritas Hatun Pampa Warmi 2015, Karina Muzo, Angelita Romero y Eliana Muzo 117

Anexo 13: Karina Muzo, Shuk Niki Hatun Pampa Warmi 2015 119

Anexo 14: Proyectos de la Srta. Karina Muzo, Hatun Pampa Warmi 119

Anexo 15: Corporación Samari Yachana Wasi 122

vii
Anexo 16: Vestimenta originaria de la mujer comunera 125

Anexo 17: Salomé Collaguazo, comunera y colaboradora en el fortalecimiento

de la vestimenta de la mujer originaria 126

Anexo 18: Miguel Ángel Muzo, el trovador de Llano Grande 126

Anexo 19: Encuentro de rememoración a Raúl Tasiguano, comunero y líder indígena 127

Anexo 20: Comunero y comunera: La mujer lleva la vestimenta originaria

y el hombre lleva la vestimenta de Capitán de la Fiesta Tradicional de la comuna 129

Anexo 21: Talleres de Periodismo a niños del Centro Educativo Bilingüe “Por la Paz” 130

Anexo 22: Talleres de Periodismo con los estudiantes de la Unidad Educativa “La Dolorosa” 131

ÍNDICE DE TABLAS

Tabla 1 Matriz de Análisis N°1 Historia de Llano Grande 92

Tabla 2 Matriz de Análisis N°2 Comunidad 92

Tabla 3 Matriz de Análisis N°3 Memoria ancestral 93

ÍNDICE DE GRÁFICOS

Gráfico N°1 Localización Micro social 66

Gráfico N°2 Localización Macro social 67

viii
TEMA: “Fortalecimiento de la memoria ancestral en la Comuna Indígena Llano Grande, a través de
la creación de una revista trimestral”

Autor: Ana Belén Rosales Morales


Tutor: Msc. Willian Marcel Merizalde Guerra

RESUMEN

En esta investigación se plantea la creación de una revista trimestral que contiene en parte el bagaje
cultural, memoria e identidad de esta comuna, al tiempo que desea instaurarse como un proyecto a
largo plazo y que su contenido se difunda dentro y fuera de este sector. Se realiza un breve análisis
sobre algunos conceptos que favorecieron discursos de eurocentrismo y de periferia impuesta a los
pueblos originarios que aún perviven. A través de cuatro crónicas periodísticas se presentan todos
los saberes, tradiciones, costumbres y recuerdos de los comuneros y sus acciones. Para llevar a cabo
este trabajo se utilizó el método cualitativo y como técnica se usaron entrevistas en el entorno
cotidiano de los comuneros, así como compartir conocimientos, actividades, relatos y encuentros en
reuniones, talleres o asambleas entre adultos, jóvenes y niños de la comunidad y de las
organizaciones que conforman este lugar. La tradición oral y la memoria ancestral de los abuelos y
abuelas de esta comuna indígena prevalece en el tiempo y se articula con nuevos actores sociales de
diferentes edades y formas de pensar.

PALABRAS CLAVE: PUEBLOS ORIGINARIOS / MEMORIA ANCESTRAL / IDENTIDAD /


INTERCULTURALIDAD / REVISTA / COMUNA INDÍGENA / PUEBLO KITU KARA

ix
TITLE: Ancestral memory strengthening in Llano Grande Indigenous “Comuna”, through the
creation of a quarterly magazine

Author: Ana Belen Rosales Morales


Tutor: Willian Marcel Merizalde Guerra, Msc.

ABSTRACT

This research proposes the creation of a quarterly magazine containing partly cultural background,
memory and identity of this community, while it aims to be instituted as a long-term project and that
its content is distributed inside and outside this sector. It is performed a brief analysis of some
concepts that favored eurocentrism speeches and periphery imposed on indigenous peoples who still
survive. Through four newspaper reports all knowledge, traditions, customs and memories of
community members and their actions are presented. To carry out this work the qualitative method
was used and as technical interviews in everyday environment of the villagers were used as well as
share knowledge, activities, stories and meetings, workshops or meetings among adults, youth and
children in the community and organizations that make up this place. The oral tradition and ancestral
memory of this indigenous commune grandparents prevails over time and articulates with new social
actors of different ages and ways of thinking.

KEY WORDS: NATIVE TOWNS / ANCESTRAL MEMORY / IDENTITY / INTERCULTURALITY


/ MAGAZINE / INDIAN “COMUNA”/ KITU KARA TOWN

x
xi
INTRODUCCIÓN

Desde el advenimiento de la modernidad que empezó con la conquista de América, se construyó una
visión eurocéntrica de la vida misma, en la que se establecían los cánones para determinar la
diferencia, la hegemonía de Europa y la periferia impuesta a otras culturas y naciones.

En la actualidad la llamada colonialidad del poder se evidencia en los pueblos originarios no solo en
el Ecuador sino en gran parte del mundo donde existen pueblos o nacionalidades, los mismos que
luchan para mantener sus tradiciones, vestimenta, costumbres e idioma en sus propios territorios.

La cultura y los saberes que son herencia de los habitantes de la comuna Llano Grande, ubicada en
la provincia Pichincha, cantón Quito, perteneciente al pueblo Kitu –Kara reconocido como pueblo
en reconstrucción de la nacionalidad kichwa desde el año 2001 por el Consejo de Nacionalidades y
Pueblos del Ecuador (CODENPE), son fruto de la enseñanza de la vida familiar nuclear, comunitaria,
organizativa y cotidiana, por esta razón, permanecen en la tradición oral de las generaciones adultas
y se trasladan al conocimiento y práctica de las generaciones venideras.

El tema escogido para la investigación es: “Fortalecimiento de la Memoria Ancestral de la Comuna


Indígena a través de la creación de una revista trimestral”. Este estudio se enfocará en la riqueza de
las tradiciones, valores comunitarios, costumbres, gastronomía, fiestas, idioma,formas de vida,
testimonios, códigos, símbolos, saberes locales de esta comuna, en el contexto pasado y cómo se
articulan en la actualidad, visto como un proceso en el que recordar, narrar, olvidar, interpretar,
conocer, difundir y resignificar adquiere sentido en las relaciones humanas que se establecen en la
cotidianidad del día a día, donde las prácticas colectivas de la comunidad mediante sus actores
sociales re-construyen su presente y futuro y donde la comunicación lingüística y no lingüística
adquiere un valor fundamental porque es a través de ella que se expresa la memoria.

Con el fin de valorar esta memoria ancestral, cultura, saberes, historia, maneras de pensar, formas
organizativas e identidad particulares es necesario difundir una revista trimestral, que servirá como
herramienta para recopilar varias secciones y tipos de formas de comunicación, por ejemplo con la
publicación de reportajes, noticias, crónicas, reportes gráficos o testimoniales. La revista permite en
este sentido acumular varias informaciones o formas de decir de las actividades, conocimientos de
la comunidad, como también destacar los valores y todas las características que guarda este territorio.
No como mero folclore sino como una comunidad y un espacio vivo que se reafirma desde su
existencia, identidad, sabiduría, esfuerzo, trabajo, reflexión, solidaridad, desde sus orígenes hasta la
actualidad.

Este trabajo intenta demostrar que la tradición oral a través de varios relatos de ancianos y adultos
testigos de la memoria de esta comuna, prevalece a través del tiempo y cómo pueden articularse con

1
niños y adolescentes como un legado desde el sentir, hacer, actuar y pensar individual y comunitario
y como un aporte para la identificación indígena de Llano Grande.

Para tal efecto se determinó el estudio, registro y sistematización de algunos testimonios de los
adultos mayores, adultos, jóvenes de la comuna, así como la recopilación de fotografías de la fiesta,
danza, música, gastronomía e historia de la comuna no solo en el trabajo de investigación sino en el
contenido de la revista.

Si bien es cierto existen muchos otros elementos importantes acerca de los saberes de la comuna pero
los que se presentan obedecen a la extensión de este documento, no por ello se resta importancia a
saberes que constituyen la vida misma de la comuna, tan solo se delimitaron por cuestiones
cuantitativas más que cualitativas.

El presente documento desarrolla tres capítulos:

En el primer capítulo se realiza un breve análisis sobre el contexto en el mundo desde la conquista
de América, además diversas apreciaciones sobre conceptos pertinentes para el marco teórico de esta
investigación.

En el segundo capítulo se realiza una descripción general del contexto histórico acerca de los orígenes
ancestrales de la comuna, de su identidad como pueblo y cómo se vive en el momento actual. Este
espacio recoge la memoria de la comuna a través de cuatro crónicas y de varios relatos de los adultos
mayores, adultos y jóvenes de la comuna. Estas crónicas están sustentadas por varias fuentes teóricas,
así como testimonios de los habitantes.

Finamente, el tercer capítulo corresponde al fortalecimiento e interpretación de la memoria ancestral.


En primera instancia se mencionan conceptos de periodismo, qué géneros periodísticos contiene la
revista, el formato del medio impreso, el estudio de necesidades de un medio de comunicación, en
este punto, se transcriben las entrevistas y se realiza un análisis y se muestran los resultados del
estudio.

2
JUSTIFICACIÓN

La presente investigación se realiza con el fin de recopilar estos saberes y prácticas ancestrales de
los habitantes de este sector, es necesaria la elaboración de una revista como medio de difusión e
información, que será un mecanismo para que estos conocimientos, procesos propios en economía,
cultura, entre otros, y la vida misma de esta comunidad se fortalezcan, sean reconocidos por los
mismos habitantes y además sean conocidos y valorados por otros pueblos, servirá además para
revitalizar los valores, códigos y vivencias más sobresalientes. Aunque esta no es la primera iniciativa
de revista en este territorio es preciso señalar que es muy importante que existan medios de
comunicación que permitan conocer no solo la vida comunitaria, sino además las afectaciones en
territorio y sus necesidades.

También el desarrollo de la investigación es importante porque se enfocará en promover la


participación de los diferentes públicos y actores sociales de la comunidad, a quienes se invitará a
participar con sus trabajos escritos, en la publicación de sus proyectos o emprendimientos, de manera
que todos puedan leerla y se torne más interactiva. Además se implementará este proyecto de revista
como un medio alternativo.

Para este efecto se realizaron varias entrevistas no estructuradas y en sus espacios de vida a
comuneros y comuneras, se efectuó una selección de nueve voces que recogen el sentir de un trabajo
compartido, de experiencias y de saberes, se trata de personas con conocimiento de la historia de
Llano Grande articuladas con sus propias experiencias, de personas que guardan y fortalecen la
identidad de la comuna desde varios frentes como: comunicación, danza, cultura, música, tradiciones,
rituales. La edad de los entrevistados va desde los 11 años hasta los 72 años.

Hay que resaltar que previamente existió un acercamiento con las autoridades de la Junta Parroquial,
Instituciones Educativas, de un medio de comunicación comunitario, quienes demuestran interés y
apoyan esta iniciativa como la ejecución del proyecto en la comunidad, por lo que se emitió una
solicitud para comenzar con la investigación, la misma que fue aprobada por estas Instituciones y
contó con la colaboración de toda las autoridades y de la comunidad.

Esta revista será de publicación trimestral y estará enfocada en la producción de los contenidos junto
con los relatos de los actores sociales que conforman la comuna, es decir, niños, niñas, adultos y
ancianos comuneros.

Como antecedente, el 23 de febrero de 1956 Llano Grande se erige como comuna indígena jurídica
bajo Acuerdo Ministerial Nº 3474. Desde sus orígenes en el año 1950 la comuna de Llano Grande
ha luchado por conservar y defender su identidad y cultura en las prácticas, costumbres, organización,
vida individual y colectiva, códigos y símbolos de influencias ajenas.

3
CAPÍTULO I

HACIA UN DISCURSO DE LA DIFERENCIA

1.1 El origen de la desigualdad en América Latina

Con la llegada de los españoles al Nuevo Mundo - como fue llamado por los conquistadores- lo que
se vivió en América Latina fue impuesto, y las consecuencias para los hombres y mujeres del mundo
significaron no sólo la división en “razas”, “territorios” y “clases sociales” sino que este modelo
ordenó el mundo en grupos dominantes y en dominados, naciones del centro y de la periferia que
daban cuenta de una clasificación no solo física sino también de los imaginarios de los seres
humanos. El discurso colonialista que surge luego de la conquista de América configuró un
pensamiento que legitimaba y consideraba natural que otros seres humanos le pertenezcan; hacerlos
esclavos y disponer a voluntad de sus cuerpos. Un discurso que establecía el sometimiento como
forma de relacionarse unos con otros.

En América Latina se encontraron por primera vez hombres que se desconocían entre sí. En este
proceso – y no solo en el discurso-, se habla de “Otro”, quien no solo aparece como una categoría
discursiva sino que entraña un ejercicio de dominación. En este sentido Enrique Dussel (2011), en
su libro Filosofía de la Liberación menciona que ser “otro” es aquello que está fuera de uno mismo,
lo externo, un ente que es parte del entorno y además es cuerpo, parte de uno mismo, pero que puede
ser conquistado, aleccionado, civilizado. La exterioridad del “Otro” es negada y para Europa ese
“Otro” con el que se encontró, sirvió para explicar y justificar este proceso de dominación de otros
seres humanos y otorgarle jerarquía como conquistador.

Este llamado “Otro”,… “es como el horizonte hacia dónde y desde donde se manifiestan los
fenómenos del mundo. Es el fundamento y la identidad ontológicos; es la luz que ilumina la totalidad
del mundo. Y bien, más allá del ser, trascendiéndolo, hay todavía realidad” (Dussel, 2011, pág. 78).

En el año 2011, Enrique Dussel llamó descubrimiento al hecho que se originó en 1492, conocido
como la Primera Modernidad, este hallazgo, no tiene un sentido de encuentro, “descubrir” a los otros
será entonces un ejercicio donde se establecieron relaciones de posesión y de aislamiento como
protagonistas en la construcción de la historia. Se trataba de instituir límites de diferencia, aquí surge
la noción de “nosotros” desde una perspectiva europeizada, y la visión de “ellos” perspectiva

4
americana. Este espacio se erige dentro de la contradicción donde se visibiliza al otro y se lo reconoce
como mero signo de dominación, pero además se lo encubre y recluye dentro de la categoría de
“otro”, ese otro es entonces una extensión del mismo pero que el conquistador lo establece subsumido
en la inferioridad.

En el año 2007, Tzvetan Todorov en su libro La Conquista de América – El Problema del Otro,
afirma que el descubrimiento para Cristóbal Colón representó la posibilidad de expandir el
cristianismo, la conquista se constituyó como el medio y la implantación de la doctrina cristiana en
el fin. En este marco el descubrimiento y luego la conquista son procesos ligados a la historia de los
sujetos, este suceso además determinó ciertos cánones de interpretación y de entendimiento hacia el
“otro”. “La única comunicación verdaderamente eficaz que establece con los indígenas se efectúa
sobre la base de su ciencia de las estrellas” (Todorov, 2003, pág. 28) . Se ejerció una comunicación
en desigualdad, es decir, no existió comunicación, y en todo caso, si se estableció un proceso
comunicativo fue con el afán de apropiarse de los saberes, conocimientos y símbolos para
transformarlos y usarlos a su conveniencia.

““El “conquistador” es el primer hombre moderno activo, práctico, que impone “su
individualidad” violenta a otras personas, al Otro” (Dussel, 1994, pág. 50), quien figuró en el lugar
de dominado estuvo inmerso en la individualidad del conquistador, como tal, no se tomó en cuenta
a su ser-individual, es decir, el Otro no fue un sujeto, el conquistador lo adhirió a él, enajenándolo,
dejándolo por fuera de lo que realmente es. Este Otro fue negado de su verdadero ser y resultó una
amenaza que debió ser controlada imponiéndole sus imaginarios, el poder no se mostraba, se ejercía.

Interpretar al otro significaría excluirlo y legitimar un nuevo orden. La base de formulación del ego
europeo y además del eurocentrismo “yo conquisto”, como lo explica Enrique Dussel, transita al “yo
pienso” como lugar de enunciación, conquistado/conquistador, donde se establecían relaciones
asimétricas, legítimas y donde se efectuaban en la práctica criterios de la modernidad. La
construcción de este discurso se articuló y continúa hasta hoy, como un ejercicio que cosifica a los
seres humanos, violenta sus cuerpos y los humilla, los dominados no son sujetos, el cuerpo del
habitante de América se convierte en materialización de mercancías.

A decir de Aníbal Quijano (2014), quien introduce conceptos como eurocentrismo y colonialidad del
poder, - categorías que sirvieron para establecer la hegemonía de unos sobre otros y que naturalizaron

5
y establecieron un modelo llamado modernidad que se instauró al “descubrir” América-, advierte que
América reconfigura una nueva época y emerge otro orden social, establece que la explotación del
trabajo fundamentó el eurocentrismo, la invención de la raza, la jerarquía colonial, por lo tanto este
sistema reprodujo y organizó de manera desigual a los sujetos, al mundo, y se constituyeron
identidades y subjetividades con el paso del tiempo.

Se estableció la hegemonía del centro, por esta razón, naciones, pueblos y vale mencionar los pueblos
originarios sostienen su existencia desde un lugar periférico donde sus formas de vida en algunos
casos, permanecen en el olvido, en la incomprensión, desconocimiento e incertidumbre y en un
desequilibrio que muchas veces generan la pérdida y/o la negación de la identidad, orígenes o cultura,
lo que provoca un vacío en el núcleo de las sociedades originarias. La sociedad eurocéntrica
discrimina al otro por la idea de raza, etnia, género, origen, clase social, por los rasgos fenotípicos,
de tal forma que los excluye con sus conocimientos y tradiciones. El discurso de dominación y de
exclusión se instaura y ejerce influencia en la sociedad, donde con discursos y acciones se hacen eco:
la violencia de género, explotación laboral, racismo, homofobia, entre otros abusos de poder, y, en
el caso que ocupa esta tesis, toma fuerza en el mundo andino, que es el precedente o el origen de los
ancestros en América Latina. En este sentido se valida solo lo europeo, lo blanco, lo moderno, lo
evolucionado, lo civilizado, lo racional, lo científico y la idea de desarrollo como herencia de la
conquista permanece.

De tal forma que la conquista es un hecho histórico donde, hasta hoy, en interacciones habituales que
se normalizaron y en relaciones sociales se practica la violencia, aún se destruyen los mundos de
otros seres humanos, sus interpretaciones, sus sentidos. Se establece solamente un único código de
significación, se asignan roles y se despojan de sus conocimientos tradicionales y ancestrales, de su
mundo simbólico, sus lenguas, sus creencias y verdaderos significados a los pueblos originarios.

1.2 Abya Yala1: El despertar de los pueblos originarios

De acuerdo con Patricio Guerrero (1993), al hablar de los pueblos originarios introduce el término
“lo andino” como una forma de entender este proceso en dos dimensiones: en primer lugar desde una

1
Muyolema, Armando: “De la Cuestión Indígena” a lo “Indígena” como cuestionamiento. Hacia una crítica
del latinoamericanismo, el indigenismo y el mestiz(o)aje. En Convergencia de Tiempos. Estudios subalternos.
Contextos latinoamericanos, Estado, cultura, subalternidad. Amsterdam/Atlanta: Rodopi, 2001, (327-363).
El autor recupera este nombre asumido por las organizaciones indígenas de varios países desde la década de
los 80 y que en la lengua cuna quiere decir “tierra en plena madurez”.

6
perspectiva teórica cuando se estudia el pasado para instruirse en el presente, y en segundo lugar
desde una perspectiva política al mirar al mundo andino y a los pueblos indígenas como un lugar de
enunciación donde la lucha está presente a pesar de la dominación y de la imposición de roles
sociales. Explica que cuando esto ocurre los actores y sujetos originarios re-piensan su realidad,
construyen una matriz indígena que sigue en pie a pesar del tiempo, que se muestra, y se re-conoce
desde sus procesos internos donde resisten con sus propios discursos y la práctica de sus acciones.

El mundo andino, desde el que emerge el pensamiento andino, está muy lejos de ser una realidad
homogénea. Por el contrario, se encuentra habitado por una diversidad de formas de vida, de
modos de apropiación de la naturaleza, de maneras de resolver su propia comprensión (Rojas,
2014, pág. 1).

Es decir, hablar de lo andino permite que comprendamos que existe diversidad, ya que existen etnias,
pueblos y culturas cuya riqueza se configura en el idioma, vestimenta, cosmovisión, organización
social y política, administración territorial, recursos, justicia, valores, que identifican y recrean la
realidad y el universo de los pueblos originarios y las relaciones con otros pueblos. Es un entorno
múltiple y heterogéneo cuya unidad se construye por lazos de parentesco, de hermandad y
solidaridad, característica propia de los pueblos originarios. “Lo andino no se agota en lo indio”
(Guerrero, 1993, pág. 7). En efecto, lo andino significa reconocer que existen muchos seres humanos
que día a día viven y se relacionan, en ámbitos sociales, étnicos y en espacios geográficos diversos.

Por tanto, de acuerdo con Patricio Guerrero a partir de lo andino se puede entender lo mestizo, lo
criollo, lo negro, lo cholo y elucidar las complejidades que se reflejan en las interrelaciones entre
etnias y razas cuando se producen. Para este autor, lo andino rompe con el paradigma racista de hace
500 años atrás. Superar este concepto significa recuperar y reflexionar sobre la historia de un proceso
pasado, para renovar el presente y construir el tiempo que vendrá. En otras palabras se confiere un
papel primordial al sujeto que no es un simple espectador sino que se convierte en protagonista activo
de su realidad individual, colectiva, diversa, compleja y cambiante. “La utopía andina se hace cada
vez más posible, pues se evidencia un nuevo proceso de la historia, en el cual los pueblos indios
muestran su fuerza protagónica como constructores activos de ella” (Guerrero, 1993, pág. 9).

La historia, saberes, conocimientos, creencias, formas de vida, memoria individual y colectiva y las
relaciones con y del mundo andino son prácticas y entendimientos ancestrales que guardan códigos
que permiten que se conozca a una comunidad, a sus habitantes y a la naturaleza que son parte de su

7
contexto de vida. Los pueblos originarios o llamados pueblos indígenas aún guardan las historias, la
visión, los sentidos, las formas de vida, vestigios y costumbres de sus comunidades.

La memoria personal y colectiva de un pueblo originario habla de principios y planes de vida


colectivos, recuerdos compartidos, relaciones armónicas con unas u otras comunidades y con la
naturaleza, y finalmente esto es lo que determina la identidad y su sentido de pertenencia. Los pueblos
y comunidades originarias que aún preservan estos conocimientos y saberes, además se enfrentan a
un modo de pensar eurocéntrico que homogeniza, rechaza y a toda costa pretende eliminar la
diferencia para asirlos a un proyecto común occidental y someter al hombre y a la naturaleza. En este
proceso aunque no se pierdan, pueden cambiar o adquirir otras dinámicas las propias tradiciones,
conocimientos ancestrales, el idioma y la memoria oral como esencia para la transmisión de las
formas de vida y pensar de las comunidades indígenas, especialmente.

Desde esta perspectiva los habitantes de la comuna indígena Llano Grande adquieren un papel
preponderante. Hasta hoy en día, en medio de la urbanidad existen comunas y comunidades indígenas
y campesinas que defienden, protegen y mantienen su existencia, que aún viven sus propias prácticas,
relaciones de reciprocidad, habitantes que tejen y siembran sus lazos sociales y de unión. Los
habitantes de Llano Grande a quienes va dirigida esta investigación perviven en medio de la ciudad
que aún no los reconoce como indígenas. Al mismo tiempo luchan por mantener sus tradiciones y
formas de vida en sus propios territorios y fuera de ellos, esto es un reflejo de una memoria colectiva
e histórica de la que son herederos legítimos. En ciertos casos algunos niños y jóvenes no conocen
las tradiciones, costumbres, historia, significados, usos e interpretaciones de su vida comunitaria y
de sus orígnenes; lo que contribuye al desconocimiento y en parte al olvido de sus raíces culturales.
Es momento de que la comuna plasme sus narraciones históricas, sus memorias, su cultura y los
saberes que son herencia de los primeros antiguos habitantes de la comuna y emergen en la vida
comunitaria.

Es necesario reconocer la pre-existencia de los pueblos originarios pero desde una visión nueva, no
como el fruto de 500 años de dominación, es necesario no verlos más como los “vencidos” sobre los
que intelectuales, sociólogos, antropólogos entre otros expertos cumplen el rol de “libertadores” o
ventrílocuos, otorgándoles una voz para que “recuperen” su cultura. Es necesario que comprendamos
su existencia milenaria organizada y autoconsciente, reconociéndolos en sus derechos, su fuerza y
lucha insurgentes y poseedores de sus propias formas de comprender el mundo e interactuar con la
sociedad moderna y occidental, capaces de emprender nuevos retos y nuevos caminos.

8
“El acumulado social de la existencia de los pueblos indios se fue construyendo desde su saber y
hacer cotidiano. Entendemos lo cotidiano, como el espacio donde el hombre articula su vida”
(Guerrero, 1993, pág. 14). El comunero y comunera de Llano Grande puede construir y construirse
desde sus acciones diarias, sus prácticas habituales se renuevan y reproducen en comunidad con las
relaciones sociales, las que se convierten en un espacio de creación y realización de ideas, proyectos,
sentidos, significados y simbolismos donde pueden constituir su identidad y su cultura. Los saberes
o “racionalidad andina”2 son preservados en la memoria, recreados a través del tiempo y
reproducidos en el presente. “Al saber, por lo tanto, lo entendemos como la producción simbólica
de significaciones, de sentidos y formulaciones, de interpretaciones, así como también de praxis”
(Guerrero, 1993, pág. 15). En efecto, para los habitantes de Llano Grande saber y conocer significa
que pueden explicar y vivir su mundo y además entender al mundo occidental, pues su existencia es
evidencia de su permanencia en el tiempo, con sus prácticas en economía, agricultura, medicina
ancestral o alternativa, organización política, costumbres e idioma, entre otros.

En definitiva, los pueblos indígenas hoy en día trascienden del lugar relegado de dominación hacia
la reconstrucción y fortalecimiento de su presente y futuro. Sus propios saberes no son solo
instrumentos que sirvieron y sirven para la supervivencia y las afirmaciones de sus identidades, sino
además son mecanismos que sirven para la transformación de todas sus dimensiones como ser
íntegros indígenas.

Pensar lo indígena en América Latina no es plantearse únicamente la cuestión de los veintiséis


millones agrupados en cerca de 400 etnias, es plantearse también la cuestión de los "pueblos
profundos" que atraviesa y complejiza, aún en los países que hoy no tienen poblaciones "indias",
el sentido político y cultural de lo popular. Durante largo tiempo la cuestión indígena se mantuvo
cercada por un pensamiento populista y romántico que identificó lo indígena con lo propio y esto
a su vez con lo primitivo. Y convertido en piedra de toque de la identidad lo indígena pasó a ser
lo único que nos queda de auténtico: ese lugar secreto en el que permanece y se conserva la
pureza de nuestras raíces culturales. Todo el resto no es más que contaminación y pérdida de
identidad (Barbero J. , 2003, pág. 205).

1.3 La Cultura en la construcción del ser originario

Cuando un individuo nace, no elige dónde lo hace, qué lengua hablar, qué vestimenta llevar. Su
llegada a este mundo es una dicha para quienes lo rodean. En el transcurso de los años este mismo

2
Guerrero, Patricio: “Corazonar una antropología comprometida con la vida: miradas otras desde Abya Yala
para la decolonización del poder, del saber y del ser”, Quito: Editorial Abya Yala, 2010.
El autor afirma que “la racionalidad andina es el resultado, la producción socialmente necesaria de la cotidiana
praxis creadora de sus pueblos. Allí se encuentra una carga acumulada e contenidos simbólicos mantenidos en
la memoria colectiva”.

9
ser humano observa y coexiste con su realidad a lo largo de su crecimiento y con el entorno de otros
seres humanos y de sus interacciones cotidianas. “Cada ser humano incorpora la trama de prácticas,
rituales, creencias y significados, los modos de sentir, sufrir, imaginar a lo largo de su vida”
(Grimson, 2011, pág. 138). Es así que va constituyendo su sentir y ser propios con distintas formas
de sentir, hablar, ver y vivir la vida, con propias y distintas costumbres, pensamientos, luchas, miedos
y creencias.Todos los seres humanos comparten un sentido de pertenencia a una ciudad, país o región,
cultura, identidad, movimientos sociales y urbanos, grupos etarios y diferentes grupos sociales.

El concepto de cultura tiene varias definiciones desde varias corrientes ideológicas y de pensamiento.
De ahí que hoy en día surjan varias voces como la de Alejandro Grimson (2011), en su libro “Límites
de la Cultura: crítica de las teorías de la identidad” que plantea que la cultura es una parte que
constituye al sujeto y es una característica inherente a su historia. Patricio Guerrero (1993), al
respecto sostiene que “la cultura es también una respuesta dialéctica, una creación continua que
encuentra en la propia vida la posibilidad para su existencia y reproducción” (Guerrero, 1993, pág.
16). La cultura - y más adelante se explicará con el concepto de identidad- si bien es propia, con la
que nace y esencial de cada individuo no es algo estático sino que permite en el transcurso de la vida
con la participación y con el compartir con otros seres humanos, adherirse, adoptar, pertenecer,
hacerla la suya y asimilar una cultura y una identidad distinta con la que se nace, claro está, que esta
es una decisión de cada ser humano.

En el año 2011, Alejandro Grimson estudió que el tradicional concepto de cultura afirma que está
implícita la idea de homogeneidad y desde esa perspectiva todos los seres humanos son iguales y se
excluyen las diversidades. La cultura como categoría se utiliza además para agrupar a los seres
humanos en un solo universo, legitima ciertas desigualdades existentes y confiere espacios de
sujeción para los mal llamados pueblos periféricos. Grimson desploma el argumento en el que se
atribuye la existencia de una sola cultura – la etnocéntrica- que deja por fuera a aquellas culturas no
occidentales legitimando el poder eurocéntrico, moderno y colonial.

En el mundo existen numerosos y heterogéneos universos, una diversidad de pueblos, comunidades


y naciones que se conciben en sus propios imaginarios, creencias, conocimientos, procesos históricos
y sociales y en las interrelaciones con otros sujetos, establecen diferencias, igualdades y muchas
veces conflictos. “Ni el color de la piel, ni el lenguaje, ni el territorio, ni la religión sirven para
identificarse en conjunto” (Canclini, 2004, pág. 46), porque cada ser humano escoge a lo largo de su

10
vida con qué grupos desea identificarse, que cultura, identidad, su pertenencia, qué significados y
sentires le confiere.

En consecuencia nosotros pensamos que la cultura constituye un acto supremo de alteridad, que
hace posible el encuentro dialogal de los seres humanos para ir estructurando un sentido
colectivo de su ser y estar en el mundo y la vida (Guerrero, 1993, pág. 4).

Es decir, en Llano Grande, en este espacio donde lo cotidiano, la coexistencia diaria, sus procesos de
comunicación, encuentros culturales e identitarios, permiten que los comuneros compartan,
conozcan, reconozcan, proyecten, fomenten y fortalezcan sus códigos culturales. El habitante de
Llano Grande es partícipe y parte viva de la comunidad. En la existencia habitual colectiva se vive
un aprendizaje mutuo, en el que se admite la creación, producción y reproducción de sus experiencias
individuales y colectivas, culturales y de identidad, ya sea pasadas o presentes, pues hablar de la
cultura también permite que estos universos de creencias, valores, saberes, conocimientos y prácticas
y cómo se perciben en su territorio, con el mundo y con otros seres humanos se interpreten, difundan
y afiancen en su realidad, en el entorno donde otorgan sentido a su existencia y a su ser como
habitantes de Llano Grande.

“La cultura es una respuesta creadora frente a la vida, por ello mismo es un instrumento también
imprescindible para su transformación” (Guerrero, 1993, pág. 17). Los pueblos indígenas tuvieron
y tienen la capacidad de emplear, disponer, usar, aprovechar todos sus saberes y conocimientos de
forma que le permiten configurar su identidad y cultura propios, que los diferencia y que reconocen,
conservan y valoran su riqueza. Como se explicó anteriormente, en Llano Grande aunque las
prácticas y formas de vida están vigentes, algunos habitantes- en su mayoría la población infantil y
juvenil- no los conocen, esto no significa que su cultura extinguió, significa que es momento de que
esta investigación que contiene aspectos de conocimientos ancestrales y de vida en comunidad de
Llano Grande, tradiciones, costumbres propias donde están inscritos sus principios, planes de vida,
de existencia, expresiones festivas, gastronómicas o valores comunitarios de la comuna sean
difundidos hacia toda la comunidad y fuera de la misma mediante la creación y publicación de una
revista impresa.

“La cultura hace posible el equilibrio entre el cambio y la permanencia; por ello es necesario ver a
la cultura como una dialéctica continua de la creación y producción humana y no como una “cosa”
inamovible, sino en constante cambio y transformación” (Guerrero, 1993, pág. 16). Aunque los
pueblos guarden similitudes profundas también poseen múltiples diferencias y desigualdades, por

11
eso es importante mencionar que cada grupo humano tiene sus propias historias, que siempre
existirán rasgos característicos y particulares, por ejemplo, la organización social, relaciones
personales, costumbres, lenguajes, estilos de vida, tradiciones, entre otros aspectos que se viven
dentro de un determinado grupo y por tanto son únicos, pero que pueden ser recreados y reinventados,
que no son estáticos sino cambiantes y que además en la cultura existe una interconexión con otros
pueblos que de ser posible podrían admitir estos cambios.

Hablar de cultura además no debe limitarse a los rasgos físicos, aunque esta aseveración es
importante, Patricio Guerrero, plantea que “la cultura rebasa lo lingüístico, se expresa también en
lo social, lo económico, lo político, lo ideológico” (Guerrero, 1993, pág. 19), es decir, hay universos
que están arraigados en lo profundo del ser indígena, que lo hace diferentes, elementos que muchas
veces no son perceptibles o visibles pero que se los viven a diario, en cada una de las experiencias y
formas de pensar y actuar, con los valores que se viven y ejercen. Son parte del ser individual y del
ser en comunidad que son realizados en la práctica.

“La cultura nos conduce a “ser más”, re-inventarnos, agrandar nuestro mundo de comprensión y
referencia y, en tal virtud, modificarnos de manera constante. La cultura nos identifica, nos
construye como seres valiosos, nos proyecta, nos dignifica” (Reascos, 2015, pág. 1). Así, las
acciones humanas que surgen de los sujetos sociales, toman sentido desde el individuo y en actos
colectivos, que le permiten conformarse desde su mundo, su comunidad, sociedad, como seres
particulares y en agrupaciones, seres sociales y seres andinos. A través de la cultura los seres
humanos pueden adquirir e incorporar nuevos conocimientos y maneras de pensar, se pueden debatir
otras reflexiones, se puede comunicar, pensar, innovarse y accionar hacia el futuro. La cultura
permite que los seres humanos se forjen desde su ser interior y exterior- desde su deber ser y hacer-
desde y hacia el sentir- pensar-actuar-vivir-soñar-imaginar-decir-aprender-amar-manifestar-luchar,
ya que siempre deben guardar correlación para alcanzar el buen vivir y una relación armónica con el
mundo, la naturaleza y otros hombres y mujeres.

“Decir que la cultura es una construcción social implica que esta solo puede ser creada con y junto
con los “otros” y para los otros”, en comunión, en relación dialógica con los “otros”” (Guerrero,
2010, pág. 4). Los seres humanos mediante la cultura pueden entender el entorno que les rodea,
conocer su historia personal y colectiva. Dentro de este contexto la cultura construye históricamente
a los sujetos, cada uno de los significados y transformaciones dentro de una cultura surge desde y
hacia los seres humanos y adquieren sentido en las actividades humanas de ese grupo. El autor

12
plantea que al interactuar con otras culturas se adquieren otros códigos que permiten una mayor
riqueza cultural y ancestral siempre que exista comprensión y que se interpreten correctamente de
acuerdo a sus propios criterios culturales. “La cultura es un mundo de vida aprendido, creado y
modificado constantemente. Constituye el legado histórico de cualquier comunidad o sociedad”
(Reascos, 2015, pág. 2). Para este autor, la cultura se transmite y se aprende a través de los distintos
vínculos con otros seres, se heredan mediante la palabra oral o escrita y se transfieren de generación
a generación, es decir, aquí se subraya el carácter adquirido, aprendido y compartido de la cultura;
sin embargo, este es un universo que puede y es transformado continuamente por las distintas
relaciones con otros individuos en otros espacios y con otros significados. “Cada cultura se justifica,
tiene sentido, se produce y reproduce y también se transforma y se agota en sí misma” (Reascos,
2015, pág. 2).

De acuerdo con Alejandro Grimson (2011), al respecto menciona que la configuración cultural no
es fija, aunque los seres humanos la compartan. Los espacios, sean estos simbólicos o territoriales
cambian y esto produce que los sentidos cambien, las costumbres, las vivencias y el ser humano
cambie. La propia existencia de la cultura está arraigada en los procesos comunicacionales verbales
y no verbales de las culturas y de los pueblos. Los pobladores de Llano Grande quienes aún guardan
y transmiten estos valores comunitarios son los adultos mayores de la comunidad, de ahí el valor de
la memoria de los abuelos y abuelas de las comunidades, ya que transmiten a las futuras generaciones
sus saberes.

El aprendizaje individual o colectivo de la cultura se presenta ya sea en los primeros años de vida o
como actualmente, que es una preocupación de varios jóvenes y adultos mestizos en su mayoría
quienes encuentran en el estudio y en la vivencia de la cultura e identidad de los pueblos originarios
una forma de autoidentificarse y autoconstruirse si bien no como indígenas pero si, en lo que ellos
designan el retorno a sus orígenes. Es necesario que se comprenda y acoja el universo cultural y de
vida de un grupo determinado, es importante porque permitirá entender mejor a la comunidad,
adquirir un sentimiento de reconocimiento y pertenencia, esto permitirá que los seres humanos sean
gestores potenciales de su vida individual y colectiva- comunitaria, identitaria y cultural.

Los conocimientos de los pueblos originarios proceden de un pasado que proviene de la comunidad,
el mismo que forma parte de la memoria que comparten, permiten a través del tiempo que estos
grupos humanos puedan subsistir y puedan reproducir sus saberes gracias a la transmisión de los
mismos. Su modo de actuar y de pensar van desde la práctica cotidiana y el trabajo y hacen posible

13
la producción e innovación de estos conocimientos, que son eje central de las culturas de los pueblos.
“Los valores, las creencias, las suposiciones, las reglas y normas, y, sobre todo, las prácticas
sociales y comunes constituyen y conforman la identidad cultural que, a su vez, da seguridad
personal y colectiva al ser humano” (Reascos, 2015, pág. 2). Este autor plantea que la cultura
posibilita el dar sentido a la realidad y a la identidad de los seres humanos, y no deja por fuera el
carácter espiritual, comunicacional, epistémico, organizativo, social de la misma.

En el año 2002, Patricio Guerrero planteó que no se puede confundir cultura con folklore porque
empobrece, cosifica y convierte en objeto las prácticas, vivencias, símbolos, sentidos, sentires y
tradiciones de un grupo. Esta desheredada y limitada visión de la cultura disminuye a la misma en
aspectos materiales o bienes que solo encuentran su razón de ser en el mercado, con la oferta y
demanda; no se reconoce y observa la profundidad de sus representaciones, interpretaciones y del
significado y sentido de sus símbolos. Hoy, se puede comprender a la cultura como una condición que
permite que los pueblos y no sólo los originarios tengan la posibilidad de sobrevivencia, de construcción
de su autonomía y a la vez crecimiento como comunidad, de cohesión social como grupo y colectivo,
de resistencia, de noción de comunidad que, a su vez, y permite la liberación de aquellos elementos que
introducen la diferencia.

1.4 Para entender a los pueblos originarios: ¿Qué es la identidad?

Como un ejercicio en el tiempo, cuando un niño o una niña nacen se habla en primera instancia de
su identidad, es así que se le adjudica un nombre, apellido o una nacionalidad, de ahí que conozca su
procedencia, sus orígenes, sus ancestros. Al crecer, esa identidad se va impregnando de las vivencias,
de los saberes compartidos y aprendidos de y con otros seres humanos. De ahí, que ese mismo ser,
se reconozca, se diferencie, en su sentir subjetivo y objetivo que se instaura como un mecanismo de
reflexión, que se encuentra en la interioridad y el pensamiento de cada ser humano. “Todo proceso
de construcción de la identidad se inicia con la necesidad de autorreflexión sobre sí mismo, la
mismidad, que hace referencia a la imagen o representación de un “si mismo”, que nos permite
decir “yo soy” esto o “nosotros somos”” (Guerrero, 2010, pág. 101).

Aunque el término identidad suele confundirse con cultura, es necesario mencionar que el
reconocimiento de la identidad empieza por el mismo sujeto. La identidad se vincula al espacio donde
se desenvuelven los seres humanos y es a partir de las relaciones y de interacciones con otros seres
humanos que se hallan en la misma búsqueda, que, se integran formando un todo, es en este espacio

14
donde los seres humanos descubren quiénes son, en el espacio cotidiano se ordenan y componen sus
propios modos de vida, donde se afirman como parte de una comunidad o un grupo. En el año 2002,
Patricio Guerrero estudió que “la identidad no es única, monotópica, unívoca, monosémica, ni
unidimensional, por el contrario es diversa, pluritópica, multívoca, polisémica, su construcción,
como la de todo hecho social, está sujeta a razones multicausales y multifactoriales” (Guerrero,
2010, pág. 106). Por esa razón ninguna persona o grupo tienen una sola identidad con la que nacen
y no permuta, ninguno de los seres humanos tiene una sola esencia, ya que las personas y los grupos
se identifican, relacionan, acogen ciertos rasgos culturales, identititarios y formas de pensar o vivir
de otros individuos en contextos históricos específicos, diferentes y en el marco de relaciones sociales
específicas. Aquí intervienen las correlaciones con otros, que forman un nosotros, uno solo en su
conjunto. Algunos elementos que permiten discernir la pertenencia pueden ser conceptos como la
nación, el género, la clase, la etnia.

Es necesario entender la identidad en forma dialéctica, lo que significa rebasar el marco de la


mera “mismidad” de la imagen de sí mismo, para poder ver que es en la relación de alteridad,
en el encuentro dialogal con “el otro”, como se puede reflexionar sobre sí mismo y reconocer su
existencia (Guerrero, 1993, pág. 20).

Hoy en día surgen nuevos imaginarios para hablar de la identidad, no solo se habla de mismidades y
esencias de cada ser humano, como individuo y colectivo, sino que además se habla de tejidos
sociales en los que la identidad se va configurando, en ámbitos simultáneos como sociales, políticos,
económicos, diálogos, encuentros culturales, educativos y de resistencia, sentires, quehaceres,
vínculos, desarraigos, consumos, conflictos, migraciones, movilidades, inmediatez, ausencias,
alianzas, contradicciones.

Jesús Martín Barbero asegura que “el nuevo imaginario relaciona la identidad mucho menos con
mismidades y esencias y mucho más con trayectorias y relatos” (Barbero J. M., 2002, pág. 8). Los
habitantes de Llano Grande encuentran diferencias y similitudes al relacionarse con otros seres
humanos, se constituyen como una comuna indígena y permanecen así por más de 60 años. Aunque
no del todo intactas mantienen sus tradiciones, se afirman en sus procesos de lucha, de búsqueda de
identidad, de reconocimiento en la defensa de sus raíces y de su memoria ancestral. Esta
investigación es una maravillosa oportunidad para que a través de la creación una revista puedan
narrar su memoria para ser re-conocidos, con el objetivo de que esta diversidad de identidades que
se entretejen en el mundo pueda ser contada y difundida por medio de la comunicación. La evolución
constante de la tecnología así como los distintos procesos, usos y medios de comunicación cambiaron
a lo largo del tiempo, lo que viabilizó el encuentro rápido, cercano y de inclusión también significó

15
en muchos casos el desencuentro, la exclusión y el aislamiento de las sociedades contemporáneas
quienes son principales usuarios de estas nuevas técnicas y lenguajes. Muchas comunidades y sus
culturas tradicionales observan estos procesos y artilugios de comunicación global como una
amenaza a su existencia, sin embargo, también se conforman como herramientas que permiten
compartir, interactuar y difundir sus relatos dentro de sus territorios y fuera de ellos. Esta es la
posibilidad que se planteó desde que inició la investigación de la memoria ancestral de Llano Grande,
la oportunidad de terminar con la ausencia y desarraigo al poseer un medio de comunicación.

Llano Grande nutre día a día su historia y sus experiencias, la expresa a través de su cultura y
construye su identidad, la que se ve reflejada en cada lugar, en cada palabra, en cada gesto, en cada
proyecto, acción, rostro o práctica de los comuneros. Aunque el tiempo de alguna forma modifica
estas particularidades, la esencia como pueblos originarios, como habitantes de Hatun Pampa, como
seres humanos únicos sigue latente, sigue viva, más que siempre.

El ser humano tanto individualmente como colectivamente necesita ser reconocido, necesita de la
confrontación con el otro, para autoafirmarse, para descubrirse- si se quiere- y para encontrarse con
su semejante, que es diferente. “La alteridad no es una postura moralista sino una necesidad de
establecer relaciones entre iguales. Si no reconozco, acepto y estimo a los diferentes podría sufrir
el rechazo del otro que es mi tu” (Reascos, 2015, pág. 6).

La identidad es sentirse parte de un pueblo, grupo o nación, compartir un mismo universo imaginario,
la misma cultura, un mismo territorio, con propios y con otros recursos discursivos y actos
comunitarios. Los seres humanos se instituyen y se configuran, ellos se re-hacen, se re-crean en la
palabra de otros, en el recuerdo de sus memorias y en sus cosmovisiones de vida. En este punto el
aspecto social es clave para sentirse parte de una estructura social, así como la parte espiritual, ritual,
lingüística e idiomática y la simbología están unidas a ellas. Para asumir una identidad es
fundamental el conocimiento cultural que da sustento al ethos de ese grupo. Los niveles ontológicos
son sin duda muy fuertes para hacer que un grupo o una persona puedan tener argumentos
contundentes para asumir y entender su identidad. La identidad se concretiza no solo en el discurso
que establece un “yo soy” o un “nosotros somos”, sino que necesita de la cultura para expresarse en
los campos simbólico, social, cotidiano, imaginarios y en la vida misma, que se plasma en el campo
de la acción y en el diario compartir con los otros seres humanos en la sociedad.

16
La identidad de los pueblos indios, no puede pensarse fuera del hecho de la dominación a la que
históricamente han estado sujetos. Es dentro de ese marco de dominación y en la lucha de
resistencia e insurgencia por romperla, que han sabido construirse una identidad social
diferenciada, una identidad que se nutre de los referentes de la tradición que se conserva en la
memoria colectiva, pero que a su vez la rebasa, para impregnarse de futuro, mostrando una
dialéctica entre lo que han sido, lo que son, y lo que están buscando ser (Guerrero, 1993, pág.
21).

Los elementos que determinan la identidad de los pueblos originarios se hallan en lo subjetivo, como
la conciencia y la autodefinición como lo reconoce el Convenio 169 de la Conferencia General de
la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 3, así como los principios y valores como elementos
consistentes de la forma de pensamiento de un pueblo. En tanto que en lo objetivo están: la
territorialidad, identificación con esa territorialidad, ancestros, idioma, memoria histórica, historia
común como pueblo, formas propias de organización social, política, cultural y económica.

Los pueblos originarios se forjan desde un pasado común, sin embargo, este mismo hecho, merece
un nivel de toma de conciencia que los impulsa a ejercer un cambio, ya que la sociedad occidental
de poder dominante aún hace mella. Los pueblos originarios fortalecen su identidad mediante el
reconocimiento y valoración de sus epistemologías, de sus formas de construir conocimientos, de
percibir el mundo y relacionarse afectivamente con la Naturaleza que para los Pueblos Indígenas es
Allpa Mama o Madre Tierra. Además los pueblos originarios reconocen sus espacios de
participación en lo político, lo social o lo económico y de alguna forma contribuyen a cerrar las
brechas de inequidad para acercarse a una sociedad intercultural, donde exista el diálogo
intercultural.

3
76 Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “Convenio 169 sobre Pueblos
Indígenas y Tribales”, Ginebra, 1989.
Recoge los principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos, Pacto Internacional de DESC, Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la evolución del derecho internacional desde 1957 y los
instrumentos internacionales sobre prevención de la discriminación.
1. El presente Convenio se aplica: a) a los pueblos tribales en países independientes, cuyas condiciones sociales,
culturales y económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional, y que estén regidos total o
parcialmente por sus propias costumbres o por una legislación especial; b) a los pueblos en países
independientes, considerados indígenas por el hecho de descender de poblaciones que habitan en el país o en
una región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista o la colonización o del
establecimiento de las actuales fronteras estatales y que, cualquiera que sea su situación jurídica, conservan
todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas.
2. La conciencia de su identidad indígena o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para determinar
los grupos a los que se aplican las disposiciones del presente Convenio.

17
1.5 Espacios diversos y participativos: La Interculturalidad en los pueblos originarios

La diversidad de culturas e identidades requiere una explicación sobre la interculturalidad. En el


pasado creíamos que el modelo único homogeneizante al que debían adscribirse aquellos seres
diversos, mal nombrados “dominados” fuese la cultura universal, erigida como superior y como única
forma de pensar y vivir. Hoy en día hablar sobre interculturalidad no solo debería quedar en los
discursos sino debería contribuir a construir una sociedad equitativa, en el que varios mundos
interactúen en condiciones de igualdad, donde todos los conocimientos, valores y saberes incluyan a
otros seres humanos en todas sus dimensiones subjetivas y materiales.

La interculturalidad no se puede reducir a folklor, costumbres, tradiciones, el desafío es recuperar


su dimensión política, es decir, trabajando en la eliminación de las desigualdades sociales y
construyendo una sociedad en que todos los grupos sociales tengan los mismos derechos y las
mismas oportunidades (López, 2014).

Los procesos culturales, las relaciones personales, los intercambios con otros pueblos no son
homogéneos, puesto que cada grupo posee una situación diferente y un contexto único.
“Interculturalidad no significa que haya culturas homogéneas en contacto; antes bien, permite
revelar las interacciones múltiples entre configuraciones culturales” (Grimson, 2011, pág. 191).
Por eso, este autor habla de procesos comunicativos que guardan códigos, de acercamientos entre
grupos y personas que permiten que se comprendan las diferencias culturales, lingüísticas y sociales
no solo exponiendo las diferencias lingüísticas o la vestimenta, o construcción de diversos sentidos,
sino formando relaciones de reciprocidad, participación, respeto y colaboración. De ahí que en el
Ecuador desde la institucionalidad del Estado, se deba reconocer la heterogeneidad social y cultural
para propender a establecer relaciones de respeto entre culturas, sobretodo el acceso a derechos
individuales y colectivos.

Hoy en día vivimos en un mundo globalizado, una realidad marcada por la homogenización de las
diversidades y las diferencias sociales. Es importante analizar que hoy más que nunca surge la
necesidad de la construcción de la interculturalidad sustentada en la diversidad y en el respeto a la
diferencia, pero además que este término llevado a la práctica no debería consistir únicamente en lo
étnico, si bien esta es la más importante, pero tenemos que fundar la interculturalidad en ámbitos
como la salud, educación, justicia, alimentación, organización, por ejemplo. Por esta razón es
necesario construir un proyecto social y político donde se tomen cuenta las condiciones de vida de
las sociedades diversas y múltiples, desde el Estado y organismos municipales, conocer qué

18
requieren los pueblos y nacionalidades indígenas y afrodescendientes, hombres, mujeres, niños, niñas
y adultos mayores que los conforman.

La interculturalidad, constituye una propuesta social, política y civilizatoria que ha surgido


como resultado del acumulado de las luchas sociales e históricas que han llevado adelante,
especialmente, las nacionalidades indias y los pueblos en el Ecuador, como respuesta al proceso
de la colonialidad del poder, ejercido por un Estado, por una sociedad, por una civilización
discriminadora y excluyente, que ha pretendido históricamente su homogenización, su
subalternación y su dominación (Guerrero, 2010, pág. 239).

Para hablar de una verdadera interculturalidad hay que valorar la diferencia, que los sujetos sean
visibilizados y sean gestores de su propia realidad social y cultural. Deberá existir la inclusión para
asumir y respetar a los demás en sus multiplicidades; participación para ejercer y tomar las propias
decisiones en todos los ámbitos del ser social y subjetivo; igualdad para garantizar acciones que
ayuden a disminuir las inequidades, además, el acceso a bienes o servicios, como la educación o la
salud desde su propia visión, y deberá reflexionarse en torno a la búsqueda e integración en un mismo
proyecto político y social que dé cuenta de un estado cohesionado y de sus habitantes buscando la
igualdad y el buen vivir, a fin de crear un diálogo común intercultural. “…no podrá haber
interculturalidad, sino se supera toda forma de colonialidad del poder, del saber y el ser” (Guerrero,
2010, pág. 251).

“La interculturalidad nos interpela a repensar la noción de comunicación como una intersección
de configuraciones culturales, entre el contacto y la comprensión” (Grimson, 2011, pág. 192). En
consecuencia la comunicación es fundamental, los intercambios entre grupos y otras comunidades
como la comuna Llano Grande, hacen posible una comunicación inter e intragrupal con los mismos
habitantes de la comunidad. Esto permite un verdadero conocimiento y de comprensión de los grupos
entre sí, se trata de ser, visibilizar, oír, valorar y aceptar a todos como iguales. Resulta ineludible la
apropiación de espacios comunicacionales surgidos desde la voz de los mismos actores, los mismos
que permitan al ser humano entender el universo propio y el universo de los individuos de otras
sociedades y comunidades. Tal es el caso del medio de comunicación INFOLLANOGRANDE de la
comuna, que desde su aparición en redes sociales persevera y anhela mantenerse como una
herramienta de fuerza cohesionadora para revitalizar la identidad y memoria ancestral ligada además
con nuevas lógicas, tecnologías y conocimientos comunicacionales. “La interculturalidad, entendida
necesariamente como un proceso comunicativo, es comprendida como la puesta en escena de
culturas en contacto” (Rizo & Romeu, 2006, pág. 1).

19
1.6 La Comunicación: una práctica para el fortalecimiento de la comunidad

La comunicación en su concepto tradicional, es un proceso mediante el cual se transmite información.


En alguna de sus acepciones se define como un intercambio de emociones, opiniones, es decir, toda
información mediante la palabra hablada, escrita o no verbal. Actualmente es necesario pensar la
comunicación desde las interacciones con otros seres humanos que comparten y que no comparten
los mismos significados entre unos y otros, “cualquier proceso comunicativo, presupone,
simultáneamente, la existencia o la producción de un código compartido y de una diferencia”
(Grimson, 2011, pág. 191).

De acuerdo con Alejandro Grimson (2000), se debería pensar a la comunicación desde un plano más
participativo y recíproco, abandonar la idea de que la comunicación es “poner en común” porque
existen fronteras internas comunicacionales diferentes, símbolos y signos divergentes, estos limitan
y delimitan el intercambio en igualdad que se pensaba antes con la comunicación, puesto que existen
heterogeneidades culturales y una multiplicidad de códigos y de significación que coexisten en las
sociedades, sino que es importante entender que “…la comunicación requiere ser pensada como
intersección entre configuraciones culturales superpuestas y diferentes” (Grimson, 2011, pág. 194),
es importante entender que la comunicación es mucho más que la mera transmisión de mensajes o
de información, no se trata un proceso mecánico y automático, requiere de, en primera instancia del
contacto y de la absoluta comprensión del otro, de los desacuerdos, de las divergencias en todos los
planos y aspectos que configuran al ser humano.

Definir a la comunicación como “…una interacción humana entre individuos y grupos, a través de
la cual se forman identidades y definiciones” (Prieto, 2007, pág. 16), se entiende como un proceso
igualitario, de cooperación que admite heterogeneidades, no discriminatorio y que esté impulsado
por necesidades humanas de conocer, de participación, de intercambio, más que de réditos
económicos comerciales o con fines políticos solamente. Las historias, los discursos y los mensajes
que surgen de una comunicación interactiva responden a la voz de todos los seres humanos que entran
en contacto, determina el valor del mensaje desde quien lo produce. Con la aparición de las teorías
críticas de la Escuela Latinoamericana el lenguaje, códigos y simbolismos permiten que las diferentes
culturas recobren su identidad, adquieran mayor conocimiento, compartan símbolos, sean
conocimiento e interactúen como elemento de identidad dentro y fuera de los pueblos indígenas.

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En el proceso de comunicación de las comunidades, como en Llano Grande, no solo se transmiten
mensajes o códigos, sino también la cultura, las identidades, los imaginarios y las formas de vida, de
ser y pensar, compartidos y distintos. Pensar así a la comunicación implica el intercambio de
significados y entender que cuando los seres humanos interactúan con otros seres dentro de una
cultura determinada, se pueden hacer lecturas diferentes y hasta contrapuestas, no siempre los actos
humanos, costumbres, tradiciones tienen o representan lo mismo para las sociedades, ya que siempre
existirá un elemento que diferencia a una cultura de la otra.

Alejandro Grimson plantea que “…las personas construyen histórica y cotidianamente códigos
comunicativos, estructuras de significación” (Grimson, 2000, pág. 56). Es decir, en Llano Grande
estos espacios de interacción de comunicación formaron una identidad compartida como pueblo
originario, como comuneros indígenas y actualmente los más jóvenes se reconocen como
descendientes del pueblo indígena Kitu Kara. La población adulta y joven de la comuna intercambia
sus experiencias, memorias e historias para el fortalecimiento de la memoria ancestral de este
territorio. La creación de una revista impresa permite y es un medio donde se acumula o recopila la
información de la comuna, además puede ser coleccionable y poder ser usado como referencia
bibliográfica de algún tema o estudio. Este medio de comunicación complementaría los procesos
comunicacionales existentes en esta comuna, es decir, un medio de comunicación no puede ser más
o menos que otro, depende mucho de la estrategia comunicacional y de difusión que posea esta
revista para que el público lo tome en cuenta al momento de informarse, entretenerse o conocer.
Todos los medios de comunicación se complementan. El Medio de Comunicación
INFOLLANOGRANDE y su presencia en redes sociales, digitales y multimedia comprende el real
y verdadero sentido de su entorno y de comunicación, así es un referente de unión, de fortalecimiento
de las actividades y procesos. La comunicación en este sentido, ayuda a comprender y difundir las
prácticas, símbolos, rituales, la memoria ancestral, saberes, historia e identidad particulares de la
comuna.

Esta comunidad desde hace tiempo atrás contó con varias prácticas comunicacionales promovidas y
originadas desde los comuneros y comuneras, desde un medio de comunicación impreso,
publicaciones en libros, producciones audiovisuales o su presencia en redes sociales. Desde que nació
el medio de comunicación comunitario INFOLLANOGRANDE de manos de un grupo de comuneros
y comuneras residentes e inmigrantes, se convirtió en un referente de una comunicación democrática
y participativa, en la que se demuestran las necesidades y fortalezas de la comunidad en varios
ámbitos. Desde la ruralidad existe una voz propia de comunicación. Llano Grande si bien es conocido
a nivel local porque aún preserva y valora su cultura, por su organización social, por su lucha y

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gestión cultural, también piensa en un espacio de comunicación que comparte y dialoga, una
comunicación vívida, donde se manifiestan los deseos, motivos, logros, proyectos, dudas, anhelos,
trabajos, alegrías, saberes, relatos, signos, símbolos y emociones que permiten la interacción,
compartir, acompañamiento y el diálogo entre seres humanos por medio la palabra oral o escrita con
quienes se convive diariamente. Es importante porque esta es una comunicación incluyente que
determina acciones individuales y colectivas que responden y actúan sobre la realidad y el contexto
cotidiano dando lugar a ese “nosotros” instituido desde la comunidad.

En consecuencia, la comunicación en Llano Grande son todas estas formas de expresión que se
establecen dentro de la cultura, identidad, tradiciones, costumbres, vestimenta, música, danza e
historia que permanecen gracias a la lucha y resistencia colectiva, mediante la tradición oral y los
recuerdos, las historias que se enriquecen a través de nuevas costumbres y valores actuales. La
comunicación hoy en día permite que se generen espacios de crítica y reflexión a través de la
memoria haciendo que el habitante de Llano Grande forme parte de las actividades culturales,
organizativas, sociales, comunicacionales de la comunidad y permite que se pueda plasmar en un
medio de comunicación impreso.

1.7 Comunicación y cultura: re-conociendo a la comunidad

“La cultura no sólo presupone la comunicación, sino también es comunicación” (Giménez, 2009,
pág. 9). Es así que mediante la cultura comunicamos la vida misma de una comunidad, nación o
pueblo. Si comunicación significa interactuar con otros en su sentido más amplio, por medio de la
cultura se establecen relaciones, acciones y desde esta perspectiva se pueden construir mensajes
cuyos contenidos contienen significados diversos, incluyentes y esenciales de una comunidad y de
sus universos culturales distintos.

Es vital que las comunas y comunidades posean sus específicas y reales formas de comunicación y
que esa comunicación sea un espacio importante en la vida y en la gestión de la vida de la comunidad.
Conocer la realidad del mundo y del saber cultural, histórico e identitario de Llano Grande es esencial
para entender mejor a la comunidad y sus habitantes, para construir productos comunicacionales que
manifiesten y expresen en su real dimensión, contexto y existencia a los comuneros y comuneras y
que los artículos abarquen la cultura, lo social, político, económico, deportivo, gastronómico, de
medicina ancestral, tradiciones, entre otros. Para reforzar la comunicación y la memoria y que
permitan el protagonismo de todos los habitantes de la comunidad como gestores culturales, sociales,

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organizativos de su vida individual y colectiva, entendiendo que son actores sociales y productores
de mensajes e información que inciden en su vida.

…cultura y comunicación quedan entrelazadas, prácticamente de forma indisoluble, incluso


indefinida. Ambas disciplinas hallan su convergencia a partir del núcleo simbólico que las
caracteriza, de su estatuto significante, y de la operatividad de dicho estatuto en los espacios de
la acción social (Rizo & Romeu, 2006, pág. 3).

No se puede hablar de cultura sin hacer énfasis en la comunicación y de la misma forma no se puede
hablar de comunicación sin mencionar a la cultura, como procesos conjuntos están imbricados en el
ser y la vida social del sujeto, ya que solo así se pueden comprender los mensajes y símbolos, se
puede reflexionar sobre los aspectos culturales presentes en el núcleo de los seres humanos, al final
existirá una cohesión no sólo entre los habitantes de esta comunidad, sino que servirá para proyectar
su memoria colectiva en medios de comunicación propios y con el objetivo de que se transmitan a
los que vienen y a los que no son de la comuna.

Sin duda que así como lo asevera Jesús Martín Barbero, “el lugar de la cultura en la sociedad cambia
cuando la mediación tecnológica de la comunicación deja de ser meramente instrumental para
espesarse, densificarse y convertirse en estructural” (Barbero J. M., 2002, pág. 13). El autor afirma
que surgen nuevas dinámicas, nuevos lenguajes, nuevos aparatos y nuevas formas de pensar y ver a
la comunicación, si bien es cierto que la tecnología borró los lugares de enunciación, deslocalizó los
saberes y levantó fronteras no solo para los pueblos originarios sino para la población que hoy goza
de los beneficios tecnológicos.

Por un lado, esta comunidad se integra a un espacio expresivo de reconocimiento de sí mismos y de


reconocimiento externo, sobretodo, por sus múltiples actividades en el ámbito cultural, puesto que
existen grupos de danza, jóvenes emprendedores, un medio de comunicación, jóvenes artistas,
jóvenes vinculados al trabajo social, así como la Señorita Hatun Pampa Warmi cuyos proyectos están
enfocados en ofertar talleres de kichwa y bordado a los habitantes de la comuna. Es emergente
promover todos los procesos comunicacionales a través de las nuevas tecnologías y en este caso de
un medio impreso. Puesto que ayudarán en la difusión de la memoria ancestral, la historia, los relatos
fundamentados en las prácticas, valores, normas y costumbres que identifican a la comuna Llano
Grande. Esta comunicación debe partir desde la integración cultural e identitaria, desde donde surgen
los y nuevos protagonistas y formas de comunicación, donde surgen nuevas miradas y sentires de las

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identidades culturales. Con el aparecimiento de medios de comunicación comunitarios emergen
sentidos y pertinencias culturales arraigadas en la memoria de los pueblos.

“Las culturas se reinventan sobre todo a partir de las modificaciones tecnológicas” (Reascos, 2015,
pág. 3). A saber, los medios de comunicación al obedecer a una lógica de mercado que solo tiene
fines rentables provocó en muchas ocasiones que las identidades locales se trastoquen, los discursos
que aparecen, las nuevas modas y estereotipos, los nuevos sentidos y significados forman en el
espectador en primer lugar, el desconocimiento y si no, un desconocimiento parcial sobre los
significados y significaciones de las manifestaciones y expresiones culturales del mundo. Mientras
los medios ofrecen modelos de identidad culturales, la comunicación fragmentó en parte las
relaciones sociales, no existe una relación interpersonal presencial, no hay cabida para las
conversaciones grupales, tomarse un café, charlar en persona, comunicarse actualmente consiste en
permanecer en el móvil, la recepción de mayor acopio de información y datos, a más personas, con
inmediatez y de manera integral; “la comunicación es, por tanto, una industria, un negocio, una
cultura, un ethos” (Reascos, 2015, pág. 3). La ciencia y los progresos tecnológicos penetraron todos
los ámbitos de la vida cotidiana del ser humano, el ritmo continuo de la sucesión de hechos, la
producción de saberes, técnicas y métodos nuevos modifican los procesos sociales y culturales de
una comunidad. Esta visión no es del todo negativa, ya que además la comunicación posibilitó que
las familias y seres humanos puedan mantener una relación más cercana cuando se encuentran en
otras latitudes.

Muchos pueblos originarios, sus culturas e identidades son olvidados o en la mayoría de casos, no se
los conoce y son desterrados a la periferia, sin embargo, resisten y hacen uso de estas nuevas técnicas
y tecnologías de comunicación que les permite dar a conocer su vida comunitaria. Con esta
investigación y más adelante con la puesta en escena de la revista se logrará el fortalecimiento de
todos estos saberes y conocimientos de los distintos componentes de la comunidad. El afán de este
proceso comunicacional es reconocer la identidad, devolver esta herencia de la historia, claro que
articulados todos ellos desde su visión y sentir como pueblos originarios. Además propiciará la
reciprocidad, el diálogo, el esfuerzo conjunto que permitirán difundir los bienes culturales, reforzar
y así consolidar el entramado social de las organizaciones, del Cabildo, de todos los habitantes de
esta comunidad por medio de la revista. La revista es un medio que tiene un rol importante dentro de
la complementariedad de los medios de comunicación que se dinamizan en los territorios, en este
caso en la comuna, es importante y es positivo que exista un medio impreso dado que son pocas las
formas de comunicación que se efectúan y es una comunidad con características únicas y que deben
difundirse a toda la población.

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1.8 El proceso comunicativo desde la interculturalidad

“La comunicación intercultural se da en la interacción, en una situación comunicativa concreta


que obedece a las coordenadas de una configuración espacio-temporal determinada” (Rizo &
Romeu, 2006, pág. 4). La construcción de la interculturalidad se precisa para la convivencia de los
pueblos con equilibrio, en este sentido el diálogo, el intercambio, la interacción, la participación entre
las comunidades, entre los distintos actores sociales de Llano Grande con sus configuraciones
culturales similares y diferentes se encuentra y regeneran en la sociedad. Estas interacciones se
producen en un lugar y en un espacio determinado de tiempo. Así, desde hace mucho tiempo atrás
en esta comuna indígena se viven procesos comunicacionales desde una visión cultural, se constituyó
un medio de Comunicación llamado INFOLLANOGRANDE, donde se incorporaron comunicadores
de la misma comunidad (en el país y en el exterior) a redes sociales y a la web, sobretodo, para dar
a conocer a esta comuna dentro y fuera de la misma.

La comunicación intercultural, como rama de estudio de la comunicación, expresa más que una
relación de nombre con la cultura. Se trata de una comunicación donde se intercambian datos
que son significados, evaluados e interpretados desde dos o más “ámbitos” culturales diferentes
puesto que se da justamente en la interacción (Rizo & Romeu, 2006, pág. 3).

La comunicación intercultural en consecuencia es importante en la construcción social de los pueblos


originarios, porque preservan la memoria, la fortalecen y la dan a conocer a las futuras generaciones.
Una comunicación intercultural participativa involucra la cooperación, participación activa, alianzas,
el vínculo entre los individuos de una comunidad, de ahí que esta comunicación permite que los
sujetos compartan conocimientos, se apropien de las nuevas tecnologías y posibiliten la creación de
medios de comunicación comunitarios. En este sentido, los habitantes de la comunidad Llano Grande
son actores potenciales de la historia y de la cultura.

La comunicación, comprendida como interacción, es vínculo entre sujetos, es relación antes que
cualquier otra cosa. Y por ello, la interculturalidad no puede ser otra cosa que comunicación
intercultural, y apuesta tanto a la competencia como a la cooperación y la disposición que
permiten a los sujetos compartir saberes y acciones, poner en común o en contacto la urdimbre
de significados que dan sentido a la vida cotidiana, a sus prácticas y a sus representaciones
simbólicas (Rizo & Romeu, 2006, pág. 9).

Hablar de comunicación intercultural es comprender que las interacciones permiten mejorar la


comunicación entre las personas que comparten los mismos y diferentes referentes culturales,
saberes, juicios, comprensiones. La única forma de entender las culturas e identidades es la de

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interpretar sus manifestaciones de acuerdo a los propios criterios culturales que poseen los pueblos
o nacionalidades. “…El ser intercultural se corresponde fundamentalmente no con la ejecución
concreta y particular de estrategias o acciones encaminadas a tal fin, sino con el acto mismo de
pensar y actuar conforme a un pensamiento intercultural” (Rizo & Romeu, 2006, pág. 8). Todas las
acciones dentro de la comunicación intercultural deben intervenir en la realidad, ejercerse en forma
recíproca y en los sujetos que la componen, no se trata solamente de establecer diálogos y
comunicación sino debe ser vista como una nueva forma de pensar, interpretar las manifestaciones
en su contexto real, con sus propios juicios para enriquecer la cultura de las comunidades.

La comunidad de Llano Grande con sus especificidades culturales, riqueza material y espiritual,
expresiones festivas, gastronómicas y los valores comunitarios de la comuna, se verán fortalecidos
desde la comunicación para la comprensión de la cosmovisión andina, un mayor entendimiento con
otros pueblos y la difusión y preservación mediante la creación de una revista impresa.

La comunicación intercultural refuerza el sentido de pertenencia e identidad colectiva e individual.


“En el proceso de comunicación intercultural, dos instancias culturales, dos universos simbólicos
e interpretativos diferentes entran en contacto e intercambian, no sin conflictos, informaciones.”
(Rizo & Romeu, 2006, pág. 9). Aunque existe una relación dispar porque existen sujetos con diversas
culturas, con códigos distintos a los propios, el proceso comunicativo donde interviene lo
intercultural manifiesta un espacio de autorreflexión que involucra el conocimiento amplio del ser y
hacer y la predisposición del encuentro intercultural con otras sociedades y con otros sujetos. En el
año 2006, Marta Rizo comprendió que la comunicación contribuye a la interculturalidad para que se
produzcan espacios de convenio o conflictos propios de las interacciones sociales. Así, la
comunicación intercultural considera la comprensión de estos dos o más mundos que entran en
contacto, esto no quiere decir que se asimilen o acepten definitivamente, sino que de alguna forma
facilita su comprensión para disminuir las brechas que separan, dividen y segmentan a los grupos,
sus identidades y sus significados.

26
CAPÍTULO II

RAÍCES ANCESTRALES DEL PUEBLO KITU KARA

2.1 Cuando la memoria cruza la identidad, descubriendo los orígenes

Esta investigación da cuenta y a la vez recoge investigaciones anteriores, testimonios, elementos y


evidencias que justifican el origen de descendencia de esta comuna indígena, ya que el origen de la
comuna aún no cuenta con referencias bibliográficas específicas. La investigación demuestra la
existencia de ciertos rasgos materiales e inmateriales, así como vestigios, apellidos ancestrales y
manifestaciones particulares de esta cultura que de algún modo concuerdan con otros pueblos y
existen referencias de ellos, por ello se exponen a continuación.

En el año 2003, en el trabajo de Pregrado de Ana Tasiguano y Aymé Quijia llamado “La Danza de
los danzantes en el fortalecimiento de la comunicación y la cultura de la Comuna Indígena Llano
Grande”, (Tasiguano & Quijia, 2003), las autoras mencionan que a finales del Siglo XVIII, el Padre
Juan de Velasco, historiador riobambeño, narra en sus estudios el origen de los primeros pobladores
de Quito. El relato empieza en el año 700 u 800 de esta era, cuando existían varias naciones que
dominaron el Reino de Quito, siendo la más antigua la de los Quitus, radicada en la hoya de
Guayllabamba. El historiador además relata que arribaron a América por esos mismos años unos
navegantes, comandados por el Jefe Karán, que luego de fundar Bahía de Caraquez arribaron por el
río Esmeraldas hacia Quitu, sometiendo a estos moradores y fundando el imperio Kara, cuya cabeza
principal fue Shiry “El Señor de todos”. Fue en el proceso de conquista de estas dos naciones que
llegaron los incas y su conquistador Tupak Yupanqui.

En el texto también se menciona que en cuanto a la religión los primeros pobladores adoraban al sol
y a la luna, el idioma que predominó en estos territorios fue el Shiry y en el caso de los Quitus y
Puruháes no fue usado con frecuencia. Este gobierno aunque fue monárquico fue aristócrata, cuya
ley de sucesión estaba destinada para los hijos varones, y en el caso de no existir, en los sobrinos
pero solo de los hijos de las hermanas. Los pobladores Quitu Caras dividían al año por el orden que
determinaba la sombra del sol, a esto lo conocían como reloj solar o año solar en el que se
determinaban los solsticios y equinoccios.

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Esta narración sobre los orígenes del Pueblo Kitu Kara puede variar y puede ser cuestionada por
algunos autores, sin embargo, es importante establecer que aunque estas versiones puedan ser
consideradas como mitos se introdujeron en el pensamiento de los pueblos considerados originarios.

Es importante señalar que para definir con más precisión, cuál es el origen, quiénes habitaron el
territorio de Quito, entre otras interrogantes, siempre existirán diversas explicaciones y de varios
autores, hecho que demanda más investigación bibliográfica, etnográfica e histórica, sin embargo,
la versión que aquí se presenta es la más aceptada y la que la investigadora consideró que más se
relaciona sobre el origen de los pueblos originarios en la ciudad de Quito.

De acuerdo con Ximena Costales (1997), en su afán por explicar el origen de los Quitus afirma que
la ciudad de Quito fue la capital del Reino del mismo nombre y estuvo ligada a una cosmogonía y
mitología específicos. “Su mito de origen dice que los quitumbes (hombres quitus) se salvaron del
diluvio refugiándose en la cumbre del Pichincha. Los sobrevivientes fundaron la Quitu Solar o Quitu
Pajtá.” (Costales, pág. 22). Esta sociedad agrícola estuvo asentada a las faldas del Pichincha con
grandes extensiones de tierras productivas, donde la agricultura fue de vital importancia no solo para
su subsistencia sino como parte de la historia de fundación como Quitus. Además menciona que sus
habilidades fueron notorias en la construcción de bohíos circulares, templos y observatorios
dedicados a sus deidades como el Sol y la Luna.

Existen explicaciones de otros autores que mantienen el valor de los mitos en torno al origen de los
pobladores de Quito. De acuerdo con Ana Tasiguano y Aymé Quijia (2003), explican que existe
influencia directa de la etnia Chibcha, de quienes son descendientes los Caras de raíz caribeña, cuyos
asentamientos se extendían desde Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia
y hasta Ecuador, por el Río Esmeraldas, específicamente. Estos relatos aseguran que en el proceso
de expansión de los Caras se asentaron en el sur de la sierra andina, viajando por la Hoya de
Guayllabamba, donde se encontraban los Ayllus Quitus y donde estaban los yumbos (comerciantes).
Como Quitu era un centro de intercambio más conocido como Tiánguéz en el que comercializaban
productos de las tres regiones, esto le permitió ser un eje comercial de lo que se conoce como
Ecuador. El idioma originario, una derivación del Chibcha, aún perdura con algunos términos como:
Kitu, Pichincha, Itchimbía, catzuquí, sangolquí, yumbo, casitagua, entre otras palabras y algunos
investigadores añaden que además se encontraron similitudes en la vestimenta, música y danza de
este sector.

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Entonces las autoras concluyen que en primera instancia y según los pobladores más antiguos de la
comuna, Llano Grande desde siempre estuvo asentada en el sector denominado Karapungo (Kara por
el jefe Kara y que además que significa cayapa(dialecto Chibcha) y Punku en kichwa/puerta), y como
esta fue la entrada de la población Caras caribeños hacia el sur de la sierra andina, los habitantes de
Llano Grande tienen descendencia Kitu Kara.

Muchos autores coinciden que al ser conquistados los Quitus por los incas cuzqueños, estos
respetaron los sitios sagrados y algunas edificaciones quiteñas, “la división ritual del Quito
prehispánico en las mitades andinas de Hanan/Hurin (superior/inferior arriba/abajo), está
documentada como imposición incaica de la geografía sagrada propia de Cuzco, la capital Inca”
(Minchom, 2007, pág. 35). Este autor afirma que la ciudad estaba dividida en dos, tanto espacial e
imaginariamente y esto facilitaba la administración y el cobro de los tributos a la población indígena,
mantenía en las afueras de la ciudad a los indígenas quienes contaban con sus propias autoridades
(los alcaldes mayores indígenas- los alcaldes desempeñaban el papel de mediadores de disputas y
vigilaban el trabajo en las mitas). Estas prácticas fueron conservadas por los españoles hasta la época
colonial, claro, modificando algunas leyes y trastocando el orden social para favorecer este Nuevo
Mundo que se abría paso en América.

“Los españoles levantaron pueblos y reunieron a los indígenas, agrupándolos primero en


reducciones y luego en doctrinas, con el fin no solo de facilitar la catequesis sino de organizar
debidamente la mano de obra nativa” (Costales, 1997, pág. 27). Entonces las reducciones sirvieron
para asentar a la población indígena fuera del territorio que más tarde se erigiría como distrito
metropolitano, coaccionar y modificar sus espacios y prácticas económicas, políticas, religiosas y
sociales.

“La separación de indios y españoles determinada por las leyes de Indias para las reducciones,
no solo se da en el ámbito político sino en los centros urbanos donde existen "barrios de indios"
para los que rige una legislación similar a la de las reducciones. Estos barrios están situados en
la zona periférica de las ciudades, allí los indios se agrupan de acuerdo a las diferentes etnias”
(Kingman, 1992, pág. 24).

A la llegada de los españoles no solo destruyeron las comunidades, los sitios sagrados, las tierras,
símbolos y signos, sino que la implantación de un nuevo modelo de organización social, formas de
vida, de ser, estar y hacer y de producción arrasó con sus propias maneras de vida, relacionarse y de
pensar. La imposición de un mundo que no consideraban suyo no solo en un plano meramente

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espiritual sino además territorial- material y la exclusión a sitios suburbanos, en este sentido
periféricos marcaron el imaginario de este ser humano.

De acuerdo con Eduardo Kingman (1992), en el siglo VXII estos pueblos pasaron a ser unidades
urbanas con rasgos de las sociedades indígenas, como el uso del suelo, la distribución de los espacios
sociales, modos de vida, modos de gobierno, entre otros. Estos impactos no solo fueron decisivos en
la construcción de sus identidades colectivas, sino que más adelante marcarían un impacto a nivel
comunitario y urbano. Los valores comunitarios y los modos de vivir, herencia de los ancestros, se
vieron enfrentados a nuevos valores de una sociedad que se levantaba ajena ante los ojos y el sentir
de los indígenas. El documento del Padre Velasco además enumera:

…veintiocho pueblos de indios, que corresponden a los antiguos “bulus” quiteños que
continuaron asentados sobre su lugar de origen y algunos de los cuales hasta la actualidad
mantienen rasgos inconfundibles…Constan también aldeas agrícolas dispersas como Llano
Chico, Llano Grande, Calderón, Carapungo, Uyumbicho. Barrios como los actuales de
Chimbacalle y San Blas permiten descubrir su ancestro indígena a través de numerosos apellidos
indígenas que perduran hasta hoy. (Costales, 1997, pág. 27).

En el año 1997, Ximena Costales investigó que los pueblos Quitu Caras tenían como base a la familia,
entendida esta como el núcleo familiar, donde primaban los lazos de sangre, identificado por la
sangre, lengua y las mismas costumbres. Añade que el conjunto de “bulus” se agruparon más tarde
en “asubulus” y “buluguaya” que en castellano significa gran familia, tribu o nación. La comuna
Llano Grande en los archivos históricos consta como una aldea agrícola, un asentamiento indígena
originario que mantiene tierras y apellidos ancestrales como Simbaña, Suquillo, Pulupa, Ushiña,
Loachamín, Guachamín, Oyana, Uyana, Tasiguano, Tituaña, estos no tienen interpretación kichwa
pero sus sonidos responden más a fonemas caras y además existen otros apellidos como Guamán que
significan águila.

Para los habitantes de la Comuna Indígena Llano Grande sin tener mayor conocimiento de las teorías
e historias que se entretejen alrededor de su memoria individual y colectiva, construyen su identidad
desde su experiencia, relatos pasados y presentes, conocimientos y tradición oral desde su memoria
y el recuerdo. Llano Grande forma un conglomerado fuerte y sólido que comparte raíces históricas,
idioma, vestimenta, tradiciones, costumbres y valores comunitarios que adquieren sentido en la
comuna.

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2.2 Ser indígena urbano en el Distrito Metropolitano de Quito

En el año 1992, Eduardo Kingman estudió que la presencia de indígenas en la ciudad responde a una
situación colonial que se reproduce durante el siglo XIX. Una vez que el sistema de hacienda alcanzó
auge en las nacientes urbes como herencia de la colonia, se vivió el éxodo de los pobladores indígenas
del campo a la ciudad, los denominados “pongos” o huasicamas fue un trabajo desempeñado por los
varones y mujeres quienes realizaban las tareas domésticas, actividades en construcciones, así como
el cuidado de jardines. Además no se puede olvidar la explotación del trabajo de los indígenas por
los Huasipungos, que así fueron llamados por los hacendados a los indígenas y sus familias porque
se dedicaban a los cultivos de grandes extensiones de tierras. Los indígenas fueron descorporeizados
y desinvidualizados, no se toma en cuenta su ser, son vistos como objetos y como bestias de carga,
rezago que en la mayoría de casos aún se mantiene en el imaginario de los ciudadanos urbanos.

Lo que tenemos para finales del siglo XVII e inicios del siglo XVIII, es el aumento en la
extensión de tierras para las haciendas españolas, la disminución de tierra indígena y su
incorporación alrededor de Quito en comunas nuevas. Algunos de estos avances de población,
iniciaron procesos de mestizaje y consolidaron mano de obra para el crecimiento de la ciudad
(Gómez, 2009, pág. 27).

Si bien es cierto que algunos asentamientos indígenas conservaban sus formas de vida, vivían además
entre la exclusión y resistencia para no perder sus costumbres definitivamente. Es importante
mencionar lo que señala Kingman, las ciudades surgen como sociedades estratificadas, donde las
jerarquías se diferenciaban por “castas”, “como equivalente a raza y grupo étnico" (Kingman, 1992,
pág. 30), esta división permitía la identificación de los grupos sociales además la inevitable
disgregación por raíces culturales y de origen. Las castas superiores empezaron a vivir una dinámica
de relación y dominación en la que se ejercía el poder. En esta lógica fue mejor “diferenciarse” del
mundo del indígena, en este sentido, el mestizo como producto de la colonia, adquiere una identidad
relativa ligada a su parte cultural, pues se opone a lo blanco europeo occidental y a lo indígena, se
produce una afirmación del ser en el no ser, reconociendo por un lado lo que se es y por el otro lo
que no es, por eso su identidad estaría en una dimensión inauténtica casi como existiendo en un
simulacro, el mestizo transitaba en una ambigüedad cultural y de identidad pues vivía en un continuo
proceso de transculturación donde iba construyendo un nuevo tipo de cultura donde abandonaba algo
de sí y tomaba algo para diferenciarse del resto.

De acuerdo con Eduardo Kingman (1990), en Quito estaban ubicados una serie de anejos, barrios y
poblados y se trataban de asentamientos con raíces indígenas, localizados en espacios determinados

31
del Distrito Metropolitano.“Los llamados barrios de indios constituían todavía en el XIX
asentamientos dispersos, de carácter agrícola, que, sin embargo, por su cercanía a la ciudad,
asimilaban algunas de sus características” (Kingman, 1992, pág. 29).

Con el proceso de urbanización que sufre la ciudad de Quito, nacen las parroquias, comunas y barrios,
en este caso Llano Grande, un territorio que tiene ancestros, donde actualmente muchos habitantes
se identifican como indígenas, se relacionan, permanecen, habitan y hacen vida. Desde una visión
estatal aunque se reconociera la diversidad, aún no se comprenden las prácticas individuales y
comunitarias distintas a las urbanas, aún no existen las condiciones necesarias para que estos sectores
se desarrollen acorde a su sentir y actuar, pues desde el estado y más que nada desde una visión
occidental y capitalista, términos como el progreso o el desarrollo se traducen en vías de acceso,
alcantarillado e infraestructura que sin duda son importantes, pero aún no se toma en cuenta el
problema de las tierras ancestrales comunales, pago de impuestos en estos territorios, la preservación
de los recursos naturales, además de la preservación de la riqueza material y espiritual que posee esta
comunidad indígena en la ciudad.

La ciudad es decir, el mundo urbano se delinea en contraposición al mundo rural, la llegada de la


modernidad a comienzos del siglo XX impone una nueva forma de relacionarse, de mirar al otro, no
urbano y disímil. La presencia de los indígenas en la ciudad es invisibilizada y por eso fueron
expulsados de la ciudad, “los indígenas fueron posicionados en la escala más baja de los valores en
la ciudad entre 1850 a 1940, en Ecuador” (Gómez, 2009, pág. 42), por eso el trato inhumano, su
trabajo y mano de obra fue explotada y además fueron sometidos a crueles abusos. La situación si
bien es cierto aunque cambió parcialmente, aún continúan los rezagos coloniales en el espíritu y en
la conducta, la exclusión sigue siendo parte intrínseca de los ciudadanos urbanos, que aún no asimilan
la existencia de otras formas de ver y relacionarse, de compartir con las comunidades, de disfrutar
del silencio, del trabajo del campo, otras costumbres, otras realidades. Aunque los habitantes
indígenas de la ciudad se trasladan a la urbe para trabajar todavía se mantienen esos lazos de unión,
de comunidad, de solidaridad y ayuda mutua entre las familias de la comuna que se reconocen por
sus lazos de parentesco y de identidad, esto es evidente en Llano Grande.

“La ciudad impone límites que separan un mundo de otro: a veces es una avenida, un monumento,
otras veces los límites son invisibles y solo pueden ser percibidos pero no descritos” (Kingman,
1992, pág. 39). La ciudad desde esta perspectiva tiende a desvalorizar, segregar y a negar otra cultura
ajena a la suya, los límites territoriales son indiscutibles pero aún se mantienen los límites mentales,

32
de correlación, reciprocidad e igualdad de parte de la gran mayoría de los ciudadanos urbanos. Es
claro que muchas comunas están lejos de la ciudad lo que reduce la convivencia, sin embargo no
existe el afán por conocer, investigar y valorar a estos espacios que guardan conocimiento, seres
humanos, tierras, saberes, recursos naturales. Se desconoce al vecino indígena del campo y de la
ruralidad, se asimila al indígena que habita en la ciudad como atrasado, poco civilizado, como una
masa y como un objeto exótico, lo que provoca que se queden por fuera aspectos primordiales de su
vida y su existencia.

Al no encontrar un proyecto que beneficie a las comunas, que responda a las necesidades y fortalezas
verdaderas de las comunas, pensadas desde sus propias lógicas culturales, sociales y de vida, Quito,
cuna de multitudes de distintos lugares del país, es heterogénea y diversa pero no incluyente, aunque
es llamada multicultural o intercultural, es una ciudad que todavía no entiende al foráneo, al
conciudadano, al compatriota por tanto discrimina y muchas veces ignora u olvida. En esta ciudad
en la que se desenvuelven los indígenas urbanos4, viven en un continuo “proceso de reconstrucción
de la identidad indígena a partir de la exclusión” (Gómez, 2008, pág. 108). En estos territorios se
encuentran quienes nacieron en estas tierras ancestrales y se reconocen como indígenas originarios
y comparten con otros seres humanos especialmente su identidad y cultura, “como una construcción
permanente, que realizan a través de múltiples intercambios con otras culturas” (Gómez, 2009, pág.
40). En Llano Grande, especialmente los jóvenes construyen su identidad con los diálogos con los
abuelos, abuelas y sus familias, con su inserción en algunos casos a grupos culturales, con la
búsqueda de procesos históricos, con el ejercicio y práctica de saberes antiguos y el conocimiento
que proviene del recuerdo. Ellos actualmente no se observan estáticos y ajenos al cambio, su
identidad también está basada en el intercambio con otros jóvenes indígenas o no, con quienes
comparten otras formas de ver el mundo y asumirlo como tal.

2.3 Pueblo Kitu Kara: el renacer de los indígenas en la ciudad

Está ubicado en la Sierra ecuatoriana, son “quienes se consideran a sí mismos como pueblo indígena
originario del Distrito, diferente de la población migrante que se encuentra en el mismo” (Gómez,
2008, pág. 107). La Comunicadora Social, Gestora Cultural, comunera Indígena A.L.Tasiguano
(comunicación personal, 03 de noviembre de 2015) explica que Llano Grande legitima su origen
ancestral como descendiente de la población Kitu Kara a partir del año 90. Dentro del contexto

4
Gómez, Ricardo: “Pueblos Originarios, comunas, migrantes y procesos de etnogénesis del Distrito
Metropolitano de Quito: Nuevas Representaciones sobre los Indígenas urbanos de América Latina”, Pichincha:
FLACSO, 2009.
El Autor introduce este término para denominar así a los indígenas que se encuentran en la ciudad de Quito.

33
nacional, gracias a los levantamientos indígenas y con los habitantes de Llano Grande cuando forman
parte de organizaciones políticas empiezan a reflexionar sobre su identidad y derechos colectivos
como pueblos originarios. Esto contribuye a acrecentar más la identidad como comunidades
indígenas campesinas con una identidad cultural histórica.

Ellos se encuentran ubicados en la ciudad de Quito y áreas circunvecinas conocidas como


comunas de Quito; estos asentamientos de ocupación indígena históricamente formaron parte de
las haciendas de Quito y sus alrededores, desde la Colonia hasta la reforma agraria de mediados
del siglo XX. Con el auge de explotación petrolera y la migración indígena y campesina hacia la
ciudad, Quito crece y absorbe a los indígenas que viven a su alrededor en la dinámica urbana
(Gómez, 2009, pág. 14).

Actualmente en Quito existen alrededor de 90 comunas campesinas e indígenas, reconocidas así por
su ancestralidad, su vida comunitaria, su cultura, sus territorios. De acuerdo con Ricardo Gómez
(2009), el pueblo Kitu Kara como una organización constituida, autoridades electas, con bases
legales y con sus habitantes en distintos asentamientos, llamadas comunas, pretende frenar este
“proceso de blanqueamiento” a través de espacios de participación política comunitaria, organización
y desarrollo de iniciativas culturales, educativas y sociales que resultan necesarias para reivindicar
los conocimientos, los sentires, las costumbres y las sabidurías que permanecen en el entorno
familiar, esto con el único afán de revitalizar y reconocer el sentido de pertenencia como Indígenas
Kitu Kara o indígenas urbanos.

En la actualidad, la Secretaría General de Coordinación Territorial y Participación del Municipio de


Quito, efectúa varias estrategias políticas como la conformación de mesas de diálogo, encuentros
culturales de comunas y comunidades, capacitaciones y/o talleres con miembros del Pueblo Kitu
Kara con el objetivo de discutir y debatir temas como: aspectos territoriales (gobierno territorial),
económicos, equidad de género, organización comunitaria, formas de vida y cómo se relacionan estas
comunas con instituciones públicas ya sea estatales o municipales, entre otros. Los procesos de lucha
y resistencia de Llano Grande, así como de otras comunas dan cuenta de una presencia activa, por
ejemplo en el año 2012, cuando el Alcalde de turno evaluó la posibilidad de que se construya un
basurero en la quebrada de Jalonguilla, territorio que comparten la comuna Llano Grande, Calderón
y Oyacoto, los habitantes de estas zonas se opusieron rotundamente a este plan ya que afirmaban y
hasta hoy en día lo sostienes, que estas tierras son de propiedad ancestral y privada.

34
De acuerdo con Ricardo Gómez (2008),

“ser indígena Kitukara es reclamar espacios y reivindicaciones en el DMQ, sobre las cuales
articulan procesos de vida y resistencia en las que se plantea frecuentemente la necesidad de
revertir el proceso de blanqueamiento, retomando la raíz indígena, en relación con su legado
ancestral” (Gómez, 2008, pág. 109).

Entonces, ser indígena en la ciudad no se reduce solamente a vestirse con camisa bordada, anaco o
hablar kichwa o habitar estos territorios comunales, sino que va más allá del imaginario occidental y
de desarrollo, va más allá de lo urbano que se impone y no concibe otra forma de construirse, de vivir
y de actuar. Ser indígena Kitu Kara significa promover dentro y fuera del territorio, espacios de
diálogo y encuentro, espacios de diálogo intergeneracional y espacios de conocimiento,
reconocimiento y empoderamiento, tener coherencia entre lo que se vive, se piensa y se hace de
acuerdo al sentir y ser originario indígena, significa mantener vivos los recuerdos y valorar los
orígenes y lo que guarda el corazón, apoyar el fortalecimiento de la memoria ancestral que nace de
un pasado que pervive en el presente y se proyecta al futuro con resistencia, energía y lucha,
comunidades vivas que se levantan con dignidad como pueblos originarios.

El Pueblo Kitukara (PKK) está integrado aproximadamente por 80.000 habitantes, organizados
alrededor de 64 comunidades de la Sierra Norte, en las zonas sub-urbanas de la Provincia de
Pichincha, en el Cantón Quito. Se ubican en las parroquias de Nono, Cumbayá, Guangopolo, La
Merced, Alangasí, Amaguaña, Pifo, Píntag, Tumbaco, Pomasqui, Calderón y Zámbiza; en el
Cantón Mejía, en las parroquias Machachi, Aloag, Aloasí, Cutuglahua, El Chaupi, Tambillo,
Manuel Cornejo y Uyumbicho, entre otras7. Además, incluye a diferentes comunas como Nayón,
Llano Chico, Llano Grande, Tababela, Yaruqui, El Quinche, Checa, Conocoto, Ilaló y Puembo
(Gómez, 2009, pág. 68).

“El PKK considera que la base de su identidad se encuentra relacionada con fuertes procesos de
autoidentificación basados en la recuperación de prácticas culturales que han mantenido vigentes
durante varios siglos” (Gómez, 2009, pág. 110). Para este autor, todas las acciones culturales, de
autoidentificacion y fortalecimiento de la identidad provienen desde y hacia aquellas personas
quienes nacieron en comunas, es decir indígenas urbanos originarios y además a aquellos quienes
luego de determinar y reconocer su identidad, aporten con el PKK a la legitimación de este proyecto
de vida, como un modo de hacer, ser y vivir con sus prácticas en aspectos sociales, culturales o
económicos, de pueblos originarios quienes aún perviven luego de la llegada de los españoles. La
presencia de pueblos originarios en Quito, hoy llamados comunas como suelen conocerse, viven y
se relacionan con la ciudad de varias formas porque aún se mantienen relaciones de trabajo, ya que
los comuneros se trasladan a la ciudad para laborar y como se explicó anteriormente las comunas
comparten sus saberes a los urbanos.

35
2. 4 La comuna: un espacio vivo en el exterminio del mundo urbano

La elaboración de la Ley de Organización y Régimen de las Comunas, y el Estatuto de las


Comunidades Campesinas expedida en 1937, establece la protección de tierras comunitarias,
permitiendo su conformación con un mínimo de 50 individuos; éstos deben estar sujetos a la
Parroquia más cercana en manos del teniente político (Gómez, 2009, pág. 30).

De acuerdo con Ricardo Gómez (2009), la promulgación de esta ley significó que muchas comunas,
fuesen, en primer lugar, reconocidas oficialmente; en segundo lugar, que compartan y se reconozcan
en una forma de organización en la que están insertos la identidad, las tierras comunales e imaginarios
propios. A través de esta ley se menciona la posesión de tierras comunitarias de parte de los habitantes
de las comunas, sean estas trabajadas o no, “…la institución comunal garantiza la posesión y el
usufructo de tierras a sus miembros, no por una generación sino por varias” (Kingman, 1990, pág.
33).

Tal es el caso de Llano Grande que posee territorios comunales pero de propiedad individual- cada
habitante cuenta con sus propias escrituras de posesión-, basan su existencia en el territorio por
propiedad ancestral, que reconocen es mucho más arraigada y con derechos propios sobre las leyes
convencionales. Llano Grande se reconoce como comuna debido a varios aspectos, en primer lugar,
el valor de sus orígenes puesto que mantienen relaciones de parentesco, cuyos pobladores se conocen
y se unen entre sí para llevar a cabo numerosas actividades, coexistiendo en la vida cotidiana y sus
prácticas; en segundo lugar, el territorio siempre extenso, herencias de los primeros habitantes a los
actuales propietarios aunque esto significó una pugna de poderes; y en tercer lugar, se reconocen
desde su subjetividad a los abuelos y abuelas como descendientes del pueblo Kitu Kara.

El sentimiento de pertenencia a un tronco común y a una territorialidad reconocida a lo largo del


tiempo actúa poderosamente al interior de estos grupos humanos y se superpone, en muchos de
los casos, a las lógicas de funcionamiento que dominan la sociedad mayor (Kingman, 1990, pág.
33).

En el año 2006, Martín Bazurco Osorio estudió que la comuna se presenta “como un espacio
particular de enculturación que dota de contenidos específicos a la vida de la comunidad” (Bazurco,
2006, pág. 132), así podemos decir que las comunas aunque cuenten como aspecto formal de
existencia la legitimidad de parte de organismos municipales y estatales, existen otros elementos y
rasgos característicos que están contenidos en lo profundo de su existencia que legitiman su vida
histórica y son en realidad el testimonio de estos espacios vitales que luchan por no incurrir en la
lógica homogeneizadora, de progreso, dinámicas de enajenación, pérdida de identidad en cuanto al

36
vestido, al idioma, conocimientos y costumbres en su ser comunitario que ofrece la ciudad como
figura cercana. Con el proceso de expansión urbana y la paulatina asimilación o incorporación de
espacios comunales a la ciudad, nuevos conflictos van apareciendo y modificando la dinámica
interna de las comunas” (Kingman, 1990, pág. 35). La realidad no es estática, algunos habitantes de
las comunas, no se identifican, ya sea porque no les interesa o porque simplemente las relaciones con
la ciudad y sus valores se han impregnado, lo que provoca que las comunas vivan transformaciones
en sus actividades y en sus relaciones sociales con la ciudad. Unas veces favorables, otras no, sin
embargo, todos estas relaciones sociales permiten que se desarrollen procesos de intercambio y de
reciprocidad.

De acuerdo con Eduardo Kingman (1990), al interior de las parroquias se vive un proceso que
establece, separa, incorpora anejos o barrios respecto a las comunas. Tal es el caso de Llano Grande,
que a lo largo de su historia se rehúsa a pertenecer a la parroquia de Calderón, la oposición que
mantienen con esta parroquia aledaña y de la que forman parte, al menos formalmente, es un
problema viene desde muchos años atrás por acontecimientos que más adelante se detallarán. El autor
afirma que los asentamientos comunales se diferencian de las parroquias, por su lógica de
urbanización y las relaciones que mantienen con los centros parroquiales y de la ciudad de Quito.
Claro está que aunque existan factores que centralizan a la población como: escuelas, iglesias,
parques, vías, entre otras, eso no significa que las relaciones que mantienen con estas parroquias se
produzcan de la forma en la que las comuneros lo hacen.

Existen algunas características que comparten y existen otras que diferencian a las comunas, se
indican algunas que ayudarán a entender mejor de qué forma las comunas basan su existencia en
varios elementos cohesionadores. Por ejemplo: “La propiedad común de la tierra constituye, una de
las bases de cohesión interna de la población comunera” (Kingman, 1990, pág. 36), aunque Llano
Grande no tiene propiedades comunales pues cada comunero cuenta con sus registros y títulos de
propiedad, aún los comuneros trabajan la tierra, usan sus conocimientos en conjunción con la
tecnología. La comuna aún cuenta con espacios para sembrar, para recuperar energías debajo de la
sombra de un árbol, para producir sus propios alimentos, para el esparcimiento, y aunque la población
adulta aún mantiene estos saberes y el trabajo en la tierra, también algunos jóvenes comuneros no
cesan en su afán por continuar trabajando estas tierras productivas que el desarrollo aún no ha
arrasado.

37
El comunero, líder indígena, gestor cultural, antropólogo, trabajador incansable del Pueblo Kitu
Kara, G.E. Tasiguano (comunicación personal, 25 de febrero del 2015) afirma que la identidad está
marcada por el territorio, en Llano Grande los habitantes adquirieron sus tierras individuales
comprando a los hacendados. Se denomina comuna porque se realizó un proceso para su adquisición
que va más allá de la compra y venta, nosotros nos organizamos en sectores, compramos a los
hacendados y con la misma comunidad edificamos nuestros territorios.

La venta de tierras, así como la llegada de foráneos a las comunas, “para el comunero “de afuera”
la tierra es solamente una fuente más de subsistencia” (Bazurco, 2006, pág. 136). En el caso de
Llano Grande por el éxodo de personas foráneas a estas tierras de algún modo se debilitaron los
nexos comunitarios porque la gente ya no se conoce entre sí, la mayoría de personas que llegaron de
fuera no se preocupan por comprender, vivir y compartir con los comuneros, mucho menos entender
qué significa el territorio y los saberes que guarda esta comunidad. Para la mayor parte de los
extranjeros la comuna es solo una masa, no se identifican o se sienten representados.

En la comuna los valores y principios andinos de algún modo se han trastocado; pero no han dejado
de existir, pues existen comuneros y comuneras que aún mantienen y fortalecen las formas
particulares de vida de esta comuna y aún conservan sus recursos naturales como zonas de reserva y
esparcimiento, por ejemplo el Valle de Tinallo. “El comunero “de afuera” no ha participado de las
tareas sociales dentro de la comuna” (Bazurco, 2006, pág. 136), en la mayoría de los casos para
quienes llegaron a la comuna, ya sea porque contrajeron matrimonio con un comunero o comunera,
por escapar del ruido de la ciudad o por cualquier otro motivo, no existe un sentido de pertenencia
aunque habiten este territorio, no existe un acercamiento con las autoridades del Cabildo, y eso es
preocupante, porque implica mirar desde una nueva perspectiva las relaciones con las personas que
no son de la comuna, esto no debería significar la eliminación del sentir, de organización social, de
pautas de vidas, de costumbres, sino la posibilidad del diálogo intercultural y diverso, porque solo
así podrán sino identificarse, pero sí, compartir, colaborar y participar en la comuna para llevar a
cabo propuestas en beneficio de toda la comunidad.

En el año 2006, Martín Bazurco Osorio planteó los siguientes elementos de vida de las comunidades:

a) El modo de subsistencia basado en la diversificación de actividades( comerciales, agrícolas,


ganaderas, artesanales, de caza, de pesca y recolección)
b) La organización social en el espacio basada en el parentesco.
c) Un sistema socio-político de autoridades tradicionales que se manifiesta en el Cabildo.

38
d) Manifestaciones externas de etnicidad vinculadas a lo ritual (religioso, shamanístico, festivo,
lingüístico, reformulaciones propias, conducta personal) etc.

Otra forma que caracteriza a las comunas tiene que ver con la forma de organización política, en
este caso para los comuneros, “el gobierno ejecutivo de la comuna está en manos del Cabildo, con
un mandato de un año y conformado por un presidente, un vicepresidente, un secretario, un tesorero
y un síndico. Pero sin duda la Asamblea es la institución más importante de la comuna…” (Bazurco,
2006, pág. 133). En la comuna Llano Grande la participación colectiva y directa se realiza mediante
las Asambleas, es así que todos los comuneros y comuneras juegan un papel determinante en la toma
de decisiones, pues todas las acciones que repercutirán en la comuna están sujetas al diálogo y a la
aprobación conjuntas, lo que da cuenta del carácter comunitario, de pertenencia, de identificación
colectiva y el reconocimiento, además si se quiere, de legitimación de quien es parte o no de la
comuna.

El actual Cabildo de la Comuna tiene una prórroga hasta el mes de Diciembre, fecha en la que se
convocará a los comuneros a las elecciones de sus autoridades locales comunales. Para Llano Grande,
y es muy seguro que para las comunas, es importante que sea la propia comunidad, los mismos
comuneros quienes organicen su vida administrativa, de manera colectiva, así lo demuestra Llano
Grande que junto con todas las instituciones colaboran en todas las actividades que se llevan a cabo.

En el año 2003, Ana Tasiguano y Aymé Quijia estudiaron una particularidad de la comuna, y es que
en el pasado, el carácter organizativo de la comuna estuvo determinado por el Varayuc quien era
designado por el pueblo. Esta autoridad recaía en el tío mayor, respetado y de gran credibilidad quien
planificaba la vida política y social interna de la comuna. En la comuna a más del Varayuc existía
otra instancia de poder y organización como el Alcalde, que era nombrado desde Quito, este
personaje tenía como hombres de confianza al Varayuc y al Alguacil.

Llano Grande tiene una particularidad y es que cada barrio cuenta con su representante o autoridad
electa por los miembros de ese barrio, esta iniciativa unifica a todos los pobladores de esos barrios y
son la voz oficial ante el Presidente del Cabildo. Mediante mingas la gente se une, por ejemplo para
el mantenimiento del cementerio y aunque esta tradición ya no es muy practicada por algunos
jóvenes, para los adultos sigue siendo un pilar fundamental para realizar obras por la comunidad.

39
HATUN PAMBA Y SU MEMORIA ANCESTRAL

2.5 Origen de la Comuna Indígena Llano Grande

La comuna de Llano Grande o Hatun Pampa5 un antiguo lugar de asentamiento de los Kitu Kara,
perteneciente al Cacicazgo de los Zámbiza, en sus orígenes fue habitada en su mayoría por hombres
y mujeres quienes compartieron saberes que a lo largo del tiempo supieron mantenerlos en la oralidad
y conocimientos que se transmiten de generación a generación.

G.E.Tasiguano (comunicación personal, 25 de febrero de 2015) explica que se denomina y reconoce


a Hatun Pamba como Llano Grande porque los viajeros utilizaban el Qapac Ñan que pasa por esta
comunidad en tres posiciones, en Guayllabamba. además se divide por el barrio Huaco y por el barrio
Parada Siete, toma la vía Cocotog por la quebrada de Huala que es la continuación de la Quebrada
de Guevara, límite entre Llano Chico y Llano Grande y la quebrada Chakishca Wayko.

“…La memoria es una fuerza de resistencia y una herramienta para la construcción del actor como
sujeto, es preciso dar un paso más y decir que la memoria está dirigida más bien hacia el porvenir
que hacia el pasado” (Touraine, 1998, pág. 202). El sujeto, el habitante de Llano Grande se construye
desde su pasado, pero además funda su futuro desde su memoria porque es una fuerza que evade el
paso del tiempo y las influencias externas dominantes. En la memoria de este sujeto permanecen los
recuerdos, los mismos que se reinventan, se dialogan y se comparten. Los espacios determinados
desde dónde recuerdan los comuneros, los han establecido ellos mismos, dentro del núcleo familiar,
con los paisanos, con los foráneos, entre familias, mediante el diálogo con los más jóvenes, el diálogo
entre pares, en las Asambleas en el Cabildo, el compartir en las clases de bordado o kichwa, en los
ensayos en el grupo cultural, con publicaciones del medio de comunicación en redes sociales, en el
extranjero con los comuneros residentes en otros países o ciudades, cuando hombres, mujeres, niños
y niñas llevan la vestimenta o cuando se celebran las Fiestas de la Comuna, es ahí cuando se efectúa
el ejercicio de recordar.

“Las sociedades humanas están ancladas al diálogo y a la interacción con otros, dentro de un
espacio común de significados compartidos” (Jelin, 2002, pág. 94), en la comuna de Llano Grande

5
Denominación con la que se conocía y aún se conoce a la comuna que significa: Hatun/Inmenso- Amplio y
Pampa/Suelo, Planicie, Llanura, Valle.

40
sus habitantes comparten recuerdos, experiencias, su memoria trae al presente acontecimientos,
relatos y narraciones de hechos que los marcaron, sufrieron, alegraron o motivaron. A.L. Tasiguano
(comunicación personal, 23 de febrero de 2015), recuerdo las casas de teja y paja, construidas con
cabuya y adobe fraguadas con agua del río de la quebrada Chakishca Wayko, paredes construidas
con carrizos y chaguarqueros sujetados con chilpe. Alrededor tierras ancestrales extensas productivas
para la siembra. Los maizales, pasajes de tierra y chaquiñanes y alrededor el paisaje con árboles de
guaba y capulíes, cabuyas y carrizos.

“La memoria tiene entonces un papel altamente significativo, como mecanismo cultural para
fortalecer el sentido de pertenencia a grupos o comunidades” (Jelin, 2002, pág. 9), la memoria
entonces se articula con las tradiciones, cultura y saberes ancestrales propias de cada comunidad,
solo así se puede valorar y sentirse parte de un grupo o una comunidad. “Nadie puede vivir sin
recordar y nadie puede vivir tampoco sin los recuerdos de la historia” (Romilly, 1998, pág. 45).
Hablar de los recuerdos de la historia orienta un sentir y el actuar a cada instante en la vida del sujeto
que recuerda. Es que el recuerdo de la memoria colectiva está ahí para conducir, como un instrumento
que permite que el ser humano valore, conserve, mantenga y para inspirar el camino y la vida de
quien posee esta historia.

Lo que aquí se redacta corresponde a algunos testimonios de comuneros y comuneras de Llano


Grande, así como del diálogo compartido en encuentros, reuniones, asistencia y participación en las
asambleas, talleres de kichwa, danza, bordado y gracias a la colaboración del trabajo de Pregrado de
Ana Tasiguano y Aymé Quijia, a las conversaciones con vecinos, familiares, compañeros y amigos
y con el cotidiano vivir en la comuna. Estos recuerdos compartidos,- no así iguales-, porque cada
persona recuerda desde sus experiencias, desde su subjetividad, y así como lo plantea Jelin, “el
ejercicio de las capacidades de recordar y olvidar es singular. Cada persona tiene sus propios
recuerdos, que no pueden ser transferidos a otros” (Jelin, 2002, pág. 19). Los comuneros de Llano
Grande basan sus recuerdos desde sus vivencias personales, cómo lo cuenten dependerá de su sentir
y actuar en un momento determinado, presente o pasado. Evocan sus formas de vida, organización,
sus sentires y saberes y sus lazos de parentesco lejos de documentos escritos, ya que “…todo se
remite a un tradición oral que determinadas personas- memoria viviente de la comunidad- tiene a
su cargo conservar y transmitir” (Vernant, 1998, pág. 21). La mayor parte de lo que se recoge en
esta investigación corresponde a la tradición oral, característica de los pueblos originarios, todos los
sucesos y relatos que aquí se imprimen permanecen en el pensamiento y el corazón de los habitantes
de la comuna y son trasmitidos de padres a hijos, de vecinos a vecinos, de abuelos a nietos, de tíos a
sobrinos.

41
2.6 Relatos desde la ruralidad

Hacia el fortalecimiento de la memoria ancestral

La investigadora con el objetivo de que la tesis se torne más dinámica propone cuatro crónicas,
apoyadas con fuentes bibliográficas y fuentes periodísticas (testimonios de los comuneros en
entrevistas, encuentros, conversaciones no formales, colaboración de trabajos de investigación
escritos, entre otros). En la primera crónica se menciona un poco de la historia, la organización de la
comuna en sus inicios, y un personaje que por su significado en la memoria de los comuneros aún
sigue vigente. Esta crónica cuenta con la colaboración y está apoyada en la investigación de las
comunicadoras sociales y gestoras culturales, Ana Lucía Tasiguano y Aymé Quijia, en su trabajo de
Pregrado: “La Danza de los Danzantes en el Fortalecimiento de la comunicación y cultura de la
Comuna Indígena Llano Grande”, las autoras empiezan su narración de la comuna y de su líder
precursor de esta forma.

2.6.1 Crónica uno: Calixto Muzo lideró con tesón la Comuna Llano Grande

De acuerdo con (Tasiguano & Quijia, 2003). Corría aproximadamente el año 1858 y el denominado
anejo conocido como Hatun Pampa se asentó en el Valle de Tinallo, al noreste de Quito, cerca de las
riveras de Guayllabamba, administrado por la parroquia eclesial de Zámbiza. En este anejo, las
familias, eran conocidas como “señores llamados indígenas”, también y hasta hoy familias con
apellidos ancestrales como Simbaña, Anrango, Suquillo, Sanguña, Tashiguano, Guamán, Ushiña,
Muzo, Guachamín, Loachamín permanecían y permanecen unidas mediante lazos de parentesco y
compadrazgo.

La comuna en ese momento no tenía agua, no tenía luz. M. Tasiguano (comunicación personal, 18
de octubre de 2015) explica que con malta cargaban agua del río, encendían sigse con pepa de igrilla
pelada, esto servía como aceite. No teníamos transporte, luz y agua. En Llano Grande, el carácter
organizativo de la comuna estaba a cargo del Varayuc quien era designado por el pueblo. Además
cada barrio tenía sus propios “cabecillas”, como el Tío Mincia, Loco Domingo (Domingo Simbaña),
Francisco Muzo, Alcalde Mayor , el Taita Carlos, Tío Sargento, Tío Mirlo, entre varios dirigentes.
El último de los Varayuc fue Don Calixto Muzo Juña, nació en el Barrio La Tola de Llano Grande
en 1915. El Tío Calixto, un hombre alto, delgado, de tez clara fue una de las autoridades que condujo
con sacrificio y tesón esta comuna. Aunque no existen datos de donde aprendió a escribir, para su
tiempo fue un hombre muy instruido, esto aparentemente se debió a su formación como conscripto
y policía municipal.

42
Cuando los compañeros cabecillas de sectores y Calixto Muzo se organizaron y asistieron a la Junta
Parroquial de Calderón para solicitar el servicio de agua y luz, escucharon de la gente decir “los
indios de Llano Grande vienen a pedir caridad”6. A petición de los barrios La Tola, Candelaria,
Huaco, San Juan Loma y Chaupichupa, Don Calixto se erige como Presidente del Primer Cabildo de
la comuna. Como Calderón dominaba de forma prepotente todos los ámbitos, Don Calixto enfrentó
a los “chagras” (término que usaban para designar a la gente de Calderón), en esferas administrativas,
políticas y religiosas, lo que ocasionó que fuese censurado y amenazado por luchar por los derechos
de los comuneros, por tal razón fue expulsado de la policía municipal.

El 23 de febrero de 1956 Llano Grande se erige como comuna indígena bajo Acuerdo Ministerial N°
3474, suscrita en el Ministerio de Agricultura. A partir de esa fecha la comuna se erige por sus leyes
y se mantiene independiente de la Parroquia Calderón. A partir de este acontecimiento, Tío Calixto
organizó a los tíos mayores, a la comunidad entera y con pala, azadón y pico salían muy temprano
a trabajar en las mingas, donde se vivía una fiesta comunitaria. Las mujeres llevaban cucayo,
uchukuta, fréjol o arveja cocinadas y chicha para compartir en comunidad. En un ejercicio de trabajo
comunitario característica de los pueblos originarios se construyó la carretera principal en U, se
abrieron calles y pasajes, se construyó la Iglesia, consiguió el agua y fortaleció el respeto a la
dignidad indígena de esta comuna. Diez años pasaron en los que Calixto trabajó duramente y su
carisma le hizo merecedor al respeto de toda la comuna.

De acuerdo con Elizabeth Jelin (2002), el tiempo y la memoria están intrínsecamente ligados, sin
embargo, este tiempo no es lineal, no corresponde hablar de un tiempo cronológico o de un tiempo
que se ordena en un espacio determinado, los hechos pueden suceder o no de acuerdo a un orden, o
al menos así lo cuentan los comuneros, pero cuando los recuerdos y la memoria de las experiencias
de la vida comunal o personal de los habitantes de Llano Grande en este caso, se incorporan al
discurso o a las acciones. “…el presente contiene y construye la experiencia pasada y las
expectativas futuras. La experiencia es un pasado presente, cuyos acontecimientos han sido
incorporados y pueden ser recordados” (Jelin, 2002, pág. 12).

Los testimonios que aquí se recogen provienen de jóvenes, adultos y de los tíos y tías mayores7. De
acuerdo con Paul Ricoeur (1998), el testimonio se desprende del vestigio, de una huella, de algo que

6
Declaraciones de Manuel Loachamín “Tío Pollo”, comunero de Llano Grande.
7
En la comuna se denomina tíos y tías a la población adulta mayor a quienes se les guarda un profundo respeto
por ser aquellos guardianes de la memoria ancestral.

43
existió. El recordar entonces presupone aseverar que la persona vivió esos acontecimientos, “estar
ahí”. El comunero se traslada en el tiempo, vuelve a estar en el mismo sitio de sus vivencias, y además
entrega su palabra como prueba de que aquello existió y que fue real, el comunero confía en que la
persona con la que comparte, escucha o lee sus experiencias le cree, porque da fe y asegura que
ocurrió así.

La vida comunitaria y de organización es vital para Llano Grande, recordar para la comuna es tener
presente un hecho, un relato o alguien, significa evocar huellas, orígenes, símbolos, costumbres.
Gracias a la memoria no existen fechas de vencimiento, todo lo que sucede se guarda en la mente y
en el corazón y permanece. No hay límites para el recuerdo, claro está, existen olvidos voluntarios o
no, pero la mayoría de seres humanos, atesoran sus vivencias y experiencias porque hablan de sí
mismos, de sus familias, compañeros, de su historia y de sus orígenes. La memoria ancestral es una
fuerza de resistencia frente a la ausencia, es un espacio vivo donde se construyen los seres humanos.

Aquí se rememora la historia de uno de los tantos personajes cotidianos de la comuna que grabaron
en la memoria un precedente de unión, de solidaridad, de cariño y amor a sus orígenes y a su tierra,
de rebeldía y entrega a su gente. Raúl Tasiguano, un joven decidido y tenaz dejó un legado de vida
organizativa, de lucha y compromiso por el trabajo y la acción comunitaria. La comuna reconoce a
estos personajes y los trae al presente, transmite su recuerdo y las historias que guardan las vivencias
y el sentir de los comuneros. Esta crónica cuenta con los relatos del encuentro que se mantuvo con
los familiares, amigos y conocidos de la Familia Tasiguano, quienes se reunieron al conmemorar un
año más de la muerte en el mes de marzo de Raúl y además cuenta con el testimonio de Enrique
Tasiguano, hermano de Raúl, comunero, líder y antropólogo.

2.6.2 Crónica dos: ¡Despierta Comunero!

Raúl Tasiguano nació el 12 de agosto de 1946 y fue el tercer hijo de María Muzo Loachamín y Pedro
Tasiguano más conocidos como Tía María y Tío Arpero. Sus primeros años estudió en la Escuela
Brethren y en el colegio Simón Rodríguez en la ciudad de Latacunga donde se graduó como bachiller
agrónomo. Luego de pasar varios años fuera de su comuna, decidió regresar y emprender varios
proyectos agrícolas. Experto en el tema y con el impulso que le proporcionaba el trabajar por la
comuna y para sus habitantes incentivó dentro de la comuna la crianza de conejos, chivos, gallinas,
así como el cultivo de varias plantas frutales. Además fue un promotor del desarrollo de varias
comunas aledañas.

44
Aproximadamente en el año de 1964 la Iglesia de Calderón con sus emisarios exigían la entrega de
diezmos (animales y granos del sector). Raúl cansado de ver estos abusos incentivó la emancipación
de la comuna para que no se entreguen estos tributos a la parroquia eclesiástica. Desde este
acontecimiento se originó la primera ruptura entre Calderón y Llano Grande que desencadenaría
hechos lamentables más adelante. A.L. Tasiguano (comunicación personal, 03 de noviembre de
2015) menciona que Calderón no existía para la comuna aunque fuera considerada su parroquia.
Llano Grande nunca necesitó de intermediarios, no requeríamos representación.

En el año 1969, Andrés Guamán Carrera, se erige como presidente de la comuna, para esos años, aún
se vivía en un ambiente de discriminación y segregación. Raúl y su hermano Enrique, jóvenes de la
comuna tenían muchas ganas de trabajar por la comuna, es así, que fundaron la Sociedad Apolo
Unido, adquirieron una unidad de transporte, el primer bus de Llano Grande. La Cooperativa de
Calderón tenía 32 unidades que transitaban en la comuna, sin embargo, de parte de los oficiales y de
conductores habían insultos, ofensas, maltrato y abuso que sufrían los comuneros era humillante y
ultrajante, explica (A. Guamán Carrera, comunicación personal, 28 de marzo de 2016).

En los corazones de Raúl y de muchos jóvenes comuneros crecía el sentimiento de lucha. El 25 de


mayo de 1969 deciden tomarse la comunidad durante 19 días, para esto se abrieron zanjas y cerraron
las entradas en Llano Chico, en la Panamericana Norte, Landázuri y lo que hoy se conoce como la
calle Calixto Muzo. Nadie podía entrar ni salir de la comuna. Los comuneros querían ser libres de la
dominación de la parroquia de Calderón.

La lucha por el sentido del pasado se da en función de la lucha política presente y los proyectos
del futuro. Cuando se plantea de manera colectiva, como memoria histórica o como tradición,
como proceso de conformación de la cultura y de búsqueda de raíces de la identidad, el espacio
de la memoria se convierte en un espacio de lucha política (Jelin, 2002, pág. 99).

Permanece en los comuneros el recuerdo de fortaleza, debate, esfuerzo, unión y coraje de aquellos
hombres y mujeres que acudieron con sus capisayos y camisas bordadas en una manifestación hacia
el Palacio de Carondelet, es así que se tomaron la Catedral y la Plaza de la Independencia, para que
todos los presentes escuchen la voz de los comuneros y comuneras organizados. El Presidente de la
República José María Velasco Ibarra escuchó a Raúl quien expuso y solicitó que la comuna de Llano
Grande tenga su propia Cooperativa, cuente con sus propias unidades y no exista interferencia
foránea, la solicitud fue aceptada y el 08 de junio de 1969 Raúl firmó el convenio para que ninguna
otra unidad de transporte entre a la comuna. Raúl lideró la lucha por la liberación del pueblo indígena

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de Llano Grande. Raúl motivaba a la gente, participaba activamente (A. Guamán, comunicación
personal, 28 de marzo de 2016).

En el año de 1971 un día 28 de marzo, Raúl fue asesinado con alevosía y malicia en el sector de
Cuatro Esquinas. Los culpables quedaron en la impunidad. Algunos testigos afirman que fueron
“mishos” –mestizos de Calderón, de apellido Flores.

En Llano Grande existe mucha fuerza cuando hay unión, los comuneros actualmente están
comprometidos en acciones desde varios frentes, desde la cultura, la vida organizativa, desde lo
social, comunicacional. La evocación de las luchas como muestra de resistencia y de trabajo en
minga, como antecedente para las futuras generaciones. Raúl fue un joven emprendedor, músico,
dispuesto a trabajar y colaborar con ideas innovadoras en la comuna que lo vio nacer, un joven que
contribuyó para que el comunero y comunera revitalicen su sentir, hacer y actuar como ser originario,
como indígena de Llano Grande.

Llano Grande, un espacio para revitalizar la memoria ancestral

Esta comuna se encuentra ubicada en el Km 13 y ½ de la Panamericana Norte, a 45 Km de Quito.


Su población es aproximadamente de 16.000 habitantes nativos. Esta cifra puede variar puesto que
actualmente existen conjuntos residenciales que permitió el desplazamiento de gente foránea a este
sector.

E. Tasiguano (comunicación personal, 25 de febrero de 2015) comenta que en los años 1940 hasta
el año 1967, llegó la Fundación Brethren a estas tierras. Su presencia tuvo trascendencia en la comuna
pues introdujo la doctrina cristiana, trabajó con los habitantes en aspectos culturales, agrícolas y
sociales; mediante la realización de campamentos donde se impartían clases de manualidades,
guitarra, bordado, así como en el sector agrícola con la llegada del primer tractor a la comuna que
sirvió para mejorar las labores del campo. En ese mismo año llegó la Iglesia Católica, con las Madres
Lauritas donde se establecieron en la hacienda vieja y donde fundaron la Escuela La Dolorosa, de Fe
y Alegría.

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Para los comuneros llevar la vestimenta o hablar el idioma como parte fundamental de su identidad,
se vieron afectadas porque la mayoría de gente salía de la comuna a la ciudad con el objetivo de
conseguir un empleo, ya no en el campo y obviamente no del labrado de la tierra. A.L.Tasiguano
(comunicación personal, 03 de noviembre de 2015) comenta que los abuelos prohibían a sus hijos
hablar el kichwa porque ellos sufrían una discriminación muy dura, los abuelos obligaban a que sus
hijos pronuncien muy bien el castellano porque recibían muchos insultos de parte de la población
mestiza. El kichwa se transformó en un idioma que se hablaba solo en el núcleo familiar. Además,
otra forma para que exista discriminación, hasta hoy, fue llevar apellidos ancestrales como Simbaña,
Lincango, Pillajo, entre otros. A esto A.L.Tasiguano (comunicación personal, 03 de noviembre de
2015) explica que todos los apellidos ancestrales remiten un linaje, confieren una responsabilidad
social o un rol determinado dentro de las comunidades originarias. Cada persona cumple un rol
definido y fundamental.

Las fechas y los aniversarios son coyunturas de activación de la memoria. La esfera pública es
ocupada por la conmemoración, el trabajo de la memoria se comparte. Se trata de un trabajo
arduo para todos, para los distintos bandos, para viejos y jóvenes, con experiencias vividas muy
diversas. Los hechos se reordenan, se desordenan esquemas existentes, aparecen las voces de
nuevas y viejas generaciones que preguntan, relatan, crean espacios intersubjetivos, comparten
claves de lo vivido, lo escuchado o lo omitido (Jelin, 2002, pág. 101).

En el marco de la celebración de los 59 años de Vida Jurídica de la Comuna Llano Grande y en el


afán por rememorar sus tradiciones se llevó a cabo la elección, el desfile y diversos actos sociales en
el mes de febrero del año pasado. Como las Fiestas Patronales no se habían realizado anualmente y
se tardaron para retornar, fue la oportunidad perfecta para que se una toda la comunidad. Es así que
se llevó a cabo la elección de la Hatun Pamba Warmi, un certamen distinto a los acostumbrados y
con rasgos característicos de la comuna. Donde prevaleció el valor cultural, originario y ancestral de
las cinco candidatas, representantes de distintas instituciones financieras y educativas de la comuna,
que asistieron a este llamado.

“Nunca estamos solos -uno no recuerda solo sino con la ayuda de los recuerdos de otros y con
códigos culturales compartidos, aun cuando las memorias personales son únicas y singulares”
(Jelin, 2002, pág. 20), para participar las jóvenes candidatas tuvieron que responder con anticipación
algunas preguntas con temas relacionados a la comuna, sus costumbres, ubicación geográfica, con la
valoración de la vestimenta y con el idioma. Es así que este ejercicio colectivo de preguntar y
responder, de investigar, escuchar, leer, preguntar y de establecer un contacto con los abuelos-
abuelas, a los tíos –tías mayores y adultos de la comuna sirvió para que el colectivo active su

47
memoria. El individuo aparece con su investigación personal del pasado y se vincula con el colectivo,
con el que comparte esos recuerdos que para ellos se traducen en verdad, preservando el sentimiento
de identidad. En el caso de la comuna Llano Grande estos saberes permanecen en la memoria y en
el trabajo diario de los comuneros, quienes con sus acciones no permiten que el extravío consiga
borrar las huellas de su existencia.

Hay un primer tipo de transmisión que se produce de manera espontánea: es lo que se conoce
como tradición oral, que está referida a una memoria esencialmente privada, constituida en su
mayoría por recuerdos personales o familiares de carácter fundamentalmente anecdóticos,
evocación de vivencias intensas, de encuentros decisivos, de episodios que dejan un recuerdo
perdurable (Rémond, 1998, pág. 69).

Karina Muzo, tiene 25 años y es originaria de la comuna Llano Grande, estudia en la Universidad
Central y asumió la dignidad de “Shuk Niki Hatun Pampa Warmi /Primera Dignidad Reina de Llano
Grande ” el 18 de febrero de 2015. Para realizar su proyecto en el tema de la revitalización de la
identidad en la comuna Llano Grande, Karina se preocupó por la vestimenta originaria de la comuna.
Para este fin actualmente se está impartiendo un curso de bordado de camisas y lishtas a mujeres, los
días lunes, miércoles y viernes en horas de la tarde, con la ayuda de dos instructoras comuneras.
K.Muzo (comunicación personal, 10 de enero de 2016) explica que su afán además fue promover el
aprendizaje y fortalecimiento del idioma kichwa, idioma originario de la comuna y con este
propósito, hace aproximadamente ocho meses atrás los días domingos con la duración de dos horas
y con la colaboración de dos profesores comuneros originarios de Llano Grande se imparten clases
a niños, adolescentes y adultos en la casa comunal.

A.L.Tasiguano (comunicación personal, 02 de noviembre de 2015) afirma que en la adolescencia y


en la juventud muchas veces, el individuo no busca identificarse, y si lo hace, lo hace asumiendo
otras identidades, la parte cultural no está tan ligada a la vida común y mucho menos individuales.
Por esta razón en la comuna los abuelos y abuelas cumplen un papel esencial en la construcción de
las memorias y de los recuerdos de los jóvenes y adultos. Ellos conservan las tradiciones, el amor a
la tierra y a la identidad, a la esencia, al significado del ser comunero, las comidas ancestrales, los
saberes y conocimientos que no necesitaron ser comprobados pues, en el fondo, guardan la fe y la
sabiduría de los pueblos originarios. “La memoria no es reconstitución del pasado, sino la
exploración de lo invisible” (Vernant, 1998, pág. 22), esto invisible que se recuerda no está ausente,
significa que existió, no como algo fantástico o irreal como lo enuncia Jean Pierre Vernant, sino
“…la ausencia del pasado, que es un ausencia muy especial, ya que es la ausencia de lo anterior,
de aquello que existió antes” (Vernant, 1998, pág. 25).

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Como tercera crónica se ofrece el testimonio de Dolores Tashiguano, una comunera que a través del
tiempo preserva la memoria ancestral de la comuna. Llano Grande guarda un profundo respeto hacia
los abuelos y abuelas de la comunidad, son considerados “…abuelos sabedores, los sabios de cada
grupo; ellos conocen y manejan las historias, los mitos, los cuentos” (Urbina, 2007, pág. 31), los
tíos y tías mayores son quienes resguardan y guían a la comunidad con sus relatos, su memoria está
ligada a un tiempo y espacio que trasciende, por eso sus conocimientos, sabidurías y sentimientos
son el alma de esta comunidad, puesto que pertenecen a la palabra, la transmiten a sus hijos y estos
a sus hijos, en el cotidiano vivir.

2.6.3 Crónica tres: “Tía Lolita y el poder de la sanación ancestral”

En el barrio La Tola de la Comuna Llano Grande, Dolores Tashiguano de 76 años, es una sanadora
o curandera y una de las guardianas de la memoria ancestral de estas tierras. A la Tía Lolita, como
le conocen en la comuna se le concede la virtud del tratamiento y curación basada en la herencia de
sus saberes ancestrales y en el poder curativo de las plantas originarias de la comuna. Los sanadores
ancestrales están y han estado presentes siempre en la vida social y religiosa de los pueblos
originarios ya que cumplen una labor de médicos del cuerpo y del espirítu. La tía Lolita participa con
la comunidad “en la tarea de recordar y tener siempre presente por medio de retornar al espíritu y
vivir en armonía con él” (León, 2010, pág. 29). Esta tradición la heredó de su madre hace 25 años
quien también fue partera de la comunidad. Mi madre curaba y yo le veía, ella me decía que aprenda
porque después, ayudaría a la gente (D. Tashiguano comunicación personal, 15 de abril de 2016).

En palabras de Samuel Guerra Bravo (2004), el saber popular es aquel que está conformado por
varios recursos míticos, mágicos que se han heredado de sus antecesores, no solo se trata de un saber
tradicional o ancestral que tiene un contenido popular8 sino que este saber debe tener una finalidad,
un sentido y debe usarse en la comunidad, es “un saber de vida y para la vida, un saber práctico,
que por ello mismo ancla en la profundidad de la memoria y de la conciencia histórica de quienes
lo portan” (Bravo, 2004, pág. 63).

8
Guerra, Samuel: “Problemas epistemológicos en el estudio del saber popular”, Quito, Abya Yala, 2004.
El autor afirma: “los saberes no nacen populares o de élite, se convierten en populares en el conjunto de
relaciones sociales y productivas” (Bravo, 2004, pág. 66).
El saber de los pueblos originarios “se vuelve popular por su uso, finalidad y sentido. Ese conjunto de
conocimientos, actitudes, comportamientos, resistencias, simulaciones, innovaciones, apropiaciones,
sincretismos, etc. Que constituyen nuestro “saber” se convertirá en “popular” en tanto y en cuanto los sectores
subalternos lo usen y esgriman como un “arma” en su lucha cotidiana por alcanzar el reconocimiento de su
existencia y de su lugar en la estructura social imperante” (Bravo, 2004, pág. 67).

49
Una pequeña habitación construida de madera, con una mesa con algunos recipientes y una cómoda
camilla sirve como consultorio para sanar al niño, joven, adulto o anciano enfermo. La gente acude
a donde Tía Lolita cuando la medicina convencional no encuentra las causas de los distintos
malestares de las personas afectadas por estas dolencias. En el año 2004, Samuel Guerra al respecto
señala que el conocimiento indígena es otra forma de relacionarse con el mundo y de reconocerlo
como tal, no se trataría de que los saberes y conocimientos sean examinados y comprobados como
científicos, tampoco se trata de “rescatar” estos saberes, pues a decir del autor esto reduce, escinde
del valor verdadero de estas capacidades. Se trata más bien de reconocer que a más del conocimiento
occidental que se ha impuesto - desde varios aspectos y en la vida de las personas,- también está,

…ese saber nuestro, heredado de nuestros antepasados y reproducido en cinco siglos de


sometimiento; saber sincrético que revela capacidades, modos de ser y de pensar específicos,
propios de los pueblos que luchan por el reconocimiento de su existencia. Estos saberes que no
pueden ser valorados por la ciencia occidental constituyen lo que podríamos llamar nuestro
conocimiento propio, nuestra sabiduría (Bravo, 2004, pág. 65).

Enfermedades como el mal de ojo o espanto, son causadas por un ambiente pesado. Por andar hasta
altas horas de la noche y muchas veces por fuertes caídas que hacen que el cuerpo y el espíritu se
desequilibren( D. Tashiguano comunicación personal, 15 de abril de 2016). Al consultorio asistió
Natividad con su hijo Davidson de 4 años, la mujer asegura que su hijo no quiere alimentarse. “Fui
al médico hace tres días y no mejora”, comenta la joven madre.

Los curanderos o sanadores tradicionales son personas que tienen mucho conocimiento, poseen una
tradición milenaria en el cuidado de la salud del alma, tienen la gratitud, la confianza y el respeto de
la comunidad, sin embargo, muchas veces son ignorados y su labor es desconocida y desvalorizada,
principalmente, en los establecimientos de salud comunes y frecuentes y en el mundo médico
profesional, y casi siempre por personas escépticas e indiferentes que no creen en estos seres
humanos dueños de una sabiduría ancestral.

La tía Lolita explica que puede curar el espanto solo los días martes y jueves, se debe a que así lo
aprendió de su madre. Para iniciar con el tratamiento de este malestar lo hace por medio de oraciones,
signos de la cruz en la cabeza y frota con el cuy y a veces con plantas medicinales el cuerpo desnudo
del paciente, lo hace porque en el animal se muestran los síntomas que aquejan al enfermo.

Para sanar del mal aire la gente puede asistir cualquier día, usa hierbas medicinales como la Santa
María, ruda y manteca de cacao que fricciona en el cuerpo de la persona. Es que las plantas son la

50
base de la medicina ancestral, ya que estas ofrecen numerosos beneficios naturales para la salud.
Luego de la limpia se receta una infusión a base de llantén blanco, malva blanca, taraxaco, pelo de
choclo, linaza sin tostar y dos gotas de limón, la persona debe tomarla por dos días, esto le ayudará
a recuperar fuerzas.

A donde tía Lolita llegan pacientes desde Machachi, Sangolquí, Calderón, Zabala, Marianas entre
otros lugares de la ciudad de Quito. “Cuando se atienden las personas quiero que se mejoren y siento
alegría porque puedo ayudarles con mi fuerza y con lo que sé hacer”, afirma sonriente la Tía Lolita.
A decir de la mayoría de las personas sanadas, la tía Lolita tiene buena mano. Ellos creen y tienen fe
persistente, porque en esta práctica hay más sanación que en la medicina convencional.

La medicina tradicional, como parte del sistema no formal, no tiene reconocimiento oficial pero
es la dominante en las zonas rurales y áreas no atendidas por el sistema formal, existe y es
solicitada aún en las ciudades donde la población, cultural y socialmente heterogénea, tiene la
oportunidad de utilizar el sistema de salud a su elección (Ortega, 2004, pág. 188).

La Tía Lolita es quien guarda esta sabiduría ancestral, en las prácticas de terapias, procedimientos,
conocimientos curativos de las plantas experimentados por sus ancestros, en este caso, su madre, “el
vehículo de transmisión de todo ese bagaje médico- cultural ha sido la tradición oral, que de
generación a generación ha permitido una identificación profunda y real entre aquellos que la
solicitan y aquellos que la ejercen” (Ortega, 2004, pág. 188). Desde la visión como un ser humano
originario, los seres están ligados íntegramente a la naturaleza, todo tiene espíritu, por esta razón,
mujeres como la tía Lolita remedian el cuerpo, la mente y favorecen el equilibrio con el espíritu.

2.6.4 Crónica cuatro: “Ñucanchicpura: Colla Quilla Raymi”

“El calendario andino relaciona el año ceremonial con el calendario agrícola. Cada ceremonia
daba el nombre al mes y establecía la actividad agrícola que se debía realzar conjuntamente con las
celebraciones, ritos y fiestas” (Tasiguano & Quijia, 2003, pág. 70). De acuerdo con Ana Tasiguano
y Ayme Quijia, al respecto añaden que en el Ecuador, como el volcán Cayambe está ubicado en la
línea equinoccial, se forman dos tiempos según plantea la sabiduría del sol. En Cayambe con la
construcción de un cilindro de cinco metros recubierto con oro, un reloj solar, los antepasados
observaban la sombra de cuatro partes que se proyectaba en la tierra. Este calendario andino mostraba
la división de dos solsticios y dos equinoccios, el Sol y la Luna vinculados con la Tierra para
favorecer la producción, la fecundidad, cosecha, la fertilidad.

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F.LLumiquinga(comunicación personal, 23 de enero de 2016) explica que desde hace varios años
atrás la Corporación Samari Yachana Wasi inició la celebración de la Fiesta del Coya Raymi con
autogestión y a veces con la contribución económica del Municipio y de la Junta Parroquial. Hoy en
día, cada año, la Corporación celebra esta festividad, en conjunción con el Cabildo, comuneros y
comuneras y comunidades vecinas.

Cada año en el mes septiembre u octubre, la Comuna Llano Grande gracias a la Corporación Samari
Yachana Wasi celebra el Coya Raymi, el equinoccio de otoño, la fiesta de la Fecundidad. “Los rayos
solares caen verticalmente sobre el Ecuador, marcando el equinoccio de primavera. Esta es una
fiesta dedicada a la luna o COLLA (cónyuge) del sol, a la tierra, a la mujer y a todo lo femenino”
(Tasiguano & Quijia, 2003, pág. 71). Esta fiesta fortalece la pertenencia e identidad cultural de la
comuna con la danza, rituales, vestimenta, comida ancestral - que aún es preparada por las tías
mayores-, la música y los habitantes del sector. Este acto además es comunicacional porque
permanece desde hace tiempo atrás en la memoria colectiva de la comuna, donde los sujetos con sus
gestos, con sus expresiones, con la música, sus danzas y sus movimientos comunican estas prácticas
sociales donde se construye la memoria, participación, la reciprocidad, la cohesión y la organización
de la comuna.

“La fiesta es comunidad” (Gadamer, 1991, pág. 99). De ahí, que la fiesta no está apoyada en términos
negativos como la excusa de no trabajar y simplemente como un día de ocio. La fiesta reafirma el
carácter de alianzas y unión, los individuos no se alejan, separan o dividen sino que la fiesta los
unifica y congrega. La fiesta aparece en el momento considerado como festivo, invita a participar en
ella activamente a los sujetos, los introduce en un juego, este juego que sobrepasa sus actividades
particulares. La fiesta es un lugar de encuentro, el lugar donde los comuneros hombres y mujeres,
adultos, ancianos, jóvenes y niños se unen para rememorar, para hermanar, para festejar la existencia.
La fiesta únicamente se vive cuando se la celebra. Otra práctica en la que se observa la unión, la
relación de todas las organizaciones, colectivos y agrupaciones ocurre en la celebración de las Fiestas
Patronales de la comuna. En este sentido, los habitantes cumplen con un rol, se congregan para la
consecución y ejecución de estas festividades.

52
Son las seis am.

El frío negligente penetra en las ropas de Daniel. Él es miembro activo de la Corporación Samari
(Descansa) Yachana (Saber) Wasi (Casa/vivienda) que significa Casa del Saber, acude todos los días
sábados a las 18h00 a los ensayos en la Casa Comunal de Llano Grande. Esta institución se constituyó
el 25 de septiembre de 1993, por un grupo de jóvenes comuneros hombres y mujeres motivados en
promover y representar a través de la danza como manifestación artística en la que se entrelazan la
cultura, la identidad y el valor del ser originario de este sector. Hoy en día todos los miembros de la
Corporación son gestores culturales activos de la comunidad, su trabajo crea y recrea un espacio de
encuentro entre la comuna, entre y dentro de sus familias, entre los danzantes como familia, entre
otros pueblos o comunas y otras nacionalidades. Este día se reunirá toda la familia Samari para
preparar los últimos detalles de esta celebración indígena., como armar las carpas para los distintos
stands, adornar y decorar, ubicar los puestos en los que los comuneros y comuneras venderán la
comida ancestral y repasar el cronograma de actividades.“…Es un momento “fuerte” privilegiado,
de excepcional riqueza para conocer la cultura total del indígena, y que ésta se caracteriza
precisamente por una gran unidad en sí y con la comunidad” (Rueda, 1982, pág. 16).

Más allá de la sucesión ordenada de hechos que hoy se llevarán a cabo, en Llano Grande “la fiesta
es una celebración jubilosa” (Rueda, 1982, pág. 33). Muchos habitantes del sector acuden con la
vestimenta originaria. Las mujeres lucen sus camisas bordadas que se trata de una pieza de tela blanca
con diseños de flores y hojas que se obtienen de la naturaleza, adquieren colores cálidos por los hilos
perlita o perlé de todos los tonos que se quiera utilizar y están bordadas a mano. Cuando se abre la
camisa toma la forma de la cruz andina. El complemento para la camisa la componen dos anacos o
un anaco y un debajero. Actualmente, se escogen tonos más coloridos, pero antiguamente se llevaba
un tono azul oscuro, hoy en día todavía Don José Manuel Muzo o “Tío Salchicha”, como es conocido
en la comuna cose con varios colores algunas figuras geométricas o palmeras, flores o una puntada
de zigzag en la parte inferior de los anacos. Los anacos están sujetados en la cadera por la mama
chumpi y el wawa chumpi, o también llamadas fajas, las que eran elaboradas antiguamente por
comuneros en el sector y que llevaban historias de la comuna. A esto se añade “la lishta” una pieza
de tela blanca con rayas negras para cubrirse la cabeza o llevarla como una chalina, esta prenda lleva
bordadas las historias que cada persona teja en ella, sus diseños van desde cruces, campanas, pájaros
y flores. Las walcas son de color rojo o rosado y collares de coral de color rojo y pendientes largos
de plata adornan sus manos y cuellos. Los varones llevan un pantalón blanco, la camisa sin mangas
blanca y con bordados de color rojo en el cuello, llevan un sombrero de lana con cinta, además el
“capisayo”, un poncho pequeño de un solo color, actualmente es rojo tejido con rayas unidas de color
negro.

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Los espectadores no asisten al carnaval, sino que lo viven, ya que el carnaval está hecho para
todo el pueblo. Durante el carnaval no hay otra vida que la del carnaval. Es imposible escapar,
porque el carnaval no tiene ninguna frontera espacial. En el curso de la fiesta sólo puede vivirse
de acuerdo a sus leyes, es decir de acuerdo a las leyes de la libertad (Bajtin, 1987, pág. 13).

En esta celebración la gente vive, siente y se regocija porque en este espacio, pueden ser ellos
mismos, llevan la vestimenta con orgullo, se regocijan con las danzas, evocan su historia, comparten
sus comidas y sus tradiciones; aquí la memoria cobra otro sentido, se trata de vivir y recordar, de
proyectarse en sus raíces en conjunción con nuevas lógicas externas, por ejemplo, así encontramos
pequeñas tiendas improvisadas con exhibiciones de creaciones de adultos y jóvenes, hombres y
mujeres, entre ellos están artistas, artesanas y artesanos, fotógrafos, profesionales, emprendedores
que en sus pinturas y en sus obras materializan sus orígenes, sus formas de pensar como originarios
de este sector.

“Las fiestas tienen siempre una relación profunda con el tiempo. En la base de las fiestas hay
siempre una concepción determinada y concreta del tiempo natural (cósmico), biológico e histórico”
(Bajtin, 1987, pág. 14). Aunque esta fiesta dura apenas un día, todo lo que ella reúne forma parte de
lo que los habitantes del sector llaman fortalezas o valores andinos, aquellos que viven día a día con
sus compañeros, familiares, amigos y conocidos en diversas actividades y en diversos espacios y
diversos tiempos. Estos valores son: la minka (minga), el ranty-ranty (la reciprocidad), tantanakuy (
reunión o asamblea) y el ayni ( restablecimiento del ser físico revitaliza la comunidad).

Yuyaykuna o recuerdos, pensamientos, sabidurías y conocimientos, están arraigados en el ser humano


originario. Llano Grande, como una comuna indígena, va más allá de la vestimenta e incluso del
idioma. Las sapikuna o raíces del hombre andino subsisten porque todo proviene del corazón. En
esta festividad se vive una ritualidad que inicia con una ceremonia de agrado para la Pacha Mama la
que comparten con un Yachak (guía comunitario), hacedor de ceremonias andinas, rituales y
medicina ancestral, Pila Tuña Inca Ango o Jaime Pilatuña. J.Pilatuña(comunicación personal, 16 de
septiembre de 2015) explica que estos hombres o mujeres de sabiduría de la tradición, heredan estos
conocimientos de sus abuelos y abuelas, se transmiten de generación a generación, y no es algo que
se aprende en una escuela. Día a día estos seres humanos se empoderan de lo que realmente son para
vivir la identidad cultural y la cosmovisión de trascendencia. Estos saberes son naturales y no
impuestos, llegan con nosotros, desde que nacemos y los vivimos a medida que avanza el tiempo y
crecemos.

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Jaime Pilatuña, compañero Yachak de la comuna Llano Grande y del Pueblo Kitu Kara, comparte
sus saberes y sentires. Para esto utiliza ciertos elementos materiales naturales de la tierra (conchas,
semillas de varios productos agrícolas, velas de colores, sahumerio, frutas, plantas medicinales,
flores), símbolos sagrados andinos (como la cruz del sur o chakana), fuego, chicha, cantos,
movimientos y lenguajes. “…El ritual viene a ser la intención comunicativa de las fiestas y
ceremonias, como un momento donde se entabla la relación hombres-seres divinos y/o hombres-
naturaleza de acuerdo a un orden específico de entendimiento del mundo” (Beltrán, Herrera, &
Quenallata, 2008, pág. 221). J. Pilatuña (comunicación personal, 16 de septiembre de 2015) explica
que cada ser humano hombre o mujer es dueño de su propio proceso espiritual de encuentro y de
retorno con la fuente que lo creó, es así que los invitados a esta fiesta pueden o no participar de la
ceremonia, de sus signos y significaciones y de esta relación intrínseca con sus ancestros y abuelos
que en algún tiempo atrás ya lo vivieron.

En este ritual Jaime comparte con la comunidad su sabiduría de vida, de curación, de agradecimiento,
de petición al universo y a la Allpa Mama. La espiritualidad, el conocimiento, el poder y el hacer son
los saberes y conocimientos del ser humano originario. “Es el rito el que unifica y manifiesta, de
algún modo, las creencias subyacentes o conscientes del grupo” (Rueda, 1982, pág. 58). Es así que
en la fiesta y el compartir en comunidad se construye socialmente el ser, el comunero, que baila, hace
memoria, que se proyecta, que vive, que piensa, que retorna a ser quien es verdaderamente, sin
alienaciones “El hombre volvía a sí mismo y se sentía un ser humano entre sus semejantes” (Bajtin,
1987, pág. 15).

Entonces celebrar este ritual de agradecimiento sólo adquiere sentido y llega al entendimiento,
porque ocurre que;

si el signo corresponde al mundo físico, el símbolo corresponde al mundo de la cultura, pues es


una construcción cultural, social e históricamente situada, que una sociedad ha sido capaz de
producir para darse sentido para su existencia, y por tanto implica que quienes forman parte de
una determinada cultura, deben conocer los significantes, los significados y sus significaciones
para poder operar en la realidad y tener un sentido de su ser y estar en el mundo y la vida, pues
los símbolos al ser fuentes de sentido, hacen posible que podamos asignar significados y
significaciones, a los procesos, hechos, fenómenos que nos ofrece la realidad de la naturaleza y
de la sociedad (Guerrero, 2010, pág. 132).

Todos los miembros de la Corporación Samari cumplen un determinado rol en las actividades que
de esta celebración se desprenden. Un elemento que aún se mantiene dentro del grupo y en la
comunidad, es la división del trabajo y la minga. Por medio de esta práctica todos los miembros del

55
grupo cumplen determinadas tareas, habrá quienes ayudarán en la preparación de los alimentos, en
el ámbito organizativo, en la preparación del vestuario, recibir a los grupos visitantes, repasando el
cronograma y actividades que se lleven a cabo conforme lo planeado, en la coreografía, la logística
del escenario, entre otras. El cabecilla o Presidente de la Corporación viabiliza y participa
directamente de la fiesta. En los pueblos originarios superviven en medio del mundo occidental, este
componente que permanece en el ser de cada individuo originario,” la ayuda mutua. Efectivamente,
la solidaridad tiene la virtualidad de aliviar el desgaste de energía individual y colectivo e, incluso,
de sostener el número de individuos, aún en períodos de desgano vital y baja natalidad, como
durante las conquistas violentas” (Costales, 1997, pág. 28).

En esta institución y grupo cultural existen lazos de confraternidad, afecto, amistad y parentesco,
todos sus miembros participan activamente y colaboran en la realización de los festejos, así como de
actividades culturales identitarias y organizativas que sirven para revitalizar la memoria ancestral de
la comuna. Este grupo está conformado por seres humanos que pertenecen a la comuna y además por
personas que llegan de fuera para compartir. Para la Corporación Samari la Danza Indígena no resulta
una nueva praxis, pues hace mucho tiempo atrás que asumieron esta expresión artística corporal,
como un complemento del hacer, sentir y ser comunero y ser originario indígena de Kitu Kara. Su
accionar se fundamenta en la vida social, identitaria, comunicacional, organizativa, cultural artística
de toda la comunidad.

“La danza pertenece a las artes de la representación” (Salvador, 2006, pág. 14), muchos elementos,
movimientos, gestos, historias y relatos que se representan en la danza indígena tienen un origen
religioso occidental que se reprodujeron en la conquista. C. Guamán (comunicación personal, 10 de
enero de 2016) comenta que aunque estos signos y símbolos fueron arrebatados de su verdadero
significado y valor cultural, hoy en día, no solo en la Comuna Llano Grande sino en otras comunas
y con otros grupos, se trata de que a través de la danza, el público entienda que la danza es una
manera de expresar con el cuerpo, el sentir de nuestros ancestros, de la historia de la comuna, para
interpretar, mostrar y difundir el valor cultural e identitario de Llano Grande.

La danza es acción, movimiento y libertad en la que el ser humano se expresa, vive-revive,


reconstruye, se afirma y se muestra en su dualidad, como un ser originario y como un sujeto en su
cuerpo y espíritu. Los movimientos de los danzantes comunican historias, experiencias y memorias
basadas en el conocimiento pasado y en la vida de la Comuna de Llano Grande. “La danza en muchas
culturas es vinculada al mito, a la religión; en ésta todo es estructurado formalmente en base a unas

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reglas de composición y patrones de ejecución específicos sujetos a una tradición. En muchas
culturas es un ritual y parte fundamental de una celebración” (Salvador, 2006, pág. 15). La danza
es entonces una celebración, una forma de expresar las emociones, los sentires y la vida misma. Lo
que se expresa a través de la danza permanece en el tiempo y ayuda a liberar en armonía el alma y el
cuerpo de las ataduras de la cotidianidad, ayuda a expresar lo que no se puede decir con palabras y
expresar la existencia bailando.

Como parte de esta celebración, el grupo se preparó con cuatro semanas de anticipación. Los ensayos
son extenuantes y a veces hasta altas horas de la noche, la presentación al público será la prueba
máxima de que no solo entendieron y memorizaron la coreografía, sino que cada movimiento o gesto
que realicen los bailarines posibilitan que los recuerdos y testimonios de los adultos mayores, de
aquellos que descubren sus historias y las transmiten, se plasmen para que los demás los acojan,
conozcan, asimilen y comprendan. Es importante no solo evocar por medio de la vestimenta sino de
la música y la danza, estas manifestaciones, conllevan mensajes cargados de un sentido cultural y
social y como práctica humana la danza enriquece y fortalece no solo la identidad de esta comuna,
sino su cultura, su comunicación, su memoria, su legado, mejora la convivencia y participación de
los individuos, de los comuneros y vecinos, en fin, protege todos los saberes de este lugar.

“La danza contiene un componente ritual que siempre afecta en el plano simbólico al
comportamiento social de los miembros presentes” (Salvador, 2006, pág. 17), el rito como concepto
está vinculado en el grupo, no se visibiliza como objetos materiales o sagrados, sino que el rito se
establece cuando se reúnen, cuando los miembros del grupo permanecen unidos, cuando en sus
ensayos y ejercicios reproducen, participan, comparten y valoran sus creaciones que contienen
conocimientos ancestrales de la vida de la comuna. El rito se produce cuando existe integración y
cohesión. B.Tasiguano (comunicación personal, 10 de enero de 2016) explica que cuando se reúnen
y realizan sus creaciones coreográficas conmemoran y conservan su esencia como jóvenes y adultos
indígenas. Las coreografías que se presentan al público están basadas en una investigación previa,
provienen de testimonios históricos, relatos de hechos que ya vivieron los abuelos/abuelas y
antepasados de los comuneros de Llano Grande. Nosotros interpretamos lo que somos, es algo que
está dentro de nosotros, porque está en nuestra memoria ancestral (C. Guamán, comunicación
personal, 10 de enero de 2016).

En la danza estos ritos se repiten, retornan en el tiempo para recordar que la comuna es una familia,
que la comuna es agrícola que está conformada por personas que tienen intereses comunes, que

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comparten una historia colectiva, costumbres, tradiciones, saberes, prácticas sociales y que guardan
un alto sentido de pertenencia grupal.

La danza en sí misma, sugiere movimiento, libertad, creación, no obstante, trasciende esas


maneras aparenciales y sensibles; pues esta investida de sentido y significación porque se
alimenta iconográficamente de elementos culturales (significantes conceptuales) que, al
integrarse e implicarse entre sí generan significados más abiertos y dinámicos que se traducen
en la intencionalidad (Salvador, 2006, pág. 17).

La danza en este sentido es el reflejo de las raíces y de los orígenes, de la espiritualidad, de la relación
con la naturaleza, la reflexión de lo que cada persona conserva y anhela en armonía con su cuerpo y
con su alma, de la relación con otros seres humanos que acompañan la vida y los espacios, es el
reflejo de la cosmovisión de un pueblo o comunidad. Todos los movimientos son parte de la
comunicación no verbal, así, la mirada, los gestos con las manos, el zapateo, los desplazamientos, la
sonrisa, la alegría, la tristeza, las palabras, las lágrimas, los silencios, las acciones, la vestimenta, los
materiales logísticos, posibilita y convierten al danzante, en un danzante de la existencia, de la vida
y del grupo al que pertenece. Es un comunicador natural originario ancestral, que comunica la
resistencia, las formas de vida, los símbolos, los signos, las prácticas, los testimonios, el pasado, el
presente, las rupturas, los conflictos, la fuerza, relatos, sueños, el amor, las dudas, las reflexiones, la
energía y la vida misma.

El danzante es un luchador y trabajador activo, un guardián creativo, vigilante y protector porque


colabora con el fortalecimiento y preservación de la memoria y sabiduría indígena. Este ser humano
que danza vincula el pasado y presente. Es un trabajador tenaz porque resguarda el futuro, su
presencia firme consolida al ser humano con su ser indígena, en este punto es importante mencionar
que en la danza afloran sentimientos de comprensión, de amor a los orígenes, unión, coraje, gozo,
alegría, participación, comunicación, satisfacción, identidad y orgullo, pasión, entrega y comunidad,
al hacer partícipes a toda la comuna entera de estos significados, transmiten el sentir de ser originario.
“La danza constituye un fenómeno universal que se ha dado en todos los tiempos y en todos los
pueblos; su valor histórico es haber contribuido al conocimiento de los valores del ser humano por
su importancia psico y socio-somática” (Salvador, 2006, pág. 16).

Otro elemento que se conjuga con la danza y con la fiesta es la música, en la Comuna Llano Grande,
uno de los personajes que guardan la memoria a través de la música es Miguel Ángel Muzo, conocido
como Tío o Don Payaso.

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Don Miguel, comunero de 59 años, cursó sus primeros años de estudio en la escuela Brethren y es
mecánico industrial de profesión. Miguel, es muy conocido en la comuna, ya sea por su sobrenombre
o porque en los – que Miguel llama, ritos matrimoniales siempre entona acompañado de su guitarra
el tradicional Masalla que significa “hiernito”, claro, cada estrofa la canta en Kichwa. Hace mucho
tiempo atrás que el Masalla, se entona en las uniones matrimoniales. Este acto consistía en que la
Banda del Pueblo transmitía 16 consejos o mensajes para que la pareja de recién casados lleven una
buena vida matrimonial, el objetivo fundamental era que la pareja tenga armonía y respeto toda la
vida. M.A. Muzo (comunicación personal, 27 de octubre de 2015) explica que el kichwa lo lleva en
el corazón. Su abuela no habló nunca en castellano y ella le enseñó todo lo que sabía. Para el Colla
Raymi, Don Payaso, interpreta canciones en kichwa que son de su autoría.

Además en la celebración participa El Taller de Música Sayla Ñan, compuesto por un grupo de
músicos originarios de la comuna, quienes retoman las canciones que el Tío Arpero dejó como legado
a la comuna. Ellos entonan canciones como “Llanero Soy” o “ Valle de Tinallo” y alegran a todos
los asistentes a esta festividad.

Una característica particular de Llano Grande es que los comuneros llevan apodos o sobrenombres,
y muchas veces la mayoría de personas no reconocen a la gente por su nombre sino por el seudónimo
designado, casi siempre se designaba viviendo la minga o por algún rasgo distintivo físico o
inmaterial de la persona. Además los sobrenombres se trasmiten de generación a generación y se
puede encontrar apodos como:

 “Tío Huracán”
 “Tío Pollo” Manuel Loachamín
 “Tío Caspi” Enrique Loachamín
 “Tía María” María Tasiguano
 “Tío Salchicha” Manuel Muzo
 “Tío Muco” Enrique Tasiguano

En la fiesta tampoco pueden faltar los alimentos o comida ancestral de la comuna. Antiguamente en
la comunidad se consumían alimentos como la Uchukuta, el caldo de Huagrasinga, las Tortillas de
Maíz con relleno de arveja, el maíz tostado con vísceras del pollo, la Pallashka, Api con tortillas, y
muchos otros platos que conservan algunos secretos en su preparación, así como los ingredientes con
los que se preparan. Actualmente, las personas adultas y abuelitas mayores son las únicas que

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preparan estos alimentos. En la población joven de la comuna este conocimiento, su práctica y
consumo no son conocidas del todo, aunque siguen vigentes en la memoria pero por la incursión de
nuevos alimentos procesados o por la comida chatarra o rápida se está perdiendo.

Son las once pm. Y luego de levantar las carpas, la tarima y recoger la basura, Daniel se despide de
sus compañeros. Es momento del descanso. Fue un día muy productivo, agotador y sobre todo en el
que pudo conocer más, aprender, hacer y sentir. Aunque este joven no es oriundo de estas tierras, se
siente parte de ellas. Por eso su ahínco y entrega en estas actividades. La identidad para él, está en su
corazón, se siente parte de una familia, de la familia de la Comuna Llano Grande, donde todos se
conocen, se saludan, colaboran y asisten a diversos encuentros para reforzar sus memorias, sus
recuerdos, con el objetivo de fortalecerse y cohesionarse, no para discriminar al foráneo, sino para
mantenerse como una comuna luchadora, valiente, que sueña y que sigue y seguirá con su trabajo
comunitario, tejiendo y sembrando su identidad a través del tiempo.

Este recorrido por varios personajes ubicaron al lector en el contexto de la comuna Llano Grande,
desde su aparición hasta estos días, está por demás explicar que aún faltan muchos aspectos por
conocer de la comuna, pero que se irán detallando más adelante cuando se elabore la revista impresa,
proyecto que está destinado a su ejecución como parte del desarrollo personal y profesional de la
investigadora.

Llano Grande en la actualidad

2.7 La comuna ancestral: somos nosotros y nosotras

La Comuna de Llano Grande se encuentra ubicada en la parte noroccidental de la ciudad Quito, en


la parte este de la parroquia Calderón. El acceso es por la Panamericana Norte, siguiente a la entrada
a Carapungo.

Limita al norte con el Barrio Landázuri, El Cajón y La Capilla, dividida por la Quebrada de Tamauko
o Landázuri. Al sur con la comuna de Cocotog, dividida por el Río Wala o Tantaleo; en la parte Oeste
por la quebrada de Chakishkawaico (Quebrada Seca) o de Guevara. Al Este con tierras de los
comuneros de Oyacoto y el Río Guayllabamba y al Oeste limita con la actual Panamericana Norte.

60
Los comuneros en un principio se dedicaban a la agricultura, una actividad que hasta hoy en día
permanece en la comunidad, sobretodo en la población adulta. Actualmente aún se observa en las
tierras extensas, sembríos de maíz que lo consumen en grano o en harina y en diversas preparaciones,
fréjol, arveja, papas, zambos, zapallos, tomate riñón, algunas legumbres y árboles frutales como
aguacate, níspero, mora, guaba, tomate y limón. Y antiguamente chochos y quinua, cuentan los
comuneros. La Asociación de Mujeres Agrícolas de la Comuna Llano Grande aún mantiene y
refuerza este conocimiento y les ayuda a solventar los gastos personales y de sus familias a través de
la venta de sus productos agrarios naturales. Además el cultivo, siembra y cosecha también se
practica en el Valle de Tinallo, donde la tierra aunque seca y árida es propicia para producir árboles
frutales, vegetales y hortalizas.

Aunque esta práctica ha sido regulada por el Municipio de Quito, aún en la comuna se mantiene la
crianza de algunos animales, tales como cuyes, conejos, cerdos, gallinas, vacas y toros, las personas
mayores y algunos adultos de la comunidad se dedican a esta actividad, ya sea que sirva para
consumo propio y de sus familias o para la venta.

Algunos jóvenes y adultos dejaron la comuna para radicarse en otras ciudades, o dentro de la misma
ciudad quiteña, algunos comuneros y comuneras migraron a Europa o Estados Unidos, a países
como: España, Italia, Inglaterra. Y algunas personas llegaron de otros lugares del país y fuera de él
a radicarse en la comuna.

La comuna de Llano Grande se encuentra dirigida por un Cabildo, conformado por:

- Luis Alberto Suquillo, Presidente del Cabildo Llano Grande.


- Nicolás Loachamín, Vicepresidente del Cabildo.
- Juan Carlos Barahona, Secretario General.
- Efraín Tashiguano, Tesorero y
- Carlos Pulupa, Síndico de la comuna.

La comuna está conformada por barrios, centros educativos, Cooperativas de Ahorro y Crédito,
Asociaciones, emprendimientos, un grupo de danza y el grupo 60 y Piquito del Centro del Adulto
Mayor organizado por el Municipio. Para conocimiento mencionamos algunos.

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- Asociación de Árbitros de Llano Grande.
- Mujeres Agrícolas de Llano Grande.
- Corporación Samari Yachana Wasi.
- Medio de Comunicación Comunitaria “InfoLlanoGrande”.
- Cooperativa de Transportes Llano Grande.
- Cooperativa de Camionetas “Calixto Muzo”.
- Avícola “El Llanero”.
- Tinku Plaza (Restaurante-Centro Deportivo y de entrenamiento).
- Liga Deportiva Barrial de Llano Grande.
- Paseo “La Herencia” (locales comerciales).
- Locales de Gimnasios.
- Agrupación Hatun Pampa Warmi (Señorita Llano Grande).
- Cooperativa de Ahorro y Crédito “El Molino”.
- Cooperativa de Ahorro y Crédito “El Nacional”.
- Cooperativa de Ahorro y Crédito “Jatum Pamba”.
- Cooperativa de Ahorro y Crédito “Nuevo Amanecer”.
- Cooperativa de Ahorro y Crédito “La Candelaria”.
- Centro Odontológico “HYM”.
- Aratesanías Mazapán Hand Craft.
- Clubes Deportivos masculinos y femeninos y Clubes Deportivos Infantiles.
- Grupo 60 y Piquito.
- Unidad Educativa Fiscomisional “La Dolorosa”.
- Escuela Fiscal del Milenio “Brethren”.
- Unidad Educativa “Florentinos”.
- Academia Naval “Jambelí”.
- Unidad Educativa Particular “Miguel de Cervantes”.
- Unidad Educativa “La Bake”, y dos Centros del Buen Vivir para el cuidado de niños de 6
meses hasta los cinco años de edad.

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CAPÍTULO III

UN TEJIDO DE COMUNICACIÓN EN LLANO GRANDE

3.1 El periodismo que interpreta la realidad

Actualmente vivimos y nos encontramos en un mundo saturado de informaciones, una multiplicidad


de voces de todas partes del mundo aparecen. Es un hecho que recibimos por diversos formatos,
medios de comunicación digitales, impresos, audiovisuales, radiales y/o; públicos, privados o
comunitarios, todos los acontecimientos del mundo y de nuestra localidad. Hoy en día muchas
personas expresan sus pensamientos, ideas e ideologías de distintas formas, de forma creativa o
formal, con varios signos y varios significados, desde su formación política, ideológica, social,
académica o personal.

De acuerdo con Enrique de Aguinaga (2001), en el texto “Hacia una teoría del Periodismo” afirma
que el periodismo es la interpretación de una realidad periodificada, es decir, el periodismo como un
sistema de selección y de clasificación de la realidad, un sistema que clasifica el universo de los
hechos actuales, el autor expresa que el periodismo interpretativo ofrece una determinada visión de
la realidad y crea una nueva realidad, “la actualidad es una "invención" de los periodistas, que
recrean los hechos para facilitar su conocimiento general” (Aguinaga, 2001). El hombre
aparentemente informado de lo que acontece, conoce la realidad artificial, la que le periodista le
ofrece; así, el periodismo no trabaja la verdad pero sí lo verosímil.

Aguinaga en sus estudios muestra además el concepto del continente periodístico en el que se
acondicionan sistemáticamente los hechos de la realidad más importantes mediante la selección y la
valoración periodística, entre los factores que permiten que se produzcan estas operaciones son el
interés y la importancia que determinan qué se publica y lo que no en un medio determinado.

En el año 1991, Lorenzo Gomis estudió que el periodismo “es un método de interpretación sucesiva
de la realidad social” (Gomis, 1991, pág. 12) y que una teoría del periodismo debe explicar cómo
el medio decide lo que va a decir y por qué. Para este autor los medios de comunicación ofrecen una
visión de la realidad y lo que pasa en el mundo, entonces el papel y el trabajo del periodista consiste
en construir sentidos, cuando nombra y expresa las cosas existen, por eso su valor fundamental en la

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sociedad, como un trabajador constante de las versiones de la realidad, que hace uso de un lenguaje
periodístico,

se trata de un lenguaje que busca comunicación distinta de la del lenguaje hablado, pero también
diferente de la del literario o poético que busca la belleza de la palabra sin retener su contenido.
Y la responsabilidad del profesional de la información está directamente relacionada con la
utilidad de lo que comunica y con la verificación completa de los datos (Edo, 2009, pág. 21).

El periodismo y por tanto la información a lo largo de estos años desde su aparición fue y continúa
siendo objeto de mercantilización a favor de grandes monopolios. El valor de una noticia
simplemente está condicionada a intereses estatales, publicitarios, mercado, farándula, al rating y al
amarillismo. El periodista actual no cuenta historias, no narra la realidad, tan solo se limita a exponer
hechos, desde una postura de indiferencia. Detrás de cada suceso existen personas que tienen algo
que decir, personas que generan esos hechos y de quien se debe hablar, personas que quieren mostrar
a profundidad lo que sienten, lo que viven y anhelan. Se trata de que el periodista publique desde
cualquier medio o formato, productos que provoquen en la audiencia, lectores o televidentes una
posición crítica de la realidad y de los hechos sin olvidar que siempre detrás de un acontecimiento
hay algo más que develar, hacerle frente e investigar.

La credibilidad de un periodista se fundamenta en el respeto y defensa de los valores de los


ciudadanos y de la comunidad, huye del sensacionalismo, afronta las informaciones delicadas
con el máximo respeto hacia las personas, sus derechos y sensibilidades, es competente,
cuidadoso, veraz y respetuoso con la ley y los derechos de las personas (Velásquez, 2005, pág.
19).

3.2 Comunicación y voces rurales

En la comuna Llano Grande, varios proyectos de comunicación se han llevado a cabo. Actualmente
se conformó aproximadamente hace dos añas atrás un equipo de comunicadores que registran en
fotografías, videos y relatos escritos diversas actividades deportivas, sociales, culturales, educativas
y políticas, las mismas que se comparten en redes sociales como el Facebook o la página web, y
próximamente lanzará al aire una propuesta radial. Este proyecto se denominó
INFOLLANOGRANDE, un medio de comunicación comunitario que además comparte talleres de
Periodismo a niños, niñas y jóvenes de las Instituciones Educativas del sector. Hasta hoy en día no
se ha ejecutado el proyecto de una revista impresa en la comuna.

Por esta razón la elaboración de la revista impresa como un medio alternativo y comunitario de algún
modo busca construir lazos de comunicación distintos en la sociedad y en la localidad. Así la revista

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pretende que se vivan y se descubran una pluralidad de voces existentes en los sectores y barrios de
la comuna y fuera de ella. Mostrar los entornos y contextos que la mayoría de medios de
comunicación no dan cabida, ayudar a la construcción de una comunicación solidaria y colectiva,
participativa y plural y el fortalecimiento la de identidad en niños y jóvenes de la comuna.

Estos proyectos de medios comunitarios surgen como respuesta de resistencia y rebeldía hacia la
industria cultural occidental y de medios de comunicación masivos y comerciales, se trata de que la
comunicación lleve una acción, el compartir información conlleva la reflexión y el análisis de lo que
lo contendrá la revista. “Por medios radicales me refiero a medios, generalmente en pequeña escala,
que de maneras muy diferentes expresan visiones alternativas a las políticas, prioridades y
perspectivas económicas” (Pereira & Cadavid, 2011, pág. 399).

La investigadora a través de la propuesta de la elaboración y ejecución de este medio impreso quiere


recopilar, informar, difundir, interpretar, guiar, promover, entretener y divertir, siendo su principal
propósito, desarrollar y exponer las características e información de la comunidad hacia la
comunidad para generar procesos de participación y toma de conciencia desde la identidad como
descendientes del Pueblo Originario Kitu Kara así como de organización como comuneros de Llano
Grande.

3.3 Elaboración del anteproyecto de revista

Propuesta Diseño de Revista

Se trata de una revista educativa- informativa. Es un medio de comunicación que pretende transmitir,
publicar, significar e involucrar a los actores sociales en la difusión de sus conocimientos ancestrales
y su memoria, desde la comunidad para la comunidad, fomentar entre los niños y jóvenes el gusto
por la lectura, escritura y aspectos comunicacionales, además compartir pasados y nuevos
conocimientos, fortalecer la creatividad que existe en los comuneros y la difusión de los saberes de
la comuna.

La investigadora propone que este proyecto de revista lo lean las futuras generaciones y todo lo
escrito tendrá que ver con la identidad, la tradición oral, la vida misma de la comuna, sus historias,
sus personajes, sus vivencias, su cultura y riqueza ancestral como pueblo originario Kitu – Kara.

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3.3.1 Localización del lugar donde se llevará a cabo la creación de la revista

3.3.1.1 Macro social

La comuna se encuentra en la parte noroccidental de la ciudad Quito, en la parte este de la parroquia


Calderón. El acceso es por la Panamericana Norte, unos metros más delante de la entrada a
Carapungo. Al Este con tierras de las comunas de Cocotog y Río Guayllabamba y al Oeste limita
con la actual Panamericana Norte.

Gráfico N° 1

Fuente: Google Maps


Tomado: 04/08/2016
Por: Ana Belén Rosales

3.3.1.2 Micro social

La Comuna Llano Grande limita al norte con el Barrio Landázuri, El Cajón y La Capilla, dividida
por la Quebrada de Tamauko. Al sur con la comuna de Cocotog, dividida por el Río Wala o Tantaleo
en la parte Oeste de la quebrada Chakishkahuayco (Quebrada Seca) o de Guevara.

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Gráfico N°2

Fuente: Google Maps


Tomado: 04/08/2016
Por: Ana Belén Rosales

3.3.2 Formato del medio

a) La publicación de la revista será en castellano y tendrá un segmento en el que se promueva


la enseñanza del idioma kichwa.

b) Es de corte trimestral y con el objetivo de que se convierta en un medio de comunicación


alternativo a largo plazo.

c) Consta de 20 páginas.

d) Full color.

e) Tamaño A3.

f) El tiraje es de 500 ejemplares.

g) El tono de lenguaje corresponde a un lenguaje periodístico, un estilo expositivo. Por tanto de


explicar de forma precisa, sencilla y fácil de comunicar, claro, hay que evitar que no
contenga gerundios, no personalizar, no valorar y tratar de evitar la jerga. Siempre hay que

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buscar un tema que conmueva, describir de la mejor manera y siempre con el objetivo de
contar historias.

h) La cromática a escoger son los colores:


 Verde: naturaleza propia de la comuna, ya que predominan la presencia de los maizales, de
y de otras plantas frutales y vegetales. Representa la armonía, crecimiento, exuberancia,
fertilidad y frescura.
 Amarillo: Representa la alegría, la felicidad, la inteligencia y la energía, que proviene del
sol, del maíz en grano.
 Naranja: Representa el entusiasmo, la felicidad, la atracción, la creatividad, la
determinación, el éxito, el ánimo y el estímulo.
 Negro: Representa el poder, la elegancia, la formalidad, autoridad, fortaleza, intransigencia.

i) La tipografía que se usará será Sans Serif (Sin serifa). Es recomendable por ser limpias,
legibles y versátiles sin resultar aburridas y la decorativa que le dará un toque de modernidad.

j) El público objetivo es heterogéneo dado que los comuneros y comuneras viven con diversas
características socioeconómicas, deseos, aficiones, tradiciones, costumbres, intereses y
necesidades distintas.

Existe una segmentación de audiencias, no existe un público uniforme, ya que se distinguen


dentro de un mismo estado, regiones, localidades y públicos distintos.

Los públicos se identificarán con el contenido de la revista de acuerdo a su edad como los
niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad.

La audiencia se divide por sexo, puede ser que algunos de los contenidos llame la atención
más a mujeres que a hombres.

Rango edad: 14-65 años.

Lengua de lectores: Castellano y Kichwa en menor proporción.

k) Nivel de estudios: La mayoría de personas que recibirán la revista saben leer y escribir en
español, y en un porcentaje menor entenderán la sección que se presenta en el idioma kichwa.
Un porcentaje medio accedió a la educación primaria o secundaria y un porcentaje alto tiene
título universitario.

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3.3.3 Contenidos de la revista

Para la propuesta de elaboración de la revista la investigadora además de redactar y editar los


artículos, tomar fotografías, diagramación, entre otras actividades propone la cooperación de la
comunidad desde las entrevistas, la convivencia, el compartir con los comuneros y comuneras y a
través de los Talleres de Periodismo en dos Instituciones Educativas: Unidad Educativa “La
Dolorosa” que impartió en el periodo lectivo 2015-2016 y en el Centro Educativo Intercultural
Bilingüe ”Por la Paz” que impartió durante tres meses , desde el mes de octubre hasta diciembre de
2015. Se compartió con los niños y jóvenes de conocimientos en fotografía, radio y redacción
periodística.

En la primera edición de la revista y por decisión de los niños del Taller se encuentra el aporte de
los niños de Séptimo año de Educación Básica del Centro “Por la Paz”, en esta ocasión colaboraron
con la realización de un foto cuento. Los niños fueron quienes tomaron las fotografías y la
investigadora realizó los arreglos con Photoshop. En las posteriores ediciones se publicarán los
trabajos escritos y fotográficos de la Unidad Educativa “La Dolorosa” y del Centro “Por la Paz”.

La investigadora propone usar los siguientes géneros periodísticos, antes, es necesario conocer la
definición de estas herramientas que todo comunicador social debe manejar pues serán instrumentos
de su trabajo. Existen varios géneros periodísticos que predominan en los medios impresos, tienen
técnicas elaboradas y es importante señalar que “constantemente se descubren híbridos valiosos que
demuestran que el dinamismo y talento creativos se niegan a ser fijados en fórmulas invariables”
(Gargurevich, 1982, pág. 20) , entonces depende de la creatividad, compromiso, talento y del
profesionalismo que los comunicadores tengan para variar, modificar, combinar, experimentar con
todos los géneros periodísticos en todos los formatos y medios posibles.

Son lupas con las que escrutamos el quehacer periodístico para entenderlo mejor, para aprender
a leer periódicos, y prácticamente nunca los hallamos en estado puro, sino que el mestizaje, tan
latinoamericano, será su forma natural de existencia. Son, a la vez, una topografía del trabajo
periodístico y una modesta deontología en la que se recoge sistematizado todo aquello a lo que
tenemos derecho o comparta obligación en nuestro trabajo (Bastenier, 2009, pág. 81).

En la elaboración de la revista se utilizarán los siguientes géneros periodísticos:

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La Noticia

De acuerdo con Juan Gargurevich (1982), la noticia es el género común más usado en los diarios
impresos y digitales, narra e informa un hecho y siempre lleva fuentes de información, en este punto
es importante que los hechos sean novedosos, actuales, además deberá ser breve y precisa.

“El periodista no tendrá derecho a interpretar, y mucho menos a opinar moral o políticamente,
sino que sólo podrá enunciar unidades informativas- término que prefiero al de hechos- que
respondan a una realidad intangible; es decir, todo aquello que se oye, se ve y se toca” (Bastenier,
2009, pág. 82). Para este autor el buen manejo de este género de parte del comunicador favorecerá
al lector al acercamiento a la realidad, deberá buscar la objetividad, el buen uso del idioma y de
buenas fotografías, la honestidad y la ética deontológica.

Cuando se elige y selecciona los hechos que contendrán los medios de comunicación, se quedan atrás
otros acontecimientos, es por esto que la revista tomará los datos más relevantes de la comuna en
diversos ámbitos, como el deporte, la cultura y todos los hechos que ayuden a fortalecer la identidad
de este sector. Por esto es necesario e importante este género porque permitirá al habitante estar al
tanto de lo que sucede en su comuna, en su barrio y en conjunción con todos los moradores de la
comuna.

La Crónica Periodística

“La crónica es la prosa de los periódicos” (Bastenier, 2009, pág. 83). La crónica entonces es la
información que describe y cuenta historias, se trata de que el lector imagine y viva las imágenes con
el relato del comunicador. Para elaborar las crónicas no existe una limitación de temas, pero es
importante y de acuerdo con Juan Gargurevich (1982), las crónicas son de interés humano, pero no
quiere decir que sean temas de tipo social que apunten a los infortunios de los seres humanos. “Esta
técnica sin embargo, puede ser rescatada en beneficio de la necesidad de mostrar realidades
concretas de tipo social y que no podrían ser suficientemente explicitadas si se plantearan como
notas informativas comunes o entrevistas” (Gargurevich, 1982, pág. 119).

En la revista este género pretende que todas las historias personales de los comuneros, de la gente
que día a día hacen y construyen la comuna y su memoria permanezcan en el tiempo, la proximidad

70
con la gente y con el tema de estudio que permite este género logra que toda la información relevante
sobre el tema sea expuesto en la revista, que los lectores conozcan, aprendan y estén al tanto de la
historia de la comuna, esto permitirá que se identifiquen y escarben con sus raíces que permanecen
intactas para recordarles quiénes son.

El Reportaje

El reportaje es obra del reportero, el que no basa su trabajo en lo indirecto, aunque tampoco tenga
por ello que dejar de contextualizar; es decir, además de lo que toma directamente del lugar de
los “hechos”, puede valerse de todo aquello que de manera indirecta ha conocido sobre el asunto,
pero lo que siempre prima en la narración es la apropiación directa del material informativo
(Bastenier, 2009, pág. 86).

En este sentido el comunicador se encuentra con el objeto de estudio del que va a informar, comparte
con él. El comunicador será la fuente porque el vivirá la experiencia, en la revista lo que la
investigadora escribirá en la nota, el lector acompañará al comunicador en las vivencias del reportaje.

La Entrevista

De acuerdo con Juan Gargurevich (1982), la entrevista es el género periodístico más conocido, y es
una de las técnicas que todo comunicador social debe entender y debe usarlo para obtener la
información necesaria para la elaboración de las notas periodísticas. “Recabar datos no es
entrevistar” (Gargurevich, 1982, pág. 69), por esta razón esta técnica en la revista buscará recoger
datos de los comuneros, de quienes conocen de cerca o lejos a la comuna, de quienes han vivido o
viven en ella, de quienes desde su edad y género han compartido antiguas y nuevas experiencias.

El testimonio Periodístico

“La técnica de redactar hechos presenciados o vividos por el autor, exponiéndolos en primera
persona para lograr mayor énfasis y/o dramatización de su calidad de testigo” (Gargurevich, 1982,
pág. 151). Este género en la revista pretende relatar los hechos vividos por la investigadora, en el
transcurso de esta investigación han sido varios los procesos de autoidentificación, identificación y
de conocimiento que permiten que desde su perspectiva sean vividos de distinta forma, ya que la
investigadora no es comunera oriunda de este sector. Sus experiencias son distintas, la información
de los hechos desde su voz permitirá que los demás valoren su testimonio.

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Entre los contenidos (el orden no representa el que partirá en el interior de la revista) están:
• Cultura (memoria ancestral, rituales, ceremonias tradiciones, costumbres, grupos culturales-
danza, vestimenta).
• Gastronomía (alimentación).
• Fotografía (reportajes, fotonovela).
• Medicina ancestral (salud).
• Historia y memoria (personajes importantes).
• Segmento bilingüe –tradición oral (en el que se impartirán pequeños fragmentos en kichwa).
• Desarrollo de pequeñas compañías y asociaciones (economía comunitaria).
• Existe la posibilidad de contar con publicidad para el financiamiento de la revista.

ESTUDIO DE NECESIDADES DE COMUNICACIÓN IMPRESA EN LA COMUNA


INDÍGENA LLANO GRANDE (PROPUESTA PARA LA ELABORACIÓN DE UNA
REVISTA SOBRE LA MEMORIA ANCESTRAL)

1. Tipo de estudio (cualitativo)

El método que la investigadora usará es el método cualitativo. De acuerdo con Roberto Hernández
Sampieri (1997), el enfoque cualitativo “utiliza la recolección de datos sin medición numérica para
descubrir o afinar preguntas de investigación y puede o no probar hipótesis en su proceso de
interpretación” (Sampieri, Fernández, & Baptista, 2014, pág. 11). Para este autor quien en su obra
cita a otros expertos en el tema, toda la información que se obtenga de esta investigación será muestra
de la exploración y búsqueda del contexto, manifestaciones, hechos y testimonios a profundidad.
Además la investigación se desarrollará en ambientes habituales y los datos e información
contemplarán distintos significados que adquieren su valor y trascendencia en los hechos y entorno
de Llano Grande, en las interacciones sociales cotidianas y espontáneas de modo natural, en medio
de conversaciones diarias entre conocidos, en entrevistas no formales. Sin llegar a la fundamentación
en la estadística pues se trata de un proceso más bien inductivo que va de lo particular a lo general,
se analiza múltiples realidades y el contenido material y espiritual de lo que rodea a la comuna,
además se necesitará de la recolección y el análisis de la información que la proporcionan los actores
sociales.

Así la investigadora evaluará todos los relatos, anécdotas, narraciones y experiencias, no existirá
manipulación en estos elementos que componen la realidad y que los comuneros compartieron, más
bien será una interpretación de lo que se observa. Toda la riqueza y el bagaje acumulado son una

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muestra clara de la cotidianidad, del sentir y pensar de sus habitantes, de las relaciones con otros
grupos y entre ellos, cuáles son las prácticas, las rutinas, sus manifestaciones artísticas, culturales,
organizativas y sociales.

2. Población de estudio (muestra de investigación)

Según datos extraoficiales y proporcionados por una fuente del Cabildo en la Comuna Llano Grande
aproximadamente existen 16.000 HABITANTES, habitantes originarios, blanco-mestizos.

3. Muestra de investigación

Es una muestra intencionalmente seleccionada está compuesta por informantes calificados quienes
fueron seleccionados por su grado de conocimiento sobre la identidad y la memoria ancestral de la
comuna Llano Grande.

Se trata de nueve comuneros, entre hombres y mujeres de distintos grupos etarios y de distinta
formación académica y de liderazgo.

4. Técnica de estudio: Entrevistas

De acuerdo con Piergiorgio Corbetta (2007), la entrevista cualitativa es parecida a la observación


participante, sin embargo, “su objetivo último es conocer la perspectiva del sujeto estudiado,
comprender sus categorías mentales, sus interpretaciones, sus percepciones y sentimientos, los
motivos de sus actos” (Corbetta, 2007, pág. 344). Esta conversación aunque provocada por el
entrevistador no carece de importancia, ya que a través de ella se obtendrán los datos requeridos.
Estas entrevistas se realizarán a un grupo de personas seleccionadas previamente, los mismos que
fueron escogidos por sus características, experiencias y conocimientos de vida, de organización y de
trabajo en la comuna.

En el caso de Llano Grande, nueve voces entre hombres y mujeres, de distintas edades y grupos de
la comuna compartieron sus relatos, sus sentimientos, reflexiones, su vida, sus saberes. Estos
diálogos son conversaciones normales y familiares en un ambiente tranquilo, respetan la libertad del
entrevistado ya que sus respuestas varían de acuerdo a lo que siente y conoce.

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Las entrevistas de investigación no contienen preguntas estructuradas, en este punto se trató de
entablar una conversación natural, sin poses, de participación, en la que prime el compañerismo y la
confianza entre la investigadora y los entrevistados. Se seleccionó a personas calificadas previamente
(en este caso por conocimientos o grupos representativos de la comuna), con y sin estudios
universitarios, con sus experiencias, formas de pensar, sentir y hacer y con conocimientos empíricos
que se basan en la cotidianidad.

Para tal efecto se hace uso de la “entrevista no estructurada: no se fija el contenido de las preguntas,
pudiendo variar en función del sujeto a entrevistar; solamente se plantearán temas a abordar”9, si
bien es cierto las entrevistas se realizaron en un nivel más familiar y con varios temas de la comuna,
no se pierde el valor de los testimonios de los comuneros.

5. Instrumento: análisis de contenido

El objetivo de esta investigación es fortalecer la memoria ancestral de la Comuna indígena Llano


Grande. La metodología del análisis de contenido como una técnica de interpretación de textos,
refuerza la recopilación de datos y contenidos escritos o visuales, así como las entrevistas, discursos,
observación, documentos, videos, participación, entre otros. Estos datos deberán leerse e
interpretarse adecuadamente, pues ayudará a obtener mayores conocimientos de todos los diversos
aspectos tangibles e intangibles, así como del acervo cultural, identitario, deportivo, social, ancestral
de la vida en comunidad y el fortalecimiento de la identidad y memoria ancestral.

Este estudio observará la frecuencia con la que los datos, temas o testimonios se repiten, los discursos
sobre qué se dice y cuál es la finalidad y los mensajes son importantes para determinar qué elementos
de la comuna de Llano Grande permanecen en la memoria, sean estos antiguos o actuales.

El análisis de contenido servirá para verificar los aspectos reiterativos que guiarán a la investigadora
a la consecución de una propuesta de elaboración de una revista impresa.

Las personas seleccionadas para recoger la información sobre la memoria de la comuna son:

9 Batthyány, Karina &Cabrera, Mariana; “Metodología de la investigación en Ciencias Sociales- Apuntes para un curso
inicial, Uruguay, Unidad de Comunicación dela Universidad de la República (UCUR), 2011, pág.90.
Recuperado el 08/07/16: http://www.cse.edu.uy/sites/www.cse.edu.uy/files/documentos/FCS_Batthianny_2011-07-27-
lowres.pdf

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Selección de comuneros y comuneras
Ana Lucía Tasiguano Comunicadora Social, Investigadora, Magister
en Género e Identidad, comunera de Llano
Grande
Enrique Tasiguano Egresado de la Facultad de Antropología de la
Universidad Politécnica Salesiana, comunero y
líder de la comuna Llano Grande
Jaime Pilatuña Yachak de la parroquia Calderón
Karina Muzo Hatun Pamba Warmi 2015
Manuel Loachamín Comunero de Llano Grande
Miguel Ángel Muzo Cantautor y comunero de la comuna Llano
Grande
Corporación Samari Yachana Wasi Grupo Cultural de Danza
Taller de Música Sayla Ñan Grupo de Música de la comuna
María Tasiguano Comunera de la Llano Grande
Elaboración personal. 26/07/2016

6. Procedimientos seguidos (pasos)

Para realizar las entrevistas, la investigadora se reunió con los informantes en sus diversos espacios
de acción, en los ensayos, en los domicilios y en lugares donde pudiesen sentirse cómodos.

Las unidades de observación que se tomaron en cuenta son las siguientes:

 La historia: Se tomará en cuenta los relatos de la comuna, los personajes, las


particularidades propias. Sus quehaceres dentro de la comuna, que habilidades poseen.

 La comunidad: Cómo se observan a sí mismos, cuáles son sentires, sus anhelos y en


conjunción con los otros comuneros y comuneras.

 La memoria: Cómo recuerdan los comuneros su infancia, su momento actual, qué eventos
tienen presentes, qué desean olvidar.

Para tal efecto se transcribieron las nueve entrevistas, además en el contenido anterior, se detallan
cuatro crónicas, que cuentan con fuentes personales, obviamente se usó la técnica de la entrevista
para obtener los datos e información que ahí se menciona.

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Primera entrevista

Ana Lucía Tasiguano

Comunicadora Social, Investigadora, Gestora Cultural, Magister en Género e Identidad, comunera


y compañera de Llano Grande.

Preguntas y respuestas:

1.- ¿Desde cuándo la comuna se reconoce como pueblo originario Kitu Kara?

Llano Grande como espacio geográfico aparece en las investigaciones cientos de años atrás, desde
las culturas precolombinas porque fue parte de esta cultura milenaria. Ya que Pichincha como tal
(Hoya de Guayllabamba) tiene cuatro entradas, la zona de Quito se transformó en un mercado, los
Tianguez de Quito. Nuestros primeros asentamientos humanos fueron en el centro histórico de Quito
y sus alrededores, así lo cuenta la historia. Los espacios rurales y periféricos fueron herencia de los
españoles, quienes no querían que estemos junto a ellos.

En este marco nacen los anejos, Llano Grande fue el anejo de Zámbiza, antes de pertenecer
formalmente a Calderón, y se llamaba Hatun Pamba. Esta zona era seca, árida y aun así se asentó la
gente. Luego se conoció como el anejo de Calderón, la gente no estuvo de acuerdo porque siempre
fue discriminada por los chagras de Calderón. Llano Grande creció en medio de un proceso fuerte de
inferioridad. Y es que en 1950 la comuna empieza a organizarse, con el primer Varayuc y luego
primer Presidente del Cabildo, Don Calixto Muzo, las relaciones con los mestizos hacen que en Don
Calixto crezca su afán por trabajar por la comuna y el 23 de febrero de 1956 Llano Grande se erige
jurídicamente como comuna indígena.

Desde este acontecimiento se reflexiona, la comuna se hace más fuerte y se organiza mejor. En los
60 y 70 los jóvenes emprenden la adquisición de un propio transporte para la comuna, y lo realizan,
lo que generó en una verdadera pugna de poderes entre la Cooperativa de Calderón y la comuna de
Llano Grande, particularmente con los cabecillas de esta iniciativa del transporte.

El hecho de reconocerse como comuna se logra por varios aspectos:

1.- Existen familias originarias, quienes mantienen sus relaciones de parentesco y liderazgo, que se
conocen y se unen entre sí, para las actividades diarias y son familias fuertes.

2.- Este territorio siempre fue extenso y las familias heredaron estas tierras.

3.- En cuanto en la parte histórica cultural, que aunque no se conozca la descendencia Kitu, se re-
conoce y conoce que en estos lugares están los ancestros de estos habitantes. Reconocerse como
runas o indios, la autoidentificación y el apellido guardan la historia y un acervo cultural muy fuerte.

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4.- En Llano Grande la gente se relaciona con la gente mestiza, no con los chagras de Calderón, sino
que los comuneros empiezan a trabajar en la ciudad.

Luego de que la comuna se erige como jurídica, en el tema de reconocerse como Kitu Kara, la
población se identifica como comunero de Llano Grande más que Kitu Kara, y lo hacen porque se
dan cuenta de su valor ancestral, ya que se conoce que en ese territorio vivieron los antepasados
(abuelos). Entonces hay un proceso de visibilización y darse a conocer como comuna, y de evitar la
discriminación.

Se vive el orgullo de ser de Llano Grande, para la gente lo primordial es la pertenencia a la comuna,
más que ser Kitu Kara. Hasta los años 90 y gracias a los levantamientos indígenas en el contexto
nacional, se vive un proceso de identificación y de revitalizar el ser originario, los derechos
colectivos, los derechos humanos se discuten en la comuna y los habitantes de este sector empiezan
a formar parte de la política nacional.

En el ámbito político el pueblo Kitu Kara se institucionaliza como fuerza en la política, no solo existe
liderazgo político sino aparecen actores y gestores culturales como un elemento fundamental para
mantener la cultura, la importancia de la historia y cómo los gestores culturales investigan, asumen
y practican y son referente de los Kitu Kara. Estos jóvenes empiezan a recuperar el diálogo con los
abuelos y su historia. Los gestores culturales apostaron siempre por la investigación y por la
memoria.

Lo grave de esta situación es que no existe quien escriba, no existe la persona que levante la
información sobre la memoria, es importante destacar el valor del gestor cultural, ya que es una
persona que se identifica con la comunidad como su matriz, que se pertenece y convalida y fortalece
ese tejido ancestral, se entraman y se unen para que la persona se identifique.

2.- ¿Desde cuándo adoptó la vestimenta?

El idioma escuchamos siempre y eso facilitó que hablemos y entendamos el kichwa. En Llano
Grande, la estrategia para no sufrir discriminación fue no hablar, la relación con el mestizaje originó
que el idioma kiwcha mejor no sea hablado solo se hablaría en el núcleo familiar. Una característica
es que el idioma se mantiene en Llano Grande más que en otras comunidades de Quito.

Los apellidos y lo que somos (nuestra identidad) no los tenemos porque suenan feo o bonito, sino
porque provenimos de familias ancestrales, porque pertenecemos a una comuna y linaje y como tal,
tenemos una responsabilidad social, un rol fundamental, todos somos importantes desde que el que
siembra hasta que el gobierna.

Llevar la vestimenta en la infancia fue muy común. Cuando un individuo crecer no piensa en temas
de identidad y la parte cultural queda de lado, por lo que agradezco a mis abuelos paternos y maternos

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porque prevalecía en las actividades cotidianas, por ejemplo en la siembra, la preparación de la
comida ancestral, y en las reuniones, el diálogo con los mayores sobre la identidad, verlos con su
vestimenta, con la música, la danza, el grupo cultural, hicieron que me forje como un ser indígena.
Mis padres cultivaron en mí ese sentir en nuestra identidad, vivíamos la minga, y eso nos ayudaba
mucho. El contacto con los adultos mayores y el llevar siempre mis camisas bordadas, debía
responder a un pensamiento coherente, con lo que se dice ,se hace, se siente y hay que hacerlo, así
que decidí llevar mi vestimenta todos los días. Tu identidad debe ser de convergencia con el mundo,
tu tranquilidad debe ser de armonía, si quieres llevar tu vestimenta y no afecta tus acciones pues lo
haces y está bien.

DATO:

Llano Grande, no necesitó nunca de intermediarios, nunca necesitamos de Calderón para hacer
nuestras peticiones, esta parroquia existió hasta hoy porque ahí se encuentran algunas estancias
administrativas.

Segunda entrevista

Gonzalo Enrique Tasiguano Muzo

Comunero, Líder Indígena, trabajador incansable, Docente del Idioma Kichwa, Antropólogo de la
Universidad Politécnica Salesiana y compañero de la comuna.

Preguntas y respuestas:

La historia de Llano Grande y como la recuerdo yo, inicia en el año de 1949, cuando tenía cinco años
aparecen misioneros en Llano Grande, llega la Iglesia Evangélica Brethren de Estados Unidos, la
comuna buscaba ser legalizada jurídicamente.

En los años 40 llegan las Madres Lauritas a Llano Grande, a la escuela La Dolorosa. Desde este
acontecimiento para los comuneros este litigio católico y evangélico significó que muchos de los
habitantes se adhieran a estos discursos religiosos y entonces el comunero empezó a reflexionar sobre
ser originario de Hatun Pamba.

Hatun Pampa se llama así porque los viajeros utilizaban el Capac Ñan, por tres ramas, a la salida de
Guayllabamba, por Huaco y la Quebrada de Chakiskahuayco. Procedemos de Centro América, esto
está comprobado por los vestigios que se mantienen en la vestimenta, la alimentación con granos y

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productos del mar e incluso en nuestra lengua, ya que anterior al kichwa fue el shilipano
(complemento del safiki), prueba de esto son algunas palabras que aún se conservan en la comunidad.

Por los años 1950 en Llano Grande se descubren vestigios arqueológicos como vasijas, ocarinas, u
osamentas, en la tierra. Hasta 1975 más o menos en la comuna se vive un duro proceso identitario,
de dirigencia y de organización social. Como antes nuestra comuna no poseía servicios médicos, no
había ni agua y luz, la gente de la comuna empezó a organizarse.

Los comuneros salían a trabajar en la ciudad para adquirir los terrenos a los hacendados de ese
entonces como: Hacendado Redín, Becerra, Rivadeneira. Estos terrenos que tenemos actualmente
son de propiedad individual pero la comuna como tal conserva tierras comunales.

Llano Grande tiene su inicio administrativo con Zámbiza, una de las primeras parroquias
eclesiásticas. Llano Grande fue obligado a que adherirse a Calderón, y eso lo corroboran las
investigaciones, pero Llano Grande no estuvo de acuerdo.

Para entonces nace don Calixto Muzo, el precursor de las obras de la comuna, su anhelo fue
independizar a la comuna y lo consigue en el año de 1956 con el apoyo de los cabecillas de los barrios
de la comuna. Una particularidad es que en la comuna los habitantes preservan los sobrenombres de
sus padres, por ejemplo: Tio Mincia, Loco Domingo, Tío Sargento, Tío Mirlo, entre otros.

Con el apoyo de estos hombres y mujeres abrieron los caminos de Llano Grande, con las mingas
consiguieron traer el agua. En esa época se entregaban diezmos a la Iglesia de Calderón, se
entregaban productos de las tierras como maíz, entre otros. Para ese entonces Raúl Tasiguano, un
joven líder comunero, no permitió que se cometan estos abusos e impidió que los comuneros sigan
con los diezmos, desde este acontecimiento se produjo la primera ruptura con la parroquia de
Calderón.

Con el apoyo de varios jóvenes adquirimos el transporte, para eso tuvimos que armar un
levantamiento. Y el 24 de mayo de 1969 cerramos las vías de acceso a la comuna, ningún auto podía
salir ni entrar de la comuna durante ocho días. Nuestra victoria se produce el 07 de junio de 1969,
cuando asistimos a la Plaza Grande todos vestidos con nuestra vestimenta (la producción de la
vestimenta fue antes de la lana de oveja), para solicitar esta medida al Presidente de Turno. Mediante
la firma de Velasco Ibarra se decretó que solo los habitantes de Llano Grande tendrían sus propias
unidades, ninguna unidad de otra cooperativa podían sumarse al recorrido por Llano Grande, mucho
menos de Calderón.

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Tercera entrevista

Jaime Pilatuña Lincango

Yachak, guía espiritual, hacedor de ceremonias de la parroquia Calderón y del Pueblo Kitu Kara y
compañero.

Preguntas y respuestas:

1.- ¿Cómo se designa a los yachak?

Ecuador es un estado intercultural, plurinacional y multilingüe. Nosotros somos naciones y pueblos


originarios, nuestra cosmovisión es propia y originaria nativa de estas tierras, la identidad cultural
que nos marca como nación Kitu Kara responde a una cosmovisión natural que está en nuestro
entorno. Ya que los pueblos y las nacionalidades originarias emergieron del ChayshuPacha, desde
este espacio existencial hace 500 años atrás.

Ecuador tiene 14 nacionalidades distintas y cada una se define a sí misma, tiene su propia manera de
definir sus divinidades, su lengua, sus propios seres que guardan sus tradiciones, así como recrear
sus actividades culturales y sus lugares sagrados. El pueblo Kitu Kara tiene sus propios hombres y
mujeres de sabiduría y de tradición del conocimiento que se heredan, nosotros poco a poco nos
empoderamos de esta sabiduría, ya que no existen escuelas para ser Yachak. Nuestro conocimiento
abarca el territorio cultural y la cosmovisión de trascendencia donde se recrea la vida aquí en el
KayPacha.

Los Yachakkuna son hombres y mujeres de sabiduría de la tradición que orientan, ordenan,
acompañan, apoyan, ven, reprenden para orientar al pueblo en el ámbito educativo, político,
organizativo, económico. En cada pueblo ancestral hay esa cosmovisión de trascendencia, siempre
emergerán hoy, mañana o dentro de muchos años Yachakkuna que guiarán al pueblo, a las
organizaciones, podrán curar, sanar espiritualmente y físicamente.

Mi herencia proviene de mis abuelos, de mis padres y de mi ayllu Los Pilatuña Lincango, investigué
y me empoderé de todos esos conocimientos, mi herencia proviene de aquellos quienes fueron
curanderos.

Cada ser humano es dueño de su propio encuentro espiritual, de encuentro y retorno con la
fuente que lo creó.

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2.- ¿Se pueden clasificar los saberes ancestrales?

Esta pregunta es más que un pensamiento híbrido. Nuestros saberes y sabidurías sirven para tener
una convivencia en armonía, en equilibrio. Antiguamente nuestra gente no se enfermaba, porque
fueron culturas de prevención. La identidad cultural estaba marcada, por la vestimenta, la lengua, la
música, la danza, la espiritualidad, las formas de organización, todo esto hace 500 años.

Cuando existía un desfase, un rasgo característico en desfase, el hombre y mujer de sabiduría de cada
familia o pueblo entraba en su labor. Hoy en día el pueblo Kitu Kara puede manifestar lo que hacían
y eran nuestros abuelos y abuelas, hoy existe un rescate y revitalización a la madre tierra.

No existen varias sabidurías, es una sola, es una sabiduría de vida, está plasmada en la espiritualidad,
el conocimiento, el poder del conocimiento y el hacer, esto se denomina sabiduría, conocimiento,
tecnología. Estos saberes son naturales y no impuestos, llegan con nosotros, desde que nacemos y
los vivimos a medida que avanza el tiempo y crecemos.

3.- ¿Cree usted que debe existir la recuperación de la memoria ancestral?

Siempre hay que pensar y responder por uno mismo, uno debe buscar las respuestas en uno mismo.
Si en uno está perdido, pierde todo, entonces debe encontrarse, solo así podrá beneficiarse y
rescatarse, rescatar a la propia comunidad, al pueblo, a otros pueblos, a la nacionalidad y al país.

La herramienta para la recuperación de la memoria ancestral es el reto y desafío personal, hay que
hacer, solamente haciendo se encuentra entendimiento.

En la vida solo hay que conocer y saber, nadie debería aprender nada, porque nuestra memoria de
memorias guarda todos los conocimientos impregnados de lo que somos.

Es importante que se respete, valore la identidad, la memoria ancestral propia, vendrán procesos de
sensibilización donde existen crisis existenciales.

Cuarta entrevista

Karina Muzo

Estudiante universitaria, Danzante de la Corporación Samari Yachana Wasi, Shuk Niki Hatun
Pamba Warmi 2015 (Reina de Llano Grande), promotora de proyectos en el fortalecimiento de la
identidad de la comuna y compañera.

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Preguntas y respuestas:

1.- ¿Qué piensas sobre la gente foránea que ha llegado a la comuna?

Mucha gente llegó a la comuna sin conocer lo que somos y hacemos. En parte como comuneros
guardamos cierto recelo porque ya no nos conocemos entre nosotros, la gente piensa diferente, no
se comparte en comunidad como antes. Es que la diferencia de cultura y conocimientos no permite
que haya una relación más productiva.

La gente de afuera no piensa como nosotros, en las escuelas, en el fútbol, y eso molesta un poco a
los comuneros porque es gente que no se conoce entre sí. La gente que llega de afuera debería
aprender del lugar donde vive, interesarse de como era antes ya que siempre hay costumbres que es
bueno que los demás conozcan. No nos incomodan, pero no existe total confianza como en la gente
de Llano Grande, de la misma comunidad.

2.- Hablemos de la elección y coronación como Shuk Niki Hatun Pamba Warmi.

Querían retomar las antiguas fiestas de Llano Grande. Una amiga mía, me ofreció participar como
candidata en representación de la Cooperativa “El Molino”, reunía todos los requisitos y acepté. Me
preparé con mis abuelitos y abuelitas, y la mayoría de las preguntas yo las conocía porque todos mis
conocimientos los adquirí por el grupo Samari.

De la misma forma yo tenía mi vestimenta porque incluso he bordado mis propias camisas.

Mis proyectos estaban destinados hacia el fortalecimiento del idioma, de la vestimenta de la comuna.
Para eso organicé con los mismos comuneros que se den clases de kichwa y bordado a todos los
habitantes de la comuna.

3.- Háblenos sobre sus proyectos

Mis proyectos siempre estuvieron enfocados en la identidad, el kichwa, la vestimenta y lo que nos
identifica como Llano Grande, se están llevando a cabo a mediano plazo, hasta que concluya mi
período. Respecto a la vestimenta se están llevando cursos dirigidos a hombres y mujeres, mi
propósito siempre fue trabajar con la comunidad y su identidad.

Siempre estaría dispuesta a ayudar a la nueva chica que asuma el reinado, y apoyar su trabajo.

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4.- Cómo es la vida de la comuna

Siempre han existido algunas confrontaciones porque cada organización quiere ser protagonista, sin
embargo, existen muchas actividades en las que todos podemos colaborar y así sacar adelante a
nuestra comuna.

Aunque a la comunidad le falte muchas cosas, hoy podemos comunicarnos más, solucionar los
problemas, y unirnos más. Aunque haya algo de egoísmo, o de envidia siempre tenemos que buscar
soluciones para ayudarnos más entre todos.

Quinta entrevista

Manuel Loachamín (TÍO POLLO)

Fue Presidente de su Barrio, ayudó en las mingas para abrir las carreteras de la comuna y comunero
de Llano Grande.

Preguntas y respuestas:

1.- Quisiera que me hable de Llano Grande, cómo fue su niñez en esta comuna.

Hace 50 años la comuna no tenía luz y tampoco agua, con malta traíamos agua del río Tantaleo y
Chakiskahuayco. Ningún dirigente de la ciudad, nos ayudó, Calixto Muzo y sus hermanos, algunos
jóvenes y adultos trabajábamos para tener estos servicios pero en Calderón nos negaron esa
posibilidad, no nos dieron agua y luz eléctrica. “Los indios de Llano Grande vienen a pedir caridad”,
no pedíamos caridad, exigíamos que las autoridades nos atiendan, porque aquí en el campo solo
teníamos velas para alumbrarnos, “tuvimos que ir al Municipio a pedir los servicios básicos”.

En las mingas y con Calixto Muzo se construyó la carretera en U de la avenida Principal, las
divisiones de las calles y la Iglesia también de adobe y teja, todo lo hicimos nosotros con nuestras
manos, sin maquinarias. Todos los domingos salíamos a las mingas, el cabecilla de cada sector pedía
gente para ir a trabajar, llevaba el cucayo, llevaban chicha, mote. “Pico y pala, pico y pala
trabajábamos”. Él que trabajaba comía y el que no hacía nada, no comía nada. Somos indígenas,
solo vivíamos nosotros aquí.

Los habitantes de la comuna llevábamos nuestros anacos, camisas bordadas, “guapas, eran las
señoras”, los hombres con sus ponchos y capisayos, y hablábamos solo en kichwa y no en
castellano.

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Solo nos casábamos entre nosotros, no venía gente afuera. Era muy difícil trabajar en Quito, nosotros
sufrimos mucho.

Estas tierras eran fértiles, había muchas siembras de maíz, arveja, fréjol, quinua, las mujeres que no
trabajaban nos brindaban la comida.

El primer gran enfrentamiento que tuvimos fue por el transporte en la quebrada de Landázuri,
vinieron los dirigentes mishos de Calderón, a dejar aquí sus unidades, por lo que Calixto Muzo no lo
permitió, quería que tengamos nuestro propio transporte. Nosotros compramos dos unidades, pero el
uno se dañó y el otro se quemó.

Como la gente no estaba instruida y solo acababan la escuela, todos los comuneros ayudábamos para
que los jóvenes se vayan a la ciudad y terminar el Bachillerato. Mucha gente empezó a estudiar el
colegio, la Universidad.

Calixto Muzo ya cansado por la edad y por sus obras decide trasladarse a Quito y Llano Grande
empezó a dividirse, los barrios empezaron a dividirse.

Además construimos parte de la Escuela, pero una vez que llegaron las Madres Lauritas, se hicieron
cargo, nosotros exigíamos que se realicen las mingas pero eso no les gustó a las monjas.

Llano Grande es nuestra Llakta. Una particularidad es que aquí nosotros llevamos sobrenombres o
apodos, que nos otorgaban en la minga, estaba el Tío Batea, Tío Salchicha, Tío Diablo, Tío Arpero,
Tío Algodón, Tío Carchi, Kullki Tía, Tía Rosa Usu. Estos nombres respondían a ciertos rasgos físicos
o a ciertas actitudes o comportamientos de las personas, siempre se ponían en las mingas.

2.- Qué significa ser de Llano Grande

Es nuestra comunidad grande, Hatun Allpa, porque somos grandes. Somos comuneros porque somos
hombres trabajadores de la comuna, debíamos organizarnos por zonas, trabajar en conjunto.

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Sexta entrevista

Miguel Ángel Muzo (DON PAYASO)

Compositor, trovador y comunero de la Comuna Llano Grande.

Preguntas y respuestas:

1.- Podría contarme la historia de Llano Grande

Tengo 59 años y me encanta cantar y bailar, siempre fui un niño que aprendió mucho y tiene gratos
recuerdos. Viví con mis abuelos, mi abuela nunca habló el castellano, por eso estoy muy agradecido,
porque así pude conservar y conversar con los tíos mayores. Yo aún hablo y canto en kichwa, eso ha
hecho que me tomen en cuenta sobre todo en las fiestas de la comuna y cuando la gente lo desea.

Nosotros somos pueblos originarios y hemos sido discriminados como pueblos ancestrales y hemos
vivido esa discriminación racial.

En la comuna participo activamente con la celebración de ritos matrimoniales llamados Mashalla,


hasta hoy han sido 43 veces que las he celebrado. Yo escuché a la Banda de Llano Grande en 1982
por primera vez. Aunque la Banda mantiene su nombre, el fatal accidente en la Mitad del Mundo en
el año de 1994, mermó las actividades de esta banda.

Para que esta tradición perdure comencé en enero de 2001, en el matrimonio de mi hija. Con la misma
melodía pero con distinta letra, pues es de mi autoría, entoné y canté a la pareja de recién casados.
Luego pedí a una de las viudas de los integrantes de la banda, me obsequie la letra original de la
Mashalla, pues tiene 16 estrofas.

El origen de estos mensajes al parecer provienen de la banda de Llano Grande, quien recogió de
Llano Chico y Zámbiza estos ritos, los mismos que se respetan por todos los comuneros porque es
muy significativo por su solemnidad y tradición, además se ata con una faja a los novios. En el
matrimonio la bebida principal era el Api o mazamorra, tenía que llevar la familia de la novia a donde
los suegros para congraciarse con ellos, además a los padrinos se les entregaba unas canasta con
diversos frutos y alimentos.

Mashalla quiere decir hiernito, es un término mal escogido, porque son consejos para llevar una
buena vida matrimonial, en armonía y respeto para toda la vida.

85
A mí me conocen como Don Payaso, esta particularidad, poner apodos, aun la conservan los
comuneros. A mí me nombraron como Payaso por la facha que tenía, me ubican más por mi
sobrenombre que por mi nombre real.

Llano Grande siempre fue una comunidad que vivió y vivía como mucho esfuerzo, antes la gente
sembraba y algunas personas sembraban al partir. Los ingresos a la comuna se debían a la agricultura.
Además servía para hacer las fiestas y antes había la crianza de animales, cerdos y borregos.

Como había ovejas, las mujeres sacaban la lana de ahí, bordaban, hilaban, y cosían a mano, de ahí
sacaban el material para confeccionar los capisayos (ponchos cortos), para hacer las alpargatas y se
mezclaba además con cabuya. La vestimenta aún la llevaban los tíos mayores.

Llano Grande celebraba fiestas con yumbos, danzantes en la Iglesia de la Capilla. Había priostes que
contrataban danzantes. Las mayoras, esposas de los priostes, tenían en la lishta alimentos, capillos.

Hoy en día aunque la tradición se mantiene con ciertos rasgos, en otros se diferencian. También se
compartía en la misamantana, consistía en colocar en una sábana grande habas, maíz, mote, papas
que se servía en un plato de barro. Además el invitado llegaba con una malta de chicha y con una
botella de trago como presente, quien tenía más dinero regalaba cinco o dos sucres que se llamaba
charichina (este gesto es como muestra para hacerse presente como invitados). Además se repartía
un recipiente con chicha y debían terminar y entregar vacío el recipiente. La fiesta duraba dos días,
con banda o el tambor o el pingullo.

Séptima entrevista
Corporación Samari Yachana Wasi

Gestores Culturales, Grupo de Danza, Ayllu y compañeros comuneros.

Preguntas y respuestas:

1.- A muchos jóvenes no les interesa conocer y autoidentificarse como comuneros de Llano
Grande

Los padres no inculcan y no se identifican como indígenas y tampoco dicen pertenecer a un pueblo
originario. Otro aspecto que incide es que a algunos jóvenes les da vergüenza reconocerse como
originarios, la juventud de la comuna al salir a la ciudad, olvidan su identidad, la dejan de lado y si
dejan alinear por cosas externas y hasta superfluas. De algún modo no nos interesamos por lo que
tenemos aquí en nuestra comunidad. Y porque existe discriminación de personas que están alrededor,
en el colegio y fuera de la comuna en la ciudad.

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2.- ¿Qué es ser comunero de Llano Grande?

Es ser algo que eres y no forzarlo, reconocerse como tal, como originarios porque son evidentes en
nuestros apellidos, en nuestras danzas, en nuestras memorias, la memoria ancestral emerge de lo más
profundo del ser, tenemos fuerzas, dinámica y perseverancia para hacer lo que nos propongamos.

Como comuneros el contacto con la tierra, con la naturaleza, el campo, nos permite además
identificarnos.

Nuestras costumbres, nuestras ideas, nuestras historias, los relatos, y la riqueza material e inmaterial
que posee la comuna,

La familiaridad, la vecindad, es una característica de nosotros, todos nos conocemos entre todos, y
el respeto a los tíos y tías mayores.

Acá hay más unión, todo hacemos en minga, en unidad, el valor de la familia y de estar juntos.

Octava entrevista

Taller de Música Sayla Ñan

Grupo de Música compuesto por compañeros originarios de la comuna

1.- Podrían contarme la historia del Grupo y su incidencia en la comuna Llano Grande

Sayla Ñan tiene seis integrantes y nace en los años 90 por iniciativa de James Andrango, Pablo
Tasiguano y Germán Guamán, originarios de la comuna Llano Grande con el objetivo de recuperar
las canciones y las raíces de Pedro Tasiguano, el Tío Arpero. Nosotros acompañamos a la
Corporación Samari Yachana Wasi con música en vivo en sus presentaciones.

Hoy en día se han incorporado nuevos integrantes que pertenecen a otras comunidades pero que
comparten los mismos gustos, anhelos, convicciones, no solo en la música sino como seres humanos
que buscan trasmitir sus emociones y expresarse con música que más que un mensaje tengan
contenidos de lo que somos y podemos ser.

Nuestro nombre significa camino brillante o dorado, eso conlleva una misión.

Nosotros somos parte de Llano Grande, aunque algunos miembros no seamos comuneros, nos
sentimos parte de la comuna. Hemos compartido muchas experiencias en el plano cultural que nos
hacen más comprometidos.

87
La juventud está buscando nuevas cosas, si queremos revitalizar la memoria e identidad de la
comunidad es un trabajo duro, hemos querido aportar pero aún no nuestra música como no es
comercial no ha llegado del todo a la comuna.

La música que nosotros ofrecemos a la gente, es música de nuestros ancestros, de nuestra tierra, no
andina y tampoco folclórica, no copiamos de otras personas y de otros géneros sino que emergen de
la comunidad, de sus vivencias lo que ayuda a fortalecer la memoria ancestral.

Novena entrevista

María Tasiguano Suquillo

Madre, Trabajadora, Comunera de la Llano Grande.

Preguntas y respuestas:

1.- Cuénteme cómo recuerda a Llano Grande

Llano Grande estaba llena de cabuyos, no había empedrado y solo tierra negra. Nosotros lavábamos
la ropa en la quebrada porque los tanqueros cobraban mucho. Las casas eran de teja y de adobe.

Nuestros platos fueron de barro y en malta traíamos agua para comer o para los cerditos.

Nosotros hablábamos kichwa y la vestimenta se vestía de anaco y camisa bordada con baetas, así
recuerdo a mi abuelita, la lista la usaba en la cabeza. Mi abuelita hacia fiestas y hacía chicha para
compartir con la comunidad.

Nosotros no comíamos arroz, no sabíamos de esos alimentos solo de mote, maíz, habas, coladas,
agua con raspadura, o sango de sal y de dulce, choclo tandas, tortillas de harina de maíz, aún recuerdo
como dejaba mi abuelita la carne secarse al sol con ajo, achiote y comino, colgando en un clavo para
el consumo durante de quince días.

Antes algunas personas hacían chilpe, soguillas para vender en Quito.

Aquí no había gente de afuera, y nos reconocíamos como Indígenas gracias a nuestros abuelos,
escuché que Llano Grande fue una gran hacienda y que las tierras las adquirían de los hacendados de
Calderón. Y además los terrenos eran de huasipungueros y al partir.

Todo pertenecía a Calderón y los huasipungueros siempre recogían el maíz, esta tierra es productiva
pero hoy ya no llueve mucho.

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Los sobrenombres o apodos que les ponen a los tíos es una tradición antigua y pasaba de generación
a generación.

A las mujeres no les dejaban estudiar, los padres escondían en los pondos a sus hijos para no
enviarles a estudiar.

Mi abuelita solo hablaba en kichwa, yo entendía todo, y ahora algo devuelvo a los tíos mayores.

En las fiestas para misamantar llevaban cucayos, todos se sentaban con un plato o mate, todos
comían, compartían mote, habas, arveja, fréjol.

La comuna acoge gente de afuera, a nosotros no nos afecta que haya llegado gente extraña a estos
lugares.

Para mi ser comunera significa nacer aquí, permanecer aquí y esto me da felicidad, porque tenemos
nuestras tierras, y nos llevamos con todos.

7. Discusión de resultados

Cuando la investigadora se acercó a los habitantes de la comuna, hace dos años atrás, observó que
en su diario vivir los comuneros se relacionan de distintas formas.

NÚCLEOS FAMILIARES

La investigadora gracias a las entrevistas y la convivencia con la gente de la Comuna Llano Grande
en diversas actividades, en reuniones, en la labranza de la tierra, con sus personajes, en los diversos
talleres, pudo observar que en sus núcleos familiares existen prácticas de reciprocidad, por ejemplo
un comunero comparte sus alimentos con sus hermanos, amigos y sus vecinos, brinda ayuda por
medio de mingas cuando se trata de levantar una loza en alguna construcción de casa, o en algunas
actividades que se organicen en el sector. Aún se mantiene dentro de la familia, fuertes lazos de unión
y compadrazgo, aquí se guarda profundo respeto a los “achi taitas y mamas” (padrinos y madrinas),
casi siempre se escoge a hermanos o tíos de la misma familia, y particularmente algo de lo que se
percató la investigadora es que los padrinos se mantienen para todos los sacramentos religiosos.

La religión católica aún es practicada por los habitantes de la comuna, aunque también celebran las
fiestas dedicadas a los solsticios y equinoccios.

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Desde tiempos antiguos, incluso hasta hoy en día (aunque ya no con tanta frecuencia), muchos
comuneros jóvenes contraen matrimonio con mujeres jóvenes de la misma comuna, esto obedece a
dos razones: la primera, así las herencias (siempre tierras) pueden formar terrenos más extensos; la
segunda, es que se mantienen las tradiciones y la identidad.

Aún se mantiene el idioma kichwa entre los adultos mayores y aunque la mayoría de los adultos no
puede hablar con fluidez si entiende el kichwa, esto no se replica en los jóvenes y niños, quienes no
hablan y tampoco comprenden este idioma. Aunque hoy en día en la comuna se promueven talleres
de kichwa.

RASGOS SOCIALES

En las reuniones sociales o asambleas las personas definen el futuro político y social de la comuna,
este rasgo es esencial ya que el Presidente del Cabildo se reúne con las organizaciones sociales,
económicas, culturales, educativas, entre otras, para tratar asuntos referentes al bienestar de la
comuna y llegar a un consenso de forma participativa y democrática.

Otro rasgo es que la mayoría de tíos y tías mayores llevan sobrenombres que son designados por los
comuneros en mingas ya sea por características físicas o inmateriales de la persona, los mismos que
van de generación a generación.

Aún se celebran festividades por declararse a la comuna jurídica, además las distintas organizaciones
que conforman la comuna dividen el trabajo y cumplen un rol determinado en la ejecución de estos
eventos.

Aún se trabajan por sectores y en comunidad en mingas para cualquier fin, la gente asiste con su
cucayo para compartir con los asistentes.

Las actividades de labor social son organizadas por los representantes de las organizaciones, y la
gente se agrupa para promover emprendimientos dentro de la comuna, además para dar a conocer a
sus organizaciones.

En el único mercado que existe la Asociación de Mujeres Agrícolas y las vendedoras de alimentos
preparados asisten los días domingos a vender sus productos, lo que se convierte en un lugar de
encuentro.

Los habitantes guardan un profundo respeto a los denominados tíos y tías ancianos de la comuna,
aquí todos llaman tíos y tías a las personas aunque no existan lazos de sangre, la palabra de estas
personas es muy valorada y los más jóvenes la atienden y siguen.

90
Las calles principales de la comuna fueron denominadas con los nombres de hombres y mujeres de
la comuna que realizaron las principales obras o significaron un precedente en la misma.
Actualmente, el municipio apoyó esta idea y nombró a las calles Calixto Muzo y Clemente Pulupa.

Llano Grande es una comuna organizada, las narraciones de su historia y legado de colaboración y
participación le han merecido que otras comunas sigan su ejemplo, su gente es valiente, luchadora,
creativa, tenaz y aguerrida con objetivos y fines determinados.

Las relaciones que mantienen los comuneros con gente que llegó de otros lugares del país y de la
ciudad son de respeto y cordialidad, aunque guardan desconfianza ya que no los conocen.

Las personas que han llegado en ciertos casos sostienen el argumento de que no se identifican, no se
sienten representados lo que provoca un desinterés por comprender la identidad, cultura, sentidos,
ideas o percepciones distintas a las de los llamados extranjeros.

RASGOS CULTURALES

En la comuna aún se mantiene el idioma kichwa en la población adulta mayor, aunque esta realidad
ha variado ya que los jóvenes y niños se han interesado por aprender el idioma.

Las mujeres y hombres adultos y adultos mayores, sobre todo, llevan la vestimenta propia originaria
en ocasiones especiales. Actualmente, gracias a la iniciativa de la Hatun Pampa Warmi 2015 se
impartieron talleres de bordado y de kichwa a toda la comunidad.

Existen grupos culturales de danza y de música conformados en su mayoría por comuneros de


diversas edades, tienen reuniones periódicas y tienen presentaciones en distintos lugares de la ciudad
así como en la comuna. En sus presentaciones materializan la identidad de sus comuneros, sus
historias, sus memorias.

Existen diversos personajes que guardan sus saberes y en su memoria conocimientos que fortalecen
a la comuna en su identidad, por ejemplo: Manuel Loachamin (Tío Salchicha) que teje los anacos de
las comuneras; Miguel Ángel Muzo (Don Payaso), compositor, cantante y entona canciones en
kichwa; Dolores Tashiguano (Tía Lolita), sanadora ancestral, aún cura el espanto y el mal de ojo;
Salomé Collaguazo, enseña a bordar las camisas y lishtas de las mujeres. Entre otros personajes que
cuyos relatos, experiencias y recuerdos prevalecen y edifican el sentir de los más jóvenes.

En este estudio de las características, opiniones, valores, percepciones, creencias, preferencias,


historias, relatos de un gran número de habitantes de la comuna y gracias a una comunicación
centrada en la subjetividad y afectividad, así como los acontecimientos que describen permitió que
la investigación arroje los siguientes resultados.

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7.1 Jerarquización de datos obtenidos:

7.1.1 Historia de Llano Grande

Matriz de Análisis N° 1

1 Cómo recuerdan antiguamente los comuneros a Llano Grande:


qué hacían, el entorno natural, cómo se alimentaban y la
relación con los mayores

2 Cuáles son sus características primordiales


3 Cuáles fueron sus personajes principales y de mayor
trascendencia en cuanto a las obras en la comuna
4 Procesos de reflexión de autoidentificación y procesos de
lucha
5 Desafíos personales y comunitarios para erigirse como
comuna jurídica y no adyacente formalmente a parroquias
aledañas
6 Uso de la vestimenta
7 Habitualidad con la que se hablaba el idioma
Elaboración personal. Julio, 2016

7.1.2 Comunidad

Matriz de Análisis N°2


1 Mingas para conseguir algún beneficio para la comuna

2 Particularidades que los identifican: como el uso de un


sobrenombre
3 Procesos organizativos para obtener beneficios para la comuna
4 Fiestas que celebra la comunidad en conjunto
5 Recelo hacia los foráneos de la comuna
6 Organización y ejecución de obras, proyectos en comunidad,
se reconocen como trabajadores natos
Elaboración personal. Julio, 2016

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7.1.3 Memoria ancestral

Matriz de Análisis N°3

1 Recuerdos que posibilitan el entendimiento de sí mismos

2 Recuerdos que permiten la comprensión con los demás


3 Cuáles fueron sus personajes principales.
4 Procesos de reflexión de autoidentificación como originarios
de un pueblo ancestral
5 Saberes y sabidurías que comparten con los comuneros y fuera
de este espacio material
6 Danza como espacio festivo y de reconocimiento y
fortalecimiento del ser originario
7 Música para fortalecer la identidad
Elaboración personal. Julio, 2016

8. Interpretación de datos

 Los comuneros recuerdan su historia desde sus experiencias personales y colectivas,


recuerdan cómo vivían, qué hacían, cómo se alimentaban, cómo fue su ambiente y cómo
establecían relaciones familiares y de convivencia. Aunque la historia guarda momentos
difíciles para las personas y para su entorno los habitantes de Llano Grande aún mantienen
recuerdos compartidos que los transmiten a los foráneos y a las generaciones venideras. En
las reuniones, en las mingas, en las asambleas, en las escuelas, todo es propicio para recordar,
para observarse, para seguir construyendo su historia, para organizarse y realizar más
actividades como comuneros y comunidad.

 Los comuneros se relacionan y comparten con las diferentes organizaciones culturales,


económicas, políticas, sociales, una constante es que para organizarse en comunidad lo hacen
desde sus prácticas milenarias antiguas como la minga, como la reciprocidad, como el ranty-
ranty. Estos principios aún cohesionan a los comuneros, vivieron y viven procesos de lucha,
de defensa de su identidad y de fortalecimiento de su cultura, de sus tradiciones, costumbres
y saberes. En comunidad aún refuerzan sus grupos, en las fiestas, en las distintas expresiones
y manifestaciones, aún los comuneros preservan su sentido de unión, de familiaridad, de
compadrazgo, aquí todos se conocen y se respetan y saludan. La comunidad guarda un
profundo respeto a los tíos y tías mayores, ellos son un referente de guía y dirigencia, de
liderazgo, de acuerdos, de empatías, de solidaridad y ayuda mutuas.

93
Como comunidad aún viven momentos de resistencia y de insurgencia, defendiendo sus
territorios, situándose como actores sociales y colectivos reunidos y organizados.

 Los comuneros mantienen el sentido de unidad y pertenencia a través de su memoria, evocan


con nostalgia lo que aprendieron de sus abuelos y abuelas, de sus padres y madres, traen al
presente sus saberes y sabidurías porque a través de estos pueden relacionarse con la
comunidad. Pueden comunicarse, participar y dejar como herencia todos sus conocimientos
que permanecen guardados en su corazón y en el ejercicio diario.

La memoria es un instrumento que ayuda a transitar el camino, es una guía, permite recordar
a cada paso quiénes somos, quienes queremos ser- porque nuestra identidad no es estática- ,
la memoria nos ayuda a valorarnos, a regresar al pasado común y observarnos, y ver qué
hicieron nuestros antepasados para permitirnos estar y compartir un mundo; nos permite
mirarnos en el presente y comparar qué tenemos, qué podemos brindar a los demás, qué
podemos y queremos olvidar y a dónde deseamos avanzar para construirnos desde los
recuerdos, desde la voz, ideas y las reflexiones de los demás.

94
CONCLUSIONES

El análisis de contenido de las entrevistas, es decir de las nueve voces de la Comuna Llano Grande
arrojan las siguientes conclusiones.

Objetivo General: Promover la difusión de los saberes locales ancestrales de la Comuna Llano
Grande a través de la elaboración de una revista trimestral que permita la publicación de contenidos
con la cooperación de la comunidad.

- La elaboración de la revista y su publicación con contenidos que provienen de la memoria,


conocimientos, saberes, tradiciones, costumbres, identidad de la Comuna Llano Grande, se
llevó a cabo en el lapso de la investigación planteada.

- El impulso y el desarrollo de la misma dependerá en gran parte de la investigadora, ya que


aún existe suficientes patrimonios tangibles e intangibles que los ancianos, adultos y jóvenes
desean compartir con los comuneros y los foráneos

Objetivo Específico 1: Diseñar y ejecutar la propuesta de elaboración de la revista local- comunitaria


en este sector.

- El diseño, impresión y publicación de la revista “Runakunapak Rikcharimuy (El Despertar


de los hombres)”, cuyo nombre fue escogido por la investigadora refleja sus anhelos, sus
propósitos, lo que pretende con esta revista es que perdure a través del tiempo todo lo que
guarda la Comuna Llano Grande.

- La publicación de la revista es trimestral pero la investigadora plantea que se establezca


como un proyecto a largo plazo, en el que se acojan todas las actividades políticas, sociales,
culturales, deportivas y todas las tradiciones e identidad de la comuna, además que los
profesionales y los que no son profesionales en la comunicación cooperen con los
contenidos.

Objetivo Específico 2: Investigar los saberes y conocimientos ancestrales relevantes de la Comuna


a través de su memoria ancestral.

- La observación directa y participante de la investigadora le permitió conocer, valorar,


resguardar las tradiciones, los conocimientos, la identidad y rasgos particulares físicos,
tangibles e intangibles ancestrales que aún se conservan por la población adulta y anciana.

95
Aunque todavía falta por fortalecerlos en cierta medida en la población infantil y juvenil de
la comunidad. Los distintos comuneros en sus actividades diarias como profesionales y con
sus conocimientos empíricos preservan y son denominados guardianes de la memoria porque
a través de sus memorias las generaciones venideras pueden conocer sus orígenes, el pasado
e irse construyendo en el futuro.

Objetivo Específico 3: Promover la cooperación de la comunidad en la producción de la revista.

- Luego de varios acercamientos con las autoridades del Cabildo de la Comuna y con diversas
organizaciones e instituciones educativas quienes mostraron interés en esta iniciativa la
publicación de la revista será a mediano plazo. En este sentido, la investigadora plantea la
posibilidad de realizar talleres en las instituciones educativas para que sean los niños y
jóvenes quienes elaboren los contenidos de la revista.

- Los comuneros que quieran participar y realizar trabajos periodísticos escritos o fotográficos
pueden hacerlo, ya que este espacio es abierto para los aportes de los comuneros de todas las
edades.

96
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101
ÍNDICE DE ANEXOS

Anexo 1: Valle de Tinallo- Vista General

Anexo 2:Algarrobo, planta originaria

102
Anexo 3: Comunera originaria trabajando la tierra en el Valle de Tinallo, un día sábado en la
mañana

Anexo 4: Iglesia “Nuestra Señora del Rosario”, es una de las tres capillas de la comuna

103
Anexo 5: Cementerio de la Comuna Llano Grande

104
Anexo 6: Estadio Atahualpa, una de las tres canchas que existen en la comuna

Anexo 7: Mujeres comuneras vendedoras de alimentos en las afueras del Estadio Atahualpa

105
Anexo 8: Manuel Muzo, Tío Salchicha cose los anacos de las comuneras

Anexo 9: Manuel Muzo “Tío Salchicha”, Don Miguel Muzo “Don Payaso” y un comunero
compartiendo música

106
Anexo 10: Taller de Música Sayla Ñan

a) Taller de Música Sayla Ñan en una presentación en vivo durante las Fiestas de la
Comuna Llano Grande

b) Cuatro de los miembros de Sayla Ñan

107
c) Durante la entrevista con la investigadora

108
d) Cd de Promoción de Sayla Ñan

Anexo 11: Celebración del Coya Raymi 2015

a) Comuneras adultas y tías mayores de 60 y Piquito preparándose para participar con


su coro

109
b) Rostros de comuneras, tías mayores asistentes a la celebración

110
c) Comunera en la venta de comida ancestral

d) Grupos de danza invitados a la celebración

111
112
113
114
115
e) Fuego Sagrado en la Ceremonia de Agradecimiento por el Tiempo Nuevo, Tiempo de
Fecundidad

f) Comuneros participan de la Ceremonia por el Coya Raymi

116
Anexo 12: “Pintemos Llano Grande”, una iniciativa para pintar murales de las Señoritas
Hatun Pampa Warmi 2015, Karina Muzo, Angelita Romero y Eliana Muzo

117
118
Anexo 13: Karina Muzo, Shuk Niki Hatun Pampa Warmi 2015

Anexo 14: Proyectos de la Srta. Karina Muzo, Hatun Pampa Warmi

a) Fortalecimiento de la vestimenta de las mujeres originarias. Taller de Bordado

119
b) Taller de kichwa “DEMOS VIDA AL KICHWA”, proyecto promovido por Karina
Muzo

120
121
Anexo 15: Corporación Samari Yachana Wasi

122
123
124
Anexo 16: Vestimenta originaria de la mujer comunera

125
Anexo 17: Salomé Collaguazo, comunera y colaboradora en el fortalecimiento de la vestimenta
de la mujer originaria

Anexo 18: Miguel Ángel Muzo, el trovador de Llano Grande

126
Anexo 19: Encuentro de rememoración a Raúl Tasiguano, comunero y líder indígena

a) Raúl Tasiguano +

b) Encuentro con familiares, amigos, conocidos y compañeros de la comuna para recordar


un año más de la muerte de este joven comunero

127
c) Graduación de Bachiller de Raúl Tasiguano

d) Raúl Tasiguano

128
e) Encuentro con José María Velasco Ibarra, Presidente Constitucional del Ecuador

Anexo 20: Comunero y comunera: La mujer lleva la vestimenta originaria y el hombre lleva la
vestimenta de Capitán de la Fiesta Tradicional de la comuna

129
Anexo 21: Talleres de Periodismo a niños del Centro Educativo Bilingüe “Por la Paz”

130
Anexo 22: Talleres de Periodismo con los estudiantes de la Unidad Educativa “La Dolorosa”

131