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La ergonomía en el puesto de trabajo
En los últimos tiempos, la palabra “ergonomía” ha ido adquiriendo una gran relevancia en el mundo laboral. Cuidar la salud del empleado a largo plazo se ha convertido en una prioridad que se puede alcanzar acondicionando mejor su entorno de trabajo.

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Aplicar la ergonomía puede entrañar un cierto esfuerzo, pero no hacerlo puede acarrear serios daños para la salud.

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El trabajo es el lugar donde la mayoría de personas pasamos gran parte de nuestra vida, por lo que parece obvio pensar que muchas enfermedades y problemas de salud tienen ahí su origen. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que cada día se dedique una mayor inversión económica –y de ingenio– a convertir el puesto de trabajo en en un lugar saludable, agradable y confortable. La ciencia o técnica que se encarga de ello es la ergonomía, cuya finalidad es prevenir las dolencias relacionadas con la postura y favorecer la relación del trabajador con su entorno laboral. Los beneficios de aplicar sus bases aparecen enseguida, principalmente por dos lados: el primero, la mejora a largo plazo de la salud del trabajador y, por otro lado, el incremento de la productividad que obtienen las empresas como consecuencia, entre otros factores, de la disminución de la fatiga de sus empleados.

en los trabajos de oficina, contar con una silla ergonómica es fundamental para llegar a la jubilación sin dolores lumbares, sobrecargas musculares y problemas derivados de estas dolencias
todo tipo: desde las herramientas y el mobiliario –que deben adaptarse de la mejor manera posible a las limitaciones de las personas–, hasta el ruido, la temperatura y la luminosidad –que tienen que ofrecer un ambiente agradable para desarrollar las tareas cómodamente–. Asimismo, la postura corporal tiene un papel destacado, sobre todo en la manipulación de cargas, por lo que los mismos trabajadores deben conocer las pautas para evitar dolencias físicas y problemas de salud. Para ello, el factor más importante y que permite que la ergonomía cumpla su función es la formación. Dependerá del propio trabajador que todas estas herramientas sean efectivas.

¿EN QUÉ CONSISTE? Al aplicar la ergonomía en el puesto de trabajo se tienen en cuenta factores de

LA SILLA ADECUADA En trabajos de oficina o en cualquier empleo en el que se requiera estar sentado la mayor parte del tiempo, elegir una silla ergonómica es fundamental para prevenir futuras dolencias, ya que la postura que se adquiere juega un papel protagonista. Y es que tras largas horas sentados de manera incorrecta, podemos desarrollar problemas de espalda, sobrecarga en los hombros, mala circulación en las piernas... Para mantener una postura correcta, el primer paso es seleccionar una silla adecuada, que reúna una serie de características que los asientos no ergonómicos no satisfacen. Respaldo y asiento: El respaldo debe haber sido diseñado teniendo en cuenta la curvatura de la espalda, de manera que ésta pueda reposar por completo. Del mismo modo, los bordes delanteros del asiento deben ser flexibles para que la parte anterior de los muslos no quede presionada y no se dificulte la circulación sanguínea en las piernas. Además, la silla no debe ser demasiado acolchada, ya que este material acaba por tomar la

forma de la espalda y puede guardar una postura inadecuada. Otro factor a tener en cuenta es el ángulo formado por el respaldo y el asiento, que tiene que ser de aproximadamente 110º. Apoyabrazos: Una silla ergonómica tiene que incluir dos apoyabrazos a la altura correcta para que la espalda no tenga que soportar el peso de las extremidades superiores. Movilidad: Para optimizar la movilidad, lo ideal es que la silla disponga de ruedas. Los expertos aconsejan que sean cinco patas las que sotengan el peso y que, además, las sillas incorporen un mecanismo para regular la altura del asiento. Finalmente, puesto que no todas las personas tienen la misma complexión y no todas las sillas se adaptan igual a cada trabajador, se debe seleccionar la que se adecúe mejor a las condiciones físicas de cada uno y, si es necesario, hacer uso de accesorios, como por ejemplo, un reposapiés o un apoyacabeza. Posición: Una vez seleccionada la silla ergonómica adecuada, es primordial utilizarla correctamente. Para empezar, hay que acercar la silla a la mesa, de manera que no sea necesario reclinarse para trabajar sobre ella. En cuanto a la altura, hay que regularla de forma que los codos queden situados ligeramente por encima de la superfície de la mesa. Los pies tienen que estar en todo momento apoyados en el suelo o, si no es posible, sobre un reposapiés, nunca colgando. Todos estos detalles evitarán acumular demasiada tensión muscular y, a la larga, numerosos problemas de espalda. ADAPTARSE AL ORDENADOR En las últimas décadas, el ordenador se ha convertido en una de las herramientas de trabajo más útiles dentro de una empresa. En consecuencia, muchas personas ocupan puestos de trabajo ante un monitor. Adaptarse ergonómicamente a los periféricos es de suma importancia para no desarrollar futuras dolencias. Pantalla: Debe situarse frente al teclado para evitar tener que girar el tronco al mirarla, a una distancia que permita enfocar sin forzar la vista. Además, tiene que estar a la misma altura que la cabeza y reclinada unos 15º, para evitar reflejos dañinos para la vista. Igualmente, se de-

Consecuencias de un entorno no ergonómico
Lesiones: Una de las principales consecuencias que pueden surgir con motivo de la no aplicación de la ergonomía es que se produzcan lesiones físicas. Las más habituales son las lesiones musculares producidas por el sobreesfuerzo y los dolores lumbares, de hombros, brazos y piernas derivados de permanecer durante largos períodos de tiempo en una mala postura. Carga psicológica: Al no aplicar la ergonomía, el esfuerzo que se requiere para realizar una tarea se multiplica, se incrementa considerablemente la fatiga tras cada jornada y, por extensión, aumentan la carga psicológica, el cansancio y el estrés. Jubilación: Uno de los motivos por los que vale realmente la pena aplicar la ergonomía en el trabajo es poder gozar de un buen estado de salud al llegar a la jubilación. La recompensa de una vida de trabajo puede verse truncada por los achaques derivados de la mala práctica corporal. Despido: Otra mala consecuencia puede ser el despido laboral. No aplicar la ergononomía suele hacer que las personas sean menos productivas, y esta diferenciación puede descartarnos frente a otro trabajador.
ben regular parámetros como la nitidez o la iluminación hasta lograr una configuración que no resulte agresiva para los ojos. Teclado y ratón: El teclado debe estar colocado ligeramente separado del borde de la mesa para que podamos apoyar las muñecas al escribir. Se debería utilizar manteniendo un ángulo de 90º entre los brazos y la superficie de trabajo. El ratón se situará paralelo al teclado. Otros elementos: Los demás accesorios, como la impresora o el escáner, se deben situar teniendo en cuenta su accesibilidad. La impresora, concretamente, puede estar junto a la pantalla, evitando tener que girar el cuerpo para visualizar los documentos impresos. INTEGRAR EL ENTORNO DE TRABAJO Se trabaje sobre un escritorio o no, es importante mantener cierto orden y limpieza en el puesto de trabajo. La accesibilidad a las herramientas es muy importante para no forzar la postura al cogerlas. Especialmente, deberían ser accesibles aquellos elementos que más se utilizan: en el caso de una persona que desempeña tareas de secretariado, no debería haber obstáculos entre ella y el teléfono, la grapadora o las hojas en blanco, por ejemplo. A parte de la distribución de los objetos y el mobiliario, se debe pensar en el espacio, que ha de permitir cierta movilidad (garantizada por los metros cuadrados que sean necesarios) y en factores como la iluminación, que no tiene que ser excesiva ni deficiente, o la ventilación, la temperatura y el nivel de humedad del ambiente. ALIVIAR LA CARGA MUSCULAR Hay trabajos en los que, aun habiendo aplicado criterios de ergonomía, es inevitable padecer sobrecarga muscular. En estos casos, para prevenir la evolución del problema, es conveniente tomar medidas adicionales. Una buena opción es hacer ejercicios de relajación: girar la cabeza suavemente de izquierda a derecha durante varias repeticiones, realizar estiramientos antes de trabajar, etc. Y por otro lado, se puede acudir eventualmente a un fisioterapeuta o masajista que descargue la tensión acumulada en la espalda y en las extremidades. Finalmente, si se intuye que el trabajo realizado es demasiado perjudicial, hay que plantear reducir el horario laboral.

la formación al manipular cargas y pesos, la distribución del mobiliario y de las herramientas, la intensidad del ruido, la luminosidad o mantener una temperatura adecuada son elementos que se gestionan al aplicar la ergonomía
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