You are on page 1of 3

John Steven Rojas Rivera

ID: 264348
Cristología.
Jesús, ¿un constructo o una realidad?

En el presente informe se pretende mostrar la complejidad del mensaje de Jesús


en el mundo contemporáneo y como éste mismo ha sido tergiversado a través
del tiempo por motivos de control y poder sobre la población y así demostrar si
de verdad Jesús nos dejó estas enseñanzas para una vida llena de plenitud. De
igual manera se indagará sobre la necesidad de un Jesús divinizado para el
mundo contemporáneo y la sociedad postmoderna o si es necesario buscar un
mesías humano y virtuoso.

Iniciaremos con el texto del señor Roger (Jesus Simbolo de Dios), el cual inicia
su discurso sobre el concepto de la posmodernidad: “una de sus características
es la conciencia del pluralismo en todos los niveles de pensamiento sobre la
humanidad: su naturaleza, su historia, su finalidad, su Dios.” (2007, pág. 2) así
como el pluralismo afecta el conocimiento científico y el filosófico, la teología y la
concepción sobre la vida de Jesús también tendrán muchas interpretaciones, lo
que traerá problemas y malestar a los creyentes y teólogos de la fe cristiana pues
“la teología de la Iglesia refleja el mundo en el que existe, este pluralismo
caracteriza ampliamente a la Iglesia. La teología cristiana es una disciplina
pluralista, y este pluralismo alcanza a cada una de las diferentes confesiones.”
(Roger, 2007, pág. 2). Por tanto, puede decirse que la religión es de alguna
manera moldeada por el entorno y las diferentes practicas que subyacen en el
quehacer cotidiano de una determinada cultura y su respectiva época.

Teniendo en cuenta lo anterior, la persona de Jesús puede verse de dos maneras


interpretativas diferentes según la distinción de los teólogos, ya que el nazareno
es un hombre histórico que mostró un ser lleno de virtudes que realizaba las
reflexiones necesarias para la sociedad en donde se encontraba; pero la imagen
de Jesucristo es la imagen divinizada de un Dios que se hace hombre y que
realiza milagros, que caminó sobre las aguas y resucitó. Todo esto suena muy
interesante, pero recordemos que estamos en la era postmoderna en la cual los
individuos no creen en los meta-relatos, ya la creencia de un Dios liberador en
muchos casos no es válida, la era del deus ex machina (Dios que soluciona
todo), ha finalizado al paso que los seres humanos se adentraron más en su
razón.

Si la modernidad supuso una toma de autonomía a partir del uso exacerbado de


los hombres de su razón y abandonó por ello la mitología, la posmodernidad
viene a derrocar todo lo construido en honor a ese razonamiento y es justamente
esa multiplicidad de discursos validados fundamentalmente a través de la
emotividad, lo que impide que se construya un conocimiento certero sobre
cualquier tema en particular.

De acuerdo con lo dicho anteriormente, es posible analizar cómo en las distintas


épocas la iglesia como institución ha ido transformando el discurso de Jesús de
Nazareth, presentándolo a través de la concepción de Dios hecho hombre que
revela al pueblo unas normas según las cuales debe regir su comportamiento,
se aprovecha de la buena fé de las personas para sus fines particulares, es aquí
donde claramente se observa una contradicción entre ese Jesús histórico que
no promovía una religión, sino un estilo de vida basado en la practica de la virtud
y el bien común y el Jesús divinizado que es usado muchas veces como
mecanismo de coerción para hacer cumplir la ley.

Algunas de las concepciones antiguas de Jesús nos muestran que fue un


hombre virtuoso, es decir; un hombre de ética y valores, un hombre que no
necesitaba de milagros extraordinarios para poder mostrarle al mundo que
estaba equivocado y que era necesario un cambio de paradigma. Prueba de ello
es la revolución que produjo en su época siendo apenas el hijo de un carpintero.
Por tanto puede afirmarse que si bien la imagen de Jesucristo como Dios hecho
hombre tiene su importancia, sobre todo en el campo de una realidad
trascendental, en la posmodernidad, dada la incapacidad del hombre de
acercarse a un discurso sustentado por una creencia, es necesario presentar la
realidad histórica de Jesús, sus acciones concretas en la sociedad particular en
la que logró una transformación social y cómo a partir de esta experiencia
particular, los demás pueblos optaron por un modo de vida sino igual sí muy
semejante.

Bibliografía
Roger, H. (2007). Jesus Simbolo de Dios. Ferraz, Madrid: Trotta.