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RESUMEN

El conjunto de países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), los siete


centroamericanos más República Dominicana, muestra un promedio de subalimentación
(18%) sensiblemente superior al de América Latina y el Caribe (7.9%).
En los países del SICA hay más de 9 millones de personas subalimentadas. Estas cifras
de subalimentación se traducen en índices de desnutrición infantil global y crónica para
el conjunto de la región que doblan los valores medios del continente.
De acuerdo al documento, Centroamérica en Cifras divulgado por la Oficina Regional de
la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en
cuatro de los seis países de América Central el porcentaje de personas subnutridas supera
el 10%, y solo en Costa Rica dicho porcentaje es menor al 5%. En cinco de los seis países
de Centroamérica, más del 19% de los menores de 5 años sufre desnutrición crónica
moderada y grave, es decir, un retardo de altura para su edad.
Tales cifras de desnutrición no son extrañas en una región con altos niveles de pobreza.
En Centroamérica el 50% de la población se encuentra en situación de pobreza, porcentaje
que supera largamente el promedio de 33% de América Latina y el Caribe. Con las cifras
de pobreza extrema sucede algo similar: el 26,8% de los centroamericanos vive en la
indigencia, cifra que duplica la de América Latina y el Caribe, que se sitúa en 13,3%.
La desigualdad en Centroamérica también es sumamente alta. Los seis países
centroamericanos se encuentran entre los 40 países más desiguales del mundo en términos
de distribución de ingresos.
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INTRODUCCIÓN
Una dieta saludable permite mantener un peso corporal apropiado y equilibrado en su
composición (el porcentaje de grasa y músculo del organismo) y garantiza la capacidad
para llevar a cabo las actividades físicas y mentales cotidianas.
Si el consumo de alimentos es excesivo, se es más propenso a la obesidad. Asimismo, si
se ingieren grandes cantidades de ciertos nutrientes, por lo general vitaminas o minerales,
los efectos pueden ser nocivos (toxicidad) y, por el contrario, si no se consumen
suficientes nutrientes, puede producirse un trastorno por carencia nutricional.
La inseguridad alimentaria y el hambre están estrechamente asociados a la pobreza
extrema, pero no se confunden con ella. Una alimentación insuficiente para el desarrollo
de una vida normal e inadecuada desde el punto de vista nutricional, afecta no sólo a
quienes viven en condiciones de extrema pobreza sino también a estratos más amplios y
grupos que residen en determinadas zonas o regiones en cada país. Entre las carencias
que enfrenta la población en pobreza extrema, la falta de acceso a alimentos es, por sus
consecuencias, la más grave y urgente de erradicar. El reconocimiento de la importancia
de eliminar las situaciones más extremas de hambre se expresa en que el primer objetivo
de desarrollo de la erradicación del hambre en el planeta.
Actualmente el 14,2% de la población de Centroamérica sufre desnutrición, casi 6
millones de personas. Un porcentaje que supera en 6 puntos el promedio de habitantes
con hambre de América Latina y el Caribe, que se sitúa en 9%.
La finalidad de este trabajo e dar a conocer la realidad nutricional de los países del
Centroamérica, así como los planes de nutrición y prevención contra la desnutrición,
existen en esta zona geográfica del mundo.
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I. NUTRICION Y DESNUTRICION EN CENTROAMERICA

1. GUATEMALA

1.1 PRESENTACIÓN GENERAL

A. DATOS GENERALES
La república de Guatemala forma parte de América Central, posee una
extensión de 108.890 km². La capital es Ciudad Guatemala, que es la
ciudad más poblada del país. Su idioma oficial es el español, aunque
entre la población indígena se conservan idiomas como el maya, el
xinca y el garífuna.
Se organiza en 22 departamentos administrativos, cuyo gobierno está
a cargo de un gobernador designado por el presidente. Son los
siguientes: Alta Verapaz, Baja Verapaz, Chimaltenango, Chiquimula,
El Progreso, Escuintla, Guatemala, Huehuetenango, Izabal, Jalapa,
Jutiapa, Petén, Quetzaltenango, Quiché, Retalhuleu, Sacatepéquez,
San Marcos, Santa Rosa, Sololá, Suchitepéquez, Totonicapán y Zacapa.
En la actualidad Guatemala es una democracia, pero a lo largo de su
historia ha sufrido el impacto de crueles dictaduras que han lastrado su
desarrollo. Casi desde su independencia Guatemala ha estado envuelta
en guerras y dictaduras; muchas veces instigadas por EE UU y las
empresas multinacionales como la United Fruit. Sólo el período 1944-
1954, conocido como «Los diez años de primavera» Guatemala tiene
un período de prosperidad y estabilidad política. Con el golpe de
Estado de 1954 se entra en un período de dictadura y guerrilla que
desemboca en una guerra de 36 años (entre 1966 y 1982). Períodos tan
largos de guerra han puesto a Guatemala entre los países más pobres
del mundo. Su renta per cápita es muy baja, de algo más de 4.000
dólares. Es de esperar que la actual estabilidad política logre para
Guatemala un crecimiento sostenido (Santiago, 2007).
B. REALIDAD DE LA POBLACIÓN
El Instituto Nacional de Estadística (INE) de Guatemala ha estimado
que la población actual del país es de 14.3 millones de habitantes. El
51% de la población lo constituyen mujeres (7.3 millones) y la
población total es mayormente joven (el 70% tiene menos de 30 años),
lo cual da al país una ventaja en temas demográficos (bono
demográfico). Al considerar la pobreza, destaca que el 51% vive en
condiciones de pobreza, de la cual el 15% vive en pobreza extrema
(Castillo, 2010).
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El PIB per cápita es un muy buen indicador del nivel de vida y en el


caso de Guatemala, en 2017, fue de 3.958€ euros, con lo que ocupa el
puesto 106 de la tabla, así pues, sus ciudadanos tienen, según este
parámetro, un nivel de vida muy bajo en relación al resto de los 196
países del ranking de PIB per cápita.
En cuanto al Índice de Desarrollo Humano o IDH, que elabora las
Naciones Unidas para medir el progreso de un país y que en definitiva
nos muestra el nivel de vida de sus habitantes, indica que los
guatemaltecos tienen una mala calidad de vida (Datosmacro.com,
2017).
También se debe hablar de la tasa de crecimiento, la cual es un factor
determinante de la gran carga que se le impondría a un país por las
necesidades cambiantes de su gente para la infraestructura (por
ejemplo, escuelas, hospitales, viviendas, carreteras), recursos (por
ejemplo, alimentos, agua, electricidad). y trabajos, se calcula con el
cambio porcentual anual promedio en la población, como resultado de
un superávit (o déficit) de nacimientos sobre muertes y el saldo de
migrantes que ingresan y salen de un país y en el caso de Guatemala
es de 1.79% a la fecha del 2016. (CIA World Factbook, 2017)
El 48% de la población nacional reside en las regiones Metropolitana
y Suroccidente, y cerca de la cuarta parte en el departamento de
Guatemala –donde se ubica la ciudad capital, que alberga a más de la
mitad de la población urbana del país. Junto con Haití y Honduras,
Guatemala conforma el grupo de países de menor grado de
urbanización en el contexto latinoamericano. Cuatro de cada diez
migrantes interdepartamentales tienen al departamento de Guatemala
como destino preferente, lo que obedece a sus mayores oportunidades
económicas y de consumo en comparación con los otros contextos
territoriales; Santa Rosa y Jutiapa, por su parte, son los departamentos
con menores posibilidades de retención de su población. Guatemala
es un país de fuerte emigración internacional y los Estados Unidos y
México constituyen el destino principal de los emigrantes; a su vez,
siete de cada diez inmigrantes internacionales provienen de países
limítrofes, especialmente de El Salvador. (Rivadeneira, 2001).
1.2 SITUACIÓN ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL
La disponibilidad de alimentos en Guatemala ha sido afectada
principalmente por los eventos naturales y las políticas económicas
agrarias inadecuadas. Estas limitaciones en el sector productivo agrícola
guatemalteco explican porque el comportamiento del Suministro de
Energía Alimentaria en los últimos años ha sido inestable y ha mantenido
un incremento a una tasa muy cercana a la de las necesidades nutricionales,
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lo que representa un riesgo de insuficiencia si se considera la distribución


desigual de estos suministros en la población. La tendencia a las
importaciones ha sido al incremento, principalmente de cereales, lácteos y
grasas de origen animal (F.A.O., 2010).
El patrón alimentario en Guatemala se basa principalmente en los cereales
(el maíz), azucares y frijoles. La adecuación energética de la dieta esta
cercana al 90% y muestra deficiencias críticas de grasas, proteínas de
origen animal y micronutrientes, principalmente en las regiones Altiplano,
Norte y Centro y en las categorías de menor ingreso (Gráfico 1).
Según la ENSMI-1999, el 24% de los niños menores de 5 años en
Guatemala tiene un peso deficiente para su edad (Gráfico 2) y el 46% de
los niños una talla deficiente para su edad: Los niveles de desnutrición son
mayores entre los niños de 12-59 meses de edad. El nivel de desnutrición
crónica relativamente alto en el ámbito nacional enmascara grandes
diferencias geográficas. La prevalencia es relativamente baja en la región
Metropolitana (28,6%) en comparación con las prevalencias observadas en
las Norte, Suroccidente y Noroccidente del país donde alcanza en esta
ultima el 70%. La tendencia de estas cifras es a disminuir, con una
disminución que se registra más entre población urbana no indígena
(Gráfico 3).
La prevalencia de anemia sigue siendo un problema en las mujeres de edad
fértil y, entre ellas, en las embarazadas, así como entre niños menores de
5 años. La deficiencia de Vitamina A es moderada y se evidencia que se
supera la situación de déficit severo registrada en décadas anteriores. Esta
deficiencia es peor entre los niños menores de 2 años, en las regiones
Altiplano y Nororiente, en la población rural, y se relaciona inversamente
con la disponibilidad de azúcar fortificada. Los niveles de excreción de
yodo en orina son adecuados, pero la eficiencia en la yodación de la sal es
bastante crítica.
El acceso económico a los alimentos es un problema para la mayoría de la
población. La relación entre el ingreso per cápita promedio para la
población total y el costo de la Canasta Básica de Alimentos para una
familia tipo es de aproximadamente 0,50. Esta misma relación en el caso
del salario mínimo oficial es aún más precaria. En 1999 más de una cuarta
parte de la población guatemalteca tiene ingresos per cápita inferiores a
$EE.UU. 1/día, es decir, en términos absolutos aproximadamente 2,8
millones de personas son extremadamente pobres, mientras que, más de la
mitad cuenta con un ingreso per cápita inferior a $EE.UU. 2/día,
aproximadamente 6 millones de habitantes pobres. El acceso a agua
potable constituye una de las necesidades básicas insatisfechas más
importantes. Sólo el 67% de los hogares en el ámbito nacional dispone de
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agua por tubería (Gráfico 4). La prevalencia de enfermedades infecciosas


continúa siendo muy altas, principalmente entre la población más
vulnerable.
Para contrarrestar esta situación el gobierno ha implementado una serie de
programas orientados a una conciencia de buena alimentación y la lucha
contra la desnutrición.
A. EL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN EN GUATEMALA
Según el Instituto Nutricional de Centro América y Panamá (INCAP)
y basado en las Cumbres Presidenciales de Centro América (SICA,
2002), la Seguridad Alimentaria y Nutricional "es un estado en el cual
todas las personas gozan, en forma oportuna y permanente, de acceso
físico, económico y social a los alimentos que necesitan, en cantidad y
calidad, para su adecuado consumo y utilización biológica,
garantizándoles un estado de bienestar general que coadyuve al logro
de su desarrollo". Los pilares de la seguridad alimentaria nutricional
son:
 Disponibilidad de alimentos, es decir el suministro adecuado de
alimentos a escala nacional, regional o local. Las fuentes de
suministro pueden ser la producción familiar o comercial, las
reservas de alimentos, las importaciones, y la asistencia
alimentaria.
 El acceso a los alimentos, que puede ser acceso económico,
físico o cultural, existiendo diferentes posibilidades para
favorecer el acceso a los alimentos, siendo estos; el empleo, el
intercambio de servicios, el trueque, crédito, remesas, vínculos
de apoyo familiar, o comunitario existentes.
 El consumo de alimentos, principalmente influido por las
creencias, percepciones, conocimientos y prácticas
relacionados con la alimentación y nutrición, donde la
educación y cultura juegan un papel importante.
 Utilización o aprovechamiento biológico de los alimentos a
nivel individual o a nivel de población.
La República de Guatemala, en su Constitución de 1985, reconoce de
manera implícita y en el marco de derechos más amplios el derecho a
la alimentación al señalar que el Estado garantiza y protege la vida
humana desde su concepción, así como la integridad y la seguridad de
la persona. Sin embargo, también se señala que es un derecho
reconocido y aplicable solo a categorías poblacionales específicas al
estipular que el Estado garantizará, a los menores de edad y a los
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ancianos, su derecho a la alimentación, salud, educación y seguridad y


previsión social (S.A.N., 2016).
Consecuente a esto se establece una estructura institucional que facilita
la planificación y coordinación entre las instituciones del Estado, la
consulta e involucramiento de la sociedad guatemalteca, de las
organizaciones no gubernamentales y las agencias de cooperación
internacional vinculadas con la seguridad alimentaria y nutricional, en
los diferentes niveles del país (nacional, departamental, municipal y
comunitario). Crea el Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y
Nutricional (SINASAN), integrado por instancias de gobierno y de la
sociedad guatemalteca, contando con el apoyo técnico y financiero de
la cooperación internacional. El SINASAN se encuentra integrado por
el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional -
CONASAN- (ente rector), la Secretaria de Seguridad Alimentaria y
Nutricional de la Presidencia de la República, instancia de consulta y
participación social y un grupo de instituciones de apoyo.
Este sistema ha implementado numerosos programas para desarrollar
La seguridad alimentaria y nutricional, entre los más conocidos se
tienen:
 PROGRAMA DE DESAYUNOS ESCOLARES
Programa de Alimentación Escolar a cargo del Ministerio de Educación.
Diariamente se hace entrega de un desayuno escolar a los niños y niñas
del país en las modalidades de preescolar y primaria. Anualmente se
hace entrega de 24.840 desayunos escolares. Entrega de desayunos
escolares compuestos por un atol elaborado de Incaparina y cinco
menús elaborados con Protemás entre otros alimentos, los cuales son
preparados por las madres de los alumnos.
 MI COMEDOR SEGURO
Programa a cargo del Ministerio de Desarrollo Social, consiste en
ofrecer un apoyo a las personas y familias vulnerabilizadas por su
situación de pobreza, crisis, emergencias, calamidades u otras, que
afectan su acceso a la alimentación. Se les brinda raciones servidas de
comida nutritiva, balanceada e higiénica a bajo costo.
 PROGRAMA MAÍZ CHAPÍN CONTRA EL HAMBRE
En el marco del Pacto Hambre Cero pretende incrementar la producción
de maíz y frijol en ciertas zonas del país, apoyando particularmente a
pequeños productores, mediante asistencia técnica para un manejo
sostenible de la producción, capacitación, así como talleres sobre
fortalecimiento organizativo y creación de redes de agricultores y
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enlaces con mercados potenciales; de modo de que en cuatro años, más


de 3 mil agricultores familiares aumenten sus ingresos, al mismo tiempo
que el gobierno utilizará esta producción para programas sociales
vinculados al Pacto; y la política que apoyará al sector ganadero y
productores de leche, con el fin de que se impulse una producción de
calidad y fomentar la crianza de ganado y la producción de carne y de
leche, mediante capacitación y asistencia técnica.
2. SALVADOR
La seguridad alimentaria (SA) ha sido conceptualizada como el acceso
físico, económico y social de todas las personas, todos los días, a
suficientes e inocuos alimentos, necesarios para satisfacer sus
necesidades alimentarias y sus preferencias, a fin de lograr y mantener
una vida activa y saludable. Esto supone, que los alimentos están
disponibles y que las personas/hogares tienen la capacidad para
adquirirlos por vías socialmente aceptables, es decir que las
personas/hogares pueden obtener y seleccionar los alimentos que
necesitan y desean, a través de los canales convencionales de adquisición,
tales como: la propia producción, los mercados, las ventas de alimentos
preparados, etc.
A. ANÁLISIS DEL PATRÓN DE CONSUMO
El patrón de consumo de alimentos de una población se refiere al conjunto
de alimentos usa- dos por la mayoría de la población y con mayor frecuencia.
La ENIGH-2006 registró solamente los gastos y cantidades de alimentos
usados en un período dado, no el número de veces que se utilizó cada
producto en ese lapso de tiempo. Por lo que, en este análisis, el patrón de
consumo se refiere a los productos más usados por los hogares sin considerar
la frecuencia de uso.
La universalidad de los productos, o sea su registro en mayor número de
hogares, se analizó tomando en cuenta dos niveles: los productos usados
por el 75% o más de los hogares, y los productos usados por el 50% o
más de los hogares. El análisis se hizo con base en los 55 grupos
genéricos, por regiones y por nivel de pobreza

B. ANÁLISIS NUTRICIONAL DEL CONSUMO DE ALIMENTOS


Para facilitar el análisis y la presentación de resultados, los productos han
sido agrupados en seis grandes categorías según su origen: Productos de
origen animal, frijoles, cereales y derivados, azúcares y grasas, verduras
y frutas, y otros. Las cantidades de maíz en grano fueron convertidas a
gramos de tortilla de maíz y agregadas a la cantidad disponible de tortilla
de maíz, para expresarlo de esta forma.
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La disponibilidad o consumo aparente per cápita por día, expresado en


gramos brutos, se presenta, como mediana y promedio, por área de
residencia en los cuadros 2a y 2b. La misma información se presenta por
región en los cuadros 2c y 2d, y según el nivel de pobreza en los cuadros
2e y 2f. En el caso de los cuadros con cantidades expresadas como promedio
sola- mente se han dejado los productos con cantidades mayores de cinco
gramos per cápita.

Frijoles
Este producto es usado por más del 70% de los hogares en todas las
regiones; sin embargo, la cantidad usada es relativamente baja,
aproximadamente de ½ onza per cápita; el consumo es menor en la región
Metropolitana (13g) y mayor en la Occidental (22g). En promedio, la
cantidad no llega a una onza; es decir, es un alimento de uso frecuente
pero en pequeñas cantidades.
Cereales y derivados
La cantidad disponible de arroz es aproximadamente ½ onza en todas las
regiones, un poco mayor en la región de oriente.
El consumo de pan dulce es bajo en todas las regiones (≤10g); en cuanto
al consumo de pan francés, éste varía entre regiones, sien- do mayor en
la Metropolitana (42g) y menor en la región de Oriente (15g). Este es un
producto de amplia variación entre hogares dado la mayor diferencia
entre el promedio y la mediana.
El consumo de tortilla, incluyendo el maíz en grano, es similar en las
regiones Occidental, Central-1 y Central-2 (±200g), es mayor en la
región Oriental (251g) y menor en la región Metropolitana (134g).
Azúcares y grasas
El consumo de azúcar está alrededor de una onza en todas las regiones,
excepto en la Metropolitana, que apenas es de 14 g o sea media onza;
valores relativamente muy bajos a lo esperado. El consumo promedio es
bastante mayor, lo cual refleja una amplia dispersión entre hogares.
En consumo de aceite es sumamente bajo, con una mediana de cero en
las regiones Metropolitana y Occidental, apenas de 3g en la Central-1, y
menos de 10g en las regiones Central-2 y Oriental. Los valores promedio
son ligeramente mayores, lo que denota la dispersión del consumo entre
los hogares.
Obviamente, el bajo consumo registrado en aceite y azúcar repercuten en
el monto disponible de energía per cápita.
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Vegetales y frutas
El mayor consumo de vegetales se da en la región Metropolitana. La
verdura de mayor consumo es el tomate, aproximadamente el equivalente
a una onza. La cantidad usada de cebolla y las papas es cercana a los 10g.
En el caso de las frutas, únicamente aparece el plátano en la región
Metropolitana. Aunque existe una variedad de verduras y frutas usa- das
(cuadro 2d), la mayor parte son consumidas por menos de la mitad de los
hogares.
C. DESNUTRICION

Son muchos los daños que puede ocasionar la desnutrición crónica en el


cuerpo y cerebro del niño, y pueden llegar a ser irreversibles. A largo
plazo afectará el rendimiento en la escuela, y en sus ingresos laborales en
el futuro. No únicamente afectará la estatura, sino también el retraso en
el desarrollo del cerebro y de la capacidad cognitiva. La desnutrición
infantil es uno de los problemas de salud importantes en El Salvador,
debido a que se extiende a todo el país y es una de las mayores causas de
muertes infantiles.
El Salvador está en la posición 115 entre 187 países, en el Índice de
Desarrollo Humano (IDH), clasificados en el Informe Global sobre
Desarrollo Humano 2014, según el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD). Aquí tomamos en cuenta que la repercusión
en el crecimiento y desarrollo de los infantes, porque serán adultos con
limitado potencial de desarrollo humano, y en un círculo vicioso, sus
hijos también. No podemos avanzar como país si no tomamos medidas
para esta problemática, los niños merecen la oportunidad de salir adelante.
Según el informe “IMPROVING CHILD NUTRITION” como país, El
Salvador se ubica en el puesto número 53, con 121,000 niños con
desnutrición crónica o de retardo en su estatura. Con respecto a Centro
América, estamos un puesto arriba de Nicaragua que se encuentra en el
número 52 con 149,000 niños en ésta condición, Guatemala ocupa el 25
lugar con 1,052 millones de niños y Costa Rica el 74, con 20,000 niños
con desnutrición crónica o de retardo en su estatura.
Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) los altos niveles de
pobreza, de marginación y exclusión social, los efectos de crisis
financieras, el aumento tras la crisis de los combustibles, el aumento de
los alimentos a nivel global, el cambio climático (desastres naturales) y
los altos niveles de dependencia en importaciones de alimentos, al igual
que las fluctuaciones de los precios a escala regional e internacional han
afectado directamente a El Salvador en los niveles históricos de
desnutrición.
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El primer estudio antropométrico a nivel nacional en El Salvador fue


realizado en 1965/67 con la colaboración del Instituto de Nutrición de
Centroamérica y Panamá (INCAP), donde se estudió principalmente a la
población infantil y se determinó la prevalencia de desnutrición y se
determinaron las deficiencias de micronutrientes que estaban afectando
a la población. Para ese período, la insuficiencia ponderal afectaba al
28% de niños menores de 5 años, la emaciación expresada por el
indicador peso/talla era de 4%, mientras que el déficit mayor se encontró
en la talla, pues la mitad de los niños presentaban retardo en talla (Cuadro
4).
Después de este estudio, se realizaron estudios similares en la década de
los setenta, así como también se llevó a cabo el primer censo de talla en
escolares. Estos estudios indicaban que había existido una leve mejoría.
Sin embargo, el retardo en talla seguía siendo alto entre los niños menores
de 5 años, ya que para 1979 la prevalencia encontrada fue 44%. A finales
de la década de los ochenta se realizó una encuesta nacional de salud
(ESANES-88), donde se determinó nuevamente el estado nutricional de
los niños menores de 5 años, los resultados mostraban una disminución
en la insuficiencia ponderal, que fue de 16%. El retardo en crecimiento
había disminuido pero continuaba alto, 32% y la emaciación había
aumentado en comparación con los resultados de 1965/67, a 5%. Una
encuesta similar se repitió en 1993 (FESAL-93), con resultados
tendientes a la disminución en la prevalencia de la insuficiencia ponderal
a 11%, retardo en talla a 23% y emaciación a 1% (ADS, 1994). La última
evaluación nutricional fue FESAL-98, que evaluó niños menores de 5
años y no reportó una diferencia importante con los resultados de 1993
(Cuadro 4) (ADS, 1999). Según los resultados de FESAL-98, la mitad de
niños en el área rural padece de retardo de crecimiento, en comparación
con el área urbana. La prevalencia de la desnutrición crónica es
desproporcionadamente alta en los departamentos de Ahuachapan y
Cuscatlan, especialmente en esta ultima donde mas de 30% de los
menores de cinco anos la sufren y la mitad de la desnutrición se identifica
como severa (talla para la edad debajo de –3 DE o más).
En todos los estudios mencionados, la población evaluada fueron niños,
por lo que se carece de información antropométrica en adolescentes y
adultos.
Existen dos estudios de representatividad nacional sobre la prevalencia
de retardo en talla en escolares. El primero realizado en 1988
denominado Primer Censo Nacional de Talla en Escolares de Primer
Grado (PCNTES), que abarcó al grupo de 6 a 9 años de edad provenientes
de escuelas públicas del País y el cual arrojó una prevalencia de 30%
(Ministerio de Educación/MSPAS, 1989). El Segundo Censo Nacional
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de Talla en Escolares de Primer Grado de El Salvador (SCNTES) estudió


un total de 4858 escuelas tanto públicas como privadas del País y
encontró que persiste el retardo en talla en el 20% de los escolares y que
aún falta mucho para disminuir esta prevalencia a los niveles esperados
(2%) (Ministerio de Educación/MSPAS, 2000). Sin embargo, la mejoría
encontrada ha sido significativa.
Las deficiencias de micronutrientes se conocen en El Salvador desde la
década de los sesenta con las primeras evaluaciones nutricionales
realizadas a nivel regional. Para ese período, se encontró que las
deficiencias de yodo, vitamina A e hierro tenían importancia como
problemas de salud pública, por su magnitud y sus efectos sobre la salud.
Según la encuesta FESAL 1998, la anemia afectaba el 19% de los
menores de cinco anos y el 9% de la mujeres (Cuadro 5). En las últimas
encuestas de evaluación nutricional, se encontraron porcentajes menores
de estas deficiencias, pero continúan siendo un problema de salud pública.
En la actualidad, se encuentran en ejecución la ley de yodación de la sal,
y los programas de fortificación del azúcar con vitamina A y la
fortificación de las harinas de trigo y maíz con hierro y ácido fólico, como
respuesta a los problemas detectados. La fortificación de la sal con yodo
y azúcar con vitamina A, evaluadas a nivel de productores y en encuestas
de hogares es elevada, por lo que el aporte a la dieta de estos
micronutrientes es importante, esperándose una disminución