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HACIA UN NUEVO GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN DE LA

EDUCACIÓN EN LIMA METROPOLITANA: CINCO TRANSFERENCIAS
Y UNA PROPUESTA.

Dentro de pocos días el Jurado Nacional de Elecciones entregará sus
credenciales a los ciudadanos que el 3 de octubre pasado han sido elegidos
como nuevas autoridades de la Municipalidad Metropolitana de Lima,
Municipalidad que, conforme al artículo 198 de la Constitución, “ejerce sus
competencias dentro del ámbito de la provincia de Lima”. El mismo artículo
señala que “La Capital de la República no integra ninguna región” y que “Tiene
régimen especial en las leyes de descentralización y en la Ley Orgánica de
Municipalidades”.

El mencionado “régimen especial” está normado por tres Leyes de desarrollo
constitucional: la Ley 27783 de Bases de la Descentralización (en su artículo
33); la Ley 27867 Orgánica de Gobiernos Regionales (en su artículo 65), y la
Ley 27972 Orgánica de Municipalidades (en su artículo 151). Dichas leyes
norman la transferencia a la Municipalidad Metropolitana de Lima, de
“competencias y funciones específicas irrestrictas de carácter local
metropolitano y regional”, incluyendo “la ejecución de obras de inversión en
infraestructura (que) estará a cargo de dicha Municipalidad o de las
municipalidades distritales respectivas, previo convenio con el sector
correspondiente”, y disponen que, además, que “Toda mención contenida en la
legislación nacional que haga referencia a los gobiernos regionales, se
entiende también hecha a dicha municipalidad, en lo que resulte aplicable”.

Primera Transferencia

El proceso de descentralización iniciado por la Ley 27680 (publicada el 7 de
marzo del 2002) de Reforma Constitucional señala que dicho proceso “se
realiza por etapas, en forma progresiva y ordenada, conforme a criterios que
permitan una adecuada asignación de competencias y transferencia de
recursos del gobierno nacional hacia los gobiernos regionales y locales”. Sin
embargo, el avance de dicho proceso ha sido muy limitado en lo que se refiere
a las transferencias del Gobierno Nacional a la Municipalidad Metropolitana de
Lima de las competencias, funciones y recursos propios de un Gobierno
Regional. Se ha experimentado y desarrollado transferencias principalmente en
materia de obras públicas y su financiamiento; pero en otros grandes sectores
de la actividad pública, particularmente en el caso de los sectores sociales, se
ha avanzado mucho menos que en los demás Gobiernos Regionales,
incluyendo los casos cercanos de los Gobiernos Regionales de Lima Provincias
y del Callao.

Segunda Transferencia

Es la que se está iniciando en estos días, la transferencia de las actuales
funciones de gobierno y de administración de la Municipalidad de Lima
Metropolitana, de las autoridades que hoy las ejercen, a las nuevas autoridades
elegidas el 3 de octubre pasado, quienes asumirán formalmente dichas
competencias el primero de enero del 2011. En este nivel casi no hay nada
significativo en materia de Educación.

Tercera Transferencia

Los Programas de Gobierno de todos los Partidos que han obtenido
representación en el gobierno de la Municipalidad Metropolitana de Lima
incluyeron la exigencia de activar la transferencia de competencias y recursos
que el Gobierno Nacional no ha cumplido con entregar a la Municipalidad
Metropolitana de Lima. Entre esas competencias destacan, dos casos
emblemáticos: Educación y Salud. Los ciudadanos hemos convalidado esa
exigencia con nuestro voto y el Gobierno Nacional tiene la responsabilidad
democrática de actuar en concordancia. En este nivel ya se ha iniciado las
concertaciones del caso correspondiente a varios campos importantes de la
actividad pública.

Cuarta Transferencia

En el caso específico de la Educación, se ha generado más una polémica
político-electoral que un debate técnico-jurídico, acerca de las competencias y
recursos que el Ministerio de Educación debe transferir a la Municipalidad de
Lima Metropolitana. Parece olvidarse que, en primer lugar, las competencias
gubernamentales en materia de Educación son “compartidas” entre los tres
niveles de gobierno (Nacional, Regionales y Locales), lo cual obliga al diálogo y
a la concertación. En segundo lugar, parece también olvidarse el principio de la
“subsidiaridad” que preside el proceso de descentralización, principio que, en
términos simples, podría enunciarse así: “El Gobierno Nacional no debe hacer
lo que puede hacer mejor el Gobierno Regional, y el Gobierno Regional no
debe hacer lo que puede hacer mejor el Gobierno Local”

Por otro lado, el Ministerio de Educación no ha cumplido a cabalidad con la Ley
28044 General de Educación, que en sus Disposiciones Complementarias y
Transitorias establece:
“Segunda.- El Ministerio de Educación hará entrega al Consejo
Nacional de Descentralización, de la propuesta de
reestructuración de las actuales instancias intermedias de
gestión para adecuarlas a la transferencia y recepción de
competencias y funciones sectoriales en educación” …..
Ese Nuevo Modelo debe asegurar el creciente empoderamiento de las
Instituciones Educativas y la subordinación de lo administrativo a lo
pedagógico, que postula la Ley 18044 General de Educación (artículo 64º
inciso c), lo que implica transferir a las redes de instituciones y programas
educativos, el poder de decisión hoy altamente concentrado en la red de
oficinas de los tres niveles de Gobierno y de la Administración Pública, oficinas
que deberían cumplir una función primordial de orientación y apoyo al
desarrollo y al funcionamiento de esas redes de centros y programas
educativos.
A más de ocho años de la Ley 27680 (publicada el 7 de marzo del 2002) de
modificación constitucional que dio inicio al actual proceso general de
descentralización, y a siete años de vigencia de la nueva Ley 28044 General de
Educación (publicada el 29 de julio del 2003), observamos que:
• Las Instituciones Educativas (las unidades pedagógicas productivas del
Sistema Educativo) no son la principal instancia de gestión, pues siguen
funcionando con un alto y creciente grado de subordinación a las otras
tres instancias administrativas “superiores”;
• Las UGEL no han sido descentralizadas del Gobierno Regional y siguen
funcionando como instancias desconcentradas de la Direcciones
Regionales de Educación, tal como estaban cuando se inició el proceso
de descentralización;
• Los Gobiernos Regionales (que ya elegidos en su tercera generación
seguirán siendo Departamentales) adscribieron las Direcciones
Regionales de Educación a sus Gerencias Sociales (generando de
hecho una nueva instancia, entre la tercera y cuarta instancias) y en
otros casos han variado su carácter y denominación en forma unilateral;
• El Ministerio de Educación no ha dado suficiente impulso a la
descentralización del Sistema Educativo; ha recentralizado importantes
sistemas, programas y procesos pedagógicos y administrativos, y en la
Provincia de Lima, si bien ha intentado, no ha podido lograr que la
Municipalidad de Lima Metropolitana asuma las funciones de Educación
que le corresponden.
Quinta Transferencia
La transferencia de competencias y recursos educativos del Ministerio de
Educación a la Municipalidad Metropolitana de Lima podría planificarse y
organizarse, a cargo de la respectiva Comisión de Transferencia (con la
participación de la Presidencia del Consejo de Ministros), dentro del “régimen
especial” de la Municipalidad (ya normado por ley), formulando y aprobando,
por Decretos Gubernamentales, un conjunto de criterios ordenadores.
Propongo, como base de discusión, cinco de ellos:

• Primer criterio: no hacerlo de manera inmediata sino gradual, en un
plazo de tres años, por ejemplo.

• Segundo criterio: no hacerlo de manera global, todo directamente del
Ministerio de Educación a la Municipalidad Metropolitana de Lima, sino
mediante transferencias a dos niveles, del Ministerio de Educación: (a) a
la Municipalidad Metropolitana de Lima y (b) a las Municipalidades
Distritales de la provincia de Lima.

• Tercer criterio (vinculado al segundo): transferir las competencias y
recursos de la Educación Básica a las Municipalidades Distritales de la
provincia de Lima, y los de la Educación Superior, a la Municipalidad
Metropolitana de Lima.

• Cuarto criterio: transferir no solamente las competencias, sino también el
personal, los bienes y los recursos del Ministerio de Educación que
actualmente están a cargo de la administración de la Dirección Regional
de Educación de Lima Metropolitana y de las UGEL que dependen de
ella (administran casi un tercio del Sistema Educativo Nacional).
• Quinto criterio: transferir la propiedad de los locales escolares de la
Educación Básica Pública a las Municipalidades Distritales de la
provincia de Lima.