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Disposiciones Necesarias Para el Estudio

de la Biblia
Juan 5:39-39
Así como para apreciar debidamente la poesía, la música, la pintura o el arte se requiere
poseer un sentimiento especial hacia lo bello, lo poético y lo artístico, también es muy
importante tener una disposición, aprecio y actitud especial para el estudio provechoso de la
Biblia. Una persona irreverente, ligera, impaciente e imprudente, jamás podrá estudiar y
entender un libro tan profundo y espiritual como la Biblia. Una persona así juzgará el
contenido de la escritura como un ciego distingue los colores; equivocadamente.

Para estudiar y comprender la Biblia se necesita, por lo menos las siguientes disposiciones:
1) Espíritu respetuoso. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Prov 1: 7
Temer a Dios significa honrarlo, reverenciar a Dios, darle el lugar que le corresponde, tener
un conocimiento correcto acerca de Dios y actuar conforme a ese concepto, en todo lo que
tenga que ver con él. Solo conociendo a Dios personalmente es que se le puede honrar o
temer; Quien conoce a Dios tiene temor de Dios, y quien tiene temor de Dios tiene abiertas
las puertas de la sabiduría y el entendimiento, para así, comprender su Palabra.

La Biblia es la revelación del Omnipotente (todo poderoso), es el milagro permanente de


Dios, es el código divino por el cual seremos juzgados algún día, es el Testamento firmado
con la sangre de Cristo. Con todo lo que contiene y significa la Biblia, el hombre
irreverente se hallara como el ciego ante el más bello paisaje, no lo apreciara ni valorará.
Estudie la Biblia con un sentido de humildad y reverencia, tenga siempre presente que lo
que esta leyendo no es cualquier libro, es la misma Palabra del Dios que lo creo a usted y le
da el aliento para vivir.
Dice Jehová; miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
Is 66: 2

2) Espíritu dócil. La persona que es obstinada y terca nunca aprende; cuando alguien no
esta dispuesto a hacer a un lado sus ideas personales o preferidas, dejar lo que antes le
enseñaron, o piensa que sabe mucho, jamás aprenderá algo de la palabra de Dios. Cuando
usted lea la Escritura, mantenga su mente abierta y libre de prejuicios, para recibir y
aprender algo nuevo que tal vez usted entendía de otro modo; disponga su corazón a
aceptar la enseñanza y la corrección haciendo a un lado cualquier idea que usted tenga
contraria a lo que lee en la Biblia.
Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito… Romanos 3: 4 El
hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios… 1 Corintios 2: 14

3) Pasión por la verdad. El hombre por naturaleza no posee esa pasión, carece de un
corazón deseoso de conocer la verdad al contrario huye de la verdad espiritual y abrasa con
ansia la mentira y el error. Quien se acerca a la Biblia debe tener este deseo inmenso de
conocer la verdad, aún cuando esta duela.
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella
crezcáis para salvación. 1 Pedro 2:1,2
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Mateo 5: 6

4) Prudencia y sentido común. Tener una mente sana y libre de prejuicios e ideas
extravagantes, es indispensable para todo el que quiera entender la Biblia. De vez en
cuando en nuestro recorrido por las paginas de la Biblia, nos encontraremos con pasajes
obscuros, textos difíciles de entender o simbólicos; el lector que tiene una mente fantasiosa
o sin escrúpulos, llegara a las más ridículas conclusiones; distorsionando, torciendo,
desviando y mal interpretando las Escrituras, dando rienda suelta a su imaginación o
buscando respaldar con la Biblia sus propias ideas y conceptos personales. Es capaz hasta
de forzar las Escrituras para que estas apoyen su manera de pensar, sus enseñanzas, o sus
doctrinas. Un ejemplo de esta clase de personas son los testigos de Jehová, los mormones,
los aronistas, y uno que otro despistado de los que nunca faltan.

5) Ser disciplinado en el estudio. Jesús nos dejo el mandamiento de “escudriñar las


escrituras”. La palabra escudriñar significa: estudiar con mucho cuidado, investigar con
detalle, examinar minuciosamente; Buscar con mucho empeño, investigar con inmenso
interés y deseo de aprender y alcanzar conocimiento. Utilizando nuestro lenguaje común, y
expresado en términos conocidos para nosotros, este mandamiento de “escudriñar las
escrituras”, según el significado de la palabra “escudriñar”, pudiera interpretarse de la
siguiente manera:

La lectura constituye el fundamento de todo aprendizaje; se dice que: “si sabes leer, puedes
aprender cualquier cosa”. Por esto, quien quiera estudiar la Biblia, tendrá que adquirir la
capacidad de leer bastante, y la disciplina de hacerlo constantemente. El estudio Bíblico es
esencial para crecer en conocimiento y aprender mas de Dios, y todo lo que tenga que ver
con él. La practica de leer en forma regular las escrituras es lo que lleva al lector a
convertirse en estudiante; que es precisamente lo que Cristo quiso decir con eso de
“escudriñad las escrituras”. La lectura diaria de la Biblia es para la vida espiritual, lo que el
alimento diario para la vida física. Así como necesitamos comer diariamente para mantener
el nivel de energía, también el hombre espiritual ha de alimentarse en forma regular con la
Palabra de Dios. Fijar una hora determinada para estudiar todos los días y sujetarse a ella
fielmente es un requisito indispensable, ya que las buenas intenciones por si solas muy
pocas veces se realizan; el ser disciplinado en la lectura y estudio de la Biblia nos evitara de
ser lectores ocasionales, lo cual trae muy pocos beneficios.