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CONFERENCIA DE ESTOCOLMO

1972
Fue una conferencia internacional convocada bajo el auspicio de las Naciones Unidas y
celebrada en Estocolmo, Suecia desde el 5 al 16 de junio de 1972. Fue la primera gran
conferencia de la ONU sobre cuestiones ambientales internacionales, y marcó un punto
de inflexión en el desarrollo de la política internacional del medio ambiente. Con la
asistencia de los representantes de 113 países, 19 organismos intergubernamentales, y
más de 400 organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, es ampliamente
reconocida como el comienzo de la conciencia política y pública de los problemas
ambientales.

La Declaración de Estocolmo por vez primera, introdujo en la agenda política


internacional la dimensión ambiental como condicionadora y limitadora del modelo
tradicional de crecimiento económico y del uso de los recursos naturales.

Las deliberaciones de la Conferencia se desarrollaron en tres comités:


1) sobre las necesidades sociales y culturales de planificar la protección ambiental;
2) sobre los recursos naturales;
3) sobre los medios a emplear internacionalmente para luchar contra la contaminación.

La Conferencia aprobó una declaración final de 26 principios y 103 recomendaciones,


con una proclamación inicial de lo que podría llamarse una visión ecológica del mundo,
sintetizada en siete grandes principios, que de forma resumida consideran que:

1. El hombre es a la vez obra y artífice de su entorno, lo que le da el sustento material


y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y
espiritualmente.
2. La protección y mejora del medio ambiente humano es una cuestión fundamental
que afecta el bienestar de los pueblos y el desarrollo económico en todo el mundo,
es el deseo urgente de los pueblos de todo el mundo y el deber de todos los
gobiernos.
3. El hombre tiene constantemente recapitulación de su experiencia y continuar
descubriendo, inventando, creando y progresando, la capacidad del hombre para
transformar su entorno, si se usan sabiamente, pueden traer a todos los pueblos los
beneficios del desarrollo y la oportunidad de mejorar la calidad de vida.
Erróneamente o imprudentemente, el mismo poder puede causar daños
incalculables al ser humano y el medio ambiente humano.
4. Los países en desarrollo deben dirigir sus esfuerzos al desarrollo, teniendo en
cuenta sus prioridades y la necesidad de salvaguardar y mejorar el medio ambiente.
Con el mismo fin, los países industrializados deben hacer esfuerzos para reducir la
brecha de los propios y los países en desarrollo. En los países industrializados, los
problemas ambientales están generalmente relacionados con la industrialización y
el desarrollo tecnológico.
5. El crecimiento natural de la población plantea continuamente problemas para la
preservación del medio ambiente, y las políticas adecuadas y las medidas deben
adoptarse, según proceda, para hacer frente a estos problemas. Es la gente que
impulsan el progreso social, crean riqueza social, desarrollan la ciencia y la
tecnología y, con su duro trabajo, transforman continuamente el medio humano.
Junto con el progreso social y el avance de la producción, la ciencia y la tecnología,
la capacidad del hombre para mejorar el medio ambiente aumenta con cada día que
pasa.
6. Por ignorancia o indiferencia podemos causar daños inmensos e irreparables al
medio terráqueo en el que nuestra vida y el bienestar dependen. Por el contrario, a
través de un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podemos
conseguir para nosotros y nuestra posteridad una vida mejor en un ambiente más
acorde con las necesidades humanas y esperanzas.
7. Para lograr esta meta será menester la aceptación de la responsabilidad de los
ciudadanos y comunidades, empresas e instituciones en todos los niveles, todos
ellos participen equitativamente en los esfuerzos comunes. Las personas en todos
los ámbitos de la vida, así como a las organizaciones en muchos campos, por sus
valores y la suma de sus acciones, darán forma al medio ambiente mundial del
futuro.

El mayor logro de la Conferencia fue que todos los participantes aceptaran una visión
ecológica del mundo, en la que se reconocía, entre otras cosas, que "... el hombre es a la
vez obra y artífice del medio que lo rodea..., con una acción sobre el mismo que se ha
acrecentado gracias a la rápida aceleración de la ciencia y de la tecnología..., hasta el
punto que los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales
para su bienestar".

Entre las recomendaciones acordadas, de carácter estrictamente ecológico, cabe destacar


las siguientes:

1. Preservación de muestras representativas de los ecosistemas naturales en los


denominados "bancos genéticos".
2. Protección de especies en peligro, especialmente los grandes cetáceos oceánicos
3. Mantenimiento y mejora de la capacidad de la Tierra para producir recursos
vitales renovables
4. Planificación de los asentamientos humanos, aplicando principios urbanísticos
que respeten el entorno.
5. Evitar la contaminación a todos los niveles, estableciendo las listas de los
contaminantes más peligrosos, así como la de aquellos cuya influencia puede ser
más irreversible a largo plazo.
6. Creación de un Programa mundial sobre el Medio Ambiente, patrocinado por las
Naciones Unidas y destinado a asegurar, al nivel internacional, la protección del
entorno.
7. Se fijaron algunas metas específicas: una moratoria de diez años a la caza
comercial de ballenas, la prevención de descargas deliberadas de petróleo en el
mar a partir de 1975, y un informe sobre los usos de la energía para 1975.