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HISTORIA ECONIMICA, SOCIAL DE LA ARGENTINA (1880-200)

(MARIO RAPOPORT)

1. Inversión Extranjera.
En sus primeros años, el modelo agroexportador no tuvo como factor dinámico a las
exportaciones agropecuarias. Entre 1882 y 1890 el balance fue permanentemente deficitario
debido a que en la década del ´80 hay un gran incremento de las exportaciones. Esto ocurre,
porque a partir de 1885 el valor de las exportaciones se encuentra sobreestimado. La causa
es que en ese año se suspendió la convertibilidad del peso, la cual representaba una moneda
interna devaluada. El boom de las importaciones agropecuarias comenzaría recién después
de la crisis de 1890.
Los bienes de capital y materias primas que entraron a la Argentina estaban ligados
estrechamente a la inversión extranjera en aquellos años y se hallaban destinados a
desarrollarla infraestructura que el país requería para poder incorporarse al mercado mundial
como productor exportador de alimentos y otros bienes de origen agropecuario, entre ellos
material ferroviario y para la construcción de obras públicas portuarias-sanitarias,
construcción de viviendas, desarrollo urbano, insumos, hierro, acero, combustible, etc. El uso
del crédito externo y la inversión extranjera directa es lo que posibilito la expansión de las
importaciones y permitió absorber, hasta la crisis de 1890, el déficit comercial. La primera
corriente de inversiones entre 1862 hasta la crisis de 1873-1875 fue de capitales británicos.
El estado jugo un papel relevante, ya que la mayor parte de estos capitales estaba destinado
a empréstitos gubernamentales., responsabilizándose el gobierno argentino por el capital y
los interese de los prestamos tomados. El destino de los empréstitos fue muy variado en el
cubrimiento de las necesidades presupuestarias, fue destinado a gastos militares, obras de
infraestructura y construcción de vías férreas. Además, hubo un flujo de inversiones directas
a cargo de compañías privadas (FF.CC., empresas de servicios públicos, bancos y empresas
industriales). Estas primeras inversiones tenían el objetivo de expandir las exportaciones
británicas y vender servicios. Este capital extranjero ocupaba un lugar destacado en la
economía argentina. Los recursos nacionales jugaron un rol significativo en la primera etapa
de formación de capital, ayudado por la inversión externa.
Estos capitales externos se radicaron en el país sin un control adecuado, permitiendo en la
década del ´80 el desenfreno especulativo que conduciría a la crisis, por ejemplo, los
frigoríficos que tuvieron prácticas monopólicas que perjudicaron a los productos nacionales.
Lo que determino la conducta de los inversionistas extranjeros, en especial los ingleses, fue
la alta tasa de rentabilidad de sus inversiones. Además el mercado inglés de capitales disponía
de una amplia masa de recursos financieros y estaba buscando la apertura de nuevas áreas.
Las inversiones inglesas en la Argentina representaban entre el 40 y 50% de las inversiones
totales de Inglaterra hacia 1889 en el mundo, desempeñando así un papel primordial en la
actividad industrial y financiera inglesa. La razón que inducía a esperar una alta tasa de
retorno de capital era la posibilidad de poner en producción los enormes recursos potenciales
de la pampa húmeda. La crisis marco un punto de inflexión en la inversión extranjera que,
sumado a la fuerte carga de la deuda externa, origino un saldo negativo en la balanza de pago.
Pero como en ese momento comenzó el boom de las exportaciones agropecuarias, este hecho
logro equilibrar la balanza de pago. Recién a comienzo de 1900 el capital extranjero volvió
a entrar en el país con un origen más diversificado: británicos, alemán, francés y
norteamericano. Las inversiones extranjeras tuvieron un neto predominio en ferrocarriles y
en empréstitos públicos. La base era la construcción de una amplia red ferroviaria que sirviera
al desarrollo de la producción agropecuaria a costos competitivos en el ámbito internacional.
Para fomentar la inversión extranjera en ferrocarriles, el estado comenzó a garantizar a las
empresas beneficios mínimos que llegaban hasta el 7% del capital empleado, las concesiones
adyacentes a las vías, la introducción de material libre de derechos y la ley Mitre de 1907,
que eximia a las empresas del pago de todo tipo de impuestos nacionales, municipales o
provinciales. Lo que constituyó un gran estímulo para la inversión ferroviaria.
El ferrocarril permitió la puesta en producción de extensas regiones, incorporando nuevas
economías regionales, y aseguro un transporte rápido y barato de los productos agropecuarios
exportables hacia los grandes puertos. También facilito la introducción de manufacturas
importadas en el interior del país, completando así la integración en el esquema de división
internacional del trabajo. Consolido la situación de Buenos Aires como principal centro
económico del país, centralizando las terminales en dicha ciudad (país abanico). En 1914 las
principales compañías ferroviarias (FF.CC. Sud, Oeste y Central Argentino) eran de capital
británico y en segundo lugar las compañías (General de Buenos Aires y El Rosario Puerto
Belgrano) eran de capitales franceses. Los empréstitos públicos nacionales, municipales y
provinciales, realizados mediante la colocación de títulos en mercados financieros
internacionales, fueron bien vendidos y cotizados. Aunque en 1890 la confianza de los
inversores disminuyo, revelando la fragilidad con que el estado controlo el proceso de
endeudamiento extremo. Además el gobierno emitió cedulas hipotecarias, con una tasa de
interés, y doble garantía. Estas tierras estaban hipotecadas y el gobierno las utilizaba como
respaldo sobre obligaciones de distintos bancos de origen estatal. Estas células fueron los
instrumentos de especulación más importante antes de la crisis de 1890. Las células eran
bonos al portador garantizados por el estado nacional, que cotizaban en Londres y además
eran vendibles en la bolsa de valores local. Las grandes especulaciones por estos
instrumentos hicieron que se sancione en 1888 la ley 2287 que fijaba los intereses en oro.
Los servicios de la deuda externa se transformaron en una pesada carga que solo pudo ser
compensada temporalmente cuando la balanza comercial comenzó a tener fuerte superávit a
partir de 1891. Otros rubros de inversión de capital extranjero, además de empréstitos y
ferrocarriles, fueron los bancos, compañías de seguro, empresas de servicios públicos, obras
portuarias, empresas industriales (casi todas de transformación de productos primarios, de
las cuales los frigoríficos constituyeron las más relevantes), compañías de tierras y
explotaciones agropecuarias.
Las instituciones financieras y de seguros fueron de las más lucrativas del conjunto de
inversión externa. Gracias a los frigoríficos, Argentina fue el pionero en la exportación a
Europa de carnes refrigeradas y congeladas, estando antes su industria basada en la
producción y exportación de lanas, cueros y carnes saladas que competían en los mercados
mundiales con productos de mayor calidad. El capital británico primero y luego el
norteamericano, tuvieron un papel decisivo en este proceso. En la etapa inicial de la
instalación de los frigoríficos, entre 1882-1906 los capitales eran nacionales o de Inglaterra.
En 1907, la Swift adquirió un frigorífico de origen inglés "la Plata Cold Storage",
comenzando así la radicación de empresas norteamericanas del llamado "Trust de Chicago",
que se caracterizaba por calidad, bajo precios de materias prima y los bajos costos de mano
de obra. En 1912 Estados Unidos tenía predominio en capitales invertidos, controlando el
58% de las exportaciones de chilled (carnes enfriadas). Así el capital extranjero tenía una
fuerte incidencia en la vida económica del país y contribuya a rediseñar su perfil
agroexportador. Como vemos tuvo un papel preponderante en la industria ganadera pero no
así en la producción agropecuaria donde tuvo en papel secundario.

2. Población e Inmigración.
El lema de Alberdi era "gobernar es poblar", que manifestaba la necesidad del país en aquel
momento. En 1810 la primera junta de gobierno expreso que " los extranjeros que no estén
en guerra con nosotros podrán trasladarse a este país francamente, gozaran de todos los
derechos de ciudadanos y serán protegidos por el gobierno los que se dediquen a las artes y
las culturas del campo". En 1876 se dicta la ley 817 (ley Avellaneda) que procuro vincular la
inmigración a la colonización de extensos territorios hasta entonces inexplorados, creándose
así un departamento de inmigración dependiente del ministerio de agricultura, reglamentando
el ingreso de inmigrantes y se estableció una serie de medidas para estimular su radicación
en el país.
Las causas de la masiva inmigración fueron:
 La eliminación del problema del indio con la campaña del desierto de Roca
 El fin de las guerras civiles
 La consolidación del gobierno nacional
Contribuyendo así a acelerar las corrientes inmigratorias al estabilizar la vida política y
económica del país.
También fueron factores en el orden internacional las depresiones económicas de los años
´80 y ´90 que afecto a los países europeos, mayoritariamente fueron inmigrantes campesinos
italianos por la fuerte competencia de los productos agrícolas en el mercado mundial. En el
caso de los españoles, por la definitiva decadencia del imperio colonial y la precariedad de
la base productiva. La inmigración mayoritaria que llega al país no presenta ciertas
características que pretendían nuestros gobernantes ya que no procedían de países
anglosajones o nórdicos. Entre 1885-1915 la tasa de inmigración supero a la del crecimiento
vegetativo. El movimiento de la inmigración refleja la capacidad de Argentina de integrar la
fuerza de trabajo extranjera. Entre 1890-1930 la creciente demanda del sector urbano,
especialmente en Buenos Aires y otras ciudades, como consecuencia del desarrollo de
infraestructura y de las actividades terciarias, fue el polo de atracción de los inmigrantes. Se
destacó el caso de la inmigración golondrina, que desocupados durante el invierno del
hemisferio norte, se desplazaban para trabajar en las cosechas del verano del hemisferio sur.
Estas emigraciones golondrinas se debían a severas crisis económicas en sus lugares de
origen, y en menor medida por problemas de persecución política o racial. La inmigración
golondrina era atraída por los altos jornales abonados en las actividades agrícolas del país, la
ganancia obtenida por los trabajadores inmigrantes durante una estadía de seis meses era
equivalente a los jornales europeos de hasta un máximo de cien días de labor. Las crisis
económicas, en especial la de 1890 produjeron un descenso pronunciado en el número de
inmigrantes.
Los trabajadores se trasladaban a lugares donde estaban a su disposición muchos más
recursos de los cuales había en su patria, siendo determinante cuatro variables:
 Disponibilidad de tierras
 Disponibilidad de capital.
 Diferencias saláriales.
 El volumen de la demanda de trabajo.
Las tierras argentinas ya habían sido apropiadas, antes de la expansión de las fronteras, por
lo cual Estados Unidos y Canadá, ofrecían mejores condiciones. Hacia 1880 la política de
colonización oficial Argentina había sido abandonada y la colonización privada disminuía o
estaba en manos de especuladores. El acceso a la propiedad de la tierra se había vuelto difícil
porque las principales tierras ya estaban distribuidas y la valorización de sus precios
imposibilitaba su adquisición. Por el contrario, la creciente demanda del sector urbano
(Buenos Aires y otras ciudades), como consecuencia del desarrollo de la infraestructura, de
las actividades terciarias y de la paulatina ampliación del mercado interno, fue un polo de
atracción para el inmigrante, aunque no coincidiera con los objetivos de la política
inmigratoria. Así la población urbana creció a un ritmo más sostenido que la población rural.
La proporción de extranjeros se eleva, hasta la tercera parte de la población total. Así la
Argentina siendo un país agropecuario desde principios de siglo su población era urbana, lo
que refleja el crecimiento de actividades secundarias y terciarias complementarias al modelo
agro-exportador.

3. La situación social.

3.1 Las condiciones de vida.


Los propietarios terratenientes y quienes controlaban el comercio exterior lograron
incrementar de manera notable su riqueza, hecho que se puso de manifiesto en el proceso de
concentración de la tierra en muy pocas manos, en la construcción de amplios palacetes o las
excentricidades a la hora del turismo. En los centros de placer europeos, la palabra argentino
se convirtió en sinónimo de riqueza y lujo. Los grandes palacios de la aristocracia en torno a
la plaza San Martín, en Buenos Aires y los petit Hotels de Barrio Norte eran comparables
con residencias urbanas de Inglaterra. El fomento y el desarrollo desenfrenado de los
negocios, de los capitales, las obras públicas, de las concesiones, generaron una irresistible
ola de especulación sobre los fondos públicos, de tal suerte que convirtió al país en una
inmensa casa de juego. Esto trajo como consecuencia la corrupción, el despilfarro, el afán
del oro, la riqueza fácil y el lujo improvisado que dio lugar al tipo denominado rastacuero
(rico que deslumbra en Europa con excesivos gastos y la exhibición de su fortuna tan
rápidamente adquirida como gastada). En los sectores populares el tema resulta más
controvertido. Una parte de la riqueza se filtraba hacia las capas inferiores de los principales
centros urbanos como Buenos Aires y Rosario, donde, los sectores populares habrían estado
bien alimentados, decentemente vestidos y educados hasta cierto grado. En el interior, había
profundos desequilibrios regionales en la calidad de vida. Esto se debe a que, el vertiginoso
aumento de las poblaciones y el desarrollo urbano impulsados por la inmigración produjeron
en las principales ciudades un considerable aumento de la mano de obra disponible, lo que
originó una paga baja y condiciones de trabajo precarias y extenuantes. A mediado de 1880
comienza un largo periodo de deterioro del salario real, como consecuencia de la inflación
creciente y los efectos de la crisis de 1890, situación que se prolonga hasta promediar la
última década del siglo. 1885-1891 el salario real del obrero experimento una reducción del
54%. En 1886-1896 hubo un descenso de los salarios reales, atribuido a la depreciación de
la moneda. Se sostiene que los precios se ajustaban a una velocidad mayor que los salarios.
Esta situación se debe a la desvalorización del peso frente al oro, cuya tendencia era reforzada
por la especulación de los comerciantes. Desde 1896 los salarios repuntan hasta 1899. Entre
1899-1903 se volvió a deteriorar el salario, pero un incremento de la demanda de mano de
obra entre 1904-1906 favoreció un aumento general de salario. Desde 1906-1914 se produjo
una aceleración en precios y alquileres que anulo dichas mejoras. Frente a estas
circunstancias, las familias trabajadoras, recurrían al trabajo de mujeres y niños y a la
industria a domicilio como recurso para suplementar sus magros ingresos y equilibrar sus
presupuestos. En 1883-1911 se produjo un incremento de los salarios reales que beneficio a
los trabajadores urbanos no calificados como a los rurales. Hay dos subperíodos entre 1883-
1899 y 1901-1912: Entres 1883-1899, los salarios reales de ambas categorías de trabajadores
se incrementaron. Pese a la depreciación de la moneda y la fuerte emisión monetaria, los
precios subieron menos que en el siguiente sub-período en el que existió estabilidad
monetaria Y el otro periodo entre 1901-1912, los salarios iniciaron una declinación hasta
1909 para recuperarse entre 1910-1912. Los precios de los artículos de consumo dependían
de oscilaciones de la tasa de cambio y también estaban influidos por los precios
internacionales. La rápida expansión del área cultivada entre 1880-1900 permitió la
absorción de gran cantidad de mano de obra, mientras que a partir de 1900 la expansión de
cultivos se mantuvo, pero a un ritmo decreciente. Los alquileres descendieron en los años ´90
y experimentaron una fuerte alza a partir de 1907. El crecimiento poblacional y el masivo
asentamiento de los inmigrantes en la ciudad de Buenos Aires produjeron el aumento de los
alquileres. Esto motivo en 1907, una insólita huelga de inquilinos que se inició en Capital
Federal y extendió al interior del país, en reclamo de una rebaja sustancial de los alquileres
y de la mejora de las condiciones higiénicas de los inmuebles. Otro impacto negativo sobre
las condiciones de vida de los sectores populares urbanos fue que las casas de inquilinato o
conventillos pasaron a ser las viviendas de muchos inmigrantes extranjeros, de inmigrantes
nacionales, artesanos, pequeños comerciantes y vendedores ambulantes. Estos alojados en
aquellos viejos inmuebles sobrevivían aislados.
En la zona rural pampeana el efecto del sistema de arrendamiento condiciono las
posibilidades de ascenso social de los inmigrantes. Fueron muy pocos los casos en que pudo
pasar del status de peón a propietario. Estos construían una vivienda precaria, debido a que,
en las zonas agrícolas, la corta duración del contrato de arrendamiento exigía al arrendatario
que construya su propia casa y, como no se le asegura más de cinco años de ocupación, no
construye una buena vivienda, aunque su situación financiera se los permita. Por ende, la
construye de adobe y techo de paja o zinc, así el interior del hogar del agricultor reflejaba sus
condiciones de vida inestable.
En las proximidades de la primera guerra mundial el precio de los arrendamientos aumento.
El terrateniente tenía el fin de proteger su nivel de beneficio y en lugar de intensificar la
explotación mediante mayores inversiones prefirió resarcirse realizando sucesivos aumentos
en los precios de los arrendamientos. En 1912 reaccionaron los arrendatarios, cuya reacción
agraria se denominó el "grito de Alcorta".
Dichos agricultores pidieron:
 La unificación del precio de los arrendamientos.
 Reclamaron la prolongación de los contratos.
 La rebaja de los arrendamientos en dinero.
 El derecho para criar animales domésticos y dedicar una parte al predio del pastoreo.
 La libertad para contratar seguros y maquinarias con quien se creyera conveniente.
 La posibilidad de transferir el contrato de arrendamiento a quien se quisiera.
Hubo una caída de salarios hacia 1904 lo que produjo que la inmigrante golondrina no valla
al interior, ya que no podrá economizar lo suficiente para su viaje de ida y vuelta. Las
condiciones laborales de los trabajadores eran realmente muy precarias, habiendo
características casi feudales del trabajo en los azucareros. El reclutamiento de mano de obra
indígena se hacía a través de contratos que solo beneficiaban al reclutador, que los indios,
carentes de instrucción, firmaban conforme a previos entendimientos verbales, conque los
reclutaban. Los salarios inferiores a los de un trabajador urbano, se abonaban con vales que
debían cambiarse por productos que vendían en el almacén de la propia empresa, lo que era
realmente un abuso. Así se mantuvieron por muchos años condiciones de desigualdad y
pobreza en gran cantidad de regiones del país.

3.2 El Estado, el movimiento obrero y las corrientes ideológicas.


Las organizaciones que antecedieron al movimiento obrero argentino se conformaron con
artesanos y trabajadores de origen inmigratorio, se constituyeron sobre la base de los
principales oficios artesanales y con propósitos mutualistas.
Hacia fines del siglo XIX había dos categorías de trabajadores:
 Los asalariados ocupados en las pequeñas fábricas y talleres, en el transporte, en las
empresas de construcción y en el comercio mediano y grande. Sus condiciones de
trabajo y remuneraciones tendían a fijarse conforme a la oferta y la demanda del
mercado laboral y a los niveles de productividad.
 Trabajadores autónomos, empleados de servicio doméstico y estatales, que estaban
sujetos a condiciones de contratación y remuneraciones que respondían a una
dinámica diferente de la del otro sector de asalariados.
A partir de 1880, aparecieron las primeras agrupaciones o sociedades que reflejaban la
resistencia de los trabajadores al sistema. A partir de 1887 se incrementó el número de
huelgas, teniendo las primeras como objetivo principal el aumento de los salarios, aunque
luego se orientaría al logro de la reducción de la jornada laboral.
En junio de 1890, el comité internacional obrero eleva una solicitud al congreso
nacional. Pedía:
 La limitación de la jornada laboral a un máximo de 8 horas para adultos.
 La prohibición del trabajo de los menores de 14 años.
 La abolición del trabajo nocturno, especialmente para mujeres y menores.
 La prohibición de ciertas industrias y sistema de fabricación perjudiciales para la
salud de los trabajadores.
 La prohibición del trabajo a destajo.
 La implementación del seguro obligatorio para accidentes laborales.
 Creación de tribunales especiales para arbitrar sobre diferencias entre patrones y
obreros, etc.
No obstante, la crisis de 1890 produjo una disminución momentánea de la protesta obrera.
La evolución organizativa de los asalariados estuvo acompañada por la actividad de las
corrientes políticas e ideológicas. La Federación de Trabajadores de la República Argentina
gestada en 1891 se disolvió ya que no pudo resistir la oposición de los anarquistas y la crisis
del ´90, dicha federación publico el periódico el obrero, luego en 1894, comenzó a publicarse
la vanguardia que asumía la defensa de la clase trabajadora. Había una fuerte lucha entre
anarquistas y socialistas por la dirección del movimiento obrero. La predica anarquista no
pudo ser contrarrestada por los socialistas determinando la prevalecía anarquista en las
primeras luchas sociales de la Argentina.
Las condiciones que favorecieron a la difusión del anarquismo gracias a la inmigración
fueron:
 Que los inmigrantes provenientes de Italia y España tenían influencia anarquista.
 Debido a la precariedad en la que se encontraban por la crisis de ´90 y los ciclos
recesivos.
 Ya que estaban marginados de la política, ya que no podían votar, y a los únicos que
podían acudir eran anarquistas.
 La predica atraía más a trabajadores artesanales que industriales.
Su preferencia por la acción directa era la huelga general como método de lucha de los
sindicatos. El periodo 1900/1910 se caracterizó una fuerte conflictividad. La sindicalización
se expandió acompañada de conflictos y huelgas generales, sobre la base de mano de obra
concentrada en talleres medianos y pequeños, al igual que los trabajadores del sector del
transporte.
Así surgieron dos centrales obreras:
 La Anarquista Federación Obrera (F.O.A.) creada en 1901, y luego denominada
F.O.R.A. en 1904.
 La socialista unión general de trabajadores (U.G.T.) en 1902.
La FORA se transformó en la central más dinámica y activa del periodo, con su prédica anti-
estadística y apolítica. Entre 1902-1910 se produjeron 7 huelgas generales de importantes
manifestaciones callejeras en una de las cuales un obrero anarquista asesino al jefe de policía
Ramón Falcón, lo que obligó al gobierno decretar el estado de sitio, también se clausuraron
locales gremiales, se impidió la edición y circulación de la prensa obrera y se detuvo a
numerosos dirigentes obreros. En 1910 se reanudo la agitación sindical. Antes de declarar
otra huelga general el gobierno estableció nuevamente el estado de sitio, reprimiendo y
descabezando durante varios meses al movimiento obrero. A partir de entonces, el
anarquismo perdió su papel dominante sobre el movimiento obrero y la organización sindical
se debilito. Así emerge el socialismo, que propuso como alternativa la constitución de
organizaciones obreras fuertes, estables, con un funcionamiento orgánico, mejor pautado que
los sindicatos anarquistas, etc. En lo político, fomento la participación electoral de los
argentinos y la naturalización de los extranjeros con el mismo objetivo. En lo económico,
propuso la organización de cooperativas. Y en lo social, desarrollo el mutualismo, la
educación del adulto y el menor, trasmitiendo su fe en la ciencia y la moral. A través de la
UGT, el socialismo logro su supremacía. En 1906 se forma una nueva corriente ideológica
dentro del movimiento obrero "el sindicalismo revolucionario". Su ideología era la acción
directa y a la huelga general como método de lucha gremial. A fines de 1906, desplazaron a
los socialistas de la dirección de la UGT, aproximándose a la posición anarquista. En 1909
se creó "la Confederación Obrera Regional Argentina", dentro de la cual se disolvió la UGT,
conservando la estructura organizada de esta última. La política del Estado intervino en los
conflictos laborales, reglamentando la vida de los sindicatos, derechos y obligaciones. La
actividad huelguista también fue combatida por el gobierno mediante la represión legal. El
22/11/1899 el senado aprobó la ley de residencia, dicha ley autorizaba al poder ejecutivo a
expulsar a todo extranjero cuya conducta fuera considerada peligrosa para la seguridad
nacional o el orden público. Esta ley no logro solucionar la conflictividad social y debió
recurrirse a menudo a la declaración del estado de sitio cuando se enfrentarán trabajadores y
policías. En 1910 la cámara de diputados aprobó la ley de defensa social, sancionada por el
senado, debido a que estalló una bomba en el teatro Colon. La ley prohibía el ingreso al país
de aquellos extranjeros que hubieran cumplido condenas por delitos comunes, de anarquistas
y de quienes hallan tenidos antecedentes contra funcionarios públicos. Además, prohibía la
existencia de toda asociación con doctrinas anarquistas. Como consecuencia esta ley resulto
ser un instrumento efectivo para reprimir el anarquismo y en menor medida del socialismo.
En 1904 J. B. Gonzáles presento al congreso un proyecto de código nacional de trabajo, que
tendía a regular las relaciones entre empresarios y asalariados. Dicho proyecto instituía el
contrato de trabajo, sus formalidades, los salarios, las condiciones de pagos, las
responsabilidades de las partes, su duración y extensión. Establecía la obligación empresaria
de indemnizar los accidentes de trabajo. Implantaba la jornada laboral de 8 horas (semana
laboral de 48 horas para adultos y de 44 horas para menores entre 1618 años). Fijaba el
descanso dominical, regulaba las condiciones laborales de mujeres y menores, etc. A partir
de esta ley se creó la junta nacional de trabajo para asesorar al gobierno en materia laboral.
Luego se creó los tribunales de conciliación y arbitraje para intermediar sobre posibles
controversias en los contratos de trabajo. El FORA y la U.G.T. repudiaron el proyecto, no
siendo aprobado este primer intento de legislación laboral en el congreso. En 1905 se
sanciona la ley de descanso dominical, aunque el beneficio quedaba limitado al ámbito
capitalismo. En 1907 se sanciona la ley que procuraba la protección de la salud, la seguridad,
la instrucción y la moralidad de los menores y las mujeres, estableciendo que los menores de
16 no trabajen más de 8 horas por día, ni más de 48 horas semanales, prohibiendo el trabajo
de estos en horarios nocturnos, y que las mujeres tendrían un mes de licencia luego de dar a
luz. Luego de 1912 se generó un excedente de mano de obra que presiono sobre el
movimiento obrero y sus posibilidades reivindicativas. La crisis económica iniciada en 1913,
como consecuencia de la declinación de las exportaciones y la caída de la construcción
provocada por el cese de los préstamos y las inversiones extranjeras, se tradujo en un abrupto
crecimiento de la desocupación, luego con la primera guerra mundial se acentuaron los
efectos de la crisis.
Las causas principales de la desocupación fueron:
 Descenso de la actividad de la industria de la construcción.
 Deficiente estructura de distribución de mano de obra, características del modelo
agroexportador
El gobierno atendió a los desocupados mediante dos decretos en 1914. Formo una comisión
de socorros que coordinaba la acción de las instituciones de caridad. El otro decreto ordeno
a la Dirección de Inmigración, que provea de alojamiento y manutención a los desempleados
sin medio de subsistencia, dichos desempleados deben estar certificados por la Comisión de
Socorros. Además, la municipalidad de Buenos Aires estableció cocinas populares.