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Corrientes Sociológicas Contemporáneas Profesor: César Germaná

Informe N°5

INMANUEL WALLERSTEIN: ANÁLISIS DE SISTEMAS - MUNDO

Texto: Wallerstein, I. (2005). Análisis de Sistemas – Mundo. Una Introducción. Madrid: Siglo XXI.

Explique en qué consiste la perspectiva de análisis de los sistemas-mundo de Inmanuel


Wallerstein.

La perspectiva de Análisis de Sistemas – Mundo de Wallerstein parte de la crítica al estudio disciplinar


de los fenómenos sociales por parte de las ciencias sociales. Wallerstein considera que parcelación del
análisis limita la profundidad de abordaje, ya que la complejidad de los fenómenos sociales hace que las
disciplinas por sí solas no sean capaces de dar cuenta de éstos, es decir que los “estancos disciplinares”
(política, economía, estructura social y cultura) se encuentran entrelazados estrechamente y cada uno presupone
al otro, cada uno afecta al otro y cada uno es incomprensible sin tener en consideración a los demás. (Wallerstein,
2005:10).

En ese sentido, acerca de la naturaleza de las ciencias sociales afirma que el problema principal de esta,
hasta ese entonces, ha sido la fragmentación del objeto de estudio en varias disciplinas, lo cual ha
generado una visión limitada y parcelada de la realidad. También se muestra crítico ante el trabajo
interdisciplinario al cual califica de un pretexto para mantener la idea de disciplinas. De este modo, la
propuesta de Wallerstein se basa en el desarrollo de una ciencia social histórica y holística a través de su
perspectiva de Análisis de Sistemas – Mundo.

Con respecto a la relación entre historia y ciencias sociales, Wallerstein plantea la existencia de un
debate entre dos perspectivas de análisis de la realidad, estas son la perspectiva idiográfica y la
nomotética. La primera plantea un análisis de los hechos como sucesos únicos e irrepetibles, ante lo
cual desarrolla un estudio desde la comprensión de la singularidad de dichos hechos. Por otro lado, la
perspectiva nomotética tiene la finalidad de establecer leyes válidas para la vida social y se relaciona
estrechamente con el paradigma positivista. En ese sentido, plantea la tesis de las dos culturas
antagónicas la humanista y la científica, preocupadas por la estética y la ética en el caso de la primera, y
por la verdad o científico en el caso de la segunda.

Asimismo, para Wallerstein la categoría tiempo es fundamental en el análisis de los fenómenos sociales,
sobre todo al plantear la pregunta de cómo se incorpora el tiempo en el análisis de la realidad. Para lo
cual será influenciado por su maestro Braudel con la perspectiva del “longue durée” o larga duración, que
plantea la multiplicidad de los tiempos sociales con énfasis en el tiempo estructural, es decir la duración
de un sistema histórico particular (Wallerstein, 2005:34).

A su vez, propone unir lo idiográfico y lo nomotético en una sola perspectiva, que se configure como la
vía media entre las grandes leyes transhistóricas y el análisis de los acontecimientos. Plantea la idea de
los sistemas históricos para poder superar esta dicotomía, ofreciendo el valor heurístico de la vía media
entre el acontecimiento y el tiempo transhistórico. En su idea de tiempo y espacio enfatiza los cambios
pero también lo que permanece como constante. En ese sentido, un sistema histórico es visto como un
proceso que tiene un origen, un desarrollo y un final.

En su noción de unidad de análisis de las ciencias sociales, cuestiona la noción de sociedad, afirmando
que es un concepto muy vago y general; por tanto, no ofrece ninguna especificación. Es por ello, que
Wallerstein propone dejar de lado la noción de sociedad, sobre todo la idea de sociedad-nacional, ya
que las relaciones sociales no se suscriben límites del Estado y van más allá. Por tanto, una de las tesis
principales de Wallerstein será que la unidad de análisis de las ciencias sociales deben ser los sistemas
históricos, es decir la organización de las relaciones sociales en un tiempo y espacio histórico
determinado, que surge en un momento, tiene un desarrollo y un final.

Estudiante: Erika Sáenz Vilchez Maestría en Sociología – Estudios Políticos


Corrientes Sociológicas Contemporáneas Profesor: César Germaná

Con respecto a los sistemas históricos la propuesta de Wallerstein plantea la existencia de dos tipos de
sitemas históricos: los minisistemas y los sistemas-mundo, estos últimos con sus dos variantes, los imperios –
mundo, y las economías – mundo. Estos sistemas históricos plantean distintas características en cuanto a la
función de la división del trabajo, la política y la cultura; los minisistemas utilizaban la reciprocidad, los
imperios-mundo la redistribución, y las economías-mundo los intercambios de mercado.

En el caso de los minisistemas, son limitados en tiempo y espacio, homogéneos en cuanto a las
relaciones de trabajo, así como en la organización política y cultural. Los imperios-mundo, por su lado,
son extensos en el tiempo y el espacio, basan su economía en la obtención de tributos, donde las clases
dominantes se apoderan del excedente, a nivel cultural son heterogéneos y tienen una política
centralizada. Finalmente, las economías-mundo son formas de organización donde la homogeneidad
está dada por las relaciones de trabajo, culturalmente es heterogénea. Wallerstein plantea que hasta
ahora solo ha existido una economía mundo, que es la economía-mundo capitalista del sistema-mundo
moderno.

Asimismo, Wallerstein realiza un análisis de este sistema mundo moderno, que es una economía mundo
capitalista; critica el fundamento de las ciencias sociales del siglo XIX que plantean el capitalismo como
la relación de capital y trabajo asalariado, desde la mirada de competencia entre productores libres que
concibe al capitalismo como una relación de trabajo libre. Concibe al capitalismo como un sistema
histórico que difiere del concepto de capital, donde se emplean formas que producen la acumulación
incesante de capital que permite cualquier forma de trabajo no solo asalariado; y en donde las fronteras
territoriales se han ido perdiendo paulatinamente hasta la actualidad.

En ese sentido, Wallerstein plantea cambiar la idea de trabajo libre con el de no libre, tomando la
noción de centro y periferia planteada por la CEPAL, en donde en los centros hay relaciones de trabajo
libre, mientras que en las periferias se dan las relaciones de trabajo no libre, donde se reproducen
incluso relaciones de esclavitud o servilismo. En su análisis Wallerstein plantea que la revolución
industrial y la revolución francesa constituyeron elementos importantes para ampliar el poder comercial
y el papel político de la burguesía, desde una perspectiva de longue durée.

Por otro lado, Wallerstein cuestiona duramente la noción del progreso de la historia que ha sido
asumida tanto por los teóricos liberales, como por los marxistas. La idea de la inevitabilidad del
progreso es un concepto propio de la Ilustración; por lo cual, propone considerar el progreso como una
variable analítica, es decir, analizar empíricamente si es posible pasar a una sociedad mejor. Por tanto,
para Wallerstein el carácter de la ciencia, es el de analizar de manera racional qué mundo queremos
construir.

Critica la noción de la ciencia del siglo XIX, que plantea la búsqueda de reglas para establecer de
manera sistemática, el por qué todo es como es. Ahí se puede visualizar la división de las dos culturas;
ya que para la cultura científica el objetivo es la búsqueda de la verdad, alejándose de lo ético o lo
estético, mientras que para la cultura humanista estas son las características fundamentales del análisis.
Por tanto, su propuesta se basa en que la ciencia tiene la tarea de transformar el mundo; y los
intelectuales jugarían un rol en esta época de transición, se rompe con la idea de la neutralidad
axiológica de la ciencia y se rompe con la separación entre lo intelectual, lo ético y lo estético.

Estudiante: Erika Sáenz Vilchez Maestría en Sociología – Estudios Políticos