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ALUMNA: VARA CHÁVEZ, SUSAN 1

CÓMO EVITAR QUE TU PYME SEA CONDENADA POR UN


DELITO
Contar con un programa de cumplimiento normativo no sólo evita condenas, también
facilita hacer negocios con grandes empresas o multinacionales
En el año 2010 como consecuencia de la reforma que experimentó el Código Penal nace
en España la responsabilidad penal de la “persona jurídica”. Desde entonces las
empresas responden penalmente de los delitos cometidos por sus administradores,
gerentes, apoderados y trabajadores.
Las penas previstas, no son para tomárselo a broma, ya que pueden ir desde el cierre de
la empresa, hasta multas que pueden alcanzar los 9 millones de euros, pasando por la
imposibilidad de recibir subvenciones o la inhabilitación para realizar ciertas actividades.
La reforma del año 2015 introduce la obligación de que las empresas cuenten
con modelos de prevención de delitos, (con independencia de su tamaño) con el objetivo
de que se organicen para prevenirlos y detectarlos. Tanto es así que se reconoce la
exención de responsabilidad penal para aquellas empresas que cuenten con planes de
cumplimiento normativo o ‘compliance’ (en su denominación anglosajona) antes de
cometerse el delito y la atenuación de la pena para aquellas que lo implementen tras su
comisión pero antes de la sesión de juicio oral.
Hay que tener en cuenta que la responsabilidad penal de la sociedad puede ser exigible
respecto de delitos medioambientales, revelación de secretos, contra la propiedad
intelectual o industrial, transacciones internacionales, estafa, insolvencia punible,
blanqueo de capitales, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social, contra los
derechos de los ciudadanos extranjeros, daños informáticos, etc.
La manera de protegerse es sencilla: debe prepararse un modelo normativo de
prevención y detección de delitos, con un ‘compliance officer’ que supervise el
funcionamiento y el cumplimiento del mismo y que asuma, entre otros, la supervisión del
procedimiento sancionador interno, como receptor de las denuncias; la formación de los
empleados así como la difusión del sistema de cumplimiento: folletos, manual de
instrucciones, cursos de formación, etc. y la redacción de un informe periódico sobre el
cumplimiento normativo con las novedades acontecidas en los sectores de riesgo penal.
¿Cómo pueden hacerlo las pymes?
Cumplir con la legalidad, los códigos éticos, la responsabilidad social corporativa y en
definitiva con todas las normas internas no solo incumbe a las grandes empresas.
También la actividad diaria de la pyme está sujeta a estas normas y sanciones. Además,
disponer de un modelo de prevención y detección de delitos es una de las condiciones
para poder acceder, comercialmente hablando, a grandes empresas nacionales e
internacionales por lo que su utilidad no se limita a la protección sino también a la
regulación de las relaciones empresariales.

3 de marzo de 2019
ALUMNA: VARA CHÁVEZ, SUSAN 1
Que la mayoría de las pequeñas y medianas empresas no cuentan con los recursos
económicos suficientes para establecer una oficina de cumplimiento legal es una realidad
constatable. Pero no es necesario, ya que en el caso de sociedades de pequeñas
dimensiones el ejercicio del director de cumplimiento normativo recae, por expresa
previsión legal, sobre el administrador de la empresa, lo que reduce costes y simplifica la
implantación del modelo ‘compliance’.
El artículo 31 bis del Código Penal permite que dichas funciones sean desempeñadas
por el órgano de administración siempre y cuando la empresa presente Cuenta de
Pérdidas y Ganancias abreviadas. Véase, aquellas sociedades que durante dos
ejercicios consecutivos reúnan, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos dos
de las circunstancias siguientes: que el total de las partidas de activo no supere los once
millones cuatrocientos mil euros; que el importe neto de su cifra anual de negocios no
supere los veintidós millones ochocientos mil euros o que el número medio de
trabajadores empleados durante el ejercicio no sea superior a doscientos cincuenta
(artículo 258 de la Ley de Sociedades de Capital).
Una trampa para el administrador social
En este sentido, hay voces que denuncian que lo que en principio, se vende como una
ventaja para ahorrar trámites y ganar agilidad pueda resultar una trampa que coloca al
administrador social en una posición de riesgo penal por las actividades de sus
empleados, colaboradores, proveedores e incluso clientes.
En cualquier caso, el administrador debe tener siempre en cuenta que no existirá
responsabilidad penal cuando el Compliance Oficer cumpla con el deber de garantía que
se le ha asignado. Esto es, cuando asuma y ejecute las medidas encaminadas a evitar
los delitos (formación empleados, Código ético, mecanismos de denuncia e investigación,
etc.) y, si a pesar de ello no puede impedirlos, cuando adopte las medidas de
investigación y traslado al órgano competente. En tales circunstancias, salvo que se diera
una de las situaciones típicas previstas en el artículo 450 del Código Penal, la comisión
del hecho delictivo no tendría consecuencias penales para el responsable de
cumplimiento.

3 de marzo de 2019