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Parte actora: MAXIMA SA AFJP

Parte Demandada: EN – PEN- DECRETO 1572/01 1582/01


RESOLUCION 807/01
MATERIA: AMPARO LEY 16.986
TRIBUNAL: CAM NAC DE APELACIONES EN LO CONT ADM
FEDERAL / SALA V
FECHA: 22/09/2003

La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal declaró la


inconstitucionalidad de la normativa que había impuesto que las AFJP debían
invertir el 90 por ciento de su liquidez en Letras del Tesoro (LETES).
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La medida la dispuso la sala V de la Cámara integrada por Pablo Gallegos


Fedriani, Carlos Manuel Grecco y Luis César Otero en el marco de los
autos “Maxima SA Afjp y otros C/ En - Pen - Dto 1572/01 1582/01-Resol
807/01 (M° E) S/ Amparo Ley 16.986” en los cuales confirmó un fallo de la
primera instancia que hacía lugar al reclamo de las Administradoras.
De ese modo, el tribunal de alzada declaró la inconstitucionalidad de los
decretos 1572/01, 1582/01, de la Resolución del Ministerio de Economía
número 807/01 y de la Resolución de la Superintendencia de Administradoras
de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, que disponían la inversión de los
fondos de las entidades en letras del Tesoro Nacional.
El tribunal destacó que según lo dispuesto en la ley del Sistema Integrado de
Jubilaciones y Pensiones (SIJP) “la capitalización de los aportes destinados a
este régimen será efectuada por sociedades anónimas denominadas
administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) ... las que

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estarán sujetas a los requisitos, normas y control previstos en esta ley y sus
normas reglamentarias”.
En este sentido los camaristas puntualizaron que el capítulo V de la norma -
Inversiones- en su artículo 74 ley 24.241 dispone que “el activo de fondo de
jubilaciones y pensiones se invertirá de acuerdo con criterios de seguridad y
rentabilidad adecuados, respetando los límites fijados por esta ley y las normas
reglamentarias”.
Al respecto ese cuadro normativo establece que las administradoras pueden
invertir el activo del fondo administrado en depósitos a plazo fijo de entidades
financieras regidas por la ley 25.526, hasta el 30 por ciento y ese montó podrá
aumentarse al 40 en la medida que el excedente se destine a créditos o
inversiones en economías regionales; y a su vez establece expresamente
prohibiciones en cuanto dispone que “el activo del fondo de jubilaciones y
pensiones no podrá ser invertido...”.
Asimismo destacaron los parámetros de inversión contenidos en el art. 74 en
cuanto autorizan a la aplicación de hasta un 50% del capital en títulos
públicos, difiriendo la decisión de inversión (con el límite máximo indicado) a
las propias Administradoras del sistema, lo que permite advertir que se trata
de una opción claramente voluntaria y discrecional de cada entidad
administradora, no existiendo fundamento de orden normativo que justifique
la imposición por parte del Estado de inversiones en dichos títulos, como lo
hacen los preceptos impugnados.
Los vocales afirmaron que si el Estado mediante una normativa jurídica, ha
impuesto determinados límites a las inversiones que pueden realizar las
Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, tales límites también
le son aplicables y “no puede por un acto propio del soberano, perteneciente a
épocas ya perimidas del derecho administrativo, sobreponerse a tales vallas y
hacer aquello que él mismo ha considerado impropio de las Administradoras”.

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El tribunal valoró que el sistema de capitalización de las jubilaciones y
pensiones está formado por las sumas que el trabajador deposita
obligatoriamente en un régimen al que ha adherido voluntariamente y que es
gerenciado por las Administradoras.
Afirmaron que a “todas luces resulta violatorio del derecho de propiedad, de
la seguridad social, y de los principios de razonabilidad y de autolimitación del
Estado la normativa por la cual se dispone que las sumas que se encontraban
depositadas a plazo fijo fuesen compulsivamente invertidas en bonos del
Estado, que el Estado no honró”.
Para los jueces “no puede pretenderse válidamente ante el Poder Judicial de la
Nación que sea el Estado quien sobrepase aquellos límites fijados, alterando el
derecho de los futuros jubilados y pensionados aduciendo un estado de
necesidad”.
Estos criterios fueron compartidos por los jueces Pablo Gallegos Fedriani y
Carlos Grecco y de ese modo fue confirmado el fallo de primera instancia.
En tanto Luis Otero votó en disidencia, rechazando la acción de amparo al
entender que no se evidenciaba una ilegalidad manifiesta en los decretos de
necesidad y urgencia dictados de acuerdo a las facultades atribuidas por la
Constitución Nacional y demás normativas impugnadas.
Otero fundó su decisión en el hecho de que el Estado Nacional “tiene
atribuciones de establecer y modificar con razonabilidad los recaudos de
inversión de la AFJP en su función de control y resguardo de los intereses de
los beneficiarios de un servicio que ha concesionado, más aún en el marco de
una emergencia económica financiera”.