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Museo Munch

Oslo, Noruega
2009/2019

24500m2
Concurso por invitación.

Materiales: Fachada con terminación de material ondulado reflectante con


diferentes grados de transparencia concebida para amplificar las
variaciones lumínicas y climáticas.

Funciona estimulado por los fenómenos atmosféricos cambiando su


color, blanco, a veces invisible, rosaseo, y por la noche como una gran
linterna, dando la bienvenida a la ciudad.

Las dos partes en que se divide el edifico se resuelven con


estructuras diferenciadas: hormigón para el programa “estático”
del museo, acero para el programa “dinámico” de las áreas
públicas. El museo se construye como una caja vertical de
hormigón de 16m de luz libre herméticamente cerrado salvo
cuando el programa exige abertura de huecos. Se construye con
cuatro pantallas de 40cm de espesor que forman un prisma cuyos
lados largos precisan de contrafuertes

La estructura metálica que conforma el apilado de circulaciones y


el basamento ofrece la máxima diafanidad y ligereza en contraste
con la presencia tectónica del volumen del museo. Las plataformas
se resuelven con forjado ligero apoyado en vigas cada 3m que se
apoyan en la pantalla de hormigón sin transmitir momento y en la
subestructura del cerramiento transparente. En el vestíbulo, dos
hileras de soportes reciben vigas metálicas apoyadas en la
pantalla y rematadas en voladizo en la fachada principal.

Fachadas: Una vez terminado el trabajo de hormigón, el resto de la


obra será seca, de gran precisión y con un manifiesto propósito de
renunciar a cualquier elemento superfluo. Paredes de cartón-yeso,
suelos continuos de fácil sustitución, subdivisiones de mamparas
de alta calidad para los programas complementarios, techos
vistos, instalaciones con mínima presencia, etc. forman un sistema
de ecuaciones compatibles en el que prima el espacio sobre la
construcción y la calidad ambiental sobre la material. Las
fachadas que envuelven el edificio tienen una misma geometría
pero dos tipos muy diferentes. El recurso plástico básico es una
protección externa en base a una superficie translúcida ondulada
con tres pasos de onda diferentes que busca una expresión
enigmática y evanescente del volumen estimulada por las
variaciones de la luz natural, las nubes y los agentes
meteorológicos en general así como la luz artificial del propio
edificio. En el Museo de hormigón, esta superficie vibrante se
construye en metacrilato y actúa como la protección del
aislamiento proyectado que elimina los puentes térmicos. En el
vestíbulo y pantalla de circulaciones se construye en vidrio
matizado y se comporta como la hoja exterior de una fachada
doble que ofrece en el interior un muro cortina plano con vidrios de
grandes dimensiones y entre medias la estructura de acero
necesaria.

Iluminación: Sin embargo, sí queremos llamar la atención sobre la


iluminación del propio edificio pues un porcentaje elevado de
tiempo será percibido en la oscuridad con todos los matices que
ésta tiene en la ciudad de Oslo. La presencia del edificio en la
entrada del fiordo, su capacidad para constituirse en señal y faro
de la ciudad, las posibilidades luminosas de su fachada
translúcida, de la lámina de agua o del sistema de circulaciones
como sucesión de atalayas, deben ser explotadas al máximo.

El nuevo Munch-museet, de estructura vertical con ocho plantas de


diferentes alturas, a fin de acoger todo tipo de eventos, pretende
conjugarse con la famosa casa de la Ópera, tan característica por su
horizontalidad. "Nos inspiramos en la luz de Oslo, que es muy especial, y
también en las ondas del agua del fiordo", señala Richter desde el
amplísimo vestíbulo de madera de la Ópera

"plaza pública", como describe Richter. "El edificio será un espacio de


acceso gratuito con zonas infantiles, salas de conciertos, restaurantes,
salas de exposiciones extranjeras y un mirador". Oslo, en contraste con
el resto del país, es una ciudad plana en la que los edificios más altos no
superan las 15 plantas. Con el nuevo museo, esta ciudad de poco más
de 610.000 habitantes podrá disponer de unas imponentes vistas a todo
el fiordo en el céntrico barrio de Bjørvika, antiguo puerto y zona industrial.
"Es el edificio perfecto. Será un imán turístico", apunta Henrichsen, de 63
años y músico de formación.