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Psicología individual

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Este aviso fue puesto el 20 de noviembre de 2013.

La psicología individual es una teoría psicológica ideada por Alfred Adler. A diferencia
de Freud, Adler creía que el hombre tiene posibilidades de mejorarse y de progresar en la
vida, de reducir sus problemas y, con el tiempo, de llegar a un ajuste casi perfecto de su
proceso vital.
La psicología individual plantea la vida como una lucha desde el nacer hasta el morir, una
especie de viaje en el que cada ser humano se vale de su propio método, en el que cada
viajero sabe de los otros, en que cada uno está impulsado por muchas metas comunes y en el
que todos están expuestos por igual a las vicisitudes del itinerario.
Describe la conducta humana a través de siete principios:

1. Inferioridad
2. Superioridad en el cerebro
3. Estilo de vida
4. Yo creador
5. Yo consciente
6. Metas fantasiosas
7. Interés social

Índice

 1Inferioridad
 2Superioridad
 3Estilo de vida
 4Yo creador
 5Yo Consciente
 6Metas fantasiosas
 7Interés social
 8Véase también
 9Bibliografía

Inferioridad[editar]
De acuerdo con este principio, el hombre, en cuanto tiene conciencia, se siente en el mundo
incompleto e insatisfecho. Gracias a este sentimiento, el individuo se ve impulsado a
analizarse, localizando sus males y enfermedades en regiones específicas de su cuerpo (lo
que se denomina trastornos psicosomáticos de órgano).

Superioridad[editar]
El principio de superioridad indica que el ser humano es más que un animal agresivo, pues su
búsqueda es la del poder (físico y simbólico) para lograr sobrevivir. La más importante de las
fuerzas que mueven la conducta de la persona «es el esfuerzo por ir de una condición inferior
a una superior».

Estilo de vida[editar]
Considerado como una especie de guía con el fin de que el hombre logre superarse, el
hombre buscaría dos cosas: su dirección interior de conducta, impulsada y dictada por él
mismo; las fuerzas del ambiente que ayudan a tomar la dirección que el yo interno desee
tomar.

Yo creador[editar]
Para la psicología individual, el ser humano no es solo un producto del ambiente, sino que
crea una estructura propia sobre las experiencias vividas durante toda su vida, las interpreta y
busca satisfacer sus deseos de superioridad. Se trataría, pues, aunque reactivo y mecánico,
de un yo creativo original, inventivo y que crea algo inexistente: una nueva personalidad.

Yo Consciente[editar]
Nuestra parte divina más cercana en la Tierra consciente de todas las fracciones de nosotros
mismos, capaz de dirigirlas desde la consciencia del Yo Soy.

Metas fantasiosas[editar]
El ser humano es impulsado y atraído por una serie de metas imaginadas, que son las que
explican la conducta del mismo el ser humano

Interés social[editar]
El hombre confía en que una sociedad más fuerte y perfecta lo ayudará a obtener un
sentimiento de superioridad más completo, el ser humano

Psicología individual
Definición: Nombre que recibió la escuela de psicología psicoanalítica de Alfred
Adler.

Términos relacionados:

Acomodación
Concepto de la psicología de Jean Piaget. Se llama así a la búsqueda de nuevas
formas de comportamiento cuando el ambiente no responde a los esquemas ya
presentes en el niño.

Adler, Alfred (1870-1937)


Psicoanalista austriaco. Fiel a Sigmund Freud hasta 1910. Coincidió con el en el
papel importante que atribuyó a la infancia, pero rechazó la teoría de las fases del
desarrollo sexual y la universalidad del complejo de Edipo. Fundó la escuela de
Psicología Individual. Su doctrina tiene una actitud más optimista que la freudiana. De
esta manera rechaza la idea de un determinismo ambientalista, las experiencias
ambientales influyen en la vida de las personas no por su mera existencia sino por el
significado que se les da. Son suyos los conceptos de impulso de autoafirmación,
complejo de inferioridad, compensación y sobrecompensación, lucha por la
superioridad, sociabilidad, estilo de vida, complejo de superioridad y la tipología
adleriana. Influyó en otros psicoanalistas posteriores como Karen Horney, Erich
Fromm y Harry Snack Sullivan.

Ajuriaguerra Ochandiano, Julián de (1911-1933)


Psiquiatra y neurólogo español, nacido en Bilbao. Estudió con el profesor Jean
Lhermitte. Trabajó en Paris y más tarde en Ginebra (Suiza) donde dirigió el Hospicio
Bel-Air. Se interesó por la grafología y sobre todo por la psiquiatría, infantil, la
psicogeriatría y la neuropsicología. Su libro Manual de psiquiatría infantil fue un
referente de esta especialidad.

Anímia
Varias son las acepciones:1) Sinónimo: hiposemia, hipomimia. Se entiende a la
anímia, en primer lugar, como la ausencia disminución de los movimientos expresivos.
Puede aparecer en enfermos esquizofrénicos catatónicos o residuales, en algunos
pacientes melancólicos y en la enfermedad de parkinson (cara de mascara).2)
Término de la psicología de Carl Gustav Jung. Es la imagen femenina, el componente
femenino de la personalidad del hombre. Este componente se halla en el inconsciente
como una sombra del ego consciente.3) Para Ugo Cerletti es el equivalente a la
afectividad embotada.

Ánimus
Término de la psicología de Carl Gustav Jung. Es la imagen masculina, el
componente masculino de la personalidad de la mujer. Este componente se halla en
el inconsciente como una sombra del ego consciente.

Arquetipo
Sinónimo: imagen primordial. Término de la psicología de Carl Gustav Jung. Los
arquetipos pueblan el inconsciente colectivo. Representan recuerdos de una cultura.
Ejemplos de arquetipos son: Díos, el niño héroe (Moisés), el viejo mago, el arquetipo
del nacimiento.

Ciencias de la conducta
Comprenden las ciencias que se ocupan del estudio del hombre, sus relaciones
interpersonales, sus valores. Comprenden la psicología, la psiquiatría, la sociología y
la antropología cultural.

Compensación
Término de la Psicología Individual de Alfred Adler. Para este autor siempre que el
individuo presente una inferioridad existe una tendencia a restaurar el equilibrio
mediante un mecanismo de compensación

Conductismo
Escuela psicológica fundada por John B. Watson en 1912. Consideró que la función
de la psicología era la de identificar y controlar las relaciones entre estímulos y
respuestas observables. La psicología se convierte en una rama experimental
puramente objetiva de la ciencia natural. No hay razón para estudiar la llamada caja
negra, es decir los procesos mentales. El conductismo no reconoce una línea de
división entre los humanos y animales.

Constancia
Dos acepciones nos interesan: 1) Término de la psicología de Alfred Adler. Adler
consideraba que la personalidad establecida en la primera infancia permanecía
constante, a esto le denomina estilo de vida de la persona.2) Tenacidad.

Alfred Adler: Psicología


Individual y otras Teorías
Por
Godofredo Regalado Muñoz

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Alfred Adler (7 de febrero de 1870-28 de mayo de 1937) fue un médico,


psicoterapéuta y fundador de la escuela de Psicología Individual. Inició su
carrera como un oftalmólogo pero tras profundizar en estudios de la mente
y psicología se convirtió en uno de los psicólogos más influyentes y con más
aportaciones en el psicoanálisis.

Su énfasis en la importancia de los sentimientos de inferioridad -complejo de


inferioridad- es reconocido como un elemento que juega un papel clave en
el desarrollo de la personalidad. Adler consideraba al ser humano como un
todo individual, por lo que llamó a su psicología “Psicología individual”.

Es considerado el primer psicólogo comunitario, porque su trabajo fue


pionero en la atención a la vida comunitaria, la prevención y la salud de la
población. La psicología adleriana hace hincapié en la necesidad humana y la
capacidad de crear un cambio social positivo.

Después de graduarse como médico en la Universidad de Viena en 1895,


comenzó su carrera como oftalmólogo, pero pronto cambió a la práctica
general en una zona menos próspera de Viena, cerca de un parque de
diversiones y un circo.

Trabajando con gente del circo, Adler se inspiró en las inusuales fortalezas y
debilidades de los intérpretes. Se ha sugerido que Adler comenzó a
desarrollar sus ideas sobre la compensación y la inferioridad durante este
tiempo.

Tras desarrollar sus teorías, fue invitado por Sigmund Freud a unirse a un
grupo de discusión informal que luego se convertiría en la Sociedad de los
Miércoles y serviría de matriz para la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Adler
era un psicoanalista destacado y respetado en el círculo íntimo de Freud.

Si bien formó parte de dicho círculo, Adler nunca fue un seguidor de Freud;
su trato siempre fue el de colegas en iguales términos.

Adler mantuvo siempre ideas propias a pesar de suscribir a la teoría del


psicoanálisis pero cuando se separó del círculo íntimo en 1911, junto a otros
psicoanalistas importantes como Carl Jung, se dedicó a trabajar en su propia
teoría con más ahínco, fundando la Sociedad para la Psicología Individual en
1912.

Después de la I Guerra Mundial, Adler se dedicó a profundizar su teoría y


difundirla, llegando a ser un académico invitado tanto en Europa como en
EEUU.
Psicología individual de Adler: Principios
básicos

El nombre de Psicología individual no refiere, sin embargo, a un individuo


sino todo lo contrario: es una psicología en la que tienen especial importancia
los factores sociales, dado que Adler consideraba a la humanidad como un
conjunto individual e indivisible.

A partir de sus divergencias con Freud y el Psicoanálisis, Adler dejó la postura


sobre la primacía de la sexualidad y la libido como determinantes de la vida
anímica y formuló otra donde la evaluación individual del mundo es lo más
determinante.

Adler consideraba que una persona se encuentra en confrontación en tres


frentes distintos: el social, el amoroso y el vocacional. Estas tres fuerzas con
las que se confronta determinan la naturaleza de la personalidad.
Basó sus teorías en el desarrollo infanto-juvenil de la persona, una herencia
del psicoanálisis. Se enfocaba principalmente en áreas como discapacidades
físicas al nacer, el orden del nacimiento y otras.

Su teoría comparte ideas con la Psicología Humanística de Abraham Maslow,


quien ha reconocido la influencia de Adler en sus propias teorías. Ambas
sostienen que el propio individuo es quien mejor puede determinar sus
propias necesidades, deseos, intereses y crecimiento.

La teoría de la compensación, resignación y


sobrecompensación

La personalidad de un individuo se deriva de factores externos. El carácter


del individuo está formado por su respuesta de la siguientes formas:

Compensación. Cuando una persona sufre de desventajas que le hacen


inferior a los otros, su meta principal se convierte en neutraliza dichas
desventajas. Aquellos que alcanzan esta meta con éxito obtienen éxito en
sus vidas tanto social como individualmente.
Resignación. Aquellos que admiten sus desventajas y se reconcilian con
ellas. Suelen ser la mayoría de las personas y su actitud hacia el mundo que
les rodea es relajada y un poco desinteresada.

Sobrecompensación. Las personas que se obsesionadas con la idea de


compensar sus desventajas se dejan llevar en exceso por su búsqueda por
alcanzar la meta. Éstos son los que se vuelven neuróticos.

La personalidad según Adler

Según Adler, la personalidad humana se podía explicar teleológicamente


dado que partes del inconsciente del individuo trabajan para convertir
sentimientos de inferioridad en aquellos de superioridad o completitud. Estos
deseos deseos son contrarrestados por demandas sociales y éticas.
Cuando estas demandas son obviadas y el individuo se sobrecompensa se
desarrolla un complejo de inferioridad, germen del posible peligro de
desarrollad un carácter egocéntrico, hambriento de poder o agresivo.

Psicodinámica

La psicología humana es psicodinámica por naturaleza. A diferencia del


psicoanálisis que hacía hincapié en las demandas pulsionales, Adler sostiene
que la psique es guiada por metas y alimentada por una fuerza creativa
desconocida.

Las metas del individuo son inconcientes. pero tienen una función teleológica.
Estas pueden ser ficciones que tienen valor real para el individuo y la meta
final puede estar compuesta por innumerables sub-metas.

En todo momento la dinámica de inferioridad-superioridad se encuentra en


juego a través de mecanismos de compensación y sobre-compensación. Por
ejemplo, en la anorexia nerviosa la meta final (ficticia) es ser perfectamente
delgado, meta por lo demás inalcanzable dado que jamás podrá ser
alcanzada subjetivamente.

Holismo

Para la psicología individual el contexto es muy relevante en el


funcionamiento y crecimiento psicológico individual. El contexto de los
miembros de la comunicad, la construcción de dichas comunidades y las
fuerzas sociohistóricas y políticas que les dan forma tienen especial
importancia e influencia en el individuo.

Esta visión holística del sujeto se debe en gran parte a la influencia de la


teoría del holismode Jan Smuts, quien consideraba que la evolución provenía
de la integración progresiva de entidades completas menores hacia entidades
mayores.
Esta visión holística luego sería retomada por la Psicología Comunitaria,
aunque la psicología individual se enfocaba más bien en la prevención y
tratamiento a nivel individual.

Tipología

Según la Psicología Individual existen esquemas de tipos de personalidad,


aunque no se consideran fijos sino más bien soluciones heurísticas o
provisorias a los problemas que surgen en la vida del individuo.

Son, más bien, patrones de comportamiento que pueden surgir como formas
de encarar la dinámica de inferioridad-superioridad. Son expresiones
del Estilo de Vida.

 Inclinado a recibir. Son personas sensibles que han desarrollado


una coraza que las proteja del mundo que les rodea pero necesitan
de otros que les ayuden en las dificultades con que se encuentran.
Pueden volverse fácilmente dependientes y desarrollar síntomas
como fobias, compulsiones, ansiedad, etc.
 Evasivo. Personas que evitan tomar riesgos o afrontar dificultades.
No les gusta se derrotados y evitan tener contacto social por miedo
al rechazo o sentir una derrota. Pueden ser exitosos pero no
tomaron ningún riesgo para alcanzar dicha posición.
 Dominante. Busca el poder y está dispuesto a manipular
situaciones o personas para lograr su cometido. Muestran actitudes
autoritarias y son propensos a tener comportamientos antisociales.
 Socialmente útil. Son extrovertidos y muy activos. Tienen mucho
contacto social y buscan el bien común en balance con el individual.

Los “tipos” de personalidad son generalmente determinados en la infancia y


el orden de nacimiento.

Las memorias
Otra herencia del psicoanálisis, en la Psicología Individual las memorias -
especialmente las de la infancia- tienen gran importancia en el trabajo
terapéutico.

Según Adler, las memorias son la expresión de la lógica “privada” del


individuo, constituyéndose metáforas de su filosofía de vida.

Los recuerdos no son nunca triviales, son elegidos inconcientemente como


recordatorios de las limitaciones o el signficado de eventos, el sujeto escoge
recordar aquello que tiene alguna relevancia con su vida actual o sus
problemas.

El orden de nacimiento

Como se dijo antes, el orden de nacimiento dentro de una familia determina


en parte el estilo de vida y el tipo de personalidad de cada individuo.

Al estudiar los efectos del orden en la vida individual, Adler buscaba


responder la pregunta sobre por qué los niños, a pesar de ser criados en la
misma familia y supuestamente en el mismo ambiente compartido,
desarrollan personalidades distintas.

En su época se creía que estas diferencias se debían más bien a pequeñas


variaciones genéticas.

Sin embargo, Adler demostró que los hermanos en verdad crecen en


ambientes distintos: el mayor crece en una familia que con hermanos
menores, el del medio en una con hermanos mayores y menores y el menor
en una con hermanos mayores. Por lo cual, es la constelación familiar la que
explica las diferencias entre hermanos.
El primogénito tiene una posición favorable por obtener la atención de los
nuevos padres hasta la llegada del segundo hijo, quien le potenciaría
sentimientos de destrono y tristeza por no ser más el centro de atención.

El mayor es el hijo más propenso a neurotizarse y desarrollar adicciones


como una compensación por sus sentimientos de supuesta excesiva
responsabilidad sobre sus hermanos y la pérdida de sus privilegios previos.

El segundo hijo (o los del medio) es quien más probablemente sería un


individuo feliz puesto que no tuvo una vivencia de destrono ni tampoco fue
consentido, aunque es común que se vuelva rebelde y se sienta hecho a un
lado.

El hijo menor se proclive a ser engreído, consentido e hiperactivo. Se volverá


dependiente de los demás puesto que siempre tuvo a sus hermanos que le
apoyaron y ayudaron en sus asuntos. Será quien tendrá más dificultades
para adaptarse a la vida adulta.

Teleología

Adler afirmaba que todos los individuos tenían una idea de cómo sería su ser
ideal. A esta imagen de sí la llamaba finalismo ficticio. Este finalismo (o
teleología) otorga una dirección más clara sobre las decisiones que el
individuo hace sobre sí mismo.

El comportamiento es un movimiento en dirección a una meta y no la


reacción a un estímulo, posición común tanto en la época como
contemporáneamente. El individuo es motivado por su búsqueda de
completitud a intentar se cada vez más perfecto.

El conciente y el inconciente trabajan en unísono para poder alcanzar el


finalismo ficticio, disintiendo con su ex-colega Freud, quien ponía a ambos
como entidades separadas y por veces hasta antagónicas.
La meta última del individuo es alcanzar la perfección, meta por lo demás
inalcanzable pero cuya ficción motiva a superarse a sí mismo.

Complejo de inferioridad

Haciendo construido el concepto de teleología en la que el individuo tiene una


motivación que le lleva a accionar en función de alcanzar su meta, a Adler se
le presentó la pregunta sobre por qué gran parte de la población permanece
sin embargo insatisfecha y lejos de alcanzar la perfección.

Su respuesta es que todos nacemos con un sentimiento de


inferioridad puesto que como infantes somos seres indefensos y
dependientes de un otro que garantice nuestra existencia. Es un sentimiento
de valer poco o nada como persona, estar incompleto o equivocado.

Los niños atraviesan su inferioridad al fantasear en convertirse adultos,


volviéndose adeptos en otros aspectos o mejorando aquellos en los que es
inferior. Sin embargo, aquellos a los que la sensación de inferioridad les
resulta abrumadora, desarrollan un Complejo de Inferioridad.
Los síntomas de dicho complejo son timidez e inseguridad, indecisión,
cobardía, sumisión, etc., sentimientos y comportamientos que demuestran
una baja autoestima. Una persona con Complejo de Inferioridad tiende a ser
egocéntrica y carecer de interés por lo social.

Una forma de compensar este complejo es desarrollando otro, el Complejo


de Superioridaddonde el individuo esconde sus sentimientos de inferioridad
al actuar como si fuese superior a los otros. El niño que hace bullying es un
claro ejemplo: trata de esconder sus propias inseguridades haciendo sentir
a los demás como él se siente.

De adultos, aquellos con Complejo de Superioridad pueden volverse


altamente intolerantes y discriminatorios, desarrollando sentimientos de
xenofobia, homofobia, etc.

Método de la Psicología Individual

El psicólogo Individual trabaja para descubrir los valores y suposiciones del


paciente. Es responsabilidad del terapeuta guiar al individuo a conocer sus
propios errores y orientarlo hacia un estilo de vida más socialmente útil.

En la terapia se busca establecer un clima de optimismo, apoyo y


aprendizaje. Las técnicas pueden ser variadas y la psicología Individual no
aboga por una sola. Su prioridad es primero aliviar el sufrimiento y luego la
promoción de un cambio positivo y empoderización del individuo.

Conclusión
La Psicología Individual de Alfred Adler ha tenido un gran impacto en la
psicología actual y ha influenciado escuelas de pensamiento tan diversas
como la Terapia Cognitivo-conductualy la Psicología del Ego.
Sus teorías han sido absorbidas tanto en el ámbito académico como popular,
a menudo sin ser reconocidas como elaboraciones suyas.
Psicología analítica
La psicología analítica es la obra de Carl Gustav Jungy sus
seguidores. También conocida como psicología de los
complejos, el término aparece oficialmente en 1913 para
designar una ampliación del psicoanálisis, razón por la cual
se la tiene tanto por una escuela de psicoanálisis como por
una tendencia de la psicología profunda, según la expresión
de Bleuler para caracterizar a toda psicología que parta de la
hipótesis de la existencia de una psique inconsciente. En este
artículo de Psicología-Online, recogemos la teoría sobre la
psicología analítica de Carl Gustav Jung.
También te puede interesar: Terapias y técnicas de
intervención de Psicología
Índice
1. Carl Gustav Jung: biografía resumida
2. La psicología analítica de Carl Jung
3. Libros y obra de Carl Jung
4. Diferencias fundamentales entre Freud Y Jung
5. Frases célebres de Carl Jung

Carl Gustav Jung: biografía resumida


Carl Gustav Jung (1875-1961) era un joven psiquiatra ya
reconocido por la profesión cuando asumió la defensa de la
obra de Freud, tanto en los foros psiquiátricos como en su
propia obra, iniciada en 1902. En 1905 fue nombrado profesor
libre de psiquiatría y dos años después conoció a Freud. Su
estrecha colaboración se rompería en 1913 a instancias
de Freud, para quien los desarrollos junguianos del
psicoanálisis no resultaban acordes con su propia teoría.
Atrás quedarán los años en los que Jung fue el presidente de
la Asociación Psicoanalítica Internacional desde su fundación
en 1910 hasta el inicio de la primera Guerra Mundial. Una
época en la que se constituye y alcanza una dimensión
internacional (Europa y Estados Unidos) el movimiento
psicoanalítico nacido en Viena alrededor de Freud a partir de
1900.
En 1930, fue nombrado vicepresidente honorario de la
asociación alemana de Psicoterapia y tres años después fue
profesor en la escuela politécnica de Zurich hasta 1942. Dejó
la enseñanza debido a su edad avanzada y por motivos de
salud. Carl Gustav Jung murió a los 85 años, en 1961,
dejando un gran legado para la psicología y la corriente
psicoanalítica.

La psicología analítica de Carl Jung


Jung empieza su vida profesional en el centro psiquiátrico
más importante del momento, la Clínica Universitaria
Burgöhlzli, dirigida a la sazón por Eugen Bleuler, creador de
la noción de esquizofrenia y un facilitador del psicoanálisis
durante esos años. En la Clínica Jung se familiariza con la
psiquiatría del momento tanto en su aspecto terapéutico
como experimental e investigador.
De esa dedicación saldrán la primera lectura psicoanalítica de
las psicosis, el dispositivo experimental del Test de
Asociación de Palabras y la noción de complejo, además de
varios estudios de psicoanálisis infantil y criminología
psicoanalítica. En 1910 Jung se sumerge en la mitología y en
1912 presenta su idea de inconsciente colectivo, elabora una
concepción energetista de la libido y en la clínica considera
más importante el conflicto actual que el infantil. Tales
modificaciones no fueron consideradas pertinentes por el
psicoanálisis de entonces, como tampoco lo serían ninguna
de las presentadas por los distintos autores que jalonan esa
historia de cismas que es el psicoanálisis. Después de más
de un siglo de psicoanálisis y sobredosis de psicoterapias,
todo eso es agua pasada. Hay muchas síntesis que articulan
parcial o totalmente diferentes puntos de vista en
psicoanálisis, psicología y psiquiatría, dando lugar a múltiples
abordajes al sufrimiento.
Teoría de la psicología analítica
La psicología analítica parte de la existencia de un
inconsciente colectivo en la psique de cada individuo, de
modo que la consciencia, ligada al yo, no sólo ha de vérselas
con los contenidos propios de lo inconsciente personal, los
complejos, personalizados en lo que Jung llama sombra, sino
con todos los contenidos transpersonales que moran en
nuestro interior, los arquetipos. La relación de este yo -un
complejo entre los demás, pero dotado de consciencia- con lo
inconsciente colectivo a lo largo de la biografía constituye el
proceso de individuación, o autorrealización psíquica.
Este proceso, entendido como una articulación de opuestos
psíquicos que se presenta en forma de conflictos,
compensaciones y complementariedades, consiste en la
diferenciación consciente por parte del individuo de dos
grandes sistemas de opuestos: individual/colectivo y
consciente/inconsciente. Dentro de éstos se incluyen
externo/interno, antes/después, sí/no o cualquiera de los
opuestos que la consciencia establece para configurar una
realidad desde lo Real.
El proceso de individuación tiene la naturalidad del
crecimiento y como tal sigue las fases de la vida desde la
infancia a la senectud, con sus diversas características. En
cada momento dominan distintos aspectos biológicos,
sociales, arquetípicos que van sacando a la luz el carácter del
individuo, su individualidad psíquica, que Jung llama sí-
mismo, sujeto tanto de la conciencia como de lo inconsciente.
El despliegue del sí-mismo como articulación de arquetipos
en el proceso de individuación es el objeto específico de la
psicología analítica. La psicología analítica define una
estructura de la psique y una energía que explica su
dinámica. Esta energía es la libido, expresada en el interés
que muestra el sujeto hacia sus diversos objetos. Conducida
por ese interés, la consciencia se amplía y diferencia. La
libido sigue las leyes de la energía en cuanto se produce
gracias a un gradiente de potencial -el conflicto psíquico-, se
conserva en los procesos de comprensión y se degrada en
sistemas cerrados. Presenta una dirección en el tiempo -
progresión/regresión- y el espacio -extraversión/introversión.
En cuanto a la estructura de la psique, en un primer
momento Jung delimita los sistemas de la consciencia, lo
inconsciente personal -que integra el preconsciente y lo
inconsciente freudianos- e inconsciente colectivo. Más
adelante la define según los arquetipos persona, sombra,
ánima/animus y sí-mismo. La dialéctica entre persona (el
arquetipo de lo social) y sombra permite la diferenciación del
yo, que en la dialéctica con su contraparte sexual
inconsciente (ánima en el varón, ánimus en la mujer) da fe del
sí-mismo.
Éste, en contacto con lo Real a través del alma del mundo
expresada en las sincronicidades, hace consciente el unus
mundus, lo Real. La constitución y diferenciación de esas
figuras ocupa el proceso de individuación, cuya consciencia
relativa es la meta del análisis. Un análisis que consiste en
procurar el diálogo entre consciente e inconsciente. Un
instrumento específico para llevar adelante ese diálogo es la
imaginación activa, basada en la función transcendente, que
vincula consciente e inconsciente y permite
la transformación psíquica. El otro método fundamental es
la interpretación de los sueños, para la que Jung define un
nivel objetivo y otro subjetivo, recomienda el estudio de las
series de sueños y elabora un concepto de símbolo onírico
coherente con la hipótesis de lo inconsciente colectivo. Con
estas herramientas conceptuales Jung va creando una
psicología, aunque su interés no es tanto elaborar un sistema
cuanto ayudarse de una serie de conceptos e hipótesis para
enfrentar las necesidades clínicas. Surge así su tipología en
1921.
Definiendo cuatro funciones psíquicas en oposición,
pensar/sentir como actos judicativos y sensación/intuición
como actos dados, considera cuatro tipos psicológicos
ideales con una función dominante, con su opuesta
infradesarrollada y las otras dos actuando de auxiliares.
Según sea la actitud dominante extravertida o introvertida los
cuatro tipos se doblan en ocho, constituyendo así una
caracterología aproximada que permite orientarse en la
clínica y explicar muchos de los conflictos interpersonales y
elecciones de objeto. En una primera formulación, la
psicoterapia consiste en atender a los movimientos y
transformaciones de la libido, siguiendo sus procesos de
investidura de los diversos objetos.
Estos objetos, imágenes en su inmediatez psíquica, pueden
ser asociados a los diversos niveles de la psique. En el nivel
de lo inconsciente personal forman parte de los complejos, en
el de lo inconsciente colectivo, de los arquetipos. La
investigación de los complejos remite a la historia personal,
las experiencias vividas por el individuo. El estudio de los
arquetipos remite sin embargo a la especie humana en su
despliegue histórico. Estos dos niveles constituyen los
aumentos de microscopio que la psicología analítica
considera imprescindibles.

Libros y obra de Carl Jung


La obra de Jung se constituye a lo largo de sesenta años.
Sus primeras publicaciones, las conferencias del club
universitario Zofingia, datan de 1896-99, y de 1902 es su tesis
de licenciatura Acerca de la psicología y patología de los
llamados fenómenos ocultos. Puede verse una evolución y
una complejidad creciente desde sus iniciales escritos
psiquiátricos de la primera década del siglo XX a los últimos
textos alquímicos a partir de 1944. Los libros fundamentales
de este periplo son: La psicología de la demencia precoz
(1907), Transformaciones y símbolos de la libido (1912),
Tipos psicológicos (1921), Las relaciones entre el yo y lo
inconsciente (1928), Psicología y alquimia (1944), La
psicología de la transferencia(1946), Aion (1951), La
interpretación de la naturaleza y la psique (1952), obra que
reúne los estudios de Jung sobre la sincronicidad y un largo
artículo de W. Pauli, y Mysterium coniunctionis (1955-56),
además de una multitud de artículos especializados.
La psicología analítica no sólo es creación de Jung, también
lo es de los discípulos y colegas que estuvieron cerca de él y
de quienes posteriormente han ahondado en su perspectiva.
Agrupados desde 1916 en los clubes psicológicos -el primero
en Zúrich y poco después en Inglaterra (1922), la costa este
norteamericana (1936) y, a partir de 1939, Alemania, Francia
e Italia-, en 1948 se crea el Instituto C.G.Jung de Zúrich y en
1955 la Asociación Internacional de Psicología Analítica. En
cuanto a la relación de Jung con otros estudiosos, tan
importante para la profundización en los conocimientos
necesarios para la elaboración de la psicología analítica,
contó desde 1933 con los encuentros anuales Eranos. Los
psicólogos analíticos han ido dejando una sugerente obra
propia que amplía y modifica las concepciones de Jung. Para
situar a estos autores se han propuesto varias clasificaciones.
La más generalizada se debe a Samuels, quien establece
tres escuelas o paradigmas que orientan la clínica y la
investigación: clásica, centrada en el sí-mismo, evolutiva, que
atiende centralmente al proceso de individuación, y
arquetipal, orientada más bien al juego de los arquetipos.
Últimamente, este autor añade un cuarto grupo, que llama
fundamentalista, cuya apelación lo dice todo. Pueden
encontrarse confluencias de la psicología analítica con el
psicoanálisis en todas sus escuelas, la psicología profunda y
la psiquiatría existencial. En cuanto a sus influencias, se
rastrean en las psicologías sistémica, humanista, evolutiva y
transpersonal y, más allá del campo específico de la
psicoterapia y la psicología, en el estudio de las artes
plásticas, la literatura, la ciencia de las religiones, la
antropología, la epistemología y la política.

Diferencias fundamentales entre


Freud Y Jung
En el marco de esta teoría, Freud y Jung poseían una
tipología bastante diferente, lo cual incidió en gran parte de su
producción teórica. Jung tenía desarrollada, como función
dominante, la intuición, mientras que en Freud primaba la
sensación. Estas diferencias en la "ecuación personal" no
parecen haberse valorado lo suficiente a la hora de estudiar
las divergencias entre Freud y Jung. Los seguidores de uno y
otro tendieron en las décadas pasadas, a resaltar las
diferencias entre ambos.
Sin embargo, con el paso del tiempo, los seguidores de una y
otra corriente han encontrado que no necesariamente se trata
de teorías contradictorias (Thompson, 1979; Samuels, 1999)
sino que, como se propone en este artículo, es
posible analizar una buena parte de los planteamientos de
Freud y Jung como provenientes de dos tipos diferentes de
personalidad, condicionados por ópticas unilaterales. Pueden
analizarse entonces como ejes extremos de un mismo
espectro de posibilidades, y por tanto, como visiones
complementarias. Algunas de estas polaridades se presentan
a continuación.
La libido como energía neutra: A diferencia de los primeros
planteamientos de Freud en los que entendió la libido como
una energía psíquica de carácter sexual, la psicología
analítica mantuvo desde el comienzo que se trataba de una
fuerza vital neutra que, dependiendo de las circunstancias de
cada ser humano, podía manifestarse de diferentes maneras,
una de las cuales podía ser la sexual (Stevens, 1994). Una
psicología de lo particular y de lo sano: Mientras que Freud
planteaba un enfoque clínico centrado en lo patológico, Jung
afirmaba que no era lógico derivar lo normal de lo patológico,
sino que lo correcto era crear una psicología general del ser
humano normal y tratar luego de comprender al enfermo a
partir del sano.
En la misma línea de pensamiento, rechazaba la tendencia
de los psicoterapeutas a tipificar y rotular los enfermos
mentales pues estaba convencido que cada caso era
diferente y único (Jung, 1935). De otra parte, recomendaba a
los terapeutas no ocuparse solamente de evaluar lo que
funcionaba de manera inadecuada en los pacientes, sino
también determinar lo que funcionaba satisfactoriamente, con
el fin de comenzar a trabajar desde allí (Jung, 1993;
Fordham, 1966).
Un inconsciente creativo
Otra evidencia de la perspectiva optimista de Jung es que
mientras que el inconsciente que concebía Freud tenía un
cariz negativo, representado por todas las cosas reprimidas
del individuo, el inconsciente era para Jung también una
fuente positiva que podía generar grandes beneficios (Jung,
1992). Desde su óptica, el inconsciente a menudo se muestra
como una fuente inacabable de creatividad que puede ser
transmitida a la conciencia en forma de fuerzas de renovación
y de transformación. Un ámbito transracional: Mientras que
Freud se ceñía completamente al método científico basado
en la racionalidad, Jung se interesaba por una psicología que
excedía el lado racional del ser humano (Jaffé, 1992;
Hochheimer, 1968).
Sentía un gran respeto por el método empírico y lo demostró
varias veces, entre otros en sus experimentos de asociación
de palabras (Jung, 2001); no obstante, siempre se negó a
comprometerse con la falacia del cientificismo, pues
consideraba que era una forma de negar la validez de todos
los fenómenos no susceptibles de investigación científica
(Stevens, 1994).
Por el contrario, siempre mantuvo su mente abierta a los
elementos irracionales y acausales que la ciencia tiende a
ignorar, pues consideraba que al dejarlos de lado, se
sacrifican aspectos esenciales de la personalidad que
impiden conocer al ser humano con todas sus paradojas.
Principio finalista: Otro aspecto que denota la mirada opuesta
de los dos autores es el énfasis puesto por Freud en el
principio de causalidad, en tanto que Jung insistía en el
principio finalista y teleológico.
Es decir, consideraba que todas las actividades de la psique
están dirigidas hacia una finalidad (Jung, 1992). Esto incide
en los aportes hechos por Jung al campo de la psicoterapia,
ya que algunas de tales contribuciones consisten en
preguntarse no solamente por las causas de los fenómenos
psíquicos, sino complementar esta mirada con el interrogante
sobre el propósito que persiguen. Las anteriores son algunas
de las principales posiciones contrarias que tenían Freud y
Jung, y ayudan a entender los principales fundamentos de la
psicología analítica: la autorregulación de la psique, el
modelo de estructura de la psique, el inconsciente personal,
los complejos, el inconsciente colectivo y los arquetipos.
Principios generales de la psicología analítica 1.
Los opuestos y la autorregulación de la
psique
Según la teoría junguiana, para comprender la realidad del
mundo, la psique entiende todas las formas de vida como una
lucha entre fuerzas antagónicas que generan tensiones, las
cuales, al resolverse, producen un desarrollo en el individuo
(Progoff, 1967).
Jung estaba convencido, así mismo, que la psique es un
sistema autorregulado que se esfuerza constantemente por
mantener el equilibrio entre tendencias opuestas. De esta
manera, cuando se produce una polaridad o unilateralidad en
el reino consciente de un individuo, su inconsciente reacciona
de inmediato en sueños, o fantasías, intentando corregir el
desequilibrio que se está produciendo (Jung, 1992).

Frases célebres de Carl Jung


 El zapato que le ajusta a un hombre le aprieta a otro; no hay
receta para la vida que funcione en todos los casos.
 La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede
morir.
 Muéstreme un ser humano sano y yo lo curaré para usted.
 Uno no se ilumina imaginando figuras de luz sino haciendo
consciente la oscuridad.
 Aquello a lo que te resistes, persiste.
 El privilegio de una vida es convertirse en quien realmente
eres.
 No podemos cambiar nada sin antes comprender. La
condena no libera, oprime.
 El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino
también sobre el error.
 Donde existe el amor no hay deseo de poder y donde
predomina el poder el amor es escaso. Uno es la sombra del
otro.
 El encuentro de dos personas es como el contacto de dos
sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se
transforman.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online
no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar
un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que
trate tu caso en particular.
Psicología analítica
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Vía de acceso a la Casa Museo C. G. Jung en Küsnacht.

La psicología analítica, también conocida como psicología de los complejos y psicología


profunda, es la denominación oficial dada en 1913 por
el médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung a su propio corpus teórico
y clínico, y al de sus seguidores, distinguiéndose así del psicoanálisis freudiano, ante las
discrepancias conceptuales existentes centradas fundamentalmente en las teorías de la libido,
el incesto, la energía psíquica y la naturaleza del inconsciente.12

Origen y contexto histórico[editar]


Etapa psicoanalítica: Freud y Jung[editar]
Fotografía en la Universidad de Clark en septiembre de 1909. En primera fila de izquierda a
derecha, Franz Boas, E.B. Titchener, William James, William Stern, Leo Burgerstein, G. Stanley
Hall, Sigmund Freud, Carl G. Jung, Adolf Meyer, H.S. Jennings. Segunda fila: C.E. Seashore, Joseph
Jastrow, J. McK. Cattell, E.F. Buchner, E. Katzenellenbogen, Ernest Jones, A.A. Brill, Wm. H. Burnham,
A.F. Chamberlain. Tercera fila: Albert Schinz, J.A. Magni, B.T. Baldwin, F. Lyman Wells, G.M. Forbes,
E.A. Kirkpatrick, Sandor Ferenczi, E.C. Sanford, J.P. Porter, Sakyo Kanda, Hikoso Kaksie. Cuarta fila:
G.E. Dawson, S.P. Hayes, E.B. Holt, C.S. Berry, G.M. Whipple, Frank Drew, J.W. A. Young, L.N. Wilson,
K.J. Karlson, H.H. Goddard, H.I. Klopp, S.C. Fuller.

Las investigaciones iniciadas por Jung sobre el inconsciente fueron emprendidas en la clínica
psiquiátrica universitaria Burghölzli de Zúrich, dirigida entonces por Eugen Bleuler, y a la que
accedería en noviembre de 1900. Este hecho hizo que conociese a Sigmund Freud y que de
este modo entrase en contacto con el psicoanálisis, etapa que duraría desde 1906 hasta
la Primera Guerra Mundial (1914). Es durante este período cuando el psicoanálisis inicia su
organización y expansión internacional bajo la tutela de Jung, nombrado presidente de
la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1910, y ejemplificándose por el viaje en 1909 a
los Estados Unidos con Freud y Sándor Ferenczi.

Ruptura con Freud[editar]


Serán dos de las obras de Jung las que recojan las diferencias progresivas que se irán
suscitando respecto de quien en su momento le nombrara su sucesor y heredero:

1. Razones personales y conceptuales, expresión estas últimas de sus desavenencias


científicas respecto a la temática del incesto y la noción de libido, serán desplegadas
a lo largo de la obra Transformaciones y símbolos de la libido (1911-1912),
reelaborándose en 1952 bajo el título Símbolos de transformación.3
2. Crítica de la concepción freudiana como reduccionista a través de la obra Ensayo de
exposición de la teoría psicoanalítica (1913/1955), constituyéndose en el
desencadenante final de la ruptura a instancias de Freud.4
La siguiente cita de Nietzsche dirigida por Jung a Freud permite entrever el posicionamiento
personal que éste estableció respecto del fundador del psicoanálisis:5
Se recompensa mal a un maestro si se permanece siempre discípulo. ¿Y por qué no vais a deshojar
vosotros mi corona? Vosotros me veneráis: ¿pero qué ocurriría si un día vuestra veneración se
derrumba? ¡Cuidad de que no os aplaste una estatua! No os habiais buscado aún a vosotros: entonces
me encontrasteis. Así hacen todos los creyentes: por eso vale tan poco toda fe. Ahora os ordeno que
me perdáis a mí y que os encontréis a vosotros; y solo cuando todos hayáis renegado de mí, volveré
entre vosotros.
Nietzsche, Así habló Zaratustra, cita hecha por Jung a Freud, 1912.

Importancia del presente[editar]


Inicialmente Jung postularía la influencia existente de los factores contemporáneos en el
desarrollo de la esquizofrenia, se producirían algunos cambios físicos que explicarían también
el desarrollo de esta enfermedad, con lo cual relativiza ya de entrada la preeminencia de los
factores históricos en la fundamentación freudiana. Y aun cuando Freud no disentía en esta
peculiaridad sí que lo haría en términos generales, dada la focalización de Jung en resaltar,
respecto del campo de estudio de las neurosis, el presente en detrimento del pasado.6
Las potencialidades del hombre[editar]
Jung no solamente señalaba la importancia del presente, sino que a su vez requería atención
en las potencialidades del hombre, con lo que a su interés por la contemporaneidad se aunaba
también su necesidad de comprender el futuro. No se trataba tanto de disentir como de
completar un cuadro de estudio a todas luces insuficiente y unilateral, huyendo en definitiva de
toda tendencia mecanicista y reduccionista. Tan importante es la historia personal como las
metas e intenciones de un individuo. De ello se deduce que el ser humano en Jung, a
diferencia del de Freud, tienda más hacia la creatividad, sea menos pasivo ante los
condicionamientos infantiles y/o ambientales, y se le considere más optimista. Aunque
también Freud exhortaba a Jung sus vanos intentos en la búsqueda de lo espiritual y en tratar
de imprimir a su psicología un carácter sacerdotal.7
Élan vital y libido[editar]
Para Jung, el concepto de libido definiría una energía vital de carácter general que adoptaría
la forma más importante para el organismo en cada momento de su evolución biológica
(alimentación, eliminación, sexo), alejándose por tanto de la conceptualización freudiana
acerca de una energía predominantemente sexual concentrada en diferentes zonas corporales
a lo largo del desarrollo psicosexual del individuo.8
Revisión de la conflictiva edípica[editar]

Jean-Antoine-Théodore Giroust, Edipo en Colono, 1788. Museo de Arte de Dallas.

Dicha modificación en los pilares de la teorización analítica dio como resultado, al igual que
con otros disidentes de la ortodoxia freudiana, una revisión y reinterpretación de lo
contemplado hasta ese momento. De este modo, el conflicto edípico dejaría de sustentarse en
la sexualidad y adquiriría otra fundamentación. Si para Freud, en la antesala de la reactividad
del niño respecto de sus figuras parentales reside una sexualidad poliédrica, para Jung, el
artífice central de la obra es un Élan vital, una figura neutra y difuminada entre bambalinas,
que encubiertamente va tiñendo todas y cada una de las manifestaciones progresivas del
escenario de la vida. Así, si inicialmente las funciones nutritivas orquestan la actitud del niño
hacia la madre, será posteriormente, al ser presentado en sociedad el principado de la
sexualidad, cuando dichas funciones se recubran y combinen con sentimientos sexuales.
Combinadas con estos sentimientos existirían además «ciertas predisposiciones primitivas e
inconscientes» que modularían la percepción maternal del infante, a modo
de apercepciones o categorías kantianas. Sería la predisposición del arquetipo, en este caso
el de la madre, nacido de lo inconsciente colectivo del niño, y en interacción con las
circunstancias de lo fáctico, quien generaría lo real y no viceversa.8
Energía psíquica[editar]
Respecto de su conceptualización de la energía psíquica creía que ésta era tanto o más
indestructible que la energía física. Postulaba que toda energía invertida en una función
psíquica provocará su disminución paulatina en favor del incremento de su disponibilidad para
cualquier otra función. Toda desaparición energética en un sistema psíquico conllevaría por
tanto su reaparición en algún otro. Esta afirmación es muy semejante a los postulados
energéticos freudianos, como queda patente en la teoría de la sublimación donde la
sexualidad es redirigida hacia la creatividad artística. Por otra parte, Jung no creía en
la constancia de la cuantía energética disponible. Siempre existe un intercambio con el mundo
exterior que impide alcanzar por completo un estado de equilibrio, o como mínimo, un
equilibrio persistente en el tiempo. Se podría contemplar más adecuadamente el
funcionamiento de la energía psíquica como formando parte de un sistema dinámico y
funcional donde lo único que sería constante es el intercambio energético entre sistemas o
estructuras psíquicas, tendiendo siempre la direccionalidad de dicho movimiento desde los
puntos más elevados de energía hacia los más bajos, es decir, y retomando a Freud, desde
un sistema catectizado libidinalmente hacia otro que no lo está.910
Resumiendo se podrían mencionar las siguientes concepciones desde el marco de una psique
como sistema dinámico y energético, donde la energía psíquica o libido estaría primada por
dos principios: la autorregulación y la compensación:

1. La existencia de una psiquis dinámica como sistema autorregulador atravesado por la


libido, en parte regresiva, en parte progresiva, y en movilidad constante. La cuota de
dicha energía es constante, pero su distribución variable, pudiéndose transformar,
trasladar y manifestarse bajo nuevas y diferentes formas de expresión.
2. Dicha psiquis es definida como un sistema de estructura llena de contrastes. La vida
psíquica consiste en el resultado final de un interjuego de pulsaciones diversas,
diferentes y opuestas, resumidas en dos grupos: impulsos biológicos, o naturaleza, e
impulsos espirituales, o espíritu. Existiría por tanto una contraposición de pares de
opuestos dentro de una polarización mutuamente interdependiente. Si esto es así, el
bienestar psíquico procede de la correcta tensión y relación de los mismos.
3. La psique se definiría también como un organismo unitario donde las partes
individuales se interrelacionan y determinan por medio de una
relación complementaria y compensatoria orientada a la Unidad.
4. Introducir finalmente el concepto de lo inconsciente colectivo y sus arquetipos,
destacándose el individuo de su aislamiento y reconociéndose parte de una unidad
mayor cuyo volumen y profundidad lo superan.11
Surgimiento y elaboración de la psicología analítica[editar]
Club Psicológico de Zúrich. Gemeindestrasse 27, Zúrich.

Tras la depresión mutua ocasionada, Jung irá levantando el edificio conceptual de la


psicología analítica, en primer lugar con la elaboración de una caracteriología, Tipos
psicológicos (1921/1960). Esta parte de su obra irá desde la inauguración del Club Psicológico
de Zúrich (1916) hasta los años 30. En ella se inscriben sus obras Dos escritos sobre
psicología analítica que recoge Las relaciones entre el yo y lo inconsciente (1928), primera
presentación acabada de la psicología analítica; La dinámica de lo inconsciente (1952),
conjunto de sus textos teóricos fundamentales; Sobre el fenómeno del espíritu en el arte y en
la ciencia; La práctica de la psicoterapia y El desarrollo de la personalidad.

Fundamentos teóricos en psicología analítica[editar]


Para exponer los conceptos fundamentales que articulan la teorización junguiana y, con ellos,
la psicología analítica, hay que distinguir entre estructuras psíquicas, actitudes y funciones.1213

Estructuras psíquicas[editar]
La psique junguiana, al igual que en el modelo freudiano, se ve estructurada por toda una
serie de sistemas en constante interacción. Sin embargo, a diferencia del fundador
del psicoanálisis, nos hallamos ante integrantes psíquicos distintos y una funcionalidad y
dinamismo divergentes.14
Consciencia y Yo[editar]
Artículo principal: Yo

Iniciando la revisión desde la consciencia y finalizando en los estratos más profundos de la


psique, hallamos en primera instancia el Yo, centro nuclear de nuestra consciencia,
constituyendo realmente un complejo más de los que integran el inconsciente personalpero
que ha devenido consciente y rector de nuestra individualidad. El Yo de Jung equivale al
componente consciente del Yo freudiano.
Inconsciente personal[editar]
Artículo principal: Inconsciente personal

En sucesión al Yo hace acto de presencia el inconsciente personal conteniendo únicamente


información derivada de las experiencias personales del individuo. Recibe por tanto todo aquel
material reprimido por el Yo, pudiendo invertirse la direccionalidad de tal modo que dicho
contenido sea accesible a la consciencia. El inconsciente personal equivaldría a la suma
del preconsciente e inconsciente freudianos.

 Complejos
Artículo principal: Complejo

Formando parte del inconsciente personal residirían los complejos. Un complejo se definiría
como aquel conjunto de conceptos o imágenes cargadas emocionalmente que actúa como
una personalidad autónoma «escindida». En su núcleo se encuentra un arquetipo revestido
emocionalmente.15
Inconsciente colectivo[editar]
Artículo principal: Inconsciente colectivo

El último sueño de Arturo en Avalón, 1898. Edward Burne-Jones.

Y finalmente, en lo más profundo de la psique humana hallaríamos lo inconsciente colectivo, y


con ello, el último elemento de discrepancia con respecto a la conflictiva freudiana. Queda
patente que mientras el modelo de inconsciente freudiano queda delimitado por lo personal,
Jung amplia sus cauces «ad infinitum».
Así como el elemento estructural que componía el inconsciente personal era el complejo, en el
caso de lo inconsciente colectivo lo será el arquetipo.
En esta región se encuentra dispuesta en forma de símbolos y predisposiciones toda aquella
información heredada filogenéticamente como resultado de las experiencias universales
acaecidas en el transcurso de la evolución. Los arquetipos serían por
tanto predisposiciones universales para percibir, actuar, o pensar de una cierta manera.

 Arquetipos
Artículo principal: Arquetipo

De la amplia gama de arquetipos existentes, como pueden ser el nacimiento, la muerte,


el héroe, el puer aeternus, dios, el senex, cinco son los que han alcanzado un desarrollo
superior al de cualquier otro:
Persona[editar]
Artículo principal: Persona

Es la máscara que se antepone en nuestro desenvolvimiento social cotidiano, pudiendo estar


más o menos desarrollada, y por tanto, ocultar en mayor o menor medida nuestra
personalidad real. Es masculina en los hombres y femenina en las mujeres.
Ánima y Ánimus[editar]
Artículos principales: Ánima y Ánimus.

La cabeza siniestra, 1886-87. Edward Burne-Jones. Perseo muestra a Andrómedala cabeza


de Medusa reflejada en el agua.

Estos arquetipos constituyen el reconocimiento junguiano de la bisexualidad humana.


El Ánima es el aspecto femenino presente en lo inconsciente colectivo de los hombres. Regido
por su principio Eros se le suele denominar también el arquetipo de la vida.
El Ánimus es el aspecto masculino presente en lo inconsciente colectivo de las mujeres.
Regido por su principio Logos se le suele denominar también el arquetipo del significado.16
Contrapesando ambos al arquetipo Persona, se desarrollaron a raíz del conjunto de las
experiencias establecidas entre hombres y mujeres a lo largo de todo nuestro pasado
evolutivo.
Sombra[editar]
Artículo principal: Sombra

Representa nuestros impulsos más primitivos, los instintos animales, provenientes de los
antecesores prehumanos del hombre. Cuando dichos impulsos emprenden el camino hacia la
consciencia, el Yo, de modo muy similar a la serie de mecanismos de defensadel Yo
freudiano, permite o bien su expresión o, si no es pertinente, su represión posterior, con lo que
a su vez se contribuye a generar contenido al inconsciente personal. Se establece así una
interrelación entre inconsciente colectivo, arquetipo, yo consciente e inconsciente personal.
Sí-mismo[editar]
Artículo principal: Sí-mismo
El arquetipo del Sí-mismo (en alemán Selbst; en inglés Self) constituye el arquetipo por
excelencia, el arquetipo nuclear o central del inconsciente colectivo, el más importante de
todos. Es denominado también el arquetipo de la jerarquía y representa la totalidad del ser
humano y el fin último en el proceso de individuación.
Es representado simbólicamente a partir de un mándala o círculo mágico, y del mismo modo
que el Yo se constituye como centro de la consciencia, el Sí-mismo lo es del ámbito que
encierra la totalidad de «consciencia» e «inconsciente». Representa los esfuerzos del ser
humano por alcanzar la unidad, la totalidad, la integración de la personalidad, pugnando tanto
por la unidad del individuo con respecto al mundo exterior como por la unidad de sus sistemas
psíquicos. Previamente a dicho proceso de integración debe establecerse
una diferenciación suficiente entre los sistemas, aspecto este último que no se logra hasta la
mediana edad.

Actitudes[editar]
Artículo principal: Introversión y extraversión

Las dos actitudes respecto del mundo exterior son:17

1. La extraversión, que conlleva una focalización en el mundo exterior en detrimento del


individuo.
2. La introversión, donde el interés recae en el individuo, pasando a un segundo plano lo
externo a él.
Ambas actitudes están siempre presentes en la personalidad, manejando el Yo y el
inconsciente personal actitudes opuestas, de tal modo que aquella de las dos que sea
dominante producirá la represión inmediata de la segunda.
El incremento de la energía psíquica en un sistema provoca automáticamente su disminución
en favor de su disponibilidad para otro sistema. Ello da lugar a que cuanto mayor sea la
expresión consciente de una actitud mayor es el desarrollo inconsciente de la alternativa.

Funciones[editar]
Al lado de estas dos formas de reacción de la conciencia ante la presencia de contenidos,
existen cuatro funciones, cualquiera de las cuales puede ser dominante:18

1. Pensamiento
2. Sentimiento
3. Sensación
4. Intuición
De las cuatro existe el predominio de una por predisposición natural, definida como función
principal o superior, mientras las restantes quedan a nivel inconsciente. Dos de ellas,
denominadas funciones auxiliares, resultan relativamente diferenciadas, mientras que la
tercera, la función de menor valor o inferior, se caracterizaría por quedar totalmente
inconsciente, pudiéndose diferenciar solo relativamente, y constituyéndose como la
función opuesta a la principal. Dicho antagonismo incluiría su correspondiente compensación.
Considerando las dos actitudes en combinación con las cuatro funciones, resultarían ocho
variaciones tipológicas puras. Dado que esto último no prima en la realidad fáctica, nos
hallamos ante formas mixtas innumerables.19

Método terapéutico[editar]
Meta y proceso[editar]
Amor y Psique, Louis Jean François Lagrénée.

El modelo psicoterapéutico junguiano se conoce también como método sintético-


hermenéutico, siendo su finalidad facilitar el desarrollo del proceso de
individuación o autorrealización psíquica.20 Toda individuación remite a la relación que se
establece entre el Yo consciente y lo inconsciente colectivo a lo largo de la biografía del
individuo. En cada momento de dicho proceso vital va emergiendo progresivamente el
carácter propio o individualidad psíquica, personificada a través del arquetipo del Sí-mismo, yo
nuclear tanto de lo consciente como de lo inconsciente colectivo, a diferencia del Yo fáctico y
condicionado, circunscrito a la consciencia. Individuación significaría por tanto llegar a ser un
individuo, llegar a ser uno mismo, una unidad aparte, indivisible, un Todo. El despliegue del Sí-
mismo como articulación de arquetipos previamente diferenciados en el proceso de
individuación es el objeto específico de la psicología analítica.
Los métodos más importantes aplicados por Jung y que definen su escuela podrían
enumerarse en los siguientes:21

1. El experimento de asociación de palabras que permite acceder a


los complejos individuales.
2. El análisis y la interpretación de los sueños, de las visiones y de la imaginación. Ello
implicaría métodos propiamente junguianos, así como la utilización de
la amplificación a través de material arquetípico del simbolismo cultural e histórico
general, como ayuda a las asociaciones propias del soñante. También es propiamente
junguiano el análisis de series de sueños, dado que el análisis de un sueño aislado
puede inducir a error.
3. El estímulo de la producción espontánea del inconsciente, en forma
de palabra, signo, pintura,222324 baile,25 etc.
4. La imaginación activa, que permitiría comunicarse con lo
inconsciente personificando aquellas imágenes emergentes desde un estado de
introspección o meditación voluntarios.26
5. El sandplay o juego de arena, creado por Dora M. Kalff.
Todo proceso de individuación conlleva la constitución y diferenciación progresivas de todos
aquellos representantes psíquicos, tanto complejos como arquetipos, cuya consciencia relativa
es la meta de la psicología analítica.

Encuadre[editar]
El encuadre terapéutico en psicología analítica difiere del psicoanálisis en que no es asignable
como opción la utilización del diván, sino que el paciente se sienta en una silla enfrente del
psicoterapeuta. Se recomienda por tanto la situación cara a cara entre analista y paciente, con
el fin de lograr la máxima simetría, así como la utilización de la imaginación activa para eludir
en el paciente la penosa dependencia transferencial.20
No se toma por lo tanto como referencia la relación transferencial creada por el psicoanálisis
clásico para la sesión clínica, considerada por Jung «degradante para el paciente y peligrosa
para el terapeuta». Obviamente, para Jung la transferencia sigue siendo el problema central
del análisis, pero no comparte su praxis ortodoxa. Partiendo de sus conocimientos
sobre alquimia definiría la relación terapéutica «a partir de la metáfora de dos cuerpos
químicos diferentes que, puestos en contacto, se modifican mutuamente».27 Siendo así, la
relación que se establece entre paciente y psicoterapeuta ha de ser de colaboración y
confrontación mutua. Es decir, una relación bidireccional más que unívoca dado que «nadie
puede llevar a otro más allá de donde él mismo ha ido».
La duración de la sesión es de una hora, dos veces por semana, que luego pasaría a ser una
vez por semana, durante unos tres años de tratamiento global.

Desarrollo posterior a Jung: los posjunguianos[editar]


Véase también: Analistas junguianos

Puerta de entrada a la Casa Museo C. G. Jungen Küsnacht. Sobre el dintel puede leerse en latín:
VOCATUS ATQUE NON VOCATUS DEUS ADERIT [Invocado o no invocado, Dios está presente],
atribuido al Oráculo de Delfos.

Desde la muerte de Jung en 1961 se ha producido en el campo de la psicología analítica una


auténtica explosión de actividad profesional creativa. Ante dicho panorama desparramado y
caótico se acuñó el término posjunguiano en un intento de equilibrar la conexión con las ideas
centrales de Jung pero permitiendo y abarcando la diferenciación de cada una de las
escuelas.28
Durante algunos años, entre 1950 y 1975, tan solo se constataban dos escuelas en psicología
analítica, una «escuela de Londres» de orientación clínica y una «escuela de Zúrich» de
orientación simbólica.
A mediados de los años setenta se produjeron toda una serie de acontecimientos que
invalidaron los criterios geográficos y de supuesta mutua exclusión clínico-simbólico iniciales:

1. Aumentó a nivel mundial el número de profesionales formados en la escuela de Zúrich,


convirtiéndose ésta en el centro del movimiento internacional de analistas.
2. Del mismo modo, la producción de la escuela de Londres generaría aceptación más
allá de su localización geográfica.
3. Y finalmente, a principios de la década de los setenta, surgiría un tercer grupo de
analistas y escritores los cuales preferían referirse a su trabajo como «psicología
arquetipal».
Llegado a este punto tendríamos ya consolidadas las tres escuelas nucleares en psicología
analítica: clásica, evolutiva y arquetipal:29

1. Escuela clásica: representada por Gerhard Adler, incluye lo que solía ser «Zúrich» y
su ámbito simbólico. Procura en su trabajo una concordancia de conjunto con la
metodología del propio Jung, pero abierta al cambio y a la evolución concomitante con
la contemporaneidad.
Además del propio Adler, otras autoridades relevantes serán Marie-Louise von
Franz, Edward F. Edinger, Marion Woodman, Barbara Hannah, Mary Esther
Harding, Daryl Sharp, Jolande Jacobi, Aniela Jaffé, Emma Jung, Carl Alfred
Meier, Liliane Frey-Rohn, Mary Ann Mattoon, Polly Young-Eisendrath, Paul
Brutsche, Mario Jacoby, Murray Stein, Luigi Zoja, Robert A. Johnson, June
Singer, José Zavala, Jean Shinoda Bolen, Clarissa Pinkola Estés, Jules
Cashford, Anne Baring, Dieter Baumann, Joseph B. Wheelwright, J.M. Spiegelman,
John Layard, y otros.
2. Escuela evolutiva: desarrollada por el Dr. Michael Fordham, abarca lo que solía ser
«Londres» y su carácter clínico, vinculándose al psicoanálisis actual en aspectos tales
como la importancia concedida a las experiencias tempranas y al despliegue de
la transferencia y contratransferencia en la sesión clínica.
Además de Fordham, se incluyen a Erich Neumann, Andrew Samuels, Rosemary
Gordon, Lambert A. Plaut y otros.
3. Escuela arquetipal: considerado James Hillman su fundador, conceden un énfasis
fundamental al concepto de arquetipo como base para explorar y atender a las
dimensiones profundas de todo tipo de experiencias imaginales, sean oníricas o
fantaseadas.
Aún siendo James Hillman el alma máter de la escuela, se le atribuye a veces
a Rafael López-Pedraza la co-fundación de esta corriente. Otros arquetipales famosos
son Adolf Guggenbühl-Craig, Wolfgang Giegerich, Peter Bishop y otros.
Criterios de definición de la psicología analítica
posjunguiana[editar]
Siguiendo los criterios de definición planteados por Andrew Samuels en su ya obra
referencial Jung y los post-junguianos,30 se considera que existen seis apartados (los tres
primeros teóricos y los restantes derivados de la práctica clínica), que constituyen el campo de
la psicología analítica posjunguiana, y desde los cuales poder establecer un orden de
prioridades para cada escuela correspondiente:
TEORÍA PRÁCTICA CLÍNICA
Análisis de la transferencia y de
El arquetipo
la contratransferencia
El sí-mismo Vivencias simbólicas del Sí-mismo en el análisis
El desarrollo de la personalidad desde la Elaboración de la imaginería diferenciada tal y
infancia a la vejez como se presenta

El orden de importancia concedido a cada escuela permite definir su propia idiosincrasia a la


vez que ampara el marco de conjunto de lo que podríamos denominar junguiano, recordando
que más allá de una exposición esquemática tipo existe una realidad dinámica y altamente
compleja.

TEORÍA
Escuela junguiana clásica Escuela evolutiva Escuela arquetipal
El desarrollo de la
El sí-mismo personalidad desde la El arquetipo
infancia a la vejez
El arquetipo El sí-mismo El sí-mismo
El desarrollo de la El desarrollo de la
personalidad desde la El arquetipo personalidad desde la
infancia a la vejez infancia a la vejez

PRÁCTICA CLÍNICA
Escuela junguiana clásica Escuela evolutiva Escuela arquetipal
Vivencias simbólicas del sí- Análisis de la transferencia y
Elaboración de la imaginería
mismo contratransferencia
Vivencias simbólicas del sí- Vivencias simbólicas del sí-
Elaboración de la imaginería
mismo mismo
Análisis de la transferencia y Análisis de la transferencia y
Elaboración de la imaginería
contratransferencia contratransferencia

Formación oficial de analistas[editar]


La formación oficial de analistas reconocidos por la International Association for Analytical
Psychology (IAAP) depende de cada país correspondiente

El psicoanálisis y la psicología analítica


El célebre Sigmund Freud (1856-1939) fundó la disciplina a la que dio el nombre
de “psicoanálisis”. Este autor destacó la importancia de los procesos
inconscientes y del desarrollo durante la infancia en la determinación del
comportamiento, así como el análisis de los actos no intencionales (como los
sueños) para llevar a la consciencia este tipo de aspectos.
Uno de sus alumnos más destacados fue Carl Jung (1875-1961). Aunque Freud
creyó que iba a ser su heredero, Jung mostró de forma explícita su oposición a
algunos de los aspectos clave de la teoría psicoanalítica, particularmente su
énfasis excesivo en la sexualidad y la falta de interés por las diferencias
individuales y su influencia en el tratamiento.
Si bien es innegable que el psicoanálisis no hubiera existido sin Freud, la
influencia de Jung en las siguientes generaciones ha sido enorme; no sólo sus
críticas al maestro han sido apoyadas por un gran número de terapeutas
psicodinámicos, sino que su modelo de terapia probablemente sea más usado en
la actualidad que el del psicoanálisis freudiano.

 Quizás te interese: "Sigmund Freud: vida y obra del célebre psicoanalista"

Las diferencias entre Freud y Jung


Las diferencias entre la teoría de Freud y la de Jung son múltiples, y por
supuesto esto se traslada también a los métodos terapéuticos que promovió cada
uno. A continuación revisaremos algunas de las más destacables, que engloban
aspectos como la sexualidad, la concepción del desarrollo o la influencia relativa
que otorgan a la herencia y al ambiente.

1. Inconsciente personal y colectivo


Mientras que Freud opinaba que el inconsciente es específico para cada persona
puesto que se desarrolla en función de las experiencias tempranas, Jung describió
además un inconsciente colectivo que se transmitiría a través de la herencia
genética y estaría compuesto por los arquetipos, imágenes primordiales que
todos los seres humanos compartimos.

2. La sexualidad y la libido
Para Jung, el concepto de libido no tenía un carácter predominantemente sexual,
sino que lo usaba para hacer referencia a cualquier tipo de energía psíquica. En
esta misma línea, los procesos psicológicos no estarían determinados sólo por
impulsos sexuales sino también por otros distintos.
No obstante Freud, que popularizó el término, amplió su concepción de la
libido a medida que desarrolló su obra; así, aunque al principio consideraba que
toda energía libidinal es a su vez sexual, en su última etapa distinguía entre las
pulsiones de vida, incluyendo las sexuales, y las de muerte.

3. La pulsión de muerte
Freud adoptó el concepto “pulsión de muerte” o “Tánatos” en oposición a la
pulsión de vida o Eros. Se trata de una tendencia hacia la muerte y la
autodestrucción que se contradice, a la vez que convive, con los impulsos hacia
la supervivencia, el sexo y la creación. Para Jung la energía psíquica tiene un
carácter inespecífico, de modo que no estaba de acuerdo con la idea.

4. El desarrollo y sus estadios


Es extremadamente conocido el modelo freudiano de los estadios del desarrollo
psicosexual, que concluye al alcanzar la etapa genital en la pubertad. Jung, en
cambio, consideraba que el desarrollo de la personalidad no está circunscrito a la
infancia sino que puede continuar durante toda la vida; en este sentido utilizó el
concepto “proceso de individuación”.

5. Complejos de Edipo y Electra


Según la teoría de Freud, entre los 3 y los 5 años los niños desarrollan
sentimientos ambivalentes (propios de la combinación de las pulsiones de vida y
las de muerte) hacia el progenitor de su mismo sexo. Jung propuso la existencia
del complejo de Electra, que consistiría en la rivalidad de las niñas hacia sus
madres por el amor del padre, frente al Edipo masculino.

 Artículo relacionado: "El Complejo de Edipo: uno de los conceptos más


polémicos de la teoría de Freud"

6. Concepción de la psicoterapia
La terapia de Jung se basa en gran medida en su idea del inconsciente colectivo,
que Freud rechazaba, y se adapta en mayor medida a las necesidades de cada
individuo que el modelo terapéutico de Freud, la cura tipo psicoanalítica, que en
su versión clásica se veía lastrada por un exceso de rigidez.
Por otra parte, el objetivo del psicoanálisis es la resolución de trastornos
emocionales profundos a través del reprocesamiento de experiencias
traumáticas, y el de la terapia analítica jungiana es reconducir al paciente hacia la
libertad y la espontaneidad, además de aproximar el comportamiento y la
autoimagen para alcanzar el “sí mismo real”.

7. Interpretación de los sueños


Jung consideraba que el tipo de análisis de sueños que llevaba a cabo Freud era
demasiado restrictivo y se focalizaba en exceso en la sexualidad. Para este autor
los símbolos oníricos no podían ser interpretados mediante reglas fijas, sino que
había que tener en cuenta el mundo externo de la persona, así como el interno.

8. Visión de la parapsicología
Uno de los puntos de conflicto más peculiares entre Freud y Jung se refiere a su
concepción de lo paranormal. Jung desarrolló la teoría de la sincronicidad,
según la cual pueden darse relaciones causales entre fenómenos físicos y
psicológicos aparentemente inconexos; Freud consideraba que este tipo de ideas
no merecían ningún tipo de consideración.
. La teoría del desarrollo psicosocial de Erikson
La Teoría del Desarrollo Psicosocial fue ideada por Erik Erikson a partir de
la reinterpretación de las fases psicosexuales desarrolladas
por Sigmund Freud en las cuales subrayó los aspectos sociales de cada una de
ellas en cuatro facetas principales:

1. Enfatizó la comprensión del ‘yo’ como una fuerza intensa, como una capacidad
organizadora de la persona, capaz de reconciliar las fuerzas sintónicas y
distónicas, así como de resolver las crisis derivadas del contexto genético,
cultural e histórico de cada persona.
2. Puso en relieve las etapas de desarrollo psicosexual de Freud, integrando la
dimensión social y el desarrollo psicosocial.
3. Propuso el concepto de desarrollo de la personalidad desde la infancia a la
vejez.
4. Investigó acerca del impacto de la cultura, de la sociedad y de la historia en
el desarrollo de la personalidad.

2. La discrepancia entre Erik Erikson y Sigmund


Freud
Erikson disiente con Freud en la relevancia que este último otorgó al desarrollo
sexual para explicar el desarrollo evolutivo del individuo.

Erikson entiende que el individuo, a medida que va transcurriendo por las


diferentes etapas, va desarrollando su consciencia gracias a la interacción
social.
3. Características de la teoría de Erikson
Erikson también propone una teoría de la competencia. Cada una de las etapas
vitales da pie al desarrollo de una serie de competencias.

Si en cada una de las nuevas etapas de la vida la persona ha logrado la


competencia correspondiente a ese momento vital, esa persona experimentará
una sensación de dominio que Erikson conceptualiza como fuerza del ego.
Haber adquirido la competencia ayuda a resolver las metas que se presentarán
durante la siguiente etapa vital.

Otro de los rasgos fundamentales de la teoría de Erikson es que cada una de las
etapas se ven determinadas por un conflicto que permite el desarrollo
individual. Cuando la persona logra resolver cada uno de los conflictos, crece
psicológicamente.

En la resolución de estos conflictos la persona halla un gran potencial para el


crecimiento, pero por otra parte también podemos encontrar un gran potencial
para el fracaso si no se logra superar el conflicto propio de esa etapa vital.

4. Los 8 estadios psicosociales


Vamos a resumir cada uno de los ocho estadios psicosociales descritos por Erik
Erikson.

1. Confianza vs Desconfianza
Este estadio transcurre desde el nacimiento hasta los dieciocho meses de vida,
y depende de la relación o vínculo que se haya creado con la madre.

La relación con la madre determinará los futuros vínculos que se establecerán


con las personas a lo largo de su vida. Es la sensación de confianza,
vulnerabilidad, frustración, satisfacción, seguridad… la que puede determinar la
calidad de las relaciones.

2. Autonomía vs Vergüenza y duda


Este estadio empieza desde los 18 meses hasta los 3 años de vida del niño.

Durante este estadio el niño emprende su desarrollo cognitivo y muscular,


cuando comienza a controlar y ejercitar los músculos que se relacionan con las
excreciones corporales. Este proceso de aprendizaje puede conducir a
momentos de dudas y de vergüenza. Asimismo, los logros en esta etapa
desencadenan sensación de autonomía y de sentirse como un cuerpo
independiente.

3. Iniciativa vs Culpa
Este estadio viaja desde los 3 hasta los 5 años de edad.

El niño empieza a desarrollarse muy rápido, tanto física como intelectualmente.


Crece su interés por relacionarse con otros niños, poniendo a prueba sus
habilidades y capacidades. Los niños sienten curiosidad y es positivo motivarles
para desarrollarse creativamente.

En caso de que los padres reaccionen de negativamente a las preguntas de los


niños o a la iniciativa de éstos, es probable que les genere sensación de
culpabilidad.

4. Laboriosidad vs Inferioridad
Este estadio se produce entre los 6-7 años hasta los 12 años.
Los niños muestran un interés genuino por el funcionamiento de las cosas e
intentan llevar a cabo muchas actividades por sí mismos, con su propio esfuerzo
y poniendo en uso sus conocimientos y habilidades. Por esa razón es tan
importante la estimulación positiva que pueda ofrecerle la escuela, en casa o por
el grupo de iguales. Éste último comienza a adquirir una relevancia trascendental
para ellos.

En el caso de que esto no sea bien acogido o sus fracasos motiven las
comparaciones con otros, el niño puede desarrollar cierta sensación de
inferioridad que le hará sentirse inseguro frente a los demás.

5. Exploración de la Identidad vs Difusión de Identidad


Este estadio tiene lugar durante la adolescencia. En esta etapa, una pregunta se
formula de forma insistente: ¿quién soy?

Los adolescentes empiezan a mostrarse más independientes y a tomar distancia


de los padres. Prefieren pasar más tiempo con sus amigos y comienzan a pensar
en el futuro y a decidir qué quieren estudiar, en qué trabajar, dónde vivir, etc.

La exploración de sus propias posibilidades se produce en esta etapa. Comienzan


a apuntalar su propia identidad basándose en el las experiencias vividas. Esta
búsqueda va a causar que en múltiples ocasiones se sientan confusos acerca de su
propia identidad.

6. Intimidad frente al Aislamiento


Este estadio comprende desde los 20 años hasta los 40, aproximadamente.

La forma de relacionarse con otras personas se modifica, el individuo empieza a


priorizar relaciones más íntimas que ofrezcan y requieran de un compromiso
recíproco, una intimidad que genere una sensación de seguridad, de compañía, de
confianza.

Si se evade este tipo de intimidad, uno puede estar rozando la soledad o el


aislamiento, situación que puede acabar en depresión.

7. Generatividad frente al Estancamiento


Este estadio transcurre entre los 40 hasta los 60 años.

Es un lapso de la vida en el que la persona dedica su tiempo a su familia. Se


prioriza la búsqueda de equilibrio entre la productividad y el estancamiento; una
productividad que está vinculada al futuro, al porvenir de los suyos y de las
próximas generaciones, es la búsqueda de sentirse necesitado por los demás, ser y
sentirse útil.

El estancamiento es esa pregunta que se hace el individuo: ¿qué es lo que hago


aquí si no sirve para nada?; se siente estancado y no logra canalizar su esfuerzo
para poder ofrecer algo a los suyos o al mundo.

8. Integridad del yo frente a la Desesperación


Este estadio se produce desde los 60 años hasta la muerte.

Es un momento en el que el individuo deja de ser productivo, o al menos no


produce tanto como era capaz anteriormente. Una etapa en la que la vida y la
forma de vivir se ven alteradas totalmente, los amigos y familiares fallecen, uno
tiene que afrontar los duelos que causa la vejez, tanto en el propio cuerpo como
en el de los demás.
Referencias bibliográficas:

 Erikson, Erik. (2000). El ciclo vital completado. Barcelona: Ediciones Paidós


Ibérica.
 Erikson, Erik. (1972). Sociedad y Adolescencia. Buenos Aires: Editorial Paidós.
 Erikson, Erik. (1968, 1974). Identidad, Juventud y Crisis. Buenos Aires: Editorial
Paidós.
Erikson afirma que los seres humanos con un desarrollo sano deben pasar a través de ocho
etapas entre la infancia y la edad adulta tardía. En cada etapa, la persona se enfrenta, y es de
esperar que domine, nuevos retos. Cada etapa se basa en la culminación con éxito de las etapas
anteriores. Si los retos no se completan con éxito en una fase, es de esperar que reaparezcan
como problemas en el futuro.
Principales elementos de la teoría de Erikson:

 Identidad del yo: El yo hace referencia al sentido consciente de uno mismo que desarrollamos
a través de la interacción social. Según Erikson, nuestra identidad del yo está en constante
cambio debido a las nuevas experiencias e información que adquirimos a través de nuestra
interacción diaria con los demás.
 Competencia: Además de la identidad del yo, Erikson cree que un sentido de competencia
motiva conductas y acciones. Cada etapa de la teoría de Erikson pone interés en cómo
adquirir competencias en un área de la vida. Si la etapa se maneja bien, la persona se sentirá
satisfecha y segura. Si la etapa se gestiona mal, en la persona va a surgir un sentimiento de
inadecuación.
 Conflictos: Erikson cree que la gente experimenta en cada etapa un conflicto que sirve como
punto de inflexión en su desarrollo. En opinión de Erikson, esos conflictos se centran bien en
el desarrollo de una cualidad psicológica o en no lograr desarrollar esa cualidad. Durante
esos momentos, el potencial para el crecimiento personal es alto, pero también lo es el
potencial para el fracaso.
Conflicto Eventos
Etapa básico importantes Resultado
Los niños desarrollan un
sentido de confianza
cuando los cuidadores
Infancia proporcionan fiabilidad,
postnatal Confianza atención y afecto. Su
(nacimiento a frente a ausencia dará lugar a la
18 meses) desconfianza Alimentación desconfianza.
Los niños desarrollan un
Autonomía sentido de control personal
Primera frente a sobre las habilidades
infancia (2 a 3 vergüenza y Control del físicas y un sentido de
años) duda esfínter independencia. El éxito
conduce a sentimientos de
autonomía. La falta de
resultados produce
sentimientos de vergüenza
y duda.
Los niños comienzan a
imponer su el control y
poder sobre el entorno. El
éxito en esta etapa
conduce a un sentido de
propósito. Los niños que
intentan ejercer demasiado
poder experimentan
desaprobación, lo que
Preescolar (3 Iniciativa frente produce un sentimiento de
a 5 años) a culpa Exploración culpa.
Los niños necesitan
enfrentarse a las nuevas
demandas sociales y
académicas. El éxito
conduce a un sentido de
competencia, mientras que
Laboriosidad los resultados de fracaso
Edad escolar frente a producen sentimientos de
(6 a 11 años) inferioridad La escuela inferioridad.
Durante la adolescencia,
los niños exploran su
independencia y el
desarrollo de un sentido de
sí mismos. Los que
reciben el estímulo y
refuerzo adecuados a
través de la exploración
personal saldrán de esta
etapa con un fuerte sentido
de sí mismos y una
sensación de
independencia y control.
Los que continúan
Identidad frente inseguros con sus
Adolescencia a confusión de Relaciones creencias y deseos tienden
(12 a 18 años) roles sociales a experimentar inseguridad
y confusión acerca de su
identidad y futuro.
Los adultos jóvenes forman
relaciones amorosas
íntimas con otras personas.
Tener un fuerte sentido de
identidad es clave para ello.
El éxito lleva a relaciones
seguras y comprometidas,
mientras que la falta de
Primera edad éxito puede provocar
adulta (19 a 40 Intimidad frente sentimientos de soledad y
años) a aislamiento Relaciones aislamiento emocional.
Los adultos necesitan crear
o consolidar cosas que
sobrevivirán a ellos, a
menudo teniendo niños o
creando un cambio positivo
que beneficie a otras
personas. El éxito conduce
a sentimientos de utilidad y
logro, mientras que los
Edad adulta Generatividad resultados de fracaso
media (40 a 65 frente a Trabajo y producen una débil
años) estancamiento paternidad participación en el mundo.
Los adultos mayores
necesitan contemplar su
vida anterior y sentir una
sensación de plenitud. El
éxito en esta etapa
conduce a sentimientos de
sabiduría, mientras que los
Integridad del resultados de fracaso
Madurez (65 yo frente a Reflexión producen pesar, amargura
hasta muerte) desesperación sobre la vida y desesperación.
Psicología humanista
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Este aviso fue puesto el 1 de junio de 2016.

Se denomina Psicología humanista a una corriente dentro de la Psicología del siglo XX,
desarrollada en las décadas de los 50 y 60.
La Psicología humanista se caracterizó por apoyarse en alguna concepción del ser humano de
índole filosófica (con antecedentes que van de Sócrates a la fenomenología y la filosofía de la
existencia y existencialismo1), con raíces en Kierkegaard, Nietzsche, Heidegger, Merleau-
Ponty y Sartre, desde donde se abordan temáticas como la libertad de decisión, la búsqueda
de sentido, la experiencia inmediata y la personalidad como un proceso en desarrollo.
Surgió como reacción al reduccionismo del conductismo y el psicoanálisis ortodoxo freudiano,
dos teorías con planteamientos opuestos en muchos sentidos, pero que predominaban en ese
momento; hay que aclarar que ―contrario al conductismo (de pensamiento monista,
materialista y determinista)― el psicoanálisis se fundamenta en la filosofía humanista y desde
siempre ha pretendido que la persona sea responsable de sí misma y de su devenir; por tanto,
esta última ha dado muchos aportes al desarrollo de la Psicología humanista. Pretende la
consideración global de la persona y la acentuación en sus aspectos existenciales (la libertad,
el conocimiento, la responsabilidad, la historicidad), criticando a una Psicología que, hasta
entonces, se había inscrito exclusivamente como una ciencia natural, intentando reducir al ser
humano a variables cuantificables (conductismo), o que, en el caso del psicoanálisis, se había
centrado en los aspectos negativos y patológicos de las personas (la enfermedad humana). Es
decir: tanto el psicoanálisis, como el conductismo, se basaban, principalmente, en tratar al ser
humano como animal, cosa que es, pero no solamente. (El psicoanálisis se centraba en los
instintos y el conductismo en los mecanismos de acción, reacción y refuerzo.)
Por esto, uno de los teóricos humanistas más importantes de la época, el psicólogo
estadounidense Abraham Maslow (1908-1970), quien había incursionado en el conductismo,
denominó a este movimiento la Tercera Fuerza, para mostrar lo que se proponía con esta
corriente: integrar las formas (aparentemente opuestas) en que se expresaba el quehacer
psicológico de la época (conductismo y psicoanálisis) y dar un paso más allá de las mismas.

Antecedentes[editar]
El pensamiento que influyó en el surgimiento de esta corriente es muy amplio y podría
resumirse como el que generaron todos aquellos que se han resistido a reducir la Psicología y
el estudio de los seres humanos a una mera ciencia natural. Sin embargo, se pueden
sistematizar sus influencias en varios grupos principales:

 En cuanto a la crítica al mecanicismo y reduccionismo de la Psicología en tanto ciencia


natural y su propuesta de poner énfasis en la intencionalidad del ser humano como
individuo total, se puede citar a Franz Brentano y su concepto de intencionalidad,
a Oswald Külpe, con su antielementarismo, a Wilhelm Dilthey y a William James, con su
estudio sobre la conciencia y la introspección.
 En el aporte de figuras disidentes de la ortodoxia freudiana, se pueden contar como
influencias: a Erich Fromm, con su foco en la búsqueda existencial de los seres humanos,
a Karen Horney, a Erik Erikson, con su concepción sociocultural del desarrollo humano,
a Fritz Perls y el desarrollo de la Terapia Gestalt, a Carl Gustav Jung, con su estudio de la
espiritualidad humana y su lucha por autodesarrollarse, a Alfred Adler, con el complejo de
inferioridad y su ulterior voluntad de poderío, a Wilhelm Reich, con su reivindicación del
cuerpo en la Psicoterapia, a Eric Berne, padre del Análisis Transaccional, con su
contribución sobre los juegos psicológicos y el guion psicológico y a Viktor Frankl, con la
creación de la Logoterapia y la búsqueda del sentido de la existencia que esta propone.
(No obstante, este último realizó una importante crítica a la Psicología humanista.)
 Las teorías de la personalidad que emergieron en esos momentos y que intentaron
mostrar al ser humano más en función de sus motivaciones y necesidades que en función
de sus patologías o determinaciones, como las de Gordon Allport y Henry Murray.
 El método fenomenológico redefinido por Edmund Husserl, la ontología de Martin
Heidegger, la teoría existencial de Søren Kierkegaard, quien influyó a autores como Karl
Jaspers, Medard Boss y Ludwig Binswanger (en Europa) y Rollo May.

Planteamientos fundamentales en la psicología[editar]


Dentro de esta corriente, los enfoques teóricos y terapéuticos son tan diversos que no es
posible plantear un modelo teórico único. Lo que sí se puede extrapolar de estas diversas
teorías y enfoques son una serie de principios y énfasis (Kalawski, citado por Bagladi):

1. Énfasis en lo único y personal de la naturaleza humana: el ser humano es


considerado único e irrepetible. Tenemos la tarea de desarrollar eso único y especial
que somos, así, ámbitos como el juego y la creatividad son considerados
fundamentales.
2. Confianza en la naturaleza y búsqueda de lo natural: el ser humano es de
naturaleza intrínsecamente buena y con tendencia innata a la autorrealización. La
naturaleza, de la que este ser humano forma parte, expresa una sabiduría mayor. Por
lo tanto, como seres humanos debemos confiar en la forma en que las cosas ocurren,
evitando controlarnos o controlar nuestro entorno.
3. Concepto de conciencia ampliado: la conciencia que tenemos de nosotros mismos y
la forma en que nos identificamos con nuestro yo o ego, es uno de los varios estados
y niveles de conciencia a los que podemos llegar, pero no es el único.
4. Trascendencia del ego y direccionamiento hacia la totalidad que somos: la
tendencia en el curso de nuestra autorrealización es ir alcanzando cada vez niveles
de conciencia más evolucionados, que se caracterizan por ser cada vez más
integradores de partes de nosotros mismos y de nuestra relación con el resto y con la
totalidad. Véase también Psicología transpersonal.
5. Superación de la escisión mente/cuerpo: la psicología humanista parte desde un
reconocimiento del cuerpo como una fuente válida de mensajes acerca de lo que
somos, hacemos y sentimos, así como medio de expresión de nuestras intenciones y
pensamientos. Funcionamos como un organismo total, en que mente y cuerpo son
distinciones hechas solo para facilitar la comprensión teórica.
6. Requilibrio entre polaridades y revalorización de lo emocional: la cultura
occidental ha tendido a valorar lo racional sobre lo emocional, la acción frente a la
contemplación, etc. Esto produce un desequilibrio en nuestro organismo, ya que
desconoce aspectos valiosos de nosotros mismos o los subestima, relegándolos al
control de otros. El cultivo de lo emocional, lo intuitivo, lo contemplativo, por parte de
la psicología humanista, es un intento por restablecer ese equilibrio.
7. Valoración de una comunicación que implique el reconocimiento del otro en
cuanto tal: dejar de reconocer a los demás como objetos o medios para alcanzar
nuestros propósitos personales es uno de los énfasis principales de esta corriente.
Esta forma restringida de relacionarse con los demás se transforma en una barrera
comunicacional entre los seres humanos, ya que nos concentramos en solo una parte
del otro (la que nos es útil, por ejemplo), y dejamos de verlo como un ser total,
impidiendo una comunicación plena.
La Psicología humanista considera que:

 El ser humano es un ser global que debe ser considerado como un todo en el que figuran
y convergen: sentimientos, pensamientos, conductas, acciones.

 Las conductas del ser humano son intencionales, y tienen sentido desde la perspectiva
material como desde la perspectiva personal de dignidad y libertad.

 Toda la existencia humana se desarrolla y transcurre en un contexto interpersonal, este


contexto interpersonal es necesario e importante en el desarrollo individual pero teniendo
en cuenta la individualidad del ser humano en las relaciones sociales.

 Los seres humanos son seres o personas autónomas, dentro de las relaciones
existenciales de interpersonalidad tienen la capacidad de tomar sus propias decisiones,
decisiones que dirigen su desarrollo. Este principio es complementario al principio de la
necesidad de un contexto interpersonal, de tal manera que solamente una persona
autónoma es capaz de asumir sus responsabilidades dentro de las relaciones
interpersonales.

 La autorrealización es la tendencia inherente a las personas, es lo que produce la


individualidad y el crecimiento e indiferenciación personal.

 La experiencia interior del ser humano es vivenciada como personal y con un significado
que es producido por la propia persona, este significado a sus experiencias y vivencias
son ejes fundamentales del desarrollo y de las percepciones personales que sobre uno
mismo las personas desarrollan.
La psicología de Carl Rogers es conocida como terapia no directiva y centrada en el cliente y
se fundamenta en dos conceptos básicos:
1.- Confianza total en la persona del paciente: Se trata de transmitir empatía por el paciente y
entender la experiencia del paciente y de su mundo, para poder comprenderle.
2.- Rechazo total al papel directivo del terapeuta.
3.- Logoterapia. El enfoque humanista denominado Logoterapia de Frankl, el concepto básico
de Víctor Frankl es el sentido de la vida, la pérdida del sentido de la vida genera neurosis y
patologías, el terapeuta tiene como objetivo promocionar y favorecer que el paciente logre
restaurar o generar un sentido a la vida para poder desprenderse de la neurosis noógena, o
pérdida de sentido de vida, el vacío existencial es el que se trabaja como eje en este tipo de
terapias humanistas denominadas logoterapias.
4.- El Análisis transaccional de Eric Berne, es un enfoque de origen psicoanalítico, la terapia
transaccional centra la ayuda terapéutica en la restauración del potencial existencial original
en el ser humano, de confianza en la persona. El núcleo de la psicología transaccional y de la
terapia de Análisis transaccional es trabajar con los estados del yo que se producen en las
relaciones personales, de tal manera que ciertos estados del yo pueden en relación con otros
yos, crear malestar o patologías de forma consciente o inconscientes lo que denominan el
guion de la vida, y son estos guiones positivos o negativos que deben trabajarse en la terapia
mediante un contrato que establece el cliente con el terapeuta y que deben cumplir.
5.- Enfoque bioenergético de Lowen. El enfoque bioenergético de Alexander Lowen con raíces
en los postulados de Wilhelm Reich dentro de la corriente psicoanalítica y su propuesta del
análisis del carácter. El carácter entendido como la máscara que cubre a la persona para
poder convivir con los impulsos derivados de los instintos y evitar así la neurosis, pero la
represión puede producir no solamente neurosis, sino además angustia y sentimientos
intensos negativos producto de la tensión que procede de la dificultad de dejar expresar
libremente la energía biológica. Los conflictos y tensiones se manifiestan en el cuerpo y deben
tratarse mediante ejercicios que permitan liberar tensiones.
6.- El psicodrama dentro de las teorías humanistas está relacionado con la patología que
surge cuando las personas admiten roles inadecuados y además los convierten en roles
rígidos que van dañando a la persona. Para eliminar las patologías que se derivan de los roles
que asumen las personas es necesario realizar psicodramas, o psicoterapias que permitan
deshacerse de esos roles y asumir otros adecuados.

Críticas[editar]
El principal cuestionamiento que se le ha hecho a las aproximaciones psicológicas de esta
corriente es su falta de rigor teórico. Esto es motivado principalmente por la crítica a los
modelos académicos de adquisición del conocimiento, los psicólogos humanistas privilegiaron
la experiencia directa y el aprendizaje vivencial en sus centros de formación.
La crítica que la psicología humanista hizo a la psicología de la época, en cuanto a un
centramiento excesivo en la naturaleza racional humana, redundó, a la larga, en el desarrollo
escaso de teoría o teorías muy vagamente fundamentadas.
Actualmente existe conciencia de esta crítica por parte de los psicólogos que se consideran
humanistas, por lo que muchos han iniciado un proceso de búsqueda de fundamentos teóricos
más profundos,propios, principalmente epistemológicos.
Tratando de ahondar en los distintos enfoques dentro de la psicología,
la Psicología Humanista es, en la posmodernidad, una de las corrientes en auge.
Hoy descubrimos su historia y aspectos fundamentales.

Psicología Humanista: descubriendo un nuevo


paradigma
Si eres una persona observadora, es posible que te hayas dado cuenta de que las
personas tenemos una cierta tendencia a complicarnos la vida preguntándonos el por
qué de las cosas. No me refiero a esos "por qué" asépticos que se preguntan los
médicos, los ingenieros y los programadores, sino a esa otra versión de la
pregunta que apunta hacia la total inutilidad de sus posibles respuestas: "¿Qué me
sugiere esta fotografía?", "¿por qué soy la persona en la que me he
convertido?", "¿qué hago paseando por la calle?".
No son preguntas cuyas respuestas vayan a sacarnos de un apuro y, sin embargo,
empleamos tiempo y esfuerzo a intentar responderlas: un mal negocio desde la
perspectiva económica.
¿Debemos entender, por lo tanto, que esta tendencia hacia lo inútil es una
imperfección de nuestra manea de pensar? Probablemente no lo sea.
A fin de cuentas, este apego por lo trascendente nos lleva acompañando desde
tiempos inmemoriales y no nos parece haber ido mal desde entonces. En todo
caso, quizás deberíamos entender que la búsqueda existencial es una de esas
características que nos definen como seres humanos. Quizás deberíamos, si
queremos entender mejor la lógica por la que se guía nuestro pensamiento,
fijarnos en las propuestas de lo que hoy conocemos como Psicología Humanista,
una corriente psicológica que no renuncia a entender todos los aspectos de lo que
nos hace humanos.

¿Qué es la Psicología Humanista?


Las primeras pistas a la hora de situar la Psicología Humanista en el mapa de las
corrientes psicológicas las encontramos en uno de sus principales
abanderados: Abraham Maslow (el creador de la Pirámide de Maslow de las
necesidades humanas). En su libro La Personalidad Creadora, Maslow habla de
tres ciencias o grandes categorías aisladas desde las que se estudia la psique
humana. Una de ellas es la corriente conductista y objetivista, que parte del
paradigma positivista de la ciencia.
En segundo lugar se encuentra lo que él llama "las psicologías freudianas", que
ponen énfasis en el papel del subconsciente para explicar el comportamiento
humano y, especialmente, la psicopatología.
Finalmente, Maslow habla de la corriente a la que él se adscribe: la Psicología
Humanista. Esta tercera corriente, sin embargo, tiene una peculiaridad. La
Psicología Humanista no niega los dos enfoques anteriores, sino que los abarca
partiendo de otra filosofía de la ciencia. Más allá de ser una serie de métodos a
través de los cuales estudiar e intervenir sobre el ser humano, tiene su razón de
ser en una manera de entender las cosas, una filosofía singular. Concretamente,
esta escuela se fundamenta en dos movimientos filosóficos: la fenomenología y
el existencialismo.
¿Fenomenología? ¿Existencialismo? ¿Qué es
eso?
No es sencillo describir en unas pocas líneas dos conceptos sobre los que se ha
escrito tanto. En primer lugar, y simplificándolo todo un poco, la concepción de
la fenomenología puede ser abordada explicando la idea de fenómeno.De hecho, el
filósofo alemán Martin Heidegger lo define como "aquello en que algo puede
hacerse patente, visible en sí mismo". Para la fenomenología, pues, lo que
percibimos como lo real es la realidad última.

Fenomenología
Desde la fenomenología se remarca el hecho de que nunca somos capaces de
experimentar "la realidad en sí" de manera directa (ya que nuestros sentidos
actúan como filtro de esta información), mientras que ocurre lo contrario con
aquellos aspectos subjetivos de los que somos conscientes. Es decir, se apela a
la experiencia intelectual y emocional como las fuentes legítimas de conocimiento,
una reivindicación que recoge también la Psicología Humanista.

Existencialismo
Por su parte, el existencialismo es una corriente filosófica que propone una
reflexión sobre la propia existencia humana. Dos de sus postulados que más
influyen sobre la Psicología Humanista son los siguientes:

1. La existencia humana es reflexiva gracias a la consciencia. De la consciencia surge


la angustia vital de buscarle un sentido a la existencia.
2. La existencia del ser humano es cambiante y dinámica por su propia naturaleza, es
decir, se va desarrollando. A través del desarrollo de la existencia, concretado en
su toma de decisiones, se llega a la esencia, que puede ser auténtica o inauténtica
dependiendo de su congruencia con el proyecto de vida de la persona.

En definitiva, tanto la fenomenología como el existencialismo ponen el énfasis en


la consciencia y la capacidad del hombre para decidir, en todo momento, qué
hacer, movido en última instancia por su intencionalidad y no por su biología o
entorno, apartándose así del innatismo y el ambientalismo. La Psicología
Humanista recoge esta herencia y la orienta al estudio e intervención sobre la
toma de decisiones, la capacidad para crear un proyecto de vida consistente, la
consciencia humana y la reflexión a partir de esta experiencia, que es subjetiva en
parte.
Además, como esta corriente de psicólogos asimila ideas como la búsqueda
existencial, su discurso suele hacer referencia a las "potencialidades" del ser
humano, es decir, aquellas etapas de su desarrollo que lo separan del estado al
que aspira. La naturaleza de este desarrollo no es biológica, sino bastante más
inefable: se trata de una progresión de estados subjetivos en los que la persona se
pregunta constantemente el por qué de lo que le ocurre, el significado de lo que
está viviendo, y qué puede hacer para mejorar su situación.
Teniendo en cuenta que "lo que está viviendo" es algo totalmente privado y fuera
del alcance de miradas ajenas, se entiende que desde una perspectiva humanista esta
búsqueda existencial sea responsabilidad del propio sujeto que la experimenta y que el
psicólogo tenga un papel secundario como facilitador del proceso. ¿Complicado,
verdad? Pues este es el animal en busca de significado al que se enfrenta la
Psicología Humanista.

Resumiendo
Así pues, la Psicología Humanista toma características del existencialismo y
la fenomenología y propone un estudio del ser humano entendiéndolo como un ser
consciente, intencional, en constante desarrollo y cuyas representaciones
mentales y estados subjetivos son una fuente válida de conocimiento sobre sí
mismo.
Un psicólogo que se adscriba a esta corriente muy probablemente negará que el
estudio del pensamiento tenga que partir sólo de la materia y la experimentación,
ya que esto supondría una dosis inasumible de reduccionismo. En cambio,
seguramente pondrá énfasis en la variabilidad de las experiencias humanas y en
la importancia del contexto social en el que habitamos. Al acercar la psicología a
lo que se ha dado a conocer como ciencias sociales, se puede decir que la
Psicología Humanista admite la conexión entre filosofía, teoría moral, ciencia y
técnica, y rechaza la visión de la ciencia como algo neutral alejado de
cualquier posicionamiento ideológico o político.

Un manifiesto
La Psicología Humanista puede entenderse como un fruto inevitable del cambio
de mentalidad que supuso el siglo XX o, más concretamente, una especie
de psicología de la posmodernidad. Comparte con la filosofía posmoderna la
negación de un discurso hegemónico (el enfoque materialista propio de la ciencia
moderna) que pretenda explicar toda la realidad, o, al menos, aquellos ámbitos de
la realidad sobre los que merece la pena formar expertos.
La ciencia heredera del positivismo de August Comte, señalan los psicólogos
humanistas, es de utilidad para describir la realidad, pero no para explicarla. El ser
humano, al contrario de lo que ocurre con los instrumentos científicos,
experimenta la realidad aportándole sentido, creando ficciones y formas de narrar
que ordenan los hechos según una serie de creencias e ideas, muchas de ellas
difícilmente expresables verbalmente e imposibles de medir. Por lo tanto, una
disciplina que pretenda estudiar la manera de pensar y de experimentar del ser
humano tendrá que adaptar su metodología y sus contenidos a esta dimensión
"significadora" del ser humano. Deberá, en definitiva, estudiar y aportar
contenido acerca de la búsqueda existencial que nos caracteriza.

Varias limitaciones del modelo humanista


De este "manifiesto" de la Psicología Humanista nacen también sus limitaciones.
Estos psicólogos se enfrentan a retos a los que muchos otros científicos renuncian
desde un inicio: por una parte, la necesidad de conjugar el conocimiento acerca
de los aspectos medibles de la psicología humana con los fenómenos subjetivos,
y por otra, la difícil misión de crear un corpus teórico sólido a la vez que se
renuncia a la pretensión de universalidad de sus explicaciones. Esto último es
importante, ya que nuestras experiencias subjetivas se caracterizan por estar
ligadas a la cultura que habitamos, pero también a un montón de variables que
nos hacen únicos. Quizás por eso hoy en día resulta prácticamente imposible
hablar de modelos concretos del funcionamiento del pensamiento humano
sostenidos por la Psicología Humanista.
Cada autor de esta corriente presenta sus propios contenidos diferenciados según
la idiosincrasia de su pensamiento y el ámbito del que se ocupa y, de hecho, es
difícil saber qué psicólogos abrazan totalmente la Psicología Humanista y cuáles
están influidos sólo en parte por ella. Si bien hay autores cuyas ideas son
recurrentes en la literatura de otros psicólogos, tal y como ocurre con Abraham
Maslow y Carl Rogers, las propuestas de otros autores se encuentran más
"aisladas" o son demasiado específicas para ser extrapolables a otros ámbitos.

El arte de complicarse la vida


En definitiva, si la ciencia se ocupa de responder a la pregunta "¿cómo?", la
búsqueda existencial a la que se enfrenta la Psicología Humanista está formada
por una multitud de preguntas mucho más complicadas: "¿por qué?". No
renunciar a nada, en ciertos aspectos, equivale a complicarse la vida; puede que
esta búsqueda de significado sea, de hecho, un viaje sin retorno, pero la
perspectiva de vagar eternamente por los páramos de la duda existencial no
parece amedrentarnos.
De hecho, algunas veces marcharemos a través de sus rutas imaginarias aunque
ello pueda conllevarnos más problemas que beneficios desde una perspectiva
puramente económica y racional, y aunque el trilema de Agripa nos vigile de
cerca durante esta progresión de preguntas y respuestas. Por eso, por muy
discutibles que sean sus contenidos desde la óptica científica (y, en algunas
ocasiones, desde el propio criterio de cada uno), es bueno saber de la existencia de
psicólogos que se han planteado la necesidad de complicarse la vida tal y como lo
hacen las personas a las que pretenden estudiar y servir.
Puede que la gente adscrita a Psicología Humanista carezca del aval del que
disfruta la psicología cognitivo-conductual o la neurología. Pero, desde luego,
no se les puede acusar de partir desde una situación ventajosa.

La psicología humanista se centra en el estudio de la persona


como un todo y parte de la idea de que los seres humanos
somos innatamente buenos. Los psicólogos humanistas no se
observan la conducta humana solo a través de los ojos del
observador sino también a través de la persona que actúa o
piensa. Entienden que el comportamiento humano no puede
separarse de sus sentimientos, intenciones, autoimagen o
historia personal. Se centra en la libertad, el potencial y
creatividad humanas.
Uno de los primeros referentes de esta corriente psicológica
fue Carl Rogers, uno de los creadores del enfoque humanista.
Esta corriente que es holística recoge ideas de algunos
estudios muy conocidos Abraham Maslow. En este artículo de
Psicología-Online, te contamos las qué es la psicología
humanista y sus características principales.
También te puede interesar: Qué es una persona
extrovertida y sus características
Índice
1. Desarrollo de la psicología humanista
2. Características princiaples del humanismo
3. Limitaciones de la psicología humanista

Desarrollo de la psicología humanista


El humanismo surge alrededor de los años 50 como la
tercera fuerza en psicología como respuesta a las
limitaciones significativas manifestadas por algunos
psicólogos de los enfoques conductual y psicoanalítico. El
conductismo ha sido criticado por no centrarse en la
conciencia humana y la personalidad, así como por ser
determinista, mecanicista y muy dependiente de estudios
animales. El psicoanálisis fue rechazado por su excesivo
énfasis en el inconsciente y las fuerzas instintivas y, además,
por su determinismo.
En 1957 y 1958, Abraham Maslow y Clark Moustakas se
reunieron con psicólogos que compartían su mismo objetivo,
establecer una asociación profesional que siguiera un
enfoque más positivo y humanista. En estas reuniones se
trataron los conceptos o temas que se consideraban
fundamentales del enfoque humanista: autorrealización,
creatividad, salud, individualidad, naturaleza intrínseca, el yo,
ser, devenir y significado.
La Asociación Americana de la Psicología Humanista se
fundó en 1961. Los principales contribuyentes para el
desarrollo de la psicología humanista fueron: Carl
Rogers, Gordon Allport, James Bugental, Charlotte Buhler,
Rollo May, Gardner Murphy, Henry Murray, Fritz Perls, Kirk
Schneider, Louis Hoffman, and Paul Wong.
Psicología humanista: definición
Algunas asunciones fundamentales de la psicología
humanista son:
 La experimentación (pensar, percibir, sensaciones, recordar,
sentir…) es algo fundamental
 La experiencia subjetiva de la persona es el primer
indicador del comportamiento
 Una comprensión precisa del comportamiento humano no se
puede conseguir a través del estudio de animales
 El libre albedrío existe y las personas deberían aceptar su
responsabilidad para el autocrecimiento y cumplimiento.
Ningún comportamiento está determinado
 La autorrealización (la necesidad de la persona de buscar su
máximo potencial) es natural
 Las personas son innatamente buenas y crecerán así si se
dan las condiciones adecuadas, sobre todo en la infancia
 Cada persona y cada experiencia es única, así que los
psicólogos deben tratar a cada caso de forma individual,
única y no seguir en pautas provenientes de estudios de
grupo

Características princiaples del


humanismo
Hay una serie de elementos de la psicología humanista que
cuando se llevan cabo dentro del contexto de terapia reciben
el nombre terapia centrada en la persona. Algunos de los
rasgos más importantes de la psicología humanista son:
1. No juzgar
Las teorías y técnicas del humanismo se basan en un
enfoque en el que el profesional no juzga lo que la persona
cuenta en terapia
2. Empatía
Un aspecto fundamental de la terapia centrada en la persona
es la empatía. Los terapeutas que adoptan un enfoque
humanista se “acercan” a sus clientes cuando exploran los
aspectos emocionales.
3. No patologizar
Muchos terapeutas humanistas dejan a un lado la jerga
clínica, así como el diagnóstico y se centran en la esencia de
la persona. Muchos humanistas emplean el enfoque centrado
en la persona para animar al cliente a centrarse en sus
fortalezas.
4. Énfasis en el yo
El objetivo de esta terapia es promover la expresión de
sentimientos, pensamientos y emociones a través del
diálogo. En algunos casos, se anima al cliente a escribir,
pintar y actuar (psicodrama) como formas de expresar los
sentimientos.
5. Existencial
Los componentes existenciales son una de las características
más importantes del humanismo. Los terapeutas
existencialistas ayudan a los clientes a trabajar patrones
restrictivos y enfoques que fomentan la creatividad como una
forma de expresarse. Las 4 dimensiones existencialistas
exploradas son: física, psicológica, social y espiritual.

Limitaciones de la psicología
humanista
El humanismo sostiene que las experiencias subjetivas de las
personas dificultan la medida, evaluación y estudio de las
variables humanas y sus características. Trabajar
principalmente con datos cualitativos hace imposible medir y
verificar cualquier observación hecha en terapia. No solo es
complicado comparar datos cualitativos con otros, sino que
también la falta de datos cuantitativos hace que las teorías no
puedan ser apoyadas por evidencia empírica.
Otros expertos que critican al humanismo hablan también de
su falta de eficacia para tratar trastornos mentales graves
y las generalizaciones hechas sobre la naturaleza humana,
como el completa rechazo de algunos conceptos
comportamentales y psicoanalíticos.
Por ejemplo, aunque la psicología humanista sostiene que los
estudios animales no sirven para estudiar la conducta
humana, algunos datos de estudios animales han permitido
establecer conceptos aplicables a personas. Además, la
psicología humanista se centra exclusivamente en el libre
albedrío y el consciente.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online
no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar
un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que
trate tu caso en particular.
FENOMENOLOGIA
1. Escuela filosófica que por el análisis de los fenómenos observables da una
explicación del ser y de la consciencia.
"la fenomenología es el marco teórico en que se desarrolla la filosofía de Hegel"
2. 2.
Conjunto de manifestaciones o fenómenos que caracterizan un proceso u otra
cosa.
"la fenomenología del absurdo; la fenomenología de una enfermedad; la
fenomenología de la música"
La fenomenología (del griego antiguo φαινόμενoν 'aparición', 'manifestación' y λογος 'estudio,
tratado') es una rama de la filosofía que estudia el mundo respecto a la manifestación.
La fenomenología es una corriente filosófica muy amplia y diversa por lo que difícilmente
valdrá una sola definición para todas sus vertientes. Sin embargo, es posible caracterizarla
como un movimiento filosófico que llama a resolver todos los problemas filosóficos apelando a
la experiencia intuitiva o evidente, que es aquella en la que las cosas se muestran de la
manera más originaria o patente.
Por eso las diferentes vertientes de la fenomenología suelen discutir constantemente sobre
qué tipo de experiencia es relevante para la filosofía y sobre cómo acceder a ella. De ahí
también que todas ellas suelan apropiarse del lema «¡A las cosas mismas!» que aplica en
realidad para todo conocimiento científico en tanto que conocimiento que apela a la
experiencia evidente.1

Fenomenólogos[editar]
Aunque el término «fenomenología» fue usado muchas veces en la historia de la
filosofía antes de Edmund Husserl (1859-1938), el uso moderno de la palabra está ligado
explícitamente al método y proyecto filosófico que éste denominó fenomenología
trascendental.
El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o
relacionado críticamente con ella. A continuación se presenta una lista cronológica de
pensadores importantes en el desarrollo de la fenomenología, con comentarios breves sobre
sus contribuciones:

 Friedrich Christoph Oetinger (1702-1782), pietista alemán, usó el término en el estudio del
"sistema divino de relaciones".
 David Hume (1711-1776): Filósofo escocés, llamado a veces escéptico o partidario del
sentido común. Aunque esta conexión es algo tendenciosa, Hume, en su Tratado sobre la
Naturaleza Humana, parece tomar un enfoque fenomenológico o psicológico al describir el
proceso de razonamiento de la causalidad en términos psicológicos. Esta es también la
inspiración para la distinción kantiana entre la realidad nouménica y la fenoménica.
 Johann Heinrich Lambert (1728-1777): Matemático, físico y filósofo de la teoría de la
apariencias que son la base del conocimiento empírico.
 Immanuel Kant (1724-1804), en la Crítica de la razón pura, diferenció entre objetos como
fenómenos, que son los objetos formados y asimilados por la sensibilidad humana y el
entendimiento, de los objetos como cosas-en-sí o noumenos, que no se nos aparecen en
el espacio y el tiempo y sobre los que no podemos hacer juicios legítimos.
 Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) cuestionó la doctrina de Kant de la cosa-en-sí
que no se puede conocer, y declaró que al conocer los fenómenos más plenamente,
podemos llegar gradualmente a una conciencia de la verdad absoluta y espiritual de
la Divinidad.
 La Fenomenología del espíritu de Hegel, publicada en 1807, provocó numerosas
opiniones encontradas, incluyendo los trabajos existencialistas de Søren
Kierkegaard, Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, así como el
trabajo materialista de Marx y sus muchos seguidores.
 Franz Brentano (1838-1917) Con su psicología descriptiva fue un precursor de la
fenomenología. Tuvo a Edmund Husserl como discípulo e influyó en su visión de
la intencionalidad, que sin embargo difiere de la suya en puntos importantes. También fue
maestro de Sigmund Freud.
 Eugenio María de Hostos (1839-1903) utilizó el método fenomenológico indirectamente en
su Tratado de Moral.
 Carl Stumpf (1848-1936) lo usó para referirse a una ontología del contenido sensorial.
 Edmund Husserl (1859-1938) es conocido como el padre de la fenomenología. Concibió a
la fenomenología como un proyecto colectivo en el que se cumpliría el ideal de hacer de la
filosofía una ciencia rigurosa y radicalmente crítica respecto de sus propios fundamentos.
 Max Scheler (1874-1928) desarrolló aún más el método fenomenológico de Edmund
Husserl y lo extendió para incluir una reducción del método científico.
 Gaston Bachelard (1884-1962) Epistemólogo, eminente literato y psicoanalista francés,
elaboró una fenomenología de la imaginación material y redefinió el concepto
de símboloen la fenomenología de las religiones.
 Martin Heidegger (1889-1976) criticó la teoría de la fenomenología de Husserl mientras
trataba de desarrollar una teoría de la ontología que lo llevó a su teoría original del Dasein,
el ser humano abstracto en su gran obra Ser y Tiempo.
 Edith Stein (1891-1942) estableció una diferencia fundamental entre los problemas de la
naturaleza y los problemas de la subjetividad.
 Alfred Schütz (1899-1959) desarrolló una fenomenología del mundo social sobre la base
de la experiencia diaria, que ha influido a sociólogos importantes como Peter Berger y
Thomas Luckman.
 Jean-Paul Sartre (1905-1980) empleó el método fenomenológico de Edmund Husserl, que
había estudiado en Berlín, para desarrollar su célebre obra El ser y la nada que explicó en
una ontología existencialista atea. También, con base en la fenomenología de Husserl,
escribió la Trascendencia del Ego, donde plantea su tesis sobre la conciencia de sí y
la conciencia de mundo.
 Maurice Merleau-Ponty (1908-1961): Filósofo existencialista Francés cuyos estudios
fenomenológicos sobre el papel del cuerpo en la percepción y la sociedad abrieron un
nuevo campo en la investigación filosófica. Su obra fundamental: Fenomenología de la
Percepción.
 Francisco Varela (1946-2001): Biólogo y filósofo chileno, que planteó las bases de estudio
de la fenomenología experimental a través de la neurociencia.
 Jean-Luc Marion (1946): Se encuentra entre los filósofos vivos de más renombre en el
mundo. Se caracteriza por aunar el pensamiento filosófico con la fenomenología y entre
sus ideas más importantes cabe destacar el don, el amor y la intencionalidad.

enomenología
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El término fenomenología puede referirse:

En las ciencias[editar]
 a la fenomenología, el cuerpo de conocimiento que relaciona entre sí distintas
observaciones empíricas de fenómenos, de forma consistente con la teoría fundamental,
pero que no se deriva directamente de la misma;
 en la física de partículas, a la fenomenología, la parte teórica de esa área de la física que
se ocupa de la aplicación de la física teórica a los experimentos físicos de partículas de
alta energía;

En la filosofía[editar]
 en la filosofía en general, a la fenomenología, un movimiento filosófico amplio con una
unidad debatible más allá de lo histórico;
 a la fenomenología trascendental, un proyecto filosófico fundado por Edmund Husserl,
que comprende un método y un programa de investigaciones;
 a la Fenomenología de la percepción, una obra del filósofo francés Maurice Merleau-
PonCategoríaWikipedia:Desambiguación

La fenomenología trascendental fue fundada por Edmund Husserl en un intento de renovar


la ética como una ciencia estricta y una empresa colectiva. La fenomenología asume la tarea
de describir el sentido que el mundo tiene para las personas,1 partiendo de un método y un
programa de investigaciones.
La fenomenología ha sido el motor de grandes líneas del pensamiento continental, tales como
la deconstrucción, el postestructuralismo, el pensamiento de la otredad, la posmodernidad y
el existencialismo.

Desarrollo de la fenomenología trascendental[editar]


Edmund Husserl presenta por primera vez su fenomenología en las Investigaciones Lógicas,
publicadas en dos tomos en 1900 y 1901. En estas, presenta una aguda crítica al
psicologismo, y desarrolla algunos conceptos heredados de Brentano, como el de vivencia
intencional, que posteriormente ocupará un lugar central en la fenomenología.
La intencionalidad es descrita allí como la propiedad de las vivencias de estar referidas a
algo.2 La vida de conciencia es necesariamente intencional: esto es, todas las vivencias se
refieren necesariamente a objetos. A los objetos entendidos como correlatos necesarios de
vivencias, Husserl los denomina objetos intencionales.
La fenomenología aparece en esta obra como una ciencia que debe de proceder conforme a
un método. Este método supone varios elementos. Uno de ellos es la variación eidética, que
consiste en comparar varios objetos intencionales para destacar una esencia común.
Otro elemento metódico es la apelación a una mereología, o teoría de los todos y las partes, a
partir de la cual se han de distinguir entre partes independientes y partes no independientes
de las esencias de los objetos intencionales. Con esto es posible describir las relaciones entre
estas partes en términos de fundamentación.3 Por último, el método supone también una
teoría del cumplimiento de las vivencias intencionales. (A este cumplimiento lo denominará
más tarde, en Ideas I, evidencia, "Evidenz").
De acuerdo con esta teoría, la pregunta por el sentido intencional se responde a partir de las
vivencias perceptivas en las que se captan objetos reales o ideales. En cuanto a este último
punto, Husserl afirma que también en las vivencias que tienen ideas como objetos
intencionales es posible distinguir entre vivencias que presentan a sus objetos y vivencias que
sólo los mentan de manera vacía (esta mención vacía es una posibilidad que surge con el
lenguaje). Por ello cabe pensar en las vivencias en las que se captan o intuyen ideas como
vivencias análogas a aquellas en las que se percibe un objeto real. Desde este punto de vista
los objetos son inconcebibles sin su referencia a las vivencias en las que se muestran: el
postulado de una cosa en sí, independiente de la vida de conciencia, es absurdo.
Así pues, en resumen, en las Investigaciones Lógicas la fenomenología ya es concebida una
ciencia que estudia las estructuras esenciales de las vivencias y los objetos intencionales, así
como relaciones esenciales entre tipos de vivencias y de objetos intencionales. Por otro lado,
el propósito de la fenomenología tal y como es propuesta en esta obra consistiría en la
aclaración epistemológica de la lógica pura, que comprendería también a la matemática, a
partir del cumplimiento de las vivencias intencionales de las objetividades lógicas.4

Ideas I[editar]
Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, también conocida
como Ideas I, es la primera publicación donde aparece el tema de la epojé trascendental: la
operación mediante la cual Husserl propone acceder a la subjetividad trascendental o
conciencia pura mediante una serie de pasos o reducciones.5 Una de estas reducciones es
la reducción eidética, que consiste en tomar las objetividades que se presentan a la
consciencia como meros ejemplares de esencias que se obtienen por variación eidética. Este
método ya había sido introducido en las Investigaciones Lógicas. No es este el caso de
la reducción trascendental, que aparece por primera vez en esta obra en la forma de una
desconexión o puesta entre paréntesis de la creencia en la realidad del mundo.6 Quien ejecuta
esta reducción descubre de manera radical el mundo en tanto que mundo vivido por él, pues
con la desconexión de la creencia en la realidad del mundo el fenomenólogo se concentra
necesariamente en el campo de la vida de conciencia en la que éste aparece y adquiere
incluso su carácter de realidad. Sólo con la desatención del mundo en tanto que mundo real
es posible prestar atención al mundo tal y como es vivido por nosotros. Mientras que la
reducción trascendental abre el campo de la consciencia pura, la reducción eidética permite
captar lo que ahí aparece en términos de esencias y de relaciones esenciales. A la actitud en
la que vivimos cotidianamente cuando no hacemos filosofía, Husserl la denomina actitud
natural. A la actitud en la que nos mantenemos en la reducción trascendental —y que, lo sepa
o no el filósofo, es propia de toda filosofía— la denomina actitud trascendental.
A partir de esta obra toda la fenomenología de Husserl se desarrollará como fenomenología
trascendental. Por lo demás, en Ideas I este proyecto adquiere ya claramente el perfil de una
filosofía que tiene como tarea esclarecer el sentido que el mundo tiene para nosotros en
nuestra vida cotidiana. Esto se debe a que la vida misma sobre la que el fenomenólogo
reflexiona tiene un carácter intencional que coincide con una noción ampliada de significación
que Husserl denomina ‘sentido’ (Sinn) en Ideas I.7 Husserl observa que tras la reducción
trascendental toda vivencia intencional sigue teniendo una estructura doble: un lado noético y
un lado noemático. Mientras que lo noético se refiere a la forma en que algo es vivido,
lo noemático se refiere a aquello a lo que apunta la vivencia como su objeto.8 En la
correlación intencional entre noesis y nóemas las vivencias se entretejen en estructuras
sintéticas. Antendiendo a ello se puede hablar de una sintaxis de las vivencias que es análoga
a la del lenguaje, pero mucho más fundamental.9 A las investigaciones fenomenológicas sobre
las síntesis en las que el mundo y las cosas en él adquieren su sentido, Husserl las llamó
investigaciones constitutivas.
En obras posteriores Husserl propondrá varias formas de llevar a cabo las distintas
reducciones que conducen a la subjetividad trascendental. Aquí es importante hacer una
observación sobre el término reducción, en alemán "Reduktion". En su libro Introduction to
Phenomenology, Robert Sokolowski propone interpretar este término en el sentido de “re-
conducción”, conforme a la etimología latina re-ducere.10 Esta interpretación del término
reducción es congruente con el papel que este concepto juega en la fenomenología
trascendental.
La fenomenología aparece públicamente por primera vez como fenomenología trascendental
en Ideas I. De esta obra en adelante será claro para Husserl que la tarea de la filosofía
entendida de esta manera es explicar el origen y el sentido del mundo al reflexionar sobre la
experiencia intencional.11 De acuerdo con ella, el mundo es aquello a lo que se refiere nuestra
experiencia y al mismo tiempo el contexto en el que vivimos. Como contexto el mundo es
siempre algo implícito. Así que para explicitar el sentido de esto implícito es necesario primero
dejar de suponerlo como fundamento de la experiencia y recuperarlo como término objetivo al
que ésta se refiere. Esto es lo que pretende la reducción trascendental.
Husserl planeó su obra Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía
fenomenológica en tres tomos. El único tomo terminado fue el primero, al que nos hemos
referido en este apartado. El segundo y el tercer tomo fueron publicados de manera póstuma.

Metodología[editar]
En lo que se refiere al método, se vale de la reducción eidética, la reducción trascendental y el
análisis intencional para explicitar el sentido del mundo en tanto que mundo (o del ser en tanto
que ser) y de las cosas en él, así como para exponer las leyes esenciales inherentes a nuestra
consciencia del mismo. En todas las obras sistemáticas publicadas por Husserl consta un
bosquejo de su programa, y parte de él comprende la fundamentación última de las ciencias
empíricas (o ciencias de hechos, como la biología) y de las ciencias eidéticas (o ciencias de
esencias, como la geometría), así como la elucidación de lo mentado en sus conceptos.
Muchos de los conceptos y las tesis de la fenomenología trascendental sólo pueden ser
comprendidos a cabalidad tras la ejecución de la reducción trascendental y tras el esfuerzo
por entender a qué se refieren a partir de la experiencia propia. Este es uno de los sentidos
del llamado a ir a las cosas mismas, en contraposición a quedarse en meras construcciones
de palabras y castillos en el aire.12 Uno de los conceptos centrales de la fenomenología
trascendental es el de intencionalidad, que procede de la tradición escolástica y en última
instancia del concepto aristotélico de “logos”.13 Otro de sus conceptos fundamentales es el
de evidencia o intuición, que es una ampliación del concepto de percepción y que se refiere
a una verdad más originaria que la proposicional: esta verdad es la de lo que aparece.
En la fenomenología trascendental se deshace la oposición entre empirismo y racionalismo,
pues en la medida en que llama a dirimir todas las cuestiones sobre la verdad última de las
cosas en las experiencias evidentes que tenemos de ellas, puede considerarse una forma
radical de empirismo; sin embargo, en la medida en que asume que el orden racional del
mundo nace en la experiencia intencional, puede considerarse también una forma de
racionalismo.
Pocos de los discípulos y de los primeros lectores de Husserl compartieron el espíritu de hacer
de la fenomenología un proyecto verdaderamente colectivo. Por el contrario, la historia del
movimiento fenomenológico que tiene sus raíces en Husserl parece estar dominada por el
deseo de filósofos que aspiran a superarse unos a otros. De ahí que la unidad de lo que se
denomina con el título genérico de fenomenología sea la mayoría de las veces superficial,
cuando no meramente histórica. Sin embargo, a principios del siglo XXI esta forma colectiva
de hacer filosofía y su proyecto pasan por un renacimiento en gran parte del mundo.

Meditaciones cartesianas[editar]
Lógica Formal y Lógica Trascendental, La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología
trascendental, Ideas II, hace referencia a la maduración de la fenomenología trascendental.
De las obras sistemáticas que Husserl alcanzó a terminar en vida, las más maduras
son Meditaciones cartesianas (1931) y Lógica Formal y Lógica Trascendental (1929). La
lectura de estas dos obras es imprescindible para comprender el proyecto de la
fenomenología trascendental frente a las acusaciones de platonismo y solipsismo. Entre otras
cosas, en ellas Husserl incorpora sus descubrimientos relativos a la conciencia del tiempo14
para esclarecer la temporalidad de las objetividades reales e ideales,15 y sus descubrimientos
relativos a la empatía —la consciencia intencional en la que captamos a los otros en virtud de
su aparecer corporal16 — para esclarecer la forma en que somos conscientes de la
intersubjetividad.17
Durante sus últimos años, Husserl preparaba otra obra sistemática de la cual sólo la primera
parte pudo publicarse en un periódico para inmigrantes: La crisis de las ciencias europeas y la
fenomenología trascendental (1936). Sin embargo, se publicaron de manera póstuma partes
adicionales de este trabajo.18 Se trata de una introducción a la fenomenología trascendental
que recupera críticamente muchos hallazgos históricos de la filosofía y que pretende dar
cuenta del sentido de las explicaciones de las ciencias modernas y de su necesidad de
fundarse en investigaciones fenomenológicas que tienen como tema al mundo de la vida.
Además, en ella Husserl revisa críticamente diversas formas de llevar a cabo la reducción
fenomenológica.
Mención aparte merece el segundo volumen de sus Ideas relativas a una fenomenología pura
y una filosofía fenomenológica, que Husserl se negó a publicar en vida por considerarlo
inacabado y problemático. Esta obra, en la que Husserl trabajó entre la década de 1910 y
principios de la de 1920, ejerció gran influencia en muchos fenomenólogos que tuvieron
acceso a ella, como Martin_Heidegger y Maurice Merleau-Ponty. En ella se anticipan
problemáticas que cobrarán mucha importancia en sus obras posteriores, como los conceptos
de motivación, mundo de la vida y persona, así como la constitución de la corporalidad y de la
intersubjetividad.

Génesis de la reducción trascendental[editar]


Husserl introduce explícitamente por primera vez la idea de una “reducción gnoseológica”
en La idea de la fenomenología (1907). El desarrollo filosófico de esta idea irá adquiriendo una
complejidad cada vez mayor conforme a una cierta maduración en su pensamiento. Por ello la
reducción trascendental no debe ser vista como un "giro" sorprendente y contradictorio en la
obra de Husserl respecto de sus Investigaciones lógicas, como se ha pensado a veces. En
esta última obra,19 Husserl habla ya de “una aprehensión fenomenológica pura
desconectadora (ausschaltende) de todas las posiciones trascendentes” y de un “yo
fenomenológicamente reducido”. Es cierto que estas palabras, como muchas otras de la
misma tendencia, fueron introducidas únicamente hasta 1913, año de la segunda edición de
las Investigaciones Lógicas y de la publicación de Ideas I. Sin embargo, en aquellas
investigaciones podemos ver la predelineación de un radicalismo filosófico que impide hablar
de un viraje autocontradictorio. Ya en la primera edición de esa obra (1900-1901) Husserl
hablaba de la distinción entre “el yo de las vivencias” (Ichleib) y el yo empírico, de la
delimitación del “yo psíquico puro” a su “contenido fenomenológico”, y de cómo a través de
esta delimitación el yo “se reduce” (es reduziert sich) a la unidad de la conciencia. Ahora bien,
es en sus lecciones de 1907, publicadas con el título de La idea de la fenomenología, donde
Husserl expone por primera vez con toda claridad y sistematicidad la idea de la fenomenología
en relación con lo que más adelante (1913) sería llamado “reducción trascendental”. Ahí
sostiene que “sólo por medio de una reducción –a la que vamos a llamar ya reducción
fenomenológica– obtengo un dato absoluto, que ya no ofrece nada de trascendencia”.20
Desde un punto de vista retrospectivo la obra de Husserl parece implicar, en el camino que va
de Investigaciones lógicas a Ideas I, pasando por La idea de la fenomenología, un énfasis
creciente en ciertos puntos que tendían desde el principio hacia cierto radicalismo filosófico.
Para poner otro ejemplo, en los primeros parágrafos de la primera de las Investigaciones
lógicas Husserl hablaba, apuntando ya a desarrollos que más adelante habrían de conducir a
la reducción trascendental, del “principio de la falta de supuestos”, entendidos como supuestos
ontológicos, y hacía referencia a la fenomenología pura como “terreno de investigaciones
[ontológicamente] neutrales”. En concordancia con esto dice también que sus investigaciones
“no tenían tema ontológico” y que la fenomenología pura no hace ni la menor afirmación sobre
existencias reales (reales Dasein).
En fin, las diferencias entre la primera y la segunda edición de las Investigaciones
Lógicas ofrecen un campo de estudio para la determinación del progreso en la filosofía de
Husserl y para entender su camino hacia la reducción trascendental como el transcurso de un
énfasis radicalizador.

Referencias

FENOMENOLOGÍA

1. es una forma de filosofía que estudia el mundo respecto a la


manifestación de los seres y acciones.
2. Aquello con escencia y perceptible puede ser estudiado con la
fenomenología
3. La fenomenología es una corriente filosófica, muy amplia y diversa,
por lo que difícilmente valdrá una sola definición para todas sus
vertientes. Sin embargo, es posible caracterizarla como un
movimiento filosófico que llama a resolver todos los problemas
filosóficos apelando a la experiencia intuitiva o evidente.
4. La fenomenología asume la tarea de describir el sentido que el
mundo tiene para las personas,
5. Esta aunada con el empirismo pues la fenomenología, es el cuerpo
de conocimiento que relaciona entre sí distintas observaciones
empíricas de fenómenos, de forma consistente con la teoría
fundamental, pero que no se deriva directamente de la misma
EDMUND HUSSERL

Edmund Gustav Albrecht Husserl Prossnitz, 8 de abril de 1859-Friburgo,


27 de abril de 1938, filósofo moravo, discípulo de Franz Brentano y Carl
Stumpf, fundador de la fenomenología trascendental y, a través de ella, del
movimiento fenomenológico.

INICIOS

Como se decía al inicio, Husserl es cada vez más consciente del carácter
de ciencia fundante de la fenomenología. Así lo manifiesta claramente en
1913 en el primer volumen de Ideas y en el discurso de toma de posesión
de su cátedra en la Universidad de Friburgo en Abril de 1916

El objetivo último que Husserl busca es la clarificación y fundamentación


de todo conocimiento y si la filosofía es concebida como una ciencia
fundada absolutamente, este comienzo tiene que ser absolutamente
eviPor tanto, es necesario un método que nos permita buscar un
conocimiento o evidencia absolutos. Dente, indubitable, claro.

MÉTODO FENOMENOLÓGICO.

Fue propuesto por Edmundo Husserl. El método fenomenológico consiste


en:

• Examinar todos los contenidos de la conciencia

• Determinar si tales contenidos son reales, ideales, imaginarios, etc.

• Suspender la conciencia fenomenológica, de manera tal que resulta


posible atenerse a lo dado en cuanto a tal y describirlo en su pureza.
LÓGICA PURA.

La lógica Europea tendía, desde los tiempos de Hume, a reducirse a una


forma de la psicología.

Para Husserl las ideas que describen los psicólogos son ideas vagas,
individuales y subjetivas. Mientras que las ideas de la lógica son, por lo
contrario, precisas, universales y objetivas.

LA CRÍTICA DEL PSICOLOGISMO.

El psicologismo lleva a la negación de la lógica misma que quería afirmar


en un principio.

Si la lógica es la base verdadera de todas las ciencias, puesto que no hay


ciencia que se contradictoria, la psicología no solo es la base de la lógica
sino que es una ciencia particular, y, como todas las otras ciencias,
depende de la lógica.

El psicologismo, en efecto, es el tipo de lógica que quiere fundarse en los


hechos puros sin tener en cuenta la existencia de principios universales.
Estructura Intencional de la Conciencia

LA CONCIENCIA

Fenomenológicamente no es posible concebir la conciencia como


estructura interna del sujeto que espera ser afectada por los objetos. Toda
aprehensión que la conciencia tenga del objeto constituye ya una actividad
de ésta, así sea de manera pasiva la conciencia pre-constituye objetos.

Husserl define la conciencia como un conjunto de actos que se conocen


con el nombre de vivencias.
Esta conciencia tiene la peculiaridad de eliminar toda referencia a una
existencia real de las cosas, es decir la conciencia no percibe objetos
reales sino que aprehende objetos, que se denominan fenómenos.

La intencionalidad es la característica más importante de la conciencia


fenomenológica. Las vivencias intencionales se dan de diversos modos.

«El modo como una mera representación de una situación objetiva mienta
éste su objeto es distinto del modo cómo lo hace el juicio, que considera
verdadera o falsa dicha situación.»

LA CONCIENCIA ACTUAL Y POTENCIAL

Husserl define en Investigaciones Lógicas a la conciencia como acto. En


el libro Ideas relativas a una fenomenología trascendental se descubre otra
propiedad de la conciencia y es su potencialidad.

Esto da precisión sobre la estructura de la conciencia y también muestra


con claridad el dinamismo teleológico de ella.

La conciencia intencional tiene tres modos de darse que son:

-la conciencia actual que aprehende el objeto.

-la conciencia potencial que percibe el horizonte o fondo de la experiencia


en donde encontramos los objetos inactuales.

-la conciencia atencional que es cuando la conciencia dirige la mirada a un


objeto determinado actualizándolo.

-la atención hace que el modo potencial se convierta en actual, o lo que es


lo mismo, el objeto se hace presente de modo real a la conciencia.
EL YO, LOS OTROS Y LA COMUNICACIÓN

Otro aspecto a tener en cuenta de la fenomenología de Husserl está en la


dinámica que le imprime al sujeto, ahora el sujeto no espera ser afectado
por los objetos del mundo, sino por el contrario, el sujeto constituye esos
objetos y le da sentido al mundo. Otro aspecto importante es que el sujeto
trascendental ya no es un sujeto anónimo, éste es un sujeto activo que
constituye el mundo, que tiene una responsabilidad con ese mundo y un
compromiso histórico con la humanidad.

existencialismo
Resultado del diccionario para existencialismo
1. nombre masculino
Corriente filosófica europea que considera que la cuestión fundamental en el ser
es la existencia, en cuanto existencia humana, y no la esencia, y que respecto al
conocimiento es más importante la vivencia subjetiva que la objetividad.
El existencialismo1 es una corriente filosófica que tuvo su origen en el siglo XIX y se prolongó
aproximadamente hasta la segunda mitad del siglo XX. Los filósofos existencialistas se
centraron en el análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las
emociones, así como el significado de la vida.
No se trata de una escuela filosófica homogénea ni sistematizada, y sus seguidores se
caracterizan principalmente por sus reacciones contra la filosofía tradicional. Actualmente se
consideran tres tipos de "escuelas" existencialistas: el existencialismo cristiano, el
existencialismo agnóstico y el existencialismo ateo.

Concepto[editar]
Nunca existió un acuerdo general sobre la definición de existencialismo. El término a menudo
es visto como una conveniencia histórica que fue inventada para describir a muchos filósofos,
en retrospectiva, mucho después de haber muerto. De hecho, aunque generalmente se
considera que el existencialismo se originó con la obra de Kierkegaard, fue Jean-Paul Sartre el
primer filósofo prominente en adoptar el término para describir su propia filosofía. Sartre
propone la idea de que «Todos los existencialistas tienen en común la doctrina fundamental
de que la existencia precede a la esencia»2 lo que significa que la consideración más
importante para la persona es el hecho de ser un ser consciente que actúa de forma
independiente y responsable: «la existencia», en lugar de ser etiquetado con roles,
estereotipos, definiciones u otras categorías preconcebidas que se ajustan al individuo: «la
esencia». La vida real de la persona es (lo que constituye) lo que podría llamarse su
«verdadera esencia» en lugar de estar allí atribuido a una esencia arbitraria que otros utilicen
para definirla.
Según el filósofo Steven Crowell, definir el existencialismo ha sido relativamente difícil, y
argumenta que se comprende mejor como un enfoque general que se utiliza para rechazar
ciertas filosofías sistemáticas, y no como una filosofía sistemática en sí.
Uno de sus postulados fundamentales es que en el ser humano "la existencia precede a
la esencia" (Sartre), es decir, que no hay una naturaleza humana que determine a los
individuos, sino que son sus actos los que determinan quiénes son, así como el significado de
sus vidas. El existencialismo defiende que el individuo es libre y totalmente responsable de
sus actos. Esto incita en el ser humano la creación de una ética de la responsabilidad
individual, apartada de cualquier sistema de creencias externo a él.
En líneas generales el existencialismo busca una ética que supere a los moralismos y
prejuicios; esto, al observador neófito puede resultarle contradictorio, ya que la ética buscada
por el existencialismo es una ética universal y válida para todos los seres humanos, que
muchas veces no coincide con los postulados de las diversas morales particulares de cada
una de las culturas preexistentes.

Historia[editar]
Algunos consideran que el existencialismo en sí atraviesa a toda la historia de la humanidad
(por ejemplo en la sumeria Epopeya de Gilgamesh se encuentran planteamientos llenos de
angustia, esperanza, duelo, melancolía, anhelos de eternidad, que luego reiterará siempre el
existencialismo) ya que sus temas son los capitales de cada ser humano y de todo el conjunto
de la humanidad.
El existencialismo tiene sus antecedentes en el siglo XIX en el pensamiento de Søren
Kierkegaard y Friedrich Nietzsche. También, aunque menos directamente, en el pesimismo
de Arthur Schopenhauer, así como en las novelas de Fiódor Dostoyevski. En el siglo XX, entre
los filósofos más representativos del existencialismo se encuentran Lev Shestov, Martin
Heidegger, Karl Jaspers, Jean-Paul Sartre, Miguel de Unamuno,3 Simone de Beauvoir, Gabriel
Marcel y Albert Camus.4
Sin embargo, el existencialismo adquiere su nombre en el siglo XX y, particularmente, tras las
terriblemente traumáticas experiencias que vivió la humanidad durante la Primera Guerra
Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Durante estos dos conflictos (que podrían ser
calificados por una parte como casos extremos de la estupidez que puede tener la humanidad
y por la otra -concordando con Hannah Arendt- como las formas en las que la violencia
humana llega a su apogeo con la banalización del mal) surgieron los pensadores que luego se
preguntaron ¿qué sentido tiene la vida?, ¿para o por qué existe el ser? y ¿existe
la libertad total?

Desarrollo en el siglo XX[editar]


El existencialismo nace como una reacción frente a las tradiciones filosóficas imperantes, tales
como el racionalismo o el empirismo, que buscan descubrir un orden legítimo dentro de la
estructura del mundo observable, en donde se pueda obtener el significado universal de las
cosas. Entre los años 1940 y 1950, existencialistas franceses como Jean-Paul Sartre, Albert
Camus y Simone de Beauvoir dieron a conocer escritos académicos o de ficción que
popularizaron temas existenciales del tipo de la libertad, la nada, el absurdo, entre
otros. Walter Kaufmann describió el existencialismo como "el rechazo a pertenecer a cualquier
escuela de pensamiento, el repudiar la adecuación a cualquier cuerpo de creencias, y
especialmente las sistemáticas, y una marcada insatisfacción hacia la filosofía tradicional, la
cual tacha de superficial, académica y alejada de la vida".
Al existencialismo se le ha atribuido un carácter vivencial, ligado a los dilemas, estragos,
contradicciones y estupidez humana. Esta corriente filosófica discute y propone soluciones a
los problemas más propiamente inherentes a la condición humana, como el absurdo de vivir,
la significancia e insignificancia del ser, el dilema en las guerras, el eterno tema del tiempo, la
libertad, ya sea física o metafísica, la relación dios-hombre, el ateísmo, la naturaleza del
hombre, la vida y la muerte. El existencialismo busca revelar lo que rodea a la humanidad,
haciendo una descripción minuciosa del medio material y abstracto en el que se desenvuelve
el individuo (existente), para que éste obtenga una comprensión propia y pueda dar sentido o
encontrar una justificación para su existencia. Esta filosofía, a pesar de los ataques
provenientes con mayor intensidad de la religiosidad cristiana del siglo XX, busca una
justificación para la existencia humana.
El existencialismo, de acuerdo a Jean-Paul Sartre, dice que en la naturaleza humana
la existencia precede a la esencia (lo que para algunos es un ataque a dogmas religiosos),
pensamiento iniciado por Aristóteles, concretado por Hegel (Fenomenología del Espíritu: «Si
es cierto que el embrión es en sí un ser humano, no lo es, sin embargo, para sí; para sí el ser
humano sólo lo es en cuanto a razón cultivada que se ha hecho a sí misma lo que es en sí».
En esto y solamente en esto reside su ('realidad'), y proseguido en Sartre, quien indica que los
seres humanos primero existimos y luego adquirimos esencia; es decir, sólo existimos y,
mientras vivimos, vamos aprendiendo de los demás humanos que han inventado cosas
abstractas; desde Dios hasta la existencia de una esencia humana previa, el humano,
entiende Sartre, se libera en cuanto se realiza libremente y esa es su esencia, su esencia
parte desde sí para-sí.
Tres escuelas de existencialismo[editar]
En términos de la existencia e importancia de Dios, hay tres escuelas de pensamiento
existencialista: el existencialismo ateo (representado por Sartre), el existencialismo cristiano
(Kierkegaard, Dostoievski, Unamuno o Gabriel Marcel) y el agnóstico (Camus, Heidegger).
Esta última propone que la existencia o la inexistencia de Dios es una cuestión irrelevante
para la existencia humana: Dios puede o no existir. El problema, tan sólo por tener una idea
firme, no soluciona los problemas metafísicos del hombre.
Heidegger se distancia expresamente de Sartre en su Carta sobre el humanismo. Buytendijk,
psicólogo cercano a Heidegger, admite ser existencialista. Merleau-Ponty es gran
representante de la corriente, aunque manteniendo más nexos con
la fenomenología de Husserl. Martin Buber, por su parte, representa a una corriente de
existencialismo judío muy influida por el hasidismo. Mientras que Gabriel Marcel y Jacques
Maritain son encuadrables en un "existencialismo cristiano" no tanto de línea kierkegaardiana
sino más bien jasperiana/mounierista (filosofía de la existencia y personalismo).

Pensadores (nómina acorde al orden alfabético)[editar]


Dostoyevski[editar]
Artículo principal: Fiódor Dostoyevski

Uno de los antecedentes importantes del existencialismo es el novelista ruso Fiódor


Dostoyevski. En muchas de sus llamadas “novelas de ideas”, Dostoyevski nos presenta
imágenes de gente en situaciones extremas, en un mundo carente de valores y en el que esta
gente tiene que decidir cómo actuar sin más guía que su propia conciencia. Tal vez una de
sus obras más emblemáticas en este sentido sean las Memorias del subsuelo. Ahí,
Dostoyevski es escéptico acerca del poder de la razón para guiarnos en la vida, su posición es
de rebelión en contra del racionalismo.
En novelas como Crimen y castigo, Los endemoniados, Los hermanos Karamázov y El
idiota confluyen algunos temas recurrentes en las obras de Dostoievski que incluyen el
suicidio, la destrucción de los valores familiares, el renacimiento espiritual a través del
sufrimiento (siendo uno de los puntos capitales), el rechazo a Occidente y la afirmación de
la ortodoxia rusa y el zarismo.5

Kierkegaard[editar]
Artículo principal: Søren Kierkegaard
El filósofo danés Søren Kierkegaard cuya influencia fue primordial para el desarrollo del existencialismo

El antecedente más importante del existencialismo fue el filósofo danés Søren


Kierkegaard (1813-1855). Kierkegaard es considerado por muchos como el primer filósofo
existencialista en la historia de la filosofía. De hecho, él inventó el término “existencialista”
(aunque parece no haberlo usado para referirse a sí mismo). Hay tres rasgos que hacen que
lo podamos considerar como un filósofo existencialista: 1) su individualismo moral; 2)
su subjetivismo moral; 3) su idea de angustia.
En contra de la tradición filosófica, que sostiene que el bien ético más alto es el mismo para
todos, Kierkegaard afirmaba que el bien más alto para el individuo es encontrar su propia
vocación. Él decía: “Debo encontrar una verdad que sea verdadera para mí... la idea por la
que pueda vivir o morir”. La idea que está detrás es que uno debe escoger su propio camino
sin la ayuda de normas o criterios universales u objetivos. Se ha llamado a esta posición
individualismo moral. En contra de la posición tradicional de que el juicio moral involucra (o
debe involucrar) una norma objetiva de corrección o incorrección, Kierkegaard sostiene que no
se puede encontrar una base objetiva o racional en las decisiones morales. La única base de
una filosofía con significado es el “individuo existente” (“situado”, podríamos añadir); la filosofía
no tiene que ver con una contemplación imparcial (objetiva) del mundo ni de descifrar la
“verdad”. Para él, verdad y experiencia están ligadas y hay que abandonar la idea de que la
filosofía es una especie de ciencia exacta y pura.
Posteriormente, los existencialistas seguirían a Kierkegaard al enfatizar la importancia de la
acción individual al decidir sobre asuntos de moralidad y de verdad. La experiencia personal y
actuar de acuerdo con convicciones propias es esencial para llegar a la verdad. El
entendimiento que de una situación tiene el agente involucrado es superior al de un
observador desinteresado. Los existencialistas pondrán énfasis en la perspectiva subjetiva (lo
que permite que podamos llamarlos, en cierto sentido, subjetivistas). Esto hace que sean
filósofos asistemáticos. Se oponen a la existencia de principios racionales, objetivos y
universalmente válidos (como los que proponía Kant). En cierto sentido, los existencialistas, a
partir de Kierkegaard, son “irracionalistas”: no porque nieguen el papel del
pensamiento racional, sino porque creen que las cosas más importantes de la vida no son
accesibles a la razón o a la ciencia.
Heidegger[editar]
Artículo principal: Martin Heidegger

El alemán Heidegger rechazó que su pensamiento fuera catalogado como existencialista. El


equívoco provendría, según los estudiosos, de la lectura e interpretación del primer gran
tratado del filósofo, Ser y tiempo. En verdad, allí se plantea que el objetivo de la obra es la
búsqueda del «sentido del ser» —olvidado por la filosofía desde sus inicios—, ya desde los
primeros párrafos, lo cual con propiedad no permitiría entender el trabajo —como expresa el
autor— como «existencialista»; pero Heidegger, tras esa especie de anuncio programático
entiende que es previa a la buscada ontología o dilucidación del ser, una "ontología
fundamental" y al consagrarse a ella con método fenomenológico, se dedica a un análisis
descriptivo pormenorizado y excluyente de la existencia humana o Dasein, con una hondura y
una originalidad, inéditas en la historia del pensamiento occidental, siguiendo el método
fenomenológico de quien fuera su maestro Edmund Husserl. Con posterioridad, el resto de su
obra, que seguirá al primer tratado mencionado, publicado en 1927, se ocupará de otros
asuntos en los que ya no se transparenta la temática "existencial". Esta aparente ruptura con
el hilo conductor de su primer pensamiento será un hiato en su discurso que el filósofo no
aceptará nunca como tal... Pero muchos críticos la denominarán: el segundo Heidegger y da
como toda respuesta filosófica final (literalmente) "el silencio".
La característica principal del existencialismo es la atención que presta a la existencia
concreta, individual y única del hombre, por lo tanto, en el rechazo de la mera especulación
abstracta y universal. El tema central de su reflexión es precisamente la existencia del ser
humano, en términos de estar fuera ( a saber, en el mundo), de vivencia, y en especial
de pathos o en todo caso el temple de ánimo. En expresión de Heidegger: «el-ser-en-el-
mundo».
Heidegger, en efecto, se caracteriza, según algunos, por su firme pesimismo:6 considera al ser
humano como yecto (arrojado) en el mundo; el Dasein se encuentra arrojado a una existencia
que le ha sido impuesta, abandonado a la angustia que le revela su mundanidad, el hecho de
que puede ser en el mundo y que por consiguiente, ha de morir. Sartre, siguiendo a
Heidegger, también dista de caracterizarse por un estilo y discurso optimistas; plantea, al igual
que Heidegger, un ser humano no tan sólo como yecto, sino como pro-yecto: un proyecto en
situación. No obstante, estas posturas no tienen que comprenderse necesariamente como
pesimistas. Para Sartre la angustia de un alma consciente por encontrarse condenada a ser
libre, significa tener en cada instante de la vida, la absoluta responsabilidad de renovarse, y de
este punto parte Gabriel Marcel para sustentar una perspectiva optimista, que le lleva a
superar cualquier oposición entre el hombre y Dios, en contradicción con la
concepción atea de Sartre.

Marcel[editar]
Artículo principal: Gabriel Marcel

Gabriel Marcel en su primer libro, Journal Metaphysique (Diario metafísico), abogaba por una
filosofía de lo concreto que reconociera que la encarnación del sujeto en un cuerpo y la
situación histórica del individuo condicionan en esencia «lo que se es en realidad». Marcel es,
como Maritain, uno de los "existencialistas cristianos franceses".
Gabriel Marcel distinguió la que llamó "reflexión primaria", que tiene que ver con los objetos y
las abstracciones. Esta reflexión alcanza su forma más elevada en la ciencia y la tecnología.
Para Marcel la "reflexión secundaria" -usada por él como método- se ocupa de aquellos
aspectos de la existencia humana, como el cuerpo y la situación de cada persona, en los que
se participa de forma tan completa que el individuo no puede abstraerse de los mismos.
Asimismo, la reflexión secundaria contempla los misterios y proporciona una especie de
verdad (filosófica, moral y religiosa) que no puede ser verificada mediante procedimientos
científicos, pero que es confirmada mientras ilumina la vida de cada uno. Marcel, a diferencia
de otros existencialistas, hizo hincapié en la participación en una comunidad en vez de
denunciar el ontológico aislamiento humano. No sólo expresó estas ideas en sus libros, sino
también en sus obras de teatro, que presentaban situaciones complejas donde las personas
se veían atrapadas y conducidas hacia la soledad y la desesperación, o bien establecían una
relación satisfactoria con las demás personas y con Dios.
En cuanto a la familia, Marcel tras reflexionar en su experiencia de temprana muerte de su
madre, afirmaba que la institución familiar era una especie de símbolo de
una realidadpersonal "mucho más rica y profunda donde el amor recíproco y la mutua
donación son la base o fundamento" (es evidente que la teoría del mutuo don en el
pensamiento de Gabriel Marcel fue inspirada por la teoría antropológica del mismo nombre
propuesta por Marcel Mauss). En ese mundo, el niño ve un refugio de recuerdos felices donde
vuelve cada vez que hace falta. En el caso de los que morían, hacía notar al mismo tiempo su
lejanía (ya no están) y su cercanía (la nostalgia).
Como se ha mencionado, los textos suyos reflejan tanto sus estudios de filósofos y corrientes
de pensamiento, —escrito eso sí a modo de diario— como sus experiencias personales. Así la
segunda parte del "Diario de metafísica" trata de su experiencia de la guerra y evoca su idea
de la trascendencia de la existencia encarnada por medio de un análisis fenomenológico
propio.
Esta metodología fue desarrollada ulteriormente cuando oponía la «fenomenología del tener»
a la «fenomenología del ser» que lo pone en las puertas de la metafísica.
Siendo Marcel defensor de los golpistas sublevados (franquistas) contra la República durante
la Guerra Civil Española, fue que el anarquista Albert Camus polemizó con él en varias cartas
públicas donde denunció las contradicciones éticas de su reflexión filosófica humanista.
Aunque adscrito al existencialismo, Gabriel Marcel es considerado uno de los pensadores
menos existencialistas.

Ortega y Gasset[editar]
Artículo principal: José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset, influido, como su condiscípulo Heidegger, por el que fuera maestro de
ambos: Husserl, resumió su filosofía en la tesis Yo soy yo y mi circunstancia; consideró que la
vida es la realidad radical, la relación entre el yo y las circunstancias, el ámbito en el que se
hace presente todo, es el experimentar la realidad, un conjunto de vivencias (en
alemán Erlebnisse), en las que cada uno se relaciona con el mundo; la intuición es la vivencia
en la que está presente la evidencia y es sobre las evidencias que descansa nuestro
conocimiento. "La vida es una actividad que se ejecuta hacia adelante, y el presente o el
pasado se descubren después, en relación con ese futuro. La vida es futurización, es lo que
aún no es”. Ortega y Gasset es junto a Miguel de Unamuno el máximo exponente del
existencialismo en idioma español del siglo XX. Las teorías de Ortega y Gasset en cierto
momento se hacen paralelas al existencialismo propiamente dicho, por ejemplo cuando
considera una pantonomía del Universo.

Sartre[editar]
Artículo principal: Jean-Paul Sartre

Los detractores de Sartre le calificaron de «un filósofo decimonónico» a lo cual Sartre


respondió (fines de los años 1970) «es cierto, porque lo de ahora no es verdadera filosofía»,
por otra parte Sartre definió concretamente a su existencialismo como
un humanismo refutando a quienes le tacharon de nihilista.
Es prácticamente imposible resumir en pocas líneas al existencialismo sartreano porque está
relacionado con otros ismos de su época y de todos los tiempos.
Durante la vida de Sartre, éste fue especialmente atacado por quienes lo denostaban7
de ateo y materialista queriendo presentar a Sartre como un "amoral", sin embargo de todos
los pensadores existencialistas es quizás el más moralista o, mejor dicho, el más eticista.
En el primer Sartre, como en el primer Heidegger, el ser humano es un ser para la nada, y por
esto con una existencia absurda que debe vivir el momento, pero muy pronto hace
una inversión copernicana en relación a los criterios que hasta entonces utilizaba la filosofía:
en las cosas la esencia ni siquiera precede a la existencia, la "esencia de un objeto es su
misma existencia" en cambio en el ser humano la existencia precede a la esencia, será
el yo de cada humano con sus transcendencias8 el que le dará sentido a la existencia
humana, por otra parte rechaza en El ser y la nada el nihilismo de Heidegger: la nada es algo
"irrealizante": es la destrucción de lo ya dado para crear nuevas realidades, ante esto cada ser
humano tiene un compromiso existencial con el prójimo y, aunque parezca contradictorio e
incluso aporético, el compromiso existencial debe lograr la libertad de todos y cada uno de los
seres humanos, de otro modo la existencia humana carece de sentido; en uno de
sus apotegmas dice con aparente paradoja que "nunca se es más libre que cuando se está
privado de la libertad" porque -si se tiene consciencia (si no se está alienado), de la situación-
es cuando se tiene consciencia de la -siempre con aparente paradoja- necesidad (o ἀνάγκη)
de la libertad, los seres humanos entiende Sartre son un ser en situación todavía en
una Sociedad condicionada y arte sin embargo su destino es "de dioses" (es decir de ser
libres; la frase de Sartre no debe ser tomada literalmente como un postulado metafísico), otro
de los célebres apotegmas de Sartre es: "[los seres humanos] estamos condenados a la
libertad"; los vaivenes del sartrismo resultan interesantes al encontrarse en ellos
implícitas antinomias: la esencia del humano es la libertad pero (esto se observa en
la Polémica Merleau-Ponty-Sartre) "el infierno es la mirada del otro" porque cuando el otro
mira a cada otro que no es él (para decirlo más sencillamente: cuando una persona observa o
considera a otra) lo objetiviza, lo objeta y lo tiende a hacer objeto.
En sus últimos años (y en esto puede hablarse de un segundo Sartre) tras que intentara
un psicoanálisis existencial que negaba a lo inconsciente freudiano por ser de "cuño
irracionalista alemán" y en lugar de lo inconsciente trataba de imponer la noción de mala
fe ante la cual cada humano debía asumir su compromiso existencial, el mismo Sartre se dio
cuenta, y lo reconoció en Sartre por él mismo y en el El existencialismo es un humanismo que
se había equivocado al rechazar de plano a lo inconsciente (que Nietzsche llamaba Das
Es [Lo ello] y Freud como Schopenhauer Das Unbewußt), esta recapacitación le hizo decir a
Sartre: «Como diría Lacan el humano es có$mico»9 (notar que acá Sartre usa el símbolo
lacaniano para el sujeto escindido o sujeto clivado no sólo con el uso lacaniano sino
probablemente también con una ironía al sugerir que el ser humano está dominado por el
dinero) de este modo sin negar el compromiso existencial en pos de la libertad humana es que
Sartre admitía como epílogo de su obra que no todo depende de la voluntad consciente de
cada sujeto, aunque mantuvo que el esfuerzo humano en pos de la libertad es de todos
modos posible.
Durante décadas (desde fines de los 1940 hasta inicios de los 1980) para la opinión pública el
existencialismo era presentado casi exclusivamente como sartrismo.

Shestov[editar]
Artículo principal: Lev Shestov

Lev Isaákovich Shestov, (Лев Исаа́кович Шесто́в ) -en español se lo conoce como León
Chestov (Kiev 1866-París 1938), fue un filósofo existencialista ruso.
Nacido Lev Isaakovich Schwarzmann y de familia judía, Shestov es considerado el máximo
exponente del existencialismo en Rusia, estudió en Moscú y luego vivió en San Petersburgo,
hasta la Revolución rusa, después de la cual se exiliaría en Francia hasta su muerte.
Su filosofía ha sido inspirada en Friedrich Nietzsche en lo que se refiere al anarquismo, pero
también tuvo la influencia del significado religioso de Søren Kierkegaard y Pascal. Estas
influencias lo condujeron a investigar la historia filosófica occidental en los planteamientos
críticos de los enfrentamientos entre Fe y Razón (relación Jerusalén-Atenas) con los máximos
exponentes de la filosofía y de la literatura, para así concluir que la primera tiene primacía
sobre la segunda en cuanto a la solución de los problemas trascendentales del hombre.
Dicho planteamiento consiste en una crítica al racionalismo tanto secular como religioso, del
cual argumenta que la razón y el saber están orgullosos y una consecuencia
del pecado original en la antigüedad que en vez de liberar, oprime; de modo que el
existencialismo de Chestov es más bien espiritual que antropocéntrico y subjetivo.
Shestov estuvo en el centro del debate filosófico desde su llegada a Francia hacia 1920 y
mantuvo conversaciones con algunos de los más importantes filósofos europeos de la época
como Edmund Husserl, Martin Buber (con quién discute a raíz de una conversación sobre
Hitler), Karl Jaspers (con quien mantiene una polémica en torno a Nietzsche) o Martin
Heidegger, filósofo que conoce en 1928 en casa de Husserl y que fue invitado a la Sorbona a
dar una conferencia por mediación de Shestov, como podemos leer en la correspondencia que
ambos mantuvieron. Shestov intentó dar a conocer a Heidegger en Francia, como había
hecho con el maestro Husserl antes. Fue Shestov quien escribe sobre él por primera vez para
el público francés y quien lo invita a dar unas conferencias en Francia. Shestov conoció
a Heidegger a través de Edmund Husserl quien le recomendó que lo leyera (Shestov aun no lo
había leído, al igual que a Kierkegaard). Según Husserl, Shestov debía leer a Kierkegaard y
a Heidegger, porque para él uno no era más que el continuador de la filosofía del otro. Todos
estos testimonios han llegado a nosotros sobre todo, a raíz del único discípulo que tuvo
Shestov, Benjamin Fondane y su libro Rencontres avec Léon Chestov. Además la relación de
Shestov con Husserl y Heidegger es importante porque fue a raíz de una conversación entre
los dos primeros, le sobrevinieron las ideas a Heidegger para escribir su famoso texto ¿Qué
es la metafísica?, fuertemente inspirado por las ideas que escuchó en aquella conversación.
Puede leerse con más detalle lo sucedido en sus reuniones en la biografía de Lev Shestov
que se publicó en los años 90 en Francia por parte de su hija.
Savater señala que para Shestov el ser humano habita en este mundo como un prisionero de
la necesidad y lo irremediable, sometido a la injusticia, al aplastamiento de los más débiles y
finalmente a la fatalidad de la muerte... y que aspira a una libertad que, aún desconocida, se
encuentra en la divinidad, en la posibilidad de una espiritualidad donde todo es posible. Para
Shestov su rival intelectual, su 'bestia negra' es Spinoza y sus
aliados Plotino, Lutero, Pascal y Dostoievski10
La forma de filosofar de Shestov tendría repercusión e influencias en algunos pensadores del
siglo XX como por ejemplo Albert Camus o Emil Cioran quien reconoció que Shestov le había
dejado una honda huella. Como relata Sanda Stolojan en el prefacio de la edición antológica
de De lágrimas y de santos de Emil Cioran: En sus conversaciones con Chestov, Benjamin
Fondane cita unas palabras de Chestov, según las cuales la mejor manera de filosofar
consiste en 'seguir a solas el propio camino', sin utilizar como guía a otro filósofo, o, mejor
aún, en hablar de sí mismo. Fondane añade: 'el tipo del nuevo filósofo es el pensador privado,
Job sentado sobre un estercolero'. Cioran pertenece a esa raza de pensadores.11
Lev Shestov influyó en algunos pensadores del siglo xx que así lo han reconocido
como Sartre, Camus, Heidegger, Levinas, Bataille, Blanchot, Deleuze, Cioran, Ionesco, Jankél
évitch entre otros.

Simone de Beauvoir[editar]
Artículo principal: Simone de Beauvoir
Fue una escritora, profesora y filósofa francesa defensora de los derechos humanos
y feminista.12 Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos,
sociales y filosóficos. Su pensamiento se enmarca en la corriente filosófica
del existencialismo13 y su obra El segundo sexo, se considera fundamental en la historia
del feminismo.14 Fue pareja del también filósofo Jean Paul Sartre.15

Pensadores próximos[editar]
Otros destacados pensadores adscribibles al existencialismo, en mayor o menor grado,
serían: Edith Stein, Nicola Abbagnano, Nikolai Berdyaev, Albert Camus, Peter Wessel
Zapffe, Karl Jaspers, Max Scheler, Simone Weil, Paulo Freire y Emmanuel Mounier.
Hans Jonas afirma que la esencia del existencialismo es un dualismo encubierto; una
separación profunda entre mundo y naturaleza, separación que genera en el hombre un
desgarro cosmológico y existencial.16
El barcelonés Alfredo Rubio de Castarlenas propuso en 1980 el realismo existencial (22
Historias clínicas de realismo existencial, Ed. Edimurtra 1980), que propone la sorpresa de
verse existiendo, pudiendo no haber existido, si cualquier cosa anterior a nosotros de las que
incidieron en nuestro origen, hubiera sido distinta. Su visión abreva del existencialismo pero no
se ancla en la angustia, sino en la "alegre desangustia de haber podido no ser".

El existencialismo y el arte[editar]
Algunos consideran que los conceptos desarrollados en la filosofía existencialista han sido
fuertemente influidos por el arte. Novelas, obras de teatro, películas, cuentos y pinturas, sin
que hayan sido catalogadas necesariamente como existencialistas, sugieren ser precursoras
de sus postulados. He aquí algunos autores y obras representativas:
Las novelas, cuentos y relatos del escritor expresionista Franz Kafka, como El Proceso, El
Castillo, La metamorfosis; en las cuales los protagonistas se enfrentan a situaciones absurdas,
extremas, carentes de explicación, aunque haya respuestas, a las que nunca tienen acceso, al
modo de los encausados por la inquisición a las acusaciones que originaron el proceso.
Rainer Maria Rilke escribió poesía y novelas que influyeron directamente sobre los
existencialistas. Su novela Los cuadernos de Malte Laurids Brigge influyó sobre La náusea de
Sartre, y Heidegger escribió un largo ensayo sobre uno de sus poemas. Muchos de los
motivos existencialistas se encuentran en Los cuadernos de Malte Laurids Brigge: la
búsqueda de una existencia auténtica y el enfrentamiento con la muerte, entre otros.
La obra del escritor portugués, Fernando Pessoa, en particular: El marinero y El libro del
desasosiego.
Obras de autores franceses como La náusea, de Sartre; La peste, de Camus; Viaje al fin de la
noche, de Cèline; Para acabar con el juicio de Dios, de Antonin Artaud y la poesía y
dramaturgia de Jean Genet. También se habla de existencialistas cristianos como el novelista
inglés Graham Greene o el novelista español José Luis Castillo Puche.
Una de las novelas más conocidas de Hermann Hesse: El lobo estepario, plantea una
situación en la que el protagonista, Harry Haller, se encuentra sumido en un
profundo dilemasobre su identidad. Hay dos almas viviendo en su pecho: un lobo y un
hombre, que representan la virtud y la humanidad, en contraste con la satisfacción salvaje de
los instintos y una profunda misantropía.
Las películas del cineasta sueco Ingmar Bergman, como El séptimo sello, Gritos y
susurros y Fanny y Alexander, o las del ruso Andrey Tarkovsky en casi toda su obra (por
ejemplo Solaris basada en el libro de Stanisław Lem usa como pretexto a la ciencia
ficción para dar lugar a reflexiones existencialistas) o en El espejo y especialmente en su
última obra: El sacrificio (o Sacrificio).

Existencialismo - Una Definición


El Existencialismo, en su sentido más amplio, es una filosofía del siglo XX centrada en el análisis
de la existencia y en la manera en que los humanos existen en el mundo. La idea es que los
humanos primero existen y luego cada individuo pasa toda su vida cambiando su esencia o
naturaleza.

En términos más simples, el existencialismo es una filosofía con la búsqueda de sí mismo y el


significado de la vida a través del libre albedrío, de elección, y de la responsabilidad personal. La
creencia es que la gente está tratando de encontrar quiénes y qué son a lo largo de sus vidas, a
medida que toman decisiones basadas en sus experiencias, creencias, y perspectivas. Y las
decisiones personales se tornan únicas sin la necesidad de una forma objetiva de la verdad. Un
existencialista cree que una persona debe estar obligada a tomar decisiones y a ser responsable,
sin la ayuda de leyes, reglas étnicas, ni tradiciones.

Existencialismo - Qué es, y qué no es


El existencialismo toma en consideración los conceptos siguientes:

 El libre albedrío humano


 La naturaleza humana es elegida mediante las decisiones de la vida.
 Una persona es mejor cuando lucha contra su naturaleza individual, peleando por la vida.
 Las decisiones no vienen sin estrés, o sin consecuencias
 Hay cosas que no son racionales
 La responsabilidad personal y la disciplina son cruciales
 La sociedad es antinatural y sus religiones tradicionales y reglas seculares son arbitrarias
 Los deseos mundanos son inútiles

El existencialismo está ampliamente definido en una variedad de conceptos y no puede haber una
sola respuesta a lo que realmente es, aún así no apoya ninguna de las siguientes:

 La riqueza, el placer, o el honor hacen buena a la vida


 Los valores y estructuras sociales controlan al individuo
 Aceptar lo que es y eso es suficiente en la vida
 La ciencia puede y hará que todo sea mejor
 La gente es básicamente buena pero la sociedad o fuerzas externas la estropean
 La mentalidad de "¡Quiero hacer mi voluntad ahora!" o "¡No es culpa mía!"

Existe una amplia variedad de ideologías filosóficas, religiosas y políticas que conforman el
existencialismo, así que no existe ningún acuerdo universal en un conjunto arbitrario de ideales y
creencias. Las políticas varían, pero cada una busca la máxima libertad individual para la gente
dentro de una sociedad.

Existencialismo - Impacto en la Sociedad


Las ideas existencialistas surgieron en un tiempo en la sociedad cuando prevalecía una gran
desesperanza, a continuación de la Gran Depresión y de la Segunda Guerra Mundial. Hubo un
espíritu de optimismo en la sociedad que fue destruido por la Primera Guerra Mundial y las
calamidades a mediados del siglo. Esta desesperanza ha sido articulada por filósofos
existencialistas hasta bien entrados los años 70, y continúa siéndolo hasta hoy como una forma
popular de pensamiento y razonamiento (con la libertad de escoger el sistema moral y estilo de
vida preferido de cada quien).

Un existencialista podría ser un moralista religioso, un relativista agnóstico, o un ateo amoral.


Kierkegaard, un filósofo religioso, Nietzsche, un anti-cristiano, Sartre, un ateo, y Camus, un ateo,
son reconocidos por sus trabajos y escritos sobre el existencialismo. Sartre se destacó por atraer la
mayor atención internacional hacia el existencialismo en el siglo XX.

Cada uno, básicamente concuerda en que la vida humana no está de ninguna manera completa, y
no es enteramente satisfactoria debido a los sufrimientos y pérdidas que ocurren al considerar la
falta de perfección, de poder, y de control que uno tiene sobre su vida. Aunque concuerdan en que
la vida no es óptimamente satisfactoria, concuerdan, sin embargo, en que tiene significado. El
existencialismo es un viaje y una búsqueda del verdadero yo, y del verdadero significado personal
en la vida.

Más importante aún, es el acto arbitrario que el existencialismo considera como el más censurable
que existe, cuando alguna persona o sociedad trata de imponer, o exigir que sus creencias,
valores, o reglas, sean aceptados y obedecidos fielmente. Los existencialistas creen que esto
destruye el individualismo y convierte a una persona en lo que la gente en el poder desea que sea,
siendo, de esta manera, deshumanizados y reducidos a ser un objeto. El existencialismo luego
acentúa que el juicio de una persona es el factor determinante para lo que se debe creer, en lugar
de valores arbitrarios mundiales seculares o religiosos.

El existencialismo es una corriente filosófica y literaria que estudia la condición


humana a partir de los principios de libertad y responsabilidad individual, los
cuales han de ser analizados como fenómenos independientes de justificaciones
religiosas, filosóficas o racionales, es decir, independientes de las categorías
preconcebidas.

Como corriente de pensamiento, el existencialismo iniciará en el siglo XIX, pero


solo hacia la segunda mitad del siglo XX alcanzará su apogeo.

Características del existencialismo

El carácter heterogéneo del existencialismo impide que sea considerado como


una escuela unificada. Sin embargo, las tendencias que se han manifestado dentro
del movimiento comparten algunas características. Entre ellas, podemos
mencionar las siguientes:

La existencia precede a la esencia

La pregunta sobre el sentido y propósito de la existencia humana es el


fundamento de la filosofía occidental. Esta se ha abocado tradicionalmente a ello
por medio de la formulación de categorías trascendentales, sea la noción de dios
y el trasmundo, la noción de Idea y su contraposición con la materia, la noción de
la razón universal y el pensamiento consciente, o la moral como principio
trascendente.
De estas categorías habrá muchas interpretaciones. Todas tendrán algo en común:
justificar la condición de la existencia humana fuera y antes del sujeto, es decir,
partir de que la existencia humana se debe a un esencia de la cual derivan los
principios éticos.

Para el existencialismo, la existencia humana precede a la esencia. Esto significa


que la reflexión filosófica no tendría que fundarse en la formulación de
categorías abstractas y trascendentes, como Idea, dioses, razón o moral, sino a
partir de la propia condición de la existencia humana.

La vida se impone sobre la razón abstracta

El existencialismo se opone al racionalismo y al empirismo, centrados en la


valoración de la razón y del conocimiento como principio trascendente, sea que
este se postule como el punto de partida de la existencia o como su orientación
vital.

El existencialismo se opone a la hegemonía de la razón como fundamento de la


reflexión filosófica. Desde la perspectiva de los existencialistas, la experiencia
humana no puede estar condicionada a la absolutización de uno de sus aspectos,
ya que el pensamiento racional como principio absoluto niega la subjetividad, las
pasiones y los instintos, tan humanos como la consciencia. Esto le confiere
también un carácter antiacademicista por oposición al positivismo.

Mirada filosófica puesta en el sujeto

Al cuestionar la hegemonía del pensamiento racional, el existencialismo propone


centrar la mirada filosófica en el propio sujeto y no en categorías abstractas y
supraindividuales.

De esta manera, el existencialismo retorna a la consideración del sujeto y su


modo de existir frente al universo como experiencia individual e individualizada.
Le interesará, por lo tanto, reflexionar sobre el móvil de la existencia y el modo
de asimilarla.

Valora la libertad sobre la determinación exterior

A partir de esto, el existencialismo formula su principal hipótesis: si la existencia


precede a la esencia, entonces el acento de la reflexión está en el modo de la
existencia y no en su fin o propósito. Por lo tanto, el ser humano es libre e
independiente de toda categoría abstracta o esencia.
La libertad debe ser ejercida por el sujeto desde una absoluta responsabilidad
individual, lo cual debería derivar en una moral que no requiera de un imaginario
previo para justificarse. Se entiende así la formulación de Jean-Paul Sartre, según
la cual la libertad es responsabilidad total en soledad absoluta, es decir: "El
hombre está condenado a ser libre".

Así las cosas, la libertad en el existencialismo no debe ser confundida con un


individualismo indolente. Por el contrario, la libertad en el existencialismo
implica la plena conciencia de que las decisiones y acciones personales influyen
en el entorno social, lo que nos hace corresponsables del bien y del mal infligidos
sobre los otros. Concluyen los existencialistas que la conciencia de la libertad así
entendida permite la formación de una ética que no requiere de una justificación
externa para existir.

Esta pretensión de los existencialistas descansa, como es de esperarse, en la


lectura crítica de las guerras históricas, cuyos crímenes han sido justificados a
partir de categorías abstractas y suprahumanas o supraindividuales según el caso,
como nación, civilización, religión, evolución, y pare de contar.

Angustia existencial: desasosiego, desamparo y absurdo

Sin horizonte trascendente, sin justificación del orden del mundo, sin dios, sin
conocimiento como categoría universal, sin ideología del progreso como destino,
el ejercicio de la libertad tal como lo plantea Sartre y la existencia en sí
misma generan desasosiego, muy a pesar de su aspiración ética que siempre
implica una valoración de las relaciones humanas y sociales.

Al cuestionar el concepto de dios, de razón o de moral como fundamento del


pensamiento filosófico, que no es otra cosa que la reflexión sobre el sentido vital,
el existencialismo abre las puertas a la discusión sobre la nada, a la sensación de
abandono y a la angustia existencial, la cual no debe confundirse nunca con el
temor.

Si el temor puede definirse como el miedo a un peligro concreto, la angustia es,


en cambio, el temor de sí mismo, la inquietud ante las consecuencias de las
propias acciones y decisiones, el miedo a una existencia sin consuelo, el miedo a
proferir daños irreparables pues no hay excusas, justificaciones ni promesas. La
angustia existencial es, de algún modo, lo más semejante al vértigo.

Contexto histórico del existencialismo


La aparición y desarrollo del existencialismo está estrechamente relacionada con
el proceso de la historia occidental. Por ello, para comprenderlo, vale la pena
comprender el contexto. Veamos.

Antecedentes del existencialismo

El siglo XVIII es testigo de tres fenómenos fundamentales: la revolución


francesa, la revolución industrial y el desarrollo del iluminismo o Ilustración, un
movimiento filosófico y cultural que preconizaba la razón como principio
universal y fundamento del horizonte vital.

La Ilustración veía en el conocimiento y la educación los mecanismos para


liberar a la humanidad del fanatismo y el atraso cultural, lo que implicaba un
cierto rearme ético propugnado desde la universalidad de la razón.

Sin embargo, desde el siglo XIX en el mundo occidental ya era notorio que
aquellas banderas (razón, progreso económico de la industrialización, política
republicana, entre otros) no lograban evitar la decadencia moral de Occidente.
Por eso, el siglo XIX ve nacer muchos movimientos críticos de la razón moderna,
tanto artísticos como filosóficos y literarios.

Vea también Crimen y castigo de Dostoyevski.

El siglo XX y la formulación del existencialismo

El reacomodo de los sistemas económicos, políticos y del pensamiento de los


siglos anteriores, que auguraban un mundo racional, moral y ético, no dieron los
resultados esperados. En su lugar, se sucedieron las guerras mundiales, signos
inequívocos de la decadencia moral de Occidente y todas sus justificaciones
espirituales y filosóficas.

El existencialismo, desde sus inicios, ya notaba la incapacidad de Occidente para


ordenar aquella transformación violenta. Los existencialistas del siglo XX que
vivieron la Segunda Guerra Mundial tuvieron frente a sí las pruebas de la
decadencia de los sistemas morales y éticos fundados en valores abstractos.

Autores más representativos


El existencialismo inicia muy pronto, en el siglo XIX, pero poco a poco va
modificando sus tendencias. Así, existen diferentes autores de diferentes
generaciones, que parten de un punto de vista diferentes, en parte como
consecuencia de su tiempo histórico. Veamos los tres más representativos en este
apartado.

Søren Kierkegaard

Søren Kierkegaard, filósofo y teólogo danés nacido en 1813 y fallecido en 1855,


es el autor que abre paso al pensamiento existencialista. Será el primero en
postular la necesidad de que la filosofía sitúe su mirada desde el individuo.

Para Kierkegaard, el individuo debe hallar la verdad en sí mismo, fuera de las


determinaciones del discurso social. Ese será, pues, el recorrido necesario para
hallar la propia vocación.

Así, Kierkegaard avanza hacia la subjetividad y el relativismo, aun cuando lo


hace desde una perspectiva cristiana. Entre sus obras más destacadas se
encuentran El concepto de la angustia y Temor y temblor.

Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche fue un filósofo alemán nacido en 1844 y fallecido en 1900. A


diferencia de Kierkegaard, rechazará cualquier perspectiva cristiana y religiosa
en general.

Nietzsche proclama la muerte de Dios al analizar el devenir histórico de la


civilización occidental y su decadencia moral. Sin dios o los dioses, el sujeto
debe encontrar por sí mismo el significado de la vida, así como su justificación
ética.

El nihilismo de Nietzsche relativiza la trascendencia de un único valor absoluto


ante su incapacidad para dar respuesta unificada a la civilización. Ello constituye
terreno propicio para la indagación y la búsqueda, pero entraña también angustia
existencial.

Entre sus obras más famosas se pueden mencionar: Así habla Zaratustra y El
nacimiento de la tragedia.

Jean-Paul Sartre
Jean-Paul Sartre, nacido en Francia en 1905 y fallecido en 1980, es el
representante más emblemático del existencialismo del siglo XX. Fue filósofo,
escritor, crítico literario y activista político.

Sartre definía sus planteamientos filosóficos como existencialismo humanista.


Estuvo casado con Simone de Beauvoir y recibió el Nobel de literatura en 1964.
Es conocido por haber escrito la trilogía Los caminos de la libertad y la
novela La náusea.

Otros autores
Son muchos los autores que son considerados existencialistas por parte de la
crítica, tanto a nivel filosófico como a nivel literario. Muchos de ellos pueden ser
vistos como antecesores de esta línea de pensamiento según su generación,
mientras que otros han surgido a partir de los planteamientos de Sartre.

Entre otros nombres importantes del existencialismo podemos mencionar a los


escritores Dostoyevski y Kafka, a Gabriel Marcel, al español Ortega y Gasset,
a León Chestov y a la propia Simone de Beauvoir, esposa de Sartre.