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FACULTAD DE CIENCIAS DE SALUD

PENSAMIENTO IGNACIANO Y LANDIVARIANO (EDP)


Mgtr. Mónica Patricia Morales Leonardo

Deseando y eligiendo… servir


El mandamiento del amor al prójimo se concreta en el servicio. Desear y elegir el lugar de
servicio que el Señor nos ofrece es la gracia de los Ejercicios. Si bien el lema de Ignacio es “en
todo amar y servir”, encontrar el propio puesto de servicio es vital. A la hora de elegir un
servicio al prójimo, Ignacio hace mirar “el mayor servicio divino y mayor bien universal y
provecho espiritual de las personas”(Const 3: 258 9). Este “mayor servicio” no implica sólo
cosas grandes y generales. Ignacio tiene un pasaje muy lindo en las Constituciones en el que
dice que “para pasar adelante en las virtudes ayuda mucho el buen ejemplo de los más
antiguos para que anime a los jóvenes en su imitación. Y propone que el Superior y otros
realicen “los oficios de los que sirven, durante algún tiempo una vez al año, para que a los que
tienen esos oficios humildes les resulten más agradables” (Const 3:276 19).

Ignacio da algunos criterios más objetivos:

Servir donde hay mayor necesidad, miseria y enfermedad y pecado


Para acertar mejor en esto de dónde poner (misionar) a cada uno, hay que “tener ante los ojos
como regla para enderezarse el mayor servicio divino y bien universal”. Lo primero que se debe
elegir en la viña tan espaciosa de Cristo nuestro Señor es “la parte de ella que tiene más
necesidad, tanto por falta de operarios como por la miseria y enfermedad de los prójimos que
están en ella (con peligro de eterna condenación)”.
Este criterio es el que hoy formulamos con la opción por el servicio de los más pobres y
necesitados.

Servir donde hay gente con mayores deseos de aprovecharse


Luego pone Ignacio el criterio de “donde se puede pensar que, con los medios que tiene la
Compañía, se fructificará más”, esto es “dónde encontramos la puerta abierta y hay mayor
disposición y facilidad de la gente para aprovecharse, disposición que consiste en devoción y
deseo (que se puede juzgar por la insistencia con que piden ayuda y por la calidad e idoneidad
de la gente para dar fruto y conservarlo”.

Servir donde hay gente con la que estamos más en deuda


Este criterio es el del agradecimiento y el de permanecer y aumentar el trabajo allí donde
hemos hecho amigos y donde tenemos Obras y donde hay bienhechores.
Servir donde hay gente que extiende a otros el bien recibido
Aquí Ignacio sigue el criterio de que el bien más perfecto es el que se difunde y perfecciona a
otros. De aquí viene lo de ayudar a “personas que sean influyentes en el sentido de que el bien
que se les hace a ellos lo extenderán. No se trata de personas con más título o posición social
sino de personas que aman el bien común.

Servir donde hay más contra


Este es un criterio bien ignaciano y que brota de su concepción de la lucha espiritual y de
concebir al Demonio como parásito de la gracia. Por eso piensa que hay que estar allí donde
se entendiese que el enemigo de Cristo nuestro Señor ha sembrado cizaña y donde ha mala
opinión y mala voluntad para con la Compañía. Allí propone enviar personas que con su vida y
doctrina puedan deshacer la mala opinión fundada en falsas informaciones (Cfr. Const 7:622
D).

Servir donde se puede juntar el servicio espiritual con las obras corporales de
misericordia y caridad.
Este es otro criterio ignaciano que privilegia cuando se une la fe y la justicia, la predicación y
las obras de misericordia (Const 7:623 E).
Vemos expresado en estos criterios una disponibilidad que brota de un Amor muy deseado y
elegido de todo corazón y con deliberada determinación.