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Walras y Marshall Economía 2do 12/ Año 2018.

Introducción

Economía Neoclásica

La economía neoclásica es en realidad el nacimiento de las matemáticas como una


herramienta ineludible para construir teorías que son internamente coherentes (es decir,
explicadas por sí mismas sin requerir ejemplos casuísticos), escapando al enfoque un tanto
distante de muchos economistas clásicos como el gran Ricardo. Esto permitió que la
economía se desarrollara a un ritmo mucho más rápido y proporcionó la base de cómo se
estudia e investiga la economía en la actualidad.

A lo largo del siglo XIX se produce en Europa un cambio de las condiciones económicas y
sociales, que origina un mejoramiento de las condiciones de vida, por este motivo el estudio
de temas en economía va perdiendo fuerza. Los pensadores neoclásicos se ocuparon
fundamentalmente de la utilidad, dejando en segundo plano los temas vigentes hasta el
momento como el valor, el origen y distribución de riquezas de las clases sociales.
La escuela neoclásica surge en un contexto en el que el desarrollo industrial produce bienes de
consumo, Inglaterra tiene un ascenso exponencial como potencia mundial apoyado en el
sector industrial, tecnológico, financiero y militar; se desarrollan fuertemente las entidades
bancarias y sociedades anónimas que prestaban dinero y comerciaban con todo el mundo.

A los neoclásicos se los reconoce como marginalistas ya que analizan el impacto que tiene la
adición de nuevas unidades de consumo o inversión en la ganancia.
La utilidad marginal, como goce adicional que se obtiene del consumo de una unidad, es
decreciente. Para ampliar y maximizar la satisfacción derivada del consumo el individuo debe
elegir entre diferentes bienes.

Los aspectos característicos de la escuela neoclásica son:


1- Se centra en la asignación de recursos en un momento determinado, es decir, se refiere a la
elección y disposición de recursos escasos entre posible alternativas.

2- Acepta alguna variedad del utilitarismo como un elemento central para comprender la
economía.

3- Se centra en alternativas marginales. El neoclasicismo se interesa en las alternativas y


cambios "marginales" que son el objeto del cálculo.

4- Asume una racionalidad de largo plazo.

5- Acepta el individualismo metodologico.

6- Está estructurado alrededor de un concepto de equilibrio general en la economía.

Adhieren a la idea de que el libre mercado, el juego entre oferta y demanda es la mejor
manera de establecer los precios que permiten asignar de forma más eficiente los recursos.
Considera que el trabajo sumado al capital produce mercancía, y que estos dos factores
pueden ser combinados de acuerdo al producto, siempre que se trate de cantidades limitadas.
Plantea un escenario ideal en el que vendedores y consumidores cuentan con plena
información sobre los precios, los costos, la disponibilidad de factores y las necesidades de la
demanda. En este mundo ideal también hay plena movilidad de factores mediante la cual los
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empresarios pueden trasladar su inversión. Estos factores se suponen divisibles y sustituibles.


El mercado es libre, sin intervención estatal y abierto al ingreso y salida de capitales.

Los economistas neoclásicos desarrollan varias teorías, entre las que se puede mencionar:

 Teoría del consumidor: El consumidor neoclásico gasta su dinero de tal forma que
alcanza el máximo de satisfacción posible. Para decidir, él utiliza su su información.
 Teoría del productor: Al igual que el consumidor, el productor trata de maximizar su
utilidad, solo que a él no le interesa decidir entre productos, sino como obtener el
mayor beneficio con los factores de producción (trabajo, y capital) disponibles.
 Teoría de mercado: A medida que el precio de un bien se eleva, la cantidad
demandada de dicho bien se reduce; y se aumenta si el precio se reduce.
Por ello la curva de demanda es descendente, y la curva de oferta es ascendente, porque a
mayores precios se aumenta la cantidad ofrecida, el cruce de las dos curvas establece el punto
de equilibrio. En dicho punto el productor genera la cantidad de producto que maximiza su
ganancia y el consumidor demanda los bienes que maximizan su utilidad.

Se pueden identificar tres corrientes dentro del neoclasicismo económico:

1 – La corriente de Marshall y Edgeworth, que propugna la separación de lo científico-


positivo frente a loético-normativo.

2- La corriente de Walras, que defiende la no existencia de tal separación.

3- La corriente de las tesis de la Economía del bienestar, que pretenden objetivar tanto lo
positivo como lo normativo.

Otros autores, argumentan que solo existe un neoclasicismo, en la medida en que los
neoclásicos (y solo los neoclásicos) comparten tres "meta-axiomas":

1 - Individualismo metodológico: los fenómenos a ser estudiados lo son centrándose en los


individuos.

2 - Instrumentalismo metodológico: por lo que entienden que todo comportamiento es guiado


por preferencias, es decir, es instrumental.

3 - Equilibrio metodológico: por lo que quieren decir que los neoclásicos asumen que el
comportamiento agregado oscila alrededor de o tiende a un punto de equilibrio.

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WALRAS

Marie-Ésprit-Léon Walras nació el 16 de diciembre de 1834 en Évreux, Francia, y murió en 5


de enero de 1910 en Montreux, Suiza.
Fue un economista francés de la escuela de Lausana. Es considerado el fundador de la
economía matemática. Fue el primero en analizar y describir como un problema matemático:
el equilibrio general de la competencia perfecta, para explicar cómo los precios se pueden
determinar por las interacciones entre los mercados, para diversas mercancías.
Su trabajo proporcionó los fundamentos para un trabajo más importante que amplió la teoría
general del equilibrio; las investigaciones de Kenneth Arrowy de Gerard Debreu.
También desarrolló la teoría marginal del valor con William Stanley Jevons y Carl Menger, y
ayudó a lanzar la escuela neoclásica en la economía.
Estudió en el colegio de Caen desde 1844 y en el Liceo de Douai en 1850. Se diplomó como
Bachiller en Letras en 1851 y como Bachiller en Ciencias en 1853. Luego estudió ingeniería
pero abandonó la carrera, y estudió por su cuenta filosofía, historia, crítica de literatura y arte,
economía y ciencias sociales.
En 1869, la facultad de Derecho de la Universidad de Lausana (en esa época, Academia de
Lausana) decidió establecer la carrera de economía política. Recordado por el trabajo
presentado en 1860, se le solicita presentarse al concurso para ser nombrado profesor.
Respondió manifestando su intención de crear a la escuela de matemáticas. Fue nombrado
profesor de economía política, cargo que desempeñó de 1870 a 1892.
Para Walras la teoría económica se basa en dos supuestos:
 Por una parte cada persona, o empresa tiende a maximizar su ganancia
 Por otra parte la demanda de cada bien debe igualar a su oferta.
Se apoyó en la curva de demanda propuesta por Cournot, pero observó que solamente se
aplica estrictamente al intercambio de dos bienes, por lo que se ocupó de deducir la curva de
oferta de uno de los bienes a partir de la curva de demanda del otro. Para expresar
matemáticamente los factores de los que depende la oferta, usó la teoría de los servicios
productivos de Jean Baptiste Say (la venta de una unidad de un servicio comporta para su
poseedor una privación de utilidad).
Concluyó que las funciones de demanda y oferta de un producto dependen tanto de su precio,
como de los precios de los demás productos, rentas, costos de producción y otros factores.
Los actores económicos proceden mediante un «tanteo», que aunque significa respuestas
individuales diferentes, finalmente resulta en un comportamiento que tiende a maximizar la
utilidad. El punto de equilibrio de cada mercado depende de lo que sucede en los demás
mercados, por lo que la determinación del equilibrio general, de todo el mercado (en el
mercado global), implica la determinación simultánea del equilibrio parcial de cada mercado.
Walras construyó entonces un sistema de ecuaciones que define el equilibrio estático de este
sistema de cantidades interdependientes.
Su teoría monetaria partió de la necesidad individual de medios de pago, análoga a la
demanda de un bien (el dinero), cuyo comportamiento se rige también por la utilidad marginal
y es predecible mediante "ecuaciones de circulación"

LEY DE WALRAS
La Ley de Walras es, en la teoría del equilibrio general, un principio que establece que la
suma de la demanda (o demanda agregada) (D) debe igualar, tomando en consideración los
precios (p), a la suma de la oferta (S). Es decir, Σ pD - Σ pS = 0.1

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De lo anterior, siguen dos corolarios:


 Si en un sistema de n mercados hay equilibrio en n − 1 mercados, el n-ésimo mercado
estará en equilibrio.
 Si en un sistema de mercados hay un exceso de demanda positivo en algún sector,
entonces debe haber el menos algún otro en el cual hay un exceso de demanda
negativo.
Walras generaliza a partir del proceso de tâtonnement walrasiano o subasta por tanteo en
economías en las cuales existen muchos productores y ninguno puede controlar directamente
el precio. Es decir, asume competencia perfecta. Walras postula que todos los bienes
presentes en ese mercado pertenecen a la categoría de bien deseable y cualquier bien con
exceso de oferta es siempre un bien gratuito.
Adicionalmente, Walras asume explícitamente que todos los ingresos de los participantes en
los mercados solo se originan de la venta de bienes que ellos poseen (lo que implica que el
trabajo es considerado una mercancía) y que la totalidad de esos ingresos serán utilizados
directa e inmediatamente en el mercado (es decir, no hay ahorros).
Desde ese punto de vista, Walras considera que todos los participantes en el mercado son
productores (incluyendo los individuos u hogares, quienes “producen trabajo”) y,
consecuentemente, todos son “aceptadores de precioen la medida que todos están sujetos a los
efectos de la demanda.

TEORÍA DEL EQUILIBRIO GENERAL WALRASIANO

La Teoría del Equilibrio General Walrasiano constituye la contribución más elaborada frente
al problema central de la Economía que busca explicar cómo, a través de la interacción de
distintos universos microeconómicos, es decir, de individuos que se mueven por intereses
diversos, se alcanza el equilibrio macroeconómico que involucra a toda la comunidad y que
resuelve el problema central de la asignación y distribución de los recursos.

El modelo de equilibrio general walrasiano representa el núcleo del paradigma neoclásico de


la ciencia económica y se remonta a 1874 gracias al trabajo del matemático y economista
francés Léon Walras, que es quien lo postula en su obra Elementos de Economía Pura. En
términos simples, Walras profundiza y amplifica la Ley de Say, que sostiene que la oferta crea
su propio nivel de demanda, dando cuenta que es el producto de la oferta el principal motor
del poder adquisitivo.

Por ejemplo, un zapatero que ofrece en el mercado 20 pares de zapatos, a 100 euros el par,
con el producto de su oferta pasa a ser un demandante neto de otros bienes, es decir 2.000
euros. Este es el poder adquisitivo del zapatero para demandar otros bienes, como trigo, carne,
tela. De esta manera, la idea simple del productor y consumidor microeconómico de Jean
Baptista Say, en la cual los productos se intercambian por productos, es desarrollada por
Walras para un conjunto mayor de consumidores y productores que intercambiarán una gran
cantidad de bienes.

EL AJUSTE VÍA PRECIOS


Walras desarrolló un sistema de ecuaciones con ene ecuaciones y ene incógnitas y supuso un
universo con cantidades fijas, por ejemplo: 20 pares de zapatos, haciéndose eco de la idea
malthusiana de los recursos limitados. Por ello, la incógnita central de su modelo, o variable
independiente a despejar, son los precios. Los precios son para Walras la variable que debe

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ajustarse hasta que el mercado se vacía. Es decir, cuando se eliminan los excedentes de oferta
y demanda y todos los productos cambian de mano en el mercado. Nótese que esta idea
involucra todo lo relativo al intercambio. En este modelo todos los agentes realizan
intercambio y no existe el atesoramiento. Es decir, no es posible la especulación.
Como muestra la gráfica, en esta Teoría siempre la oferta y la demanda convergen por la vía
de los ajustes de precios, hacia un equilibrio económicamente estable y socialmente aceptable.
Esta convergencia implica la idea de un equilibrio como centro de gravedad al cual la
economía tiende en forma natural. No existen distorsiones ni manipulaciones en los precios,
ni tampoco creación de burbujas.

Es interesante constatar que en el modelo walrasiano el dinero es solo un velo: facilita el


intercambio numerario pero en la práctica no requiere una presencia efectiva. Los agentes
llegan al mercado con sus productos: carne, trigo, zapatos, que intercambian en el mercado
por otros productos: tela, papel, tinta. El dinero cumple solamente el rol de facilitar las
transacciones, se usa como unidad de cambio y medida de valor, pero no como fuente de
atesoramiento.

EL MARTILLERO WALRASIANO
Uno de los elementos centrales de este modelo de Walras lo constituye el llamado "martillero
walrasiano". Este martillero o subastador tiene el rol de cantar los precios de todos los
productos. Si una vez cantados todos los precios se produce un exceso de oferta (sobran
bienes) o un exceso de demanda (faltan bienes) en alguno de los mercados, no se realiza
ninguna transacción y el martillero debe volver a cantar los precios hasta el momento en que
todas las ofertas y demandas se satisfagan, y el mercado se vacíe (es decir cuando todos los
productos cambian de mano). Ese es el momento del equilibrio walrasiano. Se debe tener en
cuenta que algebraicamente existe una limitante fuerte en este modelo: ni precios ni
cantidades pueden ser negativas. Esto obstaculizó la difusión de este modelo en su tiempo.

Por eso es que casi cincuenta años más tarde el modelo de Walras pudo ser tomado con más
fuerza gracias a los programas de álgebra lineal que podían resolver sistemas de ecuaciones
simultáneas partiendo de la premisa de precios y cantidades positivas. Este avance le permitió
a la Teoría del Equilibrio General Walrasiano ocupar el lugar central del análisis económico
moderno. Su importancia y su poder se manifiesta en los siguientes aspectos:

Aparece como la teoría más desarrollada en el cumplimiento del tema central de los
economistas, esto es, resolver la pregunta de Adam Smith sobre el proceso y las condiciones
de la coordinación mercantil de los individuos descentralizados. En La Riqueza de las
Naciones, Adam Smith señalaba “que la economía política es una de las ramas de la ciencia
del legislador o del estadista” [a fin de determinar cuál es la mejor organización económica]
“para enriquecer al soberano y al pueblo”. La propuesta de Adam Smith es que una economía
liberal y mercantil (individualista, libre de los intervencionismos estatales o colectivos) es la
organización ideal para obtener un resultado óptimo para todos, pues a pesar “de que el
individuo sólo piensa en su ganancia propia […] es conducido por una mano invisible a
promover un fin que no entraba en sus intenciones”. Los economistas teóricos han querido
aclarar científicamente las condiciones bajo las cuales se expresa la posición de Adam Smith,
y el modelo Walrasiano ha permitido ofrecer varias ventajas en esta corriente de investigación
promotora del laissez-faire.

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MARSHALL

Alfred Marshall nació el 26 de julio de 1842 en Londres, Inglaterra y murió el 13 de julio de


1924 en Cambridge, Estados Unidos.
Estudió en la Merchant Taylor's School y el St. John's College de Cambridge, donde se
licenció en matemáticas en 1865.
Tenía una formación en historia y filosofía, además de matemática.
Fue profesor en las universidades de Oxford y Cambridge, a la cual convirtió en la principal
facultad de economía de habla inglesa. Entre sus discípulos más conocidos se encuentran
Keynes y Pigou.
Como profesor se basaba en las teorías de David Ricardo y Stuart Mills con aportes del
marginalismo (uno de los exponentes de esta teoría fue Leon Walras).
Sus aportes fueron denominados “síntesis neoclásica” y fueron base de la teoría económica
moderna.
Su obra principal es “Principios de economía” escrita en colaboración con su esposa, Mary
Paley, y publicada en 1890; este fue durante muchos años el texto principal en las facultades
de economía.
Marshall dibujó diagramas a lo largo de los capítulos, permitiendo una mejor comprensión de
las teorías y modelos económicos tales como la demanda reciproca de J. S. Mill o un análisis
sobre las diferencias entre los costes fijos y variables y la importancia de los períodos de
tiempo durante el análisis de estos temas. De hecho, Marshall es el precursor del análisis de
costes de hoy en día.
En el primer volumen de la obra compaginó conceptos de la economía clásica como riqueza,
producción, trabajo, capital o valor con aportaciones de la escuela marginalista como utilidad
y utilidad marginal. A los agentes de la producción (tierra, trabajo, capital) añadió un nuevo
factor, el de la organización industrial.
En el segundo volumen realizó una exposición del funcionamiento de los mercados, un
análisis de la oferta y la demanda y expuso su teoría del equilibrio general, de la formación de
la oferta, la incidencia de los monopolios y la distribución de la riqueza nacional. Los
problemas más destacados que analizó fueron el de la formación de los precios y la
distribución de la renta.
Estableció una relación entre precio y cantidad demandada cuya sintaxis gráfica (curvas de
oferta y de demanda) sigue vigente hoy día.
En relación a la oferta realizó un análisis de los costes de producción y la forma en que las
empresas se adaptan a las cantidades demandadas a corto y largo plazo.
En el análisis del mercado introdujo nuevos conceptos de gran poder explicativo, tales como
elasticidad de la demanda, bien complementario y bien sustitutivo, economías externas y
economías internas, etc.
Con una claridad educacional incuestionable y lleno de principios sociales profundos,
Marshall contribuyó a la ciencia económica con conceptos tales como la elasticidad y el
desarrollo posterior de otros temas, como por ejemplo los excedentes. Aunque él no inventó el
término ni tampoco inició esta teoría, hizo una separación y definición más claras de los
distintos tipos de excedentes, como el excedente del consumidor o del productor.
En su libro “Principios de economía”, indicó también las diferencias entre las economiá s de
escalas internas y externas, así como un diagrama que representaba las fluctuaciones de la
oferta y la demanda que teniá n lugar antes de llegar a un estado de equilibrio, un equilibrio
general. Este equilibrio se alcanza mediante el cambio de las cantidades y no los precios,
como habiá establecido Léon Walras.
Su obra fue de gran influencia en el desarrollo de la literatura económica reciente, tanto en
Inglaterra como en Estados Unidos y toda Europa.

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A pesar de las críticas y de la revisión a la que fue sometida su obra, la misma persiste a
través de la continuación de sus principales discípulos, que introdujeron sus distintas
orientaciones, como ser Pigou, Keynes y Robertson.

BASE TEÓRICA DEL ENFOQUE NEOCLÁSICO


La Teoría del Equilibrio General Walrasiano es la base del paradigma o enfoque central de los
economistas neoclásicos. Este enfoque toma la forma de un conjunto de modelos integrados
que se construye de acuerdo con reglas precisas. Así es como se tiene la microeconomía de
mercados perfectos e imperfectos, la macroeconomía con fundamentos microeconómicos, la
teoría del crecimiento y todos los modelos derivados de la economía del bienestar que
pretenden orientar la política económica.

Su alto grado de matematización la hace aparecer como un enfoque próximo al de las ciencias
naturales, de tal forma que la economía es para muchos como la única ciencia social “dura”.
Esto le permite presentar las otras teorías “generales” (ricardiana y keynesiana) como casos
particulares para crear una plataforma que intenta ‘unificar el análisis económico’. De esta
manera, abre la puerta a sugerencias de otras corrientes (institucionalistas, evolucionistas y
otras heterodoxias) o de otros métodos (teoría de juegos).

A lo largo de 70 años, la Teoría del Equilibrio Walrasiano se ha convertido en la referencia


obligada de todo planteamiento general (teoría del valor o crecimiento) ya sea para aquellos
que creen que el problema ya está resuelto, como para aquellos que creen que falta mucho por
hacer. Es preciso destacar, en todo caso, que esta teoría solo toma en cuenta a los agentes que
participan en el mercado, como productores y consumidores, dejando fuera a aquellos que no
tienen la opción de acceder a él. Es una limitante fuerte y que puede refutar todo este
paradigma.

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CONCLUSIÓN

La economía neoclásica fue decisiva en la formación de la economía moderna: todos los


economistas actuales se encuentran profundamente influenciados por la economía neoclásica.
La mayor parte de lo que se que se enseña a nivel de grado en las universidades proviene de la
economía neoclásica.

La Escuela Neoclásica surge en contraposición a la Teoría del Valor Trabajo. La Economía


Política Clásica había desarrollado un esquema de análisis en base la idea del Tiempo de
Trabajo como medida del Valor, punto que la Escuela Neoclásica va a rechazar o ignorar. El
principal punto de cambio radica en pensar al individuo como un sujeto racional (por eso
algunos la llaman Teoría Subjetiva) que en su fin utilitarista busca el mayor grado de placer
con el menor esfuerzo posible. Debido a sus supuestos de racionalidad, o "homo
economicus", descuidaron el estudio del papel del dinero en la economía, considerándolo
"neutral".
Trasladado al esquema económico, se entiende que los individuos son racionales y que
maximizan tanto utilidades como beneficios. En este esquema, la contraposición entre
Consumidor y Productor es esencial para determinar el Valor, que no será otra cosa que el
punto de equilibrio en donde el Consumidor y Productor intercambian, en base a un Precio, y
momento en que el Consumidor puede maximizar su Utilidad y el Productor maximizar su
Beneficio, en pautas de mercado libre.

Entre las críticas a la economía neoclásica se puede mencionar que su análisis suele ser
exclusivamente estático, es decir, que no tienen en cuenta el elemento tiempo. Sus modelos
tienden a observar una situación inicial y una final (equilibrio), junto con elementos que
impulsan el cambio de una situación a la otra, pero no tienen en cuenta que el equilibrio no se
alcanza inmediatamente, que el mismo puede ser inestable, o bien que debido a situaciones
relacionadas con la dinámica, el mismo puede que nunca se alcance.

La economía neoclásica, en particular los que sustentan el modelo del equilibrio general de
Walras y el análisis de Marshall, carecen de referentes reales: nunca ha habido un sistema
económico en equilibrio así como nunca ha existido un sistema de competencia perfecta, ni
jamás un consumidor ha tenido información completa, de donde se concluye que la teoría
neoclásica es incomprobable.

En la economía neoclásica “todo se convierte en un movimiento pendular, un ciclo económico


sigue a otro. El fundamento de la teoría del equilibrio es que, si algún acontecimiento altera la
propensión de la oferta y la demanda, el mundo económico siempre regresa a su condición
previa, tan pronto como el evento desaparece: una inflación, una sequía catastrófica, o el
desplome de la bolsa de valores no dejan en absoluto huella en la economía. La regla general,
tal como en la mecánica, es la completa reversibilidad”

En la realidad hay muchos fenómenos irreversibles, no sólo negativos sino también positivos,
sin ir más lejos el aprendizaje, el progreso científico y el tecnológico son procesos
irreversibles, que a su vez están en el origen de una gran diversidad de externalidades, tanto
positivas como negativas, de tipo ambiental y social. Más aún, un papel crucial que se
atribuye a la política gubernamental, en particular la política comercial, es el de crear las
condiciones necesarias para mejorar la situación competitiva de sus países, condiciones que se

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manifiestan fundamentalmente como la creación de externalidades económicas y tecnológicas


positivas.

El mundo neoclásico es también darwiniano, la sociedad se comporta, según la teoría, igual


que la naturaleza. La adaptación y la competencia son procesos naturales a través de los
cuales la selección ocurre. Marshall señalaba que «The Mecca of economics lies in economic
biology rather than economic mechanics», sin embargo, enfrentado a la disyuntiva de una
teoría basada en la realidad que percibía y una que hiciera de la economía, lo que él creía
debía ser una ciencia económica, optó por lo último: una teoría matemática abstracta, fuerte
en analogías mecánicas y, desde esta perspectiva, aparentemente lógica. El concepto de
competencia tiene claras connotaciones biológicas, y en particular darwinistas: la
sobrevivencia del más fuerte, del más competitivo. Pero el concepto de competencia
neoclásico tiene algunas peculiaridades. En primer lugar, se trata de un concepto de
competencia estática, el mercado perfectamente competitivo en términos neoclásicos es aquel
que ya está en equilibrio, en cierto sentido es una situación que, en sí misma, es la negación
de la competencia, ya que no hay en ella ni necesidad ni oportunidad para competir. El
concepto importante es el de competitividad dinámica, en este caso, y en una situación de
fuerte competencia, los más fuertes, en cuanto a competitividad, desplazarán a los más débiles
o los menos competitivos. Y, paradójicamente, una fuerte competencia lleva en sí misma el
germen de su eliminación por la clara tendencia al monopolio o, en el mejor de los casos, al
oligopolio, es decir, una situación en la cual pocas firmas poderosas prefieren compartir un
mercado antes que implicarse en la batalla final por la supremacía.

En la economía mundial contemporánea, la ventaja que los costos inferiores a los de la


competencia proporcionan se ha mostrado muy volátil. Al margen de que a menudo la
empresa tiene dificultades para mantener costos inferiores a los de la competencia por
períodos más o menos largos, es la lógica inherente de la competencia, la que requiere que esa
ventaja sea destruida: nuevos competidores entran al mercado con costos menores, se
racionalizan procesos productivos y se introducen innovaciones de mejoras en forma
continua. En otras palabras, pareciera que las ventajas competitivas que derivan de operar con
costos menores son relativamente efímeras o, en otros términos, no son sostenibles.

El tema de la competencia permite introducir un elemento fundamental que explica el proceso


económico y el desarrollo: el cambio tecnológico. Además, la tecnología es el instrumento
más poderoso de que dispone la sociedad para transformar y apropiarse del sistema natural.
Un sistema en el cual se ignora el cambio tecnológico no puede pretender entender el proceso
de desarrollo ni la interrelación sociedad-medio ambiente.

Los neoclásicos, en sus intentos de hacer de la economía una ciencia, supusieron la existencia
de leyes «naturales» de la economía, que permiten su autorregulación. Pero en la economía, al
igual que en todas las ciencias sociales, existen además las reglas o normas de conducta
adoptadas por el sistema social. Estas reglas deben ser compatibles con las leyes que
gobiernan los fenómenos. La actividad económica interviene en el sistema natural, lo cual
requiere que las reglas que gobiernan el sistema social deban ser compatibles no sólo con
leyes propias de los fenómenos sociales sino también con leyes naturales; así, por ejemplo, las
reglas que conciernen a la explotación de los recursos naturales deben respetar las leyes que
determinan la regeneración de los mismos, tal como se examinó en el capítulo pertinente al
uso sostenible de los recursos marinos. Cualquier modelo de explotación de un recurso natural
renovable exige la consideración explícita de leyes biológicas específicas, como las que
gobiernan la regeneración y el crecimiento. Esto quiere decir que una condición del desarrollo

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sostenible es que sus aspectos normativos sean coherentes o compatibles con las leyes del
sistema natural que se interviene.

Las consecuencias son diversas. Por un lado, la teoría pierde capacidad explicativa, no puede
explicar fenómenos que ocurren fuera de la esfera monetaria o que aun acaeciendo al interior
de la misma, son causados por fenómenos considerados no económicos por ocurrir al margen
del mercado; tal es el caso de la innovación tecnológica y en particular de la mayoría de los
problemas ambientales. Tampoco es capaz de explicar en forma convincente la ausencia de
situaciones de equilibrio en el mundo real, equilibrio que, sin embargo, constituye la piedra
angular de la teoría. Ni siquiera los modelos econométricos más refinados tienen poder
explicativo, son solamente descriptivos.

Es claro que tanto en el contexto del desarrollo como del más específico de la gestión del
sistema natural no puede haber soluciones y, por lo tanto, políticas puramente económicas, o
que ignoren las variables no económicas que de hecho operan en todo problema económico.
Si la teoría económica y, por lo tanto, la del desarrollo resultan insuficientes es porque
ignoran la estructura social y sus mutaciones, y las cambiantes relaciones de poder que
emergen de todo ello. El hecho de que la economía y el desarrollo se refieren a sistemas
sociales, a poblaciones históricas y espacialmente localizadas y, por lo tanto, en estrecha
interacción con el sistema natural, lleva a pensar que toda ciencia social, en particular la teoría
económica y la teoría del desarrollo, deben ser necesariamente sistémicas antes que
individualistas.

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Bibliografía

https://policonomics.com/es/lp-economía-neoclásica-revolucion-marginal/

https://www.econlink.com.ar/economia-neoclasica

http://economiaslg.blogspot.com/2011/08/escuela-neoclasica.html

http://www.eurosur.org

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