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Cultivo de maiz

Resumen

Conocer acerca del origen y la clasificación del maíz, así como de las teorías que
amparan los procesos evolutivos del cultivo, son temas que revierten especial
interés en la actualidad. Esta reseña ofrece una visión de las teorías más discutidas
al respecto y un debate sobre la clasificación racial existente en Cuba, así como el
rol de los maíces criollos en la conservación y generación de diversidad in situ.

Palabras clave: maíz, Zea mays, [procedencia, clasificación, variedades

Abstract

Knowing about maize origin and classification as well as of the theories protecting
crop evolutionary processes are subjects of great interest nowadays. This review
presents an outlook of the most controversial theories in this regard and a debate
on maize race classification in Cuba, as well as the role of landraces related to in
situdiversity preservation and generation.

Keywords: [maize, Zea mays, provenance, classification, varieties

Introducción

A pesar de que el maíz es uno de los cultivos más estudiados en la actualidad,


resulta de gran importancia conocer su origen y clasificación, así como la
clasificación de las razas existentes en el mundo. Cuba cuenta con una gran
diversidad de maíces, que pertenecen a siete grupos raciales con amplia
distribución en el país.
El presente trabajo constituye una reseña acerca del origen del cultivo así como el
rol que juegan las poblaciones criollas en la generación y conservación de la
diversidad del cultivo in situ. En él se discuten, además, algunas de las
problemáticas actuales sobre la clasificación de los maíces cubanos.
Origen y clasificación del maíz
El maíz se originó en una parte restringida de México y los tipos más desarrollados
emigraron posteriormente hacia otros sitios de América. Hoy no hay dudas del
origen americano del maíz, pero nunca fue mencionado en ningún tratado antiguo,
ni en la Biblia, hasta el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, quien lo vio
por primera vez en la isla de Cuba en octubre de 1492 (1, 2).
El maíz surgió aproximadamente entre los años 8 000 y 600 AC en Mesoamérica
(México y Guatemala), probablemente a lo largo del acantilado occidental de México
Central o del Sur, a 500 km de la Ciudad de México (3). El ecosistema que dio lugar
al maíz era de invierno -seco estacional en alternancia con las lluvias de verano- y
en una región montañosa, de cuestas empinadas y sobre roca caliza. Las
propiedades anteriores también describen el área mayor ocupada por el género
Tripsacum. Las tres vistas ampliamente sostenidas acerca del origen de maíz
explican que provenía de: 1) una forma de maíz silvestre, 2) un teocintle silvestre,
3) un antepasado desconocido (ni maíz silvestre ni teocintle). Cada teoría deduce
su evidencia apoyándose en diferentes campos de investigación, desde la
arqueología, los análisis bioquímicos, isoenzimáticos y moleculares, así como los
citogenéticos, morfológicos y taxonómicos. Durante los años 70, la idea más
aceptada era la del maíz silvestre como ancestro de la forma doméstica. Sin
embargo, en los años 80 la teoría más sostenida en este sentido es la del teocintle
como progenitor del maíz. En la actualidad, aún el origen del maíz no se encuentra
dilucidado y existen amplias investigaciones en este sentido.
De acuerdo con otros planteamientos (4), México es el centro primario de
diversidad genética y la Zona Andina el secundario, donde el cultivo del maíz ha
tenido una rápida evolución. De las 50 razas encontradas en México, existen siete
homólogas en Guatemala, seis en Colombia, cinco en Perú y dos en Brasil, lo que
hace que indiscutiblemente México haya sido el centro de difusión de estas, donde
alrededor de 27 o más de la mitad de ellas han permanecido como variedades
locales endémicas.
Otros han resumido en forma de diagrama varios modelos probables para el origen
del maíz (5). Estos son: i) evolución vertical del maíz moderno a partir del
silvestre; ii) progresión de teocintle a maíz; iii) separación del maíz y el teocintle,
originados ambos en un ancestro común, habiéndose separado durante el proceso
evolutivo; iv) hibridación, habiéndose originado el maíz como un híbrido entre
teocintle y una gramínea desconocida (Figura 1).
Los últimos informes indican que la naturaleza anfidiploide o tetraploide del
cariotipo del maíz agrega un elemento más al enigma del origen del maíz (Figura
2).

El examen de los datos revelados por Bat Cave, en combinación con el estudio de
las variedades de maíz de México, permiten ver cómo se han originado las razas de
este cereal. Empezando con el maíz tunicado primitivo, que sin dudas llegó a
distribuirse extensamente hace varios miles de años, se desarrollaron distintas
variedades de maíz en diferentes regiones. Los principales factores involucrados en
la evolución inicial del maíz fueron probablemente un grado relativamente alto de
mutaciones y una liberación parcial de la presión de la selección natural, como
consecuencia de la intervención del hombre. Puesto que las mazorcas y granos de
maíz primitivo original eran bastante pequeñas, las nuevas variaciones de esta
estructura tenderían a orientarse en la dirección de mayor tamaño y no en la de
menor. Como consecuencia, la mazorca de maíz ha ido aumentando su tamaño
gradualmente durante 4 000 años o más (6).
A pesar de las contundentes evidencias a favor del teocintle como ancestro directo
del maíz, han habido varias teorías acerca de su origen botánico, las cuales han
sido ya explicadas (7) y son las siguientes: a) la teoría del maíz tunicado,
propuesta por Saint Hilaire, que consideraba que el maíz se había originado de un
tipo con características similares al maíz tunicado, b) la teoría del origen común del
maíz y el teocintle, propuesta por Montgomery; posteriormente, Watherwax incluyó
a Tripsacum en este origen común, c) la teoría tripartita propuesta por Mangelsdorf
y Reeves, después de haber practicado numerosas hibridaciones de maíz con sus
dos parientes americanos, el Tripsacum y teocintle, y finalmente d) propuesta por
Iltis, quien al estudiar el género Zea en relación con las características de la
inflorescencia masculina, propuso la hipótesis de una mutación catastrófica en una
especie silvestre de este género, que pudo dar origen al maíz.
Se han investigado las relaciones filogenéticos de las especies del género Zea, a
través de estudios isoenzimáticos y moleculares (8). El análisis reveló que el género
está dividido en dos grupos: Lujuriante y Zea, y que Zea perennis y Zea
diploperennis están altamente relacionados. Cuando el estudio se combinó con el
análisis de ADN del cloroplasto y la mitocondria, se pudo constatar que las dos
categorías deberían separarse como diferentes especies. La división entre los
teocintles anuales de tierras altas (spp. mexicanas) y tierras bajas (spp.
parviglumis), se hizo evidente en los análisis isoenzimáticos. El grupo parviglumis
fue el más relacionado con Zea mays. Estas evidencias estarían corroborando la
teoría del teocintle como ancestro del maíz, siendo el más cercano el teocintle anual
de los Balsas (Zea mays spp. parviglumis), teoría que ha sido recientemente
corroborada a través de estudios moleculares (9).
La domesticación del maíz a través de la selección resultó en una especie
totalmente dependiente del hombre, pues la transformación eliminó por completo
las características ancestrales de sobrevivencia en la naturaleza. Además, se
obtuvo una gran variabilidad de tipos, más de 3 003 razas y miles de variedades
adaptadas a los más diversos ambientes ecológicos y a las preferencias de sus
cultivadores. Existen razones que posibilitaron cambios tan acentuados. En primer
lugar, el maíz es una planta que prácticamente induce al hombre a seleccionarlo. Al
contrario de los demás cereales, donde las plantas son cosechadas mezcladas, en el
caso del maíz cada planta es cosechada individualmente. Eso hace que las
características propias de cada mazorca queden evidentes, posibilitando una
selección de plantas individuales, lo que no es posible con las demás gramíneas
(10).
Desde el punto de vista de descendencia lineal, se describen seis razas principales
de maíz: Palomero Toluqueño, de las cuales se derivan todas las razas de maíz
reventón; Complejo Chapalote Nal-Tel, antecesor de numerosas razas de México,
América Central y Colombia; raza Pira, de la cual se derivan todos los maíces duros
tropicales de endospermo amarillo; raza Confite Morocho, de donde se derivan los
maíces de ocho hileras; raza Chullpi, originaria de los maíces dulces y amiláceos; y
raza Kculli, de la cual se derivan todos los maíces con coloración de aleurona y
pericarpio (7).
Clasificación taxonómica del Maíz
De acuerdo con la clasificación efectuada por OECD (Organización para la
Cooperación Económica y el Desarrollo), en la clasificación para el maíz del
hemisferio occidental (11), los géneros Zea y Tripsacum son incluidos en la Tribu
Maydeae (Tabla I).
El maíz (Zea mays L.) es uno de los granos alimenticios más antiguos que se
conocen. Pertenece a la familia de las Poáceas (Gramíneas), tribu Maydeas, y es la
única especie cultivada de este género. Otras especies del género Zea,
comúnmente llamadas teocintle y las del género Tripsacum, conocidas como
arrocillo o maicillo, son formas salvajes parientes de Zea mays. Son clasificadas
como del Nuevo Mundo, porque su centro de origen está en América. En un primer
momento, los taxónomos clasificaron los géneros Zea y Euchlaena -al cual
pertenecía el teocintle- como dos separados.
Actualmente, en base a la compatibilidad para la hibridación entre esos grupos de
plantas y a estudios citogenéticos, es generalmente aceptado que ambas
pertenecen al género Zea (5). El teocintle y Tripsacum son importantes, como
posibles fuentes de características deseables para el mejoramiento del maíz. El
Tripsacum no tiene un valor económico directo, mientras que el teocintle tiene
algún valor como fuente de forraje.

Clasificación racial del Maíz


La primera clasificación del maíz, de acuerdo con la variación dentro del grano, la
hizo Sturtevant de manera artificial (7), basado en la textura o estructura del
endospermo y consideró siete grupos:
1. Maíz tunicado: Zea mays tunicata St., se considera uno de los tipos más
primitivos de los maíces cultivados. Se caracteriza por presentar cada grano
envuelto en su propia bráctea. No tiene valor comercial.
2. Maíz reventón: Zea mays everta St. Se caracteriza por presentar granos
pequeños con endospermo cristalino, constituido preferentemente por almidón
córneo. Es capaz de explotar cuando es sometido al calor. Da lugar a las llamadas
cotufas o palomitas.
3. Maíz cristalino: Zea mays indurata St. Se caracteriza por presentar granos con
endospermo vítreo duro, cristalino y translúcido, con almidón en su mayoría
córneo.
4. Maíz amiláceo: Zea mays amilácea St. Se caracteriza por presentar granos con
endospermo blando, suave amiláceo. En este grupo el maíz “Blanco Gigante del
Cuzco” o “Blanco Imperial” es legado del imperio incaico, que causa la admiración
por el gran tamaño de su grano y alto rendimiento.
5. Maíz dentado: Zea mays identata St. Se caracteriza por presentar granos con
endospermo formado con almidón córneo cristalino, tanto en su exterior como
interior. Están coronados en la parte superior con almidón blando suave, que a la
madurez origina una depresión central superior, debido a una mayor hidratación,
dándole al grano la forma característica de diente.
6. Maíz dulce: Zea mays saccbarata St. Se caracteriza por presentar maíces dulces
y un grano completamente arrugado cuando están maduros. Posee un gen recesivo
en el cromosoma 4, el cual impide la conversión de algunos azúcares solubles en
almidón.
7. Maíz ceroso: Zea mays ceratina Kul. Se caracteriza por presentar aspecto ceroso
en el endospermo. En el maíz normal o corriente, la molécula de almidón está
compuesta por 75 % de amilopectina y 25 % de amilosa. En cambio, en el maíz
ceroso (waxy), el almidón está constituido por 100 % de amilopectina, lo que
origina un almidón de característica gomosa parecido al de yuca.
Esta clasificación ha sido usada casi sin modificación durante los últimos 50 años,
aunque algunos plantean que la clasificación solo sobre caracteres del endospermo
depende para su expresión de un único punto sobre un cromosoma (6), por lo que
resulta importante efectuar una clasificación sobre todo el plasma germinal e incluir
el mayor número de datos genéticos como características de las mazorcas,
caracteres genéticos, citológicos, fisiológicos y agroquímicos. Por tal motivo, dichos
autores propusieron una clasificación basada en la constitución genética total e
hicieron una clasificación de los maíces criollos de México, Centro y Sudamérica, y
parte de los Estados Unidos.
Partiendo de estas desventajas, se dispone de nuevos criterios para la clasificación
racial del maíz, los cuales enriquecen los estudios anteriormente realizados,
considerando los caracteres morfológicos del grano. En México, se han incluido en
los análisis otros caracteres, como la calidad industrial y calidad para elaborar
determinados alimentos por parte de las comunidades que conservan in situ las
razas locales de maíz (9). En España, se han incorporado otros caracteres
morfológicos de la planta y las mazorcas (12), usándose además para hacer
comparaciones con posibles ancestros de las razas de ese país.
Con el descubrimiento de los marcadores moleculares y la gran utilidad de estos
por su eficiencia, distribución a lo largo del genoma y sobre todo por no tener
influencia del ambiente, constituyen en la actualidad los mejores métodos para la
caracterización de las poblaciones de maíz existentes en el mundo, así como para la
caracterización racial de los maíces conservados in situ y ex situ. Algunos han
utilizado estas bondades de los marcadores microsatélites y analizaron cerca de
350 razas nativas de Las Américas (13), determinando la existencia de complejos
raciales pertenecientes a las zonas altas de México, al norte de Estados Unidos,
maíces tropicales y un complejo asociados a las razas Andinas.
El maíz en Cuba
Estudios de clasificación del maíz en Cuba. En Cuba, los trabajos iniciales de
clasificación de maíces comenzaron en 1949; Hernández y Clement efectuaron 57
colectas de 90 localidades del país (14). Ellos reportaron la existencia de seis razas
de maíces cubanos e indicaron que cinco de ellas estaban relacionados con los tipos
encontrados en México. En dichos estudios, el concepto de raza fue establecido en
función de los criterios establecidos en México por Margelsford, donde existía un
gran aislamiento geográfico entre las comunidades, lo que permitía rutas de
evolución diferentes.
A partir de estos criterios, dicho autor efectuó estudios posteriores en la
clasificación de las razas, partiendo del concepto establecido anteriormente, de que
las razas de maíz son una o más poblaciones de individuos con un número de
características significativas en común, las cuales son generalmente reconocidas
como una variedad agrícola por los campesinos (15).
De acuerdo con este concepto, se plantea la existencia en Cuba de siete razas de
maíz, que se diferencian y clasifican principalmente por los caracteres de la
mazorca (16): Maíz Criollo, Tusón, Argentino, Canilla, White Pop, Yellow Pop y
White Dent.
De acuerdo con los criterios de este autor, las características más significativas de
ellas son:
v Maíz Criollo: plantas de 2.2 a 3.2 m de altura, de 0-2 hileras de raíces
secundarias, hojas muy largas, 1-2 mazorcas en posición superior a los 0.9 m de la
base de las espigas. La inflorescencia masculina es muy larga y ramificada. Las
mazorcas son de medianas a largas, cilíndricas o ligeramente cónicas, de 12 a 16
hileras de granos, de endospermo duro y tamaño mediano, no dentado. El color de
los granos es amarillo-naranja. Las mazorcas tienen un diámetro de 46-53 mm con
un diámetro de la tusa de 28-41 mm. Se distribuye principalmente en las antiguas
provincias de Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente.
De acuerdo con los caracteres morfológicos, se sugiere que las formas de Maíz
Criollo pueden tener un origen reciente en Cuba y es un tipo intermedio entre las
razas Tusón y Argentino. Los nombres con los que son reconocidos en Cuba son:
Maíz Cubano, Maíz Criollo y Maíz Corriente y fuera de Cuba: Caribbean Flint, Creole
flint, Cuban Yellow, Coastal Tropical Flint.
v Tusón: plantas de 2.5 a 2.7 m de altura, de 0-2 hileras de raíces secundarias,
hojas muy largas, 2 mazorcas promedio por planta. Las inflorescencias masculinas
son muy largas y ramificadas. Las mazorcas son de medianas a largas, cilíndricas,
de 14 a 18 hileras de granos, dentados y largos, con endospermo medianamente
duro. El color de los granos es amarillo a naranja. Las mazorcas tienen un diámetro
de 48-56 mm, con un diámetro de la tusa de 30-39 mm. Su distribución está
restringida casi exclusivamente a la provincia de Oriente. Los nombres con los que
son reconocidos en Cuba son: Maizón, Big Corn, Diente de Caballo o Maíz Gibara y
fuera de Cuba: Race 6, Cylindrical Dent.
v Argentino: plantas de 2.4 a 2.9 m de altura, 0-1 hilera de raíces secundarias,
hojas largas, 1-2 mazorcas en posición superior a los 0.8 m de la base de las
espigas. La inflorescencia masculina es muy larga y ramificada. Las mazorcas son
pequeñas, cilíndricas o ligeramente cónicas o en forma de cigarro, con de 12 a 14
hileras de granos, los cuales son de tamaño mediano, pequeños y redondeados,
con almidón córneo muy duro. El color de los granos es naranja. Las mazorcas
tienen un diámetro de 37-45 mm, con un diámetro de la tusa de 26-30 mm. Se
distribuye principalmente en la provincia de Oriente. Producto de la dureza del
grano y almidón, es muy utilizado para hacer harina. Los nombres con los que son
reconocidos en Cuba son: Argentino, Especial, Habana, Provincia y fuera de Cuba
son: Race 5, Cuban Flint, Cateto.
v Canilla: plantas de 2.4 a 2.7 m de altura, de 0-2 hileras de raíces secundarias,
hojas largas, 2 mazorcas en posición superior a los 0.8 m de la base de las espigas.
La inflorescencia masculina es larga y muy ramificada. Las mazorcas son largas,
delgadas y cilíndricas, en forma de velas y extremadamente flexibles, de 10 a 16
hileras de granos. Los granos son principalmente de dos tipos: uno estrecho en
forma de cuña, orbicular en la región transversal, conspicuamente dentado con
pericarpio frecuentemente arrugado y otro redondeado, más o menos rectangulares
en la sección transversal, con almidón blando hasta el ápice, aunque no son
dentados, con almidón córneo y medianamente duro de color amarillo a azafrán.
Las mazorcas tienen un diámetro de 36-41 mm, con un diámetro de la tusa de 20-
28 mm. Se destaca que la tusa se encuentra más allá de la cobertura de las
mazorcas. Se distribuye principalmente en la provincia de Oriente y muy frecuente
en Camagüey. Producto de la dureza del grano y almidón, es muy utilizado para
hacer harina. Los nombres con los que son reconocidos en Cuba son: Canilla,
Argentino (fuera de Oriente y Camagüey), Cuña (Puya Amarilla), Tayuyo, Pineo y
fuera de Cuba son: Race 3 y Race 4, Maïs Chandelle.
v White Pop: plantas de corta a media altura, 1.5 a 2.5 m, de 1 hilera de raíces
secundarias ocasionalmente, hojas de tamaño intermedio, 1-2 mazorcas en
posición superior a los 0.7 m de la base de las espigas. La inflorescencia masculina
es corta y ramificada. Las mazorcas son pequeñas, cortas, de 12 a 16 hileras de
granos, los cuales son pequeños y redondeados. El color de los granos puede ser
blanco, amarillo. Las mazorcas tienen un diámetro de 33-43 mm, con un diámetro
de la tusa de 27-31 mm. Se distribuye en toda la isla. Los nombres con los que son
reconocidos en Cuba son: Maíz de pollo, Maíz de rositas, Maíz de pollo blanco, Maíz
de pollo morado y fuera de Cuba son: Race 1.
v Yellow Pop: plantas medianas, de 1.7 a 2.1 m de altura, de 0-1 hilera de raíces
secundarias, hojas largas, 1-3 mazorcas en posición superior a los 0.6m de la base
de las espigas. La inflorescencia masculina es muy corta y ramificada. Las mazorcas
son cortas, delgadas, de 12 a 16 hileras de granos. Los granos son muy pequeños,
generalmente en forma de cuña, de color amarillo-naranja. Las mazorcas tienen un
diámetro de 20-40 mm, con un diámetro de la tusa de 15-25 mm. Se distribuye
principalmente en la provincia Las Villas. El nombre con el que es reconocido en
Cuba es Maíz de pollo enano.
v White Dent: plantas cortas, de 1.4 a 1.8 m de altura, de 0-1 hilera de raíces
secundarias, hojas medianas, dos mazorcas en posición superior a los 0.6 m de la
base de las espigas. La inflorescencia masculina es muy corta y poco ramificada.
Las mazorcas son extremadamente cortas, cilíndricas, de 10 a 12 hileras de granos.
Los granos son medianos, muy dentados, de endospermo duro, color blanco
cremoso. Las mazorcas tienen un diámetro de 34-39 mm, con un diámetro de la
tusa de 20-24 mm. Se distribuye principalmente al este de la antigua provincia de
Oriente. El nombre con el que es reconocido en Cuba es Argentino Blanco.
En Cuba, en 1949, no existían barreras geográficas que impidieran el cruzamiento
entre las variedades, por lo que las poblaciones eran constituidas probablemente
por híbridos entre razas (16).
Algunos plantean que probablemente durante el transcurso de estos 50 años (17),
posteriores al estudio efectuado por Hatheway, varias de estas razas ya no existan,
se hayan modificado o se hayan formado nuevas razas, lo que constituye un nuevo
panorama potencial en los recursos genéticos del maíz en el país. Sin embargo, en
sus propios estudios, estos autores plantean que al analizar accesiones
recientemente colectadas, ellas se encontraban presentes en al menos cinco de las
siete razas cubanas de maíz (Criollo, Canilla, Tusón, Argentino y Reventador),
aunque muchas muestran caracteres morfológicos, que indican la posible mezcla
entre ellas, debido posiblemente al manejo o a las fuerzas evolutivas, que pueden
estar actuando sobre estas accesiones/razas, provocando una progresiva erosión
genética producto de las diferentes formas de manejo de los agricultores (17).
Usos de la diversidad racial del cultivo. La variabilidad genética presente dentro y
entre poblaciones/razas de maíz, ha sido reconocida entre las más abundantes del
reino vegetal. Mucha de esta variabilidad se debe a factores unitarios, que han sido
identificados a través del tiempo y que controlan características fácilmente visibles,
tales como los colores, las formas y estructuras (18).
Esta diversidad ha sido ampliamente utilizada por el hombre, ya sea de forma
empírica por los productores desde el proceso de domesticación hasta la actualidad,
como la de diversos programas convencionales de mejora genética que se han
realizado a nivel mundial (9).
En Cuba, las variedades criollas y foráneas son utilizadas principalmente por los
productores e incorporadas a programas de mejoramiento genético del cultivo,
utilizándose varios métodos para lograr la mejor articulación del material genético
(19). De esta forma, se han obtenido variedades sintéticas y mejoradas mediante
la selección masal de la población formada por variedades originales, así como
híbridos dobles y triples mediante el cruzamiento de líneas puras, de acuerdo con el
comportamiento de ellos y la capacidad combinatoria. Igualmente, se ha empleado
el método de top crosses, mediante el cual una variedad de polinización abierta se
cruza con líneas puras exóticas, con el fin de producir un híbrido para su inmediata
utilización práctica (20).
El uso de la diversidad existente en las razas cubanas, no sólo ha estado limitado a
los programas de mejora que han ocurrido en el país, sino que también muchos
híbridos actuales de Estados Unidos y otros países desarrollados, tienen como base
genética maíces cubanos correspondientes fundamentalmente a las razas Criollo,
Argentino y Tusón; de ahí la importancia de la conservación de esta diversidad
(16).
Importancia de los maíces criollos en la generación de diversidad in situ. En el
proceso de domesticación, los sistemas locales de semillas han jugado un papel
relevante, pues mantienen una amplia variabilidad, que se adapta en pequeñas
parcelas, donde los agricultores conservan in situ aquellas plantas consideradas
útiles para las familias, el mercado u otros fines (21).
Lo anteriormente expresado ha condicionado que en ciertos agroecosistemas se
encuentren variedades genéticamente diversas y que en la práctica, producto de la
condición alógama del maíz, se produzca de manera incidental o inducida la
recombinación genética de las poblaciones existentes. La interacción de las plantas
cultivadas con sus parientes silvestres, en diversos ecosistemas, junto con las
prácticas de los agricultores de manejar simultáneamente varias variedades, lo que
permite el cruzamiento, y las condiciones socioeconómicas diversas determinan, en
gran medida, los conglomerados genéticos del maíz de las fincas, los cuales son
complejos y dinámicos (22).
Maíz criollo es un término campesino que comúnmente se emplea para denotar que
es un material nativo de la comunidad, región, estado o país, y que se diferencia de
un material extranjero, un maíz híbrido o una variedad mejorada. Está conformado
por una población heterogénea de plantas y los agricultores las diferencian por su
color, textura, forma del grano, forma de la mazorca, ciclo vegetativo y uso. Son
materiales que han sido formados por los agricultores durante años, mediante
selección empírica, y lo conservan y manejan año tras año en un complejo sistema
de intercambio de semillas y genes. También puede considerarse como maíz criollo
(criollo hibridado o mejorado) a la población de plantas resultante de un
cruzamiento natural o artificial (cruzamiento realizado por agricultores,
mejoradores o ambos) con un material mejorado, siempre y cuando la población
tenga un 75 % de las características del material criollo original y solo el 25 % del
material mejorado (9).
A partir de los propios procesos que se generan en las comunidades y los criterios
de identificación de las mejores mazorcas por parte de los productores, se aseguran
las semillas de buena calidad y su germinación; además, están relacionadas con el
buen mantenimiento de los idiotipos en las comunidades (23).
Como fuente de genes adaptados, las variedades de los agricultores han sido la
materia prima de donde se han desarrollado las variedades modernas, que con
frecuencia son de mayor rendimiento (24). Por tanto, la conservación de variedades
locales tiene una importancia crucial, tanto para los programas convencionales de
mejoramiento de los cultivos como para la agricultura de subsistencia.
Conclusiones
El maíz, sin duda alguna, es un cultivo altamente diverso, que de acuerdo con las
evidencias encontradas, pudo haberse originado en Mesoamérica (México,
Guatemala), probablemente en la zona de México Central o del Sur. En la
actualidad, la mayoría de los genetistas están de acuerdo en que se deriva del
teocintle, por su gran parentesco cromosómico de planta y su facilidad de
entrecruzamiento, obteniéndose entre ambos híbridos fértiles (9).
En muchos países, existen diversos estudios acerca de la composición racial del
cultivo (6, 7, 9, 12, 13), obteniéndose una alta variabilidad en cada región y que
han permitido determinar las posibles relaciones entre las razas existentes
alrededor del mundo y los orígenes en común que ellas poseen.
En Cuba, existen estudios recientes que aportan grandes evidencias acerca de la
composición racial de los maíces cubanos (conservados ex situ), como el efectuado
en el 2008 (17), considerando los caracteres morfológicos y agronómicos para la
clasificación de las razas actuales.
A pesar de que algunos plantean que en el proceso de domesticación y manejo de
las poblaciones (in situ y ex situ) pueden estarse activando procesos que causen la
pérdida de variantes genéticas en el cultivo (25); otros manifiestan que las
comunidades rurales han mantenido gran diversidad genética durante siglos (26),
lo que constituye hoy la fuente donde el sistema formal institucional obtiene los
recursos genéticos para los bancos de germoplasma y la industria de semillas.
Recomendaciones
A partir del análisis efectuado en la presente reseña, se proponen las siguientes
recomendaciones para el caso de los maíces cubanos:
Efectuar un análisis de la composición racial existente, con el uso de herramientas
más informativas, por ejemplo, que permitieran el estudio del genoma, a modo de
fortalecer los resultados de anteriores trabajos efectuados en el país, incorporando
accesiones conservadas in situ y ex situ. A su vez, dichos estudios pudieran ayudar
a esclarecer el posible origen o antecesor de las razas existentes en el país.
Efectuar un análisis de la composición racial existente y relacionarlo con estudios de
posición geográficos de esta diversidad, a modo de conocer el comportamiento de
estas razas en las actuales condiciones edafoclimáticas, lo que podría ayudar a la
conservación de su diversidad in situ.
Efectuar estudios en el caso de poblaciones que se encuentren en proceso de
selección o mejoramiento, con el objetivo de mostrar evidencias acerca de los
cambios de frecuencias que ocurren en las poblaciones de maíz, que provoquen
durante los procesos de adaptación o mejora la pérdida o ganancia de genes, y que
han conllevado a la especiación y adaptación de las variedades locales a las
diversas condiciones ambientales.

Referencias

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INTRODUCCIÓN

El maíz, es el grano básico que ocupa la mayor superficie sembrada y el mayor volumen en
cuanto a producción en Honduras. El maíz se utiliza para consumo humano directo y para
alimentar animales, ya sea directamente o en la formulación de concentrados. El país produce
mas maíz blanco, y menos cantidades de maíz amarillo. El maíz blanco 89 utiliza
principalmente para consumo humano como tortillas y otros, mientras que el maíz amarillo se
destina primordialmente para la formulación de concentrados.

La producción de maíz tiene una estacionalidad muy marcada. La mitad da la cosecha se


obtiene de octubre a diciembre. Este estacionalidad contribuye a que los precios tengan
grandes variaciones durante el año. con una relación inversamente proporcional a la salida de
la cosecha. Los precios Inferiores se observan en noviembre y diciembre. mientras que los
precios mas altos se observan en julio y agosto.

La demanda en Honduras se cubre con una producción de maíz blanco de 12 millones de


quintales, una producción de sorgo de 1.5 a l.9 millones de quintales, más importaciones.
Parte de la producción de maíz blanco se exporta a los países vecinos. que también son
deficitarios.

La demanda total es de 15 millones de quintales de maíz; de los cuales, 9.6 millones (62 %) es
destinada al consumo humano, y 5.4 millones (37 %') al consume animal. El volumen destinado
al consumo humano es principalmente maíz blanco. Con muy poco grado de sustitución. De
esta demanda de 9.6 millones de quintales para consumo humano. 300 mil son procesados por
la agroindustria, principalmente para la elaboración de harina de maíz. y la diferencia (9.3
millones de quintales) son de consumo directo. De este consumo directo, 3.1 millones de
quintales son consumidos por el productor en la finca, y 6.5 millones se comercializan a través
del mercado nacional.

Esta guía técnica es elaborada con el propósito de servir como un documento de consulta a
empresas, consultores privados, técnicos y productores Involucrados en la producción de
cultivo de maíz. Las recomendaciones que se ofrecen, están basadas en la información
actualizada de las Investigaciones y experiencias obtenidas en los trabajos de campo. Por
técnicos de investigación de la institución en las diferentes regiones del país. Además de los
conceptos generales que brinda esta publicación. Se busca ayudar a uniformizar ciertos
criterios técnicos, para así proporcionar una mejor y eficiente asistencia técnica a los
productores.

Es necesario enfatizar, que algunas de las recomendaciones tecnológicas sobre el manejo del
cultivo no se pueden aplicar uniformemente a nivel nacional. Sin embargo, se espera que esta
información aunada a los bancos de datos que existen a nivel regional, más la experiencia de
técnicos y productores de las diferentes zonas, pueda contribuir en un futuro inmediato a
incrementar la producción y productividad del cultivo de maíz a nivel nacional.

otro
PORCENTAJE DE PÉRDIDA DE MASA EN GRANOS Y EFECTO
TÓXICO DEL ACEITE ESENCIAL Piper aduncumEN Sitophilus
zeamais (COLEOPTERA: CURCULIONIDAE)*

PERCENTAGE OF LOSS OF MASS IN GRAINS AND TOXIC


EFFECT OF OIL ESSENTIAL Piper aduncum IN Sitophilus
zeamais (COLEOPTERA: CURCULIONIDAE)

Resumen

Se evaluó el efecto tóxico y el porcentaje de pérdida de masa en


granos de maíz del aceite esencial de Piper aduncumsobre el gorgojo
negro del maíz Sitophilus zeamais a través de los métodos de
contacto, aplicando directamente el producto sobre los granos en las
concentraciones de 0,25; 0,5; 1,0; 2,0 y 4,0 ul/g, y contacto en
papel filtro, aplicando el producto sobre papel filtro y posterior
infestación con adultos utilizando concentraciones de 0,08; 0,17;
0,35; 1,70 y 1,41 ul/cm2. Por el método de contacto en papel filtro se
obtuvo una CL50 y CL95 de 0,06 y 1,38 ul/cm2, respectivamente.
Cuando se evaluó la toxicidad del aceite a diferentes concentraciones
se obtuvo un TL50 y TL95 de 63,36 y 140,67 h, respectivamente. Por
el método de contacto con granos la CL50 y CL95 fue de 0,64 y
12,47 ul/g del producto, respectivamente, y el TL50 y TL95 fue de 5,79
y 204,49 h, respectivamente. Se determinó el porcentaje de pérdida
de masa en granos de maíz ocasionado por S. zeamais,
encontrándose valores que oscilaron entre 4,24 y 6,0%. De acuerdo
con los resultados obtenidos, P. aduncum presenta efecto tóxico
sobre S. zeamais.

Palabras clave: gorgojo del maíz, granos almacenados, efecto


tóxico, productos alternativos de control.

Abstract

Was evaluated the toxic effect and rate percentage of loss of mass in
grains of the essential oil of Piper aduncum on the black maize
weevil Sitophilus zeamais through methods of contact with grains,
applying the product directly onto the grains using concentrations of
0,25; 0,5; 1,0; 2,0 and 4,0 ul/g, and contact in filter paper, applying
the product on filter paper and subsequent infestation with adults
using concentrations of 0,08; 0,17; 0,35; 1,70 y 1,41 ul/cm2. By the
method of contact over filter paper was obtained a CL50 and CL95 of
0,06 and 1,38 ul/cm2, respectively. When the toxicity of the oil was
evaluated at different concentrations was obtained a TL50 and TL95 of
63,36 and 140,67 h, respectively. By the method of contact with
grains the CL50 and CL95 was 0,64 and 12,47 ul/g of product,
respectively, and the TL50 and TL95 was in 5,79 and 204,49 h,
respectively. The percentage of loss of mass in grains of corn caused
by S. zeamais was determined, finding values ranging between 4,24
and 6,0%. According to the results obtained, P. aduncum presents
toxic effect on S. zeamais.

Key words: maize weevil, stored grain, toxic effect, alternative


products of control.

INTRODUCCIÓN

Se estima que de 5 a 10% de la producción mundial de granos se


pierde a causa de los insectos plaga, lo que equivale a la cantidad de
granos necesaria para alimentar a 130 millones de personas
anualmente (OLIVEIRA et al., 2003). En América Latina, entre 30 y
40% de la producción de maíz se pierde durante su almacenamiento
(LAGUNES, 1994). El aumento de la demanda de alimentos, en
función del crecimiento poblacional, exige el desarrollo y el
perfeccionamiento de nuevas técnicas de manejo de granos durante
el almacenamiento. Dentro de los factores que interfieren en la
calidad de los granos, el ataque de plagas se destaca por ocasionar la
mayor pérdida de calidad del producto final. Sitophilus
zeamais Motschulsky, 1855 (Coleoptera: Curculionidae) es una de las
plagas más importantes que atacan los granos almacenados en
regiones tropicales (ARIENILMAR et al., 2005; DE SOUZA et al.,
2006). Es considerado plaga primaria por atacar granos tanto en
campo como en bodegas y su acción es más intensa en granos de
maíz, afectando también sorgo, trigo, arroz y algunos productos
industrializados secos (REES, 1996). En las pequeñas bodegas de
almacenamiento, las pérdidas ocasionadas por el ataque de este
insecto-plaga son significativas (SANTOS et al., 1986), debido a la
inexistencia de estructuras adecuadas de almacenamiento y de
métodos de control compatibles con la realidad de los pequeños
agricultores (LAGUNES, 1994).

El control químico es el método más utilizado en el control de S.


zeamais, debido, principalmente, a la ausencia de métodos de control
alternativos eficientes (GUEDES et al., 1995). El uso de extractos
vegetales, técnica utilizada por los agricultores de subsistencia antes
de la llegada de los insecticidas sintéticos, ha resurgido como una
importante alternativa de control de insectos-plaga en granos
almacenados (LORINI, 1998).

El control de S. zeamais en granos de maíz almacenado, ha sido


comúnmente realizado a gran escala mediante la utilización de
insecticidas sintéticos protectores y fumigantes en silos y bodegas de
almacenamiento, principalmente con la aplicación de fosfato de
aluminio, cuyo ingrediente activo es la fosfina, que a pesar de ser
eficientes y económicos, pueden provocar efectos indeseables, como
intoxicaciones a los aplicadores, presencia de residuos tóxicos en los
granos, aumento en los costos de almacenamiento y desarrollo de
poblaciones resistentes (GUEDES et al., 1995; SILVA, 2001;
TAPONDJOU et al., 2002; RIBEIRO et al., 2003; OBENG-OFORI &
AMITEYE, 2005).

Una alternativa a este problema es el uso de productos naturales


derivados de plantas, que generalmente son biodegradables y no
producen desequilibrio en el ecosistema (IANNACONE & REYES,
2001; IANNACONE & LAMAS, 2003). El uso de plantas con
propiedades insecticidas es una técnica ancestral usada en muchos
países por cientos de años, pero con la aparición de los insecticidas
sintéticos su empleo fue disminuyendo (IANNACONE & LAMAS,
2003), aunque en los últimos años ha recobrado y aumentado su
importancia para el control de plagas (LAGUNES et al., 1985).

Un gran número de sustancias derivadas y compuestos activos de


plantas poseen actividades fisiológicas y comportamentales sobre
insectos de productos almacenados (HO et al., 1996; RAJEDRAN &
SRIRANJINI, 2008). IANNACONE & QUISPE (2004) evaluaron el
efecto biocida de Brugmansia candida Pers. (Solanaceae), Ricinus
communis L. (Euphorbiaceae), Annona muricata L.
(Annonaceae), Persea americana Miller (Lauraceae),Chenopodium
quinoa Willdenow (Chenopodiaceae) y Lantana camara L.
(Verbenaceae) sobre adultos de S. zeamais yS. paniceum,
encontrándose a P. americana, C. quinoa y L. camara con mayor
efectividad para el control de estos dos insectos.

Dentro de la familia Piperaceae, Piper nigrum ha sido utilizada por el


hombre como condimento por sus frutos aromáticos y picantes,
mientras que otras especies se han empleado como fuente de
insecticidas, y en la medicina natural (KELLER & KLOHS, 1963;
MORTON, 1981; ARNASON et al., 2005). Los constituyentes más
comunes de este género son alcaloides, amidas como la
isobutilamina, piperidina y pirrolidina, propenilfenoles, lignanos,
neolignanos, terpenos, flavonoides, butenolidos y epoxidos del
ciclohexano, entre otros (SENGUPTA & RAY, 1987; PARMAR et al.,
1997; DELGADO et al., 2007).

Piper aduncum L. es una planta aromática, con alto contenido de


aceite esencial (2,5 a 4%), rica en diapiol. Este compuesto es un éter
fenólico que está siendo evaluado con éxito como fungicida,
molusquicida, acaricida, bactericida y larvicida, con la ventaja de ser
un producto biodegradable (SILVA, 2004).

Los metabolitos secundarios de las plantas como los terpenos,


flavonoides, alcaloides, compuestos fenólicos y los aceites esenciales
son insecticidas biorracionales efectivos, cuyo potencial aún no ha
sido aprovechado por completo (NOVO et al., 1997; PASCUAL-
VILLALOBOS & ROBLEDO, 1999; STEFANAZZI et al., 2004). Además
de su actividad insecticida, estas sustancias presentan efectos
subletales como son la repelencia, efectos antialimentarios, efecto
ovorrepelente, efectos sobre la tasa de fertilidad, fecundidad e
inhibición del crecimiento en poblaciones de insectos.

Para REGNAULT-ROGER (1997), el efecto tóxico del aceite implica


muchos factores, incluyendo el punto de entrada de las toxinas, ya
que los aceites pueden ser inhalados, ingeridos o absorbidos por el
tegumento de los insectos, que pueden presentar efectos de
contacto, fumigación y fagoinhibidor.

El efecto de sustancias de origen vegetal ha sido demostrado en el


control de S. zeamais, Sitophilus oryzae (L.) (Coleoptera:
Curculionidae) y en otras plagas de importancia económica de granos
almacenados. Los aceites esenciales de P. aduncum y P.
hispidinervum (Piperaceae) fueron tóxicos por contacto, aplicación
tópica y fumigación para adultos de S. zeamais (ESTRELA et al.,
2006).

Los insecticidas naturales a partir de extractos vegetales constituyen


una fuente alternativa para el control de insectos plaga demás, se
han evaluado muy pocas plantas en relación a la fuente natural que
ofrece el planeta. El objetivo del presente trabajo fue evaluar el
efecto tóxico del aceite esencial de P. aduncum sobre S. zeamais y el
porcentaje de pérdida de masa en granos de maíz ocasionado por
dicha plaga.

MATERIALES Y MÉTODOS

El trabajo, se realizó en el Laboratorio de Manejo Integrado de Plagas


del Departamento de Ingeniería Agrícola, de la Universidade Federal
de Viçosa, Minas Gerais, Brazil. Fueron estudiados el tiempo y las
concentraciones letales y subletales del aceite esencial de P.
aduncum sobre S. zeamais y el porcentaje de pérdida de masa en
granos ocasionado por la plaga. El aceite esencial fue suministrado
por el Departamento de Ingeniería Química del Centro Universitario
de la Fundación Educacional Inaciana Padre Sabóia de Medeiros,São
Paulo, Brazil. Los insectos fueron criados en frascos de vidrio de 1,5 L
con granos de maíz, con 13% de humedad, los cuales fueron
mantenidos en cámaras climatizadas a 27°C, 60% de HR y
fotoperiodo de 12 h.

Para determinar el efecto del aceite de P. aduncum por contacto en


papel filtro sobre S. zeamais, se realizaron bioensayos utilizándose
cajas petri de 9 cm de diámetro con papel filtro (unidad
experimental), sobre el cual se aplicó el aceite en concentraciones de
0,08; 0,17; 0,35; 1,70 y 1,41 ul/cm2, utilizando como solvente
acetona. Después de esperar 10 minutos para que se evaporara la
acetona se colocaron en cada caja petri 20 adultos, no sexados, de S.
zeamais. Se realizaron 5 repeticiones y para el control se aplicaron
100 ul de acetona. El experimento fue evaluado en un tiempo de
exposición de 1, 3, 6, 9, 12, 24, 48, 72 y 96 h de inicio del
experimento (FAZOLIN et al., 2007).

Para determinar el efecto del aceite con granos de maíz, se utilizaron


10 g de granos de maíz los cuales se colocaron en cajas petri. En
cada caja se aplicó el aceite en concentraciones de 0,25; 0,50; 1,0;
2,0 y 4,0 ul/g de maíz, usando como solvente acetona. Se utilizó la
misma metodología citada para determinar el efecto del aceite por
contacto en papel filtro.

Para determinar el porcentaje de pérdida de masa en granos, se


usaron los mismos granos utilizados en el experimento en donde se
determinó el efecto del aceite por contacto con granos; después de
evaluados, se pesaron los granos, se ubicaron en recipientes plásticos
y se llevaron a cámara B.O.D.a 27°C de temperatura. 30 días
después se pesaron nuevamente los granos con el fin de obtener el
peso final.

Los datos de mortalidad se corrigieron por la fórmula de ABBOTT


(1925), y éstos fueron sometidos al análisis Probit (FINNEY, 1971).
Para el análisis de los datos de pérdida de masa en granos, se usó la
prueba de Duncan. Para todos los análisis se utilizó elprograma
estadístico SAS (SAS INSTITUTE, 2002).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Efecto del aceite por contacto en papel filtro

Para el aceite de P. aduncum a las 96 h después de su aplicación,


fueron obtenidas CL50 y CL95 de 0,06 y 1,38ul/cm2, respectivamente.
A las 72 h de aplicación, la CL50 y CL95 fue de 0,89 y 11,27 ul/cm2,
respectivamente (Tabla 1).

Se observó que a medida que se aumenta la concentración del aceite


esencial de P. aduncum, el tiempo letal disminuye; mientras que con
0,08 ul/cm2 el TL95 fue de 237,8 h, con 1,41 ul/cm2 el
TL95 disminuyó a 140,67 h (Tabla 2).

Para REGNAULT-ROGER (1997), el efecto tóxico de los aceites sobre


los insectos envuelve varios factores entre los cuales, el punto de
entrada de las toxinas a los artrópodos, una vez que los aceites sean
inhalados, ingeridos o absorbidos por el tegumento de los insectos,se
puede presentar efecto de contacto.

Efecto del aceite con granos de maíz

A las 96 h después de la aplicación del aceite esencial, fueron


obtenidas CL50 y CL95 de 0,64 y 12,47 ul/g del producto,
respectivamente. A las 24 h de aplicación, la CL50 y CL95 fue de 3,21
y 7,25 ul/g del producto, respectivamente (Tabla 3).

Cuando se utilizaron las concentraciones más bajas del aceite de P.


aduncum (0,25 ul/g) sobre S. zeamais, el tiempo letal medio
requerido para que el producto tuviera efecto tóxico sobre los
insectos fue de 97,28 h, mientras que al usar concentraciones
mayores (4 ul/g), el tiempo que se necesitó para causar la mortalidad
no superó las 6 h (Tabla 4). En forma general, a mayor concentración
utilizada el tiempo de mortalidad de los insectos disminuye y
viceversa (Tabla 4), resultados que concuerdan con los obtenidos por
MARTÍNEZ (2002). Se demuestra que el aceite esencial de P.
aduncum presenta potencial para ser aplicado sobre los granos de
maíz con el fin de controlar poblaciones de S. zeamais, actualmente
considerada una de las principales plagas de granos de maíz
almacenado (SANTOS et al., 1986; GUEDES et al., 1994; RIBEIRO et
al., 2003), debido a su elevado potencial biótico, capacidad de atacar
granos tanto en el campo como en bodegas y de sobrevivir a grandes
profundidades en la masa de granos (FARONI, 1992).
Porcentaje de pérdida de peso de los granos

La pérdida de peso de los granos en las concentraciones de 0,25;


0,50; 1,0; 2,0 y 4,0 ul/g no presentaron diferencia estadística
significativa entre dichas concentraciones, pero sí con respecto al
tratamiento control, registrándose valores que fluctuaron entre 4,24 y
6,0% (Figura 1). Se pudo observar que a la concentración de 4,0 ul/g
se presentó una pérdida de peso de los granos de 3,32% (Figura 1).
Estos resultados concuerdan con los obtenidos por ASLAM et al.
(2002), quienes al tratar granos de garbanzo con Syzygium
aromaticum y Piper nigrum contra Callosobruchus
chinensis (Coleoptera: Bruchidae) obtuvieron una baja pérdida de
peso, la cual se pudo deber a la mortalidad temprana que
presentaron los insectos con una consecuente menor oviposición por
grano.
GRANIGE & AHMED (1988) encontraron que plantas de la familia
Fabaceae inhiben el crecimiento de los insectosSpodoptera
litura (Lepidoptera: Noctuidae) y Dysdercus cingulatus (Hemiptera:
Pyrrhocoridae). En esta familia se presentan plantas con presencia de
alcaloides y taninos. De acuerdo a PÉREZ & IANNACONE (2006), los
alcaloides son grupos de compuestos muy activos que bloquean la
transmisión del nervio motor, y causan relajación y parálisis flácida
del músculo esquelético en el cuerpo de algunos insectos. CASTRO &
SUÁREZ (1998) al evaluar polvos vegetales de 14 especies de plantas
para el control de S. zeamais en granos almacenados, encontraron
promisorias aEuphorbia logan, Capsicum sp., Smilaz spinosa y Melia
azederach, ya que ocasionaron 100% de mortalidad sobre dicha
plaga.

PACHECO & SUÁREZ (1998) al evaluar 15 extractos vegetales


sobre Alabama arguillacea (Lepidoptera: Noctuidae) a nivel de
laboratorio, concluyeron que Azadirachta indica, Petiveria
alliacea, Aloe vera, Cannavalia maritimay Capsicum annum, causaron
mortalidad de larvas por encima del 60%, igualmente reportaron
efecto de los extractos sobre el peso de pupas, porcentaje de
emergencia de adultos y fecundidad de hembras.

GUTIÉRREZ & RODRÍGUEZ (1999), evaluaron extractos acuosos


de Azadirachta indica sobre Spodoptera frugiperda(Lepidoptera:
Noctuidae) y encontraron que al incrementar las concentraciones,
aumentaba la mortalidad y disminuían los índices de crecimiento de
las larvas. OLIVEIRA et al. (2003) encontraron que a una
concentración de 0,05% de semillas de Basella alba, Operculina
turpethum y Calotropis gigantea retrasan el desarrollo y reducen la
emergencia de adultos de S. zeamais en 62%, 95% y 70%,
respectivamente. SILVA (2001) y PÁEZ et al. (1990) evaluaron la
planta Peumus boldus a concentración del 1% para el control de S.
zeamais y encontraron mortalidad de 99,1% y 100%,
respectivamente. GÓMEZ et al. (2009) al utilizar polvo de hojas de la
planta chan Hyptis suaveolensencontraron incremento de la
mortalidad de adultos de S. zeamais (72,32%) al incrementar la
concentración utilizada.

ESTRELA et al. (2006) evaluaron el efecto de los aceites esenciales


de Piper hispidinervum sobre S. zeamais, y encontraron que se
presentó mortalidad de los adultos de la plaga y que la respuesta
depende de la concentración y el método de exposición utilizados.
Según los resultados obtenidos en el presente trabajo, P.
aduncum presenta efecto tóxico sobre los adultos de S. zeamais tanto
por el método de contacto en papel filtro como por contacto con
granos, lo que indica que el aceite esencial de esta planta representa
una alternativa viable para contrarrestar la pérdida de masa en
granos y que se podría involucrar dentro del manejo integrado de
dicha plaga.

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Manejo tradicional e innovación tecnológica en cultivo
de maíz en San José Chiapa, Puebla*

Traditional management and technological innovation of


maize in San José Chiapa, Puebla

Teresa Turiján Altamirano1§, Miguel Ángel Damián Huato2, Benito Ramírez


Valverde3, José Pedro Juárez Sánchez3 y Néstor Estrella Chulín3

1
Estrategias para el Desarrollo Agrícola Regional, Colegio de Postgraduados
Campus Puebla. Km. 125.5. Carr. Fed. México-Puebla, Momoxpan, Pue. C. P.
72760. §Autora para correspondencia: terito61@hotmail.com.

2
Departamento de Agroecología y Ambiente, Instituto de Ciencias. BUAP. Avenida
14 sur 6301 C. U., Colonia San Manuel. 72570 Puebla, México. Tel. (222) 2295500.
Ext. 7357.

3
Colegio de Postgraduados Campus Puebla. Km. 125.5. Carr. Fed. México-Puebla,
Momoxpan, Pue. C. P. 72760.

* Recibido: marzo de 2011


Aceptado: septiembre de 2012

Resumen

En San José Chiapa, Puebla, el maíz es el principal cultivo y su manejo varía de


acuerdo al contexto edafo-climático, social y económico, esto explica los
rendimientos diferenciados que se obtienen. La presente investigación tuvo como
objetivo reconocer los tipos de tecnologías y cómo influyen en la productividad del
maíz en el municipio de estudio. En la recopilación de información se aplicó una
encuesta a una muestra representativa de productores en 2009. Para analizar la
información se clasifico a los productores de acuerdo a los niveles de uso de
tecnología utilizando el índice de apropiación de tecnologías modernas (IATM) y el
grado de empleo de tecnologías campesinas (GETC). Se encontró que
predominaron las tecnologías modernas en la preparación del suelo, control de
malezas y fertilización, mientras que la tecnología campesina prevaleció en el
surcado y tipo de semilla, fertilización orgánica, asociación, rotación de cultivos y
conservación de suelos. El rendimiento promedio del municipio (2 767 kg ha-1)
superó al rendimiento estatal (2 160 kg ha-1). Se observó que el empleo de
tecnologías es medio y se encontró diferencia entre los rendimientos de los
productores que siembran bajo condiciones de temporal y los de riego.
Palabras clave: índice de apropiación de tecnología moderna, grado de empleo de
tecnologías campesinas, México, transferencia de tecnología.

Abstract

In San José Chiapa, Puebla, corn is the main crop and its management varies
according to edaphoclimatic context, social and economic, this explains the
differentiated yields obtained. The present study is aimed to recognize the types of
technologies and how they influence the productivity of maize in the municipality of
study. In the collection of information a survey was applied to a representative
sample of producers in 2009. To analyze the information, was classified according
to the producers levels of use of technology using the rate of appropriation of
modern technologies (RAMT) and the degree of use of farming technologies (DUFT).
It was found that modern technologies were predominant in soil preparation, weed
control and fertilization, while the peasant technology prevailed in the plowing and
seed type, organic fertilization, partnership, crop rotation and soil conservation. The
county average yield (2 767 kg ha1) exceeded the state performance (2 160 kg ha-
1
). It was noted that the use technology in intermediate and no difference was
found between the yields of producers who grow under rainfed or irrigated
conditions.

Key words: rate of appropriation of modern technologies, degree of use of farming


technologies, Mexico, transfer of technology.

Introducción

El maíz es uno de los principales cereales en el mundo, tiene gran importancia


como alimento básico, principalmente en los países en desarrollo debido a su valor
nutritivo; asimismo, es utilizado como grano forrajero (Oikeh, et al., 1998). En
2009 los Estados Unidos de América, China y Brasil tenían la mayor superficie
cosechada de maíz a escala mundial, con 20.2%, 19.1% y 8.6% respectivamente;
México se ubicó en quinto lugar con 4.5% de la superficie total cosechada
(FAOSTAT, 2010). En el país, los estados de México, Chiapas y Sinaloa se ubicaron
en los primeros lugares 11%, 8.7% y 8.6% del total de la superficie cosechada; y
Puebla en noveno lugar con 4.9% de superficie cosechada y el municipio de San
José Chiapa en 2009 tuvo una superficie cosechada de maíz de 1 996 hectáreas,
representando su cultivo principal (SIAP, 2010).

El manejo del cultivo del maíz se da en diferentes formas de acuerdo al contexto


social, económico y ambiental en el que se encuentre, en el presente trabajo se
analiza principalmente desde el punto de vista agronómico. En cuanto al manejo
existen diversos enfoques. Para Sánchez (2004) su manejo está representado por
un conjunto de actividades o prácticas agronómicas que deben cumplirse
sucesivamente desde la siembra -y aún antes-, hasta la cosecha y su
comercialización. Para el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas
y Pecuarias (INIFAP, 1997) la tecnología de manejo la integran actividades como
preparación del terreno, empleo de variedades recomendadas, siembra (época,
método y densidad de siembra), fertilización, riegos, labores de cultivo, control de
plagas y enfermedades, entre otras. Por su parte, en la agricultura tradicional el
manejo del cultivo incluye prácticas como rotación y asociación de cultivos, técnicas
de conservación de suelos, uso de tracción animal, aplicación de desechos
orgánicos, uso de semillas criollas, entre otras.
Desde un enfoque agroecológico, el manejo del cultivo tiene un mayor respeto al
medio ambiente donde se desarrolla el sistema agrícola, ya que de acuerdo a Altieri
(1994) trata de optimizar el reciclado de nutrientes y de materia orgánica, cerrar
los flujos de energía, conservar el agua y el suelo y balancear las poblaciones de
plagas y enemigos naturales. Damián et al. (2004) resaltan que la planta y su
manejo son factores modificables; y que los factores inmodificables como clima y
suelo determinan el aumento de los rendimientos; asimismo, el manejo de la planta
está relacionado con algunas características que atañen al productor (acceso a
factores productivos, capacidad de compra, apoyos otorgados por el gobierno y
otras características). Es decir, que además de reconocer la diversidad
agroecológica en la que se desarrolla un cultivo, se deben reconocer las
capacidades y necesidades de tecnología que tienen los distintos tipos de
productores.

Entre los recursos productivos en el manejo de los cultivos más empleados destaca
la tecnología, es la palanca más poderosa para aumentar la productividad del
trabajo y del suelo. Además es producto del trabajo social y de la interacción de la
ciencia, técnica y cultura. Encarna el conocimiento científico aplicado a la
producción que se materializa en objetos (máquinas y artefactos) o en sistemas de
gestión y organización de la actividad económica (Katz, 1999). La tecnología
agrícola debe ser entendida como un medio que actúa sobre la naturaleza y de
forma simultánea promueve el desarrollo social y las relaciones humanas; y al
incorporar nuevos componentes tecnológicos al manejo de cultivos se dice que se
está innovando (Cáceres, 1995).

Teniendo como antecedente que el manejo del cultivo puede variar de acuerdo al
empleo de tecnología y al contexto edafo-climático; la presente investigación se
realizó con el fin de responder a las siguientes interrogantes: ¿Qué tipos de
tecnologías predominan en el manejo del maíz en el municipio de San José Chiapa,
Puebla? y ¿Cómo influyen estas tecnologías en la productividad de los maiceros del
municipio?

Materiales y métodos

La investigación fue desarrollada en el municipio de San José Chiapa, Puebla,


localizado en la parte centro norte del estado, con coordenadas geográficas de 19°
14' latitud norte y 97° 46' longitud oeste. Tiene una extensión de 144.1 km 2 y se
encuentra a 2 360 msnm, su topografía es principalmente plana con declive ligero a
la laguna de Totolcingo. Los tipos de suelo son Solonchak en la parte sur, Fluvisol
en una reducida franja que cruza de este a oeste, Gleysol en una pequeña área del
noreste, Regosol en el norte y Litosol en un área breve del noreste.

Predomina el clima templado subhúmedo con lluvias en verano en la parte centro y


poniente del municipio y semiseco templado con lluvias en verano y escasas a lo
largo del año, en la parte oriental (INEGI, 2008). Tiene una población de 7 414
habitantes representan 0.14% de la población total estatal, y 40.4% de su
población es rural (INEGI, 2005). El 15.23% de la población de 15 años o más es
analfabeta, el 37.8% de población no termino la primaria, y presentó un grado alto
de marginación (CONAPO, 2005).

Técnicas de investigación
La técnica de investigación usada para la recopilación de información entre
productores fue la aplicación de encuestas, abarcando aspectos sociales,
económicos y del manejo del cultivo de maíz; y se realizó una prueba piloto del
cuestionario para identificar y eliminar posibles problemas. La encuesta se aplicó a
una muestra de productores estimada mediante muestreo simple aleatorio. El
marco de muestreo fueron los 738 productores de maíz registrados en el Programa
Directo de Apoyo al Campo (PROCAMPO) del municipio y se determinó el tamaño de
muestra mediante la ecuación presentada por Gómez (1977):

Donde: n= tamaño de la muestra; d=45 kg (precisión); N= número de


productores; Zα/2=1.96 (confiabilidad= 95%); S= desviación estándar del
rendimiento estimada con datos preliminares.

La muestra fue de 97 agricultores y se agregó 10% como medida de seguridad, la


muestra finalmente fue de 110. La selección de las unidades de muestreo
(productores) se realizó al azar.

Con el propósito de estimar las tecnologías que predominan en el manejo del maíz
se utilizó el índice de apropiación de tecnologías modernas (IATM) elaborado por
Damián, et al. (2007) y el grado de empleo de tecnologías campesinas (GETC)
propuesto por Damián et al. (2010). El primero se calculó con datos acopiados en la
encuesta para conocer el grado con que los productores manejaron adecuadamente
las tecnologías modernas. Para cuantificar el IATM: a) se contrastaron las
recomendaciones hechas por el INIFAP para cada una de las actividades del cultivo
del maíz, con las que aplica el productor; b) se asignó un valor nominal al paquete
tecnológico de 100 unidades y se ponderó -ponderación elaborada por técnicos
especialistas en el manejo del cultivo de maíz del Colegio de
Postgraduados Campus Puebla.

Los valores asignados a cada componente fueron: 10 para fecha de siembra, 20


para variedad, 15 para densidad de población, 25 y 5 para dosis de fertilización y
fecha de aplicación del fertilizante, 6 y 4 para tipo y dosis de herbicida, 6 y 4
paratipo y dosis de insecticida y 5 para combate de enfermedades (Damián et
al.2004)- con base en el impacto de cada componente sobre la productividad del
maíz; y c) se dividieron cada uno de los valores ponderados entre dos: el primer
cociente correspondió al uso de la recomendación y el segundo a su manejo
adecuado. Por lo tanto, el valor del IATM varió entre cero y 100 unidades. La
ecuación utilizada fue la siguiente:

Donde: IATM: índice de apropiación de tecnología moderna; k= 10: número de


componentes del paquete tecnológico recomendado por el INIFAP; pi: ponderación
otorgada al i-ésimo componente de recomendación; pi= 100, i= 1,2,...k; SPA i:
sistema productivo agrícola para el i-ésimo componente de recomendación; i=
1,2,...k; PTAi: paquete tecnológico agrícola para el i-ésimo componente de
recomendación; i = 1,2,...k; (SPAi/PTAi): proporción de tecnología empleada,
respecto a la tecnología recomendada. Toma valores de cero, para la no
apropiación de la tecnología recomendada por el INIFAP y uno, para el uso
adecuado de la tecnología. Según la ecuación, el IATM varió desde cero, cuando no
se usó ninguna de las recomendaciones del paquete tecnológico del INIFAP, a 100
cuando se usaron adecuadamente todas las recomendaciones del paquete
tecnológico.

Con datos de la encuesta se calculó el GETC que mide en una escala de 0 a 100, el
nivel en que los productores usaron las tecnologías. Para calcular el GETC se
consideraron el empleo de los insumos y las actividades siguientes: empleo de
semilla criolla, asociación y rotación de cultivos, aplicación de técnicas de
conservación de suelo y agua, así como uso de abono orgánico, otorgándole a cada
una de ellas un valor de 20 unidades. El GETC se obtuvo aplicando la siguiente
ecuación:

Donde: GETC: grado de empleo de tecnologías campesinas; k= 5: número de


tecnologías campesinas consideradas para el estudio; vi: valor asignado a la i-
ésima tecnología campesina en función de su uso o no por el productor. El valor fue
cero si el productor no usó la tecnología o 20 si la utilizó -de acuerdo con el
razonamiento, un productor que no usó ninguna tecnología campesina obtuvo un
GETC de 0, si usó una de las cinco tecnologías el GETC fue de 20, si usó dos de las
tecnologías el GETC fue de 40, y así sucesivamente. Cuando un productor usó las
cinco tecnologías indicadas obtuvo un GETC de 100-.

Los maiceros se clasificaron en dos: a) según el valor del IATM y GETC para
analizar el manejo del maíz: en baja (0-33.33), media (33.34-66.66) y alta
apropiación de tecnología (más de 66.66 unidades); y b) para estudiar el impacto
de las tecnologías en la productividad, de acuerdo a su disponibilidad o no de riego.

Resultados y discusión

Los datos de la encuesta indicaron que las actividades que realizan los productores
a nivel de campo son:

Preparación del suelo y siembra

El barbecho lo realizaron todos los productores, utilizando principalmente


tecnologías modernas, sobre todo los grupos con alto IATM y bajo GETC (Cuadro
1). Actuación similar reporta Ramírez (2004) en Tlaxcala, donde 97.8% de los
maiceros realiza esta actividad; asimismo, en la región centro oeste del estado de
Puebla, Ramírez et al. (2007) informan que poco más de 90% de los campesinos
realizó uno o dos barbechos en sus parcelas de maíz. La importancia de esta
práctica radica en los múltiples beneficios que provee, como regular la humedad en
los suelos, almacenar agua en climas secos, ayuda a reincorporar residuos
vegetales de cosechas anteriores, contribuyendo con la fertilidad del suelo; asegura
el control de malezas y permite obtener una buena cama de siembra (FAO/INTA,
1992; INIFAP, 1997; María et al, 2003; Escalante et al, 2007). La preferencia por el
uso del tractor, exponen algunos autores(as) se debe a que el barbecho es una
práctica muy laboriosa por lo que la mayoría de los campesinos optan realizarla con
este equipo (Pearson, 2003; Ramírez et al, 2007).
Por su parte, el rastreo disminuyó notablemente, ya que sólo cuatro de cada 10
productores lo practicaron utilizando únicamente tractor (Cuadro 1), principalmente
rentado. Esta disminución puede explicarse posiblemente por dos aspectos: a) el
tipo de suelos predominantes en el municipio son de textura ligera, tomando en
cuenta que uno de los objetivos del rastreo es el rompimiento de los terrones que
se generan durante el barbecho y que la cantidad de rastras a practicar dependen
de la consistencia del suelo (IICA, 1992; INIFAP, 1997; Escalante et al, 2007;
INEGI, 2008), entonces la actividad en este tipo de suelos puede no ser tan
imperativa para algunos productores y/o se cumple la preparación del terreno con
la practica anterior; y b) el incremento en los costos de producción, ya que el
equipo necesario para realizar el barbecho genera un costo, sobre todo si se renta,
como en el caso de la tecnología motorizada que es una herramienta recurrente
entre los maiceros del municipio para tal actividad.

A nivel municipal, el surcado presentó una tendencia al uso de yunta (Cuadro 1).
Sin embargo, por tipología el comportamiento fue diferente, ya que a medida que
subió el nivel de IATM, disminuyó el porcentaje que utiliza yunta. En el GETC, la
relación entre el tipo de productor y uso de tracción animal fue directa, pues
conforme incrementó el nivel de empleo de tecnologías campesinas, aumentó el
porcentaje del uso de yunta en sus prácticas agrícolas. Dentro de los animales
utilizados predominaron las acémilas con 63%. La tendencia por esta herramienta
se puede deber a que los productores utilizan sus propios animales para prácticas
menos laboriosas (labranzas secundarias, siembra, deshierbes y cosecha), mientras
que en tareas pesadas prefieren la tracción mecánica, combinando así el uso de
tecnologías modernas con tradicionales (Pearson, 2003).

La fuerza animal es una fuente de energía de gran importancia para la agricultura


en México sobre todo en el centro y sur del país; y se emplean principalmente en
extensiones inferiores a 10 ha, ya que la superficie laborable por unidad de
producción es un factor importante para elegir el tipo de energía que se ha de
utilizar para las prácticas agrícolas (Anon, 1992; Cruz, 1994; Cruz, 2003; Pearson,
2003). En San José Chiapa la superficie promedio de las parcelas fue de 3.9 ha;
haciendo una comparación entre parcelas de maiceros que usan tractor y los que
emplean yunta (2.8 y 3.8 ha, respectivamente) se registró una diferencia
significativa (t= 6.5; p< 0.05), lo que indica que los productores con menor
superficie mantienen el uso de la tecnología tradicional. Otro aspecto importante
que explica el empleo de la yunta es que los productores son de escasos recursos,
poseen gastos promedios mensuales per cápita -el gasto mensual per cápita se
calculó dividiendo el gasto mensual entre el número de miembros de la familia del
productor- de $443.00, por lo que buscan las actividades que les genera menor
costo.

Según el CONEVAL (2009) los habitantes del medio rural con ingresos menores de
$706.69 mensuales padecen pobreza alimentaria. Si suponemos que estos gastos
representan los ingresos de los productores, se puede decir que se encuentran en
pobreza alimentaria. Por su parte, CONAPO (2005) ubica a éste municipio con un
alto grado de marginación social. En tal caso, la yunta constituye una opción
tecnológica apropiada a las necesidades del agricultor.

En la siembra prevalece el uso de semilla criolla (96%), especialmente maíz blanco


y amarillo con 82 y 12%, respectivamente. El 4% restante utilizó variedades
mejoradas tales como H-30, H-40, H-48 y VS-22; los productores que sembraron
este tipo de semilla poseen tierras principalmente de riego y poseen un IATM alto
(70.5) y medio GETC (45). En el Valle de Toluca se observó que 72.3% de
productores sembró maíz criollo y 13.4% utilizó semilla mejorada bajo condiciones
exclusivamente de riego (Guillén et al., 2002).
De igual manera, en la región centro oeste de Puebla (Ramírez et al., 2007) y en
Tlaxcala (Damián y Ramírez, 2008) los maiceros optaron por el empleo de semilla
criolla (96.7 y 92%, respectivamente). Otro estudio realizado en 16 regiones de
distintos estados de la república indica que la mayor proporción de productores usa
variedades locales (76.5%) y sólo 23.6% emplea variedades mejoradas (Herrera et
al. , 2002). La preferencia por las variedades locales se explica por: su bajo costo y
la facilidad que tiene la familia para conseguirlos; su adaptación a las condiciones
climáticas de la región; por su utilización en la elaboración de tortillas y otros
productos; son pilares de la producción ganadera al proveer una mayor cantidad y
calidad de forraje, le da mayor seguridad al agricultor porque conoce el manejo de
la semilla; la posibilidad de seguir usando su cosecha como semilla y finalmente por
su rendimiento (Guillén et al, 2002; Damián et al., 2010).

Control de malezas y fertilización

Para el control de malas hierbas se ejecutaron labores de cultivo; las dos primeras
se realizaron por todos los maiceros, mientras que la tercera labor la efectuó sólo
87%. La principal herramienta utilizada en las tres labores fue la yunta (con 62, 67
y 69%, en orden). El uso de animales de tiro presenta gran importancia en la
agricultura campesina, algunas razones son su bajo costo, resultan menos dañinos
para el ambiente y se aprovechan en diversas actividades dentro de la unidad
doméstica de producción (Galindo, 1993).

En cuanto al control químico, 67% de los productores empleó herbicidas,


principalmente los de alto nivel de IATM. Sobresale el uso de Esterón 47
administrado a una dosis de 0.5-1 litros por hectárea. En los DDR Calpulalpan y
Huamantla también se observó que el herbicida fue uno de los componentes más
utilizado por los maiceros (59.8 y 61.5%, respectivamente); principalmente el nivel
de alta apropiación de tecnología (Damián et al., 2007). La explicación puede estar
en función al tipo de tecnología usada, ya que el herbicida resulta un sustituto
directo de la mano de obra, que en muchos casos proviene de la unidad familiar
(Calvo y Escobar, 1985; Damián et al., 2007).

Cuadro 2

Dentro de los fertilizantes sintéticos, destaca el uso de abonos nitrogenados,


especialmente por maiceros con nivel alto de IATM (83%) y GETC (86%). La dosis
más utilizada fue la 69-00-00 por hectárea, siendo menor que la recomendada por
el INIFAP (2007) de 140-50-00 por hectárea. Este comportamiento puede deberse
a que la mayoría de productores también aplicó estiércol, que es una fuente
importante de materia orgánica y nutrientes para el suelo agrícola, y que
contribuye en la conservación y mejoramiento de los mismos (Simpson, 1991;
Bolton et al, 2004; Castaños, 2009).

Control de plagas y enfermedades

El control de plagas fue bajo, sólo 22% de los productores aplicó algún tipo de
insecticida y 24% reportó tener este tipo de problemas pero no utilizó ningún tipo
de control. La razón es que el productor no considera a las plagas como problema
grave, y que algunas de las actividades que realiza (barbecho, rastreo, asociación y
rotación de cultivos) sirven como método de control. Entre las principales plagas
destacó el frailecillo (46%) y chapulín (38%) controladas principalmente con
Parathión metílico, con una dosis de 1 litro por hectárea. En cuanto a las
enfermedades no se reportó daño por algún tipo de fitopatógenos. Ramírez et
al. (2007) también reportan que un bajo porcentaje de productores de maíz de la
región centro oeste de Puebla tuvo plagas (31%), del cual 16% afirmó que el daño
ocasionado es mínimo. En cuanto a las enfermedades en el cultivo, sólo 3%
presentó este problema.

Cuadro 3

Asociación, rotación de cultivos y conservación de suelos

En la asociación y la rotación de cultivos del maíz, se distinguió que 35% de


productores sembró maíz asociado con otros cultivos (especialmente frijol, haba y
amaranto), notándose una relación inversa en cuanto al IATM y una relación directa
respecto al GETC. Y que el porcentaje de productores que realizaron rotación creció
considerablemente (Cuadro 4), sembrando el maíz de forma alternada con
leguminosas (frijol, alfalfa y haba) y cebada. También se encontró que existe
relación directa entre la rotación y el empleo de tecnologías modernas y
campesinas. Damián et al. (2007) señalan que las prácticas campesinas son de uso
común entre los productores tlaxcaltecas (65% en asociación de cultivos, 75.5% en
rotación de cultivos y 63.3% usa técnicas de conservación).

Estas son prácticas prevalecen porque proporcionan muchos beneficios al sistema


agrícola como el aumento del rendimiento, empleo en forma eficiente de la mano
de obra, disminuyen el riesgo de la producción en presencia de factores adversos al
ambiente, reducen problemas de malezas, plagas y enfermedades, aumentan los
niveles de nitrógeno disponible en el suelo, restan la necesidad de fertilizantes
sintéticos, consiguen el equilibrio en el consumo de nutrientes, evitan el dominio de
un mismo tipo de exudado radicular que inhiba el crecimiento de otros cultivos,
disminuyen la erosión edáfica y ayudan a mantener la sustentabilidad de los suelos
(Harwood, 1971; Igzoburkie, 1971; Lepiz, 1971; Davis, 1981; Altieri y Nicholls,
2007; Castaños, 2009). Además de que provee distintos productos para el
autoconsumo que permiten complementar la dieta de la unidad familiar; o ser
utilizados para su venta.

La conservación de suelos fue realizada por más de la mitad de productores


(Cuadro 4), sobre todo los de nivel medio de IATM y alto GETC. Esta actividad evita
la erosión de los suelos agrícolas y ayuda al aumento de su calidad y fertilidad.
También contribuye a la productividad de los mismos.

La mayoría de productores que no conservan los suelos, poseen parcelas sin


pendiente (91%), mientras que los productores que realizan técnicas de
conservación, tienen parcelas con pendiente (96%). Esto se debe a la estrecha
relación que existe entre la erosión del suelo y la pendiente; es decir, a mayor
inclinación hay mayor peligro de erosión por el agua de escorrentía y por acción de
la gravedad (Núñez, 1985). Las técnicas de conservación de suelos más empleadas
fueron los bordos y zanjas.

Manejo del maíz y productividad

Los datos del cuadro 6 indican que el rendimiento promedio de maíz en San José
Chiapa (2767 kg ha-1) superó al rendimiento estatal para 2009, que fue de 2 160
kg ha-1 (SIAP, 2010). De igual manera se observó que el empleo de tecnologías: a)
es de nivel medio, los productores aplicaron en promedio 56.2 unidades del
paquete tecnológico recomendado por el INIFAP y 65.3 unidades de las tecnologías
campesinas; b) es diferenciado, ya que el valor del IATA va de 32.5 a 73.9
unidades y el valor del GETC se encontró en un rango de entre 20 a 83.3 unidades;
y c) hay una relación directa entre empleo de tecnologías y el rendimiento.

Por lo tanto, se puede afirmar que la investigación agrícola realizada por el INIFAP
y las tecnologías campesinas es relevante. Sin embargo, hay que hacer notar que la
proporción en que aumentó el uso de la tecnología no correspondió con el
incremento de los rendimientos. Por ejemplo, los rendimientos de los productores
de IATM bajo y medio fueron prácticamente iguales, mientras que el índice se
incrementó en 40%; y d) existe una diferencia notoria en los rendimientos entre los
productores que sembraron bajo condiciones de temporal y riego, aun cuando los
valores de IATM y GETC no reflejaron esta discrepancia, indicando que el recurso
agua es fundamental para elevar los rendimientos por hectárea. En cuanto al
rendimiento por niveles de tecnología, se encontró que fue mayor en el nivel alto
tanto del IATM (t=3.09; p=.003) como del GETC (t=-3.479; p=.001) con respecto
a los otros grupos, demostrando que ambos tipos de tecnologías elevan los
rendimientos.

Cuadro 5

En los niveles altos de uso de tecnologías, el porcentaje que utilizó tecnologías


modernas de 11%, mientras que el porcentaje de productores con tecnologías
campesinas fue 41%, haciendo notable la importancia de este tipo de tecnologías
para los productores. Esto se deba a los múltiples beneficios que aportan éstas
tecnologías hacia los cultivos, tales como: aumentar el rendimiento, diversificar el
agroecosistema, reducir problemas de malezas, plagas y enfermedades,
incrementar el contenido de materia orgánica y de nutrientes, disminuir la erosión
edáfica, mantener la sustentabilidad de los suelos y son tecnologías de bajo costo
para los productores (Bolton et al, 2004; Altieri y Nicholls, 2007). Se le debe
reconocer a las culturas campesinas tradicionales que han desarrollado sistemas de
manejo de los recursos naturales mucho más eficientes desde el punto de vista
ecológico que los desarrollados en la actualidad, regidos por el mercado y la lógica
de lucro (Guzmán, 1994).

Conclusiones

En San José Chiapa Puebla, coexisten en el manejo del maíz tecnologías modernas
con prácticas campesinas. Por su parte, las tecnologías modernas resultan
predominantes en actividades como preparación del terreno, control de malezas y
fertilización; en tanto, las tecnologías campesinas sobresalen en la siembra
(surcado y tipo de semilla), fertilización (uso de estiércol), asociación, rotación de
cultivos, y conservación de suelos. El tractor es uno de los principales medios
empleado en las primeras actividades agrícolas. La semilla criolla prevalece entre
los productores por las ventajas que representan, como bajo costo, accesibilidad y
resistencia a condiciones climáticas de la región, entre otras.

Los materiales mejorados también poseen ciertas ventajas sin embargo sólo 4%
prefirió su uso, probablemente porque los productores prefieren sembrar semillas
que adquieren de sus propias cosechas, además por el posible incremento en los
costos de producción que se da con estas variedades. En la fertilización química,
sobresale el uso de fertilizantes sintéticos nitrogenados, pero en dosis más bajas
que las recomendadas por el INIFAP. Asimismo, existe un alto número de
productores que emplea estiércol como abono. El control de plagas es bajo y no
hay reporte de enfermedades del cultivo.

A pesar de la relevancia social de las tecnologías campesinas, no se encontraron


incluidas en los paquetes tecnológicos generados y recomendados por el INIFAP
para San José Chiapa, lo que resta la importancia debida y disminuye la posibilidad
de un manejo más integral del cultivo. El uso de tecnologías tanto modernas como
campesinas generó un incremento en el rendimiento por hectárea superando al
rendimiento promedio estatal. Esto resalta la importancia de este tipo de
tecnologías, principalmente las campesinas que se basan en un mayor respeto al
medio ambiente donde se desarrolla el agroecosistema.

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