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LA INDUSTRIA ALIMENTARIA EN MEXICO

La industria alimentaria en México es una de las más grandes del continente


americano. Parte de su éxito se debe a los cambios estructurales que se han
aplicado desde la década de 1980, cuando se impulsaron medidas de productividad
que favorecieron muy positivamente a la industria.
La historia de la industria alimentaria mexicana también ha respondido a los
problemas de la distribución desigual del ingreso y de un poder adquisitivo
insuficiente de gran parte de la población. Kenneth Shwedel señala que el proceso
de desarrollo económico se caracteriza por el tránsito de una sociedad rural y
agrícola a una urbana e industrial en que el autoconsumo se sustituye por
actividades de distribución y transformación que deben garantizar y facilitar el
consumo de alimentos de toda la población s México lo ha tratado de hacer
mediante diversas fórmulas durante 70 años sin terminar de cerrar el ciclo.
La industria alimentaria en México está muy vinculada con las industrias ganadera
y agrícola, que proporcionan las materias primas para la producción de alimentos.
En términos de valor agregado, esta industria está estimada en unos 30 mil millones
de dólares anuales. Alrededor de un 50% del mercado corresponde a los alimentos
frescos o productos perecederos, como el pollo, la carne o los huevos. La otra mitad
se reparte entre los productos procesados. Dentro de esta otra mitad, los productos
que corresponden a panadería tradicional y tortillería rondan el 15% del mercado,
mientras que las demás categorías de productos procesados se reparten el restante
35%.
Si se observan las diferentes categorías de alimentos dentro de la industria
alimentaria en México, encontramos que las conservas mueven una industria que
representa alrededor de 1.700 millones de dólares anuales, las papas saladas
alrededor de 1.200 millones de dólares y las carnes frías y quesos, alrededor de
1000 millones cada una. Según el portal Mercadotecnia Global
(http://www.mktglobal.iteso.mx), el consumo per cápita de alimentos en México está
encabezado por los derivados de granos básicos, como las tortillas y los productos
de panadería tradicional. Mientras en otros mercados el consumo de este tipo de
derivados ronda los 10 kg per cápita por año, en México asciende a unos 100 kg
per cápita. Esta tendencia es opuesta en otras categorías, donde el consumo es
muy bajo en comparación a otros mercados.
Aunque estos porcentajes y proporciones se han mantenido relativamente estables
durante las últimas décadas, el mercado ha sufrido profundas transformaciones.
Desde principios de la década de 1980, el gobierno mexicano ha propiciado fuertes
cambios, orientados mayormente a la apertura del mercado de alimentos. Como
consecuencia, los productores de la industria alimentaria en México han sido
obligados a competir de manera muy rápida bajo nuevas reglas de mercado.
La no participación del gobierno en la comercialización de algunos productos como
el café, la eliminación de controles de precios y subsidios de todos los alimentos
(excepto, lácteos y tortillas), y las profundas modificaciones en el marco legal que
rige a la industria agrícola, son algunos ejemplos de estos cambios.
Una de las principales consecuencias de la apertura en el mercado de la industria
alimentaria en México ha sido una mayor concentración industrial, dando un
crecimiento a la profesionalización de manufactura y procesamiento de alimentos.
Esto se ve reflejado en el comportamiento de ciertas categorías de alimentos. Hasta
hace pocas décadas, la participación de mercado una marca líder en su categoría
rondaba el 50% o 60%, pero este porcentaje ha tendido a aumentar en los últimos
años. Este aumento se ha dado en favor de ciertas marcas de alimentos
multinacionales y nacionales grandes, repercutiendo en las empresas y compañías
más pequeñas de la industria alimentaria en México de forma positiva desde el
punto de vista del fomento a la competencia empresarial. Las pequeñas productoras
han debido actualizarse e innovar para mantenerse en el mercado, consiguiendo
mejorar sus productos y aumentar sus ingresos.
Si bien el sector productor de alimentos (manufacturados y no manufacturados) de
México casi triplicó sus exportaciones de 1988 a 2003, su característica más sobre
saliente es la insatisfacción de la demanda interna. De acuerdo con la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),en 2001 México
seencontraba entre los países con más de 5% de población subnutrida, porcentaje
mayor a 242 la industria alimentaria los de Argentina (2 5%) y Chile (de 2.5 a 4).
En México, según la FAO, 1.8 millones de menores de cinco años presentaban
retardo en el crecimiento; cerca de 800 000 insuficiencia ponderal' y poco más de
213 000 niños sufrían de emaciación 2 El problema no se limita a la infancia. De
acuerdo con la Sedesol, en 2003 había en el país 300 000 familias en situación de
hambre y 20 millones en pobreza alimentaria.
COMERCIO EXTERIOR, VOL. 55, NÚM. 3, MARZO DE 2005
http://economia.gob.mx/administrator/index.php?option=com...
LA INDUSTRIA DE AZUCAR, CHOCOLATE, Y SIMILARES
La creatividad parece ser el denominador común de aquellos que han conseguido
el éxito, ya sea ofreciéndolo como bebida caliente, como chocolate artesanal,
chocolate en polvo, coberturas, paletas, confituras, fuentes de chocolate y baños
con chocolate.
"Los emprendedores que están teniendo éxito en este sector son aquellos que
desarrollan nuevos productos, nuevos envases, nuevas presentaciones y que se
enfocan en las ventas al menudeo", dice Noé Lecuona, gerente de la Asociación
Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares (ASCHOCO).
Las ideas
Negocio independiente dedicado exclusivamente a la venta de chocolate y churros.
Nos referimos a un pequeño local de 4 por 4 metros mínimo con una carta máxima
de 10 productos que incluya, además del chocolate y los churros, aguas, refrescos,
banderillas, entre otros.
En este caso la inversión básica, principalmente en mobiliario, equipo y decoración
(sin considerar licencias ni renta del local) es de 50 mil dólares como máximo.
Este negocio tiene el beneficio de ofrecer alto flujo de efectivo, además de tener
un carácter universal, ya que sin importar el segmento al que pertenezca cualquier
persona, es un consumidor potencial.
Quien se interese en incursionar en este negocio requerirá conocimientos previos
o capacitación en materia de operación de restaurantes, un estudio de mercado,
una imagen novedosa y atractiva para su establecimiento.