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Battiato, lo que tienen en común Virginia

Woolf, la Biblia y Hemingway


Se cumplen 40 años de 'La era del jabalí blanco', el disco con el que el músico siciliano
inauguró la fórmula que le daría la fama: canciones ligeras con letras nada livianas de
grandes poetas

El músico siciliano Franco Battiato. E. M.

Fetus fue la primera calentura literario-musical de Franco Battiato. También su primer


escándalo. Era 1972 y varias tiendas de discos se negaron a exhibirlo en sus vitrinas
porque en la portada se veía un embrión. La ofensa opacó la intención del siciliano:
homenajear Un mundo feliz de Aldous Huxley, novela que narra un futuro en el que los
bebés no se gestan, se cultivan.

Al profundizar en la música experimental, sus letras pasaron a un segundo plano, pero


cuando llegó la primera crisis creativa importante, volvió a los libros. Tenía 33 años
cuando abrió los ojos tras un concierto en Turquía: "Estaba muy concentrado y empecé
a tocar muy lentamente un acorde. Cuando levanté la cabeza, no había nadie", explicó al
entender que se había alejado de la realidad. Y del público: "Quiero vender, no
venderme", dijo sobre su regreso a la música ligera.

Así nació su noveno álbum, La era del jabalí blanco, en el que ya están los rasgos que
caracterizarán la parte de su obra por la que Battiato es más conocido en España. Uno es
el empleo de varios idiomas en la misma canción: latín e inglés, por ejemplo, tendiendo
el primer puente entre la alta cultura y la de masas. En esos temas, a veces escribe y
otras le escriben, y en muchas ocasiones lo que hace es defender una idea o contar una
historia usando citas de otros que él une componiendo versos-pegamento.
"Redescubrió las palabras", explica sobre ese disco de 1979 el periodista Anino La
Posta en Franco Battiato: Sopratutto il silenzo.
Mientras fraguaba ese camino, encontró su voz, la narrativa y la física, tan obviada
cuando se analiza su conexión con el público, siempre fiel, da igual que diera un recital
en el Vaticano o en el Irak de Sadam. Con su voz, cálida hasta en los agudos, hace
crítica social, habla de amor, reencarnaciones, también de astronomía. Y aunque las
palabras están sumergidas en musiquillas bailables, suenan importantes y creíbles: no
hay duda de que muchas cosas que canta Battiato no las soportaríamos en otra boca.

Con su voz, cálida hasta en los agudos, hace crítica social, habla de amor,
reencarnaciones, también de astronomía

En Patriots to arms juntó párrafos enteros de El sábado en la aldea de Leopardi con los
de otros poetas italianos del siglo XVIII y perfeccionó la fórmula de su éxito, el que
iba a lograr haciendo lo contrario que había hecho en sus inicios cantando por locales de
Milán. "Me inventé la historia de que hacía folk siciliano, pero no era verdad: eran
canciones mías que hacía pasar por cantos tradicionales del siglo XVI".

Con La voce del padrone confirmó que la mezcla funcionaba: es uno de los discos con
más referencias literarias y el primero que vendió más de un millón de copias en Italia.
Su "ansiedad de influencia", que diría Harold Bloom, se hizo presente también en las
referencias musicales: Nicola di Bari, los Beatles, los Rolling Stones, canciones
populares... Todo eso y más hay en su versión del Cucurrucucú, un corta y pega que,
como indica La Posta, "avanza la fragmentación del lenguaje" que trajo la televisión y
confirmaron las redes sociales.

Es el álbum de Bandiera Bianca, donde se cuelan Theodor Adorno (recuerden la


cantinela Mínima inmoralia, mínima inmoralia..."; la poesía del Risorgimento con
versos de Arnaldo Fusinato ( sobre el puente ondea la bandera blanca) y hasta Bob
Dylan, entonces solo cantautor, hoy Nobel de Literatura. Míster Tamburino yo no
quiero bromear, pongámonos la camiseta, los tiempos cambiarán, canta guiñándole un
ojo al autor de The Times They Are a-Changin. También dialoga con La Odisea: "Y tu
voz, igual que el coro de las sirenas de Ulises, me encadena", dice en Sentimiento
nuevo, que canta en italiano pero titula en español.

Su relación con hombres y mujeres de la literatura también ha influido en sus canciones

En discos más recientes como Apriti Sesamo hay referencias a la Comedia de Dante y a
Santa Teresa de Ávila, pero la relación de Battiato con las letras va más allá de
espurrear citas y nombres, algo de lo que se le ha acusado alguna vez. Su relación con
hombres y mujeres de la literatura también ha influido en sus canciones. Es el caso de la
novelista Fleur Jaeggy, traductora al alemán de algunas de sus letras y autora de otras. O
el del marido de Jaeggy, Roberto Calasso, intelectual y director de la editorial Adelphi,
quien introdujo a Battiato en la obra del místico ruso George Gurdjieff, cuyas ideas
atraviesan muchas de sus canciones.
El siciliano, más de versos y versículos, se fija en la narrativa gracias a Manlio
Sgalambro, carismático filósofo que lo acompañó en sus actuaciones hasta que murió en
2014. Su peso en las letras de Battiato, que siempre ha descartado en ellas cualquier
traza autobiográfica, no cabe en este artículo. Con él hizo Emma Bovary para Patty
Bravo recordando al personaje de Gustave Flaubert. Y L'ombrello e la macchina da
cucire es el título de otro disco y una cita de los Cantos de Maldoror del Conde de
Lautréamont. Dentro, versos de T.S. Eliot y alusiones a La tierra baldía que retomará
Sgalambro en Decline and Fall of Roman Empire, donde también asoma Paul Verlaine:
"Soy el imperio que al final de la decadencia / que ve pasar los bárbaros blancos, y que
indolente / va componiendo acrósticos en un estilo de oro / en que danza la languidez
del sol poniente".

Es larga su obsesión por Joyce: "Dicen que este verano llegará el fin del mundo"

En este disco arranca su obsesión por James Joyce: "Dicen que este verano llegará el fin
del mundo", canta remedando a Florry, personaje del Ulises que desde el burdel en el
que trabaja se angustia por el apocalipsis. Ambos volverán al irlandés en L'Imboscata,
álbum dedicado al escritor siciliano Gesualdo Bufalino y que incluye Ecco com'è che va
il mondo. En él nombra a una Evelin, título de uno de los cuentos de Dublineses, y a
Marilyn, lo que hace de Battiato un contaminador capaz de crear canzonettas en las que
une iconos de la cultura pop con la literatura de la vieja Europa. También se cuela en
esta canción Hemingway, de quien toma la descripción que hace de una prostituta en su
cuento La luz del mundo.

Entre sus fuentes favoritas, la Biblia, los Upanishads, Gurdjieff, Leopardi o Dante. A
Virginia Woolf solo la cita una vez, pero es digna de explicar: "What is Cosmos? What
is the meaning of the world?" es la frase que arranca Ermeneutica y está tomada, sin
traducir, de un relato titulado The Cosmos. No es cualquier frase pues al escogerla, opta
por una de las facetas menos conocidas de la inglesa: su interés por los avances
científicos. Y lo hace manteniendo el tono relativista del texto, que él convierte en
pesimista al referirse al ser humano como una "monstruosa criatura", muy en
consonancia con la visión que tiene sobre los avances tecnológicos la estrella del pop
más letraherida de Europa.

"Fui uno de los primeros sicilianos libres", dice Battiato cuando habla de su etapa como
futbolista en el Riposto, equipo en el que jugó de líbero, idéntica posición que ocupa en
la música, donde halló una voz propia hace ya 40 años.

Fuente:
https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/03/13/5c7d1fb821efa0fc578b46c5.ht
ml