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Capítulo Criminológico Vol.

30, N° 3, Julio-Septiembre 2002, 55-76


ISSN: 0798-9598

ANÁLISIS DESCRIPTIVO DE LAS GARANTÍAS


FUNDAMENTALES QUE RIGEN El SISTEMA
PENAL DE RESPONSABILIDAD DEL
ADOLESCENTE*

Jorge Nilson Morales Manzur**


María Alejandra Fernández G.***

* Este trabajo forma parte del proyecto CONDES CH-250-2001 intitulado "Los operadores de !ajus-
ticia penal en Venezuela: actitudes y respuestas ante la vigencia del COPP".
** Abogado, Dr. en Derecho. Magister Scientiarum en Ciencias Penales y Criminológicas. Profesor
Asociado e Investigador del Instituto de Criminología "Dra. Lolita Aniyar de Castro" de la Facultad
de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del Zulia. E-mail: jnmrn70@hotmail.com
*** Politóloga, Estudiante de Derecho de LUZ. Asistente de Investigación de la Sección de Teoría del
Derecho del Instituto de Filosofía del Derecho Dr. J.M. Delgado Ocando de la Universidad del Zu-
lia.
Análisis descriptivo de las garantías jimdamentales que rigen
el sistema penal de responsabilidad del adolescente 57

RESUMEN
Venezuela abre el siglo XXI con una nueva legislación en mate-
ria de niños y adolescentes, con un sistema penal de responsabi-
lidad en esta materia caracterizado por ser garantista y en don-
de el adolescente va a responder de acuerdo a su discernimiento
y a pesar de que su responsabilidad esta diferenciada de la del
adulto esta Ley presenta un sistema penal con garantías funda-
mentales que dignifican a los adolescentes involucrados en ilíci-
tos penales respetando sus Derechos Humanos al concebirlos
como sujetos de plenos derechos. No es el objetivo de esta inves-
tigación determinar la conveniencia o efectividad de esta norma-
tiva legal en el ordenamiento jurídico venezolano, sino simple-
mente describir las garantías que rigen la LOPNA en lo que al
sistema penal de responsabilidad del adolescente se refiere, dig-
nificando de esta manera los derechos que como seres humanos
tienen todos los adolescentes de nuestro país.
Palabras clave: Adolescentes, Derechos humanos, Doctrina de la Protec-
ción Integral, Garantías Fundamentales, Sistema Penal
de Responsabilidad del Adolescente.

DESCRIPTIVE ANALISIS OF THE FUNDAMENTAL


GUARANTEES THAT GOVERN THE PENAL
RESPONSIBILITY SYSTEM IN THE CASE
OF ADOLESCENT MINORS

ABSTRACT
Venezuela opened the XXI century with new legislation that
regulates the penal responsibility of children and teenagers in a
system of criminal responsibility characterized by guarantees.
Minors must respond in accordance with their leve/ of
understanding, even when their responsibility is different from
that of an adult, to the judicial system which presents a penal

Recibido: 19-10-2001 • Aceptado: 08-06-2002


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58 Cap. Crim. Vol. 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 55-76

system with fundamental guarantees that dignify adolescents


involved in illicit penal activity and which respects their human
rights, treating them as citizens with full rights. lt is not the
objective of this paper to determine the convenience or
effectiveness ofthis legal norm in Venezuelanjudicial ordinance,
but to simply describe the guarantees that apply in the LOPNA
which refer to the penal responsibility system for adolescents,
identifying and elevating in this manner the rights to which all
adolescents in our country can aspire.
Key words: Adolescents, human rights, integral protection of rights doc-
trine, fundamental guarantees, penal system of adolescent re-
sponsibility.

INTRODUCCIÓN

Venezuela, inicia el siglo XXI con dos textos legales (la LOPNA y el
COPP) que garantizan el respeto de los Derechos Humanos tanto a los ado-
lescentes como a los adultos que incurren en alguna conducta que en mate-
ria penal esta tipificada como delito. De manera significativa, la Conven-
ción sobre los Derechos del Niño engloba todo el espectro de los Derechos
Humanos, puesto que, reconoce tanto derechos civiles y políticos, como
económicos, sociales y culturales, afirmando de manera implícita y en con-
cordancia con los planteamientos más actuales, que el disfrute de un dere-
cho no puede ser separado del goce de todos los demás.
En este orden de ideas, hay que mencionar que Venezuela aprobó a
principios de la última década del siglo pasado la Convención Internacional
sobre los Derechos del Niño produciéndose así una contradicción entre dos
textos legales que regulaban una misma materia puesto que esta convención
estaba basada en la Doctrina de la Protección Integral en tanto, que la en-
tonces vigente Ley Tutelar del Menor se basaba en la Doctrina de la Situa-
ción Irregular.
Fue en el año 1998 cuando esta antinomia dejó de existir en el ordena-
miento jurídico venezolano con la promulgación y posterior entrada en vi-
gencia el 1 de abril del año 2000 de la Ley Orgánica para la Protección del
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el sistema penal de responsabilidad del adolescente 59

Niño y del Adolescente (LOPNA), texto legal basado en la Doctrina de la


Protección Integral.
Por su parte, la Constitución Bolivariana de 1999 sirve de plataforma
legal para esta normativa jurídica, debido que sus disposiciones en esta ma-
teria están en total concordancia con lo que la LOPNA plantea.
La plataforma constitucional de la LOPNA se evidencia en el Artícu-
lo 78 de la Carta Magna vigente cuando la misma señala:
"Los niños, niñas y adolescentes son sujetos de plenos dere-
chos y estarán protegidos por la legislación, órganos y tribuna-
les especializados, los cuales respetarán, garantizarán y desa-
rrollarán los contenidos de esta Constitución, La Convención
sobre los Derechos del Niño y demás tratados internacionales
que en esta materia haya suscrito y ratificado la República. El
Estado, la familia y la sociedad asegurarán, con prioridad ab-
soluta, protección integral, para lo cual se tomará en cuenta su
interés superior en las decisiones y acciones que le conciernan.
El Estado promoverá su incorporación progresiva".

En lo que a materia penal respecta, anteriormente el menor se encon-


traba en una situación de imputabilidad absoluta, y con la promulgación de
la LOPNA el adolescente responde de acuerdo a su discernimiento y esta
misma Ley contempla los principios y garantías en que se soporta el Siste-
ma Penal de Responsabilidad del Adolescente.
No es el objetivo de esta investigación determinar la conveniencia o
efectividad de este texto legal en el ordenamiento jurídico venezolano sino
simplemente describir las Garantías que rigen la LOPNA en lo que al Siste-
ma Penal de Responsabilidad del Adolescente se refiere puesto que, las
mismas son una muestra del respeto que como seres humanos estos adoles-
centes merecen.

2. DE LA DOCTRINA DE LA SITUACIÓN IRREGULAR A LA


DOCTRINA DE LA PROTECCIÓN INTEGRAL

En 1990, Venezuela ratifica como Ley nacional el instrumento jurídi-


co creado por la Organización de las Naciones Unidas con el nombre de
Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y cuya principal fi-
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nalidad es dar respuesta a la problemática de la niñez en todo el orbe y en la


que se considera al niño como ciudadano (CECODAP, La Ruta dd Papaga-
yo, 1998:3).
Como es bien sabido, la ratificación de esta convención produce en el
país una situación atípica en lo que se refiere a la vigencia de dos leyes an-
tagónicas entre sí, regulando una misma materia como lo son la Convención
Internacional del Niño basada en la doctrina de la protección integral y la
Ley tutelar del Menor basada en la doctrina de la situación irregular. Es por
ello, que Venezuela se ve en la imperiosa necesidad de subsanar esta situa-
ción y ajustar su legislación interna a los principios y normas contenidas en
el ya mencionado tratado internacional.
1
Por su parte, la Doctrina de la Protección Integral rompe con el para-
digma de la situación irregular definida según la exposición de motivos de
1 la LOPNA por el Instituto Interamericano del niño como "aquella situación
en la que se encuentra un menor tanto cuando ha incurrido en un hecho an-
tisocial como cuando se encuentra en estado de peligro, abandono material
y moral o padece defecto físico o mental. Es decir, están en situación irre-
gular los menores que no reciben tratamiento, educación y los cuidados que
corresponden a sus individualidades". Entonces, para la Doctrina de la Si-
tuación Irregular los niños no son sujetos de plenos de derechos sino obje-
tos de tutela por parte del Estado y es éste el que ejerce esta tutela principal-
mente a través del Juez de Menores. E~ la doctrina de la Protección Integral
la que obliga a reinventar el sentido de las legislaciones para la infancia y
que las mismas sean capaces de erigirse como instrumentos adecuados para
1 la defensa y promoción de los Derechos Humanos inherentes a todos los ni-
1 ños y adolescentes. Tal y como lo expresa la LOPNA en su exposición de
1
motivos, el objetivo central tanto de la convención y por ende de la Doctri-
na de la Protección Integral es "el reconocimiento de todos los niños, niñas
y adolescentes sin discriminación alguna como sujetos de plenos derechos,
cuyo respeto se debe garantizar".

1 La LOPNA, al ser inspirada en la Doctrina de la Protecci6n Integral


¡ reconoce por lo tanto, a los niños y adolescentes el ejercicio progresivo de
sus derechos y garantías de acuerdo a su desarrollo o la evoluci6n de sus fa-
cultades, el cual va acompañado de un incremento progresivo de sus debe-
res y su responsabilidad inclusive en materia penal (PROVEA, 2000:149).
1

1
Análisis descriptivo de las garantías fimdamentales que rigen
el sistema penal de responsabilidad del adolescente 61

Ahora bien, esta Ley al estar basada en los principios que sirven de
fundamento a la Doctrina de la Protección Integral, debe contar con un Sis-
tema Penal de Responsabilidad para el Adolescente, donde este sea conside-
rado un sujeto de plenos derechos.
Es conveniente acotar, que estas disposiciones del Sistema Penal de
Responsabilidad del niño y el Adolescente han sido tomadas en su mayoría
de la Convención Interamericana del Niño, Las Leyes mínimas de las Nacio-
nes Unidas para la administración de la justicia juvenil (Reglas de Beijing),
las reglas mínimas de las Naciones Unidas para jóvenes privados de libertad,
las reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justi-
cia juvenil (Directrices de Riyadh). Estos instrumentos de carácter internacio-
nal contienen disposiciones de protección que una Ley que pretenda llamarse
Ley de Protección del Niño y el Adolescente debe tenerlas en su texto.
Este nuevo Derecho fundado en la Doctrina de la Protección Integral,
también debe respetar una serie de principios rectores que se erigen como
sus soportes fundamentales, como lo son: el niño como sujeto de derecho;
el interés superior del niño; la prioridad absoluta; la participación y el rol
fundamental de la familia en la garantía de los derechos de los niños y ado-
lescentes. Por ello, se puede afirmar que la LOPNA ha logrado recoger en
su contenido disposiciones fundamentales y construir el verdadero sistema
de responsabilidad del adolescente.

3. SISTEMA PENAL DE RESPONSABILIDAD DEL


ADOLESCENTE

En materia penal, la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del


adolescente consagra dos sistemas claramente diferenciados como lo son el
Sistema de Protección para los niños y el Sistema Penal de Responsabilidad
del Adolescente.
Siendo así las cosas, y de acuerdo a lo establecido en él artículo 526
de la LOPNA el sistema penal de responsabilidad del adolescente se puede
definir como "El conjunto de órganos y entidades que se encargan del esta-
blecimiento de la responsabilidad del adolescente por los hechos punibles
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en los cuales incurran, así como de la aplicación y control de las sanciones


correspondientes" (PROVEA, 2000:150).
En opinión de Alberto Arteaga Sánchez (2000:A-7), con la puesta en
vigencia de la LOPNA el niño menor de 12 años queda fuera del sistema
penal. Sin embargo, el adolescente (mayor de 12 y menor de 18 años) es
considerado por la Ley con condiciones de madurez para ser sujeto activo
de conductas delictivas y responderá por ellas en la medida de su culpabili-
dad, con atenuación en forma diferenciada a la del adulto, en cuanto a la ju-
risdicción especial que conocerá de su enjuiciamiento y en lo que respecta a
las sanciones que se le aplicarán.
El Sistema Penal de Responsabilidad del Adolescente esta conformado
según lo plasmado en él artículo 527 de la LOPNA por la Sección de Adoles-
centes del Tribunal Penal, La Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de
Justicia, El Ministerio Público, los Defensores Públicos, La Policía de Investi-
gación y los Programas y Entidades de Atención (PROVEA, 2000: 152).
Al estudiar el Sistema Penal del Adolescente que la LOPNA plantea,
es conveniente señalar, en primer lugar que el Sistema Penal de Responsa-
bilidad del adolescente plasmado en esta Ley condujo a un cambio radical
en lo que hasta entonces en Venezuela había sido el sistema que se aplicaba
a los menores de edad incursos en la comisión de algún hecho tipificado en
las leyes penales venezolanas como delito. Es evidente que al ser ratificada
la Convención sobre los Derechos del Niño por nuestro país, fue perentorio
sustituir el legendario Paradigma de la Situación Irregular basada en el prin-
cipio de compresión - represión, por la Doctrina de la Protección Integral y
su principio de severidad con justicia, en la cual se considera al niño y al
adolescente, sin discriminación alguna, como sujetos de plenos derechos y
no como objetos de tutela por parte del Estado (Sojo Bianco, 2000:85).
En segundo lugar, es importante resaltar que el Sistema Penal de Res-
ponsabilidad contemplado en la LOPNA si bien es cierto, que considera
inimputables a los mayores de 12 años y menores de 18 años, sin embargo,
no por ello deja de atribuirles responsabilidad sobre los ilícitos penales por
ellos cometidos. Así mismo, hay que resaltar que aunque esta atribución es
distinta a la que se le hace a los adultos, puesto que se considera que, el
adolescente aunque no posea la plena capacidad para entender la magnitud
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el sistema penal de responsabilidad del adolescente 63

del hecho cometido, si se le responsabiliza por ello, haciéndose de esta for-


ma merecedor de una sanción para reprocharle el daño causado y la misma
debe ser con fines esencialmente educativos (Sojo Bianco, 2000:85).
Pues bien, cuando un niño (menor de 12 años) es victimario es decir,
ha cometido un hecho que transgrede el derecho de los demás individuos y
ese hecho está tipificado como delito, ese niño va a ser sometido al Sistema
de Protección, es el adolescente victimario el que va a ser sometido al Siste-
ma Penal de responsabilidad en donde, va a ser objeto de una sanción.
El sistema penal de responsabilidad debe contar con unos requisitos míni-
mos que se encuentran plasmados en los instrumentos fundamentales y en la
doctrina. Dicho en otras palabras, deben ser tomadas en cuenta todas las dispo-
siciones que existen en materia de protección del adolescente en conflicto con
la Ley Penal para poder entender así todos los parámetros del mismo.
Por ello, hay que elaborar una definición de adolescente infractor por-
que en la Doctrina de la Situación Irregular el tratamiento dado a los menores
infractores, en situación de peligro, en situación de riesgo, han tendido a con-
fundirse y no se ha logrado una verdadera diferenciación. Por lo tanto, como
no se distinguía entre niños y adolescentes (no se distinguía en edades) en la
Ley Tutelar del Menor la cual estaba basada en la doctrina de la situación
irregular y cualquier menor de dieciocho años de edad que cometa un delito
se considera un menor infractor y debe recibir el mismo tratamiento.
En este nuevo sistema se ha delimitado quien es adolescente infractor,
y es todo aquel que habiendo cumplido ya los 12 años y que todavía no ha
alcanzado la mayoría de edad comete un hecho que esta tipificado en las le-
yes penales como delito.
Pero, actualmente y tomando en cuenta los parámetros que establece
la psicología evolutiva mediante los cuales se ha determinado que los ado-
lescentes como todavía no tienen plena capacidad tampoco tienen absoluto
discernimiento, entonces esa responsabilidad penal se les va a exigir total-
mente diferenciada de la del adulto. Es perentorio señalar que el adolescen-
te que incurra en la comisión de hechos punibles responde por el hecho, en
la medida de su culpabilidad pero de manera diferente a la del adulto. Y
esta diferencia radica en la jurisdicción especializada y en la sanción que se
le impone, así lo consagra el artículo 527 de la LOPNA.
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En tercer lugar, el Sistema penal de Responsabilidad le reconoce al


adolescente un catálogo de garantías que se derivan de una nueva concep-
ción del proceso acusatorio, en cumplimiento a lo establecido en el artículo
40 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Principal-
mente, estas garantías establecen que a los niños y adolescentes se les debe
respetar su dignidad como seres humanos, al igual que su derecho a la
igualdad y a la integridad física, lo que evidencia el respeto a sus Derechos
Fundamentales.
En este sentido, y conforme a este nuevo texto jurídico, todos los or-
ganismos involucrados en él deben estar capacitados para su correcta apli-
cación y así convertirse en garantes y no en violadores de los Derechos Hu-
manos. De la misma forma que en el sistema penal aplicado a los adultos, al
adolescente se le debe considerar inocente hasta sentencia firme que deter-
mine su culpabilidad.
En lo que se refiere a la judicialización y excepcionalidad de la priva-
ción de libertad en este sistema, se ha considerado que la manera de prote-
ger ha sido mediante la institucionalización y eso es algo que constituye pri-
vación de libertad, ahora no, debido a que el aporte mas significativo de el
Sistema de protección Integral radica en el reconocimiento de las garantías
que le asisten (Sojo Bianco, 2000:89).
Por otra parte, es conveniente señalar que para la ejecución de medi-
das deben tomarse en cuenta los principios fundamentales. Se deben respe-
tar todos los Derechos Humanos inherentes a los niños y adolescentes, pero
además de ello se debe garantizar la protección integral y su formación den-
tro de la ejecución de las medidas.
De igual manera, la LOPNA establece que no se puede someter a un
adolescente al sistema penal de responsabilidad sin antes cumplir con los
parámetros que establece la LEY como lo son: En primer lugar, debe existir
la legalidad del delito. Esto se refiere a un principio básico del Derecho Pe-
nal como lo es "NULLUM CRIMEN, NULA PENA, SINE LEGE", es de-
cir, que si ese hecho no esta tipificado en cualquiera de las leyes de carácter
penal como delito entonces, no se puede someter al adolescente a un trata-
miento dentro de este sistema, para poder hacerlo, la conducta debe estar ti-
pificada como delito. En segundo lugar debe existir la legalidad de la san-
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el sistema penal de responsabilidad del adolescente 65

ción: esto se refiere a que dentro del campo del Derecho Penal existe el bi-
nomio delito-pena, binomio que en el sistema penal de responsabilidad del
adolescente se rompe pero continúa la legalidad de la sanción.
Otro de los principios básicos establece la legalidad del procedimien-
to. es por ello, que el artículo 530 de la LOPNA señala que para determinar
la responsabilidad de un adolescente en un hecho punible y la aplicación de
la sanción correspondiente, se debe seguir el procedimiento previamente es-
tablecido en la LOPNA. A este respecto, la misma ley en su artículo 537 se-
ñala que la interpretación y aplicación de dichas medidas debe hacerse en
concatenación con los "principios rectores, los principios generales de la
constitución del Derecho Penal y Procesal Penal, y de los tratados interna-
cionales, consagrados a favor de la persona y especialmente de los adoles-
centes" y que de manera supletoria deben aplicarse "la legislación penal,
sustantiva y procesal y en su defecto el Código de Procedimiento Civil".
Después de lo señalado anteriormente se considera perentorio señalar
que a juicio de Emilio García Méndez (1996:39) la imputabilidad es "la ca-
pacidad propia del individuo para que se le atribuyan las consecuencias de
actos que constituyan conductas tipificadas en la ley penal como delitos o
faltas. Por el contrario, la inimputabilidad supone que por razones previa-
mente establecidas en la ley, al sujeto no se le puede atribuir las mismas
consecuencias que el Código Penal o leyes conexas prevén para aquellos
individuos considerados imputables. "
En otro orden de ideas, es importante acotar que a juicio de Miguel
Sandoval (2000.374) el sistema penal de responsabilidad del adolescente
"constituye una innovación trascendental en la legislación venezolana. Exi-
ge a todos los actores una actitud responsable; al Estado la consideración
de la importancia del problema de la delincuencia juvenil, a la sociedad
una cuota importante de participación activa y a la familia, el rescate de su
esencia perdida".

4. GARANTIAS FUNDAMENTALES DEL SISTEMA PENAL DE


RESPONSABILIDAD DEL ADOLESCENTE
Antes de hacer referencia a las garantías fundamentales que contempla
el Sistema Penal de Responsabilidad plasmado en la LOPNA es convenien-
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te resaltar que al hablar de garantías fundamentales se hace referencia al


"conjunto de declaraciones, medios y recursos con que los instrumentos ju-
rídicos aseguran a todos los individuos y ciudadanos el ejercicio y disfrute
de los derechos públicos y privados que se le reconocen" (Cabanellas de la
Torre, 1979:139-140).
Por lo tanto, las garantías contempladas en la LOPNA van a permitir a
los jóvenes involucrados en ilícitos penales el respeto y el disfrute de los
derechos que les da su condición de adolescente al ser considerado como un
sujeto de pleno derecho.
El Sistema Penal de Responsabilidad del Adolescente ha sido denomi-
nado Sistema Garantísta. Estas garantías que se encuentran en la LOPNA
son los principios fundamentales consagrados en el Código Orgánico Proce-
sal Penal para los adultos, pero además se encuentran otros que han sido
consagradas especialmente para los adolescentes por su condición de ado-
lescentes, debido a que como se trata de una responsabilidad diferenciada
de la del adulto entonces, se hace necesario hablar de unas garantías o prin-
cipios especiales.
El título V Sección Tercera de la LOPNA consagra, como se señaló
anteriormente una serie de garantías fundamentales tanto en el ámbito sus-
tantivo como procesal basadas en el mandato de la Convención Internacio-
nal de los Derechos del Niño en lo que1 se refiere a que el Sistema Penal de
Responsabilidad del Adolescente debe ser tan garantista como el de los
adultos, evidentemente que con. las particularidades
'
de la especialidad deri-
vadas de la edad.
También, se hace necesario señalar que esas garantías aparecen en el
orden sustantivo, en el orden procesal y al mismo tiempo en la ejecución de
las sanciones, es decir, para la aplicación de las sanciones.
La exposición de motivos de la LOPNA también señala que además de los
principios de igualdad, dignidad, proporcionalidad, inocencia, derecho de ser oído,
defensa, debido proceso, única persecución, se han introducido también los princi-
pios de infonnación clara y precisa de los motivos de la investigación, sobre el sig-
nificado de las actuaciones procesales y las decisiones que se produzcan, con el
objetivo de que el proceso sea conocido y comprendido por el adolescente. Tam-
bién se consagra la confidencialidad de los datos del proceso; la excepcionalidad
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el sistema penal de responsabilidad del adolescente 67

de la medida de privación de libertad; la separación de adultos cuando esté


detenido y la consideración de los usos y costumbres de adolescentes perte-
necientes a comunidades indígenas cuando lo que se busque sea establecer
su responsabilidad penal. Ahora bien, estas garantías se encuentran en la
LOPNA plasmada de la siguiente manera:
- LA DIGNIDAD: esta contemplada en el artículo 538 de la LOPNA y
se refiere a que cuando se somete a un adolescente al Sistema Penal de Res-
ponsabilidad se le debe respetar la dignidad inherente al ser humano, lo que
significa que se le debe dar un tratamiento igualitario ante la Ley pero en el
caso de los adolescentes, esto trae otro requerimiento especial y es que debe
tomarse en cuenta el libre desarrollo de su personalidad debido a que nin-
gún niño o adolescente puede ser limitado del ejercicio del libre desarrollo
de su personalidad y ser limitado del goce de sus derechos y garantías y
mas allá de los límites que establecen las medidas cautelares o definitivas a
imponer, por ello es que cada medida está reglamentada de forma que se
respete la dignidad de los adolescentes.
LA PROPORCIONALIDAD: En este sistema uno de los requisitos
mínimos es la proporcionalidad entre la medida y el delito que ha llevado a
cabo el adolescente. Es una proporcionalidad en cuanto al hecho y al daño
que haya causado. Por ello el Articulo 539 de la LOPNA establece que "las
sanciones deben ser racionales, en proporción al hecho punible atribuido y
. "
a sus consecuenczas
Aquí, entra en juego el principio de LESIVIDAD que consiste en que
ese hecho puede ser un delito tipificado en cualquier ley penal pero si ese
hecho no esta lesionando ningún bien jurídicamente tutelado, no esta cau-
sando un daño entonces no puede ser sancionado. Por lo tanto, debe existir
una relación de proporcionalidad entre la intensidad del daño causado y la
intensidad de la sanción que se le va a aplicar. Como consecuencia de esto,
hay que tomar en cuenta la proporción entre el hecho y el daño causado a
los bienes jurídicamente tutelados.
PRESUNCION DE INOCENCIA: Esta es una garantía que esta con-
templada en el Derecho Penal para todos los ciudadanos debido a que no se
puede considerar culpable a nadie hasta que medie una sentencia definitiva-
mente firme en la que se haya establecido su responsabilidad.
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El artículo 540 de la LOPNA por su parte señala que "se presume la


inocencia del adolescente hasta tanto una sentencia firme no determine la
existencia del hecho y la participación culpable del imputado imponiendo
una sanción"
INFORMACIÓN: Esta garantía contempla o toca dos aspectos muy
importantes como lo son: primero el hecho de que el adolescente tiene dere-
cho a que se le informe la causa por la cual él esta siendo investigado. Es
decir, el hecho punible que a él se le está imputando y qué o cual es la auto-
ridad que esta siguiendo la investigación. Por otra parte, este derecho de in-
formación debe hacerse presente en todo estado y grado del proceso, desde
la fase de investigación hasta la fase de ejecución de sanciones, puesto que
al adolescente hay que mantenerlo informado.
Al respecto, Raúl Sojo Bianco (2000:90) señala que "el adolescente
incurso en la presunta comisión de un delito, debe ser informado del asunto
que se investiga, de las fases en que está conformado el proceso que se le
sigue y tiene derecho a disponer de un defensor privado y a ser escuchado
en el momento en que lo exija."
Resulta también pertinente acotar, que en la aplicación de esta garantía
juegan un papel importante y trascendental tanto el Ministerio Público como
el defensor (público o privado) del adolescente, puesto que según lo contem-
plado en los artículos 552y 553 de la LOPNA es competencia del fiscal del
Ministerio Público especializado dirigir la investigación cuando se trate de
hechos púnibles de acción pública, circunstancia en la cual contará con el
apoyo de los cuerpos policiales. También es deber del fiscal del Ministerio
Público especializado notificar al juez de control de la apertura de la investi-
gación. Aunado a ello, también se le atribuye a este integrante del Sistema
Penal de Responsabilidad el deber de investigar y dejar constancia tanto de
los hechos y circunstancias que faciliten el ejercicio de la acción al igual que
de aquellos que obren a favor del adolescente involucrado en el hecho.
El artículo 541 de la LOPNA corrobora lo señalado anteriormente al
establecer que "El adolescente investigado o detenido debe ser informado
de los motivos de la investigación y de la autoridad responsable de la mis-
ma, del derecho a no incriminarse y a solicitar la presencia de sus padres,
representantes o responsables y su defensor".
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el sistema penal de responsabilidad del adolescente 69

DERECHO A SER OIDO: Según el paradigma de la Protección inte-


gral en el cual se sustenta la LOPNA es derecho inherente de todo niño y
adolescente el ser oído y el manifestar su opinión para que ésta sea tomada
en cuenta (Sojo Bianco, 2000:90).
De igual manera, es necesario resaltar que este derecho se va a respe-
tar en el Sistema Penal de Responsabilidad desde que se dé inicio a la in-
vestigación y en todas las fases del proceso así como durante la ejecución
de la medida. Es por ello, que el Articulo 542 de la LOPNA establece que
"el adolescente tiene derecho a ser oído en la investigación, en el juicio y
' '
durante la ejecución de la sanción ... "
JUICIO EDUCATIVO: Esta e~ una garantía que es especial al procedi-
miento de responsabilidad penal del adolescente. Dicha Garantía no se encuen-
tra en el Juicio Penal Ordinario. El Juicio Educativo está contemplado en el ar-
tículo 543 y consiste en que el adolescente debe estar siendo ilustrado e instrui-
do constantemente de cada una de las fases del procedimiento, de cada una de
las actuaciones que se están verificando, es decir, hay que irle explicando, en-
señándole ya que es un juicio educativo y luego el contenido de la decisión, de
como se va a ejecutar la medida y esta función le compete a todos los integran-
tes de la justicia penal del adolescente puesto que el adolescente tiene derecho
a exigir de cualquiera de estos funcionarios esa información.
DERECHO DE DEFENSA: Ya la Constitución Bolivariana establece
que este derecho es inviolable en cualquier estado y grado de la causa. Por
ende, al adolescente se le debe garantizar el ejercicio de ese derecho y en
consecuencia se le debe proveer de un defensor, si no tiene defensor o no
está de acuerdo con el defensor que le hayan asignado, el juez de control
debe designarle un defensor público al cual el adolescente no podrá hacer
oposición, puesto que la LOPNA contempla dentro de los integrantes del
sistema la figura del defensor público para los adolescentes tal y como está
concebido para los adultos pero en este caso con la diferencia de la especia-
lidad en la materia.
Por su parte, el Artículo 544 de la LOPNA señala que "la defensa es
inviolable desde el inicio de la investigación hasta el cumplimiento de la
sanción impuesta. A falta de abogado defensor privado el adolescente debe
tener la asistencia de un defensor público especializado."
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Jorge Nilson Morales Manzur y María Alejandra Femández G,


70 Cap, Crim Vol. 30, Nº 3 (Julio-Septiembre !2002} 55-76

CONFIDENCIALIDAD: Tradicionalmente este principio, ha regido


en el Derecho de Menores y se le ha denominado "principio de las actuacio-
nes secretas" ya que el mismo consiste en que no se puede revelar la infor-
mación, ya que estos juicios no son públicos sino que son absolutamente re-
servados. Este principio en la LOPNA ha sido ampliado y ahora se debe
aplicar con mayor severidad, debido a que antes se permitía divulgar la in-
formación para fines de la investigación, pero ahora, solo se pennite la di-
vulgación de esas informaciones para datos estadísticos o para las copias
que según el artículo 535 de la LOPNA se deben remitir cuando hayan con-
currencia de adultos, debido a que, las causas se separarán y en cada caso
conocerá la autoridad competente para ello.
Por otra parte, a fin de mantener la conexidad es deber de los funcio-
narios de investigación y órganos jurisdiccionales enviarse de manera reci-
proca las copias certificadas de las actuaciones necesarias.
Este artículo también señala que "las actuaciones que se remitan en ra-
zón de la incompetencia, tanto en la jurisdicción penal de la adolescencia
como en la de adultos, serán válidas para su utilización en cada uno de los
procesos, siempre que no hayan resultado violados derechos fundamentales".
En consecuencia, todos los procesos donde se encuentren involucrados
niños o adolescentes, deben ser en su totalidad de índole confidencial (Sojo
Bianco, 2000:90).
DEBIDO PROCESO: Esta garantía es muy importante, es de rango
constitucional y debido al cambio sustancial que sufrió el procedimiento pe-
nal pasando de un sistema inquisitivo a un sistema acusatorio se observa
que el COPP consagra· para los adultos esta garantía y con la promulgación
de la LOPNA la misma rige igualmente para el caso de los adolescentes.
Esta garantía se refiere a que el proceso penal del adolescente debe ser oral,
reservado (el de los adultos es público salvo casos excepcionales) rápido,
contradictorio y con el sistema de impugnación para las decisiones ya que
esas son las garantías propias del debido proceso, a tenor de lo dispuesto en
el Artículo 546 de la LOPNA.
En lo que respecta a esta garantía María Morais de Guerrero (2000:
344) señala que "el adolescente que cometa una infracción a la ley penal
tiene los mismos derechos y garantías previstas para los adultos, más aque-
Análisis descriptivo de las garantías .ft.mdamentales que rigen
el sistema penal de responsabilidad del adolescente 71

llos inherentes a su especial condición, tales como la reserva de su identi-


dad y la confidencialidad de las actas del proceso".
UNICA PERSECUCIÓN: Esta es una garantía del Derecho Penal
muy difundida y se refiere a que nadie puede ser juzgado más de una vez
por un mismo hecho punible si ya media sentencia definitivamente firme.
Por ello, el Artículo 547 de la LOPNA establece que "la remisión, el sobre-
seimiento y la absolución impiden nueva investigación o juzgamiento del
adolescente por el mismo hecho, aunque se modifique la calificación legal o
se conozcan nuevas circunstancias".
EXEPCIONALIDAD DE LA MEDIDA DE PRIVACIÓN DE li-
BERTAD: el Artículo 548 de la LOPNA establece que "salvo la detención
en flagrancia, la privación de libertad sólo procede por orden judicial en los
casos, bajo las condiciones y por los lapsos previstos en esta Ley. La prisión
preventiva es revisable en cualquier tiempo a solicitud del adolescente".
Por lo tanto, esta medida sólo procede en casos excepcionales y por
vía judicial, es decir, por una orden del tribunal que este conociendo de la
causa. La misma Ley establece de manera especifica cuando se puede dictar
una medida de privación de libertad (homicidio, robo, violación, secuestro,
hurto o robo de vehículos, reincidencia e incumplimiento de las sanciones)
son los únicos casos en la ejecución o sea, ya en sentencia como sanción.
Sin embargo, preventivamente, es decir, antes de que la sentencia que-
de definitivamente firme la privación de libertad procede solo en tres casos
a saber: 1) Cuando sea sorprendido en caso de flagrancia.
2) Para asegurar su comparecencia en la audiencia preliminar, porque
hay suficientes indicios para creer que no va a asistir por diferentes motivos
que el juez la pueda acordar siempre por vía judicial, excepto la flagrancia
puesto que en este caso los cuerpos policiales lo pueden detener e inmedia-
tamente ponerlo a la orden del Fiscal del Ministerio Público especializado
en este sistema.
3) Para identificación, esto no existe en el COPP y se están presentan-
do problema en la práctica con las personas indocumentadas, sin identifica-
ción y las que no pueden ser detenidas. En cambio, al adolescente si se le
puede detener para identificarlo, pero siempre cumpliendo con el imperio
de la Ley que establece el plazo y las condiciones (solamente 96 horas) y
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Jorge Nilson Morales Manzur y María Alejandra Fernández G.


72 Cap. Crim. Vol. 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 55-76

sino se logra su identificación debe ser puesto en libertad y el juicio conti-


núa. Estas son las únicas 3 excepciones en que procede la privación de li-
bertad como medida preventiva.
SEPARACIÓN DE ADULTOS: Esta separación de los adultos no sola-
mente es para 1<1; ejecución de las medidas definitivas o sentencias sino que
cuando se efectúan privaciones preventivas de libertad los adolescentes tam-
bién deben estar separados de los adultos. Por ello, los cuerpos de investigación
tienen que tener instalaciones especiales, separados de los de los adultos para
poder tenerlos detenidos allí. Así mismo, en la ejecución de las medidas tam-
bién deben estar separados de los adultos, en las preventivas y las definitivas
deben estar separados y deben existir sitios especiales para que ellos cumplan
con las medidas de privación de libertad, esos sitios son las entidades de aten-
ción ya que en esas entidades se van a ejecutar medidas y sanciones.
Siendo así las cosas, en el supuesto de que un niño o adolescente fuese
detenido en flagrancia o a solicitud del Fiscal del Ministerio Público, los or-
ganismos policiales deben velar porque se encuentren separados de los
adultos (Sojo Bianco, 2000:90).
Por otra parte, Baratta (1995:53) establece que la responsabilidad pe-
nal del adolescente es de la misma naturaleza que la de los adultos solo que
atenuada. En ambos casos, se está "en presencia de la realización culpable
de una figura delictiva y de la restricqión de derechos como consecuencia.
La diferencia entre ambas es una diferencia de grado".
PROCESO A INDIGENAS: Lds indígenas van a ser procesados por
la misma jurisdicción pero van a estar dotados de garantías especiales en lo
que se refiere a sus costumbres, a su idioma (se le buscará un intérprete) y
se oirá a sus propias autoridades siempre que sea posible su comparecencia,
así lo contempla el Artículo 550 de la LOPNA..
De esta forma se les respeta ese derecho inherente a su condición de
ser humano como lo es su autonomía étnica derivada de su cultura y de su
etnicidad. Por otra parte, es necesario recordar que los pueblos indígenas en
Venezuela a partir del año 1999 cuentan con una plataforma constitucional
en la que se le reconoce expresamente el derecho de obrar de manera que no
se les viole su identidad como miembros de una cultura diferente. Es por lo
Análisis descriptivo de l.as garantías fundamentales que rigen
el sistema penal de responsabilidad del adolescente 73

señalado anteriormente que los adolescentes indígenas en conflicto con la


ley penal deben gozar de las garantías especiales antes mencionadas.

5. CONSIDERACIONES FINALES

El cambio de paradigma de la Situación Irregular a la Protección Inte-


gral pone fin al conflicto existente en nuestra legislación en lo que se refiere
a la existencia de dos normas vigentes y antagónicas entre así. Aunado a
ello, la LOPNA se adapta perfectamente a los preceptos constitucionales
eliminando así cualquier tipo de antinomia que se hubiese podido producir
en esta materia. Con el cambio de paradigma y con la doctrina de la protec-
ción integral como bandera, se pone fin al binomio compasión represión y a
la tutela por parte del Estado y se considera a los niños y adolescentes como
sujetos de plenos derechos.
De igual manera, la LOPNA plantea un sistema penal de responsabili-
dad para el adolescente caracterizado por ser garantista, confiriéndoles así a
los adolescentes el respeto a sus derechos inherentes como ser humano.
En lo que a las garantías que este sistema penal de responsabilidad
contempla, se observa que son las mismas contenidas en el sistema penal
para los adultos y que a su vez hay otras más, originadas de su condición de
adolescente. Las garantías que contempla este sistema penal de responsabi-
lidad del adolescente no son solamente de orden sustantivo, sino que tam-
bién se presentan en el orden procesal y en la ejecución de las sanciones,
puesto que lo que se busca es proteger al adolescente que se encuentra en-
vuelto en problemas penales dignificando de esta manera su condición de
persona y por ende el respeto de sus Derechos Humanos.
Hoy, el tipo de responsabilidad penal que se le exige al adolescente
esta diferenciada de la del adulto y se caracteriza por lo siguiente:
• En primer lugar, por las diferencias que se refieren al procedimiento,
puesto que el adulto y el adolescente no van a ser juzgados con el mismo
procedimiento: El adulto es juzgado por el procedimiento penal ordinario
en tanto que el adolescente va a ser juzgado a través de un procedimiento
especial establecido en la LOPNA.
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74 Cap. Crim. Vol. 30, Nº 3 (Julio-Septiembre ~!002} 55-76

• En segundo lugar, el adolescente va a tener una jurisdicción especial que


se refiere a que no va a ser juzgado por los tribunales penales ordinarios,
sino por un juez penal especializado y por un tribunal que se denomina
Sección de adolescentes del Tribunal Penal.
• En tercer lugar, hay que diferenciar las sanciones, las cuales difieren tan-
to en su cualidad como en su ejecución, la cual debe hacerse en lugares
totalmente separados de los adultos. Los adolescentes no van a ser reclui-
dos en las instituciones de reclusión de mayores, los adolescentes van a
estar en entidades de atención especialmente diseñadas para que cumplan
esas medidas cuando la pena impuesta sea privación de libertad.
Entonces, en el sistema de la protección integral desaparecen la indefini-
ción de un hecho antisocial, es decir, que se va a aplicar este sistema no cuando
el adolescente haya cometido un hecho antisocial cualquiera, sino que tiene que
tratarse de un delito, tiene que estar tipificado en la ley penal como tal.
Con la aplicación del Sistema Penal de Responsabilidad del adolescente
también desaparece la desproporcionalidad en la aplicación de las medidas,
porque hasta ahora al menor infractor en el sistema basado en la doctrina de
la situación irregular se aplicaban medidas que no eran proporcionales al he-
cho cometido y a la agresividad que puede haber causado ese hecho lesionan-
do de esta manera sus tan preciados y violados Derechos Humanos.
En este nuevo sistema también se observa que la discrirninalización
judicial desmedida va a desaparecer, ya que, el poder magnánimo, omnipo-
tente que se le había concedido en la doctrina de la situación irregular a los
jueces de menores fue disminuido de manera significativa debido a que, el
Sistema de la Protección Integral rodea al adolescente de garantías tales que
disminuye en gran proporción esa discrecionalidad omnipotente que había
tenido el juez hasta ahora. Con la LOPNA el juez va ser equiparado a lo que
es un juez penal ordinario en el sentido en que ese juez se va a encargar de
dirigir su proceso y va a garantizar la igualdad de las partes, él está allí para
administrar justicia.
Análisis descriptivo de las garantías fundamentales que rigen
el sistema penal de responsabilidad del adolescente 75

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Jorge Nilson Morales Manzur y Maria Alejandra Femández G.


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Capítulo Criminológico Vol. 30, W 3, Julio-Septiembre 2002,77-109
ISSN: 0798-9598

MISIÓN Y PROCEDIMIENTOS EN
ORGANIZACIONES QUE ABORDAN CASOS
DE VIOLENCIA FAMILIAR Y DOMÉSTICA
EN EL ESTADO ZULlA*

María Susana Campo-Redondo**


Jesús Alberto Andrade***
Gabriel Andrade****

* Este artículo es un resultado del proyecto de investigación No.VAC-CONDES 0992-99, intitulado


"Violencia Doméstica y Abuso de Menores", cofinanciado por el Consejo de Desarrollo Científico
y Humanístico (CONDES) de la Universidad del Zulia Los autores desean reconocer a los si-
guientes profesionales que participaron en la documentación de algunas partes de este trabajo:
Psic. Catina Furlan, Psic. Susana López, Psicoped. Xiomara Ortega, Dra. Nola Gómez, Lic. Rina
Galué. Lic. Jinette Labrador, Lic. Lianeth Arrieta, Lic. Nelly Silva, Psic. Lisette Barraza, Psic.
Lourdes Barrios, Psic. Iraima Mendoza, Lic. Antonio Rodríguez, Dra. Mary Márquez y Soc. Alida
Vásqez, todos participantes del seminario "Violencia Doméstica y Abuso Infantil", ofrecido por la
Coordinación de Educación Continua y el Programa de Maestría en Orientación, de la Facultad de
Humanidades y Educación, Universidad del Zulia. Este seminario estuvo dirijido por María Cam-
po-Redondo.
** Psicólogo. Magister en Orientación; Master of Sciences in Clinical Psychology. Profesora Titular
de la Maestría en Orientación y del Departamento de Psicología. Investigadora adscrita al Centro
de Documentación e Investigación Pedagógica (CEDIP). Investigadora responsable del proyecto
de investigación No. V AC-CONDES 0992-99, intitulado "Violencia Doméstica y Abuso de Me-
nores". Facultad de Humanidades y Educación. Universidad del Zulia. E-mail: marisucam-
po@yahoo.com
*** Economista. Magíster en Computación Aplicada. Master in Management Information Systems.
Profesor Titular de la Licenciatura en Computación de LUZ y Coordinador del programa de
Maestría en Planificación y Gerencia de la Ciencia y la Tecnología. Coinvestigador responsable
del proyecto de investigación No. VAC-CONDES 0992-99, intitulado "Violencia Doméstica y
Abuso de Menores". Universidad del Zulia. Email: jandrade@luz.ve
**** Estudiante de Sociología. Colaborador responsable del proyecto de investigación No. V AC-
CONDES 0992-99, intitulado "Violencia Doméstica y Abuso de Menores". Universidad del Zu-
lia, Maracaibo, Venezuela. E-mail: gabrielemesto2000@yahoo.com
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 79

RESUMEN
La violencia familiar y doméstica es contextualizada como fenó-
meno mundial y de particular interés público en Venezuela. El
presente estudio analiza la congruencia entre misión y procedi-
mientos empleados en organizaciones de servicio público (e.g.
hospitales, prefecturas, centros de rehabilitación y centros co-
munitarios) que desde diferentes funciones, abordan casos de
violencia familiar y doméstica en e1 Estado Zulia. Los datos fue-
ron recabados a través de la observación de los procedimientos
empleados en esas instituciones y la aplicación de entrevistas se-
mi-estructuradas a funcionarios y profesionales que laboran en
las mismas. Los resultados indican que las organizaciones estu-
diadas tienen una misión ambiciosa. Se encontró que el personal
que labora en esas organizaciones realiza esfuerzos significati-
vos para abordar el problema de la violencia familiar, pero en
la mayoría de los casos, los procedimientos empleados y los re-
cursos asignados para alcanzar la misión propuesta son insufi-
cientes. Se detectaron múltiples deficiencias estructurales y fun-
cionales que inciden negativamente en el logro pleno de la mi-
sión de cada institución. Por último, se plantean recomendacio-
nes para mejorar los procedimientos y aumentar la calidad en la
atención de la violencia familiar.
Palabras clave: Violencia familiar, violencia doméstica, organizaciones
de servicio público, misión y procedimientos de las orga-
nizaciones.

ORGANIZATIONAL MISSION AND PROCEDURES WHICH


DEAL WITH CASES OF FAMILY AND DOMESTIC
VIOLENCE IN ZULlA STATE

ABSTRACT

Family and domestic violence is placed on a context as a world-


wide phenomenon and of special public interest in Venezuela.
Recibido: 26-03-2001 • Aceptado: 04-06-2001
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María S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


80 Cap. Crim VoL 30, N 2 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

This study analyzes the congruence between the mission and the
procedures executed in public service organizations (e.g. hospi-
tals, police stations, rehabilitation centres and community cen-
tres) which from different functions, approach these cases of
family and domestic violence in Zulia State. The data received
was collected through the observation of procedures executed in
these institutions and through the application of semi-structured
interviews to functionaries and professionals that work there.
The results point out that the organizations that were studied
have an ambitious mission. We found out that the working staff
of these organizations takes on meaningful efforts to approach
the family violence problem, but in the majority of the cases, the
procedures executed and the resources assigned to achieve the
mission goal are insufficient. Finally, we propose recommenda-
tions to improve the procedures and raise the quality levels in
the attention offamily violence.
Key words: Family violence, domestic violence, public service
organizations, organizations' mission and procedures.

l. INTRODUCCIÓN

La violencia familiar y doméstica es un fenómeno psicosocial comple-


jo, que se manifiesta en el núcleo familiar y puede abarcar abandono, negli-
gencia, asedio, abuso sexual, y maltrato psicológico, así como también la
agresión física que puede conllevar a la muerte.
El fenómeno de la violencia humana en términos generales ha sido de-
finido como un hecho global y de características complejas desde todos los
escenarios de las ciencias sociales, y la violencia dentro de la familia no es
un fenómeno aislado o reciente que escapa a esta globalidad. Por el contra-
rio, es un flagelo que está arraigado histórica y económicamente en la cultu-
ra por patrones machistas y patriarcales, donde se valida el uso de la violen-
cia como medio para resolver conflictos en el seno de la familia, se sobre-
valora o subvalora muchas veces a la figura del hombre y se hacen depen-
dientes a la mujer y los hijos.
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 81

En Venezuela, mujeres y niños que han sido víctimas de la violencia


dentro del hogar asisten diariamente a prefecturas, centros hospitalarios y
servicios de emergencia, en busca de ayuda para sanar las heridas físicas y
psicológicas producto de la agresión de la que han sido objeto.
Aparna Mehrotra, (1999) reporta los siguientes datos sobre el fenóme-
no en Venezuela:
• Según el Centro de Estudios para la Paz de la Universidad Central de Ve-
nezuela, durante el primer semestre de 1998, 26 mujeres fallecieron en la
ciudad de Caracas víctimas de homicidio. Resultados de investigaciones
internacionales permiten estimar que al menos el 50% de esas mujeres
murieron a causa de un conflicto con su pareja de lo que puede deducirse
que en Caracas cada doce días un hombre mata a una mujer en el contex-
to de una relación de pareja.
• Según la división de estadísticas de la Policía Técnica Judicial, sólo en
1997 hubo 7.426 delitos sexuales tales como violación, seducción, rap-
tos, e incesto entre otros, en los cuales las víctimas han sido mujeres, lo
que indica que cada día en Venezuela fueron violadas 11.9 mujeres.
• Según la investigación realizada en 1995 por el Instituto Universitario de
Policía Científica, en el área metropolitana de Caracas, de las 539 denun-
cias recibidas ese año por violación, el 64% de los agresores fueron fami-
liares, amigos, vecinos o conocidos de las víctimas; y el 45.26% de las
violaciones ocurrió en la residencia de la víctima. Las edades de los vic-
timarios oscilaban entre los 10 y los 60 años.
• Otro estudio reciente denominado "La criminalidad en Caracas" señala
que el 40% de los casos de lesiones atendidos en centros asistenciales del
área metropolitana fueron de violencia contra la mujer dentro del hogar,
de los cuales el 89% fueron casos reincidentes.
• Estadísticas del Instituto Nacional del Menor revelan que durante los pri-
meros ocho meses de 1997 fueron atendidos 71 casos de abuso sexual
hacia menores, de los cuales 64 correspondían a niñas, y todos ellos aso-
ciados a graves situaciones de maltrato doméstico.
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María S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


82 Cap. Crim VoL 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

• El Centro Comunitario de Aprendizaje presentó unas estimaciones según


las cuales entre el 1O y el 20% de la población infantil ha sido abusada
sexualmente, pero solo se conoce uno de cada 10 casos.
• Un estudio realizado por FUNDA-CI y CISFEM, en convenio con
UNICEF, en 1994, indica que en Venezuela existían en ese momento
40.000 casos de niños/as y adolescentes en prostitución, encontrándose
además otras problemáticas asociadas, tales como: ETS, VIH, embarazo
precoz, consumo de drogas y cuadros depresivos graves.
Por otro lado, la Comisión Bicameral del Congreso para los Derechos
Humanos de la Mujer en Venezuela (1997) reporta que en 1996 se recibie-
ron a escala nacional 7.836 denuncias por diferentes delitos relacionados
con alguna forma de violencia familiar, y se estima que esto representa ape-
nas un 10% de lo que ocurre realmente en el país. Específicamente en el
Municipio Maracaibo, el 57% de los casos reportados en las prefecturas en
el año 1996, fueron de violencia doméstica, de los cuales el 80% tiene por
víctima a la mujer (Borges, F., Directora de la Casa de la Mujer. Fundación
Casa de la Mujer, comunicación personal, Maracaibo 2000).
Diariamente se realizan diez denuncias de violación de mujeres en la
ciudad de Caracas y la zona Metropolitana y cada 12 días muere una mujer
víctima de la violencia intrafamiliar (Instituto Nacional de la Mujer, El Na-
cional, 28 de octubre de 2000, página C/4). De cada 100 víctimas de violen-
cia doméstica, 95 son mujeres, 3 presentan agresión mutua en la pareja y 2
son hombres los agredidos (Instituto Nacional de la Mujer, El Nacional, 8
de octubre de 2000, página C/2).
En el caso particular de la Jefatura Civil 'Juana de Ávila' de la ciudad
de Maracaibo, se recabaron 45 denuncias de violencia doméstica, entre los
meses de octubre de 1999 y febrero del año 2000 (Algarra, P., Jefe de Su-
pervisión de Jefaturas Civiles, comunicación personal, Maracaibo, 2000).
La violencia familiar no es un fenómeno inequívoco de los países del
Tercer Mundo. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la violencia doméstica,
como un subtipo de la violencia familiar, es la primera causa de daño físico a
la mujer entre 15 y 44 años, en donde 1 de cada 5 mujeres reportan ser victi-
mizadas una y otra vez por la misma persona (Edelson y Eisikovits, 1997).
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 83

Estos datos reflejan en micro la relevancia de esta problemática, más


aún si consideramos que un porcentaje importante de las víctimas no denun-
cian los hechos de violencia intrafamiliar. Aunque las cifras no representan
la realidad en su verdadera dimensión, conducen a pensar en la violencia fa-
miliar como un problema de salud pública a escala mundial, ya que está
presente en todas las sociedades, en mayor o menor grado.
Frente a esta problemática, el Estado Venezolano ha respondido con
un instrumento jurídico denominado "Ley sobre la Violencia contra la Mu-
jer y la Familia", sancionada el 3 de Septiembre de 1998 y puesta en vigen-
cia el1 de enero de 1999. Esta ley tiene como objetivo principal el prevenir,
controlar, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y la familia, así
como asistir a las víctimas de los hechos.
Debido a la complejidad del problema, ya no se considera a la violencia
familiar y a todos sus matices como un asunto 'privado' de la familia. En Ve-
nezuela, la sociedad civil y el Estado han empezado a tomar conciencia de la
necesidad de intervenir en este fenómeno y como se evidencia en el párrafo
anterior, se están generando acciones para controlarlo y erradicarlo.
En tal sentido, el Estado reconoce el problema como un asunto de in-
terés público y se hace responsable por controlar y vigilar la ocurrencia de
violencia en el seno familiar. La ley, a modo de ejemplo, contempla en su
artículo 32, que las jefaturas civiles constituyen uno de los órganos recepto-
res de denuncia y establece que " ... en cada una de las prefecturas y jefaturas
civiles del país se creará una oficina especializada en la recepción de de-
nuncias de los hechos de violencia a que se refiere ésta Ley." (LEY SOBRE
LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y LA FAMILIA, 1998).
Ha surgido entonces una necesidad de que los centros relacionados
con la prevención y control de la violencia familiar sean .sistemáticamente
estudiados y evaluados para determinar su eficacia al momento de respon-
der al fenómeno de la violencia familiar, y es en este marco de ideas donde
se inserta la presente investigación. El objetivo principal fue analizar la
congruencia entre la misión y los procedimientos empleados en las organi-
zaciones que manejan casos de violencia familiar. Se realizaron observacio-
nes de procedimientos y entrevistas semi-estructuradas a funcionarios y
profesionales que laboran en siete organizaciones que abordan el fenómeno,
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84 Cap. Crim. Vol. 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

para determinar si los procedimientos y estrategias empleadas se adecúan


en la labor de prevención, intervención y control que se debe llevar a cabo
para atacar el problema de la violencia familiar en el Estado Zulia.

2. DEFINICIONES

Desde el punto de vista antropológico, la familia es la estructura social


en la cual todos los seres humanos tenemos el primer contacto con la civili-
zación. La familia es el sistema que protege al hommo sapiens de la extin-
ción, al tiempo que es el primer laboratorio donde se experimenta la identi-
dad psicológica e histórica y el primer contexto donde se asumen roles y re-
presentaciones axiológicas. La familia es el núcleo social de toda cultura y
su función es la de protegemos y darle sentido a nuestra existencia. La fa-
milia es el lugar ideal para cultivar el amor y para generar valores altruistas,
de cooperación y de unión.
Así como la familia es el sistema humano ideal para experienciarnos
en la dimensión mas sublime, también puede resultar un lugar para generar
traumas y vivencias indeleblemente dolorosas y duraderas. Existe una am-
plia literatura (e.g. Duffy y Momirov, 1997: 5; Platone, 1998: 18-19; Sanz y
Malina, 1999) que describe que la familia no siempre proporciona los sumi-
nistros que sus miembros necesitan. Cada vez con mayor devoción, diver-
sos campos del saber humano han centrado su interés en el estudio de la fa-
milia y han encontrado que la familia puede maltratar a sus miembros, ge-
nerando situaciones iatrogénicas (que dañan al sistema familair) y entrópi-
cas (que destruyen al sistema familiar) que llevan en muchos casos a la ge-
neración de aberraciones sociales, tales como la delincuencia (Moreno,
1998: 1860), las niñas, niños y adolescentes de la calle (Sanabria, 2000:
14), el machismo, el sindróme de la mujer maltratada (Walker, 1979), y psi-
copatologías, tales como el desorden de estrés post-traumático, la pedofilia
y la personalidad límite, entre otros.
Duffy y Momirov (1997:6) consideran que la violencia familiar existe
porque las instituciones sociales la facilitan y toleran a través de prácticas
domésticas, capitalistas, raciales, educativas y clasistas entre otras. Esto lle-
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 85

va a una 'habituación' o 'intemalización' de la violencia, que genera que se


responda al fenómeno con indiferencia y minimización.
Desde el mismo comienzo de la civilización, existen referencias que re-
flejan que la armonía familiar no es un tópico de fácil manejo para el ser hu-
mano. A pesar de que la violencia intrafamiliar parece haber estado presente
desde los inicios de la civilización, ésta debe entenderse y ubicarse en el con-
texto socio-histórico de los individuos de cada época y cultura particular.
Etimológicamente, el vocablo violencia proviene del latín violentia, y
ésta de violentus, que a su vez deriva de vis, que significa fuerza, poder
(Márquez, 1980: 257).
La violencia implica siempre el uso de la fuerza y el control de una
persona o grupo sobre otro para producir daño, sometimiento o sumisión. El
término violencia suele estar relacionado con el concepto de fuerza, asocia-
do a las acciones como violentar, violar y forzar; también sugiere la presen-
cia de poder, el cual ocasiona desequilibrio en la relación, principalmente
por las manipulaciones interpersonales que están asociados a valores cultu-
rales del contexto (Platone, 1998: 18-19).
Desde un punto de vista conductual, la violencia es la expresión de un
comportamiento de respuesta, caracterizado por el ejercicio de la fuerza con
la intención de causar daño a las personas o a los bienes. En el ámbito psi-
cológico, implica un manejo de la relación interpersonal coercitivo y arbi-
trario, que conlleva a la búsqueda de eliminación de los obstáculos que se
oponen al ejercicio del poder y a la relación de abuso.
Duffy y Momirov (1997) definen a la violencia familiar como aquel
acto cometido dentro de la familia por uno de sus miembros, que perjudica
gravemente la vida, el cuerpo, la dignidad, la integridad psicológica o la li-
bertad de otro miembro de la familia, en las parejas o entre otras personas
que en algún momento de su vida han vivido conjuntamente; este acto ocu-
rre casi siempre en la casa y en la intimidad de la familia, generándose un
fenómeno oculto y muchas veces no visible al resto de la sociedad. Esto li-
mita la documentación, seguimiento y control de la violencia doméstica ha-
cia la mujer o a los niños.
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Maria S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


86 Cap. Crim Vol 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

Es importante destacar entonces, que entendemos a la violencia familiar


en su espectro más amplio, y que violencia en la familia abarca, no solo el
uso de la fuerza física, sino también el uso arbitrario, negligente o de abando-
no, de la relación de poder y de autoridad entre los miembros de una familia.

3. CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Las personas con antecedentes de violencia familiar nos muestran histo-


rias llenas de significados dolorosos, con narraciones de vida caóticas e ilógi-
cas. Quizás lo más dramático de las manifestaciones del drama familiar es la
compulsión de las víctimas a repetir las vivencias traumáticas, convirtiéndose
en padres y madres que utilizan la violencia como medio de resolución de
conflictos familiares. Muchas veces las personas con trauma por violencia fa-
miliar no tienen conciencia de lo trágico de su historia, y no la pueden conce-
bir como una serie de hechos y afectos entrelazados, sino que enfocan su vida
como pedazos aislados sin conexión del pasado con el presente.
La violencia familiar es un problema que afecta a toda la sociedad y
tiene muchas ramificaciones de tipo material, filosófica, psicológica, espiri-
tual y social.
En el plano material, implica que el Estado debe invertir sumas impor-
tantes de dinero y recurso humano en el control y mantenimiento de infraes-
tructuras organizacionales educativas, salud pública y jurídicas dedicadas a
la prevención, tratamiento y control de la violencia familiar.
En el plano filosófico, implica el desmembramiento de la sociedad; al
respecto, Moreno (1998: 98) considera que la violencia familiar trastoca lo
etico-relacional.
En el plano psicológico, uno de los efectos que aparece con frecuencia
es el Síndrome de Estrés Post-Traumático (SEPT) en el cual la persona
afectada presenta alteraciones en la regulación del afecto; alteraciones de
conciencia; alteraciones de la percepción de si mismo, del victimario y de
las relaciones con las personas. La víctima experimenta sentimientos de te-
rror, evasión de la realidad, irritabilidad, depresión y trastornos del sistema
neurosimpático, dependencia ansiosa, pérdida del sentido de la vida, y auto
imagen de menoscabo, entre otros (DSM IV).
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 87

Otro de los efectos de la violencia intrafamiliar en la formación de la


personalidad del ser humano es el Desorden de Personalidad Límite. Con ri-
gor científico, se ha documentado que un alto porcentaje de las personas
con características límites, presentan historias de vida con antecedentes de
violencia familiar, específicamente experiencias de abuso sexual infantil
(Tuket & Lineham, 1993). Entre las características más importantes de este
síndrome, se tiene que las personas que lo padecen presentan un patrón con-
tinuo de inestabilidad en las relaciones interpersonales, en la autoimagen y
en los afectos, así como una marcada impulsividad que se evidencia en los
años tempranos de la adultez y que se manifiesta en una variedad de contex-
tos (DSM IV).
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Vemos entonces que los efectos de la violencia familiar son devasta-
dores a nivel psicológico, sobretodo para las víctimas, porque comprometen
su salud física (e.g. fracturas, traumatismos craneales,) psicológica, moral y
espiritual. Sin ayuda profesional, es prácticamente imposible salir del círcu-
lo vicioso del abuso y la violencia, porque existe una negación por parte del
agresor que lo imposibilita a tener una visión clara y acertada de su proble-
ma. En la víctima, se produce sumisión y miedo ante la posibilidad de un
nuevo evento violento; conducta que tiende a perpetuarse y a convertirse en
un fenómeno cíclico.
En el plano social, Moreno (1998: 186) ha encontrado que la violencia
familiar está íntimamente relacionada con la delincuencia. Sus investigacio-
nes con familias de barrios caraqueños, le han permitido clasificar a los jó-
venes con problemas severos de conducta en dos grandes grupos: los que
tienen madre y los que no la tienen, ya sea porque fueron abandonados en la
infancia y nadie ejerció una suplencia eficaz, o porque teniéndola material-
mente, no han podido vivirla como real.
Como se mencionó al inicio de este punto, otro aspecto dramático de
las consecuencias sociales de la violencia familiar es la transmisión interge-
neracional de valores y pautas familiares signadas por el abuso del poder y
la fuerza física. Según la teoría de redes (Willer, 1999) las características de
la personalidad y los modos de vida de la sociedad se van ampliando y ex-
pandiendo a toda la sociedad por medio de actores que conforman redes de
interacción social. En este sentido, una determinada experiencia alcanza a
actores que no necesariamente la han vivido, pero que debido a que pertene-
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88 Cap. Crim. Vol 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

cen a una red social, reciben las experiencias transmitidas por los miembros
de esa misma red. La violencia intrafamiliar no escapa a este mecanismo.
A modo de ejemplo, Unicef señala que "la incidencia de la violencia
dentro de la familia, aun cuando esté apartada de la vista del público y las
estadísticas, es casi seguramente la más persistente, ya que no omite ningu-
na sociedad o cultura y se filtra de una generación a la siguiente, transfor-
mando a los niños criados en un ambientes hostiles en adultos violentos"
(La Verdad, 16 de julio de 2000 página D/3).
Se aprecia entonces que la sociedad se encarga de reproducir las insti-
tuciones que conforman el orden social existente, y puesto que la familia (y
la violencia que en ella se produce) es una institución básica del orden so-
cial, las sociedades se encargan de reproducir la violencia familiar en el
paso generacional.
Al confrontar las consecuencias del abuso en la familia, vemos de for-
ma palpable que el fenómeno tiende a mermar la integridad psicológica y
espiritual de los miembros del grupo familiar, afectándolos y convirtiéndo-
los en unos seres limitados para enfrentar los problemas sociales, familia-
res, y de pareja, e incapacitándolos para ejecutar satisfactoria y productiva-
mente sus proyectos de vida.

4. LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR EN VENEZUELA

Existen cifras alarmantes en relación a la frecuencia de los sucesos de


violencia, maltrato y ~bandono dentro del medio familiar venezolano. Se-
gún Barroso ( 1995), el 80% de las familias venezolanas se encuentran ro-
tas, es decir que falta uno de los miembros de la pareja.
Así mismo, Moreno (1998:195) afirma que existe gran vacío en la es-
tructura de la familia popular venezolana y relaciona este vacío con la pre-
sencia de un padre abandonante, cuya única función es la de procrear hijos,
pero sin asumir la paternidad como compromiso de vida; esto produce en la
familia una evanescencia flotante y fuera de sentido. A través de la utiliza-
ción de metodologías hermenéuticas como la historia-de-vida, este autor ha
encontrado que al no haber la existencia del padre, la pareja, como unidad
que consolida a la familia, tampoco existe. Según las investigaciones de
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violenciafamüiar y doméstica en el estado Zulia 89

este autor, la familia popular venezolana tiene una estructura matricentrada,


en la cual la mujer se vive (in vive, según Moreno) como mujer-trabajo-en-
soledad madre de sus hijos en donde la figura y la presencia del hombre
como padre no existe.
De acuerdo a las cifras manejadas por la policía del Distrito Federal,
los casos reportados representan sólo el 10% de lo que en realidad ocurren y
de todos los casos de violencia familiar, el 95% de las afectadas son muje-
res, el26% con agresión física, 25% con agresión psicológica, 3% con ame-
nazas y 1% muestra acoso en general (El Nacional, 28 de octubre de 2000
pagina C/4). ' ·
A pesar de que el problema de Ja violencia intrafamiliar pareciera estar
presente desde los comienzos de la civilización y su crudeza ha sido refleja-
da en algunas de las narraciones antes expuestas, el interés político por este
tópico en Venezuela data de principios de los años noventa, cuando se plan-
teó la necesidad de crear leyes que lo controlaran.
En Venezuela, los registros de la violencia doméstica y familiar por
parte de organizaciones públicas, no ha sido objeto de estudio de un modo
formal y consistente. En general, los índices de violencia en contra de la
mujer, especialmente el asalto sexual y la violencia cometida por la pareja,
siguen siendo realidades difíciles de conocer en su exacta dimensión.
Muchos factores inhiben a la mujer de reportar esos crímenes, bien sea
a las instituciones policiales o a organismos estatales como las jefaturas ci-
viles o prefecturas. La naturaleza privada del evento, el estigma percibido,
el temor a las represalias del cónyuge, la creencia de que no habrá ningún
cambio si se denuncian los hechos, la baja proactividad de las organizacio-
nes encargadas de atender los casos, la esperanza de que el victimario pueda
cambiar algún día y las condiciones psicológicas de la víctima, son algunas
de las razones que abstienen a las víctimas a realizar denuncias o a buscar
ayuda. Moreno (1998: 194) ha encontrado que en muchos casos sí se for-
mulan denuncias pero las víctimas abandonan el proceso por cansancio, ya
que la institución 'justicia' no funciona.
Tampoco las estadísticas existentes sobre el maltrato infantil dentro de
la familia se corresponden con el número real de niños abusados, debido a
que muchos casos no se denuncian. El miedo a enfrentar las posibles conse-
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90 Cap. Crim. Vol. 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

cuencias de la denuncia, la desinformación de los pasos a seguir, la desensi-


bilización social (por ejemplo, una paliza al niño se puede concebir como
una medida correctiva adecuada sin prever el daño y/o consecuencia que
ésta pueda ocasionar), aunado a las deficientes políticas gubernamentales
para abordar la problemática de la niñez abandonada y la carencia de pro-
gramas de prevención, son algunas de las posibles razones por las cuales la
violencia familiar en Venezuela no está representada en las cifras oficiales
en su exacta dimensión.
Debido a lo traumático que resulta el fenómeno de la violencia en la
familia, es indispensable que las organizaciones llamadas a su control lle-
ven a cabo procedimientos que maximicen su eficacia en la disminución de
este flagelo en nuestra sociedad.
Se sobreentiende que la problemática de la violencia familiar no puede
explicarse solamente a través del estudio de las organizaciones que la mane-
jan, pues existe una cultura de violencia que está inmersa en la sociedad.
Sin embargo, sí es posible tener una aproximación al entendimiento de la
violencia familiar a través del estudio 'de lo que hacen' las organizaciones
dedicadas a la prevención, intervención y control de la violencia familiar.

S. LAS ORGANIZACIONES PÚBLICAS Y LA ATENCIÓN DE LA


VIOLENCIA FAMILIAR

Cuando se evalúan las organizaciones de servicio público, existe una


creciente necesidad de adaptarlas a las características del entorno; para ello,
las relaciones internas deberán ser apropiadas y manejadas de forma equili-
brada y de esta forma poder alcanzar los fines que se proponen.
En el caso específico de las organizaciones que abordan violencia fa-
miliar, éstas deben analizar el tipo de ambiente donde se desenvuelven.
También, deben tener claro si su campo de acción es simple y estable, o por
el contrario, complejo y turbulento, y si utilizan las conexiones necesarias
con los elementos del entorno para atacar apropiadamente al fenómeno vio-
lento. Así mismo, debe existir un compromiso de servicio, fiabilidad y cali-
dad en la atención de las necesidades de los usuarios (es decir las víctimas).
Este tipo de organizaciones deben guiarse por un claro sentido de los valo-
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 91

res colectivos que a la vez sean compartidos con su misión y la identidad de


los fines propuestos.
Las organizaciones de servicio público relacionadas con la atención de
la violencia familiar deberían disminuir la burocracia y construir unidades
comprometidas con la misión, evitando las líneas duales de responsabilidad.
Por un lado, se requiere de unidades reducidas a escalas apropiadas de opera-
tividad que permitan preservar la privacidad y rápida eficacia del servicio, de
forma tal que se responda oportunamente a las necesidades de la familia o la
víctima (e.g. en el caso de mujeres abusadas por sus parejas), sin que exista
un mínimo rasgo de autoridad acosadora y culpabilizadora de aquel que re-
quiere que se le atienda como un ser humano con derechos preservados. Por
otro lado, la organización debe regirse por una filosofía de gestión que apunte
a considerar a la violencia familiar como un problema de salud pública con
acciones que eleven los principios y valores humanos. Así, la organización
debe 'vigilarse' a sí misma para evitar repetir patrones victimizantes tanto en
sus políticas como en los procedimientos y estrategias que emplea.
Una organización de servicio público que aborde la violencia familiar
debe evitar la rutinización de la atención del usuario y deberá tratar que
cada caso sea único con el mayor sentido ético en la atención. Por otro lado,
debe llevar una documentación sistemática que permita hacer un seguimien-
to científico al fenómeno.
Así como un enfermo que acude a una emergencia con un cuadro de
angina de pecho debe ser atendido de inmediato, también las víctimas de
violencia familiar deben ser abordadas con la inmediatez y magnitud que su
trauma requiere y someterlas a procedimientos innecesarios o ineficientes
puede traducirse en revictimizarlas aun más.
Debido a que la violencia familiar se considera en Venezuela un asun-
to de interés público, la profesionalización de su atención debe incrementar-
se cada día más. En este sentido, Sanz y Molina (1999) comentan que los
relatos sobre violencia y abusos en las familia, máxime cuando las víctimas
son niños o personas desvalidas, producen un importante grado de movili-
zación en los sentimientos de quien escucha, que pueden abarcar desde la
indiferencia e incredulidad hasta el más profundo sentido de condena a la
persona abusadora. Por esta razón, estos autores resaltan la importancia de
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92 Cap. Crim. VoL 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

la profesionalización de las personas que abordan el área de la violencia fa-


miliar, a fin de tratar a los afectados con absoluta objetividad y eficiencia.
Una de las metas de toda intervención en violencia familiar, debe ser
la de ampliar la gama de opciones que la familia puede utilizar. En este sen-
tido, se hace necesario que las instituciones que abordan a la violencia fami-
liar tomen conciencia del papel que las víctimas le atribuyen. Si una institu-
ción no adecúa su campo de acción a las necesidades inmediatas de la fami-
lia, se puede incurrir en la re-victimización de ésta y se estará ampliando el
trauma a dimensiones mayores.
De estas ideas se desprende que las organizaciones dedicadas al abor-
daje de la violencia familiar deben utilizar estrategias validadas científica-
mente y deben vigilar constantemente la congruencia entre la misión y los
procedimientos que aplican para erradicarla.

6. ESTA TUS DE LA VIOLENCIA FAMILIAR A PARTIR DE LA


PROMULGACIÓN DE LA NUEVA LEY

Resulta importante destacar el estatus del fenómeno familiar violento


en Venezuela a partir de la promulgación de la ley sobre la violencia contra
la mujer y la familia. Si bien es cierto que en la actualidad no existen inves-
tigaciones empíricas que hayan abordado el impacto que ha tenido esta Ie,r
sobre la violencia familiar y que se considera prematuro detemlinar si la
mencionada Ley ha tenido alguna incidencia sobre el problema, se puede
afirmar que algunas instituciones de atención social y de salud pública han
incorporado programas para atacarlo.
Por ejemplo, el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo tiene una unidad
para la atención de víctimas de violencia intrafamiliar y en las prefecturas
de la Ciudad de Maracaibo se han abierto despachos para documentar las
denuncias sobre violencia doméstica. Así mismo, según representantes de
Ministerio de Salud y Desarrollo Social, la red ambulatoria se ha incorpora-
do a la detección de víctimas de violencia doméstica. A tal efecto, existe un
programa piloto en los centros ubicados en el Distrito Sanitario 1 (La Pasto-
ra, Altagracia y San Bernardino) de la ciudad de Caracas (EL Nacional, 5
de julio de 2001, página C/3).
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violenciafamUiar y doméstica en el estado Zulia 93

En relación a la conciencia que posee la población sobre el fenómeno


y el derecho que tienen las víctimas a que se haga justicia, se reporta que las
denuncias de maltrato a la mujer han aumentado. Al respecto, la coordina-
dora del Departamento de Maltrato a la Mujer del Municipio San Francisco,
en la ciudad de Maracaibo, ha declarado que las denuncias por maltrato van
en aumento. En el mes de agosto de 2001 se atendieron 421 denuncias, en-
tre las que hay que mencionar un pequeño número de hombres que han de-
nunciado maltrato de sus parejas; también cuatro mujeres han estado bajo
arresto luego de haber sido denunciadas. Sin embargo, a pesar de que las
víctimas si están denunciando los hechos violentos, aun no se han creado
suficientes centros para darle seguimiento a las denuncias (EL Nacional, 16
de septiembre de 2001, página D/2).
No obstante lo anteriormente citado, el Instituto de Nacional de la Mu-
jer está llevando a cabo un Plan Nacional de Acción, que incluye la presta-
ción de servicios de intervención en crisis a través de la línea telefónica
800-mujer. Este Plan, con financiamiento del Banco Interamericano de De-
sarrollo, ha iniciado un proyecto piloto en la parroquia La Pastora de la ciu-
dad de Caracas, con el objetivo principal de crear un modelo de atención in-
tegral para las víctimas de violencia intrafamiliar. El Plan involucra a orga-
nizaciones comunitarias tales como hospitales psiquiátricos, prefecturas,
ambulatorios y escuelas (León M., Presidente del Instituto Nacional de la
Mujer, El Nacional, 28 de octubre de 2000, página C/4).
Blaney (1998: http://www.thi.org) reporta el trabajo que se viene ha-
ciendo en la ciudad de Caracas para entrenar al personal que maneja casos
de violencia familiar (médicos, enfermeras, prefectos, trabajadores sociales)
en el reconocimiento, tratamiento y referencia de las víctimas del fenóme-
no. Este entrenamiento se lleva a cabo en la Asociación Civil de Planifica-
ción Familiar (PLAFAM) y su objetivo es el de sensibilizar a los profesio-
nales a 'sentirse cómodos' con el tópico. Al respecto, comenta una de sus
consultoras, Lynne Stevens,
"Muchos profesionales tienen miedo de aprender sobre este
tópico, ya que les puede recordar aspectos de su vida; a otros
les puede generar recuerdos de la violencia experimentada en
sus propias familias. Y muchos han sido entrenados en tener
que 'corregir' o 'componer' a las víctimas".
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94 Cap. Crlm. VoL 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

Durante este entrenamiento, los profesionales aprenden a reconocer el


fenómeno y sus consecuencias; también se les entrena en habilidades para
escuchar a las víctimas, formular preguntas y observar lesiones (físicas y
psicológicas) entre otras. Así mismo, se resalta la importancia de la docu-
mentación de los hechos y la utilización de las redes para referir a las vícti-
mas de acuerdo a sus necesidades.
Por otro lado, se observa que los cuerpos de seguridad se están con-
cientizando en la importancia de un manejo adecuado en la atención de de-
nuncias de violencia familiar. Al respecto, se reporta que la Policía Técnica
Judicial formará y asesorará a la Policía Metropolitana en el procesamiento
de denuncias de violencia intrafamiliar. Este plan se está llevando a cabo
por etapas y se busca que tenga un efecto multiplicador. Con el mencionado
plan, los policías tendrán a su cargo la recepción de denuncias, orientación
y asesoramiento a las víctimas, dictarán medidas cautelares, realizarán ges-
tiones conciliatorias y ordenarán las experticias necesarias para elevar los
casos que así lo ameriten a la Fiscalía General de la República (El Nacio-
nal, 14 de septiembre 2001, página D/20).
A nivel de las instituciones de educación superior, en la Universidad del
Zulla se están desarrollando varios proyectos de investigación financiados por
el Consejo de Desarrollo Científico (CONDES) en los cuales el fenómeno de
la de la violencia familiar es estudiado en profundidad. Así mismo, La Facultad
de Humanidades y Educación de esta Universidad ha venido ofreciendo un sé-
minario de educación continua a nivel de post-grado con el objetivo de promo-
ver el reconocimiento del fenómeno de la violencia familiar en Venezuela.

7. CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS

En esta investigación nos planteamos conocer 'qué hacen' las institu-


ciones, que desde diferentes funciones, abordan el problema de la violencia
familiar. Seleccionar una muestra que representase a instituciones que de
una u otra forma estuviesen abocadas a enfrentar la violencia familiar fue
un reto que nos propusimos. Seleccionamos aquellas organizaciones que
por su radio de acción e importancia dentro de la comunidad, jugasen un rol
preponderante en el Estado Zulia.
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 95

Las instituciones escogidas fueron las siguientes:


Hospital Psiquiátrico del Zulia; Centro de Diagnóstico y Tratamiento
Sabaneta; Centro de Diagnóstico y Tratamiento La Goajira; Centro de
Atención Integral al la Mujer Margarita Soto (CEAMOS); Prefectura del
.Municipio San Francisco; Prefectura del Municipio Maracaibo; y Jefatura
Civil Juana de Avila.
Una vez seleccionadas las instituciones a estudiar, dividimos el proce-
so en dos tareas.
Por un lado, recogimos información relacionada con la misión y obje-
tivos de cada institución seleccionada. Para lograr esto, diseñarnos una 'F-
icha de la Institución' (Cuadro 1), con el fin de documentar las característi-
cas mas resaltantes de cada organización estudiada. En este sentido, recopi-
lamos información sobre la misión, objetivos, metas, afiches, trípticos, ma-
teriales escritos, población de casos y cualquier otra información que des-
cribiese la relación de la institución con el área de violencia familiar. Nos
interesamos particularmente en responder a la pregunta 'QUIÉN ES LA
INSTITUCIÓN'.

Cuadro 1
Ficha de la Institución

Datos de Identificación. Nombre completo y Acrónimo de la institución.


Tipo de Institución
Ubicación (Dirección con sector y Municipio). Fecha de Fundación.
Casos 'típicos' que atiende.
Número y tipo de profesionales y personal administrativo.
Objetivos, metas y misión de la institución. Tipo de servicios que presta.
Población que atiende relacionada con violencia familiar y/o doméstica.
Problemática de la institución (relacionado con el área de la investiga-
ción).
Procedimientos y estrategias empleados por la institución para atacar
la problemática con que se enfrenta la institución.
Modelo utilizado. Cualquier otra información relevante.
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Maria S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


96 Cap. Crlm. VoL 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

Por otro lado, simultáneamente, recogimos información sobre los pro-


cedimientos, estrategias y modelos que utiliza cada institución estudiada
para enfocar ]a violencia doméstica y/o familiar. Documentamos qué hace
la institución para lograr los objetivos, metas y misión postulada. Nos inte-
resamos en responder a la pregunta 'QUÉ HACE LA INSTITUCIÓN'
Para recolectar la información que nos respondiese a las preguntas for-
muladas, utilizamos fundamentalmente dos procedimientos bajo una pers-
pectiva cualitativa: La observación naturalística y la entrevista semi-estruc-
turada. Esto se realizó con el fin de recabar la mayor cantidad de informa-
ción sin limitar la espontaneidad en la documentación de los datos.
La observación la usamos para recoger datos 'sueltos' tales como los
formularios empleados, actitudes desplegadas al momento de abordar el
caso, y el ambiente físico (consultorios y oficinas) entre otros. Para asegu-
rarnos un mayor grado de objetividad en la recolección de la información
observada, nos aseguramos que más de un investigador realizara la tarea; en
este sentido, al momento de dirigirnos a las organizaciones para 'observa-
rlas', trabajamos en grupos de dos a cuatro investigadores.
La entrevista serniestructurada (Cuadro 2) la empleamos para conocer
la misión, objetivos, procedimientos, estrategias, y población atendida, y es-
tuvo dirigida a funcionarios y profesionales que abordan directamente a la
familia, tales como: Prefectos, Jefes Civiles, Secretarios de Despacho, Téc-
nicos y Licenciados en Trabajo Social, Psiquiatras y Psicólogos entre otros.
Las entrevistas fueron grabadas y transcritas en algunos casos (cuando
accedieron los entrevistados) o documentadas una vez finalizadas (cuando
no nos autorizaron a grabarlas).

8. HALLAZGOS

Debido a que empleamos métodos no estandarizados para documentar


la información buscada, tuvimos que recurrir a la creación de categorías
para organizar el inmenso caudal de información recopilada. Con especial
rigurosidad, leímos varias veces las transcripciones de las entrevistas con el
fin de seleccionar aquellas informaciones que respondiesen a nuestro objeto
de estudio. Así mismo, prestamos especial atención a las respuestas espon-
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia jamUiar y doméstica en el estado Zulia 97

Cuadro 2
Entrevista semi-estructurada dirigida a funcionarios y profesionales

¿Podría Ud. explicar cuál es la misión de esta organización?


¿Con qué fin fue creada? ¿Cuáles son sus objetivos?
¿A su modo de ver, en qué modelo de trabajo se apoya esta institución?
¿Cuáles son las comunidades que están bajo su jurisdicción?
¿Qué servicios ofrecen a la comunidad?
¿Podría describir el proceso de atención una vez que llega un caso
de violencia familiar o doméstica?
¿Cuáles son los insumos necesarios para atender un caso de violencia
familiar o doméstica?
¿Cuáles son las limitaciones en su rutina de trabajo que impiden la
consecución de una atención eficaz y efectiva a la víctima y/o agresor
en un caso de violencia familiar o doméstica?
¿Qué recursos humanos y/o materiales cree Ud. son necesarios en el pro-
ceso de atención de casos de violencia familiar o doméstica? ¿Por qué?

táneas de los profesionales y funcionarios que trabajan en las organizacio-


nes estudiadas, enfocando el 'cómo' ellos abordan la violencia familiar. A
continuación se presenta un resumen de los datos más relevantes en cuanto
a la misión y objetivos de cada organización (Cuadro 3).
En relación a la misión de cada institución estudiada, podemos obser-
var que TODAS las instituciones han tratado de insertar el abordaje de la
violencia familiar entre sus postulados de acción y objetivos; sin embargo,
nos llamó poderosamente la atención que solo una de las instituciones estu-
diadas (CEAMOS) fue creada específicamente para abordar este fenómeno.
Al comparar estos datos con las observaciones realizadas, pudimos
constatar que el ambiente físico donde se aborda la problemática de la vio-
lencia familiar no dista de aquél donde se llevan a cabo otros servicios o
funciones. Así por ejemplo, en el hospital Psiquiátrico se atiende a las vícti-
mas de abuso familiar en el mismo ambiente donde se atiende a los demás
tipos de pacientes que acuden a la institución. La misma situación la obser-
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Maria S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


98 Cap. Crim. VoL 30. Nº 3 {Julio-Septiembre 2002) 77-109

Cuadro3
Instituciones, Misión y Objetivos

Institución Misión Objetivos


(referidos a la
violencia
intrafamiliar)
Hospital "contribuir al mejoramiento y/o preser- • Preventivos
Psiquiátrico vación de la salud mental de la comuni- (en todos los
del Zulia dad en su área de influencia" niveles)
• Asistenciales
• Educativos
• Comunitarios
Centro de "velar por el respeto de los derechos del • Preventivos
Diagnóstico niño y del adolescente, actuando como (terciaria)
y Tratamiento el organismo a través del cual, el Minis- • Rehabilitadores
Sabaneta terio de la Familia formula y evalúa las (control social)
políticas nacionales, para la protección
infanto juvenil y promueve el fortaleci-
miento y creación de nuevas oportuni-
dades para su desarrollo"
Centro de "velar por el respeto de los derechos del • ·Preventivos
Diagnóstico y niño y del adolescente, actuando como (terciaria)
Tratamiento el organismo a través del cual, el Minis- • Rehabilitadores
La Goajira terio de la Familia formula y evalúa las (control social) ·
políticas nacionales, para la protección
infanto juvenil y promueve el fortaleci-
miento y creación de nuevas oportuni-
dades para su desarrollo"
Prefectura del "atención de las necesidades civiles de • Control social
Municipio la comunidad, y recibir y procesar de- • Comunitarios
San Francisco nuncias e intervenir en los casos de que-
rellas civiles"
Prefectura "atención de las necesidades civiles de • Control social
del Municipio la comunidad, y recibir y procesar de- • Comunitarios
Maracaibo nuncias e intervenir en los casos de que-
rellas civiles"
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violenciafamUiar y doméstica en el estado Zulia 99

Cuadro3
Instituciones, Misión y Objetivos (Continuación)

Institución Misión Objetivos (refe-


ridos a la vio-
lencia intrafa-
miliar)
Jefatura Civil "cumplir con una labor social, como en- • Educativos
Juana de Avila tes conciliadores, que atienden situacio- • Conciliadores
nes de hecho y no de derecho" • Comunitarios
Centro de "orientar a las parejas o personas que • Educativos
Atención asisten al centro en cuanto al desarrollo • Comunitarios
Integral a la armónico de las relaciones interpersona-
Mujer Margarita les en el núcleo familiar y de esta mane-
Soto (CEAMOS) ra minimizar la violencia doméstica en
la comunidad"
' --- --

vamos en las demás instituciones, con el agravante de que en las jefaturas y


prefecturas no se cuenta con una oficina o consultorio que garantice la pri-
vacidad y seguridad necesaria para atender a las víctimas.
Se puede apreciar que la mayoría de las instituciones tienen entre sus
objetivos orientar y educar a la población sobre el fenómeno de la violencia
familiar. Según los entrevistados, cada institución estudiada hace esfuerzos
significativos por adelantar campañas educativas en la comunidad. Sin em-
bargo, es importante resaltar que no se evidenciaron en los ambientes físi-
cos de las organizaciones estrategias empleadas para alcanzar este objetivo.
Por ejemplo, ninguna de las carteleras informativas de las instituciones es-
tudiadas hizo alusión a la importancia de la salud familiar, o al hecho de
que la violencia familiar en Venezuela está regulada por las leyes.
Otro aspecto que nos llamó poderosamente la atención es el nivel de
conocimiento en relación a la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la
Familia; en todas las entrevistas realizadas, los profesionales o funcionarios
hicieron referencia a ella. Sin embargo, al indagar a fondo sobre la trascen-
dencia de esta Ley, impresiona que algunos funcionarios todavía consideran
a la violencia doméstica 'un delito menor':
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Maria S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


100 Cap. Crtm. Vol 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

" ... nuestra misión es cumplir con una labor social, es decir, al
tener un mayor acceso y control de lo que ocurre en las comu-
nidades, podemos sancionar faltas y no delitos; en otras pala-
bras, podemos sancionar alteraciones del orden público de tipo
menor, tales como, querellas entre vecinos y maltrato o vio-
lencia doméstica ..." (el subrayado es nuestro).

En relación a los procedimientos empleados por las organizaciones es-


tudiadas para abordar los casos de violencia familiar, pudimos determinar lo
siguiente:
• Inexistencia de una oficina o unidad especializada en la atención de ca-
sos de violencia familiar o doméstica.
• Sobre-utilización del procedimiento de 'referencia' para abordar los ca-
sos de violencia familiar y doméstica. En el caso de las organizaciones
asistenciales, las víctimas son evaluadas por especialistas en trabajo so-
cial, psiquiatría, psicología y medicina general, sin embargo no se inclu-
ye un plan de acción inmediato o de intervención en crisis para atender a
las víctimas. Las víctimas son referidas a los distintos servicios de la or-
ganización debido a que no existe una unidad que pueda abordar directa-
mente el fenómeno. Situación similar ocurre en las prefecturas. Se recibe
la denuncia y se refiere a la víctima al centro asistencial o a la medicatu-
ra, debido a que la organización no cuenta con una unidad con recursos
suficientes para abordar el problema.
• Sistemas de información y documentación no diseñados para el abordaje
de la violencia familiar. No existe un formato único y sistemático que
documente la información sobre víctimas y victimarios. Los formularios
observados no poseen la mínima estructuración necesaria que permita el
manejo de datos informativos que son imprescindibles para el manejo
profesional de los casos. Los formatos de denuncias contienen informa-
ción muy breve como por ejemplo nombre del denunciante, nombre del
denunciado, cédula de identidad del denunciante y causa de la denuncia.
En el reporte de la denuncia no se especifica el vínculo entre el agresor y
la víctima, por lo cual no puede establecerse con exactitud si la relación
entre ambos es actual o pasada; es decir, si están casados, o viven en con-
cubinato, o estuvieron casados, o convivieron en concubinato, o si es una
relación situacional o estable. En las denuncias estudiadas, solo algunas
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 101

establecían el nexo entre el agresor y la víctima. Por otra parte, no se de-


termina el nivel educativo, ni la situación laboral de la pareja, ni si com-
parten hijos. Los casos tratados y las denuncias formuladas no están or-
ganizadas por categoría, dificultando el acceso a la información y obsta-
culizando la obtención de estadísticas confiables.
• Insuficiencia de personal capacitado en el área. En el caso de las denun-
cias de violencia familiar o doméstica son atendidas mayormente por téc-
nicos, quienes no han recibido formación especializada en el área de vio-
lencia familiar.
• En las prefecturas y jefaturas civiles, en caso de ausencia de la persona
encargada de recibir las denuncias, los usuarios citados son atendidos por
cualquier otro miembro del personal que esté disponible
• En el caso de las jefaturas, la carencia de un vehículo a disposición de la
Jefatura Civil imposibilita que se convoque a una audiencia de concilia-
ción dentro del lapso de las 36 horas siguientes a la recepción de la de-
nuncia, tal y como lo contempla el artículo 36 de la nueva Ley. Por tal
razón, en muchos casos, el denunciante (o sea la víctima) debe facilitar el
vehículo para procesar la denuncia.
• En el caso de las instituciones encargadas de procesar denuncias, el área
física destinada para la recepción de las denuncias, carece de recursos
materiales mínimos que proporcionen un ambiente adecuado para crear
la atmósfera de intimidad y tranquilidad que se debe brindar a las vícti-
mas. Por ejemplo, en la observación que realizamos de formulación de
denuncia de violencia doméstica, estuvo presente un funcionario policial
que portaba su arma reglamentaria de manera visible, situación inacepta-
ble en un proceso de ayuda y orientación donde la confidencialidad y un
ambiente libre de agresión es fundamental.
• Ausencia de una red funcional-operativa entre las organizaciones que
abordan el fenómeno de la violencia familiar. Las organizaciones estu-
diadas realizan esfuerzos significativos para abordar los casos; los profe-
sionales que se encargan de atenderlos están conscientes de la magnitud
del problema y de las consecuencias que acarrea la violencia familiar.
Sin embargo, los esfuerzos que realizan se aprecian aislados, debido a
que no cuentan con una red institucional que les permita estar conectados
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María S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


102 Cap. Crim. VoL 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

en la atención del problema. Esto genera una pérdida de tiempo muy sig-
nificativa, así como una 'desmotivación' de la(s) víctima(s) para hacer
seguimiento al fenómeno. Muchas veces, la víctima debe regresar al pun-
to focal donde se produjo la violencia sin ningún tipo de respuesta por
parte de la organización y sin herramientas para protegerse.

9. CONSIDERACIONES FINALES

Los hallazgos anteriormente presentados muestran que el personal que


labora en las organizaciones estudiadas realiza esfuerzos significativos para
abordar el problema de la violencia familiar, pero en la mayoría de los ca-
sos, los procedimientos empleados y los recursos asignados para alcanzar la
misión propuesta son insuficientes. Se detectaron múltiples deficiencias es-
tructurales y funcionales que inciden negativamente en el logro pleno de la
misión de cada institución.
A pesar de que Venezuela posee una legislación avanzada en materia
de violencia intrafarniliar, las instituciones de asistencia pública requieren
de procedimientos más modernos para atacar el problema.
La violencia intrafamiliar pasó de ser un asunto privado a un área de
interés estratégico para el desarrollo social del pueblo, que no debe pasar
desapercibido en el mundo académico y político de país.

10. RECOMENDACIONES

Existe la necesidad de adecuar procedimientos más efectivos al mo-


mento de abordar casos de violencia familiar. En este sentido, se propone
un conjunto de recomendaciones generales, que de llevarse a cabo, mejora-
rían significativamente el problema de la violencia intrafamiliar.
• Ubicación de unidades especializadas en los centros de atención de la Fa-
milia.
• Inserción de unidades de atención primaria en las comunidades, de ma-
nera que las denuncias y seguimiento del fenómeno se realice desde la
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia famüiar y doméstica en el estado Zulia 103

misma comunidad y no sea percibido por las víctimas como otro servicio
'victimizante'
• Sensibilización de profesionales y funcionarios que atienden casos de
violencia familiar, a través de entrenamientos, tanto en los aspectos teóri-
co-prácticos y éticos del fenómeno, como en el impacto que genera la
violencia en la propia familia y en las personas que atienden el fenóme-
no.
• Generar campañas de sensibilización del fenómeno de la violencia fami-
liar, en las cuales el componente educativo juegue un papel importante.
• Involucrar a la comunidad en todo el trabajo de prevención e interven-
ción del fenómeno, utilizando metodologías de intervención-acción que
dinamicen el estudio y ataque del problema.
• Mejorar los sistemas de información, documentación, registro y segui-
miento del fenómeno de la violencia familiar.
• Utilizar modelos de intervención y seguimiento diseñados específica-
mente para atender el fenómeno de la violencia intrafamiliar.
• Enfocar a la violencia familiar como un asunto de salud pública que re-
quiere de atención e intervención inmediata a las víctimas y control y
sanción inmediatas al victimario.
• Generar políticas de asistencia a las víctimas que les aseguren un clima
de seguridad y confianza.
• Incluir un protocolo de 'escrutinio' o 'monitoreo' en aquellas institucio-
nes que manejen casos de violencia familiar, tales como centros asisten-
ciales, centros de salud primaria, prefecturas, medicaturas, jefaturas civi-
les y ambulatorios entre otras.
• Crear redes interconectadas que dinamicen el servicio y atención inme-
diata a las víctimas y controles a los victimarios.
• Aplicar sistemáticamente la legislación en materia de violencia familiar.
• Destacar una cultura de paz y resolución de conflictos que modele y re-
fuerce la armonía y los valores altruísticos que también son característi-
cos de la sociedad venezolana.
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Maria S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


1 04 Cap. Clim. Vol. 30, N" 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

11. PRESENCIA DE LA VIOLENCIA FAMILIAR A LO LARGO


DE LA IDSTORIA DEL HOMBRE

El maltrato y abandono infantil así como la violencia intrafamiliar han


estado presentes en innumerables mitos, obras literarias y en la vida real, y
existen ejemplos del fenómeno a lo largo de toda la historia del hombre.
El Psicoanálisis ha estudiado el problema de la violencia intrafamiliar
a través de la teoría del filicidio. A. Rascovsky (1972) sostiene que en todos
los seres humanos existe la potencialidad filicida, es decir, en todo padre y
madre hay fantasías e impulsos hostiles hacia los hijos, que en ocasiones no
encuentran freno y hallan su máxima expresión en el asesinato de éllos. Se-
gún Rascovsky, estas tendencias pueden 'potenciarse' por factores como la
exclusión y ausencia de apoyo social, el aislamiento, y la situación econó-
mica y laboral entre otros, los cuales provocan una reducción de la toleran-
cia al estrés que dificulta afrontar la crianza de los hijos.
Universalmente se ha encontrado que los adultos han tendido a dar un
trato poco adecuado a los niños en todos los estratos sociales, y en cualquie-
ra de sus diferentes tipologías (físico, psicológico, sexual). De acuerdo a
Sanz y Molina (1999), en Sumeria, hace 5000 años, existía 'el hombre del
látigo', quien castigaba a los niños por el menor pretexto.
En la cultura occidental, abundan los mitos e historias que abordan el
tópico de la violencia y el sufrimiento familiar. Ejemplo de ello, es el relato
bíblico de los hermanos Caín y Abel, hijos de Adán y Eva, que muestra
cómo la envidia entre hermanos puede llevar al asesinato: Caín mata a Abel
por no tolerar dicho sentimiento.
También en la mitología griega se evidencian testimonios de la violen-
cia familiar. Sófocles narra la leyenda en la cual el rey de Tebas, Layo, al
enterarse a través del oráculo que sería asesinado por su hijo Edipo, lo
abandona a su suerte en una montaña solitaria. Edipo, quien sobrevive mila-
grosamente, es rescatado y criado en otro reino. Al convertirse en adulto,
sin saberlo, Edipo mata a su padre biológico (Layo) y se casa con su madre
biológica, la Reina Yocasta, cometiendo el acto más prohibido de toda civi-
lización: el incesto. Edipo, al enterarse de que cometió incesto, se autoagre-
de arrancándose los ojos, quedando ciego de por vida.
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violenciafamUiar y doméstica en el estado Zulia 105

En los cuentos de hadas que suponen una narración 'inocente', existen


relatos del drama de la violencia familiar. Historias como la de Blanca Nie-
ves, Cenicienta y Hansel y Gretel, por nombrar algunas, muestran conduc-
tas despreciativas, abandonantes, violentas, crueles y filicidas entre padres e
hijos (Hansel y Gretel y Blanca Nieves) y entre hermanas (Cenicienta), en
·las cuales la armonía no es lo que impera en el clima familiar.
En la cultura latinoamercana, la literatura y el arte cinematográfico
también han recogido el drama de la violencia y la negligencia familiar.
García Marquez escribió el cuento La increíble y triste historia de la cándi-
da Eréndira y de su abuela desalmada, en donde la abuela somete a su nieta
a la prostitución y al abuso de los hombres. La obra cumbre de Rómulo Ga-
llegos, Doña Bárbara, nos cuenta sobre la hija de Doña Bárbara, Marisela,
quien es despreciada y abandonada por su madre. Al final de la historia,
Marisela se enamora de Santos Luzardo, el mismo hombre a quien Doña
Barbara ama, produciéndose una triangulación irremediablemente dolorosa
y confusa. La obra de la cineasta Fina Rojas, Oriana, muestra el asesinato
como medio para impedir el incesto entre dos jóvenes hermanastros.
En el campo de las ciencias sociales, utilizando el método de la histo-
ria-de-vida, Moreno (1998) y su equipo han encontrado la presencia de la
violencia intergeneracional en las familias populares de Caracas. En el libro
Historia-de- Vida de Fe licia Valera, Moreno expone el resultado de la in-
vestigación de la historia de vida de Felicia Valera, una mujer del campo
que emigró a Caracas. Felicia narra sucesos significativos de violencia in-
trafamiliar que abarcan al menos cinco generaciones. La madre de Felicia
fue embarazada por su padrastro. Felicia no conoció ni fue reconocida por
su padre. Su padrastro la intenta abusar sexualmente. A los 16 años, a Feli-
cia la casa su madre y su padrastro con un hombre 20 años mayor que ella,
y a quien ella nunca había visto en su vida. Un cuñado de Felicia (" ...un se-
ñor mayor... ") intenta violarla y ella al no permitirlo, sale herida, y pierde
una falange del dedo meñique. Coromoto, una de los nueve hijos de Felicia
'es entregada a una familia hasta que se haga señorita'. Henry, el hijo de
Coromoto y nieto de Felicia, es golpeado intensamente por su madre y debe
permanecer varios días en cuidados intensivos.
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Maria S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


106 Cap. Crim VoL 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77-109

Todas estas narraciones nos ponen en contacto con el drama de la vio-


lencia familiar y nos indican que su resolución no es fácil. Ellas nos mues-
tran que los miembros de una familia no siempre se aman y respetan incon-
dicionalmente.

12. INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA

Como se expuso anteriormente, la violencia se ha cristalizado en los


productos culturales del hombre, especialmente a través de los mitos y las na-
rraciones literarias. Ahora bien, la presencia de la violencia en las expresiones
literarias es tan solo un indicador de un fenómeno más amplio: la institucio-
nalización de la violencia en la familia, en la cultura y en la sociedad.
Las comunidades desarrollan prácticas y formas de vida que eventual-
mente se transforman en parte de esa sociedad al convertirlas en institucio-
nes. En este sentido, la familia, la religión, la burocracia y la división del
trabajo entre otros, constituyen instituciones básicas de la mayoría de las
sociedades contemporáneas. La violencia, por su parte, también se ha con-
vertido en una institución en las sociedades contemporáneas.
El proceso mediante el cual una práctica o forma de vida se institucio-
naliza es complejo. La violencia en el estricto sentido psicológico y antro-
pológico se convierte en un fenómeno de interés para las ciencias sociales
cuando el orden social (el conjunto o el tejido de las relaciones sociales) se
fundamenta sobre la violencia. En este sentido, los teóricos de la violencia
han concentrado sus esfuerzos en descubrir cómo la violencia familiar es
respaldada por otras instituciones sociales.
Marx (1964) concluye que la violencia y el conflicto son los motores
de la historia y la sociedad. La historia de la humanidad es básicamente una
lucha entre clases sociales, y todas las instituciones desarrolladas por la so-
ciedad, y la familia como una de ellas, son mecanismos para emprender la
lucha. Según el enfoque marxista, las instituciones que conforman a la so-
ciedad están construidas en tomo a una proyección de la violencia.
Del mismo modo, Girard ( 1982) identifica que las sociedades están
construidas sobre la violencia; este autor argumenta que los seres humanos
actúan por imitación y que los deseos y las necesidades son imitados. Los
Misión y procedimientos en organizaciones que abordan casos
de violencia familiar y doméstica en el estado Zulia 107

seres humanos desean cosas que sus semejantes también desean, y el único
mecanismo para solucionar esa competitividad es a través de la violencia.
Así pues, al igual que Marx, Girard reconoce que la violencia es un elemen-
to institucionalizado de la sociedad. Mientras que Marx analiza cómo la
violencia se establece en la sociedad por medio de las instituciones, Girard
se concentra más en analizar cómo la violencia familiar se establece en la
sociedad y en la cultura. A través de análisis de textos, Girard considera que
la violencia en los mitos casi siempre es glorificada y justificada.
Moreno (1998: 229), atribuye la violencia familiar venezolana a las
condiciones socio-históricas de la familia matricentrada (constituida por la
madre y sus hijos, con ausencia real del padre) y a la inexistencia de lapa-
reja como unidad antropólogica-estructural que le de solidez a la familia
para mitigar la violencia. Al respecto nos comenta,
"Nuestra historia y la estructura social que ha ido tomando a lo
largo de ella nuestro país con sus dos sectores bien diferencia-
dos: la dirigencia-política, económica, religiosa, intelectual...y
el sector de población directamente a ella integrado- y el pue-
blo, no ha generado condiciones de posibilidad para la pareja,
de modo que la mujer no tiene en su horizonte realización po-
sible para ella- en todos los sentidos: afectiva, económica, so-
cial, etc.- y, en tales condiciones la total realización de la mu-
jer tiene una única posibilidad: los hijos. En consecuencia, la
historia la ha hecho madre y solo madre".
Vemos entonces que, la violencia constituye una institución con fir-
mes raíces en la sociedad. Para los organismos e instituciones públicas en-
cargadas de lidiar con la violencia familiar, se le hace aún más difícil el
abordarla, puesto que deben enfrentarse a una institución que a su vez es
respaldada por el resto de instituciones que conforman la sociedad.
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Maria S. Campo-Redondo, Jesús A. Andrade y Gabriel Andrade


108 Cap. Crim VoL 30, Nº 3 (Julio-Septiembre 2002) 77·109

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