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Las TIC y su inserción en la escuela

Zózima González Martino. Uruguay. IBECIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura


Científica
Este trabajo procura reflexionar acerca de la importancia de las nuevas Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TIC) y su impacto en la escuela. Amores y desamores que
produce en sus actores y las oportunidades que ofrecen para acortar las brechas existentes
entre niños y jóvenes en la sociedad de hoy. La gestión de las TIC, en las escuelas,
constituye por sí misma una línea de acción de las Políticas Públicas.

La presencia de la Ciencia y la Tecnología en la vida cotidiana está cada día más


extendida; de hecho resulta difícil pensar la sociedad y la educación sin la presencia de
las TIC.

Se entiende por TIC, aquellas tecnologías que tratan del estudio, desarrollo,
implementación, almacenamiento y distribución de la información utilizando el hardware y
el software más adecuados como sistema informático.

Frente al escenario mundial de concentración y exclusión, es vital que estas


nuevas tecnologías y las oportunidades que ellas crean, puedan ser usadas para reducir
la brecha no sólo entre quienes tienen acceso y quienes no lo tienen, sino entre aquellos
que interactúan con los medios y los recursos, modificándolos e interviniendo activamente
con ellos. Una política educativa tendiente a democratizar la educación, deberá priorizar
la inversión en TIC con criterio de justicia social.

En la agenda de las políticas educativas de los países de América Latina está


presente, cada vez con mayor fuerza, la necesidad de incluir las TIC para potenciar las
estrategias de trabajo docente y enriquecer los aprendizajes de los alumnos. Se asume el
desafío de acelerar, promover e integrar nuevas formas de alfabetización tecnológica, sin
que se acentúe la brecha entre los sectores sociales que ya recibían una educación
devaluada y los que, mientras tanto, accedían a una educación de excelencia.

La incorporación de las TIC en la sociedad en general- y en la educación en


particular-, se encuentra ligada a políticas de igualdad, y debe ser cuidadosa y
estratégicamente planificada. Es fundamental el papel de un Estado que aspire a poner al
alcance de todos los ciudadanos un uso productivo y crítico de estos nuevos productos
culturales.

Los nuevos escenarios educativos que instauraron las TIC y los medios de
comunicación en la última década sorprendieron a todos los países de América Latina con
esta deuda pendiente: un déficit grave en el acceso equitativo a una educación de calidad
para todos los niños, las niñas y los adolescentes de la región.

La integración de las TIC en la institución escolar ha sido, es- y probablemente


seguirá siendo-, motivo de debate y de diseño de distintos escenarios, algunos de los
cuales hoy pueden parecer de ciencia ficción. Uno de los problemas que universalmente
ha tenido y tiene que enfrentar la implementación de las políticas TIC son las resistencias,
obstáculos y miedos que provocan.

Hoy se habla de una educación para todos, a lo largo de toda la vida, a aprender
a aprender; por tanto, el sistema educativo está mandatado a dar respuestas a una
necesaria alfabetización científica – tecnológica y, en consecuencia, a enseñar a
aprender. No es posible pensar en una educación para toda la vida, que requiere de un
aprender a aprender, si no se aprende a enseñar en esta nueva realidad.

La experiencia internacional y regional en la materia, contribuye a la idea de que


las innovaciones en educación implican cambios estructurales que se manifiestan tanto a
nivel micro (las escuelas, el aula), como a nivel macro (los sistemas educativos).

Las TIC y el cambio educativo

Las TIC en la educación deben alcanzar rango de una política educativa que se
implemente con criterio de justicia social y que sirva al mejoramiento progresivo de la
calidad educativa. No hay educación sin acceso a información, ambos derechos básicos
de la infancia y de la adolescencia. Que se hagan efectivos en todos y cada uno de los
niños, niñas y adolescentes es un compromiso que hay que asumir.

En el campo educativo, hay una visualización social creciente que sostiene que
el uso de las TIC llevará a una mejor calidad educativa, atendiendo a las demandas
productivas y del mercado laboral. Es necesario desnaturalizar el sentido común que
sobre ellas se construye y reflexionar sobre el sentido de la inclusión de las TIC en la
educación.

Un cambio de paradigma acompaña a estas nuevas tecnologías de la


información y la comunicación y está operando en el cambio pedagógico, marcado por un
lado por el abandono de la forma vertical de formación (transferencia vertical de
conocimiento) para dar lugar al trabajo colaborativo en el cual el docente asume un papel
de facilitador de un proceso centrado en el alumno y en su capacidad de descubrir los
conocimientos a su propio ritmo y en colaboración con los demás alumnos.

Los procesos de integración de TIC en la educación deben considerarse para


dimensionar, desde un principio, la complejidad de la tarea a llevar adelante. Pueden
orientarse al desarrollo de distintos aspectos:
* Educativo, en la formación de niños, jóvenes y docentes en nuevos entornos
de aprendizaje y cooperación
* Integración territorial, con el establecimiento de una infraestructura pública de redes que
articulen a la comunidad local en instancias provinciales, nacionales, regionales y
globales;
* Desarrollo social, con la constitución de nuevos espacios y oportunidades de aprendizaje
para distintos públicos a través de la formación continua,de la recalificación
profesional/laboral mediante la educación a distancia y la formación de comunidades
virtuales de aprendizaje;
* Modernización administrativa, informatizando la comunicación, la administración y la
gestión de los organismos centrales, zonales y de las instituciones escolares.

Un modelo educativo respetuoso de la Convención de los Derechos del Niño,


tendrá que incorporar “la noción de equidad (…) como una estrategia orientada a la
búsqueda de la igualdad a partir del reconocimiento de las diferencias”.

El artículo 17 de la Convención de los Derechos del Niño reconoce la importante


función que desempeñan los medios de comunicación, al contribuir positivamente a la
realización de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes. Asimismo, es un deber de
todos los Estados Parte que han ratificado la Convención de los Derechos del Niño
controlar el material que se difunda y evitar la exposición de contenidos inadecuados o
potencialmente perjudiciales para la infancia y la adolescencia.

El efectivo cumplimiento del Derecho a la Educación puede fortalecerse


sustancialmente con los avances tecnológicos, a través de entornos de aprendizaje
formal, no formal e informal que una estructura de red (como la de Internet), facilita.

Es relevante destacar que esto no puede debilitar a la escuela, que constituye la


institución donde niños, niñas y adolescentes deben estar, no sólo para acceder a
información y conocimientos sino para garantizar los procesos de socialización, inclusión
y formación de ciudadanía, en el marco de respeto a sus Derechos.

Desconectarse en la puerta de la escuela no es una opción

La tecnología en general y la de la información y de la comunicación en


particular, forman parte de nuestro mundo actual, están entre nosotros y, guste o no,
vinieron para quedarse, con todo lo bueno y con todo lo malo que pudieran tener; es el
punto de partida desde donde tenemos que pensar qué hacer dentro de la escuela.

La inclusión de las TIC en la educación es sin duda uno de los grandes desafíos
que enfrentamos en este momento de crisis y redefiniciones de nuestros sistemas
escolares. Pueden promover mejoras o pueden ser inconducentes a los propósitos
deseados; todo dependerá, también, de la planificación estratégica.

En la sociedad del conocimiento, los jóvenes deben ser estudiantes a lo largo de


toda la vida. Esto significa que su formación debe otorgar un énfasis especial a la
construcción de competencias de orden superior; buscar fuentes, evaluar la relevancia,
analizar, sintetizar y reformular información y datos son competencias críticas para el
futuro. La información socialmente relevante circula por estos canales. El que no domina
Internet queda afuera; por ese motivo, propiciar la universalización del dominio de las TIC
forma parte de un proyecto democrático.

La investigación internacional muestra que las escuelas reciben a menudo la


llegada de las computadoras con una mezcla de miedo y entusiasmo. Tal vez, ese sea
uno de los motivos por los cuales las TIC no han logrado validarse aún como herramientas
importantes en relación con el aprendizaje formal escolar. Las promesas de cambios
rápidos y radicales en educación con TIC han sido motivadoras para los diseñadores de
políticas, pero chocan con la realidad de las escuelas y de su comunidad, su cultura y sus
tradiciones.

Transformar las escuelas a través de las TIC requiere un cambio organizacional


significativo, además de la inversión en infraestructura y la capacitación de los docentes.
Las TIC contribuyen al principio pedagógico de la prioridad de las competencias frente a
los contenidos; vivir en una sociedad de la información y en una economía basada en el
conocimiento requiere que sus jóvenes posean una amplia gama de competencias TIC
para que puedan participar plenamente como ciudadanos.

Cabe destacar la dimensión social y política de las TIC a partir de sus


potencialidades fundamentales: la posibilidad de mayor autonomía en el proceso de
aprendizaje y en la gestión del conocimiento, en un contexto de significativa diversidad y
de construcción social de dichos conocimientos.

Esas potencialidades responden a los dos pilares fundamentales de la educación


del siglo XXI: “aprender a aprender” y “aprender a vivir juntos”.

Esta problemática puede ser analizada desde dos dimensiones distintas. Por un
lado, todo lo relativo a la brecha digital. Desde este punto de vista, estamos ante la
distribución de un bien que hoy en día define en gran medida la discriminación y las
posibilidades de inclusión o exclusión social. Por otro lado, nos enfrentamos a la discusión
de las TIC como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje. Aún cuando estos dos
fenómenos están estrechamente vinculados, deben ser analizados en forma específica.
Si bien es cierto que la inclusión de las TIC puede modificar el proceso de enseñanza y
aprendizaje, debemos partir de la base de que hoy un ciudadano que no maneje las
nuevas tecnologías de la información, tiene muchísimas posibilidades de quedar excluido.

La Educación tiene implicancias directas con la posibilidad de ejercer otros


derechos, pero además imprime sus efectos en la pobreza y en la meta de desarrollo con
justicia social que el país quiere alcanzar. La meta de alcanzar el derecho a una educación
de calidad para todos y cada uno de los niños, niñas y adolescentes constituye un desafío
crucial.

Incorporar las TIC no significa necesaria ni automáticamente que se produzca


un cambio en los procesos cognitivos vinculados a la enseñanza y al aprendizaje. Castells
advierte que una de las paradojas de esta sociedad informatizada es que al mismo tiempo
que genera más conectividad, más red, más capacidad de estar juntos, causa más
exclusión, más segmentación, más fragmentación.

En suma: En una sociedad cada vez más desigual, más segmentada y


polarizada no es casualidad que las tecnologías acompañen este proceso. Para romper
esto es necesario algo más que la tecnología. Creo que en este punto deberíamos poner
también intencionalidad cultural y pedagógica en el uso de las tecnologías para que nos
ayuden en este proceso de respeto a la diversidad y de aprender a vivir juntos.

“Es importante que las estructuras escolares concebidas para responder a las
nuevas exigencias de la formación técnica y científica, sean lo suficientemente flexibles
para poderse adaptar a la rápida evolución de la ciencia y la técnica” (UNESCO,1962.
Art. 8. Recomendaciones de la Conferencia Internacional de Instrucción Pública).