You are on page 1of 1

El Concepto de Tiempo Libre

Una de las expresiones de la libertad se halla en lo que denominamos como tiempo libre. Pero ¿qué tan libre es ese tiempo realmente? Ahí están para
reflexionarse los condicionamientos para manipular nuestro tiempo libre, la atrofia de nuestra fantasía que nos lleva al hastío y algunas alternativas que
nos permitan disponer de nuestro tiempo libre con libertad. Es uno de los temas que aborda el filósofo alemán Theodor Adorno en su libro Consignas (Ed.
Amorrortu, Madrid, 2003). Aquí algunas de sus formulaciones: La expresión del tiempo libre es de origen reciente (antes se le decía ocio y designaba el
privilegio de una vida desahogada) y apunta a una diferencia específica que lo distingue del tiempo no libre, del que llena el trabajo y, podríamos añadir
por cierto, del condicionado exteriormente. De modo fundamental el tiempo libre dependerá de la situación general de la sociedad. Pero ahora como
antes…ni en su trabajo ni en su conciencia, los seres humanos disponen de sí mismos con entera libertad. Se marca a fuego en la conciencia e inconciencia
de los seres humanos la norma de que el tiempo libre y el trabajo son dos cosas distintas. Como según la moral del trabajo vigente, el tiempo libre tiene
por función restaurar la fuerza de trabajo, precisamente porque se le convierte en mero apéndice del trabajo, es separado de este con minuciosidad
puritana…el tiempo libre, probablemente para que después el rendimiento sea mejor, no ha de recordar en nada al trabajo. Tal es la razón de la imbecilidad
de muchas ocupaciones del tiempo libre. La espontaneidad de la pregunta: ¿Qué hobby tienes? Implica que debes tener uno y proclamarlo…siempre que
coincida, eso si, con la oferta de negocio del tiempo libre. Libertad organizada es libertad obligatoria…la propia necesidad humana de libertad es
funcionalizada, ampliada y reproducida como negocio. Una vez más, la industria impone a los seres humanos lo que desean. De allí que la integración del
tiempo libre se haga con tan pocas dificultades; los seres humanos no advierten hasta qué punto, donde se sienten libérrimos, en realidad son esclavos,
porque la regla de la esclavitud opera al margen de ellos. El estado de aletargamiento culmina un momento decisivo del tiempo libre bajo las condiciones
actuales: el hastío. El hastío es una función de la vida bajo la coacción del trabajo y bajo la rigurosa división de este. No debería existir. Siempre que la
conducta en el tiempo libre es verdaderamente autónoma, determinada desde sí misma por los seres humanos libres, es difícil que se instale el hastío… Si
los seres humanos pudiesen disponer de sí mismos y sus vidas, si no estuvieran uncidos a la rutina, no deberían aburrirse. En estrecha relación con el hastío
se halla el sentimiento, justificado o neurótico, de impotencia: hastío es desesperación objetiva; pero a la par, también expresión de deformaciones que la
constitución global de la sociedad inflige a los seres humanos. La más importante, por cierto, es la difamación de la fantasía y su atrofia consiguiente. Se
sospecha de ella o bien como curiosidad sexual o deseo de cosas prohibidas…Quienquiera adaptarse debe renunciar cada vez más a la fantasía. La mayoría
de los seres humanos no pueden siquiera cultivarla, atrofiada como está por alguna experiencia de la primera infancia. La incapacidad para la fantasía,
inculcada y recomendada por la sociedad, los deja desamparados en el tiempo libre. El tiempo libre productivo sólo será posible entre personas que han
llegado a la mayoridad desde el punto de vista espiritual, y no entre quienes, bajo la heteronomía (condicionamiento) terminaron por ser ellos mismos
heterónomos.