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Accidente de trabajo es toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o a consecuencia del

trabajo que ejecuta por cuenta ajena.

Esta definición legal se refiere tanto a las lesiones que se producen en el centro de trabajo como a las
producidas en el trayecto habitual entre éste y el domicilio del trabajador: estos últimos serían los
accidentes llamados "in itinere".

El accidente de trabajo es el indicador inmediato y más evidente de unas malas condiciones de trabajo y
dada su frecuencia y gravedad, la lucha contra los accidentes es siempre el primer paso de toda actividad
preventiva. Se calcula que los accidentes representan alrededor del 10% de la mortalidad derivada del
trabajo.

Los accidentes, por muy inesperados, sorprendentes o indeseados que sean, no surgen por casualidad.
Son consecuencia y efecto de una situación anterior, en la que existían las condiciones que hicieron
posible que el accidente se produjera. Siempre hay unas causas de carácter natural, no misteriosas o
sobrenaturales, y aunque a veces cueste encontrarlas, no debemos echar la culpa a "la mala suerte" o
resignarnos, pues de esa manera no es posible prevenir que vuelvan a aparecer y den lugar a nuevos
accidentes.

La "Seguridad en el Trabajo" es el conjunto de técnicas y procedimientos que tienen por objeto eliminar
o disminuir el riesgo de que se produzcan los accidentes de trabajo.

Las enfermedades profesionales representan otra parte importante del daño a la salud producido por
los riesgos laborales, aunque al no aparecer de forma inmediata su relación con el trabajo puede pasar
inadvertida, por lo que muchas suelen catalogarse como "enfermedad común".
Para que una enfermedad se reconozca como profesional, la legislación suele requerir una relación
específica e indiscutible con el trabajo. La enfermedad profesional, según el artículo 116 del texto
refundido de la Ley General de la Seguridad Social, la define como "toda aquella contraída a
consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena, en las actividades que se especifiquen en el cuadro
que se aprueba por las disposiciones de aplicación y desarrollo de la ley, y que estén provocados por la
acción de los elementos o substancias que en dicho cuadro se indique para toda enfermedad
profesional". El cuadro de enfermedades profesionales vigente en la actualidad fue aprobado por el Real
Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales
en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro.

Si una enfermedad está recogida en el cuadro de enfermedades profesionales se da por demostrado su


origen laboral. Ahora bien, cuando no es así pero creemos que una enfermedad está relacionada con el
trabajo, hay que poner en evidencia los factores laborales que la han condicionado. Esto no siempre es
fácil y mucho menos en casos individuales. Por eso la relación entre salud y trabajo suele hacerse más
evidente cuando estudiamos la incidencia de enfermedades en un colectivo de trabajadores/as.

Sin embargo, la mayor parte de las dolencias que afectan a la salud de las personas en su trabajo
raramente se deben a una sola causa y generalmente están relacionadas tanto con factores laborales
como extralaborales (p.e. lumbalgias). Por ello resulta cada vez más difícil catalogarlas como enfermedad
profesional en el sentido tradicional del término.
Las enfermedades contraídas como consecuencia del trabajo y que no estén contempladas como
enfermedades profesionales serán consideradas, a efectos legales, como accidentes de trabajo.

Tal como están las cosas actualmente, parece mas importante saber si un determinado trabajo tiene algo
que ver con la aparición de una enfermedad que decidir si dicha enfermedad se debe única y
exclusivamente al trabajo. Esto además, es lo que nos permite conocer, qué factores o condiciones de
trabajo influyen negativamente en la salud de los trabajadores y trabajadoras para eliminarlos o
controlarlos, es decir, para hacer prevención.

Si se produce un daño y éste es catalogado como accidente de trabajo o enfermedad profesional, el


trabajador/a afectado tiene derecho, además, a unas indemnizaciones económicas especiales que se
regulan en la Ley General de Seguridad Social.

Otras patologías derivadas del trabajo

Existen otros factores de riesgo laboral que no ocasionan un daño para la salud de forma directa, sino
que causan efectos negativos en un momento en concreto o largo plazo. Pueden materializarse en
dolencias profesionales. Tienen graves repercusiones, no solo en la salud y bienestar, sino también sobre
el rendimiento, la calidad del trabajo, etc…

Se originan entonces las patologías del estrés laboral, carga mental, síndrome del quemado o burnout,
acoso psicológico o mobbing…


Riesgos laborales del sector
 Enfermedades profesionales del sector
o Enfermedad Profesional y Accidente de Trabajo
o Trastornos musculoesqueléticos
o Trastornos de la voz
o Trastornos de origen psicosocial

ENFERMEDADES PROFESIONALES Y ACCIDENTE DE TRABAJO

La protección, promoción y mejora de la salud laboral están configuradas


como un deber público, regulado en el artículo 18 de la Ley 14/1986, de
25 de abril, General de Sanidad . En el artículo 21 se especifica que uno
de los aspectos de la actuación sanitaria en el ámbito de la salud laboral
debe ser “determinar y prevenir los factores de microclima laboral en
cuanto puedan ser causantes de efectos nocivos para la salud de los
trabajadores”, así como promover, con carácter general, la salud integral
del trabajador.
De esta forma existe el compromiso de conocer qué factores del trabajo
hacen enfermar, o tienen incidencia en la salud de los trabajadores, y
cuáles deben ser las medidas preventivas para combatir tales efectos.

Existen pues dos figuras que regulan los daños sufridos en el ejercicio
del trabajo y que están incluidas en Texto Refundido de la Ley General
de la Seguridad Social ( Artículos 115 y 116 ). Estas son:

 Los accidentes de trabajo.


 Enfermedades profesionales

ENFERMEDADES PROFESIONALES

“Se entenderá por enfermedad profesional la contraída a consecuencia


del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se
especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de
aplicación y desarrollo de esta Ley y que este provocada por la acción de
los elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada
enfermedad profesional”

Como se ve, para que una enfermedad sea considerada “profesional” se


deben cumplir dos requisitos fundamentales:

a) Que exista una relación causa efecto con la relación laboral.

b) Que estas patologías estén incluidas en el cuadro de enfermedades


profesionales, aprobado en el Real Decreto que recoge las
enfermedades profesionales.

Esta doble necesidad de cumplimiento, a la hora de analizar las


consecuencias de un determinado ambiente de trabajo en la salud de los
trabajadores, tiene algunas consideraciones que merece la pena
comentar:
• Por una parte, a veces es difícil comprobar científicamente la relación
causa-efecto entre un determinado ambiente laboral y la aparición de una
determinada enfermedad profesional. Ya que la aparición de una
enfermedad está sujeta a múltiples factores, siendo su estudio y
determinación causal más compleja que lo que la mera observación y la
aplicación del sentido común parece determinar. Una cosa es pensar,
razonablemente, que un determinado compuesto químico puede producir
cáncer, por ejemplo, y otra cosa es demostrarlo científicamente.

• Por otra parte, una vez demostrada la relación causa efecto, esta
enfermedad o patología debe estar incluida en el cuadro de
enfermedades profesionales del Real decreto REAL DECRETO
1299/2006, de 10 de noviembre .

• Dado que la catalogación de una enfermedad como profesional


conlleva una serie de gastos económicos, a asumir por parte de las
Mutuas de Accidentes de Trabajo -y por parte de la Seguridad Social-, a
veces existen o pueden existir intereses que van más allá de lo
estrictamente médico a la hora de determinar una enfermedad como
enfermedad profesional.

• Dado que la catalogación de una enfermedad como profesional


conlleva una serie de gastos económicos, a asumir por parte de las
Mutuas de Accidentes de Trabajo -y por parte de la Seguridad Social-, a
veces existen o pueden existir intereses que van más allá de lo
estrictamente médico a la hora de determinar una enfermedad como
enfermedad profesional.

ENFERMEDADES PROFESIONALES DEL SECTOR DOCENTE

En el nuevo cuadro de enfermedades profesionales, próximo a aprobarse


y que adjuntamos más abajo, está incluida, dentro del grupo 2:
enfermedades causadas por agentes físicos, los nódulos vocales a causa
de esfuerzos sostenidos por la voz. Enfermedad muy común dentro del
ámbito docente pero que hasta su próxima inclusión en dicha lista no
tendrá consideración de enfermedad profesional.

Existe todo otro amplio grupo de enfermedades y dolencias típicas del


sector educativo pero, que al no estar incluidas dentro del cuadro de
enfermedades profesionales, no pueden ser catalogadas como
enfermedades profesionales a pesar de su gran incidencia. Estas otras
enfermedades que son habituales en los profesionales del sector, pero
que no tienen consideración de enfermedad profesional son:

 Lesiones músculo-esqueléticas.
 Dolencias o enfermedades de origen psicosocial.

 Trastornos de la voz.

ACCIDENTE DE TRABAJO

Accidente de trabajo es: “Toda lesión corporal que sufre un trabajador


por cuenta ajena con ocasión o como consecuencia de su trabajo.”

Tendrán la consideración de accidente de trabajo:

 Los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo.


(Accidente “in itinere ”).

 Los que sufra el trabajador con ocasión o como consecuencia del


desempeño de cargos electivos de carácter sindical o de gobierno
de las Entidades Gestoras, así como los ocurridos al ir o al volver
del lugar en que se ejecuten las funciones propias de dicho cargo.

 Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que,


aún siendo distintas a las de su categoría profesional ejecute el
trabajador en cumplimiento de las órdenes del empresario o
espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la
empresa.

 Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza


análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo.

 Las enfermedades no incluidas en el cuadro de enfermedades


profesionales que contraiga el trabajador con motivo de la
realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la
enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo.

 Las enfermedades o defectos padecidos con anterioridad por el


trabajador, que se agraven como consecuencia de la lesión
constitutiva del accidente.

 Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su


naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades
recurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso
patológico determinado por el accidente mismo o tenga su origen
en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya
situado el paciente para su curación.

 Se presumirá, salvo que se demuestre lo contrario, que son


constitutiva de accidente de trabajo las lesiones que sufra el
trabajador durante el tiempo y el lugar de trabajo.

NO tendrán consideración de Accidentes de Trabajo:

 Los que sean debidos a fuerza mayor extraña al trabajo,


entendiéndose por ésta, la que sea de tal naturaleza que ninguna
relación guarde con el trabajo que se ejecutaba al ocurrir el
accidente.

 En ningún caso se considerará fuerza mayor extraña al trabajo la


insolación, el rayo y otros fenómenos análogos de la naturaleza.
 Los que sean debidos a dolo o a imprudencia temeraria del
trabajador accidentado.

No impedirán la calificación de un accidente como de trabajo:

 La imprudencia profesional que es consecuencia del ejercicio


habitual de un trabajo y se deriva de la confianza que éste inspira.

 La concurrencia de culpabilidad civil o criminal del empresario, de


un compañero de trabajo del accidentado o de un tercero, salvo
que no guarde relación alguna con el trabajo.